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shisyastawuman

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El arte de cambiar la bolsa de basura.
ArteporAnónimoFecha desconocida

Al cambiar la bolsa de basura les habra pasado que les queda aire y despues parece que esta llena y cuando la sacan esta madia llena. Despues de largos años de cambiar bolsas descubri que la mejor forma de hacerlo es inflandola un poco y metiendola de esa forma, ayudandola un poco con la mano porque sino hace precion el aire del tacho, se ocupan todos los rincones del tacho de basura y asi boala, bolsa llena, corazon contento. Espero que lo hagan y comenten si les funciono, ojo pequeño saltamonte, son años y años de tecnica.

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El potro salvaje - Horacio Quiroga
ArteporAnónimoFecha desconocida

El potro salvaje - Horacio Quiroga Era un caballo, un joven potro de corazón ardiente, que llegó del desierto a la ciudad a vivir del espectáculo de su velocidad. Ver correr a aquel animal era, en efecto, un espectáculo considerable. Corría con la crin al viento y el viento en sus dilatadas narices. Corría, se estiraba; se estiraba más aún, y el redoble de sus cascos en la tierra no se podía medir. Corría sin reglas ni medida, en cualquier dirección del desierto y a cualquier hora del día. No existían pistas para la libertad de su carrera, ni normas para el despliegue de su energía. Poseía extraordinaria velocidad y un ardiente deseo de correr. De modo que se daba todo entero en sus disparadas salvajes y ésta era la fuerza de aquel caballo. A ejemplo de los animales muy veloces, el joven potro tenía muy pocas aptitudes para el arrastre. Tiraba mal, sin coraje, ni bríos, ni gusto. Y como en el desierto apenas alcanzaba el pasto para sustentar a los caballos de pesado tiro, el veloz animal se dirigió a la ciudad para vivir de sus carreras. En un principio entregó gratis el espectáculo de su gran velocidad, pues nadie hubiera pagado una brizna de paja por verlo -ignorantes todos del corredor que había en él-. En bellas tardes, cuando las gentes poblaban los campos inmediatos a la ciudad -y sobre todo los domingos-, el joven potro trotaba a la vista de todos, arrancaba de golpe, deteníase, trotaba de nuevo humeando el viento para lanzarse al fin a toda velocidad, tendido en una carrera loca que parecía imposible superar y que superaba a cada instante, pues aquel joven potro, como hemos dicho, ponía en sus narices, en sus cascos y en su carrera todo su ardiente corazón. Las gentes quedaron atónitas ante aquel espectáculo que se apartaba de todo lo que acostumbraban ver, y se retiraron sin apreciar la belleza de aquella carrera. -No importa -se dijo el potro alegremente-. Iré a ver un empresario de espectáculos, y ganaré, entretanto lo suficiente para vivir. De qué había vivido hasta entonces en la ciudad apenas él podía decirlo. De su propia hambre seguramente y de algún desperdicio desechado en el portón de los corralones. Fue, pues, a ver a un organizador de fiestas. -Yo puedo correr ante el público -dijo el caballo-, si me pagan por ello. No sé qué puedo ganar; pero mi modo de correr ha gustado a algunos hombres. -Sin duda, sin duda... -le respondieron-. Siempre hay algún interesado en estas cosas... No es cuestión, sin embargo, de que se haga ilusiones. .. Podríamos ofrecerle, con un poco de sacrificio de nuestra parte... El potro bajó los ojos hacia la mano del hombre, y vio lo que le ofrecían: era un montón de paja, un poco de pasto ardido y seco. -No podemos más... Y así mismo... El joven animal consideró el puñado de pasto con que se pagaban sus extraordinarias dotes de velocidad, y recordó las muecas de los hombres ante la libertad de su carrera, que cortaba en zig-zag las pistas trilladas. -No importa -se dijo alegremente-. Algún día se divertirán. Con este pasto ardido podré, entretanto, sostenerme. Y aceptó contento, porque lo que él quería era correr. Corrió, pues, ese domingo y los siguientes, por igual puñado de pasto cada vez, y cada vez dándose con toda el alma en su carrera. Ni un solo momento pensó en reservarse, engañar, seguir las rectas decorativas por halago de los espectadores, que no comprendían su libertad. Comenzaba al trote, como siempre, con las narices de fuego y la cola en arco; hacía resonar la tierra en sus arranques, para lanzarse por fin a escape a campo traviesa, en un verdadero torbellino de ansia, polvo y tronar de cascos. Y por premio, su puñado