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A partir del miércoles 25 hasta el viernes 27 de 6 a 19 se podrán adquirir las plateas en el estadio de River Plate y en el Luna Park; las populares se venderán el viernes en ese mismo horario sólo en el Monumental y la venta telefónica con la tarjeta Italcred será a partir del próximo lunes 16. La venta de entradas para el partido que protagonizarán Argentina y Venezuela el próximo sábado 28 de marzo a las 19.10 horas en el estadio Antonio Vespucio Liberti de Núñez tendrá el siguiente cronograma de ventas: Plateas: En River y el Luna Park: desde el miércoles 25/03 al viernes 27/03 de 6 a 19 horas. Populares: Únicamente en River el viernes 27/03 de 6 a 19 horas. Venta telefónica: Con la tarjeta Italcred a través de Top Show desde el lunes 16 de marzo -- Teléfono: 4000-2800. Entradas para Venezuela: Sector Centenario Media en River y el Luna Park desde el miércoles 25/03 al viernes 27/03 de 6 a 19 horas. Menores: A partir de 3 años abonan platea completa. Discapacitados: Retiran su entrada en River el 25/03 en las ventanillas de venta. El día del partido no tendrán ingreso los que no hayan retirado con anticipación su entrada. Los precios para presenciar el debut oficial de Diego Armando Maradona como técnico de la Selección Nacional por la 11° fecha de las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial de Sudáfrica 2010 son: Popular: $ 35 Menor a popular (hasta 11 años): $ 20 Platea Centenario Alta: $ 60 Platea Centenario y Sívori Baja: $ 80 Platea Centenario y Sívori Media: $ 100 Platea San Martín y Belgrano Alta: $130 Platea San Martín y Belgrano Baja: $ 250 Platea San Martín y Belgrano Media: $ 280 Fuente : http://www.afa.org.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=8804:venta-de-entradas-para-el-partido-argentina-venezuela&catid=164:seleccion-mayor&Itemid=63
1. ¿Qué es el Genocidio Armenio? Las atrocidades cometidas contra el pueblo Armenio por el Imperio Otomano y el Estado de Turquía durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial y años anteriores y posteriores a ésta, son llamadas en su conjunto el Genocidio Armenio. El Genocidio es una forma organizada de matanza de un conjunto de personas con el objetivo explicito de ponerle fin a su existencia colectiva. Esto requiere un planeamiento central y una maquinaria organizada para implementarlo haciendo que el genocidio sea un prototipo de crimen de estado, ya que solo un estado cuenta con los recursos necesarios para llevar a cabo tal destrucción. El Genocidio Armenio fue planeado y administrado centralmente por el Estado de Turquía contra toda la población Armenia del Imperio Otomano. Fue llevado a cabo durante la Primera Guerra Mundial entre los años 1915 y 1918. El pueblo Armenio fue sujeto a deportaciones, expropiaciones, secuestros, tortura, masacre e inanición. La gran mayoría de la población Armenia fue forzosamente removida desde Armenia y Anatolia a Siria, donde una gran parte de la población fue enviada al desierto para morir de hambre y sed. Gran número de Armenios fueron masacrados metódicamente a lo ancho y largo del Imperio Otomano. Mujeres y niños fueron raptados y brutalmente abusados. Toda la riqueza del pueblo Armenio fue expropiada. Después de menos de un año de calma al final de la Primera Guerra Mundial, las atrocidades contra el pueblo Armenio fueron reanudadas entre 1920 y 1923, donde los restantes armenios fueron victimas de más masacres y expulsiones. En 1915, treinta años antes de que la Organización de las Naciones Unidas adoptase la Convención sobre la Prevención y Castigo de los Crímenes de Genocidio, la comunidad internacional condenaba el Genocidio Armenio como un crimen contra la humanidad. 2. ¿Quién es responsable del Genocidio Armenio? La decisión para llevar adelante el genocidio en contra de la población Armenia fue tomada por el partido político que detentaba el poder en el Imperio Otomano. Este fue el Comité de Unión y Progreso (CUP) o Ittihad ve Terakkí Jemiyettí, conocido popularmente como los "Jóvenes Turcos". Tres figuras del CUP controlaban el gobierno; Mehmet Talaat, Ministro del Interior en 1915 y Gran Primer Ministro en 1917 (Grand Vizier); Ismael Enver, Ministro de Guerra y Ahmed Jemal, Ministro de Marina y Gobernador Militar de Siria. Los Jóvenes Turcos bajo asamblea determinaron los altos cargos del gobierno y asignaron a los comandantes militares la efectiva ejecución del Genocidio. Además del Ministro del Interior y el Ministro de Guerra, los Jóvenes Turcos contaban con una organización recientemente creada, conformada por convictos y tropas irregulares que llamaron la Organización Especial (Teshkilati Mahsusa). Su objetivo principal fue llevar a cabo la masacre masiva de los Armenios deportados. A cargo de la Organización Especial estaba Behaeddin Shakir, un médico. Por otra parte, extremistas ideólogos como Zia Gokalp, promocionaban a través de los medios la propaganda del CUP, el Panturquismo; la creación de un nuevo imperio que se extendería desde Anatolia hasta Asia Central y cuya población seria exclusivamente turca. Estos conceptos justificaron y divulgaron los planes secretos del CUP para exterminar a todos los armenios del Imperio Otomano. Los cómplices de los Jóvenes Turcos, otras figuras que encabezaban del gobierno otomano, miembros del CUP Comité Central, y muchos administradores provinciales responsables de las atrocidades en contra de la población armenia fueron acusados por sus crímenes al final de la Primera Guerra Mundial. Los principales criminales evadieron la justicia al huir de Turquía. Sin embargo, fueron juzgados en ausencia y han sido encontrados culpables de crímenes capitales. Las masacres, expulsiones y los maltratos a los Armenios entre 1920 y 1923 fue realizado por los Nacionalistas Turcos, quienes representaban un nuevo movimiento político opuesto al de los Jóvenes Turcos, pero con quienes compartían la ideología sobre la exclusividad étnica del Estado Turco. 3. ¿Cuántas personas murieron en el Genocidio Armenio? Está estimado que un millón y medio de Armenios fueron exterminados entre 1915 y 1923. La población armenia del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial era de aproximadamente dos millones. Más de un millón fueron deportados en 1915. Cientos de miles fueron masacrados en el acto. Muchos otros murieron por inanición y epidemias que arrasaban en los campos de concentración. Entre los armenios que vivían en la periferia del Imperio Otomano, muchos escaparon al destino de sus compatriotas de las provincias centrales de Turquía. Más de diez mil armenios en el este de Turquía escaparon a la frontera con Rusia llevando una vida precaria como refugiados. La mayoría de los armenios residentes en Constantinopla, la capital de Turquía, fueron deportados. En 1918 el régimen de los Jóvenes Turcos llevó a cabo una guerra en los Cáucasos donde aproximadamente 1.800.000 Armenios vivían bajo la dominación de Rusia. Las fuerzas Otomanas avanzaron por el este de Armenia y Azerbaiján donde también se estaban llevando a cabo masacres sistemáticas contra el pueblo Armenio. Las expulsiones y masacres realizadas por los Turcos Nacionalistas entre 1920 y 1923 sumaron cientos de miles de nuevas victimas. Para 1923 las tierras de Asia Menor y la histórica Armenia del oeste, fue expugnada de la totalidad de su población Armenia. La destrucción de las comunidades Armenias en esta parte del mundo fue total. 