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Usuario (Argentina)

JOHN WAYNE GACY Nació en Chicago, el 17 de marzo de 1942. Hijo de John Stanley y Marion Gacy. Frecuentemente era golpeado por su padre alcohólico quien también lo calificaba como homosexual. De niño, sufrió una herida en la cabeza, que tiempo después le causaría constantes desmayos. Parecía un hombre ejemplar; trabajó como cocinero en un restaurante, después trabajó en una empresa llamada PMD Constructora. Además, actuaba en los hospitales como "Pogo" el payaso. Pero en la realidad, nadie se imaginaba su verdadera personalidad. En 1968, un adolescente llamado Mark Miller, lo acusó por haber abusado sexualmente de él, y meses después, un joven llamado Dwight Andersson lo acusó de haberlo sobornado por ver cuando golpeaba a Miller. Gacy recibió 10 años de sentencia, pero por su buen comportamiento, salió el 18 de julio de 1970. Por motivo de su encarcelamiento, su esposa se divorció de él. Tiempo después de que salió de la cárcel, lo detuvieron de nuevo, por forzar a un muchacho a realizar actos sexuales en contra de su voluntad. Pero retiraron los cargos unos meses después. El 1º de junio de 1972, Gacy se casó con Carole Hoff. Johnny Butkovich, de 17 años, trabajaba con Gacy en PDM, pero Gacy se negaba a pagarle su sueldo. Johnny fue a casa de Gacy con dos amigos para reclamar sobre su paga, pero al ver que nada iba a resolver, decidió llevar a sus amigos a su casa; esa fue la última vez que lo vieron. Michael Bonnin de 17 años, trabajaba en un restaurante, y en junio de 1976, había quedado de ir a la estación de tren para recoger a su tío, pero nunca llegó. Billy Carroll Jr., era un típico niño problema, que el 13 de junio de 1976, salió de su casa pero nunca regresó. El 12 de diciembre de 1976, Gregory Godzik dejó a su novia después de una cita en su Pontiac '66; al otro Victimas del payaso asesino: día, la policía encontró su carro, pero no a Gregory. El 20 de enero de 1977, John Szyc desapareció de la misma manera que Gregory. El 15 de septiembre de 1977, Robert Gilroy de 18 años iba a montar caballo con sus amigos pero nunca llegó. Un poco más de un año después, un joven llamado Robert Piest de 15 años, pidió permiso en su trabajo para ir a hablar con Gacy acerca de un trabajo en PDM, no regresó, y cuando su madre pasó a recogerlo, llamó a la policía. Fueron a casa de Gacy, quien con todo gusto cooperó con ellos, argumentando que no había visto a Piest, que nunca había llegado a la cita. El 13 de diciembre de 1978, la policía consiguió una orden de cateo para la casa de Gacy, encontraron: una caja con cosas algo inusuales: · Marihuana. · Un anillo de preparatoria con las iniciales J.A.S. · Siete películas pornográficas hechas en Suiza. · Pastillas de Valium. · Una navaja. · Un pedazo de tapete. · Fotografías de droguerías y farmacias. · Una agenda. · Libros eróticos y con imágenes pornográficas. · Unas esposas con llaves. · Una pistola italiana de 6 mm con cartuchos servibles. · Una jeringa con aguja y un pequeño botecito café. · Ropa muy pequeña para ser de Gacy. · Ropa de Nylon. Todos los objetos encontrados en la caja fueron consignados. También cabellos de Robert Piest, que habían sido encontrados en el carro de Gacy. Detuvieron a Gacy por posesión de drogas y por una denuncia de un joven llamado Jeffrey Ringall, que decía que Gacy lo había drogado y sodomizado. También se confirmó que el anillo que estaba en la caja de Gacy, pertenecía a John Szyc. Otra coincidencia, era que tres de los desaparecidos, habían trabajado en PDM. El 22 de diciembre de 1978, Gacy confesó haber matado por lo menos a 31 personas (todos hombres y por lo regular jóvenes), También dijo que había enterrado los cuerpos de sus victimas bajo su casa. Confesó la manera en que mataba a sus víctimas: primero los esposaba, después los atacaba sexualmente, para evitar que se escucharan los gritos, metía su ropa interior en las gargantas de las víctimas. Por último - y si no habían muerto asfixiados -, los estrangulaba con una tira de piel o con sus manos. El primer día de la búsqueda de cuerpos, se encontraron dos; el primero, era de John Butkovich, que estaba enterrado en el garaje, el segundo fue encontrado bajo la casa. Al pasar los días, se fueron encontrando más cuerpos, algunos fueron encontrados con la ropa interior en la garganta. Gacy admitió haber matado, a veces, hasta más de una persona por día. El 28 de diciembre, la policía había encontrado un total de 27 cuerpos en la casa de Gacy. Otros dos cuerpos se encontraron en el río Des Plaines. Gacy también enterró un hombre en su patio y lo cubrió con concreto. El último cuerpo fue encontrado en la casa de recreo de Gacy. Además de los asesinatos, muchos jóvenes denunciaron a Gacy por abuso sexual. Gacy fue sentenciado a 21 cadenas perpetuas y 12 penas de muerte. Su sentencia de muerte se llevó a cabo en 1994.