de pasto seco, que comía contento y descansado después del baño. A veces, sin embargo, mientras trituraba con su joven dentadura los duros tallos, pensaba en las repletas bolsas de avena que veía en las vidrieras, en la gula de maíz y alfalfa olorosa que desbordaba de los pesebres. -No importa -se decía alegremente-. Puedo darme por contento con este rico pasto. Y continuaba corriendo con el vientre ceñido de hambre, como había corrido siempre. Poco a poco, sin embargo, los paseantes de los domingos se acostumbraron a su libertad de carrera, y comenzaron a decirse unos a otros que aquel espectáculo de velocidad salvaje, sin reglas ni cercas, causaba una bella impresión. -No corre por las sendas como es costumbre -decían-, pero es muy veloz. Tal vez tiene ese arranque porque se siente más libre fuera de las pistas trilladas. En efecto, el joven potro, de apetito nunca saciado y que obtenía apenas de qué vivir con su ardiente velocidad, se empleaba a fondo por un puñado de pasto, como si esa carrera fuera la que iba a consagrarlo definitivamente. Y tras el baño, comía contento su ración -la ración basta y mínima del más oscuro de los más anónimos caballos-. -No importa -se decía alegremente-. Ya llegará el día en que se diviertan. El tiempo pasaba, entre tanto. Las voces cambiadas entre los espectadores cundieron por la ciudad, traspasaron sus puertas, y llegó por fin un día en que la admiración de los hombres se asentó confiada y ciega en aquel caballo de carrera. Los organizadores de espectáculos llegaron en tropel a contratarlo, y el potro, ya de edad madura, que había corrido toda su vida por un puñado de pasto, vio tendérsele, en disputa, apretadísimos fardos de alfalfa, macizas bolsas de avena y maíz -todo en cantidad incalculable- por el solo espectáculo de su carrera. Entonces el caballo tuvo por primera vez un pensamiento de amargura, al pensar en lo feliz que hubiera sido en su juventud si le hubieran ofrecido la milésima parte de lo que ahora le introducían gloriosamente en el gaznate. -En aquel tiempo -se dijo melancólicamente-, un sólo puñado de alfalfa como estímulo, cuando mi corazón saltaba de deseos de correr, hubiera hecho de mí el más feliz de los seres. Ahora estoy cansado. En efecto, estaba cansado. Su velocidad era, sin duda la misma de siempre y el mismo espectáculo de su salvaje libertad. Pero no poseía ya el ansia de correr de otros tiempos. Aquel vibrante deseo de tenderse a fondo, que antes ci joven potro entregaba alegre por un montón de paja, precisaba ahora toneladas de exquisito forraje para despertar. El triunfante caballo pensaba largamente las ofertas, calculaba, especulaba finamente en sus descansos. Y cuando los organizadores se entregaban por último a sus exigencias, recién entonces sentía deseos de correr. Corría entonces como él sólo era capaz de hacerlo; y regresaba a deleitarse ante la magnificencia del forraje ganado. Cada vez, sin embargo, el caballo era más difícil de satisfacer, aunque los organizadores hicieran verdaderos sacrificios para excitar, adular, comprar aquel deseo de correr que moría bajo la presión del éxito. Y el potro comenzó entonces a temer por su prodigiosa velocidad, si la entregaba toda en cada carrera. Corrió, entonces, por primera vez en su vida, reservándose, aprovechándose cautamente del viento y las largas sendas regulares. Nadie lo notó -o por ello fue acaso más aclamado que nunca- pues se creía ciegamente en su salvaje libertad para correr. Libertad... No, ya no la tenía. La había perdido desde el primer instante en que reservó sus fuerzas para no flaquear en la carrera siguiente. No corrió más a campo traviesa, ni contra el viento. Corrió sobre sus propios rastros más fáciles, sobre aquellos zigzags que más ovaciones habían arrancado. Y en el miedo, siempre creciente, de agotarse, llegó un momento en que el caballo de carrera aprendió a correr con estilo, engañando, escarceando cubierto de espuma por las sendas más trilladas. Y un clamor de gloria lo divinizó. Pero dos hombres que contemplaban aquel lamentable espectáculo, cambiaron algunas tristes palabras. -Yo lo he visto correr en su juventud -dijo el primero-, y si uno pudiera llorar por un animal, lo haría en recuerdo de lo que hizo este mismo caballo cuando no tenía qué comer. -No es extraño que lo haya hecho antes -dijo el segundo-. Juventud y Hambre son el más preciado don que puede conceder la vida a un fuerte corazón. Joven potro: tiéndete a fondo en tu carrera, aunque apenas se te dé para comer. Pues si llegas sin valor a la gloria por pingüe forraje, te salvará el haberte dado un día todo entero por un puñado de pasto. FUENTE: http://letras-uruguay.espaciolatino.com/quiroga/potro_salvaje.htm

