sebaxdtian12
Usuario (Argentina)

Bueno, este video lo filmé hace 6 meses en la escuela. Comentando un poco lo ocurrido aquel día: Estabamos en la clase de matemática y a uno de estos muchachos (el mariscal payi) se le ocurrió una idea MOLESTAR A ENRIQUE CON UNA CERBATANA Cabe recalcar que la cerbatana era algo así Aca dejo un videito si queres hacerte una casera link: https://www.youtube.com/watch?v=_Oj-Pl3CAOU Continuando con mi relato, el temible payi estaba molestando a don enrique que era masomenos así La clase de matemática concluyó y salimos todos al recreo, y se quedó enrique hablando con uno de sus camaradas, y yo escuché algo así como "lo cago a palos cuando vuelva" y salí al recreo y alerte a payi para que le diera su merecido al pequeño henry. Le dije lo que había escuchado, solamente para generar conflicto, a lo que payi dijo "ah boe, ahora llego y lo reviento, seba vos graba" Atento a las ordenes del comandante, al concluir el recreo fuimos rapido al aula, y antes de que llegara payi, uno de los que estaba con nosotros le alertó a enrique: "Dice payi que te va a estampar contra la pared" En ese momento le vi el rostro a enrique y me di cuenta de que en ese momento, el se dio cuenta de que se iba a desatar un duelo por su vida contra el temido comandante payi. Su rostro era masomenos así Payi llegó, y le dijo, "dale lince de mierda, vamos a pelear" Enrique sabía que había llegado el momento crítico, y sin saber si la iba a poder contar, se despidió con un gran abrazo cosmico de su unico amigo en el salón. El abrazo fue masomenos así El momento llegó. Yo tenía la camara lista, los luchadores estaban listos, todo estaba dado para comenzar la batalla, pero en ese momento, el comandante payi soltó de su boca lo siguiente: "te voy a hacer mierda troesma, la rebardeaste cosmicamente al decir que me ibas a boxear, los golpes que te voy a dar se van a escuchar acá y en la galaxia daltoniana del oeste de la constelacion diamondiana de Andrómeda, te voy a sacar las ganas de volver a abrir la boca para siempre, en este mundo y en los paralelos también" Sin más palabras, aquí les dejo lo grabado, espero que les guste, abrazo cosmico. link: https://www.youtube.com/watch?v=mgzho2c_gzI Resumen lvl 5: Un lince se quiso defender del ataque del general payi y este recurrio a la violencia y lo cagó a palos. Resumen gráfico GIF Cabe recalcar que después de esto a payi le dieron una medalla de honor y enrique fue detenido por crapero.
Bueno, este video lo filmé hace 6 meses en la escuela. Comentando un poco lo ocurrido aquel día: Estabamos en la clase de matemática y a uno de estos muchachos (el mariscal payi) se le ocurrió una idea MOLESTAR A ENRIQUE CON UNA CERBATANA Cabe recalcar que la cerbatana era algo así Aca dejo un videito si queres hacerte una casera link: https://www.youtube.com/watch?v=_Oj-Pl3CAOU Continuando con mi relato, el temible payi estaba molestando a don enrique que era masomenos así La clase de matemática concluyó y salimos todos al recreo, y se quedó enrique hablando con uno de sus camaradas, y yo escuché algo así como "lo cago a palos cuando vuelva" y salí al recreo y alerte a payi para que le diera su merecido al pequeño henry. Le dije lo que había escuchado, solamente para generar conflicto, a lo que payi dijo "ah boe, ahora llego y lo reviento, seba vos graba" Atento a las ordenes del comandante, al concluir el recreo fuimos rapido al aula, y antes de que llegara payi, uno de los que estaba con nosotros le alertó a enrique: "Dice payi que te va a estampar contra la pared" En ese momento le vi el rostro a enrique y me di cuenta de que en ese momento, el se dio cuenta de que se iba a desatar un duelo por su vida contra el temido comandante payi. Su rostro era masomenos así Payi llegó, y le dijo, "dale lince de mierda, vamos a pelear" Enrique sabía que había llegado el momento crítico, y sin saber si la iba a poder contar, se despidió con un gran abrazo cosmico de su unico amigo en el salón. El abrazo fue masomenos así El momento llegó. Yo tenía la camara lista, los luchadores estaban listos, todo estaba dado para comenzar la batalla, pero en ese momento, el comandante payi soltó de su boca lo siguiente: "te voy a hacer mierda troesma, la rebardeaste cosmicamente al decir que me ibas a boxear, los golpes que te voy a dar se van a escuchar acá y en la galaxia daltoniana del oeste de la constelacion diamondiana de Andrómeda, te voy a sacar las ganas de volver a abrir la boca para siempre, en este mundo y en los paralelos también" Sin más palabras, aquí les dejo lo grabado, espero que les guste, abrazo cosmico. link: https://www.youtube.com/watch?v=mgzho2c_gzI Resumen lvl 5: Un lince se quiso defender del ataque del general payi y este recurrio a la violencia y lo cagó a palos. Resumen gráfico Cabe recalcar que después de esto a payi le dieron una medalla de honor y enrique fue detenido por crapero.
