soplamoqo
Usuario (Vanuatu)
¿Ricardo Fort deja a su novia por este joven actor?Julio Coronel tiene 20 años y vive en la mansión del millonario. El chocolatero presentó por televisión al supuesto causante de su crisis sentimental.Ricardo Fort está atravesando una crisis con su novia , la modelo y actriz Claudia Ciardone, porque ella es muy amiga de Nicolás Di Raimondo, el ex agente de prensa del millonario, quien, tras su despido, le mandó una carta documento.Pero en Infama aseguraron que Ricardo le está produciendo un disco a Julio Coronel y Claudia Ciardone estaría convencida que Fort tiene una relación con su amigo.Fort destacó que el agente de prensa es el motivo de su pelea con su mujer y no el joven que se encuentra viviendo en la mansión Fort . Se trata de Julio Coronel, un aspirante a cantante y actor, de 20 años."Me sorprende. Lo conozco hace un año y medio cuando empezó a trabajar conmigo. Tiene 20 años, su padre falleció y estoy ayudando a su familia. Lo puse a estudiar teatro y ahora es reemplazo en la obra", aclaró el millonario."¿Cómo no me va a gustar? Mirá lo lindo que es. Yo no me siento bien, ella no se siente bien. Siente que está en medio de dos personas que quiere y a Julio lo conozco desde el Bailando. Por lo lindo que es, ojala sea mi novio. ¿Por qué quieren agrandar la cosa cuando no la hay? Cuando yo tenía 19 años, no tuve a nadie que me ayudara", finalizó.Si bien sigue en pareja con Ciardone, habrá que ver cómo reacciona depsués de ver lo que dijo su novio sobre Julio. Por otro lado, Fort reconoció que recibió una carta documento de Benjamín Saavedra por acoso sexual: "Va a tener que probar todo lo que dijo. Yo no lo eché, el miércoles va a tener que venir a trabajar. La idea de él es entrar al Bailando y quiere armar un quilombo, pero se va a comer un juicio enorme".
Nosotros no hacemos el orgasmo …Después de una experiencia horrible con un juguete sexual que la envió al hospital, una mujer del norte de California está demandando al fabricante por daños personales y presión emocional.April Bonjour, estaban usando un vibrador hecho por Pipedream, con su novio, cuando de pronto se dio cuenta de que algo andaba mal. “Durante el uso sentí un fuerte dolor dentro de mi vagina”, escribió. ”Mi novio me quitó el juguete, y estaba cubierto de sangre”. Bonjour inicialmente pensó que podría haber comenzado su período, pero se dio cuenta que algo más estaba sucediendo definitivamente, cuando siguió perdiendo sangre, hasta el punto que comenzó a perder la conciencia. Una vez en el hospital, la condición de Bonjour se estabilizó después que le administraron varias pintas de sangre. Tras el incidente, Bonjour trató de obtener alguna compensación de Pipedreams, pero la empresa se negó y ella presentó una demanda. Pipedream señala que el lema oficial de la compañía es: “Nosotros no hacemos el orgasmo … Hacemos el orgasmo ¡Mejor!”.