Tras el juicio final, el Islam, como el Cristianismo o el judaísmo, admite un premio para unos y un castigo para otros. Aquí nos vamos a dedicar a presentar en que consiste el castigo o, mejor dicho, el Infierno, en sus diferentes modalidades literarias y legendarias. El Infierno es un tema recurrente en la literatura y tradición islámica. Multitud de autores han elucubrado acerca de las características del infierno, de manera que han llegado a desarrollar toda una literatura infernal mucho más rica que la judía y la cristiana. Esto se debe al contacto con la religiosidad en la India, que poseía multitud de leyendas acerca del Infierno y sus castigos. El tema del Infierno y sus castigos aparece citado en el Corán en numerosas ocasiones. Proliferan las alusiones al fuego eterno, quizá el castigo más recurrente en toda esta literatura. Este castigo es tomado por Mahoma de la escatología judeo-cristiana. Pero, más que en el Corán, las citas de Mahoma sobre los castigos infernales se encuentran en la tradición: en los hadices o dichos del profeta. Prueba de su factible veracidad es su contrastación con el propio Corán: 17,1; 53, 7-9; 55,12. En estas citas se habla de un viaje realizado por Mahoma al más allá (cielo e infierno). Basándose en ellas, se ha considerado auténtico el relato del Libro de la escala de Mahoma, en el que el Profeta cuenta en primera persona su viaje. Este relato fue transmitido por compañeros del propio Mahoma, entre los que se citan a Abu Bakr y a Ibn Abbas. El texto se fue desglosando y aumentando, de forma que aparecieron multitud de textos acerca del viaje y otros con descripciones del Infierno. Esto se debe a la cultura oral y a la diversidad de fuentes empleadas por los diferentes compendiadores. El Libro de la Escala de Mahoma fue traducido por primera vez por orden de Alfonso X el Sabio, la lengua a la que se tradujo fue el castellano. Con base en estas traducciones se efectuaron otras y el libro se difundió por el mundo cristiano. Según algunas teorías, aceptadas hoy en día por los estudiosos de la Divina Comedia, Dante empleó estas tradiciones y gran parte de sus figuras para escribir su obra. Otros autores también han escrito numerosos relatos acerca del Infierno. Uno de estos autores es Al-Asari, cuyas descripciones son minuciosas y ricas en figuras. También se conservan redacciones aparecidas en Al Andalus desde el siglo IX, entre las que destaca la del sufí murciano Ibn Arabi, quien desarrolla aspectos teológicos añadidos a los literarios y míticos. Intentaré aquí describir estas concepciones del Infierno y finalmente desarrollaré unas conclusiones y un juicio valorativo sobre las mismas. Libro de la escala de Mahoma El Libro de la escala se inicia con la venida de Gabriel al mundo para recoger a Mahoma; juntos volarán hasta el cielo, pasando antes por el Templo de Jerusalén, con ayuda de una bestia llamada Alborac, peculiar monstruo mezcla de asno, hombre y pájaro. Aquí se inicia la aparición de una serie riquísima de figuras extraordinarias y de bestias peculiares, que aparecarán a lo largo de toda la narración. El profeta efectuará en primer lugar una visita al cielo y paraíso, para posteriormente descender al Infierno, pero antes de penetrar en el cielo se producirá un primer encuentro con el Infierno, se encuentra en el capítulo X. En él, Mahoma y Gabriel se encuentran con el ángel tesorero del infierno, quien dice a Mahoma: “quiénes de tu pueblo vayan al Infierno tendrán menos castigos que los demás”. El Profeta, ávido de conocimientos a lo largo de todo el fantástico viaje, efectúa diversas preguntas al tesorero, entre ellas destaca esta: “ ¿cómo fue creado el infierno, cómo fueron creados los ángeles que allí moran y qué clase de vida llevan?” La respuesta del ángel informa a Mahoma sobre su creación y los peculiares ángeles que allí habitan: “el infierno fue creado al principio, Dios hizo prender fuego sobre él durante setenta mil años, hasta que estuviera al rojo vivo. A continuación, sobre este fuego prendió otro durante el mismo tiempo, hasta que todo se hizo blanco y sobre este otro, hasta que todo quedo completamente y más tenebroso que ninguna cosa. Es un fuego que siempre permanece ardiendo intensamente en sí mismo y no provoca llama alguna. Sobre los ángeles del infierno,.... Dios los creó del fuego, se alimentan del fuego y si salieran simplemente del fuego, morirían al instante, ya que no pueden vivir sin el fuego. Dios los creó sordos y mudos e infundió en su corazón tal insensibilidad y tanta crueldad que nadie podría expresarlo.; no saben hacer otra cosa que torturar y atormentar con crueldad a los pecadores. Son insensibles con la humildad de los pecadores y los atormentan golpeándolos con enormes mazos de hierro (Corán: En verdad hemos enviado al infierno a nuestros ángeles fuertes insensibles y crueles para que cumplan y respeten nuestras órdenes y nos obedezcan en todo lo que les hemos mandado).” Empezamos a vislumbrar la terrible dureza del castigo Tras la visita de Mahoma al cielo y al paraíso, Gabriel le informa de cual será la siguiente etapa en la visita: el Infierno. Dios se lo quiere mostrar con sus penas y los tormentos de los infieles. “Tal como lo veas, así lo dirás y lo enseñarás a tu pueblo para que sepan quiénes van a ir y quiénes no van a ir a las penas del infierno; asimismo, también quiere que comuniques a tu pueblo que hagan lo que tú les ordenes que deben hacer” dice Gabriel a Mahoma en el capítulo LIII. El fuego eterno es, sin duda, una amenaza convincente y motivo de obediencia Tras esta explicación penetrarán en el infierno. El infierno está situado debajo de la tierra donde habitan los hombres y en él hay una tierra y un mar de fuego. Está formado por siete tierras, como iremos viendo el número siete también es mágico en la escatología islámica. Debajo de las tierras hay una