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Primer post: 29 jul 2014Último post: 26 jul 2017
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Testimonios en las redes sociales desde Gaza
Testimonios en las redes sociales desde Gaza
InfoporAnónimo7/29/2014

Desinformémonos.org Traducción: Shadi Rohana Del facebook y otras redes sociales, se extraen y se traducen los testimonios de quienes están directamente bajo el fuego de Israel . La traducción para Desinformémonos es de Shadi Rohana. Ejecución de órdenes Lena Khalaf Tuffaha (Amán, Jordania) Nos están marcando por teléfono, un momento antes de dejar a las bombas caer. El teléfono suena y contesto. Al otro lado, hay alguien que conoce mi nombre de pila, y habla el árabe perfecto, y me dice: “Te está hablando David”. Mientras escucho la sinfonía de estampidos sónicos y vidrios rotos, pienso: “¿Yo conozco a un David en Gaza?” Pero nos están marcando por teléfono para decirnos que nos corramos de aquí, ahora. “Usted tiene 58 segundos a partir del final de esta llamada, antes de que la casa de usted será bombardeada. No nos importa que usted no tenga a dónde ir; que las fronteras estén cerradas; y que sus documentos no valgan un carajo, salvo una pena de cadena perpetua en esta cárcel al lado del mar. Córrele, señora. No queremos matarla. Ya sabemos que ahí solo viven usted y sus hijos, comiendo pan mientras miran el final de la Copa Mundial de Fútbol; que quieren que Argentina gane el partido, y de vez en cuando miran hacia las velas dejadas al lado de la televisión, para cuando se corte la luz. Es que, usted y sus hijos no deberían vivir ahí, y ahora es su oportunidad de ir a otro lado, a ningún lado. Sabemos que no le estamos dando el suficiente tiempo para encontrar el álbum de fotos, la manta favorita de su hijo, la solicitud universitaria casi terminada de su hija, sus zapatos, ni siquiera para llamar a todos en la casa. No nos importa su vida. No nos importa quién es usted. Pero demuéstranos que usted es un ser humano; demuéstrenos que usted tiene dos patas; demuéstrenos que usted puede correr”. * * * Jalid Yum’a (Ramala; de su cuenta en Facebook) Estar sólo, el cuerpo tembloroso, y sin luz. Rezar y esperar que mueras en una sola pieza. Pasar al lado de una casa destruida, y preguntarse si esta pieza formaba parte de la cocina o es la mano de un mártir. Cuando una ducha es un lujo exagerado. Cuando el mar es un sueño. Cuando la bolsita de té es para cuatro tazas. Cuando todo sabe a piedra, incluso la sonrisa. Ver cuerpos quemándose sin poder acercarte, porque bien sabes que el próximo bombardeo es en 40 segundos, y que será puntual. Ver a tus hijos en la cara, sus ojos clavados en la tuya, pero volteas el rostro hacia el otro lado. Medir la distancia entre la ventana que va hacia la calle y el baño. Cuando siempre decías que ibas a tapar ese pequeño agujero en la pared del salón, y fue él quien creció para salvarte la vida. Cuando la diferencia entre una silla y una mesa es la misma que entre la vida y muerte. Cuando el sueño de conseguir un cigarrillo es tan lejano como el sueño de liberar Palestina. Cuando un minuto es un día y medio. La guerra es todo esto, y mucho más. * * * Mahmud Yawda (Gaza; de su cuenta en Facebook) Les voy a contar lo más difícil de todo esto, más difícil que la muerte por esos cohetes profesionales, de última tecnología. Es cuando recibes una llamada por teléfono del enemigo israelí y te diga que usted tiene 10 minutos para desocupar la casa. Imagínense, 10 minutos. Son 10 minutos para borrar tu pequeña historia del mapa: regalos; las fotos de tus amigos, hijos, ya sean mártires o que aún respiren; tu silla; tus libros; el último libro de poemario que leíste; la carta que te escribió tu hermana migrante; el olor de tu cama; tu costumbre de acariciar el jazmín flotando desde tu ventana, esta ventana que alguien construyó desde hace 100 años; el peine de tu hija; el calor de la silla; tu ropa vieja; la alfombra de oración; las joyerías de tu esposa; lo que ahorraste toda tu vida… Imagínense, que mientras todo esto pasa por tu mente, lo único que puedes hacer es agarrar la cajita de dulces en la cual guardas tus documentos oficiales y correr para morir 10 veces; o te quedas en tu casa, para morir solo una vez. * * * Manal Miqdar (Gaza; de su cuenta de Facebook) No es lo que están imaginando. Pues lo que vivimos no tiene nada que ver con sentimientos vanos como coraje, orgullo, dignidad. La noche pasada era la más dura, pero aquella vez no lloré. En la mañana, después del primer bombardeo de los aviones sionistas, agarré mis fuerzas y comencé a juntar