Casi no quedan más perros porque los comen en guisosLos estofados con carne canina aumentaron tanto que empezaron a importar canes de otros países.El sacrificio de perros se disparó en Vietnam en respuesta a que los guisos con partes de este animal son de los preferidos por los hogares y restaurantes cuando se aproximan las celebraciones del año lunar.La estelar demanda de carne de perro, que ha reducido de manera considerable la cantidad de perros, ha llevado a los tratantes vietnamitas a abastecerse en países vecinos y a los matarifes a acelerar los sacrificios, según denuncian organizaciones locales comprometidas con la defensa de los animales.“Si te mueves por las provincias del centro de Vietnam, cerca de la frontera con Laos, se puede ver de manera frecuente camiones enormes que cruzan con al menos 200 ó 300 perros enjaulados como gallinas, en cada jaula van diez animales, para abastecer a la industria de carne de perro en Vietnam”, dijo a la agencia EFE Tuan Bendixxen, director de la oficina de Vietnam del grupo Animals Asia.Según la creencia popular vietnamita el consumo de carne de este animal incrementa la salud y la longevidad, además de la temperatura corporal durante los meses de invierno, y es habitual comerla como ritual para ahuyentar la mala suerte durante los festejos para dar la bienvenida al Año Nuevo, que será el 23 de enero.Cuatro tailandeses y un vietnamita fueron detenidos a principios de agosto y acusados de tráfico de animales cuando pretendían cruzar la frontera de Tailandia con Laos con unos 2.000 perros cuyo final eran las cacerolas de casas y restaurantes de Vietnam. Incautaciones como esta han hecho que el precio del kilo de carne de perro descuartizado haya alcanzado, antes de llegar al consumidor, un preció equivalente a los 30 dólares (24 euros).Una práctica habitual entre los tratantes y contrabandistas es dar a beber a los canes grandes cantidades de agua, o introducirla mediante una pipeta hasta el estómago, antes de la transacción para que los canes pesen más y ganar un puñado extra de monedas“Estos miles de perros rescatados son solo la punta del iceberg del comercio ilegal entre Tailandia y Vietnam”, apunta Bendixxen. El consumo de esta carne, que carece de regulación específica del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Vietnam, ha causado numerosos casos de cólera y rabia en personas, algunos con resultado de muerte.“Cerca del 40 por ciento de las pruebas para confirmar un diagnóstico de la rabia es a personas que no han sido mordidas por un animal y que admiten haber consumido carne de perro”, afirma el doctor Heiman Wertheim, del Instituto Nacional para Infecciones y Enfermedades Tropicales de Hanoi.
La plantación de marihuana “más grande de la historia” El sembradío de 120 hectáreas hallado en México tiene capacidad para generar ganancias de alrededor de 157 millones de dólares. En el siguiente video se puede apreciar el porte de la plantación: link: http://www.youtube.com/watch?v=D54-iQkIEso El ejército mexicano localizó un sembradío de marihuana de 120 hectáreas, considerado el “más grande en la historia” de México, en el estado de Baja California (noroeste), fronterizo con Estados Unidos, informó ayer la Secretaría de Defensa. El sembradío fue localizado el pasado martes y “por sus dimensiones es el plantío más grande localizado en la historia del país”, y duplica la que hasta ahora era la mayor plantación, con 64 hectáreas en Sinaloa (noroeste), descubierta en 2007, informó Defensa en una declaración a la prensa. Un comandante del Ejército en la ciudad de Tijuana explicó que el plantío fue descubierto muy cerca de la frontera con Baja California Sur, en la parte central de la península del mismo nombre, que al norte limita con California, Estados Unidos, uno de los mayores productores de marihuana y donde está legalizada con fines terapéuticos. Estadísticas El cultivo tiene capacidad de producir unas 120 toneladas de marihuana, que generaría ganancias de alrededor de 157 millones de dólares, manifestó el general Alfonso Duarte, comandante de la Segunda Zona Militar, con base en la ciudad de Tijuana. “Se