PROBLEMAS AMBIENTALES El proceso de interacción hombre-medio comenzó cuando el ser humano apareció sobre la superficie terrestre y tuvo que adaptarse, utilizar y transformar las condiciones que le ofrecía el medio ambiente. Para satisfacer las necesidades de alimento, techo, abrigo y demás, el hombre ha venido transformando el espacio geográfico mediante la práctica de actividades económicas de producción para explotar y transformar los recursos naturales; este proceso ha dado como resultado alteraciones desmedidas en la naturaleza ocasionando consecuencias irreparables en los ecosistemas. Desde hace un tiempo para acá, se pensaba que los recursos naturales renovables, por su propia condición de renovables tenían un carácter de abundantes e inagotables, hoy en día los mismos adquieren una condición de escasos y agotables (Carmona. 1.986). El daño esta hecho y es grave. Sin embargo el sentimiento de culpa y el instinto de conservación de la raza humana, ha hecho que se inicien grandes campañas de educación ambiental, de recuperación y conservación de los recursos naturales para lograr un desarrollo sostenible en donde convivan armoniosamente el hombre, los animales y las plantas en su ambiente físico-químico; puesto que toda persona tiene derecho a gozar de un ambiente sano y el estado deberá velar por el patrimonio común de los colombianos, planificando el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales. (Constitución Política de Colombia.1.991). El municipio de Ipiales como entidad territorial conformada por un conglomerado humano vecinal, unidos por formas sociales de trabajo, cooperación, recreación, vida cotidiana, dotado de un hábitat común integrado por espacios naturales y obras públicas, no es un ente ajeno a la crisis ecológica que existe en la actualidad. La acción del hombre en el espacio geográfico del municipio ha sido permanente a través de la historia, primero en la época indígena o prehistórica y luego en la conquista, la colonia y por último en la república. Es así como en el sector de La Victoria, el proceso de colonización apenas inicia a partir del año 1.900 con motivo de la guerra de Los Mil Días entre Liberales y Conservadores. Con la práctica de actividades económicas de producción como la caza, la pesca, la explotación maderera, la agricultura, la ganadería, el comercio y la industria y con la implementación de infraestructura vial, de vivienda y demás obras públicas, se fue modificando de una manera secuencial el hábitat, ampliando permanentemente la frontera agrícola con relación al límite natural del espacio. Actualmente Ipiales presenta problemas de carácter ambiental que afectan a la población humana y a los demás organismos vivientes, dentro de estos inconvenientes ambientales se encuentran: La deforestación, la disminución del caudal de las fuentes hídricas, la extinción de especies animales, la contaminación y la erosión. A. DEFORESTACIÓN. El problema de la deforestación en el municipio de Ipiales se presenta debido a la tala indiscriminada del bosque, quemas, ampliación de la frontera agrícola, mal manejo en el uso del suelo, colonización y predominio del minifundio, características generales de esta región. Todo lo anterior ha originado el deterioro progresivo del recurso hídrico, llevando a la población a padecer de continuos racionamientos. La deforestación en el espacio geográfico del municipio de Ipiales se presenta de una forma irregular por la razón de que mientras existen áreas totalmente deforestadas, hay bosques parcialmente intervenidos o aún no intervenidos. El altiplano de Ipiales y los sectores aledaños que según la clasificación de Holdrige corresponden al bosque seco montano bajo (bs-MB), es el área de mayor deforestación del municipio, puesto que el clima es relativamente suave y los suelos son muy productivos, permitiendo una agricultura intensiva de papa, maíz, trigo, cebolla, legumbres y hortalizas. La continua intervención humana ha modificado de una manera permanente la vegetación original, muchas especies nativas han desaparecido al urbanizarse grandes áreas y otras a las actividades agropecuarias, obteniendo una elevada concentración urbana y rural de la población; por tal razón en esta zona quedan pequeños espacios cubiertos de vegetación nativa, sobre todo los aledaños al cañón del río Guáitara. En este sector además de la parte urbana del municipio se encuentran los corregimientos de San Juan, Las Cruces, Yaramal y Las Lajas, junto con todas las veredas que pertenecen a estos sectores como: Loma de Zuras, El Rosal, Los Camellones, Yanalá Centro, Yanalá Alto, Laguna de Baca, La Soledad, Guacuán, Chaguaipe, Chiránquer, Inagán, Loma de Chacuas, Cangal, El Placer, Tola de Las Lajas, Cofradía, Yapuetá, Urambud, Tusandala, Las Animas, 12 de Octubre, Los Marcos, Santafé, Puente Nuevo, El Rosario, Cutuaquer Bajo, Cutuaquer Alto, Téquez, La Orejuela y Yaramal. El macizo montañoso y los valles interandinos de la cordillera Centro Oriental que corresponden al bosque muy húmedo montano bajo (bmh-MB) entre los 2.000 y 3.500 m.s.n.m., y al bosque pluvial montano (bp-M) ubicado entre los 2.500 y 3.000 m.s.n.m., es un área formada por el páramo en el que se encuentran los cerros escarpados como: La Quinta, Troya, Cultún, Francés y Palacios. En estos bosques la tala y la quema es bastante notoria, ocasionado erosión. El bosque nativo del páramo está interveniendose para ser reemplazado por cultivos de papa, y pastos para el ganado, sus suelos no son aptos para la agricultura por el grado de acidez que presenta; por lo tanto es conveniente preservarlos, pues, en estas zonas se originan las fuentes hídricas de importancia. Los valles del Pun, Cultún, San Francisco y San Jorge se encuentran deforestados en un 50% aproximadamente, siendo este proceso gradual y en ocasiones acelerado por la intervención de la mano del hombre en la tala y quema del bosque para ser reemplazado por cultivos de papa, maíz y pastos para el ganado. A este sector pertenecen todas las veredas del páramo lo mismo que del sector La Victoria estas son: La Floresta, Llano Grande, El Mirador, El Salado, El Cultún, San Antonio, La Palma, Villamoreno, Teliz, Arrayán, Villa Flor, San José, La Victoria, Pénjamo, San José Bajo, Esfloria, Azuay, San Jorge y La Estrella. En las últimas veredas, es decir en Esfloria, Azuay, San Jorge y La Estrella, la deforestación es menor, aunque en la actualidad la explotación del bosque para extraer la madera es frecuente. En la vertiente andina y en el Pie de Monte Oriental encontramos bosque pluvial montano bajo (bp-MB), bosque pluvial premontano (bp-PM) y bosque muy húmedo tropical (bmh-T); esta parte corresponde al llamado bosque no intervenido y está formado por vegetación espesa, diversa y bastante alta. En las zonas más altas aún se conserva una cubierta selvática, pero en las planicies aluviales formadas por los ríos Churuyaco, Rumiyaco y San Miguel se ha tumbado el bosque para extraer leña y carbón, dando paso a la ganadería intensiva, al cultivo de coca y de algunos productos como yuca, frijol, plátano, caña de azúcar y chontaduro. B. DISMINUCIÓN DEL CAUDAL DE LAS FUENTES HÍDRICAS. El mal uso que se hace de los recursos naturales como: relieve, agua, suelos, flora y fauna, ha provocado el deterioro progresivo de las cuencas. El recurso agua es cada día más escaso y de baja calidad, es insuficiente para abastecer las necesidades de consumo humano, para la demanda requerida por la agricultura y la cría de animales; dándose un desequilibrio crítico entre el uso desproporcionado, las prácticas para conservarlo y el mejoramiento de su oferta. De esta manera, la disminución del caudal de agua de los ríos y quebradas se convierte en otro problema ambiental que padece el municipio de Ipiales. Este problema se presenta por la deforestación en las cuencas, la erosión, el mal