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Primer post: 29 ene 2009Último post: 31 may 2010
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El hongo de kombucha
El hongo de kombucha
InfoporAnónimo3/24/2010

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=njx9SW-pIXg El video tiene los subtitulos en español asi pueden entender la letra En el video mencionan a kombucha, la frase exatamente es "the kombuchca mushroom people" traducida al español seria como "la gente del hongo de kombucha" esto se refiere a un hongo llamado kombucha con propiedades supuestamente magicas que hacen que las personas se curen de enfermedades. O se mueran en el intendo XD. Bueno este es hongo es usado generalmente por las madres para sanar a sus hijos de maldiciones y esas cosas. Incluso algunas madre fanaticas del cristianismo olvidan la oracion para dedicarse a alabar este hongo supuestamente magico. Entre sus propiedades se encuentran: Efectos sobre el aparato digestivo Regulador de la actividad del tubo digestivo Estimula la función excretora logrando la desaparición del estreñimiento Cura úlceras estomacales. También en casos de colitis actúa con éxito. Cura enfermedades internas del intestino grueso y delgado Circulación sanguínea y problemas del corazón Ayuda a la regeneración de las paredes celulares contribuyendo a la eliminación de la arteriosclerosis, paulatinamente baja los niveles de colesterol. Evita la acumulación de grasas favoreciendo la pérdida de peso excesivo Previene las enfermedades coronarias, arteriales y paros cardíacos. Contribuye al mejoramiento de la irrigación sanguínea Elimina la urea en 3 meses tomándolo diariamente Estabiliza los niveles de glucosa en sangre. En las enfermedades relacionadas con la piel A veces puede eliminar la psoriasis por completo, cuando no, notará una mejora pronunciada. Es excelente en los tratamientos contra el acné, pues mejora sensiblemente el aspecto y la frescura de la piel. Contribuye a mantener la piel fresca y tersa no formándose arrugas. Problemas del aparato respiratorio Las amigdalitis desaparecen con el té. Refuerza el sistema inmunológico, estimulando su funcionamiento. Alivia las bronquitis y casos de asma. Enfermedades propias de la vejez Contribuye a mejorar la movilidad en las extremidades en casos de artritis. Colabora en la recuperación muscular cuando haya problemas de tensión o dolores de hombros, cuello y músculos. Quita las manchas de la piel propias del avance del tiempo. En las fases primarias del cáncer puede hacer remitir a ésta enfermedad. Disminuye notablemente las molestias de la menopausia. Colabora en la elaboración de hormonas haciendo recuperar el vigor sexual y glandular general. Elimina el agotamiento mental, stress, dolores de cabeza. Es muy apreciado en los tratamientos de las cataratas y problemas visuales. Ayuda a los riñones y vesícula, limpiándolos para su mejor funcionamiento. La Kombucha en occidente es un tipo de kéfir, en concreto una especie de té endulzado (se puede referir de igual forma a una tisana) que se elabora mediante fermentación de una colonia de microorganismos denominada "colonia kombucha" (consistente en Bacterium xylinum y levaduras). Se ha popularizado debido a las propiedades saludables que parece tener, así como su aparición en televisión. Este incremento de popularidad ha hecho que algunas marcas comercialicen la bebida envasada. La biomasa producida durante la fermentación ha recibido también el nombre popular de Hongo Chino. Bueno esto es totalmente lo contrario ya que este hongo en ves de curar estas supuestas enfermedades las potencia.. Destruyendo el organizmo habeces hasta la depresion total. Y llegar a una falsa vision de la realidad. Un poco de historia... El consumo del té fermentado se descubrió por primera vez en Manchuria en el año 220, extendiéndose su uso a Rusia. Durante la II Guerra Mundial, esta bebida fue introducida en Alemania. En 1950 llegó a Francia así como a África del Norte, donde su consumo se volvió muy popular. Actualmente también se usa en los Estados Unidos y otras regiones. En nuestra ciudad, aparentemente, su consumo es común. ¿Qué es? Kombucha es una colonia viva de hongos y bacterias (en crecimiento simbiótico) que incluye por lo menos tres microorganismos: la bacteria del ácido acético (Acetobacter xylinum) y dos levaduras (Zygosaccharomyces rouxii y la especie candida), lo que da como resultado una placa zoogloeal (Anónimo, 1983). Entre los metabolitos analizados y cuantificados figuran: etanol, los ácidos láctico, acético, glucónico, glucurónico y ácido úsnico (antibacteriano). Otros nombres con la cual se lo conoce son: hongo de Manchuria, Champaña, Chombucha, Combucha, Chambuska de la vida Dr. Kwassan, Manchurian, Kargasok, Fungo Kombucha, té champiñón, japon japonicus, hongo infusión champiñón, té de hongo, té de mar , etc. ¿Cómo actúa, como es? No se dispone de información científica confiable sobre el probable mecanismo de acción "beneficioso" del té Kombucha. El nombre "Hongo del Té" es un término incorrecto y surge de la capacidad única de la bacteria de sintetizar una red de celulosa flotante que parece moho superficial en un medio no agitado y es similar en composición a la de la "madre del vinagre". Este cultivo de simbiosis se desarrolla tradicionalmente en el té negro con sacarosa durante 7 días y da como resultado una bebida espumosa y ácida (teakwass) bajo condiciones aeróbicas. El pH del té es de 2.0- 3.0. Las incubaciones de más tiempo producen gran cantidad de ácido acético y la formación de un vinagre suave. ¿Para que dicen que sirve? El crecimiento en la popularidad de este tratamiento se originó en un cierto aval y difusión por parte de la prensa, así como también a su amplia y fácil disponibilidad. El listado de propiedades y cualidades atribuidas en la literatura popular es casi interminable desde un débil efecto laxante hasta promoción de la longevidad. Se le atribuyen también propiedades inmunitarias y antibióticas. Prácticamente no hay tejido o sistema donde no se le atribuya una función beneficiosa. Ya que Kombucha no es "un medicamento" las explicaciones de las ventajas son empíricas, confiando en la observación y experimentación de efectos "beneficiosos". A este respecto existe un concepto popular erróneo muy difundido: si es natural es seguro o sano (Recomendamos leer "It's natural so it must be safe", en inglés, en http://www.australianprescriber.com/ Efectos adversos y/ o tóxicos Una de las preocupaciones que genera el consumo de kombucha en algunos especialistas es que algunos gérmenes que causan enfermedades, tales como el aspergilo, pueden también crecer dentro de la colonia. El mecanismo de toxicidad tampoco ha sido identificado. Se postula: infección por contaminantes o acumulación de productos de fermentación. La acidez del té podría también favorecer la formación de otras toxinas. Se ha descripto shock cardiovascular, acidosis metabólico, insuficiencia respiratoria y hepatotoxicidad asociada a la ingestión crónica del té de Kombucha. EN APARATO CARDIOVASCULAR: Shock cardiovascular asociado con acidosis metabólico después de dos meses de ingestión de té de Kombucha. APARATO RESPIRATORIO: Disnea, insuficiencia respiratoria y edema pulmonar agudo luego de 2 meses de ingestión. APARATO GASTROINTESTINAL: Anorexia y obstrucción abdominal pueden ocurrir. Pérdida de peso. (Estos son los síntomas más frecuentemente referidos en nuestro medio por los consumidores). HEPATICO: Hepatotoxicidad ACIDO-BASE: Acidosis metabólica severa. HEMATOLÓGICO: Coagulación vascular diseminada DERMATOLOGICA. Erupciones cutáneas. LABORATORIO: se ve alterada la función hepática. Los gases en sangre y el coagulograma (PT, TC, K PTT, fibrinógeno, las plaquetas, los productos de la degradación de fibrina) en pacientes con evidencia de coagulopatía. Existen publicaciones en la literatura médica de cuadros adversos o tóxicos por ingestión de te de Kombucha. Fuente: Wikipedia, google, youtube y sertox.com.ar Espero que esta info sea de ayuda, su cuerpo es un templo y como tal debe ser cuidado.

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Info sobre ninjas
InfoporAnónimo12/21/2009