mis cosas: documentos oficiales, mi título universitario y escolar, constancias, regalos, lo que se quedó de las cartas que me escribió mi tío (quien sigue preso en una cárcel israelí), mi celular, mi laptop… Pero me quedé mirando a mi segunda biblioteca, pues la primera la perdí en la guerra pasada. ¿Qué hago con los libros? Son pesados, y sería difícil cargarlos cuando me toque correr. Entonces decidí quedarme con aquellos que llevan una dedicación de su autor. De repente sentí rabia por mí misma; esos dolores que causan escozor y te pueden matar. Yo, pensando en mis cosas… Pero ¿y si la muerte me alcanza más rápido de lo que yo alcanzo mis cosas? La muerte me agarrará de sorpresa, sin avisar, y yo iré con ella sin memoria ni papeles ni libros, ni queridos, ni amigos, ni regalos, ni sueños… Me iré sola y ligera. Posdata a mis amigos que tienen libros prestados míos: si me muero, quédense con ellos; son suyos. Posdata a mi primo: Si no pasa nada a mi biblioteca, es tuya. * * * Jalid Yum’a (Ramala) (Este texto fue transmitido por Jalid para el evento Gaza en el corazón en la ciudad de México, 22 de julio de 2014) Saludos a todos los presentes, y muchas gracias por esta invitación. Me gustaría hablar de las mentiras difundidas por la prensa israelí. Por ejemplo, Israel dice que ella advierte a los palestinos antes de lanzar sus cohetes; que nos hace saber del bombardeo de una casa antes de destruirla. Sí, nos advierten. Nos advierten con un cohete fatal que lo tiran desde un F16, y esto para advertirnos que, dentro de 67 segundos, nos van a tirar otro cohete más sofisticado, más fuerte y más puntual. ¿Qué puede hacer uno en 67 segundos? Además, Israel dice que los objetivos de sus bombardeos no son los civiles. Más de, 85% de los asesinados hasta ahora son civiles: niños, mujeres, ancianos. Hoy (martes, 22 de julio) Israel asesinó a una mujer embarazada de ocho meses. Ayer mató a una familia entera de siete personas. Israel dice que no está matando civiles, y que están dejando a las ambulancias ayudar a los heridos. Ahora, en estos momentos, los aviones y tanques israelíes está bombardeando el barrio de Jaza’a en la ciudad de Jan Yunis en el sur de la Franja. Hay un gran número de palestinos sepultados bajo los escombros, y Israel impide a las ambulancias entrar en Jaza’a. Lo mismo ocurrió en el barrio de al-Shuya’iyya en la ciudad de Gaza (la matanza de 66 palestinos en este barrio el 20 de julio). Israel está mintiendo, está mintiendo, está mintiendo. Esto es lo que está pasando. No solo está matando a los palestinos, sino también está robando su derecho de gritar. Muchas gracias. 28 de julio 2014 Espero que les interese la información

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El Trabajo
El Trabajo
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/18/2016

“¿Qué es el bombardeo al juez, el secuestro del industrial, el ahorcamiento al político, el disparo al policía, el saqueo a un supermercado, el incendio de la oficina del jefe, el apedreamiento al periodista, el abucheo al intelectual, la golpiza al artista, frente a la alienación mortal de nuestra existencia, el sonido del despertador demasiado temprano, el atochamiento en el tráfico, los bienes en venta alineados en los estantes?” La alarma te despierta otra vez -demasiado temprano, como siempre. Sales del calor de tu cama hacia la ducha en el baño, te afeitas, cagas, te lavas los dientes o, si tienes tiempo, comes algunos huevos con pan tostado y un café. Sales volando para ir a luchar con el atochamiento o con las muchedumbres en el metro, hasta que llegas… al trabajo, donde te pasas el día realizando tareas que no eliges, en asociación obligada con otros involucrados en tareas parecidas, cuyo objetivo principal es la continua reproducción de las relaciones sociales que te obligan a sobrevivir de esta manera. Pero esto no es todo. En compensación, recibes un salario, una suma de dinero que luego entregas en los centros comerciales o supermercados para comprar comida, ropa, artículos de primera necesidad y entretenimiento. Aunque a esto se le considera “tiempo libre” en oposición al “tiempo del trabajo”, es también una actividad obligada que garantiza en segundo lugar tu supervivencia. Su principal propósito también es reproducir el orden actual existente. Y para la mayor parte de la gente, el tiempo libre de esas restricciones es cada vez menor. Según la ideología dominante, este modelo de existencia es el producto del contrato social entre iguales -esto es, iguales ante la ley. El trabajador, se dice, acuerda vender la fuerza de su trabajo al propietario a cambio