uso del suelo y del mismo recurso agua, fenómeno que es bastante notorio en los últimos años, aspecto que se observa a través del tiempo con la disminución de los caudales en las corrientes hídricas del municipio, por ejemplo el río Blanco que procede del municipio de Cuaspud (Carlosama) y que surte al acueducto del municipio de Ipiales ha disminuido notoriamente su caudal, el mismo fenómeno ocurre con los ríos: Guáitara, que ha sido el depósito de aguas negras y basuras no solamente de Ipiales, sino de las poblaciones vecinas e inclusive de la provincia del Carchi en el Ecuador; El río Cultún, El Pún, quebradas como: El Boquerón, El Rosario, Santafé, Yaramal, La Orejuela, La Ruidosa, Chita, Cutuaquer, Yanalá, Totoral entre otras que son fuentes hídricas de las veredas que recorren. El Boquerón. Cortesía de Servio Caicedo para ipitimes.com C. CONTAMINACIÓN. En la actualidad la contaminación visual, la presencia de humo, gases y vapores tóxicos en la atmósfera o en el agua, así como la de polvos y gérmenes microbianos procedentes de los residuos de la actividad humana es frecuente en los ecosistemas. El problema de la contaminación se plantea en la actualidad de modo más agudo que en las épocas anteriores, porque gran parte de los deshechos tienen origen inorgánico y no son atacados por las bacterias desintegradoras. El empeño en encontrar una solución presenta dificultades por el incremento demográfico y por el desarrollo industrial. (García, 1991). En el municipio de Ipiales la contaminación ambiental se presenta de diferentes maneras: Contaminación atmosférica, contaminación de corrientes de agua, ruido y especialmente la contaminación visual. 1. Contaminación Atmosférica. Se presenta en mayor escala en el área urbana del municipio de Ipiales, en el casco urbano de los corregimientos de San Juan, Las Cruces, Las Lajas, Yaramal y La Victoria y en aquellos lugares donde predominan las fábricas y talleres como en los barrios: Saguarán y el Charco, en la vía a Pupiales, las Lajas; Puenes, La Laguna y el centro de la ciudad. La contaminación del aire se produce principalmente por la polución de las fábricas, los automotores, los aparatos domésticos de calefacción, las quemas y los basureros; estos focos de contaminación liberan en la atmósfera una considerable cantidad de gases y productos sólidos en forma de finas partículas capaces de mantenerse en suspensión cubriendo la ciudad de una ligera capa de masa grisácea, constituida por humos grasosos y pestilentes, aumentando el índice de anhídrido carbónico y monóxido de carbono, absorbiendo gran parte de la radiación solar. El aire viciado producto de la contaminación, penetra en las vías respiratorias del hombre y de los animales, ocasionando irritaciones y trastornos en las membranas conjuntivas agravando las enfermedades broncopulmonares. Las fábricas que producen mayor contaminación atmosférica en la ciudad de Ipiales son: Bavaria - entidad productora de malta, Las tostadoras de café, los talleres artesanales y las ladrilleras o chircales. Los aparatos eléctricos de calefacción como hornos y lavanderías producen gases y residuos contaminantes; las máquinas, vehículos y motocicletas emanan gases en talleres, calles y avenidas; las basuras de los depósitos ocasionales en los lotes descubiertos, la de las plazas de mercado y las que recibe el relleno sanitario, producen olores nauseabundos; las quemas que se ocasionan en las regiones boscosas aledañas a la ciudad y al cañón del río Guáitara. Todas estas variables contribuyen directa e indirectamente al aumento de la contaminación atmosférica en el municipio de Ipiales. 2. Contaminación de las corrientes de agua. Las aguas de los ríos y quebradas que recorren el municipio de Ipiales se encuentran particularmente contaminadas porque en ellos se vierten los productos de deshecho procedentes de los núcleos urbanos y de las instalaciones industriales. El grado de urbanización a que se ha llegado en la actualidad y las exigencias propias del desarrollo tecnológico contemporáneo han agravado de modo considerable esta situación. La contaminación de las fuentes hídricas se presenta como uno de los problemas más graves de la región; el río Guáitara presenta el mayor índice de contaminación con relación al resto de corrientes de agua del municipio, los principales agentes contaminantes tanto sólidos y líquidos que a lo largo del cañón del río se vierten, desmejoran notablemente la calidad del agua, especialmente las basuras tanto de sectores urbanos como rurales y las aguas negras de los alcantarillados no solamente de Ipiales, sino también de Tulcán capital de la provincia del Carchi y de los municipios vecinos. Un dato aproximado del estudio de contaminación, producto de esta investigación, indica que se vierten directa o indirectamente al río Carchi-Guáitara cerca de 60 toneladas diarias de basura hasta el puente internacional de Rumichaca. En la zona denominada Peña Blanca (Ecuador), se depositan diariamente el equivalente a cuatro compactadores de basura. En el sector colombiano, Ipiales era el mayor aportante de basuras al lecho del río. Sin embargo, desde hace algunos años, ese problema se solucionó en parte con el relleno sanitario que opera en condiciones no muy eficientes, puesto que no existe un sistema de disposición de basuras y tratamiento de deshechos o sea un sistema de reciclaje en donde se clasifiquen adecuadamente los residuos biodegradables y no biodegradables. Las basuras son de diferente composición: hojarasca, desperdicios de alimentos, deshechos de animales, desagües de alcantarillados, restos de productos agrícolas, estiércoles de animales, jabones, detergentes, agroquímicos y en general deshechos orgánicos e inorgánicos. La contaminación del río se debe a vertimientos de aguas hervidas y basuras a la mayoría de afluentes del río Carchi o Guáitara, el municipio recibe directa e indirectamente los alcantarillados de la ciudad de Ipiales, Las Lajas, Potosí, Córdoba, Puerres, San Juan, Contadero, Pupiales, Gualmatán, Aldana y Carlosama; y en todo el departamento de Nariño recibe aguas negras de 26 municipios (Diagnóstico de la Cuenca del río Guáitara. 1996). Por estas razones la carga contaminante tanto físico-química como bacteriológica es alta, lo cual impide la presencia de fauna acuática, en especial de trucha . La contaminación de los ríos y quebradas afluentes del río Guáitara es menor en la medida que no reciban aguas negras y basuras, puesto que la mayoría de ellas son fuentes hídricas de los acueductos de las veredas, es el caso del río Blanco que surte de agua al acueducto de Carlosama e Ipiales, la quebrada Santa Fé, el río Boquerón, la quebrada Yaramal, quebrada El Rosario, quebrada La Orejuela, quebrada Cutuaquer entre otras, que surten de agua a los pequeños acueductos de los respectivos sectores. En estas corrientes la contaminación se presenta porque en ellas se vierten residuos vegetales y animales, excrementos urinarios, detergentes, jabones utilizados por las lavanderas que acuden a lavar ropas y agroquímicos utilizados por los campesinos para fumigar sus cultivos. En el sector La Victoria, la contaminación es baja, las corrientes hídricas que presentan alguna contaminación son aquellas que recorren regiones agrícolas, ganaderas y de rastrojos de bosques como: el río Pun, Chingual, Cultún, San Francisco y sus respectivos afluentes. Los ríos que recorren la selva amazónica como el río San Miguel y sus afluentes, el Churuyaco, Rumiyaco, Zapoyaco, Lora, Kerosén y otros, no presentan contaminación porque recorren regiones pertenecientes al bosque no intervenido, el río de mayor grado de contaminación es el Churuyaco, puesto que este río sirve de línea divisoria entre los departamentos de Nariño y Putumayo, este sector fronterizo esta siendo colonizado y deforestado para reemplazar la vegetación nativa por cultivos de maíz, yuca y especialmente de coca; en el proceso de cultivo y extracción de la pasta de coca resultan contaminadas las corrientes, ya que en este proceso se utilizan sustancias químicas como la gasolina, la soda cáustica, cemento, permanganato de potasio, éter entre otros, (Revelo Tarcicio: Testimonio Oral). 