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Playboy
InfoporAnónimoFecha desconocida

Hugh Hefner Hugh Marston Hefner (Chicago, 9 de abril de 1926), es el fundador y editor jefe de la revista Playboy. Se ha convertido en un carismático icono y defensor de la revolución sexual y la libertad personal. Hefner fue a la escuela primaria de Sayre y en la secundaria fue a la High School de Steinmetz en Chicago, después sirvió al ejército americano durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Despúes del servicio, estudio psicología en la Universidad de IIlinois de Urbana-Champaign y resumió su relación con Mildred Williams. No es recordado en el colegio por ser uno de los alumnos más destacados de su colegio, a pesar de su alto coeficiente intelectual (152). Sin embargo, participó en diferentes actividades: el periódico del colegio, dibujo, escritura, animación e incluso fue presidente del consejo de estudiantes. La leyenda de Hefner como un mujeriego tiene su origen en el año 1932, cuando a los 16 años fue rechazado por la chica a la que amaba. Desde ese momento decidió reinventarse: cambió su nombre, ahora se hacía llamar Hef y decidió que nunca más sufriría un fracaso amoroso. Comenzaron años de popularidad y carisma en el colegio. En 1949 trabajó como asistente del Gerente de la Compañía de historietas de Chicago y se casó con Millie Williams. En 1950 se convirtió en redactor creativo de una tienda por departamentos. Al año siguiente, comenzó a trabajar para la famosa revista Esquire, también como redactor creativo; cuando esta publicación se mudó a Nueva York, Hefner decidió emprender un negocio propio, una iniciativa que no sólo cambiaría su vida sino que modificaría la manera de pensar de millones de personas. Nace una leyenda Hefner quería hacer su propia revista. Para ello pidió prestado dinero a su madre y vendió algunos muebles. La primera edición de la revista Playboy -que en principio sería llamada Stag- se produjo en la mesa de su cocina. Él mismo supervisó todo el proceso. Corría el año 1953 y Marilyn Monroe fue la primera playmate o chica en salir en esta publicación. No colocó fecha en la portada de la primera edición, pues no estaba seguro de poder realizar un segundo número. Una vez distribuida, su dueño recorrió los puntos de venta en Chicago para ver el comportamiento de la revista. Para su sorpresa y beneplácito, se vendieron más de 50 mil copias, generando suficiente dinero para cubrir los costos y financiar una próxima edición. La revolución de la revista Playboy en el mercado no se hizo esperar. Presentar a mujeres desnudas en una publicación era algo nunca visto para esa época. Hefner, quien se dedicaba 100% a su revista, defendía su filosofía entre las páginas de la misma: criticaba la institución familiar y el estilo de vida de las familias suburbanas. Defendía la sofisticación del hombre: fumar una buena pipa, vestir bien, estar al lado de una mujer elegante y por supuesto, disfrutar de las imágenes de bellas mujeres. El editor se preocupó por algo más que las fotografías, estaba decidido a conseguir a los mejores escritores. Fue así como creció la fama de los buenos artículos que allí se publican. En algunas entrevistas, Hef ha comentado que nunca pensó que con Playboy estaba haciendo algo revolucionario y que realmente lo que lo movió a realizar esta publicación era la conexión romántica entre el hombre y la mujer. Incluso comentó en una oportunidad que la revista fue el producto de sus sueños incumplidos, una manera de escapar de la educación que sus padres le dieron en la que el alcohol estaba prohibido, el sexo era tabú y mostrar los sentimientos no estaba permitido. Para finales de los años 50, la revista vendía más de un millón de ejemplares. El ahora empresario seguía trabajando más o menos con la misma filosofía: trabajando desde su casa, supervisando todas y cada una de las páginas de la publicación, escogiendo personalmente a las playmates que posaban mes a mes en su creación. Su matrimonio con Millie sobrevivió diez años. De esa unión nacieron dos hijos: Christi, actual CEO de las empresas Payboy y David, programador de computadoras. Se divorció en 1959 y se dedicó completamente a su negocio y las aventuras que éste le permitía