Ninja Información En la historia de Japón, los ninja (忍者, ninja? ninja o shinobi) eran un grupo militar de mercenarios entrenados especialmente en formas no ortodoxas de hacer la guerra, en las que se incluía el asesinato, espionaje, sabotaje, reconocimiento y guerra de guerrillas con el afán de desestabilizar el ejército enemigo, obtener información vital de la posición de sus tropas o lograr una ventaja importante que pudiera ser decisiva en el campo de batalla. Para sus propósitos utilizaban una amplia gama de armas y artefactos como espadas, shuriken o cadenas, además de que eran expertos en la preparación de venenos, pócimas y bombas. Del mismo modo eran entrenados en el uso del «arte del disfraz», el cual utilizaban a menudo para pasar desapercibidos dependiendo de la situación imperante en el lugar en el que se tuvieran que introducir, a diferencia de la típica vestimenta con que hoy día se les identifica. Pocas organizaciones militares han sido tan difundidas y al mismo tiempo tan incomprendidas como los ninjas de Japón y gran parte de la historia de este grupo se basa en mitos o exageraciones lo que ha dificultado su estudio y comprensión. De esta forma, a lo largo de la historia, muchas muertes ocurridas en algún momento oportuno fueron atribuidas a este grupo militar, pero debido al hermetismo de sus misiones es imposible saber exactamente el número de muertes que causaron. Los ninjas fueron tanto temidos como utilizados por los líderes militares debido a que su naturaleza era totalmente contraria a los ideales del samurái, a quienes el daimyō no podría exponerlos a trabajos como el espionaje o asesinatos encubiertos, debido a que si eran descubiertos, su reputación quedaría destrozada, por lo que preferían contratar a ninjas, que generalmente procedían de clases sociales bajas, para que realizaran el trabajo. Los orígenes de los shinobi, otra palabra utilizada para referirse a este grupo militar, son inciertos, aunque su antecedente más preciso se encuentra durante el siglo VI de nuestra era y no es hasta el siglo XV en que se pueden identificar plenamente sus actividades y características. Al igual que los samurái, tuvieron su momento cumbre durante el periodo Sengoku de la historia de Japón, una etapa de gran inestabilidad y conflictos bélicos por la lucha del poder interna del país, que terminaría al establecerse el shogunato Tokugawa, época donde tendrían sus últimas apariciones. :=: Etimología :=: La palabra ninja (忍者, ninja?) es la lectura de tipo on'yomi de los kanji 忍 y 者, utilizados en el término original empleado en idioma japonés shinobi-no-mono (忍の者, shinobi-no-mono?), el cual era utilizado para referirse a los practicantes del ninjutsu (忍術, 'ninjutsu'?) como táctica de guerra y no como arte marcial, donde nin (忍, nin?) significa «escabullirse» y jutsu (術, jutsu?) significa «arte» o «destreza», por lo que juntos el significado es el «arte de escabullirse» o «arte del sigilo». La palabra ninja se volvió recurrente en la cultura popular posterior a la Segunda Guerra Mundial y prevaleció sobre shinobi-no-mono o shinobi debido a que era más fácil de pronunciar para los occidentales.En épocas distintas y dependiendo de la zona, los ninjas recibieron distintos nombres :=: Ideología :=: Desde una edad temprana los jóvenes ninjas debían de asimilar el concepto de la muerte y perder el miedo a morir debido a su naturaleza y las tareas a las que eran encomendados, aspecto similar al de la filosofía del samurái y el bushidō. Las diferencias entre los dos grupos mencionados anteriormente eran dos principalmente: Los ninja no solían realizar el seppuku, un suicidio ritual que efectuaban los samurái por excelencia. Mediante el seppuku se creía que cualquier error, derrota o desgracia podría ser subsanada al liberarse el espíritu. El ninja debía aceptar como válidos y legítimos sus métodos en una sociedad regida por el idealismo e idealizado concepto samurái, la cual era completamente contraria. El código del samurái incluía primero que nada, que los integrantes de ambos bandos estuvieran totalmente visibles y de esta manera se podría saber quien tenía el honor de ser el primero en entrar en el campo de batalla o quien era el primero en escalar un castillo. Para ser reconocibles en el campo de batalla, las tropas samurái portaban banderas en la parte trasera de su armadura. En medio de la pelea, los esfuerzos generalmente se centraban en cortar la cabeza de un rival digno para presentársela a su daimyō como trofeo, quien lo recompensaría dependiendo de la importancia y rango del rival. La batalla era muy diferente para un shinobi: sin bandera que lo identificara, debía de penetrar en el castillo días antes del asedio y ocultarse hasta encontrar el momento oportuno de prenderle fuego a las torres, matar a los guardias o al comandante mismo. Con el trabajo cumplido, huiría furtivamente en el anonimato. :=: Vestimenta :=: La referencia más antigua con que se cuenta al día de hoy de ninja vestidos todos de negro se encuentra en la ilustración de un libro del año 1801 en la que se observa a un ninja escalando un castillo en lo que es considerado el día de hoy como la vestimenta típica. Un aspecto que hay que resaltar, es que probablemente de esa representación proviene la imagen actual de la vestimenta ninja, la cual muy seguramente derivó de una convención artística muy recurrente en Japón, sobre todo en el bunraku, donde vestir a una marioneta de negro daba la idea al espectador que no la podía ver. Los mismos titiriteros utilizan vestimentas como las descritas con la misma finalidad. De cualquier forma, no es de extrañarse que durante incursiones nocturnas, la vestimenta ideal fuera de colores oscuros, preferiblemente azul marino. De igual modo, durante las nevadas en los inviernos de Japón el color preferible sería todo de blanco, debido a la naturaleza ninja de camuflarse con el entorno. La vestimenta más común era muy simple pero diseñada para cubrir sus necesidades de libertad de movimiento. La chaqueta era muy similar a la que se usa actualmente en el judō o karate, pero sin lazos o cordones para evitar que se engancharan en algún objeto mientras escalaban o corrían. Los pantalones eran similares a los que utilizaban los samurái cuando montaban a caballo, los cuales vestían junto con unos calcetines japoneses llamados tabi y unas sandalias llamadas waraji. La diferencia principal con la vestimenta de los samurái era que los shinobi utilizaban una cogulla que cubría la mitad del rostro o sólo dejaba al descubiertos los ojos. Sobre la vestimenta solían portar un tipo de armadura ligera similar a la utilizada por los ashigaru. :=: Disfraces :=: El uso extensivo de disfraces es mencionado en distintas crónicas antiguas de Japón. Si el ninja necesitaba pasar mucho tiempo analizando las características de las tropas enemigas o las características defensivas de los castillos, lo más conveniente era disfrazarse como komusō, una secta de monjes Zen que tocaban el shakuhachi (una especie de flauta japonesa) con grandes cestas en la cabeza. Cuando se requería entregar algún mensaje personalmente, el mejor disfraz era el de yamabushi, monjes de las montañas que frecuentemente eran invitados a hacer plegarias y dar bendiciones en las casas de los habitantes. Interpretar el papel de un bailarín sarugaku o de titiritero podría ser muy beneficioso para entrar en la ciudad-castillo o hasta los aposentos del daimyō y, aunque habitualmente eran registrados en la entrada, el simple hecho de conocer la disposición general de los muros y puertas del castillo resultaría información sumamente valiosa para el rival. :=: Armas y equipo :=: El arma más importante para un ninja era la típica espada japonesa conocida comúnmente como katana, en una versión más corta y recta de lo usual, a la cual se le denomina generalmente como ninjatō o shinobigatana. Debido a que esta espada podía ser usada tanto ofensiva como defensivamente, no había necesidad de utilizar algún tipo de escudo lo que facilitaba que estos guerreros viajaran lo más ligero posible. A diferencia de los samurái que solían portarla en el cinturón, debido a la movilidad que requerían los shinobi, la espada era portada a la espalda, con la tsuka (mango) cercana a la oreja izquierda y el filo hacia afuera. Dentro del arsenal de un ninja había una gran cantidad de armas y artefactos diferentes, entro ellos los principales eran: Los shuriken o «estrellas ninja» son las armas más identificadas con este grupo militar.Cuerda para escalar con 3 o 4 picos de metal[53] conocidos como kanigawa. Shuriken (手裏剣, Shuriken?), conocidos comúnmente como «estrellas ninja». Explosivos. Venenos y antídotos. Garrotes. Diversas púas conocidas como toniki. Cerbatanas con dardos venenosos llamados fukiya. Nudillos de metal conocidos como shuko. Cadenas o cuerdas con un peso giratorio conocidas como kyotetsu shoge. Granadas de magnesio. Bombas de humo. Abrojos que lanzaban al piso o al rostro del enemigo llamados tetsubishi. El kusarigama, el cual era una hoz unida a una cadena. Yumi, arcos plegables de tamaño mucho menor a los utilizados comúnmente. Pelea sin armas: La principal técnica o arte marcial que dominaban sin el uso de armas era la del jūjutsu (柔術, jūjutsu? lit. "el arte de la gentileza", aunque algunas escuelas perfeccionaron métodos específicos, como la ryū Guokku, que desarrolló el yubijutsu, que consistía en el empleo del pulgar y el resto de los dedos para golpear puntos vitales del cuerpo humano. Otra escuela, la ryū Koto se especializó en el koppo, la cual se centraba en romper los huesos del contrincante. :=: Mujeres guerreras :=: Dentro de los distintos clanes ninja, algunas mujeres eran entrenadas para realizar labores de espionaje y reconocimiento, las cuales eran conocidas como kunoichi (くノ一, kunoichi?), por lo que el entrenamiento de éstas era conocido como kunoichi no jutsu. Las kunoichi no llevaban un entrenamiento tan estricto como el de los varones en el aspecto físico, ya que su arma principal era el de la seducción y su belleza. Estas mujeres guerreras sólo recibían instrucciones básicas del ninjutsu, sobre todo en cuanto a taijutsu (defensa personal sin armas), bōjutsu (uso del bō), tantōjutsu (uso del tantō, una clase de puñal japonés), yarijutsu (uso de la yari o lanza) y nipon kenjutsu (métodos de combate con la espada), todos ellos buscando contrarrestar la superioridad física del adversario. La principal base de su educación se enfocaba en aprender el uso y preparación de venenos, el engaño así como sacar partido de los encantos de su género, de este modo se buscaba que las mujeres fueran capaces de introducirse en el castillo enemigo ya fuese como acompañantes, sirvientes o bailarinas. Fuente: http://yume-07.blogspot.com/2008/10/ninja-informacin.html

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Cómo sobrevivir al holocausto zombie
Cómo sobrevivir al holocausto zombie
InfoporAnónimo12/28/2009