3. El ruido. Aunque de diferente naturaleza que los contaminantes anteriores, el ruido intenso de las aglomeraciones urbanas e industriales, suele incluirse en las agresiones que tienden a perturbar el equilibrio ecológico del hombre. Las estadísticas muestran que el 25% de las neurosis se deben a él y que el 20% de las personas internadas en los hospitales psiquiátricos son víctimas del azote de la vida moderna. (García. 1991). Las vibraciones sonoras desagradables al oído son muy frecuentes en el sector urbano de Ipiales; especialmente en la vía Panamericana que conduce a las ciudades de Pasto y Tulcán, en los parques y plazas de mercado en los templos, en los centros de diversión y en aquellos lugares de mayor afluencia de público. El ruido se presenta por múltiples agentes: las conversaciones en voz alta, el tránsito de vehículos con altoparlantes y pasacintas a niveles altos de volumen, el ruido tradicional de las motocicletas, los receptores de radio o televisión a todo volumen que se encuentran localizados en los almacenes de electrodomésticos, equipos de sonido y discomóviles contratados especialmente por algunos comerciantes que los utilizan en promociones especiales, publicidad de productos, para llamar la atención de los clientes y transeúntes, las máquinas en funcionamiento, los electrodomésticos, las bocinas, los pitos, etc. En el sector urbano es de destacarse la contaminación producida por el ruido de los proyectiles disparados en los polígonos de entrenamiento en el Grupo Mecanizado No. 3 Cabal y el sonido que producen los motores de la fábrica de Bavaria entre otras. El ruido es un tóxico social como pueden serlo: el alcohol, el cigarrillo y las drogas; de este modo el ser humano al no querer aceptar el silencio se está encaminando a pasos agigantados a su propia destrucción. 4. La erosión. La pérdida o arrastre del suelo por acción de agentes físico naturales y antrópicos es frecuente en el municipio de Ipiales: la fuerza de gravedad, el agua, el viento, la vegetación, los suelos, la fauna, el relieve, las rocas, las lluvias y el hombre son agentes y/o factores que causan, frenan o aceleran la erosión. La gravedad es el agente erosivo, hace que los cuerpos o partículas caigan; el agua se constituye en el agente más dinámico y efectivo en el modelado del relieve, puesto que como disolvente provoca la desintegración físico-química y el arrastre mecánico de las partículas muebles. La acción del viento contribuye a la desintegración de partículas disueltas convirtiéndose en otro agente erosivo en la región. Los factores de erosión son los componentes que frenan o aceleran la acción de los agentes sobre el suelo, existen factores bióticos como la vegetación, los suelos y la fauna; factores abióticos como el relieve, el tipo de rocas y las lluvias; factores antrópicos que son todas las acciones humanas que ocasionan el mejoramiento o destrucción de los medios naturales para su subsistencia y desarrollo. (Ortiz, Ana. 1986). En el municipio de Ipiales, la erosión se presenta en aquellos sectores en donde la actividad humana para transformar los recursos del medio ha sido frecuente, esto quiere decir que este fenómeno va paralelo a la deforestación, contaminación, mal uso del suelo, disminución del caudal de las fuentes hídricas como producto de las actividades económicas primarias, construcción de la red vial y urbanismo. Especialmente la erosión se presenta en mayor medida en las veredas aledañas al altiplano de Ipiales, sobre todo en aquellas de mayor pendiente y que descienden hacia el cañón del río Guáitara; lo mismo en las regiones de páramo que han sido deforestadas perdiendo la cobertura vegetal natural y que es reemplazada por otra menos protectora del suelo. Es el caso de las veredas: Loma de Zuras, El Rosal, Los Camellones, Yanalá, Chaguaipe, Chiránquer, Loma de Chacuas, La Soledad, El Placer, Tola de Las Lajas, Cofradía, Cutuaquer, El Rosario, Puente Nuevo, Santafé, La Orejuela y Yaramal; que en la pendiente hacia el río Guáitara han perdido suelo presentándose la erosión por escurrimientos producidos por la infiltración de aguas. Los movimientos de remoción en masa llamados comúnmente desplomes o desprendimientos, flujos lentos o superficiales que arrastran una capa muy delgada del suelo, los golpes de cuchara. Los derrumbes o desprendimientos, producto de la sobresaturación de agua y por acción de la gravedad; las terracetas que son microdeslizamientos ocasionados por pastoreo, el pisoteo de ganado (pies de vaca) en pendiente fuerte, se observan comúnmente en las veredas: La Floresta, Llano Grande, El Mirador, El Cultún, San Antonio, La Palma y Villamoreno que pertenecen al piso térmico páramo que corresponden al macizo andino por su pendiente y por la tala de bosques para reemplazarlos por cultivos agrícolas y por pastos, presentan erosión en los diferentes tipos mencionados anteriormente. Las veredas del sector sur de La Victoria y del sector Andino-amazónico corresponden al bosque, por esta razón no presentan mayor erosión porque ha sido mínima y en partes nula la intervención del hombre. 5. La caza. La caza de especies faunísticas ha sido un proceso continuo a través de la historia del municipio de Ipiales, este problema ha sido paralelo a la deforestación del territorio y ha ocasionado la destrucción de una gran variedad de especies animales. En el altiplano de Ipiales y en las regiones aledañas, lo mismo que en el macizo andino y en los valles de los ríos: Pun, Cultún y San Francisco, aquí la deforestación ha sido permanente, gran parte de la fauna ha desaparecido y lo que queda en los escasos bosques está en vía de extinción. El Bosque no intervenido aún conserva sus recursos naturales, puesto que la deforestación y la caza no han podido progresar. 6. Alternativas de solución a la problemática ambiental. En todas las partes del mundo el hombre ha comprendido que es necesario proteger y conservar para las futuras generaciones los recursos: agua, aire, clima, suelos, flora, fauna; las soluciones adecuadas para un uso más racional del medio ambiente han sido las alternativas y cuestionamientos de las asociaciones de ciudadanos tanto a nivel local, como regional y nacional, las ideas y planes que van desde los planteamientos drásticos, soluciones radicales, prohibiciones absolutas y usos racionales de los recursos, son las más promulgadas por ellas. (García. 1991). Para orientar con certeza la planificación y toma de decisiones, se debe definir nuevos modelos de uso de los recursos disponibles, asesorar la capacitación tecnológica y de producción, defender el entorno natural, movilizar recursos de la comunidad, diseñar nuevas formas de gobierno local y de autogestión, defender los derechos humanos y ambientales en forma colectiva contra cualquier poder que impida a la comunidad asumir el control de su propio desarrollo. En suma, planificar dentro de una perspectiva ambiental (Cerón, 1993). Ante la problemática ambiental planteada, el municipio de Ipiales deberá desarrollar políticas de educación ambiental, planes de ordenamiento y manejo de cuencas hidrográficas, protección de recursos naturales, control de contaminación y en general desarrollar un trabajo tendiente a la planificación ambiental municipal, en coordinación con las entidades responsables de cada aspecto; tal como lo plantea la Constitución Política de Colombia, el Ministerio del Medio Ambiente y el Código Ambiental, para gozar de un ambiente sano en donde convivan en armonía el hombre, los animales y las plantas.