4. ¿Existieron testigos del Genocidio Armenio? Existieron muchos testigos del Genocidio Armenio. A pesar de que el gobierno de los Jóvenes Turcos tomó precauciones e impuso severas restricciones en los reportes y la toma de fotografías del acontecimiento, existieron muchos extranjeros en el Imperio Otomano que presenciaron las deportaciones. La mayoría de estos eran diplomáticos y misioneros de los Estados Unidos de América. Ellos fueron los primeros en llevar las noticias al mundo externo sobre el desarrollo del Genocidio Armenio. Algunos de sus reportes fueron titulares en las noticias del mundo occidental y de los Estados Unidos. También entre los que presenciaron las atrocidades cometidas contra el pueblo Armenio existieron muchos ciudadanos alemanes. Los alemanes eran aliados de los Turcos durante la Primera Guerra Mundial. Algunos oficiales alemanes condenaron las acciones de los Jóvenes Turcos y otros informaron a sus superiores en Alemania sobre las masacres realizadas a la población civil armenia. Muchos rusos pudieron observar por ellos mismos las atrocidades cometidas contra las comunidades armenias cuando el ejército ruso ocupó parte de Anatolia. Muchos árabes de Siria, donde la mayoría de los deportados eran enviados, pudieron ver la espantosa condición de los escasos sobrevivientes de tan cruel proceder. Por ultimo, muchos oficiales turcos fueron testigos de la masacre mientras tomaban parte de ésta. Muchos de ellos dieron sus testimonios bajo juramento en los tribunales de posguerra donde se sometió a juicio a los Jóvenes Turcos, organizadores del Genocidio Armenio. 5. ¿Cuál fue la respuesta de la comunidad internacional ante el Genocidio Armenio? La comunidad internacional condenó el Genocidio Armenio. En Mayo de 1915, el Reino Unido, Francia y Rusia advirtieron a los líderes de los Jóvenes Turcos que serian responsables de un crimen contra la humanidad. Al final de la guerra, los aliados victoriosos demandaron al Gobierno Otomano que citara ante la justicia a los Jóvenes Turcos acusados por crímenes de guerra. También se realizaron esfuerzos para socorrer a los armenios que morían por inanición. Los gobiernos de los Estados Unidos de América, Reino Unido y Alemania patrocinaron la preparación de reportes sobre las atrocidades cometidas y muchos de estos fueron dados a publicidad. Sin embargo, ninguna medida se tomó contra el Estado de Turquía, sea para sancionarlo o para rescatar al pueblo armenio del exterminio. Además, tampoco se tomó ninguna medida contra el Gobierno Turco para la restitución de la inmensa pérdida material y humana que sufrió el pueblo Armenio. 6. ¿Por qué se conmemora el Genocidio Armenio el 24 de Abril? Desde hace ya décadas y en cualquier país donde haya una comunidad de armenios establecidos, cada 24 de Abril se recuerda al millón y medio de armenios masacrados por la Turquía Otomana. La fecha simboliza la decapitación estructural del pueblo armenio, ya que comenzada la noche del 23 de Abril y durante toda la madrugada del día 24, cientos de intelectuales, religiosos, profesionales y ciudadanos destacados de origen armenio, fueron despojados de sus hogares bajo arresto e inmediatamente deportados hacia el interior del Imperio para ser posteriormente asesinados. Esta fecha en el calendario concentra dos acontecimientos muy importantes: el comienzo del plan de exterminio de todo el pueblo armenio que pondrían en marcha los miembros del Partido Ittihad (Jóvenes Turcos) desde 1915 y hasta los primeros años de la República de Turquía fundada por Mustafá Kemal Attatürk (1923). Por otro lado, el 24 de Abril resume simbólicamente todos aquellos crímenes de lesa humanidad, que los turcos-otomanos cometieron en perjuicio del pueblo armenio, es decir las matanzas anteriores al 24 de Abril de 1915. 7. ¿Son las masacres de Armenios consideradas en la actualidad como Genocidio según la Convención sobre Genocidio de las Naciones Unidas? La Convención sobre la Prevención y Castigo de los Crímenes de Genocidio de las Naciones Unidas, describe al genocidio como "el acto cometido con el propósito de destruir, en parte o en su totalidad, a una nación, etnia, raza o grupo religioso" . Claramente esta definición se aplica a las atrocidades cometidas contra el pueblo armenio por parte del Gobierno Turco. Ello así, dado que la Convención de las Naciones Unidas fue adoptada en 1948, 30 años después de perpetrarse el Genocidio. Los ciudadanos de origen armenio procuran lograr el reconocimiento oficial por parte de los gobiernos donde ellos se han afincado luego de esos atroces episodios. A pesar de que varios países han reconocido oficialmente el Genocidio Armenio, la Republica de Turquía como política de estado niega sistemáticamente el mismo. Mas aún, Turquía minimiza las evidencias de las atrocidades llevadas a cabo, como meras alegaciones y obstruye regularmente los esfuerzos aplicados al reconocimiento de tal episodio. Por lo tanto, afirmar la verdad sobre el Genocidio Armenio se tornado en un asunto de importancia internacional. La recurrencia de genocidios en el siglos XX y y comienzos del XXI, hace que el reconocimiento de los crímenes y atrocidades cometidas contra los armenios por parte del Estado Turco, sea una obligación apremiante de la comunidad internacional.
Hasta finales de la Edad Media no hubo regimientos, divisiones o cuerpos permanentes. Cuando se convocaba a un ejército feudal, cada vasallo viajaba hasta el lugar de encuentro con los caballeros, arqueros e infantería que le habían solicitado. Una vez en el punto de encuentro, los contingentes eran reagrupados según su papel. Los caballeros y sus escuderos marchaban juntos, al igual que los arqueros y la infantería. Las unidades especiales, como los ingenieros y la artillería de asedio, solían ser profesionales contratados para la campaña. Por ejemplo, la artillería empleada por los turcos contra Constantinopla fue manejada por mercenarios cristianos. A finales de la Edad Media, ser soldado mercenario era una profesión respetable. Los guerreros emprendedores formaban compañías de mercenarios que permitían a un señor rico o a una ciudad la contratación de tropas ya listas y formadas para combatir. Algunas de estas compañías estaban especializadas en un solo tipo de lucha. Por ejemplo, en el año 1346, 2000 ballesteros genoveses lucharon al servicio del ejército francés en la batalla de Crécy. Otras compañías de mercenarios aunaban contingentes de todas las clases. A menudo se les describía en términos del número de lanzas del que disponían. Cada lanza equivalía a un caballero armado más las correspondientes tropas de caballería, infantería y artillería. Una compañía de 100 lanzas representaba varios cientos de hombres armados. Este sistema dio origen al término "freelance". En el ejército medieval, la jerarquía de mando era mínima. Pocas maniobras se planeaban de antemano, por lo que había escasa provisión de personal para apoyar a los mandos y transmitir órdenes. En 1439, Carlos VII de Francia creó las Compañías Reales de Ordenanza. Estas compañías estaban formadas por caballeros o por soldados de infantería, y eran pagadas con el dinero de los impuestos. Cada compañía tenía una dotación establecida de hombres. Normalmente, era el propio rey quien escogía su armadura y las correspondientes armas. Esto fue el inicio de los modernos ejércitos permanentes de Occidente. El suministro Las provisiones de medicinas y alimento eran escasas. Los ejércitos medievales vivían directamente de las tierras que ocupaban o que atravesaban, en detrimento de sus pobladores. La llegada de un ejército aliado no era mejor que la de uno enemigo. Los ejércitos medievales no solían permanecer por demasiado tiempo en una misma zona, al agotarse pronto el suministro local de alimento y forraje. Esto suponía un problema especialmente en los asedios. Si el ejército sitiador no se organizaba para recibir comida y suministros durante el sitio, podía verse obligado a levantar la plaza para no morir de hambruna mucho antes de que los sitiados se vieran impelidos a la rendición. La salubridad también era un problema cuando el ejército permanecía afincado en una misma zona. Un ejército medieval transportaba muchos animales además de las monturas de los caballeros, y los problemas de aguas residuales producían disentería. Los ejércitos feudales tendían a acabar consumidos por la enfermedad y por las deserciones. Durante su campaña en Francia, Enrique V de Inglaterra perdió en el asedio de Harfleur alrededor del 15 por ciento de su ejército debido a enfermedades, y las bajas aumentaron en su marcha hasta Aquisgrán. En la batalla en sí, sólo perdió el 5 por