Cómo sobrevivir al holocausto zombie En primer lugar, una aclaración: el término holocausto, que se empleará a destajo en este artículo y que estrictamente hablando hace referencia a la cremación de un cadáver como sacrificio dirigido a dios, se relaciona generalmente con el pueblo judío. Ya sabemos todos lo que hicieron los nazis. Bien, aquí usaremos la palabra holocausto sin tener demasiado en cuenta sus implicaciones religiosas y/o históricas. Lo mismo podríamos emplear el sinónimo hecatombe, u otros términos escatológicos como apocalipsis o ragnarok. Lo importante es que nos referimos al fin del mundo, más o menos (i.e. fin de la civilización). Por otra parte, el instinto de conservación me grita que no escriba esto, que cuando llegue el holocausto zombie será matar o morir (no literalmente matar, tal vez, pero sí “dejar morir”), y que mientras más sobrevivientes, más competencia. Pero en realidad, si bien es cierto que una de las máximas del superviviente postapocalíptico es “no ayudar al prójimo”, en ninguna parte se especifica que eso signifique “tratar de cagar al prójimo”. Así que aquí están algunos apuntes sobre el tema, y espero que nadie se convierta en un francotirador maletero, porque en el holocausto zombie los enemigos son, principalmente, los zombies. Las catástrofes naturales son un asunto completamente distinto. Hay una katana apoyada contra la pared, junto a mi mesa de noche. Es made in China y no tiene filo, pero su valor como arma penetrante y contundente suple satisfactoriamente su incapacidad como arma cortante. Bajo la cama, al alcance de mi brazo, descansa una vieja mochila de colegio, en cuyo interior languidece una caja de fósforos, una botella plástica de litro y medio llena de agua (que renuevo diligentemente cada semana), una navaja multiusos (abrelatas incluido), un obsoleto personal stereo a pilas, un catálogo Turistel, algo parecido a un botiquín de campamento y algunas otras cosas de restringida utilidad cotidiana. Uno de mis peores temores es estar lejos de esa mochila el día en que llegue el holocausto zombie. A veces se lo explico a la gente y veo en sus rostros expresiones de incredulidad, pero estoy relativamente seguro de que no estoy loco ni soy idiota. Sé, por ejemplo, que si despertara en medio de la noche respirando humo y escuchando las sirenas de los bomberos, dejaría la mochila y trataría en cambio de salvar mi laptop, mis cómics, mi billetera (dando por sentado que todo lo vivo ya se encuentre a salvo, desde luego). También sé que en caso de terremoto no tiene ningún sentido correr por los pasillos del edificio buscando un extintor, y que la forma de sobrevivir a un bombardeo atómico no es ocultarse bajo la mesa. Cada emergencia es diferente, y me parece ridículo prepararse para unas y olvidarse de otras porque… bueno, son emergencias y llegan sin aviso (saber que el martillito rojo rompe el vidrio del autobús o cómo se inflan los salvavidas del avión no resulta muy útil cuando la lava se acerca por las laderas del volcán). Pero claro, tampoco estoy hablando de convertirse en un paranaico obsesivo compulsivo. Es evidente que hay peligros más inminentes que otros. Chile es un país sísmico, amenazado con tsunamis por un lado y erupciones volcánicas por el otro, sequías en verano e inundaciones en invierno, asaltos e incendios a cualquier hora y en cualquier lugar. Como uno no tiene tiempo para todo, se entrena para enfrentarse a las más probables y dañinas de estas situaciones (terremotos, por ejemplo), y trata de acostumbrarse a todo lo demás. Es comprensible: un incendio, a menos que se parezca al de Londres de 1666, no va a matar a la mitad de la población. El sistema funciona de manera más o menos automática, y una plaga de gusanos o el congelamiento de las cosechas, por muy devastador que sea, no va a destruir el país. Además, incluso si uno no se prepara para nada en absoluto, tiene bastantes posibilidades de sobrevivir, si se puede confiar en la eficiencia de los bomberos, los carabineros, los militares, los paramédicos, la armada, etcétera (supongo que hasta cierto punto, se puede). PERO. ¿Pero qué pasa con el holocausto zombie? ¿Dónde están las luces en el suelo indicando la mejor manera de escapar de las hordas de muertos vivientes? ¿Dónde están los carteles en las postas y los hospitales aconsejando decapitar e incinerar a los familiares infectados? ¿Dónde se llevan a cabo Operaciones Cooper (anteriormente Dayse) que enseñen a los niños a levantar barricadas y abandonar a su suerte a los más débiles? La respuesta a todas estas preguntas es la misma: en ninguna parte. El gobierno y la gente que apoya o critica al gobierno nunca se ha tomado en serio la posibilidad de un holocausto zombie, y el resto de la población, que es mayoría y vive al margen del gobierno, vegeta en una ignorancia supina, seguros de que una cosa tan “de cine B” nunca tendrá lugar. Pues bien, que retocen estúpidamente en su fe ciega: porque para el sobreviviente, lo único más peligroso que un zombie es otro sobreviviente. ¿Qué hacer ANTES? En seguida detallaremos algunos de los pasos a seguir una vez que los muertos recorran las calles, pero por el momento dediquemos unas líneas al menospreciado arte de la previsión. Ciertamente, el holocausto zombie puede pillarnos en cualquier parte. En el baño de un pub. En un vagón del metro. En medio de la cordillera. En cualquier parte. Lo mejor que podemos hacer al respecto es conocer nuestro entorno, las entradas y salidas, las rutas aledañas a los lugares que más frecuentamos, la presencia o ausencia de farmacias, ferreterías, talleres mecánicos, supermercados, comisarías, etc. Esto ayudará a que, en el momento de la huida inicial, lleguemos lo antes posible a nuestro refugio predilecto (o a un refugio, al menos). A la vez, puesto que una ciudad infestada de cadáveres cerebrófagos no es fácil de explorar, podremos economizar cualquier salida “a la superficie” conociendo de antemano nuestro destino a saquear. El otro punto a tener en cuenta es la mochila de emergencias. Es virtualmente imposible tener siempre a mano aquello que más nos convendría. No podemos ir a todos lados con una mochila llena de bártulos de campamento como si esto fuera Baghdad, pero no estaría mal tener preparada una bolsa con elementos de supervivencia a la que podamos acceder con relativa facilidad. Claro que hay que tener dos cosas en cuenta: primero, no conviene poner todos los huevos en una canasta, así que si en lugar de una mochila preparamos dos o tres “bananos” o estuches de emergencia, y los guardamos en distintos lugares (uno en la casa, otro en el trabajo, etcétera) aumentarán nuestras probabilidades de éxito. Segundo, la mochila debe ser accesible, y no retrasar nuestra -ojalá innecesaria- huida, pero no debe estar demasiado a la vista o corremos el riesgo de perderla a manos de alguien más (no sólo un superviviente avispado, sino tal vez un simple y odioso ladrón pre-holocausto). En cuanto al contenido de la bolsa de emergencia, éstos son algunos de los elementos fundamentales: Botella plástica de agua, de entre medio litro y dos litros (es importante renovar el agua periódicamente); Fósforos (dos o tres cajas cuando menos) o encendedores (idealmente con recarga); Navaja multiusos (o cuando menos, cuchillo, abrelatas y destornillador); Una pequeña cantidad de alimentos no perecibles (por ejemplo, una lata de atún y un paquete de galletas de salvado); y Un botiquín (lo esencial es un desinfectante, algunas vendas, unas hebras de catgut o incluso hilo de coser y agujas). Una buena mochila para el holocausto zombie, que también puede llegar a servir en caso de invasión extraterrestre, puede incluir algunas cosas más: unos mililitros de cloro para potabilizar agua, una radio con pilas, un mapa rutero, etcétera. Sin embargo, hay que evitar que el bolso termine siendo demasiado pesado o voluminoso, convirtiéndose en un impedimento a la hora de correr o escabullirse de las putrefactas garras de los zombies. Finalmente, es importante que recordemos que todo esto es sólo una precaución, y no el imprescindible bastión que nos protegerá de la zombificación. Del mismo modo que resulta estúpido aferrarse a la esperanza de encontrar a familiares perdidos, sería una locura obsesionarse con la mochila. Si estamos demasiado lejos de cualquiera de los bolsos ocultos, debermos olvidarnos de ellos y seguir adelante. Una de los aspectos básicos del plan de supervivencia, como veremos más adelante, es éste: nunca regresar en busca de algo o alguien. Por último, antes de pasar al holocausto en sí, dos consejos generales, útiles incluso si llegas a morirte antes de que el infierno esté demasiado lleno para seguir aceptando almas: Disfruta la vida al máximo. Puede parecer una cursilería new-age, pero un sobreviviente lleno de fantasmas del pasado no va a durar mucho. Los recuerdos de un tiempo mejor están bien; la culpa y los remordimientos, no. Sácate provecho. Si no sabes conducir, aprende ya. Si no sabes nadar, inscríbete en alguna piscina o pídele ayuda a un amigo. Si tienes la oportunidad de ver cómo se arregla un motor o cómo se construye una radio casera, aprovéchala. Cualquiera de estas cosas puede salvarte la vida cuando llegue el holocausto (sea zombie, nuclear, meteorítico o alienígena). El día de los muertos Y entonces, un día cualquiera, mientras cenas con tu familia en Navidad o mientras te duchas antes de ir al trabajo un miércoles o mientras duermes en un hotel en Estambul o vas a la playa en bicicleta, llega el holocausto zombie. Las posibilidades son infinitas, y cada situación conlleva ventajas y desventajas (casi siempre esto último), pero no es la intención de este artículo hilar tan fino. Al final del texto se encuentra una breve lista de lecturas y películas recomendadas, cada una de las cuales aporta diferentes ideas e ilustra situaciones específicas y algunas formas de enfrentarlas. En estas líneas, sin embargo, vamos a enfocarnos en las generalidades. 1. Cuando el holocausto llegue, llegará de improviso. No será un meteorito que llevamos meses observando con nuestros telescopios, ni un tsunami en una ciudad costera en el borde de una placa tectónica. No sólo eso: será rápido. Desde la aparición del primer zombie al colapso completo a nivel global no pasarán más de 36 horas, por lo que es esencial reaccionar con rapidez. De hecho, si nos ponemos en el peor de los casos y el brote se produce en nuestra propia localidad, tendremos sólo unas cuantas horas para poner en marcha nuestro plan de supervivencia. Es fundamental mantener la calma y no dejarse llevar por el desconcierto. No hay forma de saber en qué forma se presentará la catástrofe. Puede disfrazarse de revuelta social, accidentes aislados, confusos especiales de prensa… De cada cual depende saber a qué detalles prestar atención y cuándo tomar la decisión de huir, pero algo es seguro: si empieza a llegar mucha gente a los hospitales y nadie sabe por qué, es buen momento para ser suspicaz. En el reducido tiempo con que contamos debemos enfocarnos en llegar a nuestra guarida. Si el lugar en cuestión se encuentra a más de una o dos horas de distancia, puede que sea mejor improvisar un escondite temporal (y ojalá llevar allí una de las mochilas de emergencia). En ningún caso debe perderse un solo segundo intentando encontrarse con alguien más, ni saqueando antes de tiempo ni revisando si el computador está apagado. Por supuesto, sí que se puede llamar por celular (nunca por teléfono fijo a menos que haya uno en nuestro refugio) a los seres queridos para ponerlos sobre aviso y, por si acaso, despedirse de ellos. Si conocemos a otra gente preparada para el holocausto, éste es también el momento de comunicarnos con ellos y hacer un repaso veloz del plan, además de recabar y compartir información útil al respecto. Desde luego, la invasión de los muertos puede desatarse durante la noche, y entonces habrá que atender a las señales que lleguen desde el exterior en la mañana: calles demasiado silenciosas o calles llenas de ambulancias y vehículos policiales (o militares), cortes de luz, estática radial o televisiva, etc. Los domingos y los días festivos son especialmente traicioneros en ese sentido, y es aconsejable ser más cuidadoso de lo normal al salir de casa. Alternativamente, si estamos en las afueras de una ciudad o en una localidad pequeña, es mejor olvidar la guarida urbana y tratar de refugiarse en la menos poblada campiña. Si es por ponerse a soñar, un barco o una guarida flotante es casi tan bueno como un búnker antinuclear. 2. El refugio, se encuentre donde se encuentre, debe cumplir varias condiciones: a) Debe ser robusto y sencillo, fácil de mantener y defender por una sola persona. Es aconsejable tapiar las Ventanas y construir barricadas en cada posible entrada. Los refugios en altura son especialmente deseables, siempre que exista alguna manera de descender al nivel de la calle si es necesario (cuerda, escaleras de incendios, techos de edificios vecinos, etc). b) Debe contar con al menos dos vías de escape rápidas. Rara vez permaneceremos en una guarida más de unos cuantos días, a menos que esté en un lugar apartado de la civilización, y es importante que no se convierta en una trampa mortal y resultemos vencidos por el hambre o la sed (o la falta de aire) en vez de por los zombies. c) Debe pasar desapercibido, tanto para los muertos como para otros humanos. Mantén las luces apagadas y no hagas ruido. Al menos durante los primeros días, debemos resistir la tentación de buscar la ayuda del gobierno o la compañía de otros sobrevivientes. Existen excepciones, por supuesto, y depende de cada individio juzgar la utilidad o peligrosidad de otros no infectados, pero no hay mucho más que decir a este respecto: al igual que en una sociedad no atacada por zombies, a veces un buen amigo puede traicionarte, a veces un completo extraño puede salvarte la vida, y a veces no puedes confiar ni en ti mismo. d) Debe estar bien aprovisionado. Éste es uno de los aspectos más complicados. El contenido de nuestra mochila de emergencia, si la tenemos, será suficiente para un día como máximo, así que necesitamos asegurarnos de tener comida y agua para al menos una semana. Tras este tiempo, el caos inicial habrá dado paso a un horror más uniforme y rutinario, y el 99% de la población habrá pasado a engrosar las filas de los muertos vivientes, que son enemigos mucho más predecibles que los saqueadores, los militares y las multitudes asustadas. Durante las primeras horas del holocausto, antes de que todos los servicios públicos dejen de funcionar, debemos llenar tantos recipientes de agua como nos sea posible. No sólo botellas y ollas, sino lavamanos y bañeras y tanques de excusado. Si no nos hallamos en el refugio deseado, es hora de inventariar las provisiones, pero incluso si son escasas o nulas no hay que desesperarse e intentar saquear alguna casa o local cercano. Mejor pasar hambre unos cuantos días antes de aventurarse a salir. Lo óptimo, evidentemente, es contar con alimentos no perecibles, pero en caso contrario todavía podemos aprovechar para cocinar todo aquello que pueda pudrirse (los refrigeradores dejarán de funcionar pronto). Lo más fácil es arrojar lo que haya a una cacerola con agua hirviendo y cocerlo. Por supuesto, todo esto única y exclusivamente una vez que estemos seguros de cumplir con los requisitos a) y b), cuando menos. 