trata del sembradío de marihuana más grande en la historia” de México, dijo Duarte. Antes de este descubrimiento y el de 2007 en Sinaloa, el mayor hallazgo de un plantío de marihuana en México ocurrió en noviembre de 1984, cuando fueron localizadas 84 hectáreas del enervante en el rancho El Búfalo, en Chihuahua (norte), que pertenecía Rafael Caro Quintero, uno de los principales jefes del narcotráfico de la época. Las plantas del sembradío hallado el pasado martes en Baja California tenían distintos tamaños, desde 20 centímetros hasta 2.5 metros, y estaba cubierto con mantas negras, simulando ser cultivos de tomates. Localización El plantío estaba escondido en San Quintín, zona de cultivos de tomate al sur de Baja California, y contaba con un campamento para acoger a los trabajadores del sembradío, que podrían ser unos 60, explicó Duarte. Los soldados descubrieron el lugar durante un reconocimiento terrestre y detuvieron a seis personas de las veinte que fueron descubiertas laborando en ese momento, explicó Duarte. En marzo pasado, el senador Felipe González, del oficialista Partido Acción Nacional, PAN, aseguró que el 30% de los cultivos en México son “mixtos”, pues junto a cultivos lícitos se siembra marihuana o amapola. Se desconoce a qué grupo narcotraficante podría pertenecer esta plantación de Baja California, señaló el general Duarte. Explicó que la Procuraduría General (fiscalía) debe certificar el hallazgo y posteriormente la marihuana empezará a ser destruida por unos 250 elementos del Ejército mexicano, lo que tomará alrededor de una semana. En Baja California actúa el cartel de Tijuana, integrado por los hermanos Arellano Félix, al que Estados Unidos acusa de controlar, de la década de 1990 hasta años recientes, el tráfico de cocaína, marihuana y otras sustancias controladas. Fuente: http://www.laprensa.hn/Sintesis/Lo-ultimo/Ediciones/2011/07/15/Noticias/Mexico-Hallan-cultivo-de-marihuana-mas-grande-de-la-historia
Una visita al cielo: el increíble Salar de Uyuni en Bolivia La ruta mágica del Salar de Uyuni en Bolivia es un lugar mágico en el mundo. Es uno de esos lugares únicos y vírgenes que quedan en el altiplano de Bolivia. Una vasta extensión de sal que ofrece las más increíbles estampas diurnas y nocturnas a lo largo de una emocionante ruta. Desde San Pedro de Atacama al paso fronterizo que da entrada al altiplano boliviano hay menos de 60 km de distancia y más de 2.000 m de desnivel. En escasos 45 minutos se pasa de una altitud de 2.400 metros a casi 5.000. Son las 8 de la mañana y hasta llegar a San Juan, en la misma puerta del Salar de Uyuni, tenemos por delante 300 km de pistas de tierra. A medida que escalamos la empinada ruta que nos conducirá a Bolivia, vemos cómo se van empequeñeciendo las blanquecinas manchas del Salar de Atacama y los lejanos y anaranjados perfiles del Valle de la Luna, al tiempo que se agigantan las imponentes formas del volcán Licancabur, que con sus más de 5.900 metros de altura domina todo el paisaje. Hacemos un alto para disfrutar de una magnífica vista del desierto de Atacama y de la mejor perspectiva de este colosal volcán que alcanza prácticamente la misma altura que la montaña más elevada del continente africano: el Kilimanjaro. Nada más cruzar un improvisado paso fronterizo, cambiamos de paisaje, de terreno y de vehículo. Acabamos de entrar en el altiplano boliviano. Cargamos los bultos en un viejo Toyota y nos adentramos en los vastos escenarios andinos de arenas y piedras. Lo primero que vemos a espaldas del Licancabur son dos llamativos lagos, separados por una estrecha franja de terreno: el Lago Blanco y el Lago Verde. Ambos aparecen congelados en amplias zonas de su superficie. La fina película helada que los cubre crea un sinfín de espectaculares efectos cromáticos. Más adelante pasamos cerca de la Laguna Salada en el momento en el que los ocupantes de otro vehículo se han desnudado para darse un baño en una piscina termal en el borde del lago, a -8 o -10ºC. Seguimos subiendo en dirección a los Géiseres del Sol de la Mañana. Ya estamos a 5.200 metros y la vegetación ha desaparecido por completo. Ahora