Las cruzadas fueron una serie de campañas militares comúnmente sostenidas por motivos religiosos llevadas a cabo por gran parte de la Europa latina cristiana, en particular, de los francos de Francia y el Sacro Imperio Romano. Las cruzadas, con el objetivo específico para restablecer el control cristiano de Tierra Santa, se libraron durante un período de casi 200 años, entre 1095 y 1291. Otras campañas en España y en Europa oriental continuaron hasta el siglo XV. Las cruzadas fueron sostenidas principalmente contra los musulmanes, aunque también varias campañas se hicieron contra los eslavos paganos, judíos, los cristianos ortodoxos griegos y rusos, los mongoles, los cátaros, husitas, valdenses, prusianos, y principalmente a los enemigos políticos de los papas. Los cruzados tomaron votos y se les concedió la penitencia por los pecados del pasado, a menudo llamada como indulgencia. Motivos Básicamente, parece que fueron motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las monarquías y las iglesias de Oriente, aunque se declararan con principio y objeto de recuperar Tierra Santa para los peregrinos, de los cuales los turcos selyúcidas, una vez conquistada Jerusalén, abusaban sin piedad. Posiblemente, las motivaciones de quienes participaban en ellas fueron muy diversas, aunque en muchos casos se puede suponer también un verdadero fervor religioso. Las Cruzadas fueron expediciones emprendidas en cumplimiento de un solemne voto para liberar los Lugares Santos de la dominación musulmana. El origen de la palabra se remonta a la cruz hecha de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en esas iniciativas. Primera Cruzada * Al Papa Gregorio VII se debe la idea de que los países cristianos se unieran para luchar contra el común enemigo religioso que era el Islam. * El Papa Urbano II (1088-1099) fue quien la puso en práctica. En 1095, la invitación a la lucha contra los turcos arribaría en embajadas francesas e inglesas a las cortes de las naciones europeas medievales más importantes: Francia, Inglaterra, Alemania y Hungría (Hungría no se unirá a las primeras cruzadas por guardar el luto de 3 años del recientemente fallecido rey San Ladislao I de Hungría (1046-1095), quien antes de morir habría aceptado participar en la campaña de Urbano II). El llamamiento formal de Urbano II se sucedió en el penúltimo día del Concilio de Clermont (Francia), jueves 27 de noviembre de 1095, proclamó, al grito de '"Dieu lo volti"'(¡Dios lo quiere!), la denominada primera cruzada (1096-1099). Segunda Cruzada Gracias a la división de los Estados musulmanes, los Estados latinos (o francos, como eran conocidos por los árabes), consiguieron establecerse y sobrevivir. Los dos primeros reyes de Jerusalén, Balduino I y Balduino II fueron gobernantes capaces que extendieron el reino a toda la tierra entre el Mediterráneo y el Jordán, e incluso más allá. Rápidamente se integraron en el cambiante sistema de alianzas locales y así pudieron verse enfrentamientos entre la alianza de un Estado cristiano con uno musulmán contra la alianza de otro Estado cristiano con otro Estado musulmán. Sin embargo, a medida que el espíritu de cruzada iba decayendo entre los francos, cada vez más cómodos en su nuevo estilo de vida orientalizante, entre los musulmanes iba creciendo el espíritu de jihad o Guerra Santa, principalmente entre la población, movilizada por los predicadores contra sus impíos gobernantes, capaces de tolerar la presencia cristiana en Jerusalén e incluso de aliarse con sus reyes. Este sentimiento fue explotado por una serie de caudillos que consiguieron unificar los distintos Estados musulmanes y lanzarse a la conquista de los reinos cristianos. El primero de estos fue Zengi, gobernador de Mosul y de Alepo, que en 1144 conquistó Edesa, liquidando el primero de los Estados francos. Como respuesta a esta conquista, que puso de manifiesto la debilidad de los Estados cruzados, el Papa Eugenio III, a través de Bernardo, abad de Claraval (famoso predicador, autor asimismo de la regla de los templarios) predicó en diciembre de 1145 la Segunda Cruzada. A diferencia de la primera, en esta participaron reyes de la cristiandad, encabezados por Luis VII de Francia (acompañado de su esposa, Leonor de Aquitania) y por el emperador germánico Conrado III. Los desacuerdos entre franceses y alemanes, así como con los bizantinos, fueron constantes en toda la expedición. Cuando ambos reyes llegaron a Tierra Santa (por separado) decidieron que Edesa era un objetivo poco importante y marcharon hacia Jerusalén. Desde allí, para desesperación del rey Balduino III, en lugar de enfrentarse a Nur al-Din (hijo y sucesor de Zengi), eligieron atacar Damasco, estado independiente y aliado del rey de Jerusalén. La expedición fue un fracaso, ya que tras sólo una semana de asedio infructuoso, los ejércitos cruzados se retiraron y volvieron a sus patrias. Con este ataque inútil consiguieron que Damasco cayera en manos de Nur al-Din, que progresivamente iba cercando los Estados francos. Más tarde, el ataque por parte de Balduino II a Egipto iba a provocar la intervención de Nur al-Din en la frontera sur del reino de Jerusalén, preparando el camino para el fin del reino y la convocatoria de la Tercera Cruzada. Tercera Cruzada Las intromisiones del Reino de Jerusalén en el decadente califato fatimí de Egipto llevaron al sultán Nur al-Din a mandar a su lugarteniente Saladino a hacerse cargo de la situación. No hizo falta mucho tiempo para que Saladino se convirtiera en el amo de Egipto, aunque hasta la muerte de Nur al-Din en 1174 respetó la soberanía de éste. Pero tras su muerte, Saladino