piedra, sujetada por un ángel, sostenido en un pez, debajo sólo existen tinieblas y viento huracanado. Con una cantidad infinitesimal de este viento destruyo Dios a varios pueblos de la antigüedad y arrasará el mundo antes del Juicio, también servirá de tormento en el infierno: arrancará la piel a los pecadores y los abrasará. Esta es en resumen la localización geográfica del averno musulmán. La primera tierra es toda ella de fuego. La segunda tierra está habitada por escorpiones como mulos, con infinidad de colas, en cada cola infinidad de anillos y en cada anillo infinidad de cuernos con infinidad de vasos llenos de un veneno tan fuerte que si se colocará uno sólo de estos vasos en medio del mundo todo quedaría aniquilado. Su misión es desollar a los pecadores e inyectarles el veneno, cuyo poder les separa la carne de los huesos y de los nervios y los destruye por completo, tras esto Dios los vuelve a recomponer para que vuelvan a sufrir más. Es una constante la reconstrucción de los cuerpos en el Infierno, que impide la muerte y obliga al réprobo a sufrir el castigo eternamente. 3ªtierra: habitada por las tatas; bestias enormes mezcla de tierra y fuego que poseen un veneno tan fuerte que hace derretirse a los pecadores. 4ª tierra: Habitada por serpientes de enormes bocas con 18.000 dientes como palmeras, con 70.000 vasos cada uno y cada vaso terrorífico, suficiente para destruir el mundo con el poder de su veneno. “De buena gana querrían morir mil veces y más en un día, si no fuera porque Dios no permite que esto suceda, para que los pecadores sufran más y más tormentos”. 5ª tierra: llena de piedras sulfurosas gigantescas (Corán: Hemos preparado en el infierno unas piedras para quemar y atormentar a los pecadores). Estas piedras, a pesar de ser grandes como montañas, son atadas al cuello del pecador y posteriormente encendidas de manera que arden quemando totalmente al pecador. (Corán: Los rostros de los pecadores quedarán enteramente cubiertos por el fuego” “¿Quiénes son los que no tendrán miedo cuando el Señor les provoque unos castigos en el infierno sobre sus rostros, después del día del juicio?”, "En el infierno nosotros añadimos un castigo sobre otro castigo a los pecadores, para que ellos se atormenten más y más cruelmente”. 6ª tierra: en ella se encuentran los libros con los pecados de los pecadores (Corán: “Guárdate, pecador, pues en el Zahikika está el libro de tus merecimientos”). En esta tierra hay mares de aguas amarguísimas y muy calientes, tan terribles que una piedra grande y durísima se fundiría si fuera arrojada en ellas. Los pecadores se bañan y beben de esta agua. 7ª tierra: Vivienda del diablo, sus ejércitos y sus gentes. El diablo está encadenado y rodeado de tinieblas, detrás de las tinieblas hay un castillo de fuego, sede del diablo, rodeado de fosos llenos de terribles venenos. El descenso a tierras inferiores supone el aumento de la dureza del castigo, que como se puede observar es de extremo sadismo. Cerca del infierno está situado un pozo lleno de fuego, “cuando Dios quiera separar este mundo del otro, mandará abrir un pozo, todo él lleno de fuego y cerca del infierno..... Es un fuego tan ardiente y tan fuerte que quemará el fuego del infierno,......”. El relato está lleno de contradicciones en aspectos geográficos, coherencia temporal, etc. Quizá se deba a su base en la tradición oral y su carácter popular y la narración es sencilla y cargada de figuras retóricas de la literatura oral, como son las repeticiones, las hipérboles, la constante aparición de cifras mágicas, etc. Estas contradicciones se pueden observar en la descripción que versa sobre el modo de colocar Dios las siete tierras del infierno: todo giraba formando una especie de caos y Dios mandó a un ángel sostenerlas sobre sus hombros. El ángel sostiene las tierras, una piedra al ángel, un buey a la piedra y un pez al buey. Como podemos ver añade un buey a la narración anterior, demostrando una vez más la falta de cordura del narrador. Tras esto, lo más interesante es la existencia de un mar que rodea los infiernos, donde los pecadores se bañan y purifican, así se atormentan hasta el día del juicio, cuando Dios los juzgará según sus méritos. La contradicción temporal se hace presente aquí con unas supuestas penas previas incluso al juicio, lo cual carece de lógica dentro de la teología o incluso del más rudimentario sistema judicial. Las puertas del infierno: Son siete, todas muy ardientes, delante de cada puerta hay infinidad de diablos y hombres, que son atormentados en el infierno y que van cada día a las puertas para contemplar los bienes del paraíso, para que así se les dupliquen sus penas. Tras cada puerta hay setenta mil montañas, con setenta mil fuentes cada una, que hacen brotar setenta mil ríos, todo ello de fuego. Sobre cada río setenta mil castillos de otras tantas salas, donde hay la misma cantidad de horribles mujeres de fuego, que los abrazan y les infunden un terrible pavor. También existen multitud de árboles con frutos repugnantes con venenos terribles. Como observamos el relato es rudimentario y puede llegar a confundirnos en un intento de dar coherencia geográfica a las tierras, las puertas, etc. Bajo mi punto de vista el autor del texto no pretende sistematizar científicamente el infierno, sino realizar una obra popular de carácter religioso-literario. Siguiendo el texto encontramos