todo es rojo y pedregoso. Estamos en el desierto de Siloli. El de esta parte de Bolivia, probablemente, es el campo de géiseres más elevado del mundo (unos 5.000 m). Cuando el espectáculo de humos de primera hora concluye, se inicia el de los barros y líquidos hirvientes, que durará el resto del día. El azufre, el cobre, el hierro… pintan con los intensos colores de sus óxidos los pequeños cráteres que llenan la hondonada. MÁS AVENTURA. Domingo, nuestro socarrón conductor boliviano, proclama en tono triunfante: "Se acabó el camino bueno… ¡El auténtico viaje empieza ahora!". Después continúa batiendo palmas al ritmo de las quenas que suenan en el cassette. Nos ofrece hoja de coca para aliviar los posibles síntomas de la altura. Le aceptamos la gentileza y llenamos los carrillos de un amasijo amargo y verde que rumiaremos a lo largo de todo el viaje. La distancia con el otro vehículo acentúa la pequeñez de las dimensiones conocidas, comparadas con los gigantescos escenarios que nos rodean. La Laguna Colorada, una de las grandes maravillas del altiplano boliviano, es del color de su nombre gracias a unas minúsculas algas que le regalan sus rojos vegetales. El carbonato cálcico, por su parte, es el responsable de los blancos que forman no sólo costra en amplias zonas del lago, sino verdaderas islas blancas que sirven de promontorio a la nutrida fauna alada del lugar. En el lago habita, de forma permanente, una numerosísima colonia de flamencos andinos (más de 20.000), que aumentan, aún más, el atractivo natural del paraje. Hace ya más de nueve horas desde que salimos de San Pedro de Atacama y seguimos levantando polvo a través de los sorprendentes escenarios del desierto alpino de Silole. Acabamos de llegar a la zona de las lagunas intermedias, un conjunto de más de 15 lagunas que humedecen levemente esta piel curtida y seca del alto boliviano: Cañapa, Ramaditas, Honda, Hedionda… COCHE VOLADOR. Hay que seguir camino hacia San Juan, a más de 100 km. El sol está empezando a ocultarse y, aunque parar no nos viene bien, es imposible resistirse al espectáculo que el atardecer está montando tras la cordillera. Una hora después de anochecer, entramos en el Salar de Chiguana. El chófer exclama: "¡Domingo saca las alas!", y, a partir de ese momento, volamos… porque la sensación más parecida a ir a toda velocidad en una superficie salina y completamente lisa, en la noche, es estar en una pista de aviación a punto de despegar. Alrededor de las ocho de la tarde llegamos por fin a San Juan. Una especie de pobre Tombuctú del altiplano en el que el viajero puede descansar y aprovisionarse. El lugar es elemental: construcciones de una sola planta hechas con bloques prefabricados de hormigón y cubiertas metálicas onduladas. El único edificio de dos plantas es un modesto hotel donde cocinan sopa de quinua y filete de llama. Todo un lujo para la precariedad de estas tierras. Es 19 de agosto y los del lugar celebran la Pachamama, un ritual dedicado a la Madre Tierra en el que se mezclan los conjuros, el fuego, las canciones y el alcohol. Al día siguiente, muy temprano, partimos para el Salar, deteniéndonos antes en Santiago, una pequeña y bonita aldea que conserva todo el sabor de las costumbres y las construcciones tradicionales. En la mañana también hemos visto un par de necrópolis precolombinas. Asombra la riqueza arqueológica de estos lugares y su casi absoluta falta de protección. Existe un continuo y conocido tráfico de piezas singulares, que esquilma incesantemente estos santuarios. Para cualquiera, resulta sorprendentemente fácil hacerse con platos, vasijas, incluso con ropajes milenarios, inconcebiblemente bien conservados por la sequedad ambiental de este desierto. Basta con meter la mano y llevárselos. Luego, en las subastas de Nueva York o Londres, estas reliquias se comprarán por miles de euros, libras o dólares. GRAN MOMENTO. Son las 12 del mediodía y llegamos al Salar de Uyuni. Estamos solos. La inmensidad del limbo blanco que surge ante nosotros desconcierta y sobrecoge. No hay polarización óptica que resista la explosión de luz. No sé si lagrimeo por la emoción