experimentar. Su fama de mujeriego creció con el tiempo. Su creatividad fue más allá de la revista y decidió crear un club para hombres, atendido por mujeres. En febrero de 1960 abrió el primero de estos centros. Para poder visitar el lugar se debía ser socio; en la puerta, los hombres eran recibidos por mujeres bellas vestidas de conejitas, quienes se encargaban de servir los tragos y mostrar su belleza por todo el lugar. La revolución de Hefner seguía dando de qué hablar, tanto las feministas con pensamientos liberales, como las más conservadoras tenían algo qué decir. En los años 70, la revista Playboy vendía mensualmente más de 7 millones de copias alrededor del mundo. Existían 23 clubes con la misma marca en Estados Unidos. Hefner era, además, el anfitrión de un programa de televisión llamado Playboy Penthouse en el que se presentaban famosos artistas. Playboy y su creador atraían cada vez más atención y generaban más controversia. Él era considerado un pervertido, y la revista se vendía cada vez más. Más allá de sus historias románticas (¿o eróticas?) con sus famosas conejitas o playmates, paradójicamente Hefner se considera a sí mismo un idealista y un romántico. Sin embargo, a pesar de la racha, la década de los 80 no fue la mejor para el negocio del conejito. Fue el momento en el que los clubes, casinos y hoteles tuvieron que cerrar. Para Hefner, ésta fue su peor época, pues su empresa era ataca por varios flancos. En este tiempo, el empresario dedicó parte de sus esfuerzos en trabajar por Hollywood, lo que lo hizo merecedor de una estrella en el paseo de la fama. El cambio del conejito Hugh Hefner compró una casa en Los Ángeles, conocida como la mansión Playboy, famosa no sólo por las fiestas que allí se celebraban o las estrellas que visitaban el lugar, sino porque supuestamente el lugar era todo un templo de sexo y lujuria. Diferentes ambientes, piscinas, jardines. En este palacio hay de todo. El tiempo y una mujer hizo que las cosas cambiaran un poco en la vida de Hefner. Desde 1989 y hasta 1997, Hef estuvo casado con Kimberly Conrad, una ex conejita que además de enamorarlo, modificó las reglas de la mansión. Durante este tiempo, las fiestas se hicieron diferentes, la lujuria se vino a menos. De esta unión nacieron dos niños, Marston y Cooper. La separación se llevó a cabo en 1997. Kimberly se mudó con sus hijos a una casa anexa a la mansión Playboy, y en ésta las cosas volvieron a ser como en los viejos tiempos: fiestas, mujeres e invitados todos los días. En la mansión hay actividad todas las noches, según señalan algunas revistas y páginas de Internet, los lunes son noches de hombres; los martes, días de familia; los miércoles, noche de jugar cartas; los jueves, día de ver televisión. Los viernes se lleva a cabo lo que se conoce como el Club Casablanca, una reunión en la que unas 50 personas toman tragos y ven una película clásica. El sábado en la noche se repite la oferta de la película clásica y el domingo, luego de un día de piscina y diversión (llamado Fun in the sun) se sirve una cena para los invitados y se proyecta un estreno cinematográfico. Aún en las andanzas En el año 2004 Hefner cumplirá 78 años. En tiempos recientes ha dicho en algunas entrevistas que no le gusta salir de su casa, que allí tiene todo lo que necesita para ser feliz. Supuestamente pasa todo el día en pijama y rodeado de mujeres bellas. Cuando tenía 75 años llegó a decir que todavía hacía el amor entre 4 y 5 veces a la semana, tomaba viagra y compartía su cama y vida amorosa con siete chicas (una para cada día de la semana, según sus propias palabras) Su fama ha hecho que no sea él quien busque a las mujeres. Ellas quieren ser actrices, aparecer en la revista, ser parte de la historia de Playboy. Él las complace y las convierte en sus novias por un tiempo. Sin embargo, espera que su última relación sea con Marilyn Monroe. ¿Cómo? Es muy sencillo. Hefner compró la tumba contigua a la de la estrella platinada y desea que lo entierren allí, al lado de la mujer que nació el mismo año que él y que fue la primera conejita de su vida. En este particular ha expresado: "Marilyn será mi última novia, y espero sinceramente que lo nuestro funcione." Playboy Nace una leyenda Hefner quería hacer su propia revista. Para ello pidió prestado dinero a su madre y vendió algunos muebles. La primera edición de la revista Playboy -que en principio sería llamada Stag- se produjo en la mesa de su cocina. Él mismo supervisó todo el proceso. Corría