de un salario acordado mutuamente. Sin embargo, ¿cómo puede ser libre e igualitario un contrato, si una de las dos partes tiene todo el Poder? Si miramos desde más cerca el contrato, está claro que no es ningún contrato, sino la más violenta y extrema extorsión. Esto es más escandalosamente evidente en los márgenes de la sociedad capitalista, donde la gente que ha vivido por cientos (o miles, en algunos casos) de años a su propia manera, se encuentra con su capacidad para determinar las condiciones de su existencia, arrebatada por las máquinas aplanadoras, las motosierras, los equipos mineros, etc, de los amos del mundo. Este proceso que se ha llevado a cabo a través de cientos de años, involucrando un descarado robo de tierra y de vidas a larga escala, aprobado y llevado a cabo por la clase dominante. Privados de los medios para determinar las condiciones de su existencia, no se puede decir, honestamente, que los explotados estén aprobando un contrato libre e igualitario con quienes les explotan. Esto es un caso de chantaje evidente. ¿Y cuáles son las condiciones de este chantaje? Los explotados son forzados a vender su tiempo de vida a sus explotadores a cambio de su supervivencia. Y esta es la verdadera tragedia del trabajo. El orden social del trabajo se basa en la impuesta oposición entre vida y supervivencia. El problema de cómo uno se las arreglará suprime el problema de cómo esta persona quiere vivir, y con el tiempo todo parece natural y uno reduce sus sueños y sus deseos a las cosas que con el dinero puede comprar. Sin embargo, las condiciones del mundo del trabajo no solo se aplican a aquellos que trabajan. Uno fácilmente puede ver cómo, a partir del miedo de quedarse en la calle o el temor al hambre, la gente desempleada es atrapada por el mundo del trabajo al buscar un empleo. Más o menos lo mismo sucede con aquellos que viven de las ayudas del Estado, cuya supervivencia depende de la existencia de la burocracia de la asistencia social, incluso para quienes el evadir el trabajo se ha vuelto una prioridad, el centro de las decisiones de uno giran entorno a estafas, hurtos en tiendas, reciclando de la basura -todas las maneras de arreglárselas sin un empleo. En otras palabras, las actividades que podrían estar bien para sustentar un proyecto de vida se vuelven un fin en sí mismo, haciendo del proyecto personal de vida uno de simple supervivencia. ¿De qué forma se diferencia esto, realmente, de tener un trabajo? Pero, ¿cuál es la base real del Poder detrás de esta extorsión que es el mundo del trabajo? Las leyes y los juzgados, las fuerzas policiales y militares, las multas y las prisiones, el miedo al hambre y a quedarse en la calle, por supuesto -aspectos reales e importantes de la dominación. Pero incluso la fuerza de las armas del Estado solo puede tener éxito al llevar a cabo su tarea a través de la sumisión voluntaria. Esta es la base real de toda dominación -la sumisión de los esclavos, su decisión de aceptar la seguridad de la miseria y de la servidumbre conocida, por encima del riesgo de la libertad desconocida, su voluntad de aceptar una supervivencia asegurada pero sin color, a cambio de la posibilidad de vivir realmente, lo cual no ofrece ninguna garantía. Así, para acabar con nuestra esclavitud, para movernos más allá de los límites de la simple supervivencia, es necesario tomar la decisión de rechazar la sumisión; es necesario empezar a reapropiarnos de nuestras vidas aquí y ahora. Esto nos ubica, inevitablemente, en un conflicto con el orden social del trabajo en su totalidad. De esta forma, el proyecto de reapropiación de la existencia de uno debe ser también el proyecto de destrucción del trabajo. Cuando digo “trabajo” no me refiero a la actividad en la que una persona crea los medios para su propia existencia (la cual idealmente nunca estaría separada de la vida de uno y del hecho de vivir) sino más bien a una relación social que transforma esta actividad en una esfera separada de la vida de esa persona, poniéndola al servicio del orden dominante de tal forma que esta actividad deja de tener relación directa en la creación de su propia existencia. En vez de eso solo se le mantiene en el campo de la simple subsistencia (a cualquier nivel de consumo) por medio de una serie de mediaciones en las que la propiedad, el dinero y el intercambio de mercancías están entre los más importantes. En el proceso de recuperación de nuestras vidas ese es el mundo que debemos destruir, y esta necesidad de destrucción hace de la reapropiación de nuestra existencia, junto con la insurrección y la revolución social, un solo proyecto.

