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El CSIC dirige las investigaciones en Qarassa 3, un poblado completo de 12 cabañas de la cultura natufiense en Siria que documenta el paso del nomadismo al sedentarismo. 1) Trabajos de excavación en Qarassa3 (Sweida, sur de Siria), el poblado de hace 13.000 años de los últimos cazadores-recolectores. 2) Trabajos de topografía de la zona de excavación Qarassa3, Sweida, sur de Siria. 3) Cabaña circular de 4 m de diámetro con compartimentación interna. 4) Cabaña circular con muro periférico en piedra. En el poblado se documentan las primeras etapas en la evolución de la cabaña a la casa, clave en la aparición de las primeras sociedades de agricultores y ganaderos. 5 y 6) Morteros excavado en la roca. En el poblado se han encontrado más de ochenta morteros como los de la imagen. Los morteros se utilizaban para procesar productos vegetales que cada vez adquirían mayor importancia en la dieta de los últimos cazadores-recolectores. Esta intensificación en la explotación de las plantas hará posible el descubrimiento de la agricultura. Crédito: Juanjo Ibáñez, Xavier Terradas Hace 13.000 años, las comunidades humanas que habitaban el sur de Siria comenzaban a exhibir una diferenciación social. Así lo pone de manifiesto los análisis de un yacimiento en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El poblado completo, denominado Qarassa 3, se compone de 12 cabañas, dos de las cuales muestran un nivel de complejidad superior al resto. Según el investigador del CSIC en la Institución Milá y Fontanals, Juan José Ibáñez, "esta característica podría indicar una diferencia en el rol social de sus habitantes". De las cabañas se conserva la base de los muros, erigidos con piedras basálticas. Gracias a ellas, se sabe que las estancias eran circulares, de entre cuatro y cinco metros de diámetro. La existencia de agujeros de poste sugiere que la cubierta y el alzado de las paredes eran de materia vegetal. Las dos viviendas con un mayor nivel de complejidad son las que están situadas en la zona más meridional del poblado. Una de ellas presenta divisiones internas y una pequeña plataforma interior elevada, y la otra consta de una fosa y dos plataformas exteriores asociadas a la puerta de entrada. Para el responsable de la excavación, Xavier Terradas, "la estructuración del espacio interior es un hallazgo clave en la historia de la arquitectura". Las estancias tienen entre 12 y 16 metros cuadrados de superficie, por lo que Terradas interpreta que el poblado debía componerse de entre 40 y 60 individuos. El investigador del CSIC explica: "La distribución de todas ellas, adyacentes entre sí, pero no superpuestas y organizadas en forma de arco orientado hacia un antiguo lago, demuestra que todas formaban parte de un mismo poblado". Empieza el sedentarismo Las características del yacimiento lo incluyen dentro de la cultura natufiense, que habitó esta región hace entre 14.000 años y 9.000 años aproximadamente. El hallazgo, por tanto, asienta los rasgos de esta cultura, asociada al principio de la sedentarización. Ibáñez detalla: "No podemos saber con seguridad si vivían todo el año en esas cabañas o sólo durante largos periodos, pero supone un gran asentamiento frente a las comunidades nómadas". La sedentarización trajo consigo la aparición de la ganadería y la agricultura, y el abandono de la caza y la recolección. Según el investigador del CSIC, "no se han encontrado indicios de agricultura en el poblado, pero sí se ha comprobado una mayor explotación de los cereales, ya que han aparecido más de 80 morteros excavados en la roca de los alrededores y útiles para el segado". Para dilucidar la importancia de la agricultura dentro de esta comunidad el equipo planea una nueva expedición para analizar los sedimentos del lago seco. Según Ibáñez, "este proyecto podría revelar indicios de cultivos cerca de la orilla". El hallazgo del poblado tuvo lugar cerca de la ciudad de Sweida, al sur de Siria. Fue encontrado por arqueólogos del Centro Nacional de Investigaciones de Francia en 2005. El equipo de investigación solicitó ayuda para los análisis al equipo de Ibáñez y al Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria. En busca del nacimiento de las clases privilegiadas El 18 de marzo de 2011, miles de sirios salieron a las calles de Derá para protestar contra la dictadura de Bashar al-Assad, que heredó el poder de su padre en 2000 sin pasar por las urnas. Por toda Siria ardieron aquel día los símbolos del poder, desde los tribunales de justicia a las sedes del Partido Baath, que ostenta el monopolio político. La raíz de esta supremacía de unos pocos, y de todos los abusos de poder que existen en el mundo, podría encontrarse a tan sólo 40 kilómetros de Derá, en el yacimiento de Qarassa 3, donde un grupo de arqueólogos españoles cree haberse topado con "los primeros indicios de diferenciación social humana". Hoy, Qarassa 3 es un montón de piedras en un secarral en el sur de Siria. Pero hace 13.000 años allí había un poblado de 12 cabañas, donde unas 50 personas se dedicaban a pescar percas, machacar trigo silvestre para hacer tortas, cazar conejos y recolectar raíces y frutos. Todavía eran grupos de cazadores-recolectores, pero empezaban a coquetear con la agricultura y la ganadería. En aquellas pocas casas, y en las de otros poblados similares, comenzó el experimento que cambió para siempre la organización social del ser humano. Tras más de dos millones de años de caza y recolección, la humanidad empieza a domesticar las plantas y los animales. Nace la agricultura y la ganadería, los oficios. Todo se complica y nacen las leyes. Y con ellas los que las