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La reforma que impulsa el caudillo caribeño pretende prohibir las minifaldas, limitar el uso de internet y hasta de los teléfonos celulares. Quitarán la patria potestad a los padres. El proyecto generó protestas y descontrol.Bajo la consigna “Patria, socialismo o muerte”, el caudillo venezolano pretende regir su país con mano de hierro, y seguir al pie de la letra los cercenamientos implementados por su par, el dictador cubano, a través de una nueva Constitución cuyo proyecto de reforma se encuentra en poder de la llamada Asamblea Nacional, integrada en exclusividad por sus adherentes.Tras los pasos de Fidel Castro, Hugo Chávez pretende imponer un “socialismo” que no dejará nada al azar o la decisión personal. Y es que los nuevos mandatos contemplan la obligatoriedad de los padres de compartir sus niños en etapa de crecimiento con el Estado.Se prohíben la Internet y la televisión extranjera por cable, como también cualquier tipo de culto fuera de los templos. Se planea expropiar hasta las residencias de las playas y obligar a la gente a compartir las suyas, previéndose tres personas por habitación.Así también las adolescentes deberán abstenerse de usar de minifaldas, trajes de baño “hilo dental”, escotes pronunciados, pantalones ajustados y otras prendas consideradas por Chávez fuera de lugar. Y los niños deberán olvidarse de personajes de origen extranjero como Santa Claus o Mickey Mouse, pues se prohibirá el uso de imágenes y artículos "de influencia transculturizadora imperialista" en todas las entidades públicas.La banca privada y su personal pasarán a manos del Estado y las Fuerzas Armadas serán disueltas y llevarán en adelante el nombre de Milicia Popular, de acuerdo con uno de los anteproyectos a consideración de la llamada “revolución” bolivariana de Venezuela. Una reforma que lleva al fracasoSegún la opinión del especialista en comunicación social Antonio Pasquali el modelo que “estúpidamente intenta imponer el innombrable en Venezuela, es el modelo de la Unión Soviética, que ha fracasado ya en 48 países”.Incluso, los que le apoyaron alguna vez durante los nueve años que lleva en el poder y que hoy día figuran en la lista de disidentes por llevarle la voz contraria en sus propósitos, como el ex ministro del Interior Luis Miquilena, el ex ministro de Defensa Raúl Baduel y su ex esposa Marisabel, coinciden en calificar su proyecto de “fracasado, regresivo y atrasado que va a llevar al país a la ruina y la miseria”, porque “esconde la ineficacia e ineptitud de Chávez en gobernar”.Fuente
Los militares quieren dos cosas: más presupuesto y mejores salarios. La gran mayoría rechaza las profundos cambios que está introduciendo en las Fuerzas Armadas la ministra de Defensa, Nilda Garré, y el trato que reciben del Gobierno. Y los juicios a militares por violaciones a los derechos humanos ni siquiera figuran entre sus preocupaciones secundarias. Esas son algunas de las conclusiones de una encuesta entre más de 900 oficiales en actividad realizada por la consultora Graciela Römer & Asociados por encargo del Ministerio de Defensa. Las preguntas fueron respondidas en forma anónima por 437 oficiales del Ejército, 308 de la Armada y 174 de la Fuerza Aérea. Los militares consultados manifestaron un abrumador rechazo al golpe de marzo de 1976 (sólo un 4% dijo que no había otra solución) y a la forma en que se combatió a la subversión. “Si tuviera que sacar conclusiones muy gruesas, diría que me parece muy clara la reafirmación democrática y republicana en las fuerzas”, dijo Garré a LA NACION sobre los resultados de la encuesta, que fue hecha para conocer el verdadero sentir de los militares. El trabajo revela que los oficiales son pesimistas sobre el futuro del país y de las Fuerzas Armadas. Cerca del 70 por ciento del personal militar cree que durante el gobierno de Néstor Kirchner empeoró la imagen pública del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Si bien los militares consideran que conservan cierta imagen positiva en la sociedad, la amplia mayoría afirma que la falta de apoyo de los dirigentes políticos influye en la pérdida de estima. Además, critican el trato recibido de parte del Poder Ejecutivo. La relación entre los militares y el Gobierno fue muy complicada desde el inicio de la gestión de Néstor Kirchner, en mayo de 2003. Una de las primeras medidas que tomó Kirchner fue el paso a retiro de unos cuarenta generales, almirantes y brigadieres; llegaron luego las tensiones por la anulación legislativa y judicial de las leyes de obediencia debida y de punto final, las duras advertencias del