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Nunca escuché el ruido de rotas cadenas
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/17/2017

Por Alfredo Grande Quizá sea sordo. No lo descarto, después de décadas de escuchar todo tipo de alaridos, gritos, sirenas de ambulancias, patrulleros y ocasionalmente, bomberos. En estas décadas escuché no todo, pero casi. Desde relatos de los pacientes, hasta relatos de los gobernantes. Incluso algunos relatos de los gobernados. A ese conglomerado de relatos, retratos y destratos, lo llamo el “alucinatorio social”. Alucinaciones auditivas: oír el ruido de rotas cadenas que nunca se rompieron. Apenas cambiaron de forma, de envase, de forma. Trucos de la publicidad. Recuerdo el partido Nueva Fuerza del irrepetible ingeniero Álvaro Alsogaray, que para las elecciones de 1973 designó a Julio Chamizo como candidato a Presidente. No era una fuerza, ya que sacaron tan pocos votos que cada uno salió carísimo. Pero tampoco era Nueva, porque apenas era una remake del viejo y eterno Partido Conservador. Pero lograron al menos impacto visual. Pruebas al canto: todavía me acuerdo de Julio Chamizo. Alucinaciones visuales: Menem fue el mejor de todos. Un periodista de derechas lo vio alto, rubio y de ojos celestes. Y faltan los delirios. Conviene recordar que una idea delirante es una idea absurda, errónea y que condiciona la conducta del sujeto. Un arma mental y mortal. Pongo dos ejemplos, para que vean mi capacidad de equilibrista sordo. Des endeudamiento – pobreza cero. Ahora mal: el alucinatorio social es la ideología de la cultura represora. Por eso es vital la pauta publicitaria. O sea: la publicidad para esta democracia de mercado. Publicidad que no es otra cosa que la estafa nuestra de cada día. Y qué mejor pauta publicitaria, reproducida desde la escuela primaria, que nuestra canción patria. El Himno Nacional. “Oíd el ruido de rotas cadenas”. Soy sordo. No escucho ese ruido. Y los que lucharon en las batallas contra el godo, lo escucharon a intervalos. No es un hecho casual que el padre de la patria, haya muerto en el destierro. Melancolizado. Rompió muchas cadenas, pero como la hidra de Lerna, las cadenas se reprodujeron. Internas, externas. Militares, religiosas, empresariales. Las cadenas no se rompieron sino que se reprodujeron. Algunos llaman a esto caudillismo, mesianismo, seguidismo. Desde el comienzo de la democracia formal: alfonsinismo y el “alfon-cinismo” que se denominó “sirraulismo”. Menemismo con su derivación feudal: el menemato. El delarauismo nunca existió, porque antes fue el “chachismo”, aunque algunos piensan que tampoco existió. Luego el kirchnerismo, interesante porque empieza recién cuando es elegido presidente. O sea: seguidismo de estado, continuado por la “pinguina” (sic) que inauguró una etiqueta propia: “cristinismo”. Solamente el gorilaje apátrida decía “cretinismo”. Ahora el macrismo. O sea: suicido colectivo. Pero todos los “ismos” son cadenas. Seguidismos sin capacidad de crítica, que eliminan la diferencia entre ser consecuente y ser obsecuente. Y de tantas cadenas, de diferentes tamaños, ya nos olvidamos de que las tenemos. Pero lo más grave es que cantamos, emocionados, que oímos el ruido de rotas cadenas. Y de tanto cantarlo, no solamente lo oímos, sino que lo creemos. Pues bien, mejor dicho, pues mal. No escuchamos: estamos bajo el influjo de una hipnosis colectiva tras-generacional. No es la única, pero es fundacional. Por eso nuestra subjetividad está capturada por una cultura represora que ha sido formateada por nuestros enemigos. Por eso, hagamos entre todos un elogio de la sordera. Como decíamos de niños: “a palabras necias, oídos sordos”. Otra forma de resistir.

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Nunca escuché el ruido de rotas cadenas
Nunca escuché el ruido de rotas cadenas
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/17/2017

Por Alfredo Grande Quizá sea sordo. No lo descarto, después de décadas de escuchar todo tipo de alaridos, gritos, sirenas de ambulancias, patrulleros y ocasionalmente, bomberos. En estas décadas escuché no todo, pero casi. Desde relatos de los pacientes, hasta relatos de los gobernantes. Incluso algunos relatos de los gobernados. A ese conglomerado de relatos, retratos y destratos, lo llamo el “alucinatorio social”. Alucinaciones auditivas: oír el ruido de rotas cadenas que nunca se rompieron. Apenas cambiaron de forma, de envase, de forma. Trucos de la publicidad. Recuerdo el partido Nueva Fuerza del irrepetible ingeniero Álvaro Alsogaray, que para las elecciones de 1973 designó a Julio Chamizo como candidato a Presidente. No era una fuerza, ya que sacaron tan pocos votos que cada uno salió carísimo. Pero tampoco era Nueva, porque apenas era una remake del viejo y eterno Partido Conservador. Pero lograron al menos impacto visual. Pruebas al canto: todavía me acuerdo de Julio Chamizo. Alucinaciones visuales: Menem fue el mejor de todos. Un periodista de derechas lo vio alto, rubio y de ojos celestes. Y faltan los delirios. Conviene recordar que una idea delirante es una idea absurda, errónea y que condiciona la conducta del sujeto. Un arma mental y mortal. Pongo dos ejemplos, para que vean mi capacidad de equilibrista sordo. Des endeudamiento – pobreza cero. Ahora mal: el alucinatorio social es la ideología de la cultura represora. Por eso es vital la pauta publicitaria. O sea: la publicidad para esta democracia de mercado. Publicidad que no es otra cosa que la estafa nuestra de cada día. Y qué mejor pauta publicitaria, reproducida desde la escuela primaria, que nuestra canción patria. El Himno Nacional. “Oíd el ruido de rotas cadenas”. Soy sordo. No escucho ese ruido. Y los que lucharon en las batallas contra el godo, lo escucharon a intervalos. No es un hecho casual que el padre de la patria, haya muerto en el destierro. Melancolizado. Rompió muchas cadenas, pero como la hidra de Lerna, las cadenas se