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Usuario (Argentina)

Uno de los videojuegos más esperados del año está ya en las tiendas, se trata de Crysis 2, la esperada continuación de la joya de CryTek de 2007 que devuelve la saga a PC tras tres años de ausencia. El combate total de máxima tecnología se traslada de la jungla a la gran ciudad, pero con el cambio no se pierde la esencia de lo que hizo grande al original. La primera gran cita del género shooter se ha lanzado por fin en consolas y PCs de todo el mundo, y con ella tenemos entre nosotros uno de los videojuegos más esperados y que más expectación han levantado en los últimos tiempos. La invasión alienígena que arrasa la ciudad de Nueva York tiene un único salvador, nosotros, y será bajo nuestras armas como sucumbirán enemigos humanos y alienígenas en una campaña épica y un multijugador tremendamente frenético. La marca Crysis es en estos momentos ya una garantía de calidad, y es que el original, de hecho, se hizo en el momento de su lanzamiento a finales de 2007 con el hipotético galardón de ser el videojuego de corte shooter en primera persona mejor puntuado en la historia de la revista: Con un meritorio y merecido 9,8. La segunda entrega reduce unas décimas su calificación, sí, y esto se debe a algunos aspectos que desgranaremos a lo largo y ancho del análisis. ¿Es por ello este Crysis 2 una decepción? Nada más lejos de la realidad: CryTek vuelve a demostrar que es uno de los estudios pioneros en cuanto al aprovechamiento tecnológico y jugable de las máquinas actualidad, y amplía en esta ocasión su espectro con el debut de la franquicia en Xbox 360 y PlayStation 3; algo que millones de aficionados venían rogando desde el lanzamiento de su genial predecesor. El sentido sensorial del Crysis original se multiplica exponencialmente en esta secuela, que apuesta por una espectacularidad y un prisma épico que la anterior entrega volcaba más en sus descomunales escenarios que en su propia experiencia jugable. Los alemanes de CryTek van mejorando sus valores de producción juego a juego, y si bien por el camino entre primera y segunda parte de la franquicia han perdido algo de la frescura, del desafío y del verdadero valor jugable de su predecesor, lo cierto es que con esta mastodóntica continuación continúan demostrando por qué son uno de los referentes del género. Profetas en la Gran Manzana Crysis 2, como todo juego de acción, comienza sin rodeos. Con una instructiva cinemática en forma de improvisado telediario, CryTek dibuja en un par de rápidas pero efectivas pinceladas un estado de alarma que nos acompañará durante toda la aventura, y que ayuda muy mucho a cuajar el extraordinario retrato que de una atacada "Capital del Mundo" hace el videojuego. Una vez sorteada esta breve introducción saltamos directamente al pellejo de nuestro protagonista en plena maniobra de inserción en tierra hostil, en un estilo que recordará muy mucho en cuanto a lo narrativo y estético al primer Crysis. Allí nos lanzábamos en paracaídas sobre la isla, y en esta ocasión lo hacemos bajo el metálico abrigo del submarino Nautilus que recorre las sorprendentemente profundas aguas del río Hudson que cruza Nueva York. En las entrañas del buque nuestro escuadrón no tiene nada clara la situación que le espera fuera, y a ello responde las constantes bromas que entre ellos se hacen sobre lo que puede estar pasando, desconociendo el dramático panorama que les espera. A partir de entonces un problema nos hará evacuar el sumergible a toda prisa, y tras bucear hasta la superficie descubriremos el cruel destino de la Gran Manzana. Algo pasa entre el incidente del submarino y nuestro despertar en un maltrecho muelle, algo que tiene que ver con el pionero Prophet -uno de los protagonistas del primer videojuego- que por algún motivo que escapará a nuestra comprensión, nos confiará su Nanotraje convirtiéndonos en la máquina de matar definitiva. Como los lectores que ya disfrutaran del Crysis original ya sabrán, el avanzado dispositivo nos permite aumentar de forma disparatada nuestra fuerza o nuestro blindaje, así como transformar nuestra piel en semitransparente o escanear nuestros alrededores con su vertiente táctica. Como describiremos más adelante los poderes no se simultanean, sino que debemos escoger entre unos y otros para lo que el momento exija, convirtiendo desde el primer instante la aventura en una jugabilidad de acción con un fuerte componente táctico que la dota de toda su personalidad. A partir de ahí el novelista británico Richard Morgan -contratado para la ocasión- traza con moderada habilidad el guión del que es su primer videojuego. Una historia