tutelalala
Usuario (Argentina)
Hola gente.. este es mi segundo texto propio. Espero que sea de su agrado y lo desfruten.. Cualquier consejo o critica que me quieran dejar se los voy a agradecer n.n Mi niña. El viento chocaba en mi rostro. Un ligero polvo intentaba cegar mis ojos. Mis pies estaban descalzos, de mis huellas en la arena. No me preocupe por el rastro. En ese momento no lo entendía, pero ya no me preocupaba nada. No podía pensar. Cualquier idea que se me ocurría, como venía se iba. Lo único en lo que podía pensar era en quien era yo. Pero eso solo me traía mas preguntas, que aquel viento arrebataba de mi memoria con la misma velocidad que la de un león matando a su presa. Las preguntas no tenían lugar donde existir en mi mente. En un momento todo se detuvo, el viento, el polvo, el tiempo. Recordé que ya nada me preocupaba, y deje de hacerme tantas preguntas sin respuestas. Todo se puso en marcha otra vez. el polvo volvió a molestar mis ojos y el viento nuevamente golpeaba mi cara. Continúe caminando. Me detuve. Había perdido la noción del tiempo. Delante mio vi un largo camino de huellas en la arena. Me tomo mucho tiempo pero al fin me di cuenta de que eran mis propias huellas. ¿Cómo llegaron mis huellas aquí? pensé. La pregunta floto en mi cerebro mucho mas tiempo que las demás. No encontré respuesta. Una nueva incógnita surgió, esta vez para quedarse permanentemente flotando entre mis dudas ¿Dónde estoy? Pensé y pensé, pero nada. No podía recordar nada. Cansado me acosté en la arena y cerré mis ojos. Una niña grito "Despierta papá, despertate!". Abrí los ojos. De un salto estaba parado nuevamente en medio de la arena. No había nadie al rededor. Me estoy volviendo loco pensé. Yo no tengo una hija ¿o sí? Ya no podía mas, necesitaba respuestas y sabía que ahí no las iba a obtener. "Papi... papi.. Despertate, por favor!". Nuevamente escuche a esa niña, pero esta vez parecía que lloraba. Aquellos desesperados gritos silenciaron todo a mi alrededor. De repente un viento, tan fuerte como un tornado, soplo. La arena me cegó. Caí al suelo y perdí la conciencia. Al despertar estaba conduciendo un auto. "Papá, apúrate que voy a llegar tarde al colegio". La voz de la niña llego a mis oídos otra vez. Mire a mi derecha y ahí estaba. Sentada en el asiento del acompañante, aquella pequeña, dueña de los gritos que escuche. La mire nuevamente. Tenía una larga cabellera negra y unos hermosos ojos verdes. Era de unos trece o catorce años. Me miro y me sonrío. Recordé. Todo estaba en mi mente nuevamente. Mi vida, mi familia... Recordaba todo otra vez. "Esta pequeña preciosa es mi hija", pensé. Por Dios, nunca había estado tan feliz en mi vida. Ambos nos miramos. Ella largo otra picara sonrisa. Continúe observándola. Pronto aquella sonrisa hizo que todo dejara de preocuparme. Quite mi vista del camino. Que gran error cometí. Todo se volvió negro. De un momento a otro, me encontré parado nuevamente en aquel lugar rodeado de arena. Ahora ya se donde estoy, y comprendo porque llora mi pequeña.

Hola a todos, bueno este es mi primer post, y les traigo un texto que escribí hace poco. No soy gran escritor ni nada, solo lo quiero compartir y acepto toda clase de critica .. bueno ahí va la historia.. es corta, pero a mi me gusto. Las hojas secas de un otoño, triste otoño, caían frente a mi. Miraba por la ventana, mi aliento empañaba el vidrio. Mis ojos no parecían los de un hombre aferrado a la vida, mi rostro estaba empalidecido, tenia los parpados caídos. Francamente, ya no me importaba nada de mi. Un deseo. Eso era lo que me ataba al mundo. Esperaba que ella volviera, pero sabia que eso no sucedería. Otra idea vino a mi. Si ella no volvería, era yo el que tendría que salir a buscarla. No podía pensar en otra cosa, esa idea estaba consumiendo todo mi ser. ¿Eso era lo que el destino tenia preparado para mi? ¿Arrebatarme a mi joven amada? ¿Condenarme a una vida de soledad? ¿Pero qué estoy diciendo? ¿Una vida sin amor en ella? No!, eso no es vida, eso es solo existir. Existir en una de las formas mas tristes que hay. Esa es mi agonía, no quiero existir en un mundo sin mi amada. Aquella tarde comprendí que tengo que dejar que mi deseo me consuma. Te veré muy pronto mi amor, estaré contigo por toda la eternidad.