reprodujeron. Internas, externas. Militares, religiosas, empresariales. Las cadenas no se rompieron sino que se reprodujeron. Algunos llaman a esto caudillismo, mesianismo, seguidismo. Desde el comienzo de la democracia formal: alfonsinismo y el “alfon-cinismo” que se denominó “sirraulismo”. Menemismo con su derivación feudal: el menemato. El delarauismo nunca existió, porque antes fue el “chachismo”, aunque algunos piensan que tampoco existió. Luego el kirchnerismo, interesante porque empieza recién cuando es elegido presidente. O sea: seguidismo de estado, continuado por la “pinguina” (sic) que inauguró una etiqueta propia: “cristinismo”. Solamente el gorilaje apátrida decía “cretinismo”. Ahora el macrismo. O sea: suicido colectivo. Pero todos los “ismos” son cadenas. Seguidismos sin capacidad de crítica, que eliminan la diferencia entre ser consecuente y ser obsecuente. Y de tantas cadenas, de diferentes tamaños, ya nos olvidamos de que las tenemos. Pero lo más grave es que cantamos, emocionados, que oímos el ruido de rotas cadenas. Y de tanto cantarlo, no solamente lo oímos, sino que lo creemos. Pues bien, mejor dicho, pues mal. No escuchamos: estamos bajo el influjo de una hipnosis colectiva tras-generacional. No es la única, pero es fundacional. Por eso nuestra subjetividad está capturada por una cultura represora que ha sido formateada por nuestros enemigos. Por eso, hagamos entre todos un elogio de la sordera. Como decíamos de niños: “a palabras necias, oídos sordos”. Otra forma de resistir.

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Sobre el trabajo
Ciencia EducacionporAnónimo7/14/2016

El sistema en el que vivimos, como con muchas otras cosas, normaliza lo artificial para borrar las huellas de lo propiamente natural. El trabajo ligado a la vida lo amputa, lo convierte en empleo, en trabajo asalariado, de tal manera que sólo nos reconocemos como personas en cuanto “currantes”, “expertos” o seres productivos. Esta violencia que recae sobre nosotras nos obliga a vendernos cada día, pisar al de al lado, subir escalones a costa de los demás y mirar a nuestros iguales según su status social o su cuenta corriente. Nos dividen y enfrentan entre falsas categorías (el buen ciudadano, el vago, el migrante, el fiel trabajador que quiere levantar el país,el de aquí, el de fuera…) que nos impiden ver nuestra condición de esclavos modernos que somos, aquello que compartimos y a lo que podríamos poner fin si rompiéramos dichas clasificaciones propias del INEM y de sus salas de espera . El trabajo apesta y lo sabemos. Nos roba la energía, el tiempo para dedicar a cuidar nuestras amistades, nuestras relaciones y nuestras vidas. Nos obliga a relacionarnos forzadamente y perfeccionar nuestra falsedad, saca lo peor de nosotros, esa capacidad de competir por una mierda de salario que gastaremos en pagar nuestra propia celda a plazos, o que derrocharemos en un ocio de usar y tirar que sólo busca contentar de viernes a domingo para que el lunes la rueda siga girando a costa de nuestras jaquecas, nuestro estrés y nuestra ansiedad, a costa del chantaje constante que nos recuerda que sólo podremos cubrir nuestras necesidades más básicas por medio del dinero y del consumo. Es una mentira mediática muy integrada en nuestras cabezas que la gente quiere trabajo. Lo que queremos todos los mortales es comida, techo, calor y afecto. El arte del sistema y sus dispositivos publicitarios consiste en hacernos creer a todos que nuestras necesidades son las suyas, y que obtenerlas sólo es posible mediante la violencia que corre entre el paro y el empleo, entre las políticas de reinserción laboral y las prestaciones sociales . Aunque a veces la realidad nos obligue a hacer cosas que no queremos, existen herramientas que tenemos en nuestras manos, que nos ayudan a liberar nuestro tiempo del trabajo asalariado. Reciclar los restos de esta sociedad de consumo cuando se pone el sol, ocupar tierras para cultivar y compartir los alimentos, robar en grandes superficies y estar pendientes de lo que cada uno a nuestro alrededor necesita, organizar nuestras vidas en relación a los demás y no en relación a nuestro éxito personal y exclusivo, aporta la alegría de vivir que es necesaria para luchar contra este sistema, cuya espina dorsal es el empleo. Nuestro tiempo perdido no se recupera jamás. Hoy en día la libertad sólo se concibe en función de lo que se pueda gastar, así como el tiempo no tiene sentido tenerlo sino hay dinero con que consumir sus horas. Esta locura normalizada, esta cordura tan racional, es la base sobre la que se asienta nuestra obediencia. Las personas que conocen las comisarías de Santander, el penal del dueso, los juzgados de ciudad jardín o el desprecio social, no suelen ser villanos cinematográficos, sino personas que experimentan que lo que conocemos por libertad es un espejo que se hace añicos cuando no hay ingresos a final de mes. Tanto daño nos han hecho que concebimos tener “trabajo” como un regalo o un privilegio, y tener tiempo como una condena de aburrimiento sin recompensa. Eso de que hay que ganarse la vida es una chorrada, pues la ganamos desde que nacemos y somos tan bellos como nuestros actos puedan demostrarlo. No necesitamos la aprobación de ninguna institución para saber que merecemos la pena. Es la vida la que se empieza a perder cuando sacar dinero se impone sobre todo lo demás. La vocación no es supervivencia, es algo que surge precisamente de ese tiempo para valorar lo que nos motiva, ese tiempo que se nos escapa en curros de mierda o en aulas de formación para adaptar nuestra fuerza de trabajo a las necesidades actuales de la producción. Un trabajo no dice nada de cada uno de nosotros. Nos quieren atados con sus falsas promesas de pleno empleo, sus anuncios de vacaciones en Benidorm, sus planes de pensiones con los días contados, sus préstamos bancarios con sonrisas de plástico, pero la vida es otra cosa y podemos intentar vivirla rebelándonos, una bella vocación que todas, en el fondo, compartimos.