el reparto de las penas del infierno: la primera puerta y, por consiguiente, la primera tierra corresponderían a los que creen en imágenes e ídolos. La segunda a los que reniegan de la Ley de Dios. La tercera a los que amasan riquezas de malos modo. La cuarta a los jugadores y blasfemos. La quinta a los que no oran ni dan limosna. La sexta a los que no creen en profetas (Corán: “Vosotros, que no creéis ni en mis profetas ni en mis mensajeros, mirad: el fuego de Halgahym será para vosotros y permanecerá para vuestra suerte”). La séptima para los que engañan en fraudes y medidas. El resto, dividido en siete partes, para los que asocian a Dios con otros dioses (cristianos) y para los que no siguen la voluntad de Dios. En el infierno existen cuatro pilares inmensos y existirá una bestia terrorífica encadenada a ellos, que acudirá a Dios el día del juicio, para regresar al infierno tras este. El puente de Azirat, que hay que atravesar para llegar al paraíso está dividido en siete, en cada una de estas partes se pregunta a los fieles si han cumplido los preceptos del Islam: fe, oraciones, conocimiento del Corán, ayunos, peregrinación, abluciones, honra a su padre y a su madre. Los que no hayan cumplido esto irán cayendo al infierno. También se habla de terribles escorpiones, dragones y serpientes. (Corán: cuando las pieles de los pecadores estén quemadas les daremos nuevas pieles para que sufran más castigos). Otros castigos: amputación de los labios con tenazas de fuego incandescentes, para los que siembran habladurías; a los mentirosos se les arranca la lengua; Adúlteros: colgados por ganchos de fuego de sus miembros viriles (sic), meretrices de la lujuria y la fornicación, colgadas de unos maderos por sus partes vergonzantes; ricos que no habían dado limosna ardiendo en un terrible fuego; Tras todo esto, Mahoma mantiene la siguiente conversación con Gabriel: -“Mahoma; ¿qué te han parecido todas las cosas, tan numerosas y tan importantes, que dios te ha mostrado gracias a su clemencia?” -“En verdad que ningún corazón humano podría pensar el honor y el bien que Dios me ha concedido, porque ha hecho que yo viera su poder y su gloria; me ha mostrado también los bienes y el honor que están preparados para los buenos, así como los tormentos que serán aplicados a los pecadores” -Mahoma, ¿tienes guardado en tu corazón todo lo que has visto? -Así es. -Ve, pues y tal como lo has visto así se lo mostrarás a tu pueblo para que lo sepan y para que sigan el camino recto de la ley; que aprecien y que pongan todo su cuidado en ir al paraíso y se guarden del infierno. Este es el resumen del Infierno en El Libro de la escala de Mahoma. Pero, siendo esta narración la más importante, existen otras muchas, que desglosan los castigos con mayor amplitud y cuyo aspecto teológico es más rico. Al-Asari Empezaremos por el estudio del Al-Asari, quien sitúa el infierno “debajo de la séptima tierra inferior”, es decir bajo la tierra, en esto como en la división en siete pisos coinciden la totalidad de las narraciones. Los nombres de los siete pisos, citados desde abajo son: al-Hawiya, al-Yahim, Saqar, Laza, al-Hutama y al-Sair, omite el nombre de la última tierra. La intensidad de los castigos es mayor a medida que se desciende. En los castigos del infierno saca a relucir su enorme imaginación y los describe con gran detalle. El tormento fundamental es el fuego, cuya intensidad es de tal calibre que si “se abriera en el infierno un orificio como el ojo de una aguja, se quemaría la tierra debido a su calor”. A esto añade la existencia de grandes serpientes y alacranes como mulas, de los cuales no podrán huir los condenados, salvo para caer en el fuego. Estos sufrirán la transformación de sus cuerpos: se ennegrecerán sus rostros, sus ojos se volverán azules, sus bocas se sellarán y su cuerpo quedará deformado de tal manera que “ les colocarán una cadena en la boca que les saldrá por la parte posterior; la mano izquierda se la atarán al cuello; la derecha se la introducirán en sus vísceras y les quitarán lo que hay entre sus hombros”. Otros tormentos son las cadenas, los vestidos de alquitrán, el agua hirviendo, que al beberla cortará las tripas. Ya dice el Corán :”Les añadiremos tormento al tormento, por la corrupción que sembraron”. La condena más llevadera es calzar sandalias de fuego. Los condenados son según Asari muy numerosos, ya que de cada mil juzgados 999 irán al infierno y 1 al paraíso. Cuando estos llegan al infierno los ángeles guardianes salen a su encuentro con cadenas y grilletes, los atan, los arrastran y los arrojan al fuego, que por orden de Malik los rodea completamente. Una vez en el Infierno, se efectúa una separación por pisos entre los condenados. El primer piso y más caluroso está destinado a lo hipócritas, los glotones y la familia del faraón; el segundo a los politeístas; el tercero, a los sabeos; el cuarto a Iblis y sus seguidores; el quinto a los judíos; el sexto, a los cristianos y el séptimo y más suave a los musulmanes que hayan cometido pecados graves y hayan muerto sin arrepentirse, quienes finalmente saldrían del infierno por intercesión del Profeta. La tradición cuenta una historia acerca de la procedencia del fuego en la tierra: Dios envió a Gabriel junto a Malik, el guardián del infierno, a fin de que le diera fuego y se lo llevase a adán para que calentase la comida. Malik le