Presidente en diversos actos y los problemas profesionales, como el incendio del rompehielos Irizar y la caída de varios aviones, entre otros temas. Imagen Frente a ese panorama, el 68 por ciento del Ejército, el 63 por ciento de la Armada y el 73 por ciento de la Fuerza Aérea aseguraron que desde 2003 decayó la imagen pública militar. El 39 por ciento del Ejército, el 40 por ciento de la Armada y el 46 por ciento de la Fuerza Aérea estiman que mantienen, pese a todo, una imagen positiva, mientras que en las tres fuerzas se coincidió en un 36 por ciento en que la imagen es regular, en tanto que fue calificada directamente como mala por el 23 por ciento del Ejército, el 20 por ciento de la Armada y el 15 por ciento de la Fuerza Aérea. El resto optó por no responder. A los oficiales del Ejército se les pidió marcar las razones que aparecen como determinantes entre los que no tienen una buena imagen de su institución: el 86 por ciento manifestó que influye mucho o bastante la falta de apoyo del conjunto de la dirigencia. El 79 por ciento del Ejército, el 77 por ciento de la Armada y el 86 por ciento de la Fuerza Aérea estuvieron muy de acuerdo o de acuerdo con que se cometieron violaciones de los derechos humanos durante la última dictadura; el 9 por ciento del Ejército, el 8 por ciento de la Armada y el 4 por ciento de la Fuerza Aérea señalaron que estaban en desacuerdo o muy en desacuerdo con esa afirmación. A los militares en actividad, sin participación en la violencia de los años 70, los preocupa mucho que se los compare con lo actuado durante el gobierno militar de entonces. Sienten que son responsabilizados por errores cometidos por otras generaciones el 87 por ciento del Ejército, el 88 por ciento de la Armada y el 92 por ciento de la Fuerza Aérea. Esa sensación no evitó que se colocasen masivamente en contra de las anulaciones de las leyes de obediencia debida y de punto final. Los fuertes discursos de Kirchner en actos castrenses parecen haber resultado contraproducentes. Rechazo de las reformas Las reformas del sistema castrense impulsadas en los últimos años por el Ministerio de Defensa son rechazadas por el 51 por ciento del Ejército, el 48 por ciento de la Armada y el 35 por ciento de la Fuerza Aérea. La aprobación de los cambios tienen mayor aceptación en la Fuerza Aérea, con un 36 por ciento, mientras que se muestra de acuerdo el 19 por ciento del Ejército y el 16 por ciento de la Armada. Un porcentaje importante protestó por la forma de manejo de la cartera castrense. "Es una percepción que tiene el personal porque se quieren hacer muchos cambios en poco tiempo y eso puede abrumar. Quedó la imagen inicial de enfrentamientos. Hubiese sido mejor empezar por los salarios y algún equipamiento para que después todos se encolumnasen sin problemas porque hay muchas cosas que se están haciendo bien", explicó uno de los más importantes militares, al evaluar los resultados del sondeo. Cuando se los consultó sobre los problemas más serios que tiene hoy el Ejército, el 30 por ciento de sus oficiales mencionó en primer lugar la falta de presupuesto, el 22 por ciento el nivel de salarios, el 18 por ciento el trato recibido por parte del Poder Ejecutivo y el 11 por ciento, la falta de claridad en las misiones y objetivos. Lejos de los mayores desvelos militares, el tema de los derechos humanos aparece con un 2 por ciento de las menciones. A los mandos castrenses los preocupó mucho la baja expectativa profesional que tienen sus oficiales. El 62 por ciento del Ejército piensa que en diez años su institución será una fuerza anticuada, poco eficiente y poco competitiva, al igual que el 63 por ciento de la Armada y el 71 por ciento de la Fuerza Aérea. La mirada militar sobre el futuro de la Nación tampoco es alentadora. Consideran que en diez años la Argentina será un país estancado y sin perspectivas el 45 por ciento del Ejército, el 49 por ciento de la Armada y el 57 por ciento de la Fuerza Aérea. Ante una hipotética situación de caos y anarquía política, sólo el 5 por ciento se inclina por la toma del poder para llamar a elecciones. El pensamiento de los militares apunta más a su realidad profesional que a discusiones ideológicas. Por Daniel Gallo De la Redacción de LA NACION Fuente
