sashajin
Usuario (Chile)
Según las nuevas informaciones en el territorio de Serbia hasta el momento ha sido evacuado 15.200 personas, 88.000 personas se han quedado sin el suministro eléctrico. La situación defensiva de las inundaciones en el sector de la ciudad de Šabac en este momento esta estable. Aun no hay un numero exacto de las victimas fallecidas por las inundaciones. En la acción de rescate y evacuación junto con los especialistas rusos también se han sumado retratistas croatas, contingente sel ejercito de Montenegro, la ayuda también ha llegado desde Eslovenia y del ejercito de Macedonia. Cientos de serbios que viven en Kosovo también se han unido en la ayuda y rescate, como también los deportistas. Cristiano Ronaldo se sumo a sus colegas y publico en su twitter una foto pidiendo ayuda para Serbia. Hoy en la tarde se espera la crecida del río Sava que viene subiendo su caudal con la suma de los ríos de Croacia y Bosnia. Si usted desea aportar para comprar alimentos no perecibles, agua, pañales y otros productos higiénicos comuníquense con nuestra redaccion AQUÍ y nosotros les daremos los datos para que puedan hacer su aporte.

Los intentos de culpar a Serbia por el estallido de la Primera Guerra Mundial son “excesos de individuos”, pero no se puede excluir la idea de que detrás se esconden ciertos motivos políticos, estiman historiadores serbios y concuerdan que a Gavrilo Princip no se le puede llamar terrorista de ninguna manera, y menos compararlo con Osama Bin Laden. “La Filiación de Princip con Bin Laden son idioteces”, dice para Tanjug (Telegrafska agencija nove Jugoslavije – Agencia telegráfica de la nueva Yugoslavia) el historiador y académico Dragoljub Živojinović. Al comentar la metodología de interpretar el pasado a través de conceptos modernos, como el terrorismo, con el que Princip en ciertos textos de historiadores occidentales se identifica con Osama Bin Laden, Živojinović afirma que eso no se puede equiparar. “Hasta hace poco, el terrorismo no se utilizaba en la terminología científica. Por lo tanto, Serbia no pudo realizar actos terroristas, porque siendo un país pequeño no se encontraba en condiciones de aterrorizar a nadie”, observa Živojinović. La profesora de Facultad de Filosofía en Belgrado, Suzana Rajić, igualmente considera que el epíteto terrorista no es adecuado para Princip por el asesinato del archiduque austrohúngaro Francisco Fernando. Rajić: Él tenía 17 años en la época, no había tenido tiempo de convertirse en un terrorista “Lo que hizo Gavrilo Princip en Sarajevo en 1914 fue solamente uno de los acontecimientos de por el estilo que se desarrollaron en Europa a los finales del siglo 19 y a los principios del siglo 20. Todos esos asesinos se declaraban anarquistas o simpatizantes anarquistas. El epíteto terrorista no es apropiado para todos los agresores, mucho menos para Princip. Él tenía 17 años en la época, era estudiante de secundaria, ni siquiera tuvo tiempo de convertirse en un terrorista. Se encontraba bajo influencia de tendencias y opiniones anarquistas”, considera Rajić. La historiadora Dubravka Stojanović cree que no es real esperar que dentro de un par de décadas en los libros de historia esté escrito que Princip era un terrorista y que Serbia fue desafiadora de la Primera Guerra Mundial, porque, como destaca, la historia es una disciplina seria. “Esta no es una interpretación nueva. Pero las historiografías europeas son ciencias sensatas y no creo que una interpretación así sea posible hoy en día. La prensa sensacionalista siempre lo puede llevar en esa dirección, pero no creo que nadie serio lo pudiera describir de ese modo”, dice Stojanović. A los finales de julio del año que viene, se conmemorará el centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial y del asesinato de Fernando en Sarajevo, y está anunciado que en esta ocasión se celebrará la conferencia internacional de historiadores en la que participarán más de 100 científicos de 26 países del mundo. Recientemente se han notado intentos de ciertos historiadores occidentales de revisar el pasado y de atribuir la responsabilidad del estallido de la guerra a Serbia y a Princip, aunque es ampliamente aceptada la opinión que la causa de la guerra era el deseo de grandes potencias por la nueva división de colonias y por el poder militar y político. El Primer Ministro Ivica Dačić dijo a mediados de mayo que Serbia no permitiría una revisión de historia en la que el pueblo serbio habría sido culpado de iniciar la guerra. Excesos de individuos Según Rajić, no se puede aceptar la consideración de que es culpa de Serbia el inicio de la Primera Guerra Mundial como una actitud ampliamente aceptada. “Son solamente excesos de individuos. Tanto la ciencia mundial como nuestra se basan