el año 1953 y Marilyn Monroe fue la primera playmate o chica en salir en esta publicación. No colocó fecha en la portada de la primera edición, pues no estaba seguro de poder realizar un segundo número. Una vez distribuida, su dueño recorrió los puntos de venta en Chicago para ver el comportamiento de la revista. Para su sorpresa y beneplácito, se vendieron más de 50 mil copias, generando suficiente dinero para cubrir los costos y financiar una próxima edición. La revolución de la revista Playboy en el mercado no se hizo esperar. Presentar a mujeres desnudas en una publicación era algo nunca visto para esa época. Hefner, quien se dedicaba 100% a su revista, defendía su filosofía entre las páginas de la misma: criticaba la institución familiar y el estilo de vida de las familias suburbanas. Defendía la sofisticación del hombre: fumar una buena pipa, vestir bien, estar al lado de una mujer elegante y por supuesto, disfrutar de las imágenes de bellas mujeres. El editor se preocupó por algo más que las fotografías, estaba decidido a conseguir a los mejores escritores. Fue así como creció la fama de los buenos artículos que allí se publican. En algunas entrevistas, Hef ha comentado que nunca pensó que con Playboy estaba haciendo algo revolucionario y que realmente lo que lo movió a realizar esta publicación era la conexión romántica entre el hombre y la mujer. Incluso comentó en una oportunidad que la revista fue el producto de sus sueños incumplidos, una manera de escapar de la educación que sus padres le dieron en la que el alcohol estaba prohibido, el sexo era tabú y mostrar los sentimientos no estaba permitido. Para finales de los años 50, la revista vendía más de un millón de ejemplares. El ahora empresario seguía trabajando más o menos con la misma filosofía: trabajando desde su casa, supervisando todas y cada una de las páginas de la publicación, escogiendo personalmente a las playmates que posaban mes a mes en su creación. Su matrimonio con Millie sobrevivió diez años. De esa unión nacieron dos hijos: Christi, actual CEO de las empresas Payboy y David, programador de computadoras. Se divorció en 1959 y se dedicó completamente a su negocio y las aventuras que éste le permitía experimentar. Su fama de mujeriego creció con el tiempo. Su creatividad fue más allá de la revista y decidió crear un club para hombres, atendido por mujeres. En febrero de 1960 abrió el primero de estos centros. Para poder visitar el lugar se debía ser socio; en la puerta, los hombres eran recibidos por mujeres bellas vestidas de conejitas, quienes se encargaban de servir los tragos y mostrar su belleza por todo el lugar. La revolución de Hefner seguía dando de qué hablar, tanto las feministas con pensamientos liberales, como las más conservadoras tenían algo qué decir. En los años 70, la revista Playboy vendía mensualmente más de 7 millones de copias alrededor del mundo. Existían 23 clubes con la misma marca en Estados Unidos. Hefner era, además, el anfitrión de un programa de televisión llamado Playboy Penthouse en el que se presentaban famosos artistas. Playboy y su creador atraían cada vez más atención y generaban más controversia. Él era considerado un pervertido, y la revista se vendía cada vez más. Más allá de sus historias románticas (¿o eróticas?) con sus famosas conejitas o playmates, paradójicamente Hefner se considera a sí mismo un idealista y un romántico. Sin embargo, a pesar de la racha, la década de los 80 no fue la mejor para el negocio del conejito. Fue el momento en el que los clubes, casinos y hoteles tuvieron que cerrar. Para Hefner, ésta fue su peor época, pues su empresa era ataca por varios flancos. En este tiempo, el empresario dedicó parte de sus esfuerzos en trabajar por Hollywood, lo que lo hizo merecedor de una estrella en el paseo de la fama. El cambio del conejito Hugh Hefner compró una casa en Los Ángeles, conocida como la mansión Playboy, famosa no sólo por las fiestas que allí se celebraban o las estrellas que visitaban el lugar, sino porque supuestamente el lugar era todo un templo de sexo y lujuria. Diferentes ambientes, piscinas, jardines. En este palacio hay de todo. El tiempo y una mujer hizo que las cosas cambiaran un poco en la vida de Hefner. Desde 1989 y hasta 1997, Hef estuvo casado con Kimberly Conrad, una ex conejita que además de enamorarlo, modificó las reglas de la mansión. Durante este tiempo, las fiestas se hicieron diferentes, la lujuria se vino a menos. De esta unión nacieron dos