preguntó: oh Gabriel ¿cuánto fuego quieres? Contestó: Quiero la cantidad de un dátil. Malik dijo: Si yo te diera la cantidad de un dátil, seguramente se derretirían los siete cielos y las siete tierras por causa de su calor. Y añadió: Oh Gabriel, si yo te diera lo que deseas no bajaría del cielo una gota de agua, ni germinaría una planta en la tierra. Luego Gabriel preguntó: Dios mío, ¿cuánto fuego cojo? Este contestó: La cantidad de un átomo. Lo cogió y lo sumergió en setenta ríos, setenta veces. A continuación, llevó el fuego a Adán, lo colocó sobre una de las montañas más elevadas y ésta se derritió, volviendo el fuego a su lugar y quedando su humo en las piedras y en el hierro hasta hoy. Este fuego es del humo de aquel átomo. Escarmentad, Oh creyentes. El castigo será eterno a pesar de los intentos de súplica de los condenados, que rogarán a Malik y a Dios sin ser escuchados. Sólo podrán emitir una especie de rebuzno. También habla Asari de las puertas del infierno, que son siete como en las otras redacciones. Pero estas puertas no son como las nuestras El Profeta preguntó a Gabriel acerca de la Gehenna: ¿Acaso tiene puertas como las nuestras? Gabriel respondió: No, sino que estarán abiertas unas debajo de otras. De una puerta a otra hay una distancia de setenta años. Cada una es el doble de setenta veces más calurosa que la que está contigua. En ellas se reparten los condenados según sus creencias religiosas, siendo los hipócritas, los glotones y la familia del Faraón los situados en la primera puerta. Tras ellos encontramos a los politeístas, a los sabeos, a los seguidores de Iblis, a los judíos, a los cristianos y a los musulmanes, que se encuentran en el piso más externo. En torno al infierno encontramos mil filas de ángeles, cada una de ellas numerosísima, rodeando a una bestia fantástica con multitud de bocas, ojos, etc...que sería el mismo infierno personificado. Dios llamará a esta bestia el Día del Juicio para que acuda a su presencia. Los musulmanes condenados serán conducidos al fuego en tres grupos: el del jeque malvado, el del joven libertino y el de la mujer lujuriosa. Los ángeles se encargarán de ello cogiendo a los hombres por la barba y a las mujeres por el cabello. Ellos llorarán por no haber obedecido las enseñanzas del Profeta y rogarán ser perdonados por creer en un único Dios. En el infierno los ángeles se encargarán de castigar a los condenados. El de mayor importancia es Malik, que posee un número de manos y pies igual al de los condenados, se encarga de encadenarlos y controla el fuego. Existen además 19 ángeles guardianes del infierno, que pueden coger 10.000 infieles en cada pie y cada mano, de manera que pueden atormentar a 40.000 a un tiempo. Cada uno de estos tiene a sus órdenes a un gran número de ángeles de luz, en cuyos corazones Dios no puso “ni un átomo de misericordia y compasión”. “Los habitantes del infierno tienen el rostro negro, la mirada vaga, el conocimiento perturbado, la cabeza como una montaña, ojos rasgados y cabellos como tallos de junco. No tienen muerte pero mueren, ni vida pero viven. Cada uno tiene setenta pieles y entre piel y piel hay setenta capas de fuego. En sus entrañas hay serpientes de fuego cuyas voces se oyen como las de los animales salvajes. Dan vueltascon las cadenas y las argollas, son golpeados con palos ganchudos y arrastrados sobre sus rostros”. Los castigos serán terribles y los condenados suplicarán una disminución del sufrimiento. Rogarán un poco de lluvia y sobre ellos lloverán piedras de fuego que les traspasarán. Rogarán un poco de agua y se les dará agua hirviendo que les comerá las entrañas. Comerán del fruto del árbol del zaqqum, que una vez comido hervirá en sus entrañas, sus cerebros y sus muelas. Saldrán llamas de fuego de sus bocas y caerán sus entrañas a los pies. Tendrán como vestidos corazas de alquitrán que les desollarán la piel. Son ciegos, mudos y sordos y sólo desearán la muerte. Clases de castigos según las obras: Asari clasifica los castigos en según las obras terrenas. La renuncia a la fe acarreará el castigo mayor, el fuego entrará en sus cuerpos por la parte posterior y les saldrá por la boca, orejas y ojos, será encadenado, colgado por la lengua y el cerebro le saldrá por la nariz. No dormirá ni un instante. El adúltero, el usurero y los que omitieron la oración permanecerán en el infierno durante un huqb, medida de tiempo que equivale a cientos de miles de años. Los alacranes y las serpientes les proporcionarán su castigo y sólo beberán agua hirviendo. También los que beben vino merecen capítulo a parte: serán crucificados sobre maderos de fuego y posteriormente sufrirán otros castigos como permanecer en un ataúd o una cárcel de fuego durante mil años. Pero los musulmanes condenados, tras un larguísimo periodo de castigo e infinitos ruegos obtendrán el favor de Mahoma, que intercederá ante Dios y conseguirá que los de su comunidad salgan del infierno. Saldrán del infierno todos aquellos que sepan pronunciar la profesión de fe: “No hay más que un solo Dios y Mahoma es su enviado”. Él mismo será el encargado de bajar al infierno a recoger a los suyos. Saldrán hechos carbón, pero se lavarán en un río situado en la puerta del paraíso y saldrán jóvenes y limpios. Los de otras religiones se lamentarán de no haber creído a Mahoma. El día de la resurrección será sacrificada la muerte y los hombres