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Por Enrique Rodríguez Ponce Para nosotros los Justicialistas, la unidad Latinoamericana, es parte indisoluble de nuestro pensamiento político e ideológico, así nos los enseño –hasta el cansancio- nuestro Líder el Gral. Perón, quién no se limitó solamente a teorizar sobre ese tema, sino que, realizó un sinnúmero de acciones concretas, tendientes a efectivizar dicha unidad, enfrentándose valientemente a poderosos intereses, tanto nacionales como extranjeros. Como consecuencia de ello la historia “cipaya” (de cualquier signo) ha tratado permanentemente de silenciar esta verdad.- Los justicialistas tenemos la obligación, hoy más que nunca, de no olvidar y difundir en forma constante la gran tarea que realizara nuestro Líder a favor de la unidad latinoamericana, en contra de lo que hoy se denomina “globalización” y que Perón con su gran visión y conocimiento, mucho antes definió como “universalismo”.- Quiero citar un hecho histórico concreto que, algunos sectores “pensantes” tratan de soslayar, atento es un claro ejemplo de unidad latinoamericana dado por el Gral. Juan Domingo Perón. Me refiero a cuando Argentina rompió el bloqueo a Cuba en el año 1973 con la firma de un convenio de Cooperación Económica entre ambos países; del cual se ha dicho en ese momento histórico: “En un genuino acto de soberanía, la Argentina abría una grieta en la política dictada por el Departamento de Estado” (Norteamericano). Con este Convenio la Argentina otorgó a Cuba una generosa línea de crédito por un total de 1.600 millones de dólares.- En la carta que nuestro Líder envía a Fidel Castro, con motivo del otorgamiento de dicho crédito, le manifiesta entre otras cosas:”Nosotros los Justicialistas, tenemos un aforismo que dice: “Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar”. ¡Cuba y Argentina lo están demostrando en la práctica! Las revoluciones no pueden ser idénticas en todos los países, porque tampoco todos los países son iguales, ni todos los países tienen la misma idiosincrasia. Es preciso que cada uno actúe, dentro de su soberanía, con sus propios métodos. Pero es indudable que la necesidad de una unidad latinoamericana será la única posibilidad de libertad real para nuestro continente. A esta meta debemos concurrir todos de inmediato, para poder elevar nuestra voz con seguridad y respaldo en el seno de ese Tercer Mundo, que garantizará nuestro desarrollo futuro y la libertad en lo económico, político y social.” (el destacado es propio y para tener en cuenta).- No era moco de pavo en el contexto internacional de ese tiempo, actuar del modo valiente y soberano, como lo hizo la Argentina bajo la guía del Gral. Perón CON INDEPENDENCIA DE LOS IMPERIALISMOS, otorgando de manera generosa y desinteresada ese gran crédito a Cuba. Sin embargo ese gran gesto en mi opinión, no fue valorado (ni aún lo es) por la gran parte de la dirigencia de la izquierda política.- Hoy, al igual que los 10.000 griegos de Jenofonte en su “Anábasis”, millones de latinoamericanos siguen en su sacrificado camino tratando de conseguir la unidad latinoamericana.- Pero la voz del Gral. Perón, sus ideas y hechos, son olvidados y silenciados. Y mas aún, actuales líderes en nuestro continente, obvian abiertamente citar como un ejemplo a nuestro conductor, cuando se refieren a la liberación y unidad latinoamericana. Lo pude comprobar en Córdoba al escuchar discursos de dirigentes de países hermanos, con motivo de la reunión del MERCOSUR.- Ello por cuanto a mi entender, es muy claro el explícito mensaje que le envía Perón a Fidel Castro, y que me permití destacar, en la trascripción de la carta mencionada mas arriba.- Una cosa es hablar de unidad y liberación en nuestro continente, pero algo muy distinto es el signo ideológico único que algunos dirigentes de otros países pretenden darle. Cada uno de ellos quiere ver realizado un encargo histórico a través de su propia persona. Como diría un autor, ese “si” (a la unidad de nuestros pueblos), seguido de “pero no tú, sino yo”, es una actitud mortal en la política. O sea, “si a la liberación y unidad latinoamericana, pero no con tu signo ideológico, sino con el MIO”.- Y en esto los justicialistas debemos ser sinceros y claros: nosotros tenemos nuestra propio pensamiento político para realizar la revolución; estamos hermanados con otros pueblos que tratan de llevar adelante la suya con distintas ideologías, tienen todo nuestro apoyo y respeto, PERO LO QUE VALE PARA TU CASA, VALE PARA LA MIA, nosotros somos JUSTICIALISTAS, y no hay ninguna vergüenza en ello, al contrario, ES UN GRAN ORGULLO SERLO POR LO QUE ESTO VERDADERAMENTE SIGNIFICA: SER FIELES AL PENSAMIENTO Y FILOSOFIA DEL CREADOR DE NUESTRO MOVIMIENTO Y A SU GRAN ABANDERADA EVA PERON.- Fuente: http://www.peronvencealtiempo.com.ar/doctrina/notas/launidadlatinoamericana.html
