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seberuss

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Primer post: 20 ago 2010Último post: 29 ago 2010
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Series/ Películas PC
InfoporAnónimo8/20/2010

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Chistes en imagenes...!
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HumorporAnónimo8/26/2010

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Cuentos Cortos
Cuentos Cortos
OfftopicporAnónimo8/29/2010

Hola amigos, hoy les voy a enseñar unos cuentos cortos Las pelotas de tenis son muy extrañas. Un perro y un gato vivian en la casa con sus amos. Salían al jardín a buscar caracoles y jugaban con ellos como si fueran pelotas. Un día decidieron, preparar un gran torneo de tenis, llamaron a sus amigos y formaron equipos, pero justo cuando iban a comenzar, los caracoles se negaron a ser utilizados, y todos los presentes comenzaron a buscar pelotas de tenis para el campeonato. Primero uno trajo una piedra, pero vieron que no rodaba; otro siguió llevando una naranja, y resultó que no botaba; un cuarto acudió con una rana, que sin duda botaba, pero no era redonda; otro siguió con un balón de fútbol, pero era demasiado grande; luego llevaron otra pelotita, pero en color negro, pero así nadie la distinguiría en el juego. Hasta que finalmente encontraron una pequeña pelota de tenis, redonda, botante, verde y llamativa, y comenzaron el torneo. Pero no puedo decir quien ganó, porque tras tantas búsquedas, ¡¡todos los que jugaban acabaron tan cansados que se durmieron sobre la pista!! Diario de mi muerte. Hoy ha llovido toda la tarde y mamá no me ha dejado salir a jugar, pero igual he salido. Y ahora me he enfermado. Me duele mucho la pancita y la cabeza. Papá trajo a una mujer para que sea mi enfermera. Es una mujer joven. Mamá no quiere que se quede aquí conmigo ni que me cuide. Dice que es una bruja. Así que le ha pedido al criado que traiga la cama de ella aquí junto a la mía. Día 17 de abril de 1895 Mama parece que también ha enfermado. Ahora Ella debe cuidarnos a las dos. Mama está mal. Tiene fiebre y habla cosas que no entiendo que significan. Me asusta que esté así... Noche del 17 de abril de 1895 Fui a buscar un vaso de agua para mama y sin querer espié por el dormitorio de Ella. Estaba con papá. Y el la besaba y hacían cosas... Me fui corriendo pero creo que ella igual me vio... Día 20 de abril de 1895 Ella le trajo a mamá una cosa rara para que comiera. Mamá no quería y ella la obligaba. Le abría la boca y le ponía eso y le hacía tragar todo. Después le daba leche...pobre mama... cada vez está peor, y yo no mejoro nada, aunque ya no me duele la cabeza. No le conté nada de lo que vi la otra vez, o se pondría peor. Ella creyó que yo estaba dormida y no me hizo ni me dio nada. Papa viene y nos saluda de vez en cuando. Mama esta casi todo el día inconsciente y de noche cuando esta cuerda me dice que no coma lo que Ella me da... Día 1 de mayo de 1895 Mamita se ha ido al cielo. Eso me dijo papa. Pero yo se que mami no se quería ir. Ella le ha obligado. Es mala. No quiso que fuera con ellos al cementerio porque dice que soy muy revoltoso y que desobedezco. (Quisiera que mama estuviera aquí así me explicaría que es revoltoso). Papa ya no me quiere. Hace mucho que no viene y me habla como antes... Ahora la quiere a Ella... Día 6 de mayo de 1895 Tengo miedo. Ella me ha querido mandar lejos. No quiere que este con papa. Quiere que vaya a un internado y papa no quiere. Ella ha mirado como si quisiera que desapareciera... le tengo miedo. Ayer me ha quitado a Tito y no me lo ha devuelto. Le he rogado pero me ha dicho que soy un niño grande ya para tener osos. ¡No me importa! Mama nunca me ha quitado a Tito. Se lo he dicho y me ha dado un bofetón. Es mala... Día 24 de mayo de 1895 Me siento mal... creo que le ha puesto cosas raras a mi comida cuando estaba dormido. Esta noche me voy a hacer el dormido y la voy a espiar... Noche del 24 de mayo de 1895 Ha dicho que no me quiere, y que le estorbo. Que quiere que me vaya al cielo con mi mama así ella puede quedarse con mi papa... Es mala... Mami.... ¿me estará viendo? Desde el cielo deben verse muchas cosas... mamita... si me ves avísame que me esta haciendo... aunque... no, no me digas nada... papa ya no me quiere mas y yo quiero estar contigo. Día 31 de mayo de 1895 Papa ha venido a verme y se ha asustado. Ha dicho que parezco un fantasma... pero