niños, Marston y Cooper. La separación se llevó a cabo en 1997. Kimberly se mudó con sus hijos a una casa anexa a la mansión Playboy, y en ésta las cosas volvieron a ser como en los viejos tiempos: fiestas, mujeres e invitados todos los días. En la mansión hay actividad todas las noches, según señalan algunas revistas y páginas de Internet, los lunes son noches de hombres; los martes, días de familia; los miércoles, noche de jugar cartas; los jueves, día de ver televisión. Los viernes se lleva a cabo lo que se conoce como el Club Casablanca, una reunión en la que unas 50 personas toman tragos y ven una película clásica. El sábado en la noche se repite la oferta de la película clásica y el domingo, luego de un día de piscina y diversión (llamado Fun in the sun) se sirve una cena para los invitados y se proyecta un estreno cinematográfico. Aún en las andanzas En el año 2004 Hefner cumplirá 78 años. En tiempos recientes ha dicho en algunas entrevistas que no le gusta salir de su casa, que allí tiene todo lo que necesita para ser feliz. Supuestamente pasa todo el día en pijama y rodeado de mujeres bellas. Cuando tenía 75 años llegó a decir que todavía hacía el amor entre 4 y 5 veces a la semana, tomaba viagra y compartía su cama y vida amorosa con siete chicas (una para cada día de la semana, según sus propias palabras) Su fama ha hecho que no sea él quien busque a las mujeres. Ellas quieren ser actrices, aparecer en la revista, ser parte de la historia de Playboy. Él las complace y las convierte en sus novias por un tiempo. Sin embargo, espera que su última relación sea con Marilyn Monroe. ¿Cómo? Es muy sencillo. Hefner compró la tumba contigua a la de la estrella platinada y desea que lo entierren allí, al lado de la mujer que nació el mismo año que él y que fue la primera conejita de su vida. En este particular ha expresado: "Marilyn será mi última novia, y espero sinceramente que lo nuestro funcione." Playboy es una revista de entretenimiento para adultos fundada en 1953 por Hugh Hefner, que ha crecido en Playboy Enterprises, Inc. Playboy es una de las marcas más conocidas internacionalmente. Ediciones especiales de la revista han sido publicadas en todo el mundo. La primera portada fue Marilyn Monroe, aunque la fotografía fue, en primer lugar, tomada para un calendario con el nombre de Playboy. Hefner compró los derechos de la foto de Monroe junto con otras. La primera edición, publicada en diciembre de 1953, no tenía fecha, ya que Hefner estaba inseguro de si iba a haber una segunda edición. La primera edición fue inmediatamente una sensación y se vendió sin problemas en pocas semanas. Conocida la circulación, fue de 53.991 revistas. Mayor FUENTE http://www.mipunto.com/temas/1er_trimestre04/hugh_hefner.html Sus novias Gil le dicen

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Arquitectura - Bauhaus
InfoporAnónimoFecha desconocida

BAUHAUS La Staatliches Bauhaus (Casa de la Construcción Estatal) o simplemente la Bauhaus, fue la escuela de diseño, arte y arquitectura fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania) y clausurada por las autoridades prusianas (en manos del partido nazi) en el año 1933. El nombre Bauhaus deriva de la unión de las palabras en alemán Bau, "de la construcción" y Haus, "casa"; irónicamente, a pesar de su nombre y del hecho que su fundador fue un arquitecto, la Bauhaus no tuvo un departamento de arquitectura en los primeros años de su existencia. Sus propuestas y declaraciones de intenciones participaban de la idea de una necesaria reforma de las enseñanzas artísticas como base para una consiguiente transformación de la sociedad de la época, de acuerdo con la ideología socialista de su fundador. La primera fase (1919-1923) fue idealista y romántica, la segunda (1923-1925) mucho más racionalista y en la tercera (1925-1929) alcanzó su mayor reconocimiento, coincidiendo con su traslado de Weimar a Dessau. En 1930, bajo la dirección de Mies van der Rohe, se trasladó a Berlín donde cambió por completo la orientación de su programa de enseñanza. La Bauhaus sentó las bases normativas y patrones de lo que hoy conocemos como diseño industrial y gráfico; puede decirse que antes de la existencia de la Bauhaus estas dos profesiones no existían tal y como fueron concebidas dentro de esta escuela. Sin duda la escuela estableció los fundamentos académicos sobre los cuales se basaría en gran medida una de las tendencias más predominantes de la nueva Arquitectura Moderna, incorporando