3. No importa si los zombies son el producto de un experimento secreto fallido (o exitoso), tienen un origen místico o provienen de otra dimensión, ni si son rápidos y pseudo-inteligentes o torpes y estúpidos, una cosa es segura: son contagiosos. Lo más aconsejable por tanto es mantenerse lejos de ellos. Tratar de capturar un especimen para su estudio, o con la esperanza de sanar la enfermedad, o por pura y morbosa diversión, es una soberana estupidez. La única razón válida para acercarse a un zombie, no hablemos ya de enfrentarse a él, es la necesidad de buscar comida o encontrar un refugio, o, en última instancia, la huida. Si este es el caso, es crucial protegerse adecuadamente. Se aconseja vestir varias capas de ropa, vendas o trapos alrededor de las muñecas, el cuello y cualquier sección de piel descubierta, guantes, casco, gafas y mascarilla, tratando siempre de encontrar el equilibrio entre blindaje y rapidez. Enfundarte en una armadura medieval puede mantener a raya las uñas y colmillos, pero no te llevará muy lejos antes de que quedes inmovilizado bajo el peso de decenas de cadáveres babeantes. En el caso de una plaga provocada por una nube tóxica o un virus aéreo, debe considerarse también el uso de una máscara antigases, aunque aquí lo conveniente es mantenerse lejos no sólo de las manadas de no-muertos, sino de cualquier sitio con aspecto civilizado, desde capitales nacionales a faros aislados y carreteras perdidas. La mayoría de las veces la maldición afecta solamente a la especie humana (*), así que convertirse en montaraz y pasar una temporada en la montaña no es una mala idea, mientras más alto, mejor (es razonable hipotetizar que las bajas temperaturas enlentecerán a los zombies, y los gases venenosos son más efectivos cuanto más densos, por lo que tienden a bajar, no a subir). ———- (*) En general, los animales se mantienen alejados de los zombies, aunque los muertos vivientes no parecen estar demasiado interesados en ellos. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta si otras especies pueden actuar como portadoras, así que es igualmente prudente no acercarse ni alimentarse de animales a menos que estemos razonablemente seguros de que son completamente salvajes y habitan en regiones libres de humanos y, por ende, zombies. Por supuesto, si el virus afecta también a los perros, las vacas y las palomas, las posibilidades de sobrevivencia se reducen a cero. ———- Como ya se ha dicho, los enfrentamientos son absurdos y contraproducentes, y aunque un arma en el equipaje siempre puede resultar útil, sobretodo contra otros sobrevivientes, no es tan importante como en otros tipos de catástrofes o escenarios apocalípticos. En primer lugar, los zombies ya están muertos, y acuchillarlos o acribillarlos no sirve de nada. Ni siquiera está del todo claro que la decapitación acabe con ellos, aunque existe cierto consenso al respecto. De todos modos, si uno tiene el raro privilegio de poder escoger un arma, lo óptimo es un fusil de asalto o arma de alto calibre similar. A menudo se mencionan las escopetas como el arma definitiva anti-zombies, pero aunque tienen un poder de dispersión envidiable y definitivamente útil (la precisión es lo de menos en estos casos), su alcance no es muy bueno. Lo ideal es un arma automática con la que puedas disparar ráfagas a 200 o más metros de distancia. Por último, hay que recordar que un arma sólo debe emplearse en un momento de extrema necesidad, no sólo porque la munición es difícil de encontrar, sino porque el ruido puede atraer a más zombies (o cosas peores). Las armas cuerpo a cuerpo en tanto, deben considerarse simplemente como herramientas, porque sería un suicidio combatir con ellas a los muertos vivientes. Finalmente, mencionemos una de las formas destructivas más eficaces y antiguas conocidas por el hombre: el fuego. Antes de ponerse a rociar zombies con gasolina y lanzarles cigarrillos encendidos, hay que pensar en el entorno. Los zombies no sienten dolor, y no van a tirarse al suelo a rodar o a buscar agua, sino que seguirán deambulando o atacando normalmente hasta que se hayan consumido del todo. Pero eso puede tomar bastante tiempo, suficiente para que el fuego pase de un zombie al siguiente y llegue a las construcciones aledañas, con el resultado probable de uno o varios incendios de grandes proporciones. No es nada de lo que preocuparse si se pretende abandonar el sector, pero puede ser problemático si uno termina rodeado por las llamas. Como en todos los aspectos de la vida, la mejor arma es el cerebro (figuradamente hablando, claro; arrojar cerebros a los zombies sólo los hará más fuertes). En un holocausto zombie, la impulsividad y la perdición van de la mano. ¿28 días, semanas o meses después? ¿Cuánto dura un holocausto zombie? ¿Cuánto tiempo pasa antes de que los cadáveres animados alcancen tal grado de putrefacción que resulten virtualmente inofensivos, incapaces de caminar, rasgar y morder? ¿Cuánto tiempo para que el agente infeccioso desaparezca de la atmósfera o se descomponga en la sangre coagulada de los muertos vivientes? ¿Desaparecerá la amenaza una vez muerto (o re-muerto) el último zombie? ¿O acaso una vez muerto el último hombre, ya sea por mordedura necrófaga, enfermedad o vejez, se habrá librado el planeta por fin de la molesta raza humana? ¿Se propagará la plaga/maldición a lo largo de incontables generaciones, oculta en cuerpos momificados o portadores ignorantes, vectores animales o vegetales, tubos de ensayo perdidos…? No lo sabemos. Pero ya que el optimismo es uno de los peores peligros a los que se enfrenta el sobreviviente de un holocausto zombie, es bueno considerar el peor escenario posible. O sea, que la humanidad no va a recuperarse y la civilización no va a resurgir. Lo que el meteorito mágico les hizo a los dinosaurios los zombies se lo harán al hombre. Fin. Si uno ha sobrevivido hasta este punto, sería una idiotez terminar suicidándose por la depresión causada por la soledad, pero en última instancia, no hay muchas opciones. Tras unos primeros días vertiginosos y viscerales, la concentración de adrenalina en la sangre comenzará a disminuir, y a medida que nos alejemos del peligro zombificador en el tiempo y el espacio, las preguntas silenciadas durante el escape regresarán con fuerza renovada. ¿Vale la pena vivir así? Tal vez. Tal vez no estás solo. Hasta el cínico más nihilista sabe que hay personas en las que se puede confiar (muy pocas, pero las hay). Por otra parte, hay quienes no sólo soportan sino que prefieren la soledad, ermitaños de corazón cuya única compañía es el silencio. Pero todo esto es cuestión de cada uno. La idea de este texto es dar pistas para sobrevivir, no consejos sobre cómo vivir. Cada uno encontrará razones para continuar luchando o rendirse una vez que la amenaza zombie haya quedado atrás. Pero me sabe mal terminar un artículo sobre supervivencia de una manera tan oscura, así que voy a ponerme por un instante en el otro lado de la calle: después de un tiempo relativamente corto (digamos, unos dos años, a lo sumo), los zombies han sido derrotados, ya sea por las bacterias y los gusanos, la falta de cerebros y el hambre concomitante, las fuerzas armadas (humanas o divinas) o una mezcla de estos y otros factores. Sea cual sea el caso, el peligro sólo acaba de aumentar. Los seres humanos “normales” son muy a menudo peores que los zombies (i.e. lo único peor que un muerto viviente es un vivo viviente). Conviene mantenerse alejado de ellos durante un buen tiempo, observando de lejos si es posible el proceso de reconstrucción social, si lo hay. Dependiendo del grado de devastación provocado por el holocausto, no sería rara una regresión de la humanidad a una cultura tribal, el surgimiento de tiranías militares, la proliferación de movimientos del tipo “caza de brujas”, leyes marciales, esclavitud, canibalismo y cosas peores. Pero si los muertos efectivamente han vuelto a sus tumbas, tarde o temprano (más tarde que temprano) la civilización se irá poniendo en pie, y llegará el día en que las leyes, la corrupción, la rutina y el arte difuminen el recuerdo de una época terrible y sanguinaria. El hombre es un animal de costumbres y olvida pronto, y si la humanidad se ha recuperado tan rápidamente de cosas como la Peste Negra o Segunda Guerra Mundial, no hay razones para creer que no podrá recuperarse del Holocausto Zombie. Eso sí, aun cuando los campos vuelvan a sembrarse y la gente vuelva a bajar cómics de la internet, es mejor alargar el aislamiento unas semanas más, hasta estar completamente seguros de que no habrá un rebrote zombie (recuerden el viejo adagio radial: el hombre que no es informado, terminará convertido en pulpa). Entonces, y sólo entonces, podremos aventurarnos a volver a la normalidad. Asegurándonos, claro, de preparar unas cuantas mochilas de emergencia. La práctica hace al maestro Haber experimentado diez, veinte o treinta temblores de tierra, de alrededor de grado 4 en la escala de Richter, no es preparación suficiente cuando llega el terremoto grado 9. Una persona precavida cuando menos buscará información en internet sobre lo que debe hacerse o dejar de hacerse en caso de sismo, y una persona muy precavida tratará de llevar a cabo simulacros y elaborar un plan de acción apropiado. Del mismo modo, leer unos cuantos párrafos en un especial sobre zombies no basta. No basta tampoco haber visto unas cuantas películas graciosas o de serie B, ni saber usar una motosierra, ni haber jugado un par de Resident Evils. Eso sirve, claro, pero no es suficiente. A continuación se presenta una lista (resumida y antológica) de libros, películas, cómics y websites no sólo buenos y entretenidos, sino increíblemente útiles. No todos tratan sobre holocaustos zombies, pero sirven igualmente a la hora de alimentar el acervo cultural del superviviente. No se incluyen videojuegos porque por muy divertidos que sean, los videojuegos están hechos para estimular la curiosidad y el enfrentamiento, cosas que generalmente conducen directamente a un Game Over, y en el mundo real no hay Continues (**). Como mucho, vale la pena entrenar la puntería y la velocidad de reacción con el House of the Dead y otros FPS. Por supuesto, hay muchos otros títulos sobre muertos vivientes, pero se han escogido los que tratan el tema con cierto grado de seriedad y realismo, y que muestran formas de sobrevivir al holocausto zombie. Por mucho que Lionel Cosgrove sea un ídolo de multitudes (¡salve, Lionel!), no es aconsejable lanzarse contra una horda de no-muertos blandiendo una cortadora de césped. ————- (**) Zombies sí que hay, claro que sí. Por supuesto. ————- LIBROS The Zombie Survival Guide (2003), por Max Brooks. Esencial por donde se mire. Este tipo aprovechó el boom necrofílico de principios de siglo para escribir un manual muy pero que muy bueno. Aunque su explicación del fenómeno zombie tiene un carácter pseudocientífico bastante iconoclasta, los zombies son zombies aquí y en China, y sus consejos para sobrevivir no tienen precio. Imprescindible. Tiene una continuación llamada World War Z (2006). The Day of the Triffids (1951), por John Wyndham. No hay zombies, pero a diferencia de lo que pasaba en muchas películas de la época, el protagonista es un tipo a imitar. Aparte de su suerte inicial, se las arregla fenomenalmente. Lucifer’s Hammer (1977), por Larry Niven y Jerry Pournelle. Tampoco va de zombies, sino de meteoritos, pero en caso de que los zombies sean derrotados, da una buena idea de qué hacer después de eso. The Road (2006), por Cormac McCarthy. No es la novela más esperanzadora del conjunto, pero seguramente sí la más realista. PELÍCULAS Dawn of the Dead (1978), de George Romero y de nuevo Dawn of the Dead (2004), por Zack Snyder. No hay mucho que decir al respecto. Si no has visto estas dos películas, ya estás muerto. Lo mismo puede decirse de Zombie 2 (1979), de Lucio Fulci. 28 Days Later (2002), por Danny Boyle y 28 Weeks Later (2007), por Juan Carlos Fresnadillo. En éstas la condición de zombie es causada por un virus, pero ninguna de las dos películas, ambas fabulosas, se estanca en el aspecto científico de la plaga. Cada film es no sólo una obra de arte visual y sonora, sino un compendio de cosas que pueden salvarte la vida y una lista de cosas que te harán acabar en el estómago de un zombie. Además, si hay niños muertos, sabes que la cosa va en serio. CÓMICS The Walking Dead (2003-presente), por Robert Kirkman y Tony Moore/Charlie Adlard. Un cómic excelente de un excelente creador. Adulto, realista, tal vez un poco demasiado yanki, pero en cuanto a concepto y utilidad, es al noveno arte lo que el remake de Dawn of the Dead es al séptimo. Blackgas (2006), por Warren Ellis et al. Warren Ellis escribiendo sobre zombies, ¿necesitas algo más? Un cómic violento y desagradable, para desterrar de una vez por todas cualquier esperanza que tengas en la naturaleza humana (viva o muerta). WEBSITES Zombie Preparedness Initiative. Página completísima con un montón de artículos y secciones. Especialmente aconsejable la sección Staying Alive. Zombie Squad. Además de dar conferencias y seminarios y realizar convenciones y simulacros de vez en cuando, los chicos del Zombie Squad tienen una excelente lista de componentes útiles para la mochila de emergencia (Bug-Out Bag, BOB) en su sección de descargas. Captain Dave’s Survival Guide. Una plétora de consejos para sobrevivir a todo tipo de catástrofes. No incluye específicamente a los zombies, así que hay que complementar la información con otras fuentes, pero sin lugar a dudas es un manual que hay que leer. Exit Mundi (http://www.exitmundi.nl/exitmundi.htm). Una fuente inagotable de conocimiento y paranoia. El holocausto zombie está incluido en la sección Religión. Zombie Infection Simulation. Si aún necesitas convencerte sobre lo difícil que es sobrevivir al holocausto zombie, revisa esta simulación. Y piensa que son zombies “de los viejos”, no como los de ahora que corren y saltan y suben escaleras. Requiere Java. Fuente: hacer click aqui