ciento de sus hombres. Enrique V murió de enfermedad en otro asedio a causa de las malas condiciones sanitarias. El despliegue para la batalla La mayoría de las batallas tenían una estructura fija en la que las dos facciones se organizaban en el campo de batalla antes de empezar la lucha. Las campañas de maniobras y los acuerdos para el encuentro eran poco frecuentes. Antes de la batalla, los mandos dividían sus tropas en contingentes con tareas específicas. La primera separación podía ser en infantería, arqueros y caballería. Estos grupos podían subdividirse en otros a los que se encomendaban misiones individuales o que debían permanecer en la reserva. Un comandante podía, por ejemplo, organizar varios "batallones" o "divisiones" de caballería para que cargasen individualmente si lo precisaba o tenerlos de reserva. Los arqueros podían desplegarse a la cabeza del ejército con el apoyo de bloques de infantería. Una vez organizado el ejército, las únicas decisiones importantes a tomar eran cuándo ordenar el ataque a las distintos divisiones. Comenzada la batalla, había pocas previsiones para retirarse, reagruparse o reorganizarse. Por ejemplo, un batallón de caballeros raramente podía usarse en más de una ocasión. Una vez utilizados en determinado cometido, normalmente se los retiraba o se los reforzaba. Una carga de toda la caballería pesada causaba tal confusión, pérdida de equipamiento y de caballerías, que las tropas se quedaba prácticamente sin fuerzas. En la batalla de Hastings, los caballeros normandos fueron reagrupados para nuevas cargas, pero no cargaron simultáneamente porque no fueron capaces de romper el muro de escudos sajones. Los mandos superiores disponían del terreno para su ventaja y realizaban misiones de reconocimiento para evaluar los puntos débiles y fuertes de ejército enemigo. El pago de los rescates La recompensa última al triunfo en la batalla era la concesión de honores y de feudos. La más común consistía en el botín obtenido en el saqueo de los cuerpos, las ciudades y castillos, con la venta de armas y armaduras de los muertos, y mediante el cobro del rescate de prisioneros de rango. Se esperaba que los caballeros pagaran un rescate a cambio de su vida. Uno de los rescates más importantes de los que haya quedado constancia fue el de la suma equivalente a más de 20 millones de dólares modernos pagada a un príncipe alemán a cambio de la libertad de Ricardo I de Inglaterra, capturado durante su regreso de las Cruzadas. En Aquisgrán, los ingleses tenían presos en la retaguardia a un nutrido grupo de caballeros franceses con el fin de pedir su rescate. Durante la batalla, un contingente francés asaltó la retaguardia inglesa provocando brevemente el pánico de Enrique V. Este ordenó la ejecución de los prisioneros para así evitar su liberación, perdiendo de ese modo una fortuna en rescates. La captura de los caballeros era registrada por los heraldos, que apuntaban qué soldados eran responsables de su captura y por lo tanto debían recibir el rescate. Luego lo notificaban a los familiares de los prisioneros, disponiendo el pago del rescate y finalmente su liberación. La popularidad que cobraron los rescates puede parecer una costumbre muy civilizada, pero encubre el aspecto más siniestro de la historia. Los prisioneros de bajo rango podían ser directamente asesinados para evitar las molestias derivadas de su vigilancia y alimentación. La estrategia militar La estrategia militar medieval se centraba en el control de las fuentes de riqueza y, en consecuencia, en su capacidad para la ocupación de tierras. Al principio del periodo, esto equivalía básicamente a destruir o defender los campos, ya que toda la riqueza tenía origen en las tierras de labranza y en los pastos. Con el paso de los años, las ciudades se convirtieron en importantes puntos de control como centros de riqueza derivados del comercio y la manufactura. Conquistar y mantener el control de los castillos era parte esencial de las guerras, ya que éstos defendían las tierras de labranza y pasto. Los ocupantes del castillo controlaban a la población de los alrededores. A medida que iban creciendo, las ciudades también se fortificaron. La defensa y la conquista de ciudades fue adquiriendo gradualmente mayor importancia que el control de los castillos. Los ejércitos de tierra maniobraban para conquistar las fortificaciones clave y devastar los campos, o para evitar que el enemigo llevara a cabo esas mismas acciones. Las batallas campales se producían para poner fin a la destrucción provocada por las invasiones enemigas. Por ejemplo, los anglosajones se batieron en Hastings, en el año 1066, para poner fin a una invasión de los normandos. Los anglosajones fueron derrotados y los normandos, bajo Guillermo el Conquistador, pasaron los siguientes años estableciendo su control sobre Inglaterra mediante una campaña de conquistas. La batalla de Lechfield, librada en el 955, enfrentó a los germanos y a invasores magiares provenientes del Este. La victoria decisiva de los germanos, bajo el mandato de Otón I, puso fin a posteriores invasiones de los magiares. La derrota de los moros en el 732 por parte de Carlos Martel acabó con las invasiones musulmanas y con su expansión fuera de España. Las batallas de Crécy, Poitiers y Aquisgrán, libradas durante la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra, fueron tres intentos por parte de los franceses de frenar las incursiones inglesas. Los franceses fueron derrotados en las tres batallas, por lo que las invasiones inglesas siguieron su curso. En este caso, sin embargo, los ingleses no lograron un control permanente de los territorios y, con el tiempo, los franceses acabaron por ganar la guerra. Las Cruzadas fueron intentos de conquistar y controlar puntos estratégicos en Tierra Santa que permitiesen obtener el control de la zona. Las batallas en las Cruzadas tenían lugar para acabar con el control de uno de los bandos. La victoria de los Sarracenos bajo Saladino, en la batalla de Hattin en 1187, permitió a éstos la reconquista de Jerusalén. Las tácticas militares Las batallas medievales fueron evolucionando desde desordenados enfrentamientos entre bandas armadas a batallas en las que se usaban tácticas y maniobras. Parte de esta evolución se debió al desarrollo de distintos tipos de soldados y armas, y al aprendizaje de su manejo. Los primeros ejércitos de la Alta Edad Media consistían en grupos de infantería. Al desarrollarse la caballería pesada, los mejores ejércitos pasaron a ser hordas de caballeros. Los soldados de infantería quedaron destinados a devastar las tierras de labranza y a realizar el trabajo pesado durante los asedios. Sin embargo, en el campo de batalla este tipo de soldado corría riesgos respecto a ambos bandos, al buscar los caballeros el enfrentamiento con sus enemigos en combates individuales. Esto era así principalmente a principios del periodo, cuando la infantería se constituía de siervos y de campesinos sin preparación. Los arqueros eran también útiles en los asedios, pero corrían igualmente el riesgo de ser arrollados en el campo de batalla. A finales del siglo XV, los comandantes estaban haciendo progresos en disciplinar a sus caballeros y en lograr que sus tropas funcionasen en equipo. En el ejército inglés, los caballeros acabaron otorgando a regañadientes su respeto a los arqueros después de que éstos demostraran su valor en numerosos campos de batalla. La disciplina también mejoró al haber más caballeros que luchaban por dinero y menos que lo hicieran por el honor y la gloria. En Italia, los soldados mercenarios adquirieron fama por largas campañas en las que apenas se derramó sangre. Para entonces, los soldados de todos los rangos eran activos de valor que no debían desaprovecharse a la ligera. Los ejércitos feudales en busca de gloria se convirtieron en ejércitos profesionales más interesados en seguir viviendo para disfrutar la paga. Las tácticas de la caballería La caballería normalmente se organizaba en tres grupos, o divisiones, que eran lanzadas al combate una