se proclamó sultán de Egipto (a pesar de que había un heredero al trono de Nur al-Din, su hijo de sólo 12 años y quien a la postre resultó envenenado) y de Siria, dando comienzo la dinastía ayyubí. Saladino era un hombre sabio y logró la absoluta unión de las facciones musulmanas, así como el control político y militar desde Egipto hasta Siria. Como Nur al-Din, Saladino era un musulmán devoto y decidido a expulsar a los cruzados de Tierra Santa. El Reino de Jerusalén, regido por el Rey Leproso, Balduino IV de Jerusalén, y rodeado ya por un sólo Estado, se vio obligado a firmar frágiles treguas seguidas por escaramuzas, tratando de retrasar el inevitable final. Tras la muerte del rey Balduino IV de Jerusalén, el Estado se dividió en distintas facciones, pacifistas o belicosas, y pasó a convertirse en rey, debido al enlace matrimonial que mantenía con la hermana del fallecido patriarca, el general en jefe del ejército unido de Jerusalén: Guy de Lusignan. El mismo apoyaba una política agresiva y de no negociación con los sarracenos y abogaba por su sometimiento y derrota en combate, cosa a la que sus detractores se oponían habida cuenta de la inferioridad numérica que los cristianos tenían ante las tropas de Saladino. La radicalidad religiosa y el apoyo al brazo más radical de la orden de los Templarios en sus ataques a diversas localidades y estructuras sarracenas desembocarían en un enfrentamiento final entre Guy de Lusignan y el propio Saladino. De hecho, se hace culpable a Guy de lusignan de la derrota y pérdida de Jerusalén por su obsesión en enfrentarse al ejército de Saladino y su falta de visión para la protección de la ciudad y de sus habitantes. Reinaldo de Ch"tillon era un bandido con título de caballero que no se consideraba atado por las treguas firmadas. Saqueaba las caravanas e incluso armó expediciones de piratas para atacar a los barcos de peregrinos que iban a La Meca, ciudad muy importante para los musulmanes. El ataque definitivo fue contra una caravana en la que iba la hermana de Saladino, que juró matarlo con sus propias manos. Declarada la guerra, el grueso del ejército cruzado, junto con los Templarios y los Hospitalarios, se enfrentó a las tropas de Saladino en los Cuernos de Hattin el 4 de julio de 1187. Los ejércitos cristianos fueron derrotados, dejando el reino indefenso y perdiendo uno de los fragmentos de la Vera Cruz. Saladino mató con sus propias manos a Reinaldo de Ch"tillon. Algunos de los caballeros Templarios y Hospitalarios capturados fueron también ejecutados. Saladino procedió a ocupar la mayor parte del reino, salvo las plazas costeras, abastecidas desde el mar, y en octubre del mismo año conquistó Jerusalén. Comparada con la toma de 1099, esta fue casi incruenta, aunque sus habitantes debieron pagar un considerable rescate y algunos fueron esclavizados. El reino de Jerusalén había desaparecido. La toma de Jerusalén conmocionó a Europa y el papa Gregorio VIII convocó una nueva cruzada en 1189. En esta participaron reyes de los más importantes de la cristiandad: Ricardo Corazón de León (hijo de Enrique II y de Leonor de Aquitania), Felipe II Augusto de Francia y el emperador Federico I Barbarroja (sobrino de Conrado III). Éste último, al mando del grupo más poderoso, siguió la ruta terrestre, en la que sufrió algunas bajas. Cerca de Siria, sin embargo, el emperador murió ahogado mientras se bañaba en el río Salef (en la actual Turquía) y su ejército ya no continuó hacia Palestina. Barbaroja durante su estadía en el Reino de Hungría le había pedido al príncipe Géza, hermano del rey Béla III de Hungría que se uniése a las fuerzas cruzadas, así, un ejército de 2.000 soldados húngaros partió al lado de los germánicos. Si bien luego de los conflictos bélicos el rey húngaro habría llamado de regreso a sus fuerzas, su hermano menor, Géza, permaneció en Constantinopla y desposó a una noble bizantina, puesto que no tenía buenas relaciones con Béla III. Los ejércitos inglés y francés llegaron por la ruta marítima. Su primer (y único) éxito fue la toma de Acre el 13 de julio de 1191, tras la cual Ricardo realizó una matanza de varios miles de prisioneros. Esta matanza militarmente le dio oxígeno para seguir hacia el sur a su meta final: Jerusalén, y además le valió el nombre por el que sería reconocido en la historia, Corazón de León. Felipe II Augusto estaba preocupado por los problemas en su país y molesto por las rivalidades con Ricardo, por lo que regresó a Francia, dejando a Ricardo al mando de la cruzada. Este llegó hasta las proximidades de Jerusalén, pero en lugar de atacar prefirió firmar una tregua con Saladino, temiendo que su ejército diezmado de 12.000 hombres no fuera capaz de sostener el sitio de Jerusalén. Pensando en una próxima cruzada y en no arriesgar militarmente una derrota que no le daría a los cristianos la posibilidad del control posterior de la Ciudad Santa, pactaron con el mismo Saladino, quien también estaba cansado y diezmado, la tregua que permitía el libre acceso de los peregrinos desarmados a la Ciudad Santa. Saladino falleció seis meses después. Ricardo murió en 1199 por una flecha a su regreso a Europa. De esta forma, se cerraba la Tercera Cruzada con un nuevo fracaso para los dos bandos, dejando sin esperanzas a los Estados francos. Era cuestión de tiempo para que desapareciera la estrecha franja litoral que controlaban. Sin embargo, resistieron aún un siglo más. Cuarta cruzada Tras la tregua firmada en la Tercera Cruzada y la muerte de Saladino en 1193, se sucedieron algunos años de relativa paz, en los que los Estados francos del litoral se convirtieron en poco más que