firmemente en evidencias científicas que la Primera Guerra Mundial, en particular en relación con el atentado de Sarajevo, fue una chispa que se utilizó con fines políticos, y que la guerra había sido preparada anteriormente. El atentado de Sarajevo no encaja como la causa principal de un conflicto de tales proporciones globales, no conocidos previamente por la civilización”, destaca Rajić. Sin embargo, ella señala que una de las consecuencias útiles de tales intentos es que se ve que el público reacciona a todo lo que sucede. Con ella está de acuerdo Stojanović que destaca la importancia de entender que las conclusiones sobre el pasado siempre cambian, dependiendo del contexto moderno “no necesariamente para inventar algo, sino porque la nueva era requiere nuevas apreciaciones”. Živojinović: Teorías para marcar a Serbia como culpable de la Gran guerra – una distorsión de hechos Por otro lado, Živojinović ve las teorías de marcar a Serbia como culpable de la Gran guerra como un propósito de distorsionar hechos, y cuyos motivos son exclusivamente políticos. “En mi opinión, la Unión Europea quiere que sus miembros estén en paz, que se olviden algunos conflictos del pasado. Este exitoso experimento se refleja con los ingleses y franceses. Sin embargo, si quieren reconciliar miembros de la UE, entonces hay que echarle culpa a alguien – y los culpables pueden ser únicamente los rusos y los serbios. Ese es el objetivo de esta campaña”, dijo Živojinović, presidente del Comité organizador de la conmemoración del centenario desde la Primera Guerra Mundial. Živojinović alude que de este modo se distorsionan los hechos, algunos se dejan al lado “por la simple razón que para ellos la verdad no viene en primer lugar”. “Estos conceptos no tienen ningún objetivo científico. El objetivo es hacer un tumulto con fines previstos. Es algo ya visto en el pasado”, dijo y agregó que se trata de una “campaña” para culpar a Serbia y que en ella “lideran personas del mundo anglosajón”. Como una de las soluciones para impedir la revisión del pasado, Živojinović considera que Serbia debería seguir el ejemplo de otros países en el mundo, es decir publicar el material diplomático de sus archivos. “Estamos trabajando en ello en SANU (Srpska akademija nauka i umetnosti – Academia de artes y ciencias de Serbia), o sea estamos publicando una serie de varios tomos – Documentos de la política exterior del Reino de Yugoslavia de 1903 a 1914″, destaca Živojinović. Sin embargo, como dijo Stojanović, no se puede evitar el hecho que en la creación de estos archivos participaron más los historiadores alemanes que describen la responsabilidad de su país. “Antes de todo, me refiero a Fritz Fischer que entabló “la guerra entre los historiadores” durante los ochenta, escribiendo sobre la decisiva responsabilidad de Alemania. Para mí sigue siendo un tema profesional, y creo que los países no deben interferir. En cada uno de nosotros y en nuestra conciencia profesional está la lucha por la interpretación más completa que tendría en cuenta una cantidad de datos sobre las causas y los factores de la guerra “, explicó Stojanović. Ella añadió que, si el país puede hacer algo, lo más inteligente sería pagar la traducción del libro de Andrej Mitrović “Invasión a los Balcanes: Serbia en los planes de Austro-Hungría y Alemania 1908-1918″. Con ella está acorde Rajić indicando al hecho que la historiografía serbia hace 30 años dio logros extremadamente valiosos cuando respecto las causas de la Primera Guerra Mundial, y que en seguida la acompañó la historiografía alemana. Pese a que, como concluye Stojanović, no hay historia objetiva, la tarea de un historiador es observar e interpretar hechos desde distintos ángulos. “Ellos siempre lo hacen. Es nuestro trabajo. Una historia objetiva no existe y no debe existir. Solamente queda el hecho que Fernando fue asesinado en Sarajevo el 28 de junio, y las consecuencias que este acontecimiento trajo son meras valoraciones y diferentes puntos de vista. Para algunos esto fue la liberación, para otros pérdida de libertad. Es así desde siempre, y hay que tenerlo presente”, finaliza Stojanović.
Nikola Tesla nació el 10 de julio de 1856, en el pequeño pueblo de Smiljan, situado en la provincia montañosa de Gospić, en la actual Croacia, por entonces territorio del Imperio austrohúngaro. Su padre, Milutin Tesla, era un sacerdote ortodoxo de la iglesia serbia, que impulsó al pequeño Tesla en la vocación religiosa, aunque éste siempre se sintió más atraído hacia el instinto creador de su madre, Đuka Mandić, quien en ocasiones ocupaba su tiempo construyendo pequeños artefactos domésticos. Con una carrera en Ingeniería eléctrica inconclusa, hacia 1880, Tesla se trasladó a Praga para concurrir a clases en la Universidad Carolