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Primer post: 6 jun 2011Último post: 6 jun 2011
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Leyendas Japonesas,Coreanas y Chinas
Leyendas Japonesas,Coreanas y Chinas
ArteporAnónimo6/6/2011

Bueno hace algún tiempo encontre algunas leyendas de origen oriental el cual quise compartir con ustedes tal vez algunas ya las hayan leido, bien empecemos- Yuki - Onna Hace mucho tiempo, vivían solos en una lejana montaña el cazador Mosaku y su hijo Minokichi. Mosaku era viudo, su esposa había fallecido años atrás, cuando Minokichi era aún un niño. En invierno, padre e hijo salían diariamente a cazar zorros, ciervos y osos, para vender sus pieles en la ciudad. Cierta mañana, muy de madrugada, Mosaku y Minokichi salieron al monte, pero no lograron cazar ninguna pieza. No perdieron la esperanza y siguieron recorriendo el monte hasta que se hizo de noche, en ese momento empezó a nevar intensamente, con un viento tan frío e intenso que les impedía tenerse en pie. A duras penas lograron guarecerse en un pequeño refugio cercano. En la modesta cabaña pudieron encender fuego, calentarse y reponer fuerzas. Mientras comían, hablaron de diversos temas, hasta que en cierto momento el padre dijo: - Minokichi, hijo mío, yo soy viejo y tú tienes ya 20 años, y desde que murió tu madre estamos muy solos y necesitamos una mujer en casa. Deberías empezar a pensar en casarte. Pero su hijo no le escuchaba, porque se había recostado junto al fuego y ya dormía profundamente. En vista de aquello, el padre también acabó por dormirse al cabo de no mucho tiempo, mientras fuera la tempestad de nieve seguía sin cesar. En mitad de la noche, el fuerte ruido de la ventisca despertó a Minokichi, que al levantarse comprobó que el fuego se había apagado. Se disponía a ir a por más leña para encenderlo de nuevo, cuando de pronto vio de pie junto a la puerta a una hermosa mujer de tez blanquísima y mirada glacial. Cuando quiso preguntarle quién era y de dónde venía, Minokichi comprobó horrorizado que no le salía la voz, como si una gran piedra le oprimiera el pecho, y que no podía moverse. La misteriosa mujer entró en la cabaña, se acercó a Mosaku, que seguía durmiendo, se inclinó sobre él y le sopló un aire helado que le fue congelando lentamente hasta dejarle sin vida. Minokichi, entonces, recobró las fuerzas y logró gritar pidiendo auxilio. -¡Socorroooo! ¡La Mujer de las Nieves! ¡Auxilio, que alguien me ayude! Entonces, la Mujer de las Nieves le dijo a Minokichi, mirándole fijamente: - A ti, por esta vez, te perdono la vida, porque aún eres muy joven. Pero te lo advierto: no le cuentes a nadie lo que acabas de ver, porque si lo haces, te mataré. - De acuerdo - contestó el aterrado joven -, prometo no contárselo a nadie. Tras lo cual, la bella y misteriosa mujer desapareció dejando un torbellino de nieve a su paso. A la mañana siguiente, Minokichi trasladó el cuerpo sin vida de su padre. Todo el pueblo acudió a los funerales, y Minokichi se sintió muy feliz por ser consolado por todas aquellas humildes gentes. Sin embargo, se sentía culpable de lo que había pasado, por haber dejado negligentemente que se apagara el fuego del hogar en una noche tan fría como aquella. El joven estaba acostumbrado a vivir con su padre, por eso se sintió muy solo y triste al tener que seguir adelante sin él. Pasó el tiempo, y cierto día de tormenta, alguien llamó a la puerta de Minokichi. Al abrir, vio que se trataba de una bellísima muchacha, empapada y aterida de frío, que afirmó llamarse Yuki y que le rogó que por favor le permitiera pasar allí la noche, porque iba de camino a la capital y se había perdido por culpa de la lluvia. Al principio, Minokichi no lo veía claro, porque no disponía de una cama que ofrecerle y tampoco tenía nada de comer. Pero la muchacha insistió en que le permitiera quedarse. - No me importa comer poco o nada, y dormiré en el suelo. Pero por favor, déjame quedarme solamente por esta noche. Tal era la insistencia de Yuki, que Minokichi accedió a dejarle pasar la noche allí. Naturalmente, Minokichi no tardó en quedarse prendado de la hermosa y dulce muchacha, y le pidió por favor que se casara con él. Así lo hicieron. Tuvieron muchos hijos y fueron felices durante muchos años. Minokichi estaba muy feliz y orgulloso de su esposa, pero había algo en ella que le extrañaba. Yuki no salía nunca de casa en los días de buen tiempo o de sol. Pero en cuanto oscurecía, salía fuera con sus hijos para jugar y cantar con ellos. Pasaron varios años. Cierta noche, Yuki estaba zurciendo un kimono, mientras fuera caía una nevada terrible, con un fuerte viento que hacía temblar la destartalada casa. Minokichi estaba recostado, contemplando a su esposa ensimismada en su labor. De pronto, le dijo: - Qué extraño, Yuki. No pareces envejecer nunca, sigues tan guapa como el día que nos conocimos. - Qué va, eso es lo que te parece a ti - dijo ella, sonrojándose. - ¿Sabes? Acabo de acordarme de una cosa. Cuando era joven, una vez vi a una mujer tan guapa como tú, que además se te parecía muchísimo. Yuki dejó el kimono y escuchó con mucha atención. - Yo tenía veinte años entonces, y recuerdo que había salido a cazar con mi padre cuando nos sorprendió una tormenta de nieve como la que está cayendo esta noche. Nos resguardamos en un refugio, y entonces, aquella misma noche, vi a esa mujer, la Mujer de las Nieves. En ese momento, la expresión de Yuki cambió. Su rostro se volvió pálido y su mirada fría. Se levantó y dijo a Minokichi: - ¡Me prometiste que no se lo contarías a nadie! ¡Has roto tu promesa! - ¡Eres tú! - exclamó entonces Minokichi, aterrorizado. - ¡Tú eres la Mujer de las Nieves! - Sí, soy yo - contestó ella -. Y como has roto tu promesa, ya no puedo seguir existiendo en forma humana. ¡Qué lástima! Yo quería haber vivido contigo para siempre, pero ya no va a ser posible. Mientras hablaba, Yuki ya se había convertido por completo en la Mujer de las Nieves y estaba de pie junto a la puerta. - Te dije que te mataría si revelabas el secreto - prosiguió -, pero no puedo hacerlo. No quiero que nuestros hijos, que aún son pequeños, se queden huérfanos sin que nadie pueda cuidar de ellos. No te voy a matar, pero no volverás a verme nunca más. Espero que puedas atender bien a los niños. ¡Que tengas suerte, adiós! Y, dejando tras de sí un torbellino de nieve, Yuki desapareció entre la ventisca. - ¡Yuki, espera! ¡No te vayas! - gritó Minokichi. - ¿Adónde vas, mamá? - lloriquearon los niños, que se habían despertado y se habían asomado al exterior. Sus voces se confundieron en medio del fuerte viento, mientras ella se alejaba para no volver jamás. Kitsune Kitsune significa zorro en japonés y son criaturas de gran inteligencia que son capaces de adoptar forma humana. Físicamente, los kitsune sobresalen por su cantidad de colas, que llegan a tener hasta nueve colas.Generalmente, un gran número de colas indica a un zorro más longevo y más poderoso; de hecho, algunas narraciones populares mencionan que un zorro tendrá colas adicionales cuando haya alcanzado los mil años. A la vez que el Kitsune se hace mayor, sus poderes aumentan y con ello sus habilidades mágicas. Por ello cuando llegan a la edad de 100 años pueden adquirir la forma humana, generalmente suele ser una mujer joven y de gran belleza. Los kitsune tienen el poder de poseer a los humanos. Eso lo hace muy peligrosos y a esta posesión se le llama kitsune-tsuki, La víctima es principalmente una mujer joven, en la que el zorro entra debajo de sus uñas o a través de sus senos para alimentarse de su energia vital y hacerse mas fuerte. Si sospechas de que algún conocido pueda ser un kitsune, traéte a un perro. Son los únicos que no son engañados por las ilusiones, de manera que empezarán a ladrar y haran huir al supuesto conocido si es un kitsune. Hoshi no tama (星の玉) Las descripciones de los kitsune o de sus víctimas poseídas pueden hacer aparecer esferas blancas redondas o de forma similar a la cebolla, llamadas hoshi no tama (esferas de estrella). Las leyendas describen que resplandecen con los kitsune-bi o zorros de fuego. Algunas historias las identifican como joyas o perlas mágicas. Cuando no están en su forma humana o en una posesión con un humano, un kitsune mantiene el hoshi no tama en su boca o lo lleva en su cola. Las joyas son un símbolo que identifica al dios Inari, y las representaciones de los zorros sagrados de Inari sin su hoshi no tama son raros. Existe una creencia cuando un kitsune cambia de forma, su hoshi no tama toma una porción de su poder mágico. Otra leyenda es que la perla representa el alma del kitsune; el kitsune moriría si se le separa de él por mucho tiempo. Los que obtienen la esfera pueden ser capaces de obtener una promesa al kitsune a cambio de devolver la esfera al zorro. Por ejemplo, una historia del siglo XII describe a un hombre usando un hoshi no tama de un zorro para pedir un favor: "¡Maldición!" deliró el zorro. "¡Regrésame mi esfera!" El hombre ignoró su suplica hasta que finalmente el zorro dijo llorosamente: "Está bien, tu tendrás la esfera, pero tu no sabrás como mantenerlo. No será nada agradable para ti. Para mí, será una perdida terrible. Te diré, que si no me lo das de vuelta, seré tu enemigo por siempre. Si tu me lo das, yo seré para ti como un dios protector." El zorro le salva la vida después de encontrarse con un grupo de bandidos armados. Las historias distinguían los regalos del kitsune con los pagos del kitsune. Si un kitsune ofrecía un pago o recompensa que incluía dinero o bienes materiales, parte o todo el pago consistiría de papel viejo, hojas, ramitas, piedras u objetos similares sin valor que están bajo un hechizo que los hace aparentar como bienes con valor. Los verdaderos regalos del kitsune eran usualmente intangibles, como la protección, conocimiento o larga vida. Esposa y amante - Los kitsune son muy conocidos como amantes, usualmente en historias que involucran un joven varón humano y un kitsune que toma la forma de una mujer humana. Muchas historias presentan a las esposas zorro teniendo hijos. Si los hijos son humanos, heredan cualidades físicas especiales o sobrenaturales. El onmyōji Abe no Seimei era conocido por haber heredado dichos poderes extraordinarios. Otras historias muestran a los kitsune casándose con otro. Cuando llueve con un cielo despejado, es llamado a veces kitsune no yomeiri o la boda del kitsune, en referencia a una leyenda que describía a una boda entre las criaturas que ocurrió durante dicha lluvia. El evento es considerado un buen augurio, pero los kitsune obtendrán venganza de cualquiera que no fue invitado. La leyenda de la madre de Abe no Seimei Abe no Seimei, es muy famoso en la historia de Japón porque fue un gran onmyôji, maestro del ying y el yang, una especie de hechicero, exorcista, mago, sabio. Se dice que muchos de los poderes mágicos que tenía Seimei eran debidos a que su madre fue un zorro convertido en mujer. Esa es la historia de Kuzunoha-hime (la princesa Kuzunoha). Abe no Yasuna (noble japonés del siglo XII) paseaba recitando poesía por el jardín de un templo, cuando inesperadamente irrumpieron un grupo de cazadores persiguiendo a un zorro, el animal se encontró de frente con Yasuna y le miró con ojos implorantes. El otro no se lo pensó dos veces y escondió al zorrillo entre sus ropas salvándole la vida. Poco después de este incidente el noble conoció a una hermosa dama llamada Kuzunoha (según versiones es una dama, según otras una princesa), se enamoró de ella y se casaron. Al poco tiempo tuvieron un hijo que llamaron Abe no Doshi posteriormente conocido como Abe no Seimei. Lamentablemente toda esta felicidad iba a durar poco en casa del clan Abe, porque por un motivo u otro (depende de nuevo de versiones), la cuestión es que se descubrió la verdadera naturaleza de la esposa del señor feudal, era..... aquel zorro que había salvado convertido en mujer. Visto esto, se le forzó a tomar de nuevo su verdadera forma y a volver a su hogar del bosque. Desesperada y sin poder dejar de llorar, abandonó a su marido e hijo pero primero decidió escribir un poema de despedida en uno de los shôji (puertas de papel y madera corredizas, hacen las veces de puerta y pared) de su habitación que ponía: Koishiku wa tazunekite miyo izumi naru shinoda no mori urami kuzunoha "Si continúas amándome, búscame en el bosque de Shinoda, en la provincia de Izumi. "La obligada" Kuzunoha". Abe no seimei se convirtió en un gran Omnyoji que sirvió al emperador como astrólogo y guía espiritual, así como consejero del gobierno. Disfrutó de una vida muy larga y libre de enfermedades, de ahí que se dijera que tuviera poderes místicos. Escribió un libro titulado Senji Ryaketsu, en el que se explicaban las artes del Onmyodo. Los Onmyōji eran especialistas en magia y adivinación. Sus responsabilidades en la corte abarcaban desde preparar calendarios hasta tareas místicas como la adivinación y la protección de la capital de los fantasmas malvados. Podía buscar significados benignos o dañinos en los sucesos naturales. Se dice también que los onmyōji podían invocar y controlar a los shikigami. Algunos de los onmyōji más famososo fueron Kamo no Yasunori y Abe no Seimei (921–1005). Tras la muerte del segundo, el emperador mando erigir un santuario donde estuvo su casa en Kioto. Los Onmyōji estuvieron protegidos por el gobierno en la era Heian, pero con la decadencia de la corte, su mecenazgo desapareció. En el Japón moderno, los onmyōji son un tipo de sacerdotes sintoístas, y a pesar de que muchos dicen tener habilidades espirituales como médiums, continúan siendo figuras relacionadas con lo oculto. Shikigami Son los espíritus invocados por un onmyoji o un hechicero japonés. Los shikigami se utilizan para proteger y servir a su amo, al igual que el concepto occidental de espíritu familiar de un mago. Hay muchos tipos de shikigami descritos en leyendas, siendo el tipo más común el de recortes de papel encantados que puede producir la ilusión de otro objeto de la vida real. Se dice que los shikigami son invisibles durante la mayoría del tiempo, aunque pueden ser hechos visibles vinculándolos a pequeños muñecos de papel. También pueden mostrarse como animales, especialmente pájaros. Los shikigami deben ser conjurados mediante una compleja ceremonia y su poder está conectado con la fuerza espiritual de su amo. Si el invocador tiene suficiente control y experiencia, sus shikigami pueden poseer a animales e incluso a personas y manipularles de esta manera; pero si el invocador es descuidado, los shikigami podrían escapar de su control y ganarían voluntad y consciencia propias, y atacarían al onmyoji en venganza por haberles invocado. Usualmente, los shikigami son invocados para realizar tareas demasiado arriesgadas para sus amos, como espiar, robar y rastrear a enemigos. Seon Nye ua Na Mut Kun - El Hada y el Leñador Érase una vez un leñador bueno y honrado que vivía en una casa del bosque con su madre viuda. Un día estaba cortando leña en el monte, cuando salió corriendo un venado asustado y tembloroso de los arbustos. “Leñador, ayúdame, por favor. Me persigue un cazador que quiere matarme.” Compadecido, el leñador lo escondió detrás de un árbol de tronco muy grueso. Al poco rato, apareció un cazador de aspecto rudo que tenía en sus manos un arco y una flecha. “¿No has visto pasar por aquí un venado?”, le preguntó. El leñador señaló en dirección opuesta y le dijo: “Se ha ido por ahí.” Una vez que desapareció el cazador, el venado salió de su escondite y le dio las gracias. En señal de agradecimiento, le hizo una confidencia en voz baja: “En la cima de esta montaña hay un pequeño lago entre las rocas que nadie conoce. Si vas allí una noche de luna llena, podrás ver a las hadas celestiales bañándose en sus aguas. Esconde uno de los mantos alados para que su dueña no pueda volver al cielo, entonces se quedará contigo y será tu esposa. Eso sí, no le devuelvas su manto hasta que tenga al menos tres hijos.” Dicho esto, el venado desapareció al instante en el bosque. Una noche clara y hermosa de luna llena, el leñador subió a la cima de la montaña. Cuando encontró por fin el pequeño lago, se ocultó entre las rocas. Al poco rato vio descender del cielo a través de un arco iris de relucientes colores a siete hermosísimas hadas. Entre bromas y risas, se quitaron sus mantos alados y se sumergieron suavemente en las aguas del lago. Después de un largo rato de contemplarlas con la respiración contenida, fue sigilosamente al árbol donde habían dejado colgados sus mantos y escondió bajo sus ropas uno de ellos. Las hadas chapotearon y nadaron en el lago hasta cansarse. Cuando vieron que la luna estaba por ocultarse, se vistieron para volver al cielo. Sin embargo, una de ellas descubrió que su manto alado había desaparecido. Sus compañeras intentaron ayudarla, pero no tuvieron más remedio que partir al poco rato, pues debían llegar antes de que se cerraran las puertas del cielo. Cuando quedó sola el hada, salió el leñador de su refugio y la consoló lo mejor que pudo. No teniendo a donde ir, el hada siguió al leñador hasta su casa, donde se quedó a vivir como su esposa. Pasaron varios años, en los que el hada y el leñador fueron muy felices. La pareja tenía dos hermosos niños y su vida transcurría tranquila y apacible. Un día, hablando de esto y aquello, el leñador le confesó a su esposa que había ocultado su manto alado para retenerla en la tierra. Cuando lo supo, ella le suplicó que la dejara probarse el manto. Él se negó, pero ella no hacía más que suspirar y pronto una sombra de melancolía se instaló en su rostro. Viéndola tan triste, el leñador no tuvo más remedio que sacar el manto de su escondite y dejar que se lo probara. Cuando ella lo hizo, tomó a sus hijos en cada uno de sus brazos y en un abrir y cerrar de ojos, antes de que pudiera hacer nada el leñador, se fue volando al cielo. El leñador se quedó triste y desconsolado.. Un día encontró al venado que había salvado y le contó lo ocurrido. El venado le dijo: “Hay un remedio. Todas las noches, baja una cuba del cielo para subir el agua del río. Ve y sostente fuerte de la cuerda, que así podrás reunirte con tu mujer y tus hijos.” El leñador siguió el consejo y logró subir al cielo, donde encontró a su familia y volvió a ser tan feliz como antes. Aunque la nueva vida en el cielo con su mujer e hijos era maravillosa, el leñador no podía olvidar a su anciana madre, que se había quedado sola en la tierra. Viendo esto, el hada le consiguió un caballo alado para que pudiera visitarla. “Eso sí, no vayas a bajarte del caballo, porque no podrás volver a subir al cielo”, le advirtió el hada. Contento, el leñador descendió hasta su antigua casa, donde encontró a su madre en el patio. Cuando su hijo quiso irse, la anciana le trajo un potaje de calabaza recién hecho. El leñador quiso comérselo, pero se le cayó un poco del potaje caliente sobre el lomo del animal. Éste dio un brinco del susto y el leñador cayó al suelo. Libre de su carga, el caballo subió a todo galope al cielo sin mirar atrás. El pobre leñador, ya sin posibilidad de reunirse con su mujer e hijos, vivió triste y solitario hasta que murió de vejez. Tras su muerte, apareció un gallo en la casa que cantaba mirando al cielo todas las noches de luna llena. Era el leñador, que se había reencarnado en esa ave y seguía añorando a su esposa e hijos en el cielo. Kuda-gitsune Es es un yōkai de la mitologia japonesa supuestamente empleado por los kitsune -tsukai, los que utilizan los zorros como espiritus familiares. Su uso se describe en diversos libros: En el Sōzan Chomon Kishū (想山著聞奇集?) el kuda-gitsune se describe como un zorro del tamaño de una rata que se puede mantener en una tubería. De acuerdo con el Zen'an Zuihitsu ( 善庵随筆 ? ) el kanko es un zorro el tamaño de una comadreja o rata, con los ojos verticales y pelo fino. El mago convoca el kanko a aparecer dentro de un tubo de bambú que se está llevando a cabo, con lo cual el zorro responderá a todas las preguntas que se le pide. El origen de esta práctica se remonta a un yamabushi que obtuvo este arte mientras se somete a un estricto ascetismo en el monte Kinpu. Estos Kanko se dice que son numerosos en las montañas del norte de Suruga, Tōtōmi y Provincias Mikawa. Puede ser domesticado y se mantienen en un bolsillo o en la manga, y usa su poder sobrenatural para buscar información variada que luego susurra a su amo. Una persona que lo mantiene puede así ver el pasado y el futuro. Dukeobi Sawi - El yerno sapo Había una vez un pescador anciano que vivía a la orilla del mar junto a su mujer. Eran muy pobres, y como el anciano no estaba en edad de salir a altamar, la pareja se mantenía como podía de lo poco que él pescaba sobre un bote no muy lejos de la costa. Una vez aconteció que por tres días consecutivos no obtuvo un mísero pez. El cuarto día fue igual, pero cuando estaba por ocultarse el sol, mordió el anzuelo un sapo enorme y lleno de verrugas. Estuvo a punto de volver a tirarlo al agua, pero el animal lo miraba con tanta tristeza que le dio pena y lo llevó a su casa. Esa noche, para sorpresa de él y su mujer, el sapo habló y dijo lo siguiente: “Tráteme como a un hijo y les traeré mucha fortuna.” En efecto, a partir de ese día, el anciano volvía del mar con el bote cargado de peces hasta más no poder. Pasó el tiempo y un día el sapo les salió con esta ocurrencia: “Quiero casarme con la hija menor del hombre más rico de la comarca, padre. Ve a él y dile que me tome como yerno.” El pobre anciano no sabía cómo decirle al feo y verrugoso sapo que nadie querría casarse con él, así que se hizo el desentendido. Pero el sapo no paraba de importunarlo trastocándolo todo con sus extraños poderes, por lo que el anciano tuvo que hacer lo que le pedía. El hombre más rico de la comarca había casado muy bien a sus dos hijas mayores y esperaba un mejor partido para su hija menor, que era la muchacha más hermosa de la región. Cuando el pobre pescador solicitó la mano de su hija, el millonario casi le pega al anciano por el disgusto provocado. Pero el sapo lo amenazó con arruinarlo y dejarlo en la calle, y como el hombre amaba su fortuna sobre todas las cosas, no se arriesgó y consintió el matrimonio. La hija menor, horrorizada ante la idea de casarse con un sapo, se consoló diciendo que le clavaría un cuchillo la noche de bodas. Llegó el día de la boda y los invitados no paraban de burlarse en voz baja del yerno sapo, por lo que el suegro estaba que reventaba de la rabia. Como era la costumbre, los novios se dispusieron a pasar la primera noche en la casa de la novia. Cuando el feo sapo se acercó a su flamante esposa, ésta sacó un afilado cuchillo. Sin inmutarse en lo más mínimo, el sapo le dijo: “Me alegro de que estés preparada. Quítame esta gruesa piel y te quedarás sorprendida.” La novia hizo lo que le pedía y un hermoso joven salió del cuero del sapo. A la mañana siguiente, el suegro vio con asombro que su hija salía del cuarto, radiante como nunca, del brazo de su marido sapo. Enfadado, les mandó marcharse pronto de su casa. Pasaron unos meses y llegó el día del cumpleaños del suegro. Su hija y su yerno sapo fueron a su casa a participar del gran banquete organizado para festejar la fecha. El sapo se ofreció a salir de caza para honrar a su suegro, pero todos se rieron a carcajadas. Seguro de que volvería con las manos vacías, le dio caballos y sirvientes. El sapo se internó en el bosque y en lugar de salir a cazar animales, ordenó a uno de los sirvientes que fuera en busca de un monje que estaría sentado sobre una piedra quitándose los piojos y le dijera dónde estaba. Al cabo de un rato, comenzaron a llegar venados, conejos, pavos y jabalíes, los cuales se postraron a los pies del sapo. Los sirvientes no tuvieron que hacer más que atarlos de las patas y ponerlos sobre los lomos de los caballos. Cuando el sapo volvió al banquete con su abundante y variada caza, el suegro y los invitados apenas podían creer semejante prodigio. Sobre todo, teniendo en cuenta que los otros dos yernos, jóvenes apuestos y fuertes, habían vuelto con las manos vacías. Pero en lugar de alegrarse por la hazaña del sapo, el suegro le dio la espalda malhumorado y le ordenó no volver nunca más por su casa. La pareja, entristecida, volvió a la casa del anciano pescador y su esposa, donde vivían. Allí el sapo hizo una revelación que causó estupor en todos: “Aunque tengo el aspecto de un desagradable sapo, soy en realidad el hijo del señor de las estrellas. He venido aquí para recompensaros a vosotros, bondadosos ancianos, y para llevarme una esposa, la más hermosa de esta tierra. Hubiese querido recompensar también a mi suegro, pero él no ha sabido ver más allá de mi fea apariencia. Ahora es tiempo de que parta. Una vez que lo haga, los convertiré en las personas más ricas de la región”. Dicho esto, el sapo se quitó la piel y se transformó en un hermosísimo joven, quien subió hacia las estrellas en compañía de su esposa. De inmediato, el cielo se cubrió de negros nubarrones y comenzaron a sonar terribles rayos y truenos. Llovió durante dos días enteros, y al tercer día, aclaró por fin. Los terrenos aledaños de la casa de los ancianos, que estaban cubiertos de sal y arena por la cercanía del mar, se habían transformado en una tierra fértil y abundante, que con el tiempo dio las mejores cosechas de la región, haciendo muy ricos al bondadoso pescador y a su mujer. El sapo simboliza en Asia la riqueza y un cambio afortunado, por su capacidad de augurar la lluvia, por eso es común encontrarlo tallado en madera y esculpido en las construcciones. Kirin Qilin Junto con el dragón, la tortuga y el fénix, el Qilin o Kirin es uno de los cuatro animales sagrados de la antigua china. Durante la fiesta de primavera, las gentes de los pueblos al sur del río Yangsté, cargan con un Qilin de papel al hombro y ofrecen un espectáculo a la puerta de sus casas para