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El ‘hacker’ dejó de ser un héroe
InfoporAnónimo5/31/2010

El último golpe asestado por los ‘hackers’ se registró en junio con la aparición del código Koobface. El factor económico prima a la hora de atacar. El interés era otro Hace dos décadas los ‘hackers’ estaban interesados en el diseño de herramientas. Uno de ellos, Linus Torvalds, desarrolló el sistema operativo Linux. Los participantes del primer Congreso mundial de ‘Hackers’, realizado en San Francisco, aseguraron que su propósito no es apropiarse de información ajena. Afirmaron que ofrecían un servicio público, porque solo ponían en evidencia los fallos en los sistemas. Todo tiene un precio para algunos ‘hackers’: direcciones de correo, datos bancarios, información empresarial, contraseñas, bases de datos… Ya no parecen interesados en ser reconocidos por sus pares por su capacidad para vulnerar sistemas informáticos, su motivación es económica. A finales de los noventa, los ‘hackers’ eran considerados ‘héroes de la informática’. Incluso Bill Gates, fundador de la empresa Microsoft, comentó, en una ocasión: “los ‘hackers’ son beneficiosos para la industria porque descubren las debilidades”. Para Verónica Sánchez, especialista en seguridad, los numerosos casos de fraude y robo de información demuestran que los ‘hackers’ en lugar de héroes son más una amenaza. “Quedan pocos los que mantienen todavía su filosofía original enfocada únicamente en el simple reto de hallar vulnerabilidades y alertar sobre ellas”. El último golpe asestado por los ‘hackers’ se registró el pasado mes junio con la aparición del código malicioso Koobface que afectó a 25 000 usuarios de las redes Facebook y MySpace. Koobface ha sufrido varias mutaciones a lo largo de junio: se detectaron todo el mes más de 575 variantes de este código. El Koobface fue desarrollado para obtener claves de acceso a cuentas bancarias y otros datos personales de los cibernautas. Un informe realizado por la consultora International Data Corporation (IDC) revela que hace una década los ‘hackers’ eran, sobre todo, adolescentes interesados en explorar los sistemas informáticos. No robaban nada; no alteraban nada. Ahora cada vez son más los que buscan información para venderla al mejor postor. De hecho, según la multinacional estadounidense Secure Computing, el código malicioso que roba datos personales representa hoy el 10% de todas las amenazas en el mundo. Este código es diseñado por estos piratas de la informática que luego se encargan de venderlo a grupos organizados. Sobre este aspecto, la compañía de seguridad Kaspersky Lab informó que muchos ataques no son efectuados por los ‘hackers’ tradicionales sino por el crimen organizado para enriquecerse. “Los criminales también se interesan en reclutar ‘hackers’”. Hasta diciembre del año anterior, hubo alrededor de 24 millones de ataques, más que hace 11 años, un verdadero récord, según datos de la firma de seguridad Symantec. Para perpetrarlos emprenden primero una fase de reconocimiento para identificar vulnerabilidades específicas. Si descubre que su víctima usa el sistema operativo Windows XP, por ejemplo, entonces buscará debilidades específicas que tenga ese sistema operativo para saber por dónde atacarlo. Édgar Landívar, gerente de la firma de ‘software’ Palo Santo Solutions, con sede en Ecuador, sostiene que muchos de los protocolos de Internet utilizados actualmente carecen de seguridad. Además, existen ‘hackers’ que interceptan contraseñas. Por esta razón las aplicaciones que mandan una contraseña no cifrada en la red son extremadamente vulnerables. Hay protocolos como el SNTP que permite el envío de los correos electrónicos que es vulnerable al robo de información. Un ‘hacker’ puede colocar un programa que registra lo que un usuario escribe. Por este motivo, Landívar es partidario de sustituir muchos de estos protocolos para proteger a los cibernautas. Todavía hay casos éticos El ‘hacker’ busca conocimiento, es en realidad un investigador nato. Por ejemplo, hace unos días uno de ellos descubrió que los teléfonos iPhone, Android y los que operan con el sistema Windows Mobile tienen una vulnerabilidad importante. El joven alertó sobre la falla, sin esperar recompensa alguna por ello. De hecho, llamó a Apple para decirles que si deseaban saber cuál era la vulnerabilidad lo llamaran. Eso revela que también hay ‘hackers’ que investigan de forma desinteresada y por supuesto hay otros que son atraídos por el dinero. Hoy la industria de la seguridad informática mueve a diario millones de dólares y eso también atrae.

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Left 4 LOL (Subtitulado al español)
OfftopicporAnónimo1/15/2010

Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Yc1smZas3ik comenten.

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Los Simpsons - Tito Puente y su venganza
Los Simpsons - Tito Puente y su venganza
OfftopicporAnónimo2/11/2010

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=DYXaav7Vv9E y de yapa: AC/DC - ThundersTruck link:

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Lamer (informática)
OfftopicporAnónimo2/27/2010

De Wikipedia, la enciclopedia libre Lamer es un anglicismo propio de la jerga de Internet que hace alusión a una persona falta de habilidades técnicas, sociabilidad o madurez considerada un incompetente en una materia, actividad específica o dentro de una comunidad, a pesar de llevar suficiente tiempo para aprender sobre la materia, actividad o adaptarse a la comunidad que le considera un lamer. Se trata de una persona que presume de tener unos conocimientos o habilidades que realmente no posee y que no tiene intención de aprender. Un hacker sería el opuesto de un lamer al tener gran cantidad de conocimientos y no presumir de ello. Contenido 1 Descripción 2 Usos del término lamer 3 En internet 4 Véase también 5 Enlaces externos Descripción: Este término proviene del argot "skater", en el que se denominaba lame (cojo) a aquellas personas cuyas habilidades sobre la tabla eran peligrosas para ellos y para los demás. Esto no implica que estuvieran realmente cojos, sino que tenían pocas aptitudes. Así, este término empezó posteriormente a utilizarse más comúnmente para denominar a aquellas personas que eran consideradas sin habilidades técnicas o intelectuales, siendo definidos como un "paralítico" en la materia. Luego, con la llegada de los boletines electrónicos se empezó a extender el uso de esta expresión para denominar a los incompetentes en el uso, manejo y reglas de chats, foros y grupos de noticias; y posteriormente también usado para indicar a la persona que tiene un mal manejo de los programas y opciones del ordenador, y los que presentan pocas habilidades para jugar a los videojuegos. Igualmente, dependiendo el contexto, aparecerían también términos opuestos a lamer, como: elite o leet (ver lenguaje leet), gosu, etc. De este modo, lamer acabó siendo el nombre estándar para aquellos considerados incompetentes frente a otras personas que sí presentarían realmente más habilidades o conocimientos sobre un tema en específico, referente a una materia, actividad, o sobre un grupo o comunidad; y/o para indicar a aquellas personas que dicen tener más habilidades o conocimientos que los que tendrían realmente. Esto a pesar de que este tipo de persona, a diferencia del newbie, llevaría un tiempo más que prudente para llegar a comprender el tema y/o integrarse debidamente al grupo o comunidad. O lo que se puede decir coloquialmente, una persona con pocas aptitudes informaticas. Usos del término lamer Típicamente el término lamer se aplica a: A los usuarios de programas informáticos, que es : Una persona que alardea de pirata informático, cracker o hacker y solo intenta utilizar programas de fácil manejo realizados por auténticos hackers, sin obtener los resultados que pretendía; incluso llegando a perjudicarse a él mismo. Una persona que no tiene habilidad para manejar software básico o conocidos, para su uso en el computador u otro aparato digital. Una persona que comparte archivos con virus con el objeto de dañar sin razón a cualquier usuario desprevenido. A los usuarios de Internet, en particular a los usuarios de chats, foros, blogs, wikis, listas de correo, y otros medios de comunicación electrónica, que es: Una persona que realmente se cree ser un entendido o tener grandes conocimientos, siendo en realidad un inepto en la materia. Una persona con intención de molestar a los demás usuarios (troll). Una persona con poco respeto a la autoridad y a los moderadores en medios de comunicación como chats y foros. Una persona que no entiende las reglas de los chats, foros, weblogs a pesar de ser un usuario antiguo. Una persona que en las redes P2P, es considerado un usuario leecher, ya que solo descargan archivos y no comparten nunca (por ejemplo, apagando el programa cuando ha terminado la descarga). Una persona que en el mundo del P2P pero sobre todo el del P2M, comparte archivos subidos por otras personas como si fuesen suyos propios, sin respetar al autor original; y a veces sólo cambiando el nombre del archivo. Aplicándolo a los usuarios de videojuegos, que es: Una persona que no tiene habilidad en los videojuegos, a pesar de jugar un tiempo más que adecuado para llegar a manejar y conocer el videojuego. Una persona que en los juegos online es considerado un cheater, ya que utiliza o trucos o trampas, para vencer a otros jugadores. Una persona que juega un juego on-line con el objetivo de dedicarse realmente a molestar a los otros usuarios. Una persona que arruina partidas de juegos online o multijugador bloqueando a otros jugadores, matando a los compañeros de equipo (wiktionary:es:teamkiller), etc. En los FPS, se identifica como lamer a aquél individuo que se caracteriza por atacar lejos de la acción, y sin moverse. A diferencia de los francotiradores mantienen siempre una actitud pasiva, toman un arma, eligen una posición y disparan a veces hiriendo a sus compañeros. No se mueven para obtener mejor puntería, lo que demuestra su inexperiencia. En internet Un lamer se considera a un aficionado al tema que se jacta de poseer grandes conocimientos que realmente no posee y que no tiene intención de aprender. Es aquel que ha visitado varias páginas web sobre hacking, ha descargado algunos programas referentes al tema y al intentar usarlos, inconscientemente sin darse cuenta puede destruir su propio ordenador, o realizar alguna acción que resulte en un perjuicio para sí mismo, sintiéndose luego igualmente superior a todos los demás. Los lamers son personas que creen ser hackers pero no pueden recibir esta "denominación" debido a que utilizan programas creados por otras personas. Frecuentemente insultan a los programadores y se creen los mejores por saber utilizar programas hechos por otros. No debe confundirse "lamer" con "script kiddie" ya que si bien los dos tienen intenciones maliciosas, se reconoce a los "script kiddie" por tener talento, aunque por muy novato que sean están por buen camino en el aprendizaje underground informático. En foros y chats de internet, se usa para describir a usuarios novatos que se comportan siempre de forma incompetente, o por una tiempo prolongado. Se les suele conocer en estos ámbitos como "n00bs", "nubs", o "noobs". FUENTE