dictan y los que se ocupan de que se cumplan. Nace el verdadero poder. Lo sorprendente, explica el responsable de la excavación, Xavier Terradas, es que dos de las cabañas muestran un nivel de complejidad superior al resto. "Podemos encontrarnos ante un liderazgo incipiente", apunta el arqueólogo, investigador de la Institución Milá y Fontanals, del CSIC. Todas las relaciones complejas de poder, desde las monarquías hasta los trabajadores chinos explotados en condiciones penosas para fabricar teléfonos móviles, podrían haber nacido en este secarral hoy conmocionado por la revuelta siria. El poblado de Qarassa 3 pertenece a la cultura natufiense, que se extendió desde el río Éufrates hasta lo que hoy es Egipto hace entre 14.000 y 9.000 años. Jericó, en la actual Cisjordania, fue en su momento una aldea natufiense. Y esta cultura también realizó la primera estatuilla de dos personas manteniendo relaciones sexuales, la conocida como Los amantes de Ain Sakhri, una talla de calcita encontrada por un beduino en una cueva cercana a Belén. Lo excepcional de Qarassa 3 es que está casi tal cual. Es como una fotografía de un poblado natufiense. "Por primera vez hemos podido estudiar un poblado completo, como si estuviera fosilizado", señala Juan José Ibáñez, también de la Institución Milá y Fontanals. Los amantes de Ain Sakhri Las 12 cabañas, de las que han desaparecido las techumbres vegetales pero se conservan las bases de piedra de sus muros, hablan a quien sabe escucharlas. Todas son circulares, de entre 12 y 16 metros cuadrados, pero dos de ellas, en la zona meridional del poblado, han llamado la atención de los investigadores. Una presenta paredes internas y una plataforma elevada. En la otra destaca una fosa y dos plataformas exteriores asociadas a la puerta de entrada. Para Terradas, esta estructuración del espacio interior es "un hallazgo clave en la historia de la arquitectura". Un grupo de 50 personas que empezaba a abandonar el nomadismo necesitó crear nuevas reglas, así que en aquellas cabañas exclusivas pudo vivir una especie de protoalcaldes o protorreyes, pero todavía es muy pronto para asegurarlo. "Podemos estar ante una jerarquización social o ante espacios que se destinaban a un uso específico, a un artesanado incipiente", concede Terradas. Los investigadores del CSIC excavaron el yacimiento en 2010. Tenían previsto volver en mayo de 2011 para confirmar sus primeras hipótesis, pero estalló la revuelta siria y se quedaron sin permisos. Ahora, el yacimiento está abandonado y sin vigilancia, en un país sumido en el caos y con otras prioridades muy por delante de la investigación del periodo Epipaleolítico. "Para los pastores de la zona, Qarassa 3 sólo es un montón de piedras, pero puede sufrir un expolio. Como se ha visto en Irak, cuando hay un conflicto sufren las personas y sufre el patrimonio", lamenta Ibáñez. Este arqueólogo cree que en Qarassa 3 empieza a nacer "una organización social compleja y una cierta autoridad, pero todavía se desconoce si fue individual o colectiva". Para Ibáñez, "todavía no es posible hablar de privilegios o de poder, pero sí de diferentes papeles en un grupo que empezaba a requerir decisiones complejas".
Cuando el gen receptor de la oxitocina («la hormona del amor») deja de funcionar de apropiada, la mujer tiende a romper el matrimonio según un estudio sueco La oxitocina desempeña un papel importante en la propensión de la mujer a relacionarse con la pareja La unión conyugal no está en crisis solo por un cambio de mentalidad en la sociedad sino por una cuestión de herencia genética. Un estudio sueco del Karolinska Institute asegura haber identificado el gen receptor de la oxitocina u «hormona del amor» al que adjudican una gran responsabilidad en las separaciones actuales cuando ésta deja de hacer bien su trabajo, además de relacionarla con carácteres más depresivos cuando hay bajos niveles de este hormona en el cerebro. Los investigadores del Karolinska Institute han examinado el ADN de más de 1.800 parejas que llevaban juntas más de cinco años, llegando a la conclusión de que las mujeres que presentaban una variación significativa del gen receptor de la oxitocina hablaban de crisis matrimonial y divorcio en un 50% más respecto a las señoras con receptores normales para esta hormona. La oxitocina, segregada por la hipófisis, desempeña un papel importante como estimulador de las células de los conductos lácteos de las mamas. La oxitocina contribuye a mejorar la relación entre la mamá y el bebé Es producida naturalmente por la mujer, sobre todo en el momento del nacimiento de un hijo y en el periodo de lactancia y contribuye a mejorar la relación entre la mamá y bebe, como ha sido demostrado por estudios científicos sobre animales. Sin embargo, las mujeres en las que se ha encontrado una variación del gen receptor de esta hormona son en general menos propensas a casarse y a establecer las relaciones afectivas. Y cuando deciden dar el paso hacia el altar, tienen el doble de posibilidades de «naufragar», según este estudio sueco. Hasse Walum, quien ha liderado la investigación del Karolinska Institute de Estocolomo señala el importante papel de la oxitocina en la propensión a relacionarse con la pareja. Tanto es así que durante el orgasmo su cantidad en sangre llega a ser cinco veces superior que en una situación normal. En el caso de los hombres, la «hormona del amor» se llama vasopresina y tiene un papel importante en las infidelidades y las separaciones, así como en el acercamiento a la pareja. Según un estudio análogo realizado por este instituto hace cuatro años, el papel de la vasopresina en los comportamientos sociales es determinante.