relativamente convencional pero siempre efectiva de manos del escritor de Carbono Alterado, que aúna determinados elementos de alta tecnología con una historia relativamente crítica con el corporativismo de la actualidad, en el que nuestro traje se convierte en uno de los principales caballos de batalla de toda la narrativa. La exposición del guión es innecesariamente lenta en los primeros compases de la campaña individual, lo que entronca fuertemente con unas primeras horas que tampoco son las que más nos satisfarán en lo jugable, pero que irá cogiendo un ritmo trepidante poco a poco con la creciente presencia de los alienígenas, y que contará a sus espaldas con algunos giros y un final sorprendentemente compacto teniendo en cuenta el género en el que nos encontramos. Estando el argumento como está ligeramente por encima de la media de lo que el género de la acción nos tiene acostumbrados, su exposición está muy cercana a lo que cabría esperar de una descomunal superproducción como la que nos ocupa. El juego parece contagiarse de la ambientación del año 2023, sólo unos pocos años después del original, y ofrece una adrenalínica y sofisticada exposición en base a flashbacks y comunicaciones a través de los dispositivos de nuestro nuevo Nanotraje, su versión 2.0. Alcatraz, nuestro personaje, pasa de ser un Marine "normal y corriente" a convertirse en el sucesor de los Nomad y Psycho de Crysis y Crysis: Warhead. Sé Fuerte, Sé Rápido, Sé Invisible -Jugabilidad- Cuando uno pone sus manos sobre Crysis 2 se da cuenta de que está ante algo que es de todo menos un shooter convencional. Resulta obvio que el videojuego ha perdido frescura desde el original en todos los aspectos, pero el hecho de haber cambiado el telón de fondo de una forma tan drástica, el haber alterado la libertad en horizontal del original hacia la libertad en vertical de la secuela y, por último y no por ello menos importante, el dato de que desde hace 4 años nadie haya conseguido (ni tan siquiera tratado de) imitar el estilo de su experiencia, lo mantiene como uno de los shooters más notablemente innovadores del mercado. ¿Cómo se consigue este hecho tan insólito? Primordialmente por el carácter que destilan sus dos patrones más característicos que, a su vez, van inevitablemente vinculados: El Nanotraje y el diseño de los escenarios. Sin la presencia del primero lo segundo no tiene sentido puesto que sus funcionalidades son la única forma de explorarlo, y sin esos escenarios el propio traje también pierde su razón de ser puesto que no habría forma de sacarle partido alguno. Comenzando por el propio Nanotraje cabe señalar que hay algunas diferencias entre éste y el que en su momento trajo consigo el primer Crysis. Por razones obvias en el original todas sus características se distribuían en base a un menú radial que nos permitía activar cómodamente la superfuerza, el blindaje, la invisibilidad, la velocidad, etcétera. Como ya hemos adelantado a nuevo juego, nuevo Nanotraje, y con él una forma mucho más cómoda y efectiva de gestionar todo. ¿Buscamos la velocidad máxima? Sencillamente sprintamos pulsando el botón shift. ¿Queremos aumentar la fuerza? Dejamos apretado el botón V, el del cuerpo a cuerpo, y golpearemos al máximo de nuestra potencia. ¿Nuestro deseo es pasar desapercibidos? Apretamos el botón correspondiente -E por defecto- y activaremos directamente la invisibilidad. Se ha acabado el tener que hacer uso de la ruleta para luego activar el poder, Crysis 2 simplifica con éxito los pasos y trae consigo un sistema en el que directamente y sin pasos intermedios hacemos lo que queremos. La evolución del Nanotraje llevada a la máxima potencia. Lo que no cambia, por supuesto, es el principal condicionamiento de estas posibilidades tácticas, y es el hecho de que hagamos lo que hagamos, cualquier actividad que amplifique nuestras características traerá consigo un gasto del indicador de energía que aparece representado por una barra en la parte inferior derecha de la pantalla. Ésta no da forma a nuestra salud, que como es costumbre quedará a la valoración del jugador que la juzgará por el deterioro del color de la pantalla, sino que será una suerte de representación gráfica de la "batería" de nuestro Nanotraje. Ésta se recarga, lógicamente, con sólo unos instantes de no utilizar los superpoderes, y es que por cada uno de ellos que empleemos ésta irá reduciéndose poco a poco hasta que tengamos oportunidad de recargarla automáticamente. Algunas imagenes