detrás de otra. La primera oleada debía abrirse paso entre el ejército enemigo o desbaratar sus filas para que la segunda o la tercera pudiesen hacerlo. Una vez que el enemigo se ponía a correr, comenzaban la matanza y la captura propiamente dichas. En la práctica, los caballeros actuaban individualmente en detrimento de lo planeado por el comandante. El honor y la gloria eran los principales intereses de los caballeros, por lo que maniobraban para obtener posiciones de primera fila en la primera división. La victoria del ejército en el campo de batalla era un objetivo secundario al de su propia gloria. Batalla tras batalla, los caballeros cargaban tan pronto como veían al enemigo, desbaratando todo plan previsto. En ocasiones, los comandantes desmontaban a sus caballeros para poder controlarlos mejor. Esta opción era bien acogida por las tropas menores, cuyas esperanzas en las luchas de embestida eran realmente pocas, por lo que aumentaba el vigor en el combate y la moral del soldado común. En este caso los caballeros, junto con soldados de infantería, luchaban tras estacas u otras construcciones defensivas que se diseñaban para minimizar el impacto de las cargas de la caballería. Un ejemplo de conducta indisciplinada por parte de los caballeros fue la batalla de Crécy en 1346. El ejército francés superaba en mucho en número al inglés (40.000 contra 10.000), y tenía una cantidad mucho mayor de caballeros. Los ingleses se dividieron en tres grupos de arqueros protegidos por estacas. Entre los tres grupos había dos de caballeros desmontados. Un tercer grupo de caballeros sin montura permanecía en la reserva. El rey francés envió a los ballesteros mercenarios genoveses a contener al ejército enemigo mientras él trataba de organizar en tres grupos a sus propios caballeros. Sin embargo, las ballestas estaban mojadas y resultaron ineficaces. Por su parte, los caballeros franceses ignoraron los esfuerzos de su rey nada más divisar al enemigo, prorrumpiendo en frenéticos gritos de "¡Mueran! ¡Mueran! ¡Mueran!". Impacientándose con los ballesteros genoveses, el rey francés mandó cargar a sus caballeros, que arrollaron a su paso a los genoveses. Aunque la lucha se prolongó durante todo el día, los caballeros y arqueros ingleses, cuyas cuerdas de los arcos permanecían secas, derrotaron a la caballería francesa por la indisciplina con que combatió. A finales de la Edad Media, el valor de la caballería pesada en el campo de batalla había descendido al nivel de los tiradores y la infantería. Para entonces, ya se había aprendido la inutilidad de cargar contra una infantería bien disciplinada y situada. Las reglas habían cambiado. Las estacas, trampas para caballos, y trincheras se empleaban con asiduidad para protegerse de las cargas de caballería. Las cargas contra filas masivas de piqueros y arqueros/artilleros dejaban como único resultado una pila de caballos y hombres destrozados. Los caballeros se vieron obligados a luchar a pie o a esperar una oportunidad propicia para cargar. Las cargas devastadoras eran aún posibles, pero sólo cuando el enemigo estaba en desbandada, desorganizado o fuera de sus temporales construcciones defensivas. Las tácticas de la artillería Durante la mayor parte de la Edad Media, las tropas de artillería estaban integradas por arqueros que manejaban alguno de los distintos tipos de arco. Al principio era el arco corto, después la ballesta y finalmente el arco largo. Los arqueros tenían la ventaja de poder matar y herir a enemigos a distancia sin participar en el combate cuerpo a cuerpo. El valor de este tipo de tropas era bien conocido en la antigüedad, pero las lecciones aprendidas se olvidaron temporalmente durante la Alta Edad Media. Los caballeros guerreros que tenían la tierra bajo su control detentaban el rango más alto, y su código exigía el combate cuerpo a cuerpo contra un enemigo importante. Matar a distancia con flechas era un deshonor para los caballeros, por lo que las clases dominantes se ocuparon poco de desarrollar este arma y de utilizarla eficazmente. Sin embargo, con el tiempo se fue poniendo de manifiesto que los arqueros eran útiles y eficaces tanto para los asedios como para las batallas. Más y más ejércitos, aunque fuera a regañadientes, les hicieron sitio. La victoria decisiva de Guillermo I en Hastings en el año 1066 pudo deberse a sus arqueros, aunque los caballeros, como era tradición, se llevaron la mayor parte del crédito. Los anglosajones ocupaban una ladera, y estaban tan apiñados tras su barrera de escudos, que los caballeros normandos tenían grandes problemas para penetrarla. La lucha transcurrió durante todo el día. Finalmente los anglosajones se aventuraron a dejar su barrera de escudos, en parte para dar alcance a los arqueros normandos. Una vez fuera, los anglosajones abatidos con facilidad. Durante un tiempo, pareció que los normandos iban a perder, pero muchos piensan que los arqueros normandos estaban ganando la batalla. Un flechazo afortunado hirió de muerte a Harold, el rey anglosajón y, a partir de ese momento, la batalla concluyó rápidamente. Los arqueros de infantería combatían en formaciones masivas de cientos e incluso miles de hombres. Dentro de un radio de acción de cien yardas, tanto los disparos con arco como los de las ballestas podían penetrar las armaduras. A esa distancia, los arqueros disparaban a objetivos individuales. Las consecuencias para el enemigo eran devastadoras, especialmente si no podían responder al ataque. En una situación ideal, los arqueros desbarataban la formación enemiga disparando durante algún tiempo. El enemigo podía estar a salvo de la caballería tras las estacas, pero no podía parar todas las flechas o saetas que le disparaban. Si el enemigo abandonaba sus defensas y cargaba contra los arqueros, la caballería pesada entraba en acción, a poder ser a tiempo de salvar a los arqueros. Si la formación enemiga no se movía de su sitio, podía acabar debilitándose hasta el punto de que la caballería pudiese cargar con eficacia. A los arqueros se les animaba y subvencionaba activamente en Inglaterra ya que los ingleses, al librar batallas en el continente, estaban en desventaja en cuanto a número. Cuando los ingleses aprendieron a usar los grandes contingentes de arqueros, empezaron a ganar batallas a pesar de su inferioridad numérica. Los ingleses desarrollaron la táctica del aluvión de flechas aprovechando el arco de largo alcance. En lugar de disparar sobre objetivos individuales, lo hacían sobre el área ocupada por el enemigo. Disparando hasta seis flechas por minuto, tres mil arqueros podían arrojar 18.000 flechas contra una formación enemiga. Los efectos de tamaño aluvión en los hombres y caballos eran devastadores. Los caballeros franceses que luchaban en la guerra de los Cien Años, hablaban de que el cielo se teñía de negro y del ruido de los proyectiles en su trayectoria. Los ballesteros adquirieron importancia en los ejércitos del continente, sobre todo en las milicias y ejércitos profesionales mantenidos por ciudades. Con un mínimo de entrenamiento, un ballestero se convertía un soldado eficaz. En el siglo XIV, las primeras pistolas primitivas hacían su aparición en el campo de batalla. Cuando funcionaban, eran incluso más poderosas que los arcos. El problema de emplear arqueros era protegerlos mientras disparaban. Para ser eficaces, tenían que estar relativamente cerca del frente enemigo. Los arqueros ingleses transportaban estacas que clavaban con mazos en el campo de batalla frente al objetivo de sus proyectiles. Estas estacas les prestaban cierta protección frente a la caballería enemiga. Ellos confiaban en el poder de su arsenal para rechazar a los arqueros enemigos. Si eran atacados por la infantería enemiga, se hallaban sin embargo en desventaja. Los arqueros llevaban un gran escudo apaisado al campo de batalla. Este escudo llevaba soportes y podía instalarse en forma de barrera tras la que parapetarse y poder disparar. A finales del periodo, ballesteros y piqueros luchaban en equipo en formaciones combinadas. Los