Por Roberto Luis Iñigo Carrera Originalidad Son numerosos los estudiosos e investigadores que señalan los rasgos originales de la Doctrina Peronista; entre otros el austriaco Peter Waldmann, reconocido luchador contra el nazismo. En su obra “El Peronismo, 1943-1955”, desvincula totalmente el pensamiento y doctrina de Juan Domingo Perón del nazismo, como de cualquier otro totalitarismo de derecha o izquierda. Puntualiza también este autor que más analogías existen entre la Doctrina Peronista y la Doctrina Social de la Iglesia, que con otras. En el mismo sentido opina el también austriaco filósofo y pensador católico Víctor Frankl, en su excelente artículo “El Peronismo y las Encíclicas Sociales”.Es de recordar que ninguno de los dos adhirió formalmente al peronismo, y que incluso le hacen algunas críticas profundas. Por su parte el cientista social argentino José Enrique Miguens y su par estadounidense Frederick Turner sostienen la total originalidad doctrinaria del peronismo en su interesante obra “Racionalidad del Peronismo”. Es necesario puntualizar que aunque el Doctor Miguens se siente identificado con el Peronismo, es un riguroso investigador de prestigio internacional, y el doctor Turner colabora en importantes universidades de angloamérica. Por otra parte, una lectura comprensiva de la Doctrina Peronista, nos lleva al entendimiento de que esta es original y para nada totalitaria. La Doctrina no sostiene la intervención del Estado en todas las cuestiones sociales y comunitarias. Por el contrario jerarquiza y propone la acción de las formaciones sociales y comunitarias en el Estado, y esto no es Totalitarismo Algunos Antecedentes Sin embargo, dentro de una originalidad general, la Doctrina Peronista reconoce algunos antecedentes o rasgos comunes con pensamientos anteriores. En lo social hay que señalar la vinculación con las Encíclicas Papales “D Rerum Novarum”; emitida por el Papa León XIII en 1891, y “Cuadragésimi Anno”, publicada porPio XI en 1931. La primera es una profunda crítica al liberalismo en general, tanto en lo político como en lo económico y en este terreno denuncia la explotación salvaje del hombre por el hombre y los terribles efectos que esta produce en el cuerpo social, destruyendo la trama comunitaria y llevando a los más humildes a la miseria. Escrita en un momento de auge del liberalismo, sorprende por la contundencia y veracidad de su caracterización del capitalismo liberal. Pero como en lo político añora los tiempos de los “príncipes cristianos”, es decir a los monarcas absolutos; valorando las formas tradicionales, la Encíclica como fuente movilización política es débil. Propone el arrepentimiento de los patrones explotadores y los financistas usureros, pero condena expresamente el sindicalismo reivindicativo, limitándose a delinear la creación de “círculos de obreros católicos”, con eje en el mutualismo y la vida sana y familiar; excelentes actividades, pero que por si solas, carecen de contundencia para lograr revertir la profunda injusticia social de la época. Es necesario reconocer que la Encíclica papal acierta en anunciar grandes calamidades si no se corrige el rumbo. Es así, que cuarenta años después aparece la segunda Encíclica en tiempos difíciles para el liberalismo. Han surgido los totalitarismos de la primera mitad del siglo XX en la Rusia Soviética, la Alemania Nazi y la Italia Fascista; con confesos proyectos de expansión, y malas y hasta pésimas relaciones con la Iglesia Católica. Entonces la Santa Sede arremete de nuevo contra el Liberalismo por su materialismo egoísta; agregando que ha desencadenado, como reacción, los terribles Totalitarismos de derecha e izquierda, a los que condena. Pero la Encíclica de 1931, valiosa como pensamiento, no produce una doctrina práctica, ni unidades de concepción y acción. En ningún lugar articula