o porque no aguanto la intensidad lumínica. El lugar resulta, definitivamente y en todos los sentidos, deslumbrante. El Salar de Uyuni o de Tunupa se formó hace unos 13.000 años como consecuencia de la evaporación de grandes lagos salados que cubrían el sur del Altiplano. Está situado a 3.690 metros de altura y es el más grande del mundo. Su extensión supera los 12.000 km2 (aproximadamente 180 km de largo por 70 de ancho). Hace 15.000 años, el primitivo lago Tauca ocupaba 40.000 km2 y tenía una profundidad media de 70 m. Hoy, una parte de aquel remoto lago es el Salar de Uyuni y su profundidad, no de agua, sino de sal, oscila entre 120 y 500 m. En algunas zonas del salar, el suelo es como piedra pulimentada o mármol blanco bruñido; en otros lugares, la superficie salada se ha craquelado como un viejo cuadro monocromo. Celdillas pentagonales o hexagonales lo pavimentan todo. Aquí como en los desiertos más sedientos del planeta el terreno también se cuartea, pero en lugar de mostrar oscuros vacíos, sus grietas hacen brotar flores de sal. Mientras surcamos este mar blanco y petrificado, Domingo nos habla de las leyendas de sus gentes, de los aymaras y de los quechuas, pueblos ambos que viven desde siempre en la zona. Según la mitología aymara, en otro tiempo, los cerros sabían caminar y enamorarse. La montaña Tunupa era una hermosa mujer llamada Mika Tayka, cuyo hijo recién nacido murió. El llanto de la madre creó los lagos de la zona y, después de secarse sus lágrimas, la leche de sus pechos lo desbordó todo, dando lugar al gran salar. Estas poéticas leyendas contrastan con el hecho de que el Salar de Uyuni es la mayor reserva de litio del planeta; lo cual es una magnífica oportunidad económica para Bolivia y también una amenaza para el futuro de este espacio natural, ya que el litio es esencial para fabricar las modernas baterías eléctricas. En este océano de sal, en esta Antártida del Altiplano boliviano, las lejanas elevaciones de tierra son como icebergs oscuros o mundos lejanos que despiertan la imaginación. Llegamos a la isla de Incahuasi. Al igual que las otras que emergen del salar, son las cumbres de antiquísimos volcanes, hoy extintos y poblados por cactus de hasta 15 m de altura y más de 1.000 años de antigüedad. Sentarse en la parte alta de esta pequeña isla es como estar con los pies colgando al borde del infinito. Se experimenta una extraña sensación de bienestar, ausencia e ingravidez emocional. El silencio es tan profundo que el sonido de la propia respiración molesta. Un vehículo en el horizonte parece una diminuta estrella que destella su reflejo del parabrisas en una lejana galaxia de blancos y azules. SOMBRAS IMPOSIBLES. Después de pasear por la playa de la isla Pescado, nos dirigimos hacia Coquesa, uno de los minúsculos pueblos que hay al pie del imponente volcán Tunupa. En su base, una colonia de flamencos puebla las lagunas de los márgenes del gran océano blanco. A las 6.30 de la tarde nos adentramos en el salar para contemplar la puesta de sol. Jugamos con nuestras sombras, que se proyectan y se alargan hasta lo indecible en una pantalla inacabable. Todo son exclamaciones de asombro y de tonta felicidad. Pasamos la noche en Tahua, una pequeña población en la que hay un modesto hotelito hecho de bloques de sal. Después de cenar, salimos a contemplar el cielo. Allí están todas las galaxias, sistemas solares y luces del universo. A 4.000 m de altitud todo se ve con una nitidez e intensidad lumínica desconocidas. A la mañana siguiente, después de una hora y media de llanear por aquel blanco infinito, hacemos la última parada. Las metáforas surgen sin dificultad. La última que nos sugiere esta singular experiencia viajera es la de haber deambulado por uno de aquellos paisajes serenos e imaginarios que crean los japoneses cuando diseñan esas bandejas llenas de polvo de piedra blanca, sobre las que colocan pequeñas piedras oscuras a modo de ’islas lejanas’. El Salar de Uyuni tiene algo de onírico, posee el color de los sueños, pero es asombrosamente único y real. Fuente: http://www.fueradeserie.expansion.com/2011/08/17/viajes/1313576858.html