piqueros mantenían a raya a las tropas enemigas que luchaban cuerpo a cuerpo, mientras que los artilleros disparaban contra la formación enemiga. Estas formaciones mixtas aprendieron a moverse y de hecho a atacar. La caballería enemiga tenía que retirarse ante una fuerza combinada de piqueros y de ballesteros/pistoleros. Si el enemigo no podía responder con sus propias picas y proyectiles, probablemente tenía la batalla perdida. Las tácticas de la infantería En la Edad Media, la táctica de los soldados de infantería consistía sencillamente en acercarse al enemigo y descargar hachazos. Los francos arrojaban sus hachas justo antes de lanzarse sobre el enemigo. Los guerreros contaban con la fuerza y la ferocidad para vencer. El ascenso de los caballeros colocó temporalmente a la infantería en un segundo plano, principalmente porque no existía una infantería bien disciplinada e instruida. En los primeros ejércitos medievales, los soldados que luchaban de infantería eran campesinos mal armados e instruidos en su mayor parte. Los sajones y los vikingos desarrollaron una postura defensiva llamada el muro de escudos. Los hombres se colocaban de forma contigua y juntaban sus largos escudos para así formar una barrera. Esto servía para protegerlos de los arqueros y de la caballería, de los cuales carecía su ejército. La infantería experimentó un resurgimiento en aquellas áreas que carecían de condiciones para formar tropas de caballería pesada, por ejemplo en los países de relieve accidentado como Suiza y Escocia, y en las ciudades en pendiente. Debido a la necesidad, estas dos partes encontraron formas de organizar ejércitos eficaces que incluían muy poca o ninguna caballería. Ambos grupos descubrieron que los caballos no cargarían contra una barrera de estacas afiladas o de puntiagudas lanzas. Una formación disciplinada de lanceros podía detener a la elite de la caballería pesada de los nobles y naciones de mayor poder, y todo ello por una mínima parte del coste que suponía una fuerza de caballería pesada. Una formación schiltron era un círculo de lanceros que los escoceses comenzaron a emplear durante las guerras de independencia que se produjeron hacia finales del siglo XIII (las que se recreaban en la película Bravehear). Ellos descubrieron que el schiltron era una formación defensiva eficaz. Robert Bruce sólo presentaba batalla a los caballeros ingleses en terreno pantanoso, lo que dificultaba notablemente la carga de la caballería pesada. Los suizos adquirieron renombre en la lucha de picas. Básicamente revivieron la falange griega y llegaron a adquirir una gran pericia en el combate con largas armas de palo. Lo que hacían era formar un escuadrón de piqueros. Las cuatro filas exteriores sujetaban las picas a una altura similar, apuntando algo hacia abajo. Esto creaba una barrera eficaz contra la caballería. Las filas de la retaguardia usaban armas de palo acuchillado para hacer frente a los enemigos que se acercaban a la formación. Los suizos estaban entrenados hasta tal punto que eran capaces moverse en formación con relativa rapidez. Ellos convirtieron una formación defensiva en una fuerza de ataque de igual eficacia. La respuesta frente a los compactos grupos de piqueros era la artillería, que rompía las filas de estas densas formaciones. Los españoles parecen haber sido los primeros en lograrlo de forma eficaz. Los españoles combatían también con pericia a los piqueros mediante espadachines con escudos. Se trataba de hombres ligeramente armados que podían penetrar entre las picas y luchar eficazmente con sus cortas armas. Su defensa era un pequeño y manejable escudo. Al final de la Edad Media, los españoles fueron también los primeros en experimentar combinando, en una misma formación, a piqueros, espadachines y pistoleros. El resultado fue una eficaz formación capaz de enfrentarse a las distintas armas en varios terrenos, tanto en la defensa como en el ataque. A finales del periodo medieval, los españoles eran la fuerza militar más eficaz de Europa. http://www.edadantigua.com/edadmedia/edadmedia.htm http://es.wikipedia.org/wiki/Portada

Leonid Stadnyk, el hombre más alto del mundo Leonid StadnykLeonid Stadnyk era un chico como cualquier otro del pequeño pueblo de Podolyantsi, en Ucrania. De carácter tranquilo e introvertido, nada hacía presagiar que con el paso de los años acabaría convirtiéndose en una celebridad local cuya fama serviría para que periodistas de todo el mundo supieran de la existencia de esta humilde población. Su apacible vida cambió poco después de cumplir los 13 años, cuando para sorpresa de propios y extraños comenzó a crecer a un ritmo vertiginoso. Han pasado 23 años desde entonces, y Leonid sigue creciendo. Tal es así que a día de hoy se estima que mide 2,56 metros, altura que lo convierte en el hombre más alto del mundo*. Sufre una enfermedad conocida con el nombre de acromegalia, que es causada por la presencia de un tumor en la glándula pituitaria. El crecimiento de dicho tumor provoca la destrucción de las células que controlan el crecimiento de los huesos, por lo que las personas que sufren este mal no paran de crecer durante toda su vida. Leonid StadnykSu reciente fama ha hecho que medios de comunicación y curiosos se hayan acercado a Podolyantsi para conocer al hombre que dice medir más de 2,5 metros de altura, pero para su sorpresa se han encontrado con un tipo abatido, profundamente deprimido y que ve a su enfermedad como una maldición que no le deja vivir en paz. Y es que el crecimiento del tumor le está dejando ciego. Además, sus piernas apenas si pueden soportar el enorme peso de su cuerpo. Estas limitaciones le impiden llevar una vida normal, ejercer la profesión que estudió (veterinaria) y ganarse la vida como correspondería a una persona de su formación. La única solución para acabar con el sufrimiento que padece pasa por una operación… que no se puede pagar. Con 36 años y un estado de salud cada vez más precario, el futuro se presenta incierto para Leonid. *Leonid Stadnyk ha rehusado en numerosas ocasiones someterse a la medición por parte de representantes del Libro Guinness de los Récords, circunstancia que ha llevado a los responsables de esta publicación a seguir considerando oficialmente a Bao Xishun (2,361 metros) como el hombre más alto del Planeta. http://www.abadiadigital.com/noticia2400.html
Los titulares eran espectaculares: "La RAAF captura un platillo volador en un rancho de Roswell", "El Ejército declara que ha encontrado un disco volador", "El Ejército encuentra un platillo volador en un rancho de Nuevo México". El 8 de julio de 1947, el oficial de prensa de la base de las Fuerzas Aéreas estadounidenses en Roswell (Roswell Army Air Field, RAAF) había lanzado la noticia más importante del siglo. La primicia se divulgó al mediodía, hora de Nuevo México, y debido a las diferencias horarias en EE UU llegó tarde a la mayoría de los periódicos de la mañana, pero apareció en algunos vespertinos. La nota de prensa inicial fue ampliada por la base aérea, y tanto la oficina del sheriff como los periódicos locales fueron asediados por una ansiosa opinión pública. De pronto, en medio de tanta expectación, el Ejército cambió su versión: no era un ovni, sino sólo un globo. Los titulares del día siguiente daban por zanjada la historia: "La noticia sobre los platillos voladores pierde interés; el "disco" de Nuevo México es sólo un globo meteorológico". Durante algunos días, en muchos periódicos aparecieron imágenes de los supuestos restos, y luego cesó la información sobre el incidente durante treinta años. La historia del platillo accidentado habría permanecido ignorada de no haber sido por una conversación casual entre el físico nuclear Stanton Friedman y el director de una televisión de Luisiana. Un día de 1978, mientras esperaba para ser entrevistado acerca de sus trabajos sobre ovnis, Friedman entabló conversación con el director de la emisora, quien le dijo que debía hablar con un hombre llamado Jesse Marcel. "Cuando estuvo en el Ejército, Marcel llegó a tocar fragmentos