expresar su deseo de tener una familia numerosa, sana y feliz. Según las leyendas pueden caminar sobre el agua, y también sobre las flores sin aplastarlas. Se le suele asociar con la feminidad, porque es el símbolo de la dulzura y la fertilidad. También se les relaciona con los sabios y emperadores chinos. El kirin es un ungulado cornudo híbrido (cuerpo de león, piel de pez y cuernos de ciervo) de la mitología china, japonesa y coreana que se dice que aparece en conjunción con la llegada de un sabio. Es un buen presagio que trae rui (chino: 瑞, pinyin: ruì, "serenidad" o "prosperidad". A menudo se le representa como si flamease llamas por todo su cuerpo. Por simplificar, en Europa y América a veces se le llama unicornio chino, aunque tenga dos cuernos, debido a que ambos tienen carácter beneficioso. Son seres mágicos capaces de controlar monstruos y demonios para utilizarlos como defensores. Se diferencia los géneros de los Kirins por la terminación de su nombre. Los Kirins femeninos poseen un nombre que termina en "Rin" mientras que los masculinos terminan en "Ki". Shim Cheong Yeon - Historia de la buena hija Shim Cheong El viejo ciego Shim y su buena esposa Kwak eran personas muy pobres, pero de buen corazón. La mayor preocupación de la pareja era que no tenían hijos, por lo que siempre le rezaban a Buda para que les diera descendencia. Sus ruegos fueron escuchados y la pareja tuvo por fin una preciosa hija, a la que llamaron Cheong. Sin embargo, la felicidad no les duró mucho. La madre murió a la semana a raíz del parto. El ciego Shim no tuvo más remedio que vagar por todo el pueblo en busca de madres recientes que accedieran a amamantar a su hija. Así, con grandes privaciones y dificultades, el ciego Shim crió a la pequeña Cheong. Con el tiempo, la niña se convirtió en el mayor sostén de su padre. Un día, cuando Cheong cumplió 15 años, el ciego Shim se cayó en el río y un monje que pasaba por el lugar lo salvó de ahogarse. Éste le aseguró que si donaba 300 sacos de arroz al templo, Buda le curaría la cegara. Tentado por la idea, el ciego Shim le prometió al monje que haría la donación. Al llegar a su casa se arrepintió en voz alta de la promesa, puesto que los 300 sacos de arroz representaban una fortuna que no lograría reunir jamás en toda su vida. Al escuchar lo ocurrido, Cheong, que amaba a su padre por sobre todas las cosas, resolvió dar su vida a cambio de los 300 sacos de arroz, si con eso era posible devolverle la vista a su progenitor. Al día siguiente, Cheong fue al puerto y allí encontró un barco chino que buscaba a alguien dispuesto a ofrecerse como pieza de sacrificio al mar a cambio de una buena suma de dinero. Cheong selló el trato pidiendo que le pagaran a su padre 300 sacos de arroz y el barco zarpó ese mismo día. Al llegar a alta mar, los marineros la vistieron con ropas nuevas y la tiraron por la borda como ofrenda al dios del mar para que les proporcionara una buena temporada de pesca. Cheong se hundió en las aguas, pero el dios del mar, conmovido por el amor filial de la muchacha, la salvó de ahogarse y la alojó en su fastuoso palacio submarino. Al cabo de un tiempo, Cheong pidió volver a la superficie y el dios del mar le facilitó la partida encerrándola dentro de una flor de loto. Un barco pesquero recogió la extraordinaria flor, y viéndola tan grande y hermosa, la llevó al palacio real para que el rey se deleitara con su vista. Llegado el tiempo, la flor de loto abrió sus pétalos y todos descubrieron admirados a una hermosa jovencita vestida como una gran princesa. El rey se enamoró inmediatamente de ella y le pidió la mano, decidido a convertirla en su esposa. Cheong también se había enamorado del rey y accedió, pero puso como condición que ofreciera un banquete durante siete días a todos los ciegos del reino. El rey aceptó gustoso, y tras la boda, se organizaron espléndidas fiestas y banquetes para conmemorar el suceso. Al conocer el ciego Shim la causa de la partida repentina de su hija, no pudo reponerse del dolor y se echó la culpa de lo sucedido. Los 300 sacos de arroz no fueron un consuelo por la pérdida de su hija, pero atrajeron a una viuda codiciosa y astuta, quien engañándolo con buenas maneras, dilapidó rápidamente la fortuna y lo abandonó al cabo de unos meses. El ciego Shim, viejo y engañado, se echó entonces a los caminos para vivir de la mendicidad. Al escuchar que el rey ofrecía un banquete a los ciegos para festejar su boda, dirigió sus pasos al palacio del rey. El séptimo día, cuando Cheong estaba a punto de perder la esperanza de encontrar a su padre, lo divisó desde lejos y fue corriendo a su encuentro. El reencuentro entre padre e hija fue conmovedor e intenso y fueron tantas las lágrimas de felicidad que derramó el viejo Shim que milagrosamente recuperó la vista y pudo ver por primera vez en la vida a su querida y sacrificada hija. A partir de entonces, padre e hija no volvieron a separarse y vivieron felices y contentos el resto de sus vidas. Esta bella leyenda popular, en donde se entretejen la devoción filial, pilar de la filosofía confucionista, y la idea budista de que los actos humanos son recompensados o castigados por una justicia retributiva, conmovió a los coreanos desde tiempos inmemoriales. Por esta razón se escribieron diversas versiones escritas de esta leyenda y es una de las las 12 historias que componen el pansori, el género de canto tradicional coreano. Tsuki no Usagi, - el conejo de la luna Los japoneses ven en la superficie de luna la imagen de un conejo machacando arroz con un martillo para preparar mochi (un dulce tradicional). Y esta imagen tiene su leyenda: Se cuenta que un viejo peregrino encontró un día un mono, un zorro y una liebre. El hombre, de avanzada edad, se encontraba agotado por su viaje lo cual le llevó a pedir a los tres animales, como favor, que le consiguiesen algo de comida. El mono se subió a un árbol y recogió frutas, el zorro con su gran atrapó un ave y la liebre, con gran pesar, volvió con lasmanos vacías. Al ver al viejo con la cara triste y cansada, se sintió culpable. Entonces recogió ramas y hojas secas, encendió una fogata y se lanzó dentro para ofrecerse a sí misma como alimento. El viejo, conmovido ante el trágico sacrificio del pobre animal, reveló su verdadera identidad. Era una deidad de gran poder que recogió los restos de la liebre y los enterró en la luna como monumento a su gesto de solidaridad. Es una historia de sacrificio y entrega que forma parte de