La Tercera Guerra Mundial ha estallado en pleno corazón de Europa. Sólo nuestra capacidad para liderar a cientos de unidades de combate nos permitirá alzarnos con la victoria en este notable juego de estrategia desarrollado por los creadores de R.U.S.E. ¿Listo para la guerra, comandante? La Guerra Fría fue un conflicto político-militar en el que cualquier encontronazo entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética podría haber desencadenado un conflicto bélico a escala mundial. Una situación que por fortuna no llegó a producirse –aunque ambos bandos se enfrentaron indirectamente en varios frentes-, pero que sí ha sido reflejada en una gran variedad de videojuegos. Wargame: European Escalation es uno de estos títulos que utiliza este supuesto conflicto armado como excusa para plantearnos un gran juego de estrategia en tiempo real que toma muchos elementos de títulos como Company of Heroes y World in Conflict, aunque con un mayor grado de complejidad como veremos a continuación. link: http://www.youtube.com/watch?v=jrMOV0BHyrg La guerra a gran escala Con una clara apuesta por el juego en línea acertadamente integrada en todos los aspectos jugables de Wargame, lo nuevo de los creadores de R.U.S.E. abandona cualquier aspecto relacionado con la gestión de recursos y la construcción de centros de mando para sumergirnos, directamente, en los intensos conflictos armados que presenta. A nuestra disposición contamos con más de 350 unidades pertenecientes a varios de los países de la OTAN (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Polonia, Alemania Occidental, etc.) y el Pacto de Varsovia (Alemania Oriental, Rusia, Checoslovaquia, etc.), que deberemos combinar con cabeza para salir airosos de las escaramuzas. No en vano, cada unidad tiene sus pros y sus contras, por lo que apostar por un ejército formado únicamente por tanques supondrá perder la batalla en cuestión de minutos. En este sentido, como decíamos, el juego no se aleja demasiado de lo visto en otros títulos como el citado World in Conflict, con unidades de fuego antiaéreo, varios tipos de tropas de infantería, carros blindados, tanques con distintas especificaciones –precisión, potencia de fuego, etc.-, e incluso helicópteros de varias clases que jugarán un papel muy importante en las contiendas. Tropas que podremos solicitar con los puntos de mando que se generarán al abatir enemigos, cumplir objetivos y conquistar zonas estratégicas. Un sistema que funciona realmente bien gracias a su toque estratégico derivado de la necesidad de crear batallones equilibrados que se adapten a las circunstancias del conflicto, a la par que potencia la acción más intensa y espectacular con misiones de conquista, defensa de zonas estratégicas y lucha sin cuartel contra cientos de unidades enemigas. Este es además un título bastante realista tanto en lo visual -con tropas y vehículos muy detallados y creíbles-, como en lo jugable, ya que se tienen en cuenta diversos factores como la orografía del entorno (el barro puede retrasarnos, por ejemplo) o las especificaciones técnicas de los vehículos y las armas, para determinar el alcance, daño y dispersión del fuego que se producirá al atacar a los enemigos. Además, los desarrolladores también han dado una importancia capital al rango de visión de las tropas para que los jugadores más avispados sean capaces de sorprender al rival con unidades escondidas a la vista de sus exploradores, que son una de las unidades más importantes de todo el juego (sin ellos no se puede detectar a los enemigos con tiempo). Esto permite además que las unidades de infantería puedan ocultarse en los bosques, o que los blindados se mantengan protegidos tras los edificios para evitar entrar en la línea de fuego de un enemigo. Situación que se puede vivir perfectamente a la inversa, aunque es verdad que la inteligencia artificial no suele aprovecharse de estas ventajas. Y son estos leves errores en la inteligencia artificial de los enemigos, sumado al sencillo modo historia que incluye el juego, los que dejan al multijugador para hasta ocho jugadores como el principal atractivo de Wargame. Y es que la veintena de misiones de la campaña principal no son lo suficientemente atractivas (a nivel argumental sobre todo) como para atraparnos del mismo modo que lo han hecho otros títulos de corte similar, aunque conviene superarlas para aprender los fundamentos básicos del juego y obtener las estrellas que nos permitirán desbloquear nuevas armas y vehículos. Las tropas consumen combustible y munición, así que siempre debemos tener cerca a los caminos de abastecimiento para mantenerlas en activo. También hemos echado en falta una interfaz de usuario más clara en algunos aspectos, un sistema de control más preciso a la hora de seleccionar a las unidades y, por último, que no se hubieran complicado