Parte I: http://www.taringa.net/posts/arte/16848197/Diario-de-un-corazon-en-llamas-I.html Parte II: Cosas que pasan. ¿Por qué la vida me dotó de esta extraña paranoia que me invade todas las noches? Supongo que ese es el precio ha pagar por una mente pensante. Sí, me considero una mente pensante, en si, todos somos seres pensantes. Pero para mi, yo soy distinto. Mi pensar me está haciendo daño. Consume mis sueños, y me inunda en un mundo de pesadillas en las que corro y corro, y no te puedo alcanzar nunca. ¡Jamás!, sí, jamás te alcanzaré en mis pesadillas. Es por eso que quiero que mis pensamientos cesen, así poder librar mi mente de las cadenas de la maldita obsesión que tengo por tu ser. Hoy ya hace una semana que no duermo bien. Me esta empezando a afectar mucho. Tengo que parar. ¡Quiero que mi mente se detenga! Pero… no sé cómo hacerlo, quiero, pero es imposible… Me dijeron que para apagar un dolor hay que encender otro. Tendré que llegar a ese extremo si es necesario… Por el momento espero poder manejarlo lo suficiente como para no perder por completo la cabeza. No voy a escribir su nombre por ahora, ya que alguien puede leer esto, y no me gustaría que se entere.. Esto es algo más que escribí para ella.. se supone que las leerá, pero ya no sé que es lo que pasará mañana. Y no importa lo que sea, si pienso algo malo de vos, inmediatamente, como si leyeras mí mente, me demostrás que estoy equivocado. Eso, que es único en vos, es otra de las cosas que crea un fino, pero fuerte, lazo que ha sido cosido a mí mano. Y ese lazo es el que se encarga de amarrarme a la realidad, a vos; mí realidad. Ese lazo es el que me rescata, es el que me impide volar en un mundo de delirios y locuras, creadas por mi mente, solo para hacerme sufrir. Ese lazo eres tú. Tú me rescatas. Tú me devuelves a la realidad, impides que mis pensamientos me consuman. Tú, y tan solo tú, tienes la habilidad de fortaleces, o cortar este lazo, con tan solo unas cuantas palabras. Tú decides. Sostenerme, o dejarme caer. Al parecer me esta dejando caer… Bueno gente esto es la continuación de lo que hace unos días comencé. Es un proyecto sin rumbo, ni sentido, y sobre todas las cosas sin final. Si les agrada seguramente me motivarán a seguir escribiendo, y si no ya veré que haré. Desde ya gracias por las opiniones que puedan llegar a dejar, o por simplemente leer.