tomarán conciencia del carácter eterno de los castigos o premios. Esta es la narración de Asari, que introduce respecto a la Escala la salida del infierno de los musulmanes y puntualiza y detalla los castigos. Otro autor fundamental en la tradición escatológica musulmana es Ibn Arabi, místico murciano que en su obra Futuhat recoge tradiciones coránicas y leyendas, además de revelaciones extáticas de los místicos. Para él, el infierno es un pozo con 7 peldaños. Cada uno de ellos se reserva a una tipología de pecados, basada en una división corporal. Así, se separa a los condenados en: pecadores con los ojos, oídos, lengua, manos, vientre, órgano sexual y pies. Esta división sigue un criterio ético, aunque pueda parecer rudimentaria. Cada uno de los pisos esta a su vez dividido en cuatro departamentos: para incrédulos, politeístas, ateos e hipócritas de la fe. Cada círculo se divide en dos subcírculos, uno de ellos para los pecados consumados y otro para los de pensamiento. Las penas se basan en la aplicación de una especie de talión: el ladrón sufrirá la amputación de las manos, el adúltero será colgado de un madero por sus órganos genitales, el falso testigo será colgado por la lengua, el embustero sufrirá el desgarramiento de la comisura de los labios, etc... Otras redacciones de textos escatológicos de menor importancia que las anteriores citan gran número de castigos para cada réprobo, en función de sus pecados. Todos ellos son castigos de carácter físico y relacionados con sus pecados y se sufren eternamente gracias a la regeneración de los cuerpos que impide el fallecimiento. Citaré algunos a modo de ejemplo: los beodos beberán una pócima de sangre, sudor, pus y podre que mana de las llagas de los otros condenados, el suicida sufre eternamente su suicidio, perpetrado esta vez por los ángeles, el avaro caminará con toda su riqueza a cuestas mientras serpientes le pican alternativamente en la mano derecha e izquierda, los sabios que no conformaron su conducta con su enseñanza darán vueltas como los asnos alrededor de una noria. Además de ser prolijo en la descripción de los castigos, la tradición también se explaya con descripciones orográficas y nos habla de montes, ríos, mares de fuego, lluvia ígnea y otras características del entorno que servirán para atormentar al condenado. CONCLUSIÓN Como se puede observar el tratamiento del infierno en el Islam es detallado y también, hasta cierto punto, sádico. El aspecto ético o moral se desecha en beneficio del castigo físico. Este se potencia hasta límites insospechados cuando se describen las penas del infierno, que acaba por ser una cámara de tortura de la antigüedad, de las que supongo tomarían referencias. Frente al castigo moral que supone la privación de la relación con el dios que puede proporcionar plena felicidad al hombre, el Islam opta decididamente por un Infierno materialista y tangible, como es el de la tortura física y la crueldad, que llega a la aberración y al sadismo. El contacto con los pueblos orientales ha servido como base para desarrollar esta literatura, que tiene la propiedad de ser muy popular, debido en parte a la tradición oral y legendaria de estos relatos. Asari y el Libro de la escala de Mahoma siguen la tradición de textos anteriores y los recopila, mientras que la Futuhat de Arabi es más personal y relacionada con la ética y la mística. Quizá la presencia de alusiones claras y directas al castigo en el propio Corán ha provocado la profusión de esta literatura frente a otra de carácter teológico-filosófica. También guarda relación directa con la legislación humana del talión, base de la mayoría de los testigos, ya que cada condenado sufre una pena relacionada con sus pecados, pero de mayor intensidad y eterna. Esto implica una concepción cruel y justiciera, más que justa, de la divinidad. La predilección de Dios por Mahoma y su comunidad se hace patente en todos los pasajes, demostrando que el respeto del Islam por el judaísmo y el cristianismo no equivale a una igualdad en el plano religioso. Dios sólo aceptará la intercesión de Mahoma por su comunidad, desoyendo los ruegos de otros profetas y comunidades. Lo único que se concede a cristianos y judíos es un infierno más leve que el de otras comunidades. En cualquier caso todos los relatos islámicos acerca del Infierno son alegóricos, literarios y fantásticos, lo que les da un encanto, que en Occidente sólo ha podido igualar la Divina Comedia, al parecer basada en los textos que se citan anteriormente. La presencia de animales sorprendentes, el "exotismo" de sus castigos, la accidentada orografía, el lenguaje apocalíptico, la presencia de cifras consideradas sagradas en las religiones y el estilo medieval de las narraciones dan a esta literatura un atractivo sorprendente y nos acercan un poco más a la cultura musulmana.
5 PUESTO, huggies Se lo lleva esta verga del orto, de un par de pendejos cantando y promocionando pañales link: https://www.youtube.com/watch?v=d3eFCVgI6wE 4 PUESTO: OFF Esta mierda que con esa cancionsita me tiene los huevos llenos link: https://www.youtube.com/watch?v=ctOdxzCJgHM 3 PUESTO: "hace feliz a alguien" Una monga cantando (Como el ojete dicho sea de paso) "ohh oh oh" la mitad de la canción INFUMABLE link: https://www.youtube.com/watch?v=vi7VMH-MyMM 2 PUESTO: "Porque me abandonaste" Esta pajereada ya me esta cansando, a ustedes no? es del peor que escuche en añoooos, un asco en todo sentido. en cansador y muy mala. link: https://www.youtube.com/watch?v=Z_XtKjBliTs Y finalmente el puesto número 1: "tang" Yo me pregunto, cuando carajo se van a dar cuenta las mujeres que el canto no es lo suyo? por favor, bueno en fin una tipa cantando una estrofa de una canción pedorra ASQUEROSAMENTE. siempre cambio de canal, cueste lo que cueste cuando escucho a esa voz de excremento link: https://www.youtube.com/watch?v=mWUzg9EBPpE