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Los primeros modelos de bicicletas
Autos MotosporAnónimo7/24/2017

Las bicicletas son cada vez más ligeras y sofisticadas, y su uso está cada vez más extendido: no se trata solo de un juguete para niños o de un vehículo deportivo, sino que muchas ciudades tienen sistemas públicos de alquiler por horas y carriles bici para fomentar su uso. Sin embargo, hubo un tiempo en el que no era tan fácil verlas por las ciudades e incluso estuvieron consideradas como una novedad tecnológica pasajera. Aprovechamos que este miércoles es el Día Mundial de la Bicicleta y que además hace 200 años del primer modelo para repasar cómo era ir en bicicleta hace más de un siglo. La bicicleta del barón alemán Karl von Drais, de 1817, está considerada como la pionera. La llamó “máquina corredora” (laufmaschine en alemán) y la prensa la llamó Draisine o velocípedo. Estaba construida en madera y funcionaba empujándose con los pies. El objetivo de Von Drais era ofrecer un medio de transporte más barato y fácil de mantener que los caballos. Ganó cierta notoriedad, hasta el punto de que el poeta John Keats habló de este invento como de “la nada del momento”, según recoge The New York Times. La bicicleta de Von Drais. Gun Powder Ma Grabado que muestra el invento de Von Drais en funcionamiento. Christophel Fine Art Se atribuye la invención de la bicicleta a pedales al herrero escocés Kirkpatrick MacMillan, en 1839, aunque quien empezó a fabricar su modelo fue el inglés Thomas McCall en 1869. Algunos historiadores dudan de que esta invención se pueda atribuir a MacMillan: no quedan ni diseños ni modelos anteriores a la década de los 60. La bicicleta que fabricó MacMillan en 1839. Este modelo es de en torno a 1860. Science & Society Picture Library En los años 60 se popularizó el modelo vendido como velocípedo, pero llamado bone shaker (agitahuesos), por lo que ocurría cuando se llevaba por calles empedradas. El pedal iba en la rueda delantera. Aunque es posible que hubiera modelos anteriores, el fabricante de carritos para bebés Pierre Lallement fue el primero en patentar la bicicleta a pedales. Una 'bone shaker' de las fabricadas en la década de 1860. Hulton Deutsch Patente de la bicicleta a pedales de Pierre Lallement En 1870 comienza a fabricarse la bicicleta de rueda alta, siendo uno de los modelos más conocidos (y caros) la Ariel, de James Starley. Aunque ahora resulte extraño, estas bicicletas eran más cómodas que sus predecesoras, pero su popularidad fue limitada porque, según la web Ibike, “necesitaban un acróbata”. Se trata de la primera bicicleta fabricada totalmente en metal, gracias a los avances de la metalurgia a la hora de fabricar piezas ligeras y pequeñas. Las ruedas eran cada vez eran grandes porque así se avanzaba más con cada pedalada. De hecho, algunos modelos llegaban a los 40 kilómetros por hora. Como la seguridad era un problema, también se fabricaron modelos con tres o cuatro ruedas. link: https://www.youtube.com/watch?v=8HRpVV_x3N4 Carrera de bicicletas de rueda alta En 1936, Tornado Smith deja una carta en el buzón. Su bici anuncia su espectáculo Wall of Death, en el que llevaba a cabo acrobacias con su moto. Derek Berwin Los triciclos de rueda alta eran algo más seguros y se fabricaron pensando en las mujeres. Science & Society Picture Library A partir de la década de 1880 surgen las llamadas “bicicletas de seguridad”, precisamente para ahondar en el riesgo de caídas de los modelos anteriores. La primera es la Rover, obra del ingeniero J. K. Starkley. Son bicis ya muy parecidas a los actuales, con dos ruedas del mismo tamaño y el cuadro en forma de diamante. En 1888 John Dunlop inventó además las ruedas neumáticas, haciendo más cómodos los trayectos. Y en 1889, el estadounidense Isaac R. Johnson patenta una primera bicicleta plegable. A partir de la década de los 90, las bicicletas comienzan a producirse en masa. Y las mujeres no solo comienzan a usarlas cada vez más, sino que, como recordaba Smoda, se convirtieron “en todo un símbolo de libertad para el sector femenino y muchas veces estuvo asociada a movimientos sufragistas”. Bicicleta estadounidense de la década de 1890. Museum of Science and Industry, Chicago Los automóviles comienzan a extenderse a partir de los años 20 y los fabricantes de bicicletas se fijan en un nuevo público: los niños. Los diseños, explica Ibike, eran cada vez más ostentosos y llamativos, incluyendo en la década de los 50 elementos de diseño que recordaban a aviones y a cohetes. Espero les guste y disfruten de un cacho de historia