la cultura japonesa. Como nota curiosa, después de narrarla suele explicarse, principalmente a los niños, que los conejos saltan tratando de alcanzar a su héroe que descansa en la luna. LA ESPOSA RANA Había un joven granjero que trabajaba muy duro desde el amanecer hasta la noche y cuando empezó a acercase la edad para casarse no pudo evitar el preguntarse si podría llegar a encontrar una mujer, puesto que su trabajo no le dejaba tiempo para nada, además, su esposa debía de compartir esa vida de trabajo. Al poco, un vecino le presento una preciosa joven alegre y muy trabajadora. Pronto se casarón y durante 13 años vivieron una vida de agradecido trabajo y felicidad. Un día su esposa le pidió permiso para regresar sola a su casa durante unos días para poder asistir al funeral de su padre, el no tenía ninguna razón para negarse pero le empezó a preocupar la idea de que ella quisiera ir sola. ¿Por qué no quiere que conozca a su familia? ¿Se avergüenza de ellos o… de mí? Estas preguntas invadieron el pensamiento del granjero hasta la partida de su esposa, al día siguiente. Cayo en la cuenta de que ella nunca había contado nada de su familia y que no sabía nada de su pasado. Por todo esto, el granjero, decidió seguirla para poder hallar una respuesta a sus dudas y temores. Comenzó a viajar en una extraña dirección, no había ninguna casa o aldea por aquel sitio al que se pudiese llegar en “unos días”. Al llegar a un campo de arroz se detuvo y mientras, su marido le observaba escondido, dio un salto y desapareció en el aire. Lo único que se pudo ver fue algo pequeño y verde cayendo al agua en donde estaba su esposa, muy asustado salio corriendo a buscar pero solo encontró unas cuantas ranas croando. Después de un rato oyendo el croar de las ranas y cansado de esperar, lanzo una piedra al campo de arroz. Inmediatamente el croar de las ranas paro y, por alguna extraña razón, una sensación de pavor recorrió el cuerpo del granjero que empezó a correr hacía su casa. Al anochecer, su esposa llegó a casa y el le preguntó que si había pasado algo, que porque volvió tan pronto. Ella contesto que durante el funeral, una piedra cayó del cielo golpeando e hiriendo al sacerdote por lo que se tuvo que cancelar. Más nervioso incluso que antes el marido le confeso todo a su esposa, que le siguió y que lanzo la piedra. Ella muy entristecida le pregunto si eso era verdad y al responder su marido afirmativamente abrió la ventana y de un saltó salio por ella cayendo al suelo transformada en rana. Cuando el granjero quiso salir afuera, ella había desaparecido y nunca jamás volvió a verla. Tsuru no Ongaeshi Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja de ancianos muy pobre. Un día el anciano oyó el grito de una grulla que había caído en una trampa. El anciano se compadeció al verla y decidió soltarla. Esa noche le contó a su mujer sobre lo ocurrido y ella le dijo: “Hiciste bien. Yo también estoy contenta”, y los dos se pusieron alegres. En ese momento, alguien llamó a la puerta: “toc toc…”, el anciano salió y encontró a una chica muy bonita que dijo: “Me desorienté en el camino, ¿Podría quedarme en su casa esta noche?”. Los ancianos que eran muy amables no dudaron en invitarla a dormir. Esa noche los tres conversaron y ella les contó que no tenía casa a donde ir ni familia con quien estar. Los ancianos le propusieron: “¡Queremos que seas nuestra hija!” Ella se puso muy contenta. Al rato los tres se fueron a descansar. Al día siguiente, la chica se levantó muy temprano para preparar el desayuno, pero no había ni arroz ni miso. En ese momento, la chica divisó un telar en una habitación contigua y en unos instantes se empezó a oir el sonido del telar mecánico. Cuando los ancianos se despertaron, la chica les entregó una pieza de tela bellísima diciéndoles: “vendan esta tela y compren lo necesario para vivir”. Ellos se sorprendieron y estuvieron muy contentos. El anciano recibió mucho dinero a cambio de la pieza de tela, ya que ésta era muy bonita, y compró lo necesario para vivir además de un peine muy bonito para la chica. Esa noche los tres estaban muy contentos y se quedaron conversando hasta muy tarde. En eso el abuelo dijo: “Ya vamos a dormir”, pero la chica contestó: “Yo voy a continuar trabajando un poco más”. Los ancianos se sorprendieron y le dijeron: “¡No! hoy ya no trabajes! es mejor que descanses”. La chica contestó: “Quiero hacer más piezas de tela para ustedes pero quisiera pedirles un favor, no entren a la habitación cuando esté trabajando.”. El anciano preguntó sorprendido: “¿Cómo? ¿No podemos verte trabajar?”. La chica contestó: “No, por favor, quiero que me prometan que no lo harán.” Los ancianos no entendían la razón por la cual la chica les pedía eso pero asintieron con la cabeza. La chica tejía cada noche una pieza de tela que se vendían como “pan caliente”, pero cada día se ponía más delgada y no tenía ánimo. El anciano le decía: “¡Tienes que descansar, no trabajes demasiado!”, pero la chica respondía: “Voy a seguir trabajando sólo un poco más” y entraba en la habitación. Los ancianos no podían dormir pensando en la salud de la chica. Una noche, el anciano no pudo contenerse y dijo: “Voy a verla”, la anciana replicó: “Tenemos que cumplir con nuestra promesa”. El anciano, haciendo caso omiso a su mujer, se dirigió a la habitación en donde se encontraba trabajando la chica. Miró a través de la puerta que estaba entreabierta y para su sorpresa divisó a una grulla trabajando en el lugar. La grulla utilizaba su pico para quitarse plumas, las cuales las utilizaba para decorar las hermosas piezas de tela que hacía. Esta advirtió que estaba siendo observada y se disfrazó nuevamente de mujer. La chica abrió la puerta y se dirigió al anciano: “Yo soy aquella grulla que salvó de la trampa. Por salvarme la vida quise devolverle el favor y para ello se me dió la oportunidad de convertirme en un ser humano por una sóla vez y venir aquí, pero ya no puedo permanecer aquí con ustedes. Deseaba convertirme en su hija para siempre”. La chica volvió a tomar su apariencia original de grulla y levantó vuelo. El anciano al verla volar pensó: “Perdóname. ¡No nos olvides!” y le lanzó el peine que le había regalado a la “chica”. La grulla lo cogió y se fue volando. Nian En Mitología china, Nian una bestia que llega en primavera. La palabra china para año se basa en la llegada de este ser. Un dicho del Año Nuevo Chino, significa el paso de la bestia. Se cree que vive bajo el mar.