Durante la Guerra de Malvinas de 1982, Oscar Poltronieri peleó en el monte Dos Hermanas. Detuvo, solo y durante horas, el avance inglés. Salvó a parte de su compañía. Como muchos de los veteranos, vive en el olvido y la indiferencia. “Me ahogo. Qué querés. No puedo seguir (Seca sus lágrimas) Por esta casa, que, mirála, todavía está en parte sin techar, que me dieron con dos piezas y una cocinita donde había que entrar de costado, el resto lo hice yo, todo lo demás lo agrandé yo, por esta casa la municipalidad de General Rodríguez me pide ahora que pague una deuda de tres mil pesos. ¿De dónde saco yo tres mil pesos, si no trabajo desde hace tres años? Para la sociedad, nosotros, los veteranos de guerra, es como que no existimos”. Oscar Poltronieri es el máximo héroe civil, vivo, que tiene la Argentina. Lo certifica una medalla conformada por una Cruz de Malta en la que brilla, ya apenas, un Escudo Nacional y la leyenda "La Nación Argentina al heroico valor en combate" Sólo doce condecoraciones de ese tipo fueron entregadas luego de la guerra de Malvinas. Poltronieri es el único soldado que la recibió pero ya ni siquiera la luce. La guarda, junto a muchas otras medallas, en una vieja y oxidada lata que bien pudo contener té, tuercas o hilos de hilvanar refajos: poco puede leerse entre la escarcha saltada del esmalte rojo de la tapa y el indescifrable idioma alemán. Pero es seguro que la latita no fue diseñada para contener las medallas de un héroe de guerra. “En un momento pensé en venderlas. A todas. No sabía cuánto me podían dar. Pero yo necesitaba la plata. Después no lo hice. Antes preferí pasar la vergüenza de ir a pedir por los trenes. Pero dejé porque me decían: "Andá a pedirle a Galtieri...". Uno de los máximos héroes no militares de la guerra de Malvinas vive hoy en la pobreza más extrema. Su casa, la número siete, se tambalea sobre una calle de tierra (que se convierte en un barrial cada vez que el cielo se lo propone) en General Rodríguez, muy cerca de La Serenísima, donde Poltronieri trabajó diecisiete años. Su caso sea tal vez el más paradigmático, pero no es el único de entre miles de veteranos de guerra que viven hoy olvidados, marginados, desamparados, hasta despreciados por una sociedad que festejó el inicio de la guerra con el siempre sospechoso exitismo de los aludes a la Plaza de Mayo, y miró para otro lado después de la rendición de Puerto Argentino, el 14 de junio de 1982. La mirada al costado dura ya veinte años. Poltronieri era un soldado analfabeto cuando fue a combatir a Malvinas. "No leo las letras, señor, -decía hace veinte años-. Pero ahora voy a ir a la escuela". Hoy, al menos, sabe firmar. Pero todavía pelea con aspereza con las palabras, que apenas si le alcanzan para describir su impotencia: Poltronieri casi no tiene palabras, con tanto que tiene para decir. Los fundamentos por los que le dieron la distinción más alta que duerme su sueño oxidado en la lata donde Poltronieri atesora sus recuerdos en su casa sin techo, eran contundentes: "Por haberse convertido en un ejemplo para sus camaradas", decía una frase. Otras decían que Poltronieri había tenido espíritu de lucha, sencillez, arrojo, que se ofreció como voluntario para misiones riesgosas y que en combate en los montes Dos Hermanas y Tumbledown "operó eficazmente una ametralladora, deteniendo ataques enemigos. Fue siempre el último en replegarse, resultando sobrepasado en ocasiones por los ingleses. Dos veces se lo tuvo por muerto, pero logró reunirse siempre con su sección." La realidad, siempre más dramática que los argumentos, dice que Poltronieri salvó la vida de cerca de ciento cincuenta de sus compañeros. “Yo estaba en el monte Dos Hermanas. Adelante nuestro estaba el regimiento 4 de Corrientes. Al costado teníamos al Regimiento de Infantería 7 de La Plata. Lo pasábamos todo el día en la trinchera. A veces bajábamos del cerro para matar un par de ovejas, sancocharlas así nomás y comerlas. Cuando venía un compañero de curso del Teniente que me mandaba a mí, que se llamaba Llambías Pravaz, yo le pedía los binoculares y él me los prestaba Así vi cómo que desembarcaron los ingleses. Pasaron unos días desde el desembarco hasta que llegaron adonde estábamos nosotros. Tomaron todo a las corridas. Los gurkas mataron a un montón del regimiento 4 de Corrientes. Y a nosotros nos rodearon así, en forma de medialuna. Yo estaba arriba, en el monte, cuando los veo, serían las cinco o las seis de la mañana, en medio de la neblina. Allí matan a tres o cuatro de los soldados nuestros, todos cerca mío: a uno que tiran un morterazo que cae cerca mío y una esquirla le vuela la tapa de la rodilla, limpita, y se desangra, cuando llega al hospital de Puerto Argentino llega desangrado. A otro una esquirla le da en la espalda. Y a otro que trepa un poco el monte para montar la ametralladora también lo bajan con una ráfaga de ametralladora. Ese