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Volcán Reclús: El misterioso volcán de la patagonia
Volcán Reclús: El misterioso volcán de la patagonia
TurismoporAnónimo7/26/2017

El misterioso volcán de la patagonia que lleva el nombre de un anarquista A 25 kilómetros del Parque Nacional Torres del Paine y a unos 125 km al noreste de Puerto Natales, sobre la cuenca de alimentación del glaciar Amalia, región de Magallanes, se erige un mítico volcán. El primer registro que de él se tiene, data de 1879, cuando los tripulantes de la goleta Alert fueron testigos de su erupción y le nombraron Reclús en honor del destacado anarquista fundador de la geografía social, Eliseo Reclús. Luego, en los primeros años del siglo XX, el geólogo sueco P. Quense intentó ubicar el lugar exacto de la erupción. Sin embargo se le confundió con el cerro “Mano de Diablo”. Recién en 1987 y gracias a los sobrevuelos en helicóptero, se localizó el lugar exacto del volcán, el cual se divisó a 10 kilómetros del cerro Mano de Diablo. Consecuencia del cambio climático acelerado por el desarrollo del capitalismo devastador, desde el glaciar Amalia cada vez es más fácil para quienes se acerquen, divisar al volcán. Aún así arribar a su cúspide requiere de un excursionismo especializado y un importante despliegue de soporte asistido. Los pocos que lo han visitado señalan que el lugar se encuentra rodeado de una naturaleza exuberante junto a huemules que recorren sus senderos conformados por rocas errantes expulsadas por el volcán hace cientos de años. Reclús fue un viajero infatigable, amante de la Tierra y un observador minucioso de todos los elementos del paisaje, caracterizaciones que plasmó en una fructífera obra geográfica. Tuvo la oportunidad de viajar por Chile e incluso le dedicó un libro a la geografía de la región, obra titulada "La Jeografía de Chile". Como teórico del anarquismo desarrolló distintas perspectivas analíticas en donde defendió una sociedad organizada sin jerarquías, orden social que para Reclús se alcanzaría mediante la evolución de la humanidad, mientras más anarquismo existiese, –sostenía– la sociedad sería más evolucionada. Eliseo Reclús Compañero de Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin, participó activamente en La Primera Internacional de Los Trabajadores y en La Comuna revolucionaria de París de 1871. También se destacó por ser un colaborador de la Escuela Moderna de Barcelona, acosenjándole a Francisco Ferrer i Guardia, con quien mantuvo correspondencia, que para aprender, antes hay que comprender. Con ello quería decir que en vez de raciocinar sobre lo inconcebible, hay que comenzar por ver, por observar. «Sobre todo en la geografía, conviene proceder por la vista, por la observación directa de esta Tierra que nos ha hecho nacer y que nos da el pan que nos alimenta. Si tuviese la dicha de ser profesor de geografía para niños, sin verme encerrado en un establecimiento oficial o particular, quizá ni pronunciaría ante ellos la palabra griega geografía, pero sí les invitaría a largos paseos comunes, feliz de aprender en su compañía». La verdadera escuela, sostenía Eliseo Reclús, debe ser la naturaleza libre con sus hermosos paisajes para contemplarlos, con sus leyes para estudiarlas, pero también con sus obstáculos para vencerlos. No se educan seres humanos animosos en salas estrechas con ventanas enrejadas. Es en la alegría de bañarse en los lagos y en los torrentes de la montaña, los paseos por los ventisqueros y los campos de nieve, es escalando en las elevadas cumbres donde se encuentra la genuina motivación y reflexiones acordes con una vida en libertad. En la naturaleza no sólo aprenderán fácilmente lo que les podría enseñar ningún libro, sino que también se habrán encontrado frente al peligro y lo habrán enfrentado alegremente. Para Reclús la evolución y la revolución son dos conceptos totalmente relacionados, esto es, no contradictorios. Y a tal grado se genera esa relación que no son pocas las veces en que resulta sumamente complicado definir los límites de uno y de otro. En su opinión el simple añadido de la violencia no marca diferencia alguna entre estos términos puesto que él arguye que tanto hay evoluciones violentas como revoluciones tranquilas. Y lo que vendría a establecer la diferencia sería el paso, la acción, el desenvolvimiento más allá de lo establecido. Bajo esta óptica, la evolución devendría en revolución en el preciso momento en que