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Drogas psicodelicas:acceder y desarrollar el potencial no ut
Drogas psicodelicas:acceder y desarrollar el potencial no ut
OfftopicporAnónimo2/12/2010

La droga psicodélica (del inglés Psychedelic drug) es una de los psicotrópicos cuya principal acción consiste en alterar los procesos mentales del cerebro y la percepción de la mente. El término se deriva de las palabras griegas ψυχή (psico, "mente" ) y δηλείν (delein ", a manifestar" ), a la traducción de "cuenta-manifestando". La implicación es que las drogas psicodélicas pueden acceder y desarrollar el potencial no utilizado de la mente humana. Las drogas psicodélicas son parte de una clase a veces conocido como alucinógenos, que también incluye sustancias relacionadas, tales como dissociatives y deliriants. A diferencia de otros psicoactivas drogas como los estimulantes y los opioides, los psicodélicos no se limitan a inducir familiares estados de ánimo, sino más bien desviar la atención de experiencias de manera que son cualitativamente diferentes de los ordinarios de conciencia. La experiencia es a menudo comparado con los no-ordinarios de conciencia, tales como trance, meditación y los sueños. Psicodelia es la adaptación al español del inglés psychedelia, un neologismo formado a partir de las palabras griegas ψυχή, "alma", y δήλομαι, "manifestar". La palabra psicodélico fue inventada por el psicólogo británico Humphry Osmond y significa "que manifiesta el alma". Ajustándose a esa definición, todos los esfuerzos por proyectar el mundo interior de la psique pueden ser considerados, en un sentido amplio, "psicodélicos". Sin embargo, cuando se habla de psicodelia suele aludirse a una modalidad artística muy concreta: el arte psicodélico, sobre todo pictórico y musical, que se desarrolló a partir de los años cincuenta del siglo pasado. Este tipo de arte se caracteriza por evocar las vivencias propias de la experiencia psicodélica: sinestesia, alteración de la percepción del tiempo y del sentido de la identidad, empatía, etc. La psicodelia alcanza su apogeo en la segunda mitad de los años sesenta y primera de los setenta. Es uno de los componentes más notorios de la Contracultura, pues ofrece una vía de escape de los limites impuestos a la conciencia y a la vida diaria por el sistema dominante. A partir de entonces, pierde notoriedad y va siendo desplazada por otras corrientes culturales, aunque su influencia persiste en múltiples manifestaciones contemporáneas, siendo especialmente obvia en la publicidad, el videoclip, el cine y la música psicodélica de vocación underground. Algunos científicos y humanistas, convencidos de las posibilidades benéficas de las drogas psicodélicas para los humanos, han investigado y promocionado su uso responsable: entre ellos se cuentan Albert Hofmann, Aldous Huxley, Alan Watts, Humphry Osmond, Michael Hollingshead y más mediáticamente Timothy Leary. El uso medicinal de estos fármacos constituye la psicoterapia psicodélica. Desde los años ochenta se han producido diversos brotes neopsicodélicos. Uno de ellos es el psychedelic trance, movimiento que retoma algunos principios de la psicodelia de los sesenta, promoviendo la empatía con el planeta y el uso de la música como herramienta de meditación. Otra manifestación reciente es el psybient, un encuentro entre la música electrónica, las estructuras complejas del rock progresivo y la estética psicodélica. La dietilamida de ácido lisérgico, LSD-25 o simplemente LSD, también llamada lisergida y comúnmente conocida como ácido, es una droga semisintética de efectos psicodélicos que se obtiene de la ergolina y de la familia de las triptaminas. Los ensayos científicos realizados hasta el momento demuestran que la LSD no produce adicción y no es tóxica.1 2 3 Es conocida por sus efectos psicológicos, entre los que se incluyen alucinaciones con ojos abiertos y cerrados, sinestesia, percepción distorsionada del tiempo y disolución del ego. Se popularizó como parte de la contracultura de los años '60. Actualmente se usa como enteógeno y droga recreativa de forma ilegal y en algunos países en psicoterapia, como droga legal bajo prescripción médica.4 En países como Rusia y el Reino Unido se discute actualmente una propuesta para legalizar su uso terapéutico.5 6 Generalidades Su nombre es un germanismo, acrónimo de Lysergsäure-Diethylamid, ‘dietilamida de ácido lisérgico’. Aunque el uso general ha optado por la forma masculina, tendría más sentido hablar de la LSD, pues dietilamida es un vocablo femenino. Ha sido utilizada como droga recreativa y enteógeno, así como herramienta para la meditación, la psiconáutica, la creación artística y la psicoterapia. Origen El químico suizo Albert Hofmann sintetizó por vez primera la sustancia en 1938 y en 1943 descubrió sus efectos por accidente durante la recristalización de una muestra de tartrato de LSD. El número 25 (LSD-25) alude al orden que el científico iba dando a los compuestos que sintetizaba. Los laboratorios Sandoz presentaron la LSD como una droga apta para diversos usos psiquiátricos. Muchos psiquiatras y psicoanalistas de los años 50 y 60 vieron en ella un agente terapéutico muy prometedor.7 Sin embargo, el uso extra-medicinal del fármaco ocasionó una tormenta política que llevó a la prohibición de la sustancia, ilegalizando todos sus usos, tanto medicinales como recreativos y espirituales. A pesar de ello, algunos círculos intelectuales siguen considerando que tiene un gran porvenir como sustancia medicinal.8 Varias organizaciones, como la Fundación Beckley, MAPS, el Heffter Research Institute y la Fundación Albert Hofmann continúan financiando, promoviendo y coordinando la investigación sobre sus usos medicinales.9 Tras varios decenios de bloqueo, en el 2008 el gobierno suizo dio luz a verde a una investigación para averiguar si la LSD ayuda a los pacientes que sufren enfermedades incurables, como el cáncer, a disminuir su angustia. En 2009, la Fundación Beckley ha emprendido un estudio para explorar los efectos de la LSD en la actividad neuronal y su estímulo a la creatividad.10 Composición química y dosificación Se trata de un compuesto cristalino, relacionado estrechamente con los alcaloides del cornezuelo del centeno, a partir de los cuales puede prepararse semisintéticamente. La LSD es sensible al oxígeno, la luz ultravioleta y el cloro, especialmente diluido, aunque puede conservar su potencia durante años si almacena lejos de la luz y la humedad, a temperaturas bajas. En su forma pura, es incolora, inodora y levemente amarga. La LSD suele administrarse por vía oral, generalmente en algún tipo de substrato, como un papel secante, un terrón de azúcar o gelatina. En forma líquida, puede administrarse mediante una inyección intramuscular o intravenosa. La LSD es una de las drogas de uso común más potentes, ya que es activa en dosis extremadamente bajas. Las dosis de LSD se miden en microgramos (µg), o millonésimas de gramo, mientras que las dosis de casi todos los fármacos se miden en miligramos, o milésimas de gramo. La dosis mínima de LSD capaz de causar un efecto psicoactivo en humanos está entre los 20 y 30 µg (microgramos). Por tanto, es alrededor de 100 veces más potente que la psilocibina y la psilocina y alrededor de 4.000 veces más potente que la mescalina. «Como observó Sidney Cohen, en una maleta con capacidad para sólo dos trajes podría llevarse suficiente LSD para incapacitar temporalmente a toda la población de Estados Unidos».11 A finales de los noventa, la LSD obtenida durante las operaciones antidroga en Estados Unidos varía usualmente entre los 20 y 80 microgramos por dosis. Durante los años sesenta, las dosis eran comúnmente de 300 microgramos o más. Los efectos de la droga son marcadamente más evidentes en dosis más altas. La LSD no causa dependencia física. El uso frecuente del fármaco o de otros relacionados con él (como la mescalina y la psilocibina) genera una rápida tolerancia, de modo que el consumo deja de generar efecto. La tolerancia se debe probablemente a la regulación de los receptores de serotonina 5-HT2A en el cerebro, y disminuye tras unos días de abstinencia. Los efectos adversos de los psicotrópicos se tratan a menudo con benzodiacepinas de acción rápida, como el diazepam o el triazolam, que tienen efectos calmantes y ansiolíticos, pero no afectan directamente a las acciones específicas de los psicotrópicos. Circulan muchos rumores sobre remedios caseros para contrarrestar los efectos psicodélicos, que incluyen sustancias como el azúcar, el calcio, el zumo de naranja o la leche, pero no se ha demostrado que ninguno de ellos sea efectivo, y no tienen sentido desde un punto de vista farmacológico. Teóricamente, antagonistas específicos de los receptores 5-HT2A, como Seroquel, actuarían como antídotos directos. Historia Síntesis El químico suizo Albert Hofmann sintetizó por primera vez LSD el 16 de noviembre de 1938 en los laboratorios Sandoz de Basilea (Suiza), durante un programa de investigación dirigido a encontrar posibles usos medicinales de los alcaloides del grupo ergolina, presentes en el cornezuelo del centeno. El cornezuelo es un hongo que infecta los granos del cereal que se utilizan para hacer pan de centeno, causando el fuego de san Antonio (ergotismo). Tras lograr sintetizar la ergobasina (sustancia uterotónica), comenzó a trabajar en otros derivados amidas del ácido lisérgico. La dietilamida del ácido lisérgico es el vigésimo quinto derivado del ácido lisérgico que sintetizó (de ahí su nombre: LSD-25), y en un primer momento Hofmann pensó que podría tener utilidad como analéptico, estimulante de los sistemas circulatorio y respiratorio, dada su analogía estructural con la nicetamida (dietelamida del ácido nicotínico), un analéptico conocido. Sin embargo, en los experimentos que se realizaron con animales no se observó ningún efecto beneficioso en este sentido (si bien las notas de laboratorio indican que los animales se volvieron extraordinariamente inquietos bajo sus efectos), y se abandonó su estudio. Sus propiedades psicodélicas no se descubrieron hasta 1943, cuando Hofmann, siguiendo lo que denominó «un curioso presentimiento», volvió a trabajar sobre el compuesto.12 Mientras volvía a sintetizar LSD-25, Hofmann se sintió mareado y tuvo que dejar el trabajo. En su diario, Hofmann escribió que abandonó el