Hola gente.. Bueno este es mi tercer relato.. como siempre espero que lo disfruten, y dejen sus opiniones. Cuidado cuando amas con locura. Tal vez no estés amando, tal vez solo estés obsesionado. A cuatro pasos de tu amor. Esta es la historia de Víctor. Un estudiante de universidad, ya destacado en distintas materias; Química, física, matemática, filosofía. Era un apasionado por el mundo y la vida, y quería entenderlos en su máximo esplendor. A pesar de ser un muchacho bastante apuesto y que su nombre siempre era murmurado entre las estudiantes de la universidad, ese tema no le interesaba. O así lo pensó, hasta una mañana de invierno, cuando vio a su nueva vecina que acababa de mudarse. Aquella joven invadió su mente. Él no la conocía, no sabía su nombre, no sabía nada sobre ella. Pero, a pesar de eso no pudo dejar de pensar en la joven en todo el día. El lindo rostro de la chica voló en su mente. Desaparecía, y volvía a aparecer. No podía concentrarse en nada. Necesitaba averiguar algo sobre la misteriosa chica. Tenía que saber, al menos, su nombre. Y en eso pensó todo el día. Ese fue el primer paso. Pasadas tres semanas desde ese día, él todavía no se animaba a hablarle. Ni siquiera la saludaba. No mostraba el mas mínimo interés, frente a ella. Era muy tímido para eso. Pero en secreto había estado siguiéndola. Ya sabía todos sus movimientos. Sabía donde trabajaba, sus pasatiempos. Sabía su nombre; Mariel. Averiguar eso fue lo que mas alivio su desesperación. Y ese fue el segundo paso. Ya cuando había pasado unos cinco meses y medio con su rutina de espionaje, la obsesión lo consumió y se dispuso a dar el tercer gran paso. Decidió hablarle. La madrugada de un caluroso miércoles de verano, él estaba decidido a confesar su amor. Pero no se percato de que, desde un comienzo, en su corazón, el amor no había llegado solo. Una gran locura lo acompañaba. Todos deben de conocer el dicho "El amor es ciego, y la locura siempre lo acompaña". Pues yo creo que cuando la locura supera al amor, este sentimiento se torna obsesión. Las obsesiones no son buenas, nos llevan a límites inimaginables. Y eso fue lo que le sucedió a Víctor, aquella calurosa madrugada de un miércoles de verano. Forzó la cerradura de la casa vecina, y subió hasta el cuarto, donde descansaba su querida Mariel. Abrió la puerta, muy, pero muy cuidadosamente. Percatándose de no provocar sonido alguno. Una vez dentro del cuarto la vio. Su corazón se acelero muchísimo. Ella estaba en ropa interior, dormida, sobre la cama. Su bello rostro reflejaba paz. Él la observo dormir, durante casi cuarenta y cinco minutos. Poco a poco fue acercándose a la cama. Cada vez mas, y mas. Se acostó a su lado. Podía sentir su calor, su aroma. Inhalo profundamente, el dulce aroma lo embriago. Fue acercando su boca a su oído. Solo unos pocos milímetros lo separaban. "Hola mi amor", murmuró al oído de la joven, y le acaricio la mejilla. Mariel abrió los ojos, sintió al hombre en su espalda. Permaneció inmóvil. Estaba asustada, su corazón iba a mil por hora, no tenía idea de quien era el lunático que estaba detrás suyo. Pero decidió quedarse quieta. Después de todo no sabía si aquel hombre tendría algún arma. Creyó que esa sería su mejor decisión. "...Y vamos a tener una familia, hijos, una casa hermosa, como vos, porque te amo mucho, y yo se que vos también me amas.." Seguía escuchando los murmullos en su oído. Lentamente fue llevando su mano hacía un portaretrato de vidrio que tenia al lado de la cama. Decidió arriesgarse, ya ni soportaba mas. Tomó aquel adorno, que tenía una foto de ella y su hermana menor, giro rápidamente y golpeo a Víctor en la cabeza. El portaretrato se rompió. Mariel quiso escapar pero la puerta estaba cerrada. Víctor tomo un trozo de vidrio. -¿Por qué hiciste esto mi amor?- Grito. Le brotaba sangre de una herida en la frente. Se fue acercando poco a poco. -No, salí. Aléjate- Lloraba, estaba muy asustada. Víctor la abrazo, ella se defendía con sus brazos cuanto podía. -Yo te amo ¿Vos no me amas? -No- grito- Auxilio. -Shh... Es una pena... Pero yo se que en el fondo de tu corazón me amas con locura-. Tomó el trozo de vidrio y se lo clavo en el pecho. Poco a poco fue agrandando la herida, sus manos se bañaron de sangre. Mariel no grito mas. Metió su mano en el pecho de la chica, y de un tirón arranco su corazón. Se lo acerco a su rostro -Ahora tu amor... Tu amor va a ser mio par siempre- murmuró. Y ese fue el cuarto paso.