diese ese brinco, ese salto que le colocase ante una nueva visión, una nueva situación. Y una vez agotado ese proceso, una vez que se hubiese normalizado, la revolución devendría de inmediato en evolución. Y así, ese movimiento continuo, eterno, se constituye en la vida misma. Bajo este prisma el anarquismo en cuanto concepto de vida, debe forzosamente adentrarse en el eterno proceso de evolución, revolución, evolución. Sin olvidar, por supuesto, los procesos involutivos que Reclús denomina evoluciones negativas y que representan un retroceso, esto es, lo que en política se denominaría la contrarrevolución Chantal López y Omar Cortés Para Eliseo Reclús el socialismo libertario se constituye como un movimiento por el advenimiento de una sociedad en la que no habrá amos ni carceleros, tampoco ricos ni pobres, sino hermanos que tendrán todos su pan cotidiano, iguales en derechos, manteniéndose en paz y en cordial unión, no por obediencia a las leyes, acompañadas siempre de terribles amenazas, sino por el respeto mutuo de intereses y por la observación científica de las leyes naturales. ¿En recuerdo de tales perspectivas libertarias, los tripulantes de la goleta Alert, le dedicaron el nombre cuando divisaron fuego en lo que pareciese un volcán mientras navegaban en 1879? No lo sabemos. Los documentos a los que hemos tenido acceso lo vinculan a la importancia de Reclús como geógrafo, sin embargo tal vez pudo ser por su conocida lucha como difusor y defensor de los ideales anárquicos. No sería de extrañar esta segunda opción si consideramos que dentro de los trabajadores navieros el anarcosindicalismo tuvo una gran influencia desde fines del siglo XIX. Entre la actividad de un volcán y el pensamiento de Eliseo Reclús existen interesantes similitudes. Los volcanes estallan tras largos periodos de aparente inactividad, lo que puede equipararse con la construcción del movimiento anarquista. Durante muchos siglos y mediante infinitas acciones y enseñanzas, hombres y mujeres motivados por los bellos ideales de amor, apoyo mutuo, acción directa y horizontalidad, han consolidado el anarquismo como una de las expresiones más importantes de las sociedades por encontrar la libertad. Después de siglos de lenta evolución, el movimiento anarquista concretó revoluciones que marcaron épocas de grandes cambios sociales en la modernidad, erupciones que resistieron al desarrollo del capitalismo, movimientos que tal vez algunos tildaron equivocadamente como espontáneos. Sea como fuere, espontáneo no quiere decir sin causalidad. Tampoco quiere decir de un día para el otro. Así, el anarquismo como los volcanes y sus erupciones rojinegras, eclosiona los paisajes sociales, conformando nuevos caminos y sendas morales, prefiguraciones evolutivas encaminadas hacia la liberación total. Como los volcanes, el anarquismo se organiza por debajo y en unión con distintas fuerzas genera erupciones sociales que sorprenden a muchos. Sin embargo el anarquismo, a diferencia de los volcanes, no violenta la vida de los pueblos con su lava sino que atemoriza a quienes labran contra él la miseria, la opresión y la injusticia. En el año 2012 las comunidades cercanas a Puerto Natales, las autoridades sísmicas y de la ONEMI, estaban alertas debido a la actividad sísmica registrada. Entonces se pensó que en el volcán Reclús pudiese estar el origen de los movimientos. Se requirieron expediciones y estudios en la zona, lo que ha facilitado un conocimiento mayor del volcán y su entorno natural. Pese a las alarmas no se ha generado aparente actividad de lava en los alrededores y los monitoreos sísmicos en la región no estarían vinculados directamente al volcán. Sin embargo la naturaleza nos alerta del cambio climático, pues el glaciar que rodea al Reclús se deshiela a paso firme. El Volcán Reclús –tal como el geógrafo anarquista francés– nos recuerda así la importancia de luchar por una vida en libertad, en donde se respete los entornos naturales, los territorios, el agua y los pueblos que resisten contra el capital. Tal como lucharon en 1921 los obreros de la Patagonia Rebelde, tal como lucharon y dieron su vida Matías Catrileo, Luis Marileo y Patricio González, entre muchas más. Seguramente cada vez será más visible el volcán Reclús debido al deshielo de glaciar Amalia, esperemos que también sea más visible y estudiada la formidable obra del geógrafo francés y su anhelada máxima expresión del orden: La Anarquía, la asociación sin autoridad.

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