colonias comerciales italianas. En 1199, el Papa Inocencio III decidió convocar una nueva cruzada para aliviar la situación de los Estados cruzados. Esta Cuarta Cruzada no debería incluir reyes e ir dirigida contra Egipto, considerado el punto más débil de los estados musulmanes. Al no ser ya posible la ruta terrestre, los cruzados debían tomar la ruta marítima, por lo que se concentraron en Venecia. El dux Enrico Dandolo se coaligó con el jefe de la expedición Bonifacio de Montferrato y con un usurpador bizantino, Alejo IV Ángelo para cambiar el destino de la cruzada y dirigirla contra Constantinopla, al estar los tres interesados en la deposición del basileus del momento, Alejo III Ángelo. Inicialmente, los cruzados fueron empleados para luchar contra los húngaros en Zara, por lo que fueron excomulgados por el Papa. Desde allí se dirigieron hacia Bizancio, donde consiguieron instalar a Alejo IV como basileus en 1203. Sin embargo, el nuevo basileus no pudo cumplir las promesas hechas a los cruzados, lo que originó toda clase de disturbios. Fue depuesto por los propios bizantinos, que coronaron a Alejo V Ducas. Esto provocó la intervención definitiva de los cruzados, que conquistaron la ciudad el 12 de abril de 1204. El saqueo de la ciudad fue terrible. Miles de cristianos (incluyendo mujeres y niños) fueron asesinados por los cruzados. Desvalijaron y destruyeron mansiones, palacios, iglesias y la propia basílica de Santa Sofía. Europa occidental recibió un aluvión de obras de arte y reliquias sin precedentes, producto de este saqueo. Con ello llegaba a su fin el Imperio Bizantino, que se desmembró en una serie de Estados, algunos latinos y otros griegos. De éstos, el llamado Imperio de Nicea conseguiría restaurar una sombra del Imperio Bizantino en 1261. Los cruzados establecieron el llamado Imperio Latino, organizado feudalmente y con una autoridad muy débil sobre la mayoría de los territorios que supuestamente controlaba (y nula sobre los Estados griegos de Nicea, Trebisonda y Epiro). La Cuarta Cruzada asestó un doble golpe a los Estados francos de Palestina. Por un lado, les privó de refuerzos militares. Por otro, al crear un polo de atracción en Constantinopla para los caballeros latinos, produjo la emigración de muchos que estaban en Tierra Santa hacia el Imperio Latino, abandonando los Estados francos. Quinta Cruzada La quinta Cruzada fue proclamada por Inocencio III en 1213 y partió en 1218 bajo los auspicios de Honorio III, uniendóse al rey cruzado Andrés II de Hungría, quien llevó hacia oriente el ejército más grande en toda la Historia de las Cruzadas. Como la IV Cruzada, tenía como objetivo conquistar Egipto. Tras el éxito inicial de la conquista de Damieta en la desembocadura del Nilo, que aseguraba la supervivencia de los Estados francos, a los cruzados les pudo la ambición e intentaron atacar El Cairo, fracasando y debiendo abandonar incluso lo que habían conquistado, en 1221. Sexta Cruzada La organización de la VI Cruzada fue un tanto rocambolesca. El papa había ordenado al emperador Federico II Hohenstaufen que fuera a las cruzadas como penitencia. El emperador había asentido, pero había ido demorando la partida, lo que le valió la excomunión. Finalmente, Federico II (que tenía pretensiones propias sobre el trono de Jerusalén) partió en 1228 sin el permiso papal. Sorprendentemente, el emperador consiguió recuperar Jerusalén mediante un acuerdo diplomático. Se autoproclamó rey de Jerusalén en 1229 y también obtuvo Belén y Nazaret. Septima Cruzada En 1244 volvió a caer Jerusalén (esta vez de forma definitiva), lo que movió al devoto rey Luis IX de Francia (San Luis) a organizar una nueva cruzada, la Séptima. Como en la V, se dirigió contra Damieta, pero fue derrotado y hecho prisionero en Mansura (Egipto) con todo su ejército. Octava Cruzada Vuelto a Francia, el mismo rey emprendió la llamada VIII Cruzada (1269) contra Túnez, aunque en realidad era un peón en los intereses de su hermano Carlos de Anjou rey de Nápoles, que quería evitar la competencia de los mercaderes tunecinos. La peste acabó con el rey Luis y gran parte de su ejército en Túnez (1270). Aunque algunos papas intentaron predicar nuevas cruzadas, ya no se organizaron más y, en 1291, los cruzados evacuaron sus últimas posesiones en Tiro, Sidón y Beirut tras la caída de San Juan de Acre. A fin de cuentas, el único triunfo relevante de la Cristiandad durante los dos siglos de más de ocho cruzadas fue la toma de Jerusalén por Godofredo de Bouillon en la primera cruzada en el año 1099, la cual, a pesar de las innumerables matanzas de sarracenos, judíos (hombres, mujeres y niños), logró sostener la Ciudad Santa por muchos años, y encontró los objetivos marcados inicialmente por los defensores de la idea de reconquistar la tierra llamada santa para los cristianos de Europa. La cruzada Seguismundo Ésta cruzada es considerada la última de magnitud paneuropeo que se libró contra el Imperio otomano. En 1396 el rey Segismundo de Hungría organizó una guerra cruzada para asediar a la ciudad griega de Nicópolis, la cual se hallaba bajo control turco otomano. De esta forma, los ejércitos del Príncipe Mircea I de Valaquia y del Duque Juan I de Borgoña avanzaron bajo la dirección del rey húngaro Segismundo decididos a expulsar a los otomanos de los territorios de los Balcanes. La defensa de la ciudad resultó imposible de vencer, y la falta de máquinas de asedio por parte de las fuerzas aliadas concluyó en una severa derrota. La victoria turca en el Asedio de Nicópolis puso en amenaza a las naciones europeas, y consolidó el poder otomano en la frontera con el Reino de Hungría.