una nueva estética que abarcaría todos los ámbitos de la vida cotidiana Primera época (1919-1923) En el momento de su fundación, los objetivos de la escuela, definidos por Walter Gropius en un manifiesto fueron: "La recuperación de los métodos artesanales en la actividad constructiva, elevar la potencia artesana al mismo nivel que las Bellas Artes e intentar comercializar los productos que, integrados en la producción industrial, se convertirían en objetos de consumo asequibles para el gran público" ya que una de sus metas era la de independizarse y comenzar a vender los productos elaborados en la Escuela, para dejar de depender del Estado que hasta ese momento era quien los subsidiaba. Se formó cuando Gropius une la escuela de artes con la escuela de artes aplicadas, transformándose en la primera escuela de diseño del mundo. Entre los primeros estudiantes se encontraban Marcel Lajos Breuer y Joost Schmidt, que alcanzaron cierto éxito. Los estudiantes se mostraban flexibles y dispuestos a hacer todo tipo de trabajos, por tanto salían de la escuela bien formados, sabiendo dibujar, modelar, fotografiar o diseñar muebles. La escuela disponía de talleres de ebanistería, diseño, teatro, cerámica, tejido, encuadernación, vidriería. Pero no de pintura y escultura en el sentido tradicional. El taller de teatro, dirigido por Oskar Schlemmer, era considerado muy importante dentro del programa de la escuela por su naturaleza de actividad social que combinaba diversos medios de expresión. Decorados, vestuario, etc. formaban parte de las prácticas de los alumnos. Fueron famosas las obras de Schlemmer, sobre todo el Ballet Triádico, obra estrenada en el teatro de Stuttgart. Paul Klee llegó a la escuela en 1920. Persona muy culta (además de ser un violinista y pintor notable) muy interesado por los problemas teóricos del arte. Desarrolló su actividad en el taller de tejidos, dando clases de composición. Su enseñanza se basaba en las formas elementales, de las que, según él, se derivaban todas las demás. El arte debía descubrir esas formas, desvelarlas, hacerlas visibles. Preparaba concienzudamente las clases escribiendo en unos cuadernos que, posteriormente fueron publicados en forma de libro. Paul Klee Paul Klee En 1922 Kandinsky se incorpora al proyecto. Había participado en las reformas educativas en la época de la revolución rusa, fundando en la Unión Soviética varias escuelas. Durante ese tiempo mantuvo correspondencia con Gropius. Cuando la revolución rusa empezó a sufrir dificultades y comenzaron las disputas y purgas políticas, Kandinsky decidió trasladarse a la Bauhaus. Su prestigio, tras la publicación de De lo espiritual en el arte en 1911 y sus primeras obras abstractas de 1910, era por entonces ya muy grande. Sustituyó a Schlemmer en el taller de pintura mural y dio clases con Klee en el curso de diseño básico. Su mente teórica fue decisiva para iniciar el camino hacia un arte más intelectual y razonado. Wassily Kandinsky Wassily Kandinsky Wassily Kandinsky Klee se retiró en el año 1933. Esta primera etapa culmina con la inminente necesidad del cambio de sede de la escuela propiciado por la gran depresión. En 1925 se estrena la sede de Dessau; la primera etapa de la Bauhaus se puede sintetizar como una fase de experimentación de formas, productos y diseños y, por lo tanto, también de educadores del diseño. Segunda época (1923-1925) En 1923 Theo Van Doesburg, fundador en los Países Bajos del neoplasticismo, pintor, arquitecto y teórico, comienza a publicar la revista De Stijl en Weimar, ejerciendo una influencia decisiva en los estudiantes y en Gropius que acabaría llevando a la escuela a tomar otro rumbo. A partir de 1923 se sustituye la anterior tendencia expresionista por la Nueva Objetividad, un estilo también expresionista de pintura aunque mucho más sobrio que se estaba imponiendo en toda Alemania. La incorporación a la Bauhaus de László Moholy-Nagy, un artista muy cercano a Van Doesburg, supuso la introducción en la escuela de las ideas del constructivismo ruso de El Lissitsky y Tatlin, que abogaban por un arte comunal, basado en la idea y no en la inspiración. László Moholy-Nagy El Lissitsky Tatlin De esta época datan los algunos de los más importantes escritos teóricos de la Bauhaus en el ámbito de la pintura. Así, Klee escribe «Vías del estudio de la naturaleza» (Wege des Naturstudiums, 1923) y «Cuaderno de bocetos pedagógicos» (Pädagogisches Skizzenbuch, 1925); e imparte en la Asociación del Arte de Jena la conferencia El arte moderno (Über die moderne Kunst). Por su parte, Kandinsky publica «Punto y línea sobre el plano» (Punkt und Linie zu Fläche, 1926) como el n.