de uno de esos platillos voladores. Ahora vive en Houma, Luisiana." Un Testigo Presencial Al día siguiente, Friedman se puso en contacto con Jesse Marcel, oficial de información de la RAAF cuando ocurrió el presunto accidente, cerca de Corona, a 120 km de Roswell. Marcel dijo que se le ordenó recoger los restos y entregarlos en Wright Field (Ohio), donde el Ejército almacenaba material capturado al enemigo. No recordaba las fechas exactas. Mientras esto sucedía, el oficial de prensa, Walter Haut, anunciaba oficialmente la noticia, que sería desmentida ese mismo día afirmando que se trataba de un globo meteorológico. El ufólogo William Moore, que colaboraba con Friedman, obtuvo el relato de un testigo que daba un marco temporal a los acontecimientos. En el primer número de Flying Saucer Review, la presentadora de televisión Hughie Green declaraba que, cerca de Filadelfia, escuchó en la radio del coche que el Ejército había recuperado un ovni. Trató de averiguar algo más sobre el caso, pero no lo consiguió. Aunque no fuera mucho, tenía una fecha: finales de junio o principios de julio de 1947. Investigación en Profundidad Moore encontró los periódicos del 8 de julio de 1947 que cubrían el suceso de Corona-Roswell. En los artículos aparecían las fechas y los nombres del ranchero, el sheriff y el personal de la RAAF. Friedman y Moore entrevistaron a 62 personas relacionadas con el acontecimiento, entre ellas Bill Brazel (hijo del ranchero que halló los restos), algunos vecinos -como Loretta Proctor - que incluso habían recogido piezas, y el hijo de Jesse Marcel. Base RAAF del 509, grupo de bombardeo, que en 1945 probó la primera bomba atómica. Se dice que allí estuvieron los restos del ovni estrellado. Haut, el oficial de prensa que había dado a conocer la historia, aún vivía en Roswell, y gracias a su anuario se pudo localizar a otros testigos y obtener detalles del suceso. En 1986, Friedman y Moore ya habían entrevistado a 92 personas y publicado seis artículos. Friedman convenció a los productores de Misterios Sin Resolver de la conveniencia de emitir un reportaje sobre Roswell en su programa en la NBC-TV. En agosto de 1989, mientras filmaban en Roswell, Friedman conoció a Glenn Dennis, antiguo trabajador de la Funeraria Ballard, que prestaba sus servicios a la base aérea. Por primera vez, Glenn mencionó las anomalías habidas en el hospital de la base en el verano de 1947. No sólo fue consultado sobre la manera de tratar "cuerpos pequeños", sino que fue expulsado por la fuerza del hospital en su siguiente visita. ¿Tenían cuerpos de extraterrestres hallados en el lugar del accidente? Dennis así lo cree. Según dice, conoció a una enfermera de la base que le comentó que dos doctores habían practicado la autopsia a unos cadáveres "muy malolientes". Según Dennis, esos cuerpos tenían la piel gris-marronosa, cabezas grandes, hendiduras u orificios como nariz, orejas y boca, cuatro finos dedos, sin pulgar, y carecían de pelo. Después de varios encuentros con Dennis, la enfermera desapareció, en apariencia trasladada a Gran Bretaña, pero cuando trató de ponerse en contacto con ella sus cartas le fueron devueltas con el sello "Difunta". Esa emisión de Misterios sin resolver en septiembre de 1989, fue todo un éxito: fue vista por 28 millones de personas en EE UU. Le siguió una avalancha de libros, programas de TV y ataques de detractores. Por entonces, los investigadores se habían dividido en dos facciones: si bien ambas estaban de acuerdo en que se había estrellado un ovni en el rancho Foster, una, en la que figuraba el propio Friedman, creía que había ocurrido un segundo accidente, en San Agustín (Nuevo México). ¿Otro OVNI? La teoría de un segundo accidente se basa sobre todo en los testimonios de dos testigos clave. El primero, Gerald Anderson, se puso en contacto con Friedman después de ver en 1990, la reposición del documental de Misterios sin resolver En aquella época, el otro testigo, Grady Barnett, había relatado su historia a dos amigos que posteriormente informaron a Friedman. Ambos testigos contaron casi lo mismo: el descubrimiento de los cuerpos de extraterrestres en el lugar del platillo accidentado. Según Anderson, uno de los alienígenas había sobrevivido al aterrizaje forzoso. Entretanto, empero, Barnett había fallecido y la historia de Anderson no pudo ser contrastada. Muchos ufólogos no acaban de creer en el accidente de San Agustín. Los hechos de Corona gozan de una mayor credibilidad. En la obra de Friedman Crash at Corona, escrita en colaboración con Don Berliner y publicada en 1992, se resuelven algunas de las incógnitas de la historia. Ahora sólo queda por ver qué puede dar de sí la desclasificación de la documentación oficial relativa al caso, ordenada en junio de 1997. Roswell: La Historia Completa La historia del accidente de Roswell empezó el 2 de julio de 1947, cuando Mac Brazel oyó una fuerte explosión en plena tormenta eléctrica. A la mañana siguiente, Brazel, que era el administrador del rancho Foster, situado entre Roswell y la ciudad de Corona, salió a inspeccionar una bomba de agua. Por el camino descubrió una zona de un kilómetro de longitud sembrada de restos de un material que, cuando se doblaba, se volvía a enderezar espontáneamente. También había trozos de lo que más tarde se vino a llamar las "viguetas en I", que tenían grabados unos extraños símbolos de color azul lavanda. Esas viguetas eran tan livianas como la madera de balsa y no podían romperse ni quemarse. El 6 de junio, Brazel volvió al lugar, cargó los restos que pudo en su vieja camioneta y los entregó al sheriff de Roswell, quien a su vez los mostró al comandante Marcel. Éste los examinó y comentó que eran de un material muy extraño y totalmente diferente a lo que había visto. Como oficial de información de la única unidad de bombardeo atómico del mundo, el parecer de Marcel merecía cierta credibilidad. El jefe de la base de Roswell, William Blanchard, ordenó a Marcel y a Sheridan W. Cavitt, un oficial de contraespionaje, que acompañasen al ranchero hasta el lugar y recogiesen los restos. El Hallazgo En su libro Crash at Corona, Friedman recoge el testimonio de Marcel: "Los restos estaban esparcidos por una superficie inmensa. No eran de algo que se hubiese estrellado o hubiese estallado al chocar con el suelo. Eran de algo que explotó mientras volaba a gran velocidad. Mi opinión como entendido en aviación es que aquello no era un globo meteorológico ni un avión ni un misil". El famoso video de la Autopsia a un Extraterrestre tuvo mucha similitud con las descripciones que hicieron aquellos testigos que vieron los cuerpos en 1947. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=QzmmlaZ9b9I Los dos hombres cargaron en sus vehículos todos los trozos que pudieron, dejando una gran cantidad de ellos. En el viaje de regreso a Roswell, Marcel se detuvo en su casa para enseñar algunos de los restos a su esposa y a su hijo. A la mañana siguiente, el coronel Blanchard ordenó que se aislase la zona. Envió un grupo de soldados y policías militares al rancho, y se procedió a una búsqueda minuciosa por toda la zona. De vuelta a Roswell, el teniente Haut, el oficial de prensa, anunció la captura de un plato volador. La noticia fue difundida por la radio local y apareció en las ediciones vespertinas de los periódicos de la zona. Mientras tanto, el comandante Marcel recibió orden de embarcar los restos del presunto platillo volador en un B-29 y trasladarse con ellos a Wright Field (actual base de Wright-Patterson), en Ohio, haciendo escala en el cuartel general de la 8a. Fuerza Aérea, en Fort Worth (Texas). Mientras, en Washington, el jefe del Mando Aéreo Estratégico había tenido noticia del caso y se había puesto en contacto con el jefe de Estado Mayor de Fort Worth, al que encargó que inventase una historia alternativa y que dejase la gestión del incidente en manos del general Roger Ramey, el jefe de esa base. Cuando Marcel aterrizó en Fort Worth, Ramey le dijo que no comentase nada, que él se hacía cargo del asunto. Irving Newton, el