innecesariamente algunas acciones como la reagrupación de tropas, porque aunque son fallos tontos, a veces entorpecen bastante la jugabilidad. Sobre todo en las batallas más intensas en las que se debe actuar con presteza y precisión para evitar perder demasiadas tropas. Y son este tipo de batallas las que nos encontraremos en el multijugador, ya sea jugando en equipo con otros usuarios o en un clásico todos contra todos. En este sentido, las opciones para crear partidas son bastante elevadas, permitiéndosenos establecer los puntos de mando con los que se iniciará la contienda, las condiciones de victoria, el tiempo límite, etc. Además, como decíamos, el online está completamente integrado en todos los aspectos jugables de Wargame, por lo que todas las unidades desbloqueadas en el modo historia podrán emplearse en esta vertiente de juego y a la inversa (aquí también obtenemos estrellas para canjear por nuevas tropas). También es importante reseñar que con cada victoria se nos premiará con puntos de prestigio que nos permitirán ascender en la escala de mando para así dejar constancia de nuestro nivel de habilidad. Igualmente, las opciones sociales están muy bien implementadas en el título, con salas de chats para reunirse con otros jugadores, listas de usuarios activos en el momento en el que hemos entrado al multijugador y, por supuesto, una completa lista de partidas disponibles para unirse a ellas con gran sencillez. Por último, mencionar que en nuestras abundantes horas de juego el título funcionó realmente bien en su faceta online, con partidas muy estables y sin problemas de latencia; lo que tiene mucho mérito teniendo en cuenta que a veces pueden producirse enfrentamientos entre cientos de unidades a la vez. La artillería pesada de largo alcance puede no causar mucho daño, pero sí aturdirá a los enemigos, que podrán incluso salir despavoridos ante la intensa lluvia de fuego. Europa en llamas Ya sea a ras de suelo o con una perspectiva cenital del "tablero" sobre el que se desarrollan los combates, Wargame: European Escalation es un título realmente espectacular que basa gran parte de su atractivo en el notable nivel de realismo con el que se han recreado las cientos de unidades de batalla que incluye. Las descomunales proporciones de los escenarios por los que nos moveremos también resultan sorprendentes, así como los efectos gráficos empleados para recrear los diferentes tipos de munición, fuego y explosiones. En este caso, sin embargo, nos hemos encontrado con detalles realmente fantásticos como la propagación del fuego por superficies verdes, o algunos elementos del entorno como la hierba alta, siendo aplastada por los tanques; y a la vez, otros menos vistosos como ver a los vehículos atravesar, literalmente, determinados elementos del entorno como vallas, muros y demás. Pequeños detalles que no ensombrecen un resultado, por otro lado, sorprendente. Tanto por la escala, como decíamos, como por la fluidez con la que se muestra toda la acción incluso en equipos de gama media. Si hablamos del sonido se puede decir más de lo mismo: la contundencia de las explosiones, los ecos de batallas lejanas, el fuego de los antiaéreos… cada sonido ha sido recreado con gran esmero, manteniéndose las voces originales propias de cada país para mantener altas las cotas de realismo. En cuanto a la banda sonora, esta ofrece temas que casan bien con la acción, pero no son muy variados ni tampoco se prodigan demasiado. Valoración de Wargame: European Escalation Una vez más, Eugen Systems nos sorprende con un notable juego de estrategia más profundo que sus anteriores trabajos, aunque también algo menos novedoso. Su campaña principal resulta poco atractiva y esta algo desaprovechada, pero gracias a la cantidad de tropas disponibles y la inmensidad de sus escenarios, este es un título que en su vertiente multijugador ofrece tantas posibilidades de juego que cualquier seguidor a la estrategia táctica caerá rendido a sus pies. Avances y noticias Wargame: European Escalation. Primeros detalles y vídeo de lo nuevo de los creadores de RUSE Se trata de un RTS ambientado en la Guerra Fría Eugen Systems ha mostrado los primeros materiales de vídeo y los primeros detalles de contexto del videojuego que desarrollará para Focus Home Interactive, Wargame: European Escalation, un título de estrategia para compatibles que estará ambientado en la Guerra Fría y en el que la OTAN se enfrentará a las fuerzas soviéticas. Contamos ya con el primer tráiler del programa, un programa que supone la vuelta al trabajo de este estudio galo tras el lanzamiento del notable RUSE. link: http://www.youtube.com/watch?v=3gQrDjAdOVM