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Primer post: 28 oct 2015Último post: 28 oct 2015
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Guerra Civil Española y propaganda de masas: cartelismo
Guerra Civil Española y propaganda de masas: cartelismo
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/28/2015

Algo de música para ambientar el post: A continuación un fenómeno que comenzó en la Primera Guerra Mundial, se diversificó en la Guerra Civil Española (1936 - 1939) y que se denominó cartelismo en aquel país. Guerra Civil Española y propaganda de masas: cartelismo Después de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), el escenario político, económico y social europeo se caracterizó por una crisis generalizada. “El desempleo, la inflación y la recesión se sumaron a una intensa movilización política y a conflictos sociales acentuados” (Vizentini, 2006). En los años 20, se consolida la sociedad de masas que, a su vez, es conformada principalmente por trabajadores de fábricas de las grandes ciudades industriales, la clase operaria. Por la organización de operarios fuertemente politizados, se consolidó un sindicalismo que más tarde se transformaría en el actor fundamental en la obtención de muchas conquistas sociales y sobretodo laborales. Además de la creciente organización operaria, "(...) La crisis socioeconómica y el temor de las élites, la presión de los grupos financieros e industriales por sus intereses (...) condujeron al descrédito de las instituciones liberales y a la ascensión del autoritarismo y del fascismo (...), que pasaron a utilizar ampliamente los nuevos métodos de propaganda y comunicación de masas” (Vizentini, 2006) El fascismo tenía como objetivo mobilizar las masas a través de técnicas modernas para aquel momento, tomando como base valores conservadores, ultranacionalistas y racistas. Sin embargo, el fascismo católico que se implantó en España “poseía un carácter desmobilizador de masas (...) y esto se debía al atraso de la estructura socioeconómica. Esta forma de fascismo constituía un régimen intermediario entre el fascismo ítalo-alemán y las dictaduras conservadoras de derecha tradicional” (Azevedo, 1997). El subdesarrollo en España de la mitad de los años 30 es resultado de políticas anticuadas ya dejadas de lado casi en toda Europa. La situación sociopolítica y económica en España antes y durante a Guerra Civil (1936 – 1939) era bastante compleja. Las revueltas separatistas de Cataluña, Austurias y del pueblo vasco ponían en riesgo la unificación nacional tan valorada por los reyes católicos. Otra cuestión crítica tenía que ver con la miseria de la población rural, por causa de la injusta repartición de la tierra: “En España de los años 30, menos de 200 mil grandes propietarios o campesinos ricos tienen en su poder el 44% de las tierras cultivadas (Facon, 2004). Este hecho motivó el fervoroso pedido de una radical reforma agraria que iría a tocar los intereses también de la Iglesia, ya que el clero era uno de los mayores propietarios agrarios. Como consecuencia de este contexto, se fueron radicalizando y polarizando los partidos políticos: por un lado estaba el Frente Nacional, de derecha; y por otro lado, el Frente Popular, de izquierda, que en aquel momento gobernaba el país. Este último, después conocido como bando republicano (por defender la República) sufrió un parcial fracaso de golpe de Estado por parte del bando de derecha, después conocido como bando sublevado. El bando republicano estaba constituido por el gobierno electo democraticamente, el Frente Popular, que se había conformado por la coalición de diversos partidos liberales y mayoritariamente de izquierda: socialistas, comunistas, sindicalistas de origen anarquista; como también contaban con el apoyo del Partido Nacionalista Vasco. El bando sublevado estuvo organizado en torno a la parte del alto comando militar (que nombró Francisco Franco Jefe del Gobierno del Estado). Políticamente estuvo integrado por la fascista Falange Española, los carlitas, los monárquicos alfonsinos y varios grupos conservadores. Socialmente fue apoyado por las clases que vieron cómo la victoria del Frente Popular, que venía a romper con el status quo, ponía en peligro su privilegiada posición; por la iglesia; por pequeños propietarios con miedo de una “revolución del proletariado” como también de muchas personas de clase baja con poca o nula instrucción (la mitad de la población de España no sabía ni leer ni escribir) y/o con fuertes convicciones religiosas. Esta guerra tuvo múltiples facetas ya que incluyó: lucha de clases (proletariado/burguesía), guerra de religión (muchas iglesias fueron prendidas fuego por grupos anarquistas y radicales de izquierda, así como clero asesinado), enfrentamientos de nacionalismos opuestos (unificación vs separatistas), lucha entre dictadura militar y democracia republicana, entre revolución y contrarrevolución (también había internas dentro de los partidos de izquierda), entre fascismo (Italia y Alemania ayudó al bando sublevado) y comunismo (la URSS apoyó a lucha republicana). Muchos de esos ideales quedaban reflejados en los carteles, de ambos bandos, que cubrían las paredes de todas las ciudades invadidas, cada vez más, por la guerra. El cartelismo durante la Guerra Civil Española fue uno de los más intensos momentos de manifestación masiva de arte. Dada su condición de arte popular, el cartelismo está ligado a un proceso de tipo industrial que nada tiene que ver con el concepto de “obra única”: la creación original es solo una fase, no más importante que cualquier otra que constituyen el producto definitivo. Tiene, sobre todas las cosas, un destinatario masivo. El pueblo que pasa caminando por las calles se detienen brevemente para mirar el manifiesto y guardar mentalmente, de forma veloz, las imágenes y consignas. Los orígenes de los cartelistas eran bastante diferentes: profesionales de publicidad, pintores, escultores, simples aficionados, muchos de ellos analfabetos. Cartel de La Federación Anarquista Ibérica. La libertad del campesino a través del instrumento de trabajo, la hoz (también símbolo comunista) “El español”, limpiando el país del comunismo. En este podemos ver el antifascismo (Mussolini había enviado como apoyo a los sublevados una brigada llamada el “Corpo di Truppe Volontarie”) siempre presente en carteles republicanos. La “fuerza” de la familia, según el tradicionalismo del bando “nacional” y el conservadurismo de la Falange. Los republicanos hacían culto a la lectura para combatir el analfabetismo y como herramienta de acceso a la información y construcción del lector crítico. Cartel de los republicanos muestra cómo diversas nacionalidades apoyaban su causa a través de las Brigadas Internacionales Cartel del bando de los nacionalistas, específicamente los “carlistas” que defendíam con as armas la religión católica. En el interior podemos ver la Cruz de Borgoña. “Por dios. Por la Patria. Por el Rey”. La importancia de la consciencia social de la mujer trabajadora para el bando republicano Y muchos carteles más que hablan por sí solos: Del bando "nacionalista" Del bando republicano Y nos despedimos con carteles algo curiosos Estos fueron algunos carteles que explicitan a través de imágenes y consignas, la ideología de cada bando. Se puede observar cómo hasta por medio de colores, tamaños de objetos destacaban determinados aspectos de forma estratégica según sus intereses persuasivos. “Los carteles de la guerra fueron expresión icónica del combate colectivo, de sus razones y objetivos, constituyeron la manifestación de los ideales de la justicia y libertad, pero también se erigieron en sistemas de educación de la multitud, instrumentos eficaces para la transmisión de consignas a todos los rincones y, para cada militante individual, en elemento de identificación con la propia organización, de la cual aparecían como símbolos” (Tomas, 2006) Eso es todo. Espero que te haya gustado!

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