Al tiempo que complejas investigaciones intentan determinar por qué la gente es adicta a las drogas, aún no se conocen las causas que originan los trastornos relacionados con el sexo. Tips que identifican el problema Algunas de las personas que se identifican como “adictas al sexo” creen que la gente suele tomar este camino como un escape. Y lo manifiestan, por ejemplo, teniendo múltiples parejas para el sexo u obsesionándose por alguien “emocionalmente inaccesible”. Otros se masturban con frecuencia (a veces tanto como cuatro o cinco veces por día), tienen aventuras extramaritales, visitan continuamente sitios pornográficos en internet, o se lastiman sexualmente con diversos objetos.El sitio En Plenitud publicó que los investigadores comienzan a creer que esto tiene algo que ver con cómo el cerebro procesa los impulsos y las gratificaciones.No está claro cómo incluir a la adicción sexual dentro de las enfermedades mentales. Debido a esto, muchos especialistas prefieren llamar a este desorden "problemática de hipersexualidad" antes que "adicción al sexo".Y aseguran que muchos de los problemas en los cuales el cerebro se obsesiona con una determinada actividad –sea sexo, drogas, o alcohol- tienden a ocurrir conjuntamente.En ese contexto, los investigadores se encuentran actualmente estudiando medicaciones que podrían ayudar a tratar esta adicción al amor y al sexo. Para el primer momento, se emplea la psicoterapia y todas las técnicas usualmente instrumentadas para tratar otras adicciones, pensamientos, o acciones sexuales que pueden interferir con la vida normal de una persona. Esto puede implicar prescribir medicamentos para tratar los problemas que van junto con estas situaciones, como la depresión o la ansiedad.Un programa de doce pasos similar al de Alcohólicos Anónimos se implementa junto con reuniones en donde se comparten historias que proporcionan una cierta tranquilidad frente a las preocupaciones. La idea es que hay muchas personas que están intentando solucionar los mismos tipos de problemas.Cómo saber si necesita ayudaEn su página de internet, el grupo de Compulsivos Sexuales Anónimos tiene una lista que incluye algunas características en común que poseen sus miembros:• Utilizan el sexo compulsivo como droga, para escaparse de las sensaciones de ansiedad, soledad, enojo, y odio a sí mismo, así como para sentir alegría.• Se inmovilizan por obsesiones románticas. Durante el lapso en el que se vuelven adictos al sexo y al amor, descuidan sus vidas.• Intentan traer intensidad y entusiasmo a sus vidas a través del sexo, pero se sienten cada vez más vacíos.• Incluso cuando consiguen el amor de otra persona, nunca les parece bastante, y no pueden frenar su atracción sexual por otras personas.• Intentan encubrir sus demandas de dependencia, estando cada vez más aislados de sí mismos, de sus valores, y de la misma gente de la que desean estar cerca.Para aquellos que todavía estén inseguros sobre si tienen o no un problema de adicción al sexo y al amor, el grupo de Adictos Anónimos al Sexo y al Amor elaboraron un formulario de 40 preguntas para auto examinarse. Entre ellas, se incluyen:• ¿Ha intentado controlar siempre cuánto sexo tener, o con qué periodicidad vería a alguien?• ¿Esta siempre dispuesto para el sexo y/o el romance? ¿Sus fantasías se estrellan con la realidad?• ¿Cree que el sexo y/o una relación harán su vida más soportable?• ¿Ha perdido la cuenta del número de parejas sexuales que ha tenido en su vida?• ¿Ha tenido o tiene una relación seria que está amenazada o ya se ha destruido debido a un affaire?• ¿Le cuesta concentrarse en otras cuestiones de su vida, debido a pensamientos o sensaciones sobre otra persona o sobre el sexo?Si la respuesta a la mayoría de las preguntas es afirmativa, debería reconsiderar su situación. Comenzar por ver a un especialista, sería un buen primer paso. Fuente
Una investigación de la Universidad de Columbia determinó que iniciar la vida sexual antes de los 14 años o después de los 22 están más expuestas a desarrollar trastornos clínicos. La edad ideal se ubicaría entre los 17 y los 18. La pérdida precoz o tardía de la virginidad puede acarrear riesgo de enfermedades sexuales, según un estudio científico publicado este martes en Estados Unidos en el que ubicaron entre los 17 y los 18 años la edad ideal para tener la primera relación sexual. Investigadores de la Universidad de Columbia indicaron que las personas que inician su vida sexual antes de los 14 años de edad están más expuestos a desarrollar trastornos clínicos, consigna un cable de Ansa. También pueden presentarse dificultades para la erección masculina o para alcanzar el orgasmo femenino, en tanto datos similares se registraron en los pacientes que se iniciaron sexualmente después de los 22 años. Los resultados del estudio se conocieron en el último número de la revista American Journal of Public Health, pero el reporte no precisó la cantidad de casos analizados. Fuente
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