º 9 de la serie de la Bauhaus Tercera época (1925-1933) En 1928 László Moholy-Nagy tras cinco años de docente, abandona la Bauhaus. Decisión tomada ante la creciente presión que ejerce el grupo de docentes y alumnos de tendencia comunista. En 1932 la Bauhaus se trasladó a Berlín. Su último director fue el arquitecto Ludwig Mies van der Rohe. PRESENTE Hoy en dia vamos a cualquier shopping o casas de de moviliario y nos ofrecen una variadisima gama de sillas, muebles, sillones, lamparas, etc. que parecen nuevos, modernos e ingeniosos; pero en realidad son diseños de mas de 50, 60, 70 o mas años. Esta aclaracion la hago para mostrar que muchas veces uno sin saber (me incluyo) esta viendo o utilizando cosas que fueron diseñadas hace mucho y cree que son invenciones y diseños acuales. Ludwig Mies Van Der Rohe Ludwig Mies Van Der Rohe Ludwig Mies Van Der Rohe Ludwig Mies Van Der Rohe Ludwig Mies Van Der Rohe Ludwig Mies Van Der Rohe Le Corbusier FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_de_la_Bauhaus (mayormente)

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Futurismo - Arquitectura
Futurismo - Arquitectura
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Futurismo El futurismo surge en Milán, Italia impulsado por Filippo Tommaso Marinetti. Este movimiento rompía con la tradición, el pasado y los signos convencionales de la historia del arte. Consideraba como elementos principales de la poesía el valor, la audacia y la revolución, ya que se pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso y la bofetada. Tenía como postulados: la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica. Rechazaba la estética tradicional e intentó ensalzar la vida contemporánea, basándose en sus dos temas dominantes: la máquina y el movimiento. Se recurría, de este modo, a cualquier medio expresivo (artes plásticas, arquitectura, urbanismo, publicidad, moda, cine, música, poesía) capaz de crear un verdadero arte de acción, con el propósito de rejuvenecer y construir de nuevo la faz del mundo. El poeta egipcio Filippo Tommaso Marinetti recopiló y publicó los principios del futurismo en el manifiesto de 1909. Al año siguiente los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Gino Severini firmaron el Manifiesto del futurismo. Antonio Sant'Elia Antonio Sant'Elia Antonio Sant'Elia Antonio Sant'Elia El futurismo se caracterizó por el intento de captar la sensación de movimiento. Para ello superpuso acciones consecutivas, una especie de fotografía estroboscópica o una serie de fotografías tomadas a gran velocidad e impresas en un solo plano. Ejemplos destacados son el Jeroglífico dinámico de Bal Tabarin (1912, Museo de Arte Moderno, Nueva York) y el Tren suburbano (1915, Colección Richard S. Zeisler, Nueva York), ambos de Gino Severini. En el campo de la fotografía destacaron los hermanos Bragaglia y sus imágenes movidas, que ofrecen tiempos sucesivos y trayectoria de los gestos, como en Carpintero serrando o Joven meciéndose. Mario Chiattone En 1914 se presentaron también los primeros dibujos sobre una ciudad moderna de Antonio Sant'Elia y Mario Chiattone. Sant'Eliá presentó ese mismo año su Manifiesto de la arquitectura futurista, un proyecto utópico que cristalizó en las imágenes de la Ciudad Nueva: la nueva medida ya no era el edificio, sino la estructura urbana, y apostaba, además, por las nuevas tipologías, como estaciones de trenes y aeroplanos, centrales eléctricas, casas escalonadas con ascensores… Se trataba de un nuevo mundo vertical y mecánico, conectado a través de redes de ascensores de hierro y cristal. Zang Tumb Tumb, Marinetti Aunque el futurismo tuvo una corta existencia, aproximadamente hasta 1914, su influencia se aprecia en las obras de Marcel Duchamp, Fernand Léger y Robert Delaunay en París, así como en el constructivismo ruso. En 1915 algunos de los representantes del futurismo, como Marinetti y Sant'Elia, se enrolaron en un batallón de voluntarios, de acuerdo con el punto nueve de su decálogo fundacional, donde se ensalzaba la guerra como la única higiene del mundo. Algunos de ellos murieron, como Sant'Elia, y los demás radicalizaron sus posiciones, como la conocida conversión al fascismo en las elecciones de 1919. Imagenes de google y Texto Wikipedia

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