tavodericota
Usuario (Argentina)
ESTO LO COMPARTIÓ UN AMIGO EN SU CUENTA DE FACEBOOK, TRABAJA COMO DOCENTE EN UN COLEGIO DEL BARRIO. Imaginate, que 3 o 4 veces por semana aparezca en la tele (y al día siguiente en los diarios) la noticia de que hay narcos y asesinos en la manzana de la cuadra en la que vivís. Y así todos los meses y todos los años. O sea, dia por medio imaginate que todos (los que no viven en tu cuadra o edificio) te señalan desconfiando de vos. Imaginate a tu hijo o sobrino que desde que nace le dicen que él y sus vecinos son chorros, violadores, asesinos y que no les gusta trabajar prefiriendo vivir de planes sociales. Imaginate, (hacé el esfuerzo porque vale la pena) lo injusta que es la vida para con ese pibe porque estoy seguro que si lo entendés vamos a vivir mejor Ayer, en el colmo de las operaciones mediáticas, 500 efectivos de las fuerzas de seguridad sitiaron la Villa 31 de Retiro para detener a una SUPUESTA banda de narcos que allí reside. Si exagerar, parecía un barrio que por unas horas había entrado en guerra transmitido en vivo por los canales de televisión. Está claro que no vamos a ser tan ingenuos de negar que allí PUEDAN residir personas que cometan delitos y vivan a costa del negocio de la venta de drogas. Sin embargo, estoy absolutamente convencido que los hay pero en menor proporción de la que reside en el resto de la Ciudad de Buenos Aires. Para comprobar esto te propongo un cálculo simple. Pensá de las personas que puedas conocer que fuman marihuana o consuman alguna otra droga, cuántas de ellas compran la droga en la villa. En mi caso y sin necesidad de muchas matemáticas la gran mayoría la adquiere de algún conocido que no reside (ni nunca lo hizo) en una villa. Traigo estas ideas al cruce de este estigmatizador megaoperativo mediático-político porque casual y/o providencialmente, aconteció en un día muy especial para el barrio (aunque éste no se haya enterado). Mientras desfilaban patrulleros y uniformados por todos lados (con 2 helicópteros sobrevolando el área durante gran parte de la jornada), unas 15 personas que mirában sorprendidos semejante despliegue, estaban en otra cosa (que por cierto no salió en ningún Medio). Después de un laaaaargo camino, empezaban a "cargar la losa" del comedor en el terreno que una vecina del barrio había comprado y donado para que los pibes que viven en la calle tengan un lugar más digno donde comer. Tuve la suerte de participar en varias losas y es una experiencia espiritual increíblemente enriquecedora que la recomiendo vivir a todos. Sin exagerar me animo a colocarla apenas detrás del hijo, del árbol y del libro para antes de partir. En primer lugar porque te conectás con cosas de la construcción como la estructura de una casa y un techo con el que convivís a diario y jamás lo imaginas así. Si me permiten la metáfora: Celebración de la Naturaleza en su estado más puro que se transforma y cobija al hombre de la intemperie: hierro, piedra, arena y cemento (caliza y arcilla molidas con yeso) contenidos por la madera y unidos por el agua. Por encima de este milagro, el tesoro mayor reside en el plano de lo humano: trabajo en equipo, coordinación y solidaridad que se vive entre vecinos y amigos. Cuando se prende el trompito (donde se hace la mezcla), sin saber cómo, ni de dónde, ni porqué empieza a aparecer gente para darte una mano. Y de yapa, sumale canilla libre de cervezas heladas durante toda la jornada que termina en esos asados de obra que ves en las veredas que se comen con la mano (y obviamente chupándote los dedos sin que nadie te diga que no se puede) Pero todavía hay algo mayor que todo esto, ayer lo mejor de la jornada (y roba por afano) es que la mitad de las personas que trabajaron en la losa fueron los mismos pibes que comen en el comedor que, por poco que parezca (y te juro que es un montón), durante toda la jornada no tuvieron necesidad de drogarse. Simplemente quería era explicarte el contexto de estos 15 segundos que de casualidad filmó una vecina y comparto en el Facebook. Por cierto, una noticia maravillosa, que a pesar de estar tan cerca con sus cámaras, camiones y antenas, los medios no tuvieron tiempo de cubrir. Una vez más todos entretenidos con la gota que siempre cae en la misma piedra de nuestra sociedad (perforándonos): "estos villeros de mierda".