laboratorio y partió a su casa, afectado por «una notable inquietud, combinada con un ligero mareo». Hofmann indica que mientras reposaba en su cama cayó en un "estado similar a la ebriedad", no desagradable, que se caracterizaba por una estimulación extraordinaria de la imaginación. En un estado similar al ensueño, con los ojos cerrados contemplaba series ininterrumpidas de «imágenes fantásticas, formas extraordinarias con patrones de colores intensos, caleidoscópicos». El estado duró unas dos horas, pasadas las cuales remitió.13 Hofmann pensó que estos efectos psicoactivos se debían a que había absorbido accidentalmente una pequeña cantidad de LSD-25 por vía cutánea. Tres días después, tomó una dosis mucho mayor para poner a prueba sus efectos; este día pasó a ser conocido más tarde como "el día de la bicicleta".7 El día de la bicicleta El 19 de abril de 1943 el doctor Hofmann ingirió a propósito 250 µg de LSD, pues, por su experiencia con otros alcaloides ergóticos, pensó que podría ser la dosis mínima. Sin embargo, pronto descubrió que la sustancia tenía una potencia superior a la de casi cualquier otra conocida en la época, por lo que la dosis que se administró era en realidad superior a la que más tarde se aconsejó para fines terapéuticos. Tras ingerir la sustancia, Hofmann sintió que le costaba hablar de forma inteligible y pidió a su asistente de laboratorio, que estaba al tanto del experimento, que le acompañase en su viaje a casa en bicicleta, pues, por las restricciones del período de guerra, no había automóviles disponibles. Durante el viaje a casa, el estado de Hofmann se agravó, y en su diario escribió que todo lo que había en su campo de visión ondulaba, distorsionado como una imagen en un espejo cóncavo. Aunque avanzaba velozmente, tuvo la sensación paradójica de que permanecía inmóvil. Cuando llegó a casa, llamó a un doctor y pidió a su vecina algo de leche, creyendo que le ayudaría a recuperarse. Hofmann hace notar que a pesar de su estado delirante, fue capaz de escoger con lucidez la leche, por su calidad de antídoto no específico contra el envenenamiento.13 Cuando llegó el médico, no encontró ningún síntoma físico anormal, salvo las pupilas extremadamente dilatadas. Tras pasar varias horas aterrorizado, convencido de que un demonio había poseído su cuerpo, de que su vecina era una bruja y de que el mobiliario de su casa le amenazaba, el doctor Hofmann pensó que había enloquecido por completo. En su diario, Hofmann indica que el doctor decidió no medicarlo y prefirió enviarlo a la cama. Una vez acostado, Hofmann sintió que el pánico comenzaba a dar paso a una sensación de buena suerte y gratitud. Los colores y juegos de formas que veía con los ojos cerrados le resultaban ahora placenteros. Se trataba de «imágenes fantásticas» que surgían ante él, alternándose unas tras otras, abriéndose y cerrándose en círculos y espirales para después explotar en fuentes de color, y comenzar de nuevo, en un flujo incesante. Durante su 'viaje', las impresiones acústicas (como el ruido de un automóvil que pasaba) se transformaban en imágenes. Finalmente, Hofmann se quedó dormido y despertó al día siguiente fresco y con la mente clara, aunque con cierto cansancio corporal. Desayunó con una sensación de bienestar y vida renovada, y encontró la comida deliciosa. Mientras caminaba por el jardín, notó que todos sus sentidos «vibraban con una sensibilidad superior, que duró durante todo el día».13 Uso clínico Dosis de LSD La LSD fue utilizada en primer lugar en experimentos con animales, llevados a cabo por el doctor Aurelio Cerletti en los laboratorios Sandoz. Se observó que los gatos y perros sufrían, al parecer, alucinaciones, y se alteraban sus patrones de conducta (ante un ratón, el gato no reaccionaba o incluso huía, amedrentado). Al administrar LSD a un único chimpancé, se observó que toda la tribu de chimpacés reaccionaba encolerizada, pues el chimpancé embriagado dejaba de observar las leyes jerárquicas de la comunidad. Con dosis bajas, las arañas hacían sus telas con más tino que de costumbre, pero con dosis altas eran incapaces de tejerlas adecuadamente.7 Una vez concluida la experimentación con animales, el doctor Werner A. Stoll, de la universidad de Zurich, administró dosis bajas de LSD (entre 0.02 y 0.13 microgramos) a dos grupos, uno de personas sanas y otro de esquizofrénicos. Se detectó en ambos grupos un efecto eufórico, y Stoll hizo notar la similitud con los efectos de la mescalina.7 En sus conclusiones, publicadas en 1947, el doctor Stoll sugería que la LSD podía ser un buen fármaco para la psicoterapia.7 En ese mismo año, los laboratorios Sandoz comenzaron a comercializar la sustancia con el nombre de Delysid, un fármaco cuyas indicaciones incluían la terapia psicoanalítica y el estudio experimental sobre la naturaleza de las psicosis. En su prospecto, los laboratorios sugerían que los terapeutas tomaran también el fármaco para comprender mejor el estado mental de sus pacientes. El fármaco aparecía en dos formatos: debía administrarse oralmente en forma de tabletas azucaradas de 0.025 µg. (25 microgramos) o ampollas de un mililitro que contenían 0.1 µg. (100 microgramos). Estas últimas podían beberse o inyectarse. Se recomendaba una dosis inicial de 25 microgramos, que podía incrementarse en sucesivas tomas hasta hallar la dosis óptima. Los efectos descritos eran «trastornos pasajeros del afecto, alucinaciones, despersonalización, vivencia de recuerdos reprimidos y síntomas neurovegetativos leves. El efecto comienza entre 30 y 90 minutos después de la toma y dura generalmente entre 5 y 12 horas. Sin embargo, los trastornos intermitentes del afecto pueden persistir, ocasionalmente, durante varios días».7 El doctor Max Rinkel, del Centro para la salud mental de Massachussets, introdujo la LSD en Estados Unidos en 1949. Los primeros experimentos estaban dirigidos a mejorar las condiciones de los esquizofrénicos. El objetivo era provocar en personas sanas, que se prestasen voluntariamente a ello, un estado psicótico pasajero, similar a la esquizofrenia, para conocer mejor ésta. La LSD se consideraba entonces psicomimética, es decir, capaz de producir una psicosis temporal. Dado que los investigadores consideraron las similitudes entre la esquizofrenia y los efectos de la LSD eran en realidad superficiales, se abandonó esta vía de investigación.14 Sin embargo, en 2007 una nueva investigación llevada a cabo en la Escuela de Medicina Monte Sinaí de Nueva York demostró que la analogía sí tiene fundamento: la LSD afecta a los mismos receptores de serotonina y glutamato que funcionan anómalamente en los esquizofrénicos. Por tanto, si se descubren fármacos capaces de bloquear los efectos de la LSD en estos receptores, es muy probable que también resulten eficaces para combatir los síntomas de esquizofrenia.15 Durante los años 50 y 60 se investigaron varias aplicaciones medicinales de la LSD, entre los que destacan el psicoanálisis, la rehabilitación de alcohólicos y el uso como analgésico para enfermos terminales de cáncer. Numerosos psicoanalistas y psicoterapeutas en general utilizaron la LSD como psicolítico, para derribar las barreras psíquicas del paciente, logrando que éste afrontara en una sola sesión contenidos reprimidos que, de otra forma, hubieran exigido años de terapia. Uno de ellos fue el doctor estadounidense Humphry Osmond, quien en 1956, en carta a Aldous Huxley, acuñó el término psicodélico («que manifiesta el espíritu») para referirse a este tipo de sustancias. Otro de ellos es el checoslovaco Stanislav Grof, que sigue en activo. Uno de los primeros pacientes en hacer pública su experiencia fue el actor Cary Grant, quien en 1961 declaró que la terapia con LSD había cambiado su vida: «Siento que ahora me comprendo realmente a mí mismo. Antes no era así. Y al no comprenderme a mí mismo, ¿cómo esperar comprender a los demás? Sencillamente, he vuelto a nacer.»16 En cuanto a la investigación con enfermos de alcoholismo, estaba dirigida a «hacerles "tocar fondo", liberando recuerdos reprimidos y creando una situación propicia para nuevos procesos de aprendizaje».17 De los cerca de mil pacientes tratados por los doctores estadounidenses Hoffer y Osmond, casi la mitad abandonó el alcohol o redujo sustancialmente su consumo del mismo.18 En un experimento similar llevado a cabo en Canadá, el 72% de los alcohólicos tratados se tornaron abstemios o redujeron el consumo durante más de un año.19 También se les recetó LSD a pacientes cancerosos desahuciados para ayudarles a tolerar los dolores intensos y aceptar su destino. Los resultados fueron positivos en la mayor parte de los casos, aunque también se produjeron efectos adversos en algunos enfermos. Según señala Escohotado, de 17 enfermos terminales de cáncer a los que el doctor Pahnke aplicó una terapia agónica de LSD en 1969, «un tercio de los individuos (...) no experimentó mejora alguna; otro tercio mejoró en grado considerable, y el último tercio se sintió "dramáticamente aliviado"».20 El efecto analgésico de la LSD se reveló más duradero que el de los analgésicos más poderosos, como la meperidina y la dihidromorfinona.21 Se ensayaron también otras aplicaciones, algunas llamativas, como 'curar' a homosexuales y desinhibir a mujeres frígidas.22 Niños autistas y esquizofrénicos mostraron, tras la experiencia con LSD, un interés mayor por entablar relación con otras personas, mejorando sus intentos de comunicación y sus rutinas de reposo y comida.23 Ilegalización En 1962 el Congreso de EE.UU. aprobó una nueva normativa sobre fármacos, en la que la LSD quedaba catalogada como «droga experimental». Esto suponía la prohibición de su uso clínico.24 Sin embargo, no se restringieron las investigaciones de la CIA y el ejército.25 En 1965 se dio un paso más con la Enmienda para el Control del Abuso de Drogas, que penalizaba como delitos menores la producción ilegal y la venta, aunque no la posesión. En abril de 1966 los laboratorios Sandoz dejaron de comercializar LSD, y en 1968 se modificó la Enmienda, convirtiendo la posesión en delito menor y la venta en delito grave.26 La ilegalización de la LSD no pudo frenar su uso creciente entre la juventud estadounidense, pues la experiencia psicodélica se convirtió en uno de los rasgos de identidad del movimiento hippie. El barrio de Haight-Ashbury, en San Francisco, corazón del