meteorólogo de la base, llevó al lugar de los hechos unos trozos de un globo meteorológico y de un reflector de radar, hecho de hoja de aluminio y varillas de madera. Marcel posó con esos restos falsos y se dijo a la prensa que se había cometido un error, que no era un platillo volador, sino un reflector de radar. La nueva versión de la historia fue emitida a las 17 horas, demasiado tarde para los periódicos, excepto para la última edición de Los Ángeles Herald Express. El subtítulo decía "El general cree que se trata de los fragmentos de un radar meteorológico". Hallazgo de Cuerpos La limpieza del rancho Foster y de sus alrededores duró una semana, durante la cual se prohibió a Marcel que hablase con nadie. La búsqueda de restos se amplió y, dos días más tarde, se encontró el elemento principal del platillo volador y, a sólo 1.600 m de éste, los cadáveres de unos extraterrestres. En 1990, Stanton Friedman entrevistó a un fotógrafo militar -identificado sólo como FB- que declaró haber visto unos cuerpos en un campo cercano a Corona. FB estaba destinado en la base aeronaval de Anacostia (Washington DC), cuando él y otro fotógrafo recibieron la orden de ir a Roswell. Una vez allí, los dos hombres fueron conducidos a una tienda montada en un campo y se les dijo que fotografiasen su contenido. "Vi cuatro cuerpos", afirmó FB. Las cabezas le parecieron desproporcionadamente grandes. Desde enero de 1995, en más de treinta países se han difundido fragmentos de la supuesta autopsia de un extraterrestre. El aspecto del presunto alienígena de la película concuerda con las descripciones de algunos testigos oculares, y el cámara afirma haber rodado el reportaje el 31 de mayo de 1947, cerca de Socorro (Nuevo México). ¿Pudo ocurrir un tercer accidente ovni? según Ray Santilli, el productor musical que dice haber comprado la película al cámara, varios militares reconocen en ese extraterrestre al que se recuperó del platillo accidentado en Nuevo México. ¿Podrá esta película ayudar a esclarecer lo que sucedió realmente en julio de 1947? Si gusta, prometo algo parecido con el mismo caso comenten lindo http://www.lo-inexplicable.com.ar/ovnis/incidente_roswell.htm http://ar.yahoo.com/ http://earth.google.es/ y complidado de fotos de varias pag. (buscador de google y yhaoo)
Una de las mas sangrientas batallas medievales, espectacular. Que la disfruten La Batalla de los Campos Catalaúnicos (451 d.c.). En los últimos tiempos del Imperio Romano, cuando una sociedad otrora virtuosa y luz del mundo estaba cayéndose a pedazos víctima de sus propios vicios y errores de los cada vez más incapaces emperadores que la gobernaban, emergió desde las estepas del noreste de Europa la más terrible amenaza para el cristianismo: Atila el huno, un rey que a diferencia de sus antecesores tenía esa clase de ambición desmedida que caracteriza a los gobernantes que han dejado una estela imborrable de crueldad y ferocidad guerrera en el corto tiempo que prácticamente tuvieron el poder del mundo en sus manos. En aquellos tiempos el imperio romano se hallaba dividido (para una mejor administración) en occidente y oriente, el rey huno no quiso continuar cobrándole tributo a los romanos de oriente e inició una campaña destinada a apoderarse de todo el imperio, gracias al empuje de los 60.000 jinetes hunos (su mejor tropa) que lo seguía más una multitud de mercenarios asiáticos de diferentes procedencias, comenzó a conquistar ciudades sin oposición seria de ningún gobernante, es más muchos de ellos comenzaron a rendirse sin luchar y los pocos que se resistían eran masacrados cruelmente por la jauría de guerreros que comandaba. La capital del imperio de Oriente en aquel tiempo era la ciudad fortificada de Constantinopla, con muros dobles que hacían casi imposible tomarla, sin embargo Atila al llegar a las puertas de la ciudad comenzó a ejercer un bloqueo de suministros que no le funcionó porque los afligidos ciudadanos tenían salida por mar donde recibían alimentos y hombres armados. Los hunos deberían intentar entonces un asedio por mar, por donde definitivamente no tenían ventaja alguna; visto esto la impaciencia de Atila pronto jugó a favor de Constantinopla y abandonó el asedio movido por extrañas noticias que acababan de llegarle desde occidente: la princesa Honoria (seguramente una loca a causa de los continuos matrimonios entre parientes) le había pedido se case con ella y por consiguiente herede todo el imperio romano de occidente, al reclamarlo inmediatamente por medios diplomáticos recibió una lógica negativa y entonces se inició la gran campaña destinada a tomarla por la fuerza. Según cronistas de la época se dice que mas de 300.000 soldados componían aquel gigantesco ejército, la mayoría de los cuales eran pobres gentes de los pueblos conquistados obligadas a luchar del lado del huno so pena de morir de la más horrible forma. El plan de Atila consistía en partir desde Panionia (actual Austria) y entrar al imperio por la Galia (actual Francia), aquella masa de soldados sedienta de sangre y oro arrolló cualquier atisbo de resistencia sobre todo del reino de Borgoña donde muchos guerreros rindieron valientemente la vida en batallas desiguales que han quedado registradas en la famosa Canción de los Nibelungos, a la que tantos compositores clásicos le han hecho arreglos musicales. Dentro de los reinos que se rindieron sin luchar se cuentan los Ostrogodos que ofrecieron casi la totalidad de sus ejércitos para ayudar a Atila a barrer del mapa cualquier cimiento de cultura cristiana, para ese entonces las fuerzas del huno ascendían casi a 600.000 hombres cifra impresionante por número, pero como dijo el gran Julio César "prefiero tener 10.000 hombres bien entrenados a 100.000 que no diferencian entre amigos y enemigos", premisa que se haría muy importante más adelante. Atila embriagado por sus éxitos lanzó un ataque mal organizado sobre París de donde fue heroicamente rechazado, la eterna impaciencia e impulsividad del huno lo convenció de abandonar este objetivo y lanzarse hacia el sur. Entonces es cuando sucede un gran punto de inflexión, los romanos habían realizado para estas épocas una gran leva (reclutamiento) para formar un ejército capaz de defender Italia y por otra parte los godos que ocupaban Hispania (actual España) estaban muy preocupados por la seria posibilidad de ser conquistados (y arrasados) por los hunos; ambas situaciones fueron unidas por el gran general romano Flavio Aecio, que observando las serias posibilidades de que el cristianismo sea completamente conquistado ideó el siguiente plan: la horda huna debía ser detenida antes de ingresar a Italia o Hispania, y el ejército encargado de realizar esta proeza sería una combinación visigoda-romana que libraría una sola batalla decisiva en un punto estratégicamente escogido. Para poner en marcha este plan se dirigió personalmente a visitar al rey visigodo Teodorico, con el cual no se encontraban en muy cordiales relaciones los romanos, sin embargo el temor a Atila hizo que se aceptará rápidamente el plan y comenzaron los visigodos una gran leva general donde casi todo hombre sano formó un ejército de 250.000 reclutas. Además posteriormente el rey de los alános otra tribu temerosa de los hunos se comprometió a pelear por el lado cristiano, esta inclusión de última hora casi hace salirse a los visigodos de la alianza ya que los alános tenían fama de mercenarios de dudoso honor. Finalmente primó la cordura y se conformó un ejercito conjunto de 400.000 hombres dispuestos a luchar hasta la muerte por evitar que Atila pasará hacia el sur, al rey huno estas noticias le parecieron una señal divina de que llegaba su gran momento y de inmediato partió a enfrentárseles. El astuto Flavio Aecio había ordenado quemar cuanta fresa silvestre pudieran coger los hunos en su camino y además envenenar cada pozo existente en la zona, todo lo anterior hizo que la inmensa masa de confederados hunos llegarán algo faltos de suministros a la batalla (mucho de ellos sin comer en días) que tuvo lugar en Chalons (actual