Napoleón nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio, capital de la actual Córcega, en una familia numerosa de ocho hermanos, la familia Bonaparte o, con su apellido italianizado, Buonaparte. Cinco de ellos eran varones: José, Napoleón, Lucien, Luis y Jerónimo. Las niñas eran Elisa, Paulina y Carolina. Al amparo de la grandeza de Napolione -así lo llamaban en su idioma vernáculo-, todos iban a acumular honores, riqueza, fama y a permitirse asimismo mil locuras. La madre, María Leticia Ramolino, era una mujer de notable personalidad, a la que Stendhal eligió por su carácter firme y ardiente. Carlos María Bonaparte, el padre, siempre con agobios económicos por sus inciertos tanteos en la abogacía, sobrellevados gracias a la posesión de algunas tierras, demostró tener pocas aptitudes para la vida práctica. Sus dificultades se agravaron al tomar partido por la causa nacionalista de Córcega frente a su nueva metrópoli, Francia; congregados en torno a un héroe nacional, Paoli, los isleños la defendieron con las armas. A tenor de las derrotas de Paoli y la persecución de su bando, la madre de Napoleón tuvo que arrostrar durante sus primeros alumbramientos las incidencias penosas de las huidas por la abrupta isla; de sus trece hijos, sólo sobrevivieron aquellos ocho. Sojuzgada la revuelta, el gobernador francés, conde de Marbeuf, jugó la carta de atraerse a las familias patricias de la isla. Carlos Bonaparte, que religaba sus ínfulas de pertenencia a la pequeña nobleza con unos antepasados en Toscana, aprovechó la oportunidad, viajó con una recomendación de Marbeuf hacia la metrópoli para acreditarlas y logró que sus dos hijos mayores entraran en calidad de becarios en el Colegio de Autun. Los méritos escolares de Napoleón en matemáticas, a las que fue muy aficionado y que llegaron a constituir una especie de segunda naturaleza para él -de gran utilidad para su futura especialidad castrense, la artillería-, facilitaron su ingreso en la Escuela Militar de Brienne. De allí salió a los diecisiete años con el nombramiento de subteniente y un destino de guarnición en la ciudad de Valence. Juventud revolucionaria A poco sobrevino el fallecimiento del padre y, por este motivo, el traslado a Córcega y la baja temporal en el servicio activo. Su agitada etapa juvenil discurrió entre idas y venidas a Francia, nuevos acantonamientos con la tropa, esta vez en Auxonne, la vorágine de la Revolución, cuyas explosiones violentas conoció durante una estancia en París, y los conflictos independentistas de Córcega. En el agitado enfrentamiento de las banderías insulares, Napoleón se creó enemigos irreconciliables, entre ellos el mismo Paoli, al romper éste con la Convención republicana y decantarse el joven oficial por las facciones afrancesadas. La desconfianza hacia los paolistas en la familia Bonaparte se fue trocando en furiosa animadversión. Napoleón se alzó mediante intrigas con la jefatura de la milicia y quiso ametrallar a sus adversarios en las calles de Ajaccio. Pero fracasó y tuvo que huir con los suyos, para escapar al incendio de su casa y a una muerte casi segura a manos de sus enfurecidos compatriotas. Instalado con su familia en Marsella, malvivió entre grandes penurias económicas que a veces les situaron al borde de la miseria; el horizonte de las disponibilidades familiares solía terminar en las casas de empeños, pero los Bonaparte no carecían de coraje ni recursos. María Leticia, la madre, se convirtió en amante de un comerciante acomodado Clary, el hermano José se casó con una hija de éste, Marie Julie, si bien el noviazgo de Napoleón con otra hija, Désirée, no prosperó. Con todo, las estrecheces sólo empezaron a remitir cuando un hermano de Robespierre, Agustín, le deparó su protección. Consiguió reincorporarse a filas con el grado de capitán y adquirió un amplio renombre con ocasión del asedio de Tolón, en 1793, al sofocar una sublevación contrarrevolucionaria apoyada por los ingleses; el plan de asalto propuesto a unos inexperimentados generales fue suyo, la ejecución también y el éxito infalible. En reconocimiento a sus méritos fue ascendido a general de brigada, se le destinó a la comandancia general de artillería en el ejército de Italia y viajó en misión especial a Génova. Esos contactos con los Robespierre estuvieron a punto de serle fatales al caer el Terror jacobino, el 9 Termidor, y verse encarcelado por un tiempo en la fortaleza de Antibes, mientras se dilucidaba su sospechosa filiación. Liberado por mediación de otro corso, el comisario de la Convención Salicetti, el joven Napoleón, con veinticuatro años y sin oficio ni beneficio, volvió a empezar en París, como si partiera de cero. Encontró un hueco en la sección topográfica del Departamento de Operaciones. Además de las tareas propiamente técnicas, entre mapas, informes y secretos militares, esta oficina posibilitaba el acceso a las altas autoridades civiles que la supervisaban. Y a través de éstas, a los salones donde las maquinaciones políticas y las especulaciones financieras, en el turbio esplendor que había sucedido al implacable moralismo de Robespierre, se entremezclaban con las lides amorosas y la nostalgia por los usos del Antiguo Régimen. Allí encontró a la refinada Josefina Tascher de la Pagerie, de reputación tan brillante como equívoca, quien colmó también su vacío sentimental. Era una dama criolla oriunda de la Martinica, que tenía dos hijos, Hortensia y Eugenio, y cuyo primer marido, el vizconde y general de Beauharnais, había sido guillotinado por los jacobinos. Mucho más tarde Napoleón, que declaraba no haber sentido un afecto profundo por nada ni por nadie, confesaría haber amado apasionadamente en su juventud a Josefina, que le llevaba unos cinco años. Entre sus amantes se contaba Barras, el hombre fuerte del Directorio surgido con la nueva Constitución republicana de 1795, quien por entonces andaba a la búsqueda de una espada, según su expresión literal, a la que manejar convenientemente para el repliegue conservador de la república y hurtarlo a las continuas tentativas de golpe de estado de realistas, jacobinos y radicales igualitarios. La elección de Napoleón fue precipitada por una de las temibles insurrecciones de las masas populares de París, al finalizar 1795, a la que se sumaron los monárquicos con sus propios fines desestabilizadores. Encargado de reprimirla, Napoleón realizó una operación de cerco y aniquilamiento a cañonazos que dejó la capital anegada en sangre. La Convención se había salvado. Asegurada la tranquilidad interior por el momento, Barras le encomendó en 1796 dirigir la guerra en uno de los frentes republicanos más desasistidos el de Italia, contra los austríacos y piamonteses. Unos días antes de su partida se casó con Josefina en ceremonia civil, pero en su ausencia no pudo evitar que ella volviera a entregarse a Barras y a otros miembros del círculo gubernamental. Celoso y atormentado, terminó por reclamarla imperiosamente a su lado, en el mismo escenario de batalla. Militar exitoso Aquel general de veintisiete años transformó unos cuerpos de hombres desarrapados hambrientos y desmoralizados en una formidable máquina bélica que trituró el Piamonte en menos de dos semanas y repelió a los austríacos más allá de los Alpes, de victoria en victoria. Sus campañas de Italia pasarían a ser materia obligada de estudio en las academias militares durante innúmeras promociones. Tanto o más significativas que sus victorias aplastantes en Lodi, en 1796, en Arcole y Rívoli, en 1797, fue su reorganización política de la península italiana, que llevó a cabo refundiendo las divisiones seculares y los viejos estados en repúblicas de nuevo cuño dependientes de Francia. El rayo de la guerra se revelaba simultáneamente como el genio de la paz. Lo más inquietante era el carácter autónomo de su gestión: hacía y deshacía conforme a sus propios criterios y no según las orientaciones de París. El Directorio comenzó a irritarse. Cuando Austria se vio forzada a pedir la paz en 1797, ya no era posible un control estricto sobre un caudillo alzado a la categoría de héroe legendario.