movimiento, se convirtió en un supermercado psicodélico, «el primer lugar donde se vendió ácido de forma masiva».27 Buena parte del arte de esa época, etiquetado como hippie, psiquedélico o psicodélico, se inspira en la experiencia de la LSD o pretende evocarla. Cuando el movimiento entró en decadencia, también lo hizo el consumo de alucinógenos, que fue perdiendo popularidad, desplazado por los opiáceos. Sucesivos movimientos neopsicodélicos han revitalizado algo su uso, como la subcultura rave,28 sin alcanzarse en ningún caso los niveles de su época de apogeo. En 2008 se reanudó la investigación clínica sobre los efectos psicoterapeúticos del fármaco. Actualmente, se desarrollan dos investigaciones en este sentido, una en Suiza y otra en la Universidad de California.10 Situación legal actual Actualmente, la situación legal de la LSD viene determinada por el Convenio de Viena de 1971, donde se la clasifica dentro de los psicotrópicos, junto con la fenciclidina, el XTC, la anfetamina y la metanfetamina. El Código Penal español, en su artículo 368, establece lo siguiente: «Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de prisión de tres a nueve años y multa del tanto al triplo del valor de la droga objeto del delito si se tratare de sustancias o productos que causen grave daño a la salud, y de prisión de uno a tres años y multa del tanto al duplo en los demás casos.» No se considera delito el propio consumo, ni la tenencia o la compra de pequeñas cantidades destinadas al propio consumo. El Tribunal Supremo utiliza una tabla elaborada por el Instituto Nacional de Toxicología el 18 de octubre de 2001 sobre las dosis medias de consumo diario. Según dicha tabla, un consumidor habitual suele adquirir para sí mismo la cantidad necesaria para 5 días, que en el caso de la LSD es de 3 µg . Efectos Los efectos de la LSD sobre el Sistema Nervioso Central son extremadamente variables y dependen de la cantidad que se consuma, el entorno en que se use la droga, la pureza de ésta, la personalidad, el estado de ánimo y las expectativas del usuario. Algunos consumidores de LSD experimentan una sensación de euforia, mientras que otros viven la experiencia en clave terrorífica. Cuando la experiencia tienen un tono general desagradable, suele hablarse de "mal viaje". Cuando la sustancia se administra por vía oral, los efectos tardan en manifestarse entre 30 minutos y una hora y, según la dosis, pueden durar entre 8 y 10 h.29 Entre los efectos fisiológicos recurrentes están los siguientes: contracciones uterinas, hipotermia, fiebre, niveles elevados de glucemia, erizamiento del vello, aumento de la frecuencia cardíaca, transpiración, pupilas dilatadas, insomnio, parestesia, hiperreflexia y temblores. Efectos psicológicos Los efectos de la LSD en la psique humana se caracterizan por variar de una persona a otra y de una situación a otra. Se considera que los efectos de la LSD son en gran medida imprevisibles y que dependen del contexto del consumo y de la situación mental en que se encuentre el individuo que la consume. Sin embargo, existe una amplia gama de efectos que suele provocar la LSD. De acuerdo a las investigaciones llevadas por el Mental Research Institute (un departamento del Medical Research Institute de California), podamos comprender los efectos psicológicos de la LSD en cinco niveles distintos:30 Efectos en el estado de ánimo Suelen ser muy variados. En líneas generales, el individuo que consume la droga entra en un estado de susceptibilidad emocional que lo pueda llevar tanto a la tristeza intensa como a la euforia. Frecuentemente los sentimientos de euforia y bienestar tienden a evolucionar en muchos sujetos a sensaciones de omnipotencia. En ocasiones, la droga produce un aumento de la ansiedad mientras que en otros casos, hay un descenso de los niveles de ansiedad, que puede permitir al individuo hablar de temas que normalmente le son dolorosos o difíciles de afrontar. De igual manera, los sujetos bajo los efectos de la LSD tienden a preocuparse por los eventos que suceden en el momento inmediato y perder interés por los eventos del futuro y del pasado. Efectos en el comportamiento interpersonal La LSD tiende a generar en el sujeto un mayor interés por las relaciones interpersonales. Esto deriva muchas veces en una facilidad para sentirse herido por los demás o ignorado. En un ambiente psicoterapéutico, ha demostrado en ocasiones aumentar la confianza del sujeto con su médico tratante. También puede ocasionar reacciones paranoides en el sujeto que la consume. Efectos sensoriales y perceptivos Son frecuentes: mayor sensibilidad a los estímulos sonoros y visuales en general; distorsiones de la imagen corporal; distorsiones visuales que suelen ser ilusiones, aunque pueden en ocasiones ser también alucinaciones; sinestesia de todo tipo, por ejemplo, música que produce visiones, imágenes visuales que producen olores, etc; alteración de la percepción del tiempo, por ejemplo, sentir que el tiempo se detiene, o que el tiempo va hacia atrás o que se acelera, etc; percepción alterada el mundo externo, como algo inestable y escurridizo. Efectos cognitivos Suele estimular los procesos del pensamiento, ocasionando el paso acelerado de una idea a otra. Puede ocasionar una disrupción del pensamiento o de los conceptos. Esto se ha interpretado como confusión o pensamiento psicótico pero también se le ha considerado como un impulso creativo. Otros efectos La LSD tiende a producir sentimientos de unidad con el entorno, sensación de "comprender" la vida y la existencia, experiencias religiosas y una fuerte tendencia a pensar en términos existenciales. Estos efectos se han registrado frecuentemente en la literatura científica y se interpretan como el resultado de la combinación de los efectos cognitivos y emocionales producidos por la LSD; tal como se han descrito en los segmentos anteriores. Trastornos La dilatación de las pupilas es una de las reacciones físicas de la LSD. Comparación del tamaño de una dosis de LSD con el de un fósforo. Los popularmente llamados tripis, consumidos a la moda, con agua mineral. Consisten en papel impregnado con LSD, los colores y la decoración son para que resulten más atractivos pero pueden presentarse en monocolor. Como reacción a la enorme popularidad que dieron a la LSD Timothy Leary y otros científicos defensores, algunos medios contraatacaron destacando sus peligros: tanto los derivados de una conducta imprudente durante el 'viaje' (se hizo famosa una leyenda urbana sobre unos jóvenes que se habrían quedado ciegos mientras observaban, arrobados, el sol)31 como daños permanentes a la salud derivados del consumo: por ejemplo, mutaciones en los cromosomas y pérdida irreparable de la lucidez. La LSD no deja secuelas que puedan ser apreciables en electroencefalogramas, ni en resonancias magnéticas, ni en pruebas neurológicas puntuales. La investigación tampoco ha corroborado el supuesto deterioro del material genético. Sin embargo, aunque la LSD no origine generalmente trastornos duraderos en personas que no hayan experimentado ansiedad, depresión o alienación, puede contribuir al desarrollo de problemas mentales en aquéllos que ya los tienen o son propensos a estados psicóticos. En el prospecto del Delysid, los laboratorios Sandoz advertían que el fármaco podía agravar las enfermedades mentales, y que debía tenerse especial cuidado en personas con tendencias suicidas.7 Un caso célebre de este tipo es el de Syd Barrett, compositor de los primeros éxitos de Pink Floyd. Un estudio de 1971 sobre reacciones adversas a la LSD en un entorno clínico aporta las siguientes conclusiones: de 4.300 pacientes, 3 de ellos (que sufrían ya enfermedades mentales) se suicidaron y 9 lo intentaron sin éxito (lo que da una razón de 0,7 por mil pacientes). Un 2,3 por mil de los pacientes sufrieron algún accidente. Nicholas Malleson concluye que «el tratamiento con LSD origina reacciones adversas agudas, pero si hay una supervisión psiquiátrica adecuada y se dan las condiciones adecuadas para su administración, la incidencia de tales reacciones no es grande».32 Según indica John Cashman, «existen también otros informes de reacciones negativas, psicosis temporales, disociaciones y reacciones post-LSD que requirieron la hospitalización. Pero en todos ellos existía historial anterior de perturbaciones psíquicas».33 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=fH_8e9JYtRs&autoplay=1 Curiosidades Cuando los Beatles publicaron su canción Lucy in the Sky with Diamonds, muchas personas (entre ellas, Timothy Leary) interpretaron que el título era un acróstico intencionado de LSD. John Lennon desmintió repetidamente esta interpretación, afirmando que tomó el personaje de un dibujo de su hijo Julian.34 En cambio, está bien acreditado que John Lennon compuso otra canción de los Beatles, Tomorrow Never Knows (incluida en el álbum de 1966 Revolver), para evocar la experiencia de un viaje de LSD, inspirándose para ello en el libro The Psychedelic Experience, de Timothy Leary y otros, inspirado a su vez en el Bardo Thodol o Libro tibetano de los muertos.35 El álbum de éxitos y remixes de Enigma, de nombre Love, Sensuality, Devotion es, también, un acróstico de LSD. En el capítulo 12 de la segunda temporada de House MD, de nombre "Distractions", el doctor Gregory House se droga con LSD para curarse de la migraña que el mismo se había provocado para vengarse de un antiguo compañero suyo, que había descubierto un supuesto remedio que evitaba la migraña, que quedó desacreditado gracias a House. Otro acróstico de LSD es el tema de Viejas Locas "La Simpática Demonia", cuya letra habla de los efectos de la droga. Los famosos The Chemical Brothers describen un "viaje" bajo los efectos del LSD en su canción 'The Test'. Tanto la letra de la canción como el video de la misma hacen referencia al estado alterado de conciencia: en el video una ballena se come a la modelo protagonista, en la letra dice 'I'm seeing waves breaking form to my horizon / Yeah I'm shining', y el coro al final expresa 'Did I pass the acid test?'.

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Deftones - digital bath
OfftopicporAnónimo1/23/2010

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Solamente yo tengo razón
Solamente yo tengo razón
OfftopicporAnónimo3/22/2010

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