la acción sindical o la organización de movimientos populares y nacionales. Sin embargo, hasta el mismo General Perón reconoce la influencia de estas dos Encíclicas en el Pensamiento y Doctrina Peronistas. Pero el accionar de Perón demostró que los elementos que aportan los documentos papales, aunque valiosos, son teóricos y generales. La puesta en realidad, y la ceración del cuerpo doctrinario y de poder para llevarlo a la realidad son originales del Peronismo y su creador: Juan Domingo Perón. En cuanto a la Soberanía Política, ocurre algo similar. La originalidad de la Justicia Social se entrama con esta Bandera. Encontramos, también profundos y grandiosos antecedentes. Desde el pensamiento aristotélico tomista sobre la naturaleza política del ser humano, hasta las doctrinas suarecianas de la soberanía popular sembradas por los Jesuitas en América. Los pensadores políticos del Siglo XVIII y fundamentalmente el Ideario Sanmartiniano, tan presente en la profética frase de Perón sobre nuestro destino continental: “E año 2.000 nos verá unidos o dominados.” También ocupa un lugar en estos antecedentes las lecturas y reflexiones de Perón sobre la idea de Nación en Armas. Esta doctrina, de origen militar, propone poner a toda la población en “pie de guerra”, sean combatientes o no. Fue practicada por Napoleón en Francia y por San Martín en Cuyo. Desarrollada después por Von der Glöze en sus escritos en 1890. Perón menciona estos antecedentes en sus “Apuntes de Historia Militar” de 1932. Es evidente que el General da una nueva vuelta de tuerca a la idea de Nación en Armas; propone poner una concepción de origen militar al servicio de la vida política y económica, sin que esto signifique una militarización de la comunidad. Estos antecedentes sirven de fundamento la Bandera de la Soberanía Política. Pero la característica fundamental radica en un rasgo original del Peronismo; su identidad como movimiento social, sindical y político y en la característica participativa, tan bien ilustrada en la frase “Un gobierno es democrático no solo cuando lo elige el pueblo, si no cuando hace lo que el pueblo quiere.” La Soberanía Política deja de ser un problema exclusivamente territorial y se conjuga este aspecto con los conceptos de Pueblo Soberano, Soberanía Cultural e Independencia Económica. En este aspecto, volvemos a encontrar una originalidad general, con algunos antecedentes. Lo original reside fundamentalmente en que el problema de las ganancias de los trabajadores no se soluciona mediante el sistema del “derrame”, tan apreciado por el liberalismo económico. Consiste en dejar que las estructuras capitalistas absorban las ganancias; cuando estén saturadas, se derramarán generosamente en los bolsillos de los trabajadores. Este “ideal” sistema funciona solo en la pícara fantasía de algunos formadores de opinión. La realidad, y la tenemos a la vista, es que una minoría es cada vez más rica, y que los pobres son cada vez más; en número y en pobreza. Pero tampoco elige el Peronismo el camino de la apropiación de los medios de producción mediante un movimiento violento y cruento; garantizado por un estado que no tendrá más remedio que ser totalitario. Tal camino demostró históricamente no conducir a un éxito perdurable y su costo es altísimo. El Peronismo, usando como herramientas la economía planificada, las regulaciones sanas y constructivas y el concepto de considerar el desarrollo y el bienestar económico como Razón de Estado, ha logrado durante sus gobiernos la mayor parte del tan cacareado producto bruto interno, beneficie a los trabajadores, a los sectores productivos y a los gastos de salud, educación y servicios públicos. Sin dictaduras del proletariado ni dictaduras del mercado capitalista. BIBLIOGRAFÍA A título solamente extensivo, enumeramos algunos textos fundamentales CHAVEZ, Fermín; “El Peronismo visto por Víctor Frankl”-“Iluminismo e Historicismo en la Cultura Argentina” FURLONG, Guillermo; “Los jesuitas y la escisión de los Reinos de Indias” MIGUENS, José Enrique; “Racionalidad del Peronismo” PERÓN, Juan Domingo; “Apuntes de Historia militar”-“LA comunidad Organizada”- “Conducción Política” ROSA, José María; “Historia Argentina” WALDMANN, Peter; “El Peronismo, 1943 1945” Roberto Luis Iñigo Carrera Fuente: http://www.peronvencealtiempo.com.ar/doctrina/notas/doctrinaperonista.html