Francia) en una gran extensión de terreno verde conocida como los campos cataláunicos, en aquel campo existía un riachuelo que estaba justo en medio de ambos ejércitos y que pronto cambiaría a color rojo con la sangre de los muchos soldados caídos en batalla. MOMENTOS PREVIOS A LA BATALLA. Los hunos tenían mucha confianza en las predicciones de sus chamanes previas al combate, entonces Atila y su círculo inmediato de generales se reunieron en una tienda para escuchar esotéricos comentarios del futuro, luego de lanzar huesos de oveja y leer las formas que representan al caer, se predijo que ese día que Atila tendría la única derrota que contaría sus carrera, pero que en el bando contrario sería muerto su principal líder. Luego de discutir brevemente con su general más cercano Orestes, decidió entablar combate sin importar las consecuencias. Que se hubiera dicho si el orgulloso huno hubiera dado media vuelta con ¡600.000! hombres para salvarse del destino que impasible le esperaba, bueno eso para un hombre como Atila definitivamente no estaba permitido. El rey huno entonces dirigiéndose principalmente a sus guerreros hunos les arengó asegurándoles que aquel soldado que mostrara temor en batalla sería brutalmente castigado y su cuerpo sería devuelto en partes a su familia, esta amenaza fue aclamada por la multitud de 600.000 guerreros que ardían en deseos de combate. Por el lado romano habían acaloradas discusiones entre visigodos y romanos por la muy probable traición que podrían afrontar por parte de los alános, entonces se optó por una solución salomónica quedarían los alános en el medio de las formaciones romanas y visigodas para asegurarse que cualquier intento de traición no cuente con ventaja estratégica alguna. Luego de zanjada esa discusión Flavio Aecio se dirigió hacia las otrora gloriosas legiones pero que hoy darían la última gran batalla que el mundo pudo presenciar, así les hablo: "Legionarios, ustedes son la última esperanza para un imperio que ha iluminado al mundo por más de 500 años, no dejéis que la barbarie llegue a conquistar nuestra sagrada ciudad, yo les prometo que moriré en este campo antes de verme derrotado, ¡Luchad por la grandiosa Roma de la que sois los últimos soldados valientes!!!. Por otro lado Teodorico alentaba a las tropas pidiéndoles que hagan el último esfuerzo por salvar sus tierras y familias de la devastación. LA BATALLA. Las fuerza visigodas-romanas tenían una leve ventaja estratégica lograda por Aecio, habían logrado el control de las zonas altas y podían de ese modo minimizar el impacto de una carga de 100.000 jinetes hunos, además el terreno había sido preparado lo suficiente para evitar que los caballos maniobraran con facilidad. Por supuesto Atila comenzó la carga con 50.000 infantes de los pueblos conquistados que tenían por único objetivo ablandar las posiciones para una carga mayor de caballería. Las fuerzas se habían ordenado de la siguiente manera: a la izquierda los visigodos al mando de Teodorico compuesto casi íntegramente por infantería, en el centro el ejército aláno compuesto en su gran mayoría por arqueros a pie, y en el lado derecho las legiones al mando de Aecio y un regimiento de caballería al mando del heroico Valorus. La carga fue dirigida hacia los romanos que aguantaron firmes en sus posiciones, Aecio mando a reforzar las líneas preocupado por la próxima carga que sería mucho peor. Con lo que quedaba de la primera carga que volvían más el grueso de la caballería ostrogoda Atila ordenó cargar al centro y al flanco izquierdo de los visigodos, como era la mayoría infantes pensó muy fácil atravesar sus líneas con 30.000 jinetes, así mismo colocó a los hunos en posición para una carga frontal contra los romanos. Se pusieron entonces en movimiento 300.000 hombres para un carga total sobre la altura, al empezar el ataque la mayoría de los jinetes se vio obligada a desmontar debido a que mucho caballos se quebraron las piernas por la infinidad de trampas en el terreno, al ver eso Atila dudó un momento pero finalmente decidió lanzar a toda su caballería desmontada, esto es un error táctico porque es obvio que por lo menos un 50% de sus jinetes no eran hábiles peleando contra infantería especializada. La carga de los ostrogodos y aliados sobre los visigodos y alános fue terrible, el rey Teodorico peleaba en primera línea contra las incesante oleadas de soldados, entonces su gran heroísmo le costo caro una misteriosa flecha le atravesó por la espalda (raro porque estaba peleando de frente) y lo mató casi el instante, que la flecha haya sido disparada por sus propios soldados da para muchas especulaciones. En ese momento la defensa había sido virtualmente desecha pero su hijo Thoresmund recogió el cadáver de su padre y dirigiéndose a toda la reserva que aun no había entrado en acción fue coronado rey sucesor apuradamente y dirigió el mismo una carga general con todo lo que tenía. Por el lado de los romanos Aecio intercambiaba aciertos y errores principalmente por su ignorancia de la situación que acaecía con respecto a sus aliados, no existe pruebas concretas pero muchos aseguraron que Aecio y Thoresmund tenían preparado aquel ardid que acabaría con un nuevo rey coronado en plena batalla. Atila por otra parte creyéndose ganador mando una carga de ayuda lanzada con las reservas que aún conservaba, al ver Aecio venir aquella masa auxiliar creyó perdida la batalla y ordenó una carga de caballería al mando de Valorus, y el mismo tomó a toda la reserva y la dirigió al combate. El combate entonces tuvo esa pequeña variable que puede cambiar el curso de la historia: lo alános se habían crecido en la refriega y habían ganado una altura desde la que disparaban una lluvia de flechas sobre los hunos que trataban de subir a la colina esto hizo que las fuerza romanas y visigodas tomarán más fuerza y masacraran a los que quedaron en medio. Atila al presenciar esto supo que la suerte estaba echada y ordenó una retirada general, un tanto sorprendidas las tropas visigodas-romanas iniciaron una desordenada persecución que se encargó personalmente Aecio de controlar. ¿Las razones? según muchos cronistas el general romano no quiso que a los Visigodos se les inflara el orgullo militar y decidieran tras esta batalla invadir Roma, entonces le "perdonó" la vida a Atila decisión de la que más tarde debió arrepentirse mucho (cuando al cabo de un año Atila invadió Italia). Por el lado de los hunos Atila había tomado la decisión de suicidarse en vez de correr el riesgo de ser capturado y además había dispuesto una gigantesca pira para que su cuerpo sea quemado y sus enemigos no hagan escarnio de él. Al final esta situación no llegó a darse porque nadie lo persiguió y el huno pudo perfectamente volver a sus dominios dejando tras sí pérdidas humanas de 120.000 muertos aproximadamente. CONSECUENCIAS. En la batalla de los campos cataláunicos se calcula murieron 200.000, en su gran mayoría estos fueron godos de ambas clases ya que la mayoría de los hunos integrantes del ejército de Atila sobrevivieron porque disponían de sus rápidos caballos para escapar libres de riesgo. La situación del imperio por tanto no mejoró ya que al cabo de un año volvió Atila esta vez a conquistar directamente Italia con 100.000 jinetes, pero por esas extrañas ocurrencias su encuentro con el papa lo convenció de no atacar directamente Roma y dio media vuelta hacia sus tierras donde al mes murió envenenado por su joven esposa en medio de la celebración de una de sus tantas bodas acabando para siempre con la amenaza huna. Lamentablemente Aecio no tuvo premio alguno por conseguir esa brillante victoria y luego de la muerte de Atila fue apuñalado en una reunión por el propio emperador (se creía que pretendía el trono) con lo cual se cerró para siempre la gran estela de los generales romanos, si es que cabe mencionarlo los amigos de Aecio encabezados por Valorus vengaron su muerte en un desfile apuñalando al emperador en frente de toda la ciudad, no pudiendo sin embargo frenar la ya por entonces acelerada caída del imperio romano.