Él viene para atacar a la gente a la vez que el año nuevo. La vispera de un Año nuevo chino aparecio un hombre de cabello gris en el pueblo. Pidio permiso para permaneces toda la noche fuera y les aseguro que iba a cazar a la bestia. Cuando la bestia llego al pueblo para causar estragos, se estendio una ristra tremenda de petardos. Asustado por el ruido y los destellos de la luces, la bestia huyo presitadamente de alli. Al dia siguiente al regresar todos al pueblo encontraron todo intacto y tampoco ningun rastro del hombre que habia logrado detener a la bestia. pero en su lugar ayaron 3 elementos preciosos con los que habia logrado casar a la bestia.Todos creian que el hombre era un Dios que habia venido para ayudarles a ser liberados de Nian. Desde entonces, los chinos en Año nuevo, cuelgan banderas rojas y lanzan petardos en espera de la Noche. La costumbre se propago a lo largo y ancho del pais, y se convirtio en un festego tradicional de Nian. Precisamente, Nian en chino significa año. Practicamente el Nian y Kirin son el mismo contienen leyendas diferentes La leyenda del Maneki Neko En el siglo 13, había un templo pobre y derruido en Tokio. El sacerdote del templo era muy pobre, pero él compartía todo lo poco de comida que tenía con su gatito, Tama. Un día, un hombre adinerado e importante encontró en una tormenta mientras estaba cazando se refugió bajo un árbol grande cerca del templo. Mientras él esperaba que pasara la tormenta, el hombre vió a un gato que lo llamaba adentrarse e la verja de templo. Se sorprendió así que dejó el resguardo del árbol para poderse acercar más a este gato raro. En ese momento, el árbol cayó fulminado por un rayo. Gracias a esto, el hombre rico se hizo amigo del sacerdote y su gato, donó grandes cantidades de dinero al tiempo y nunca volvieron a tener hambre. Cuando el gatito Tama murió, fue enterrado en el cementerio de gatos del templo de Goutokuji con gran respeto y amor, y el Maneki Neko fue erigido en su honor. Un Maneki Neko en el trabajo, la casa o tu website trae buena suerte a sus visitantes. Maneki Neko es Japonés y significa "el gato que llama". El mensaje que lleva en su mano dice "Por favor, entra. Eres bienvenido" y suele mostrar un gesto como de llamada con la otra pata. (En Japón, el gesto de llamada es algo diferente de los países occidentales). Curiosidad: - Según la pata que levanten: la izquierda invita a personas, y la derecha al dinero o a la suerte. - Según el saludo de la mano: los japoneses saludan mostrando la palma de la mano y los americanos lo hacen enseñando la parte posterior. - Según el color, de mayor a menor popularidad puede ser: tricolor (el más afortunado y el que da más suerte); blanco, ya que es el color de la pureza; negro, siendo éste utilizado como talismán contra el mal; y por último, el maneki neko naranja, que aleja las enfermedades y los malos espíritus Otra versión sobre el origen de los Maneki Neko "En un atardecer, un príncipe regresaba a caballo a su castillo por un bosque, cuando de repente se atravesó un gato que se paró frente a su brioso caballo. El príncipe, que como todos los japoneses amaba a los gatos, para no lastimarlo detuvo su caballo y lo dirigió hacia un lado del camino. Pero el gato se paró una vez más impidiéndole el paso; entonces el príncipe se hizo para el lado contrario y el gato por tercera vez se colocó frente a él. Al ver la insistencia del gato en su deseo de impedirle el paso, el joven se preguntó qué era lo que estaba tratando de decirle. Como si el gato le hubiera leído la mente, lo llamó con su mano hacia una vereda y el príncipe lo obedeció. La vereda conducía a un pequeño templo abandonado y como ya comenzaba a oscurecer, decidió pasar allí la noche. Desde el templo, su escolta descubrió que en el camino en que iban, les habían tendido una emboscada para matar al príncipe. Este, en agradecimiento a aquel que lo había salvado, mandó reconstruir el templo y mantener a los gatos que ahí vivían". Tsukumogami Karakasa o Kasa Obake: Segun el folklore japones, Tsukumogami son del tipo Yokai o "criatura sobrenatural". Ya que en su aniversario numero 100, puede que este objeto que hayas mantenido todo ese tiempo, cobre vida y también una consciencia. No obstante, dependiendo como lo hayas usado, te sera cordial si lo usaste debidamente, o un ser vengativo y sanguinario, por ejemplo si lo dejaste caer o lo dejaste "comiendo" polvo. Por la misma razón, los japoneses tienen un gran cuidado a la hora de mantener sus objetos y también hasta la hora de deshacerse de ellos, ya que si un objeto cumple esos 100 años y tuvo un mal trato... Ni se puede imaginar el gran infortunio del dueño de esa persona. Se dice que cuando tu guardas y mantienes un objeto por mas de 100 años, tu orgullo deberías tenerlo en alto, y mas si resides en Japón, ya que el objeto que has guardado es muy pero muy valioso, sin embargo, también es de mucho temor, ya que segun dicen las leyendas, puede que ese objeto se convierta en un Tsukumogami o "espíritu artefacto". Este fantasma pertenece el tipo conocido como Tsukumogami que son aquellos objetos que al cumplir 100 años cobran vida. Kama-Itachi, la comadreja Yokai La palabra Kama-Itachi proviene de los Kanjis Kama (un tipo de hoz que usan los campesinos) y de Itachi (comadreja) y vendría a decir algo así como ¿comadreja de la hoz?. Se trata de un Yokai que habita en las montañas de la prefectura de Gifu. Las leyendas se originaron cuando montañistas y aldeanos que paseaban por la montaña una vez que el sol ya se había puesto volvían con cortes y arañazos por todo el cuerpo, pero que inexplicablemente estos habían sido tratados para evitar infecciones y sangrados. A raíz de este misterio se formó la leyenda del Kama-Itachi, según las declaraciones de algunos curiosos un animal que parecía una comadreja pero con unas garras enormes era el causante de estos ataques. Como es evidente no existía ningún animal de esas características por lo que se atribuyeron los ataques a un nuevo Yokai. Se dice que el Kama-Itachi posee una velocidad extraordinaria llegando a ser imperceptible durante algunos lapsos de tiempo para los humanos quienes solo lo percibirían como torbellino. Con el paso del tiempo la leyenda fue en aumento, en algunos pueblos de la zona se llegó incluso a afirmar que los ataques estaban realizados por grupos de tres Kama-Itachi que formarían una curiosa cadena: El primero se encarga de noquear a la presa con un fuerte golpe en la cabeza. El segundo