yo se que es por culpa de ella. Ella no quiere que escriba más y ha buscado este diario por todas partes. Pero solo yo se donde está. Igual he tenido que cambiar su escondite. Ahora está bajo el pedazo de loza que esta suelto bajo mi cama... Espero que no lo pueda encontrar. Día 12 de junio de 1895 Me voy a encontrar con mamita. Estoy contento, triste porque tengo que dejar a papá y enojado porque ella es mala... Ella mató a mama y me esta matando a mí... Ahora estará feliz... Lo que ella no sabe es que a mama la espero un ángel y a mi también me espera uno... A ella le queda poco tiempo... Y su ángel es uno negro... y se la va a llevar a otro lugar... ¿Como lo sé? Él me lo ha dicho. Lo he visto en sueños. Él me dijo que hoy he de estar con mi mama y que ella va a estar en otro lugar. Uno oscuro y tenebroso... Ahí viene mi ángel... Adiós papito... te quiero a pesar de todo... adiós papito mío... Los dos hermanos Un día dos hermanos conversaron. Dijo el primero: - Nuestra hermana se esta burlando de nosotros, no debemos escucharla. Vamos a casa de padre, allí todo esta alegre y tranquilo. Y los dos hermanos salieron junto a casa de su padre pero al llegar escucharon el mismo escándalo. Replico el segundo: - Nuestro padre también esta hablando alto. No debemos escucharlo. ¡Vamos a casa de madre! Y caminaron a casa de su madre, pero al llegar esta también estaba hablando alto. Dijo el primero. - Nuestra madre también esta hablando alto, no debemos escucharla. Y salieron caminando como alma en pena. Finalmente los dos hermanos llegaron a un laboratorio sucio, asqueroso y lleno de microbio. Pregunto el segundo: - ¿Que es este lugar? Contesto el primero: - Ahora entiendo porque nuestros padres y hermana hablan alto. Este lugar tiene la culpa. Debemos huir hermano, no podemos hablar alto. Es pecado. La pesadilla No era una mañana mas, algo me decía que iba a pasar algo pero no sabia que. Me levanto como todos los días a la misma hora y con el singular ruido de mi despertador. Me siento en mi cama grande, confortable, situada en una amplia habitación calida e iluminada. Un ventanal que muestra el exterior en forma de cuadro. Observo con detenimiento esa mancha negra que contrasta la almohada blanca, curvas que se asoman en sabanas suaves, congeladas en el tiempo, como estatua viviente sin moneda, tierna, frágil, a la espera de nada ni nadie. Ella siempre en la misma pose, inmersa en un sueño profundo y sin perturbación alguna. Todas las mañanas se despierta una hora mas tarde que yo. Cuando me despierto la observo unos minutos para llevarme una foto de ella y luego me alejo de la habitación, recorro el pasillo y bajo las escaleras con la tranquilidad de que todo esta en orden. Voy en busca del desayuno, ese ritual previo al resto del día. Hoy algo sucedería, tenia ese presentimiento desde el momento en que mi cuerpo y mi cama dejaron de se ser un solo objeto. En la planta baja diviso su cartera arriba de la mesada. Estaba abierta como invitándome a ella. No soy de hacer esto pero hoy todo es distinto. Me acerco y con culpa la reviso. Cartas de alguien, un tal Ignacio. No era amigo de la familia ni conocido nuestro. Leo con detenimiento mientras me preparaba para lo peor. Palabras y frases como puñales. No podía creer que estaba en presencia de mi engaño, del fin de una relación y del principio de otra. Se hacia cada ves mas difícil sostener ese papel entre mis manos, era filoso y quemaba. ¿Qué debo hacer?, era el único interrogante que se me manifestaba, cuya respuesta no estaba o no quería que este. Me conozco, ese era mi terror más grande, mi reacción podía no ser la adecuada pero ya no me importaba nada. Era tanto el dolor que el corazón no piensa, y eso me asustaba. Me acerco al bar en busca de un trago que me tranquilice pero nada era suficiente. En ese mismo instante oigo un grito. Era ella, pedía ayuda. Me nombraba entre llantos y suspiros. Corrí con fuerza hasta esa escalera sin fin, hasta ese pasillo interminable, hasta esa puerta que en ese momento separaba lo que nadie nunca soportaría ver. Su cuerpo blanco, sin vida, sus ojos perdidos en un mundo de arrepentimientos, su boca gesticulando perdón, las manos cerradas e impotentes; todo era un idioma propio que supe descifrar. Seguía ahí, como la última ves que me fui, quieta y callada. ¿Quién fue? ¿Que hizo ella para merecerse esto?, esta ves eran otras las preguntas, cuyas respuesta yo sabia. Me siento en mi cama, la miro y no podía entenderlo. Me