era Ramón, que era amigo mío. Yo pensé que si lo habían matado a él me iban a matar a mí también, ¿por qué me iba a salvar? A mí me dio como un ataque de locura y empecé a sacudirles con la MAG, que es una ametralladora pesada. Mi abastecedor estaba cansado de ponerle las cintas de balas a la MAG, pero yo seguía tirando. Eran como las nueve de la mañana. Las balas me pasaban cerquita: a las trazantes se las veía clarito. El Subteniente me decía: "Vámonos Poltronieri, que te van a matar..." Pero yo le decía que se fueran ellos. Porque yo sabía que el Sargento Echeverría había tenido familia en esos días. Entonces les dije: Váyanse ustedes que tienen hijos, que tienen familia. Yo no tengo a nadie...". Poltronieri tiene cuatro hijos. Se casó en 1989 con Alejandra Viviana Carrizo. Después llegaron Jonathan Oscar (11) Melina Judith (9), Lucas Hernán (7) y Matías Sebastián (4). Boquenses irredimibles, los varones amasan su sueño de jugar alguna vez en la Bombonera en el piso de tierra de la cocina de la casa, donde cabecea una mesa simple de madera basta y dos bancos largos y toscos. Poltronieri nació en Mercedes y en el regimiento de esa ciudad, el 6, General Viamonte, hizo la hoy abolida "colimba". Le faltaba un día para salir de baja cuando fue embarcado hacia Malvinas. Llegó a Puerto Argentino el 13 de abril en un avión de línea, sin asientos, con dos centenares de soldados. “Me acuerdo de que el Capitán del avión nos habló, nos dijo que lo único que podía hacer por nosotros era traernos comestibles; que todo lo que habíamos aprendido en el cuartel teníamos que desarrollarlo en las islas. Que a él le gustaría estar con nosotros. Y se largó a llorar el tipo. Allí nos dimos cuenta de que la cosa iba en serio, porque el tipo se puso a llorar”. Tan en serio iba la cosa que casi un mes después Poltronieri estaba solo, con una ametralladora pesada, disparando sin cesar contra el enemigo. Aún hoy, cuando recuerda el combate, vuelve a la misma posición de aquel día, mientras ciento cincuenta de sus compañeros se replegaban hacia Puerto Argentino, amparados por su decisión de morir allí para salvarlos. “Los tipos venían cantando, tirando al aire, como de paseo... y bien chupados. Así que no le di bolilla al Teniente y me quedé esperando que mi Compañía se replegara. Hasta que se me acabaron las balas y empecé a repechar para Puerto Argentino. Llegué a la tarde adonde estaba el batallón de Infantería de Marina 5. Les pregunté si sabían dónde estaba el 6 de Mercedes, porque yo quería juntarme con los míos. Me dijeron que cerca del cementerio, que era el punto de reunión. Cuando me vieron no lo podían creer: me habían dado por muerto. Allí me enteré de que se habían rendido a las diez de la mañana. Y recién como a las tres de la tarde nosotros habíamos dejado de combatir. Cuando vimos la bandera blanca colgada en el mástil, la mayoría nos largamos a llorar.” La otra guerra de Poltronieri y de sus compañeros ex combatientes de Malvinas empezó cuando volvieron al continente. “Nos llevaron al Hospital Militar, nos dieron de comer y nos tuvieron hasta el otro día, nos tomaron los datos, hicieron una planilla y mis propios compañeros me propusieron para la medalla. Después a nadie le importó nunca nada de nosotros. Cuando vinimos, no había nadie que nos esperara. ¿Sabés quiénes sí estaban? Los chicos y los maestros de entonces. Cuando nos traían a Mercedes, al costado de la ruta, por cada pueblito que pasábamos, allí veías un montoncito de chicos con sus guardapolvos y su banderita argentina, sus maestros y sus maestras. Gentes particulares no había. Nos trajeron escondidos: les debe haber parecido una vergüenza esa derrota nuestra.” Como muchos otros veteranos, el héroe condecorado el 04 de abril de 1983 vivía sin trabajo. Consiguió uno, de casualidad, en 1985. “No nos decían nada, pero a los veteranos nos tenían apartados. Entré a trabajar a La Serenísima gracias a Juan Carlos Mareco, que estaba en Canal 7. Estuve allí diecisiete años hasta que cambiaron de dueños y quisieron que me fuera para contratarme. Pero no acepté. Eso fue en diciembre del 94. La Municipalidad me dio una casa y me descuentan parte de un préstamo que nos dieron, de la pensión que recibimos por veteranos de guerra. Nos prometieron no pagar impuestos, luz, gas, trabajo, becas de estudio, viviendas... Nada de eso se cumplió. No trabajo desde el 99. Ahora el Ejército dijo que me iban a contratar como personal de maestranza en Campo de Mayo. Encontrar trabajo es difícil: si no decís que sos veterano y lo descubren cuando ya entraste a trabajar, te echan. Y si decís que sos veterano, no te llaman. La sociedad nos da la espalda porque perdimos la guerra. Pero si hubiésemos ganado sería igual. En este país se olvidaron de lo que hicimos. Y deberían recordar que pusimos el pellejo, y muchos compañeros lo perdieron, por nuestros padres, por nuestros hermanos. Pero pedís algo y te cierran la puerta. No se acuerdan del veterano. Y a los cuarenta años, si yo tuviera que volver, volvería.” Los hijos del héroe que vive en la pobreza, y que acaso algún día venda por nada esas medallas que guarda en una caja oxidada de lata, cuentan un secreto: papá apenas soporta el estallido de los cohetes cada fin de año, desde hace ya dos décadas. Leanlo, está muy bueno. Mientras algunos idolatran a messi y a cristiano. Estos son mis heroes y ejemplos de vida