es quien realiza los cortes y arañazos. El tercero utiliza un ungüento para limpiar las heridas y evitar que la presa se desangre. Kappa Kappa (河童, Kappa?), se puede llamar también Gataro (川太郎, Gataro?) o Kawako (川子, Kawako?), son criaturas mitológicas según el folclore japonés que viven en lagos. Los Kappas son espíritus anfibios de las aguas del folclore japonés, que arrastran al agua a sus víctimas humanas y animales, las ahogan y las mutilan. Los kappas habitan en los ríos, lagos y estanques, pero no tienen reparos en salir a la orilla en busca de presas. Los cuentos ofrecen una descripción tradicional del kappa como un ser tremendamente malicioso, siempre dispuesto a devorar las entrañas de sus víctimas y a beberse su sangre. También se dice que sienten predilección por el hígado humano. Pero también se los ha nombrado como seres inteligentes y honorables. Se dice que la humanidad aprendió el arte de arreglar fracturas en los huesos gracias a un kappa que explicó como hacerlo a cambio de que le devolvieran su brazo, que le había sido arrancado durante una de sus incursiones aventureras. Las extremidades de los kappas, cuando se las vuelven a poner, quedan como nuevas al cabo de unos días. Un kappa totalmente desarrollado alcanza el tamaño de un chico de diez años. Tiene escamas en la piel amarillo-verdosa; cara de mono y espalda de tortuga, y sus manos y pies son palmeados para facilitar la natación. Quizá su rasgo más característico sea el hundimiento en forma de plato que luce en la coronilla, que siempre debe contener agua para que el kappa conserve en tierra sus poderes sobrenaturales y su gran fuerza. Por eso el mejor método para vencer a un kappa es hacerle reverencias muy seguido. Como es una criatura muy cortés el kappa se sentirá impelido a devolver las reverencias. Al cabo de unas cuantas inclinaciones de cabeza, se le vaciará el hueco de la coronilla y se verá obligado a regresar a su acuático hogar. Según la mayoría de leyendas esta agua le otorga poderes sobrenaturales, si se derrama el agua el kappa se debilitara llegando incluso a no poder moverse. El Tengu Los "Tengu" son demonios que viven en bosques y montañas . Los Tengu aparecen a menudo en el folklore tradicional como habilidosos guerreros y maestros de artes marciales, mentores de NINJAS Y HEROES. Los historias populares nos dicen que son seres a los que molestan las actitudes vanidosas y/o arrogantes, y podemos encontrar varias historias en las que un Tengu da una merecida lección a samuráis vanidosos o monjes budistas demasiado arrogantes. Existe una expresión japonesa, "Tengu ni Naru", que quiere decir "se está convirtiendo en un Tengu", usada cuando se describe a una persona que es arrogante, excesivamente orgullosa o presuntuosa. La palabra "Tengu" proviene del término chino "Tiangou", que quiere decir "perro del cielo". La semejanza está más relacionada con el nombre y la fonética, que con el aspecto del personaje, los primeros "Tengus" que aparecen en el arte y la literatura eran representados como una criatura parecida a un cuervo, no como un perro. Las máscaras representando a un Tengu, se usan habitualmente en festivales religiosos y aparecen en el teatro "Noh" japonés, en el que este demonio tiene la cabeza y el pico de un pájaro. Después de la llegada del budismo a Japón alrededor del siglo V después de Cristo, apareció otro tipo de Tengu en la cultura popular, con cuerpo humano, alas, y una larga nariz, es conocido como "Yamabushi Tengu" o "monje fantasma". Los poderes mágicos del Tengu le permiten cambiar de forma, aparecer en los sueños de las personas, y hablar a los humanos sin mover sus bocas. También se pueden transportar a sí mismos distancias cortas sin ser vistos... Entre los objetos a menudo asociados con los Tengu se encuentran el Shakujo, unos báculos en forma de anillo usados para la magia y combate físico; el Tokin, un sombrero con una forma rara, la cual es usada como copa; y el abanico Hauchiwa, el cual está hecho de hojas de Aralia Japonés o de plumas y se dice que tiene el poder de crear grandes ráfagas de viento. Es un demonio dentro de los elementos del folclore y mitología japonesa que suelen tener forma animaloide. Habitan en los árboles, generalmente pinos y cedros, de las zonas montañosas. Algunas fuentes opinan que los Tengu son descendientes de Susanowo-no-mikoto, el dios de la tormenta hermano de Amaterasu, la diosa Sol. Sus características son su cara color rojo, y su prolongada nariz. En algunos rubros populares, se relaciona a esta entidad con el concepto de extranjeros en Japón. El templo de Takao al oeste de Tokio es uno de los templos con más Tengus de Japón. Ningyo Ningyo es una hada acuática japonesa con lágrimas de perla. Como se asemeja a una sirena posee cuerpo humano y cola de pez. Otros que va vestida con finas sedas como las que visten las princesas, viven en palacios debajo del mar y como todos los seres de agua seducen con su hechizo. Cuenta la leyenda que un pescador salvo a una tortuga de unos jóvenes inescrupulosos que se estaban divirtiendo a costa del pobre animalito, la puso a salvo y la vio como se alejo nadando. Al día siguiente, el pescador que se encontraba a bordo de su barco escucho una voz suave que lo llamaba se acerco al borde y vio a la tortuga que lo invito a subirse en su lomo, el pescador acepto y está se introdujo en el fondo del mar y lo llevo hasta su palacio, ya que a quien había salvado era a una princesa-sirena. Como el pescador no fue ni lento ni perezoso se enamoro de la sirena, la cual lo aceptó, por lo cual pasaron 3 días maravillosos, hasta que el pescador empezó a extrañar a su familia, con lo cual la sirena le dio un dio cofre-talismán y le dijo que ni se le ocurriese abrirlo, con lo cual podría volver al palacio y vivir felices junto a su sirena amada. El pescador volvió a su pueblo, pero solo encontró desolación, ya no quedaba nadie de la gente conocida, le dijeron que habían transcurrido 300 años, se puso muy triste, que se acomodo bajo un árbol y no se le ocurrió otra cosa que abrir el bendito cofre que le dio la sirena, una niebla rosa salió de la misma lo envolvió y lo convirtió en polvo. Moraleja: El país encantado tiene otros tiempos, otros hábitos, otro modo de ver las cosas, sumergirse en ese otro mundo significa perder "este mundo", la falta de confianza en uno mismo, es como la curiosidad, mata. Espero que les haya gustado comenten

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