recuesto sin saber que hacer y me duermo profundamente buscando la cura de todo el dolor. Al despertarme todo había cambiado: mi habitación ya no era amplia ni calida e iluminada, la cama había dejado de ser grande y confortable; todo parecía un sueño. Y cuando de repente miro que mi ventanal ya no es un cuadro y que fue remplazado por barras verticales de piso a techo, como jaula sin salida. Me di cuenta que no era un sueño si no más bien el principio de mi pesadilla. Otra vez. El perro aún espera en el portón, por si decides volver, no se da cuenta de que el sol, ya se murió para el y para mi también. Antes nos veía correr, sonreír y hasta a veces salir de este gran galpón, pero ahora solo me ve sentado en el viejo sillón, con la barba que casi tapa mi cara y las mejillas mojadas. Sin saber si volveré a hablarle otra ves, el no pierde las esperanzas y no me odia por haberte dejado ir, sabe que en alguna parte no debes poder ni dormir. Cómo yo apenas respiro, el se da cuenta de que ya no tengo fuerzas ni siquiera para tomar un vaso de agua he ir a buscarte, un suspiro vuelve a emitir y trata de enfadarme subiendo sus patas sobre mi, pero su intento es en vano, ya deje de ser un humano desde el día en que te perdí. Ahora sólo me queda esperar a que el veneno de la soledad haga efecto y me saque de este mundo de una buena ves. ¡No te dejare morir mi fiel patrón!, sé que eres mas fuerte que yo y por ella debes vivir, aún no es tu hora de partir, soy tu servidor y debo seguir aprendiendo tí ,por eso debo salir a buscarla, encontrarla y traerla devuelta, hay que hacerle entender que nos hace falta. Sin argumentos tienes que volver, porque el se muere y tú por estar con él, vine de tan lejos para decirte que se aman y que ya están viejos, no deben perder el tiempo, todo puede terminar mañana. De lo que paso fue una pena, te aseguro que no era su idea, el no es de los que engañan y menos a las personas que desea, regresemos que el aún te espera y volvamos a estar como hace veinte años atrás. Tu cerca de sus ojos y él acariciándote el rostro, ya no hay nada mas que aclara, tienes que volver a estar con nosotros, otra vez... Sus ojos son los mios. Siempre había oído decir que yo era un ser simplemente perfecto, un genio con unas habilidades innatas fuera de lo común, admirado por todos los que me rodeaban y seleccionado entre la comunidad científica, para abrir las puertas de un nuevo mundo donde las reglas habían cambiado milagrosamente. Nunca tuve una relación convencional de familia, ellos decidieron que no la necesitaba y por lo tanto, nadie se preocupó en pensar las carencias que ello me produciría; pero yo anhelaba ser querido por mi mismo y no ser sólo el resultado de un mero experimento para conseguir un fin. Tras un alto porcentaje de fracasos consiguieron clonarme con éxito y el calvario de mi vida comenzó a gestarse día tras día. Nadie pensó que a parte de todas las células de su cuerpo, también clonarían sus recuerdos y su alma, así que cargue con la pesada maleta de un pasado que me acompañó desde un principio marcando cada uno de mis actos. Me rebelé por todo ello ante el asombro de mis creadores, mutando todas esas experiencias y transformándolas en una página en blanco que me permitiera descubrir por mi mismo, sensaciones y sentimientos que de alguna manera me proporcionaran mi propia identidad para así dejar de ser una mera copia de la suya. Algunas veces cuando él viene a visitarme, me miro en sus profundos ojos que ahora también son los míos, y noto como está latente en mí, marcando mi existencia inexorablemente. Se que su final se acerca sin remedio, y tengo muy claro, que ellos seguirán hurgando en mis entrañas, presintiendo que en un futuro no muy lejano volveré a mirarme de nuevo en esos ojos, renovadamente infantiles. ¡Susto! Cuando murió la tía Fidelia en un accidente de equitación, mis padres y yo teníamos 10 años viviendo en Guatemala. A ese país llegué de pocos meses de nacido. Mi padre, militar, fué designado como agregado a la embajada venezolana y por diversas razones nos fué imposible asistir al funeral. La tía había vivido sola durante 12 años en la casa rural que fué de mis abuelos en Cumaná, ciudad de Venezuela. Era un caserón apartado a espaldas del río Manzanares y quizás por eso, nadie quiso habitarla después de fallecer Fidelia. Pasaron dos años y ya próximo a finalizar el servicio de mi padre, se decidió el regreso a nuestro país y destacado él a la guarnición de Cumaná, se nos presentó la opción de habitar la casa solitaria. Sin embargo, debíamos primero arreglarla y adaptarla. Llegamos pues, temporalmente al hogar de mi otro tío, Aníbal, quien nos informó que los pocos vecinos del inmueble rural se quejaban de movimientos extraños por las noches. Se prendían y apagaban luces, se escuchaba por instantes la música preferida de la tía y los perros de los alrededores no cesaban de ladrar. Mi tío, incrédulo él, opinaba que no eran mas que supersticiones, pero mi madre, crédula ella, no estaba tan tranquila. -Soy militar. -Dijo mi padre. -He visto miles de situaciones. No creo en fantasmas. -Y agregó, -cuando nos mudemos nos acompañarán algunos soldados armados y... se acabó. Yo no estaba tan seguro. Era el mes de agosto. El invierno venezolano estaba en su apogeo. La lluvia caía todo el día y todos los días, a veces gruesa como metras líquidas, a veces fina como agujas heladas. El 10 de este mes, como todos los años sin falta, el Manzanares se desborda y algunas veces, lame goloso las patas de los árboles de mango y guayabas sembrados por la tía 10 años atrás. Por ahí entra el fantasma. Nadie lo ha visto ni escuchado por el frente ni por los costados. Además hay algunos vecinos con sus perros. Desde que llegamos no hemos podido ver el predio ni de lejos. La falta de vehículo y el lodazal son determinantes. Finalmente mis padres decidieron pasar un par de días con sus noches en el inmueble con el fin de acondicionarlo e irnos adaptando. Se acordó que sería el próximo sábado 10 de agosto. Llegó el día y aconteció que de la media docena de patrullas, tres estaban accidentadas. Las otras cumplían diversas misiones. De modo pues que sería otro día la pequeña mudanza. A las 8 de la noche del mencionado sábado, recibimos llamada del capitán Vogue, amigo y compañero de mi padre. -Mira Facundo, habla Vogue, se han inundado algunos predios cercanos a la casona. Vamos saliendo con el camión casi vacío para ayudar a recoger algunos muebles y quizás hasta personas y animales, ¿Quieres ir?. -Mi padre, impulsivo él, ni lo pensó. Dijo que sí y nos movilizó rápidamente. Y así, el camión y el carro del tío, ambos repletos de gente y enseres, partimos hacia la casa. El cielo encapotado por las nubes de invierno estaba tan negro como un toro negro. Las ranas y los grillos cubrían el ambiente con desafinados tonos. No se veía un alma y el carro-patrulla lanzaba destellos rojizos a las asustadas cigarras. Al entrar a la vereda de la casa, vimos los espantos. Se escabullían por el fondo como sombras misteriosas. Eran fantasmas muy comunes. Dejaron sus latas de conservas y esteras mugrientas. Colillas de cigarros, botellas vacías y otras inmundicias se acumulaban en el corredor del fondo. Bajamos rápidamente las cosas y con la ayuda de los soldados limpiamos dos habitaciones. Se despidieron nuestros acompañantes mientras colocábamos candados nuevos a las puertas de cerrojos inservibles. Comimos los tres, charlamos hasta tarde y caímos rendidos arrullados por la lluvia. A la mañana siguiente, aunque no llovía, tampoco hubo sol. Mientras mi padre y yo seguíamos acondicionando, mi mamá decidió hacer un recorrido por el jardín encharcado, todavía con su batola de dormir. Se abrió paso entre los arbustos descuidados y evitó las zarzas y enredaderas. Vió al fondo la primera persona vecina. Era una dama que le daba de comer a sus gallinas. Miró a mi mamá quien la saludaba sonriente. Abrió los ojos, abrió la boca, retrocedió de espaldas con la mirada fija en ella... y desapareció en retroceso. Igual sucedió con la jovencita que se asomó a la ventana en la casa de al lado, miró a mi madre fijamente con los ojos muy grandes... y cerró la ventana violentamente. Cuando salimos en el carro del tío, mi progenitora y yo a comprar algo de comer, notamos ventanas semi-abiertas y vecinos que nos veían con cara de asombro. No teníamos ni idea del extraño comportamiento. El colmo ocurrió al llegar al negocio de víveres cercano. Algunos clientes nos miraban fíjamente con ojos espantados mientras se daban codazos. Entonces el dueño, un señor mayor, levantó sus cansados párpados y se los frotó varias veces. -¡Señora Fidelia!... Pero... pero... ¿Usted? -¿Fidelia? -respondió mi madre. -No, no... ¡Me llamo Nilda!. -Entonces ella se golpeó la frente con la palma de la mano. -¡Claro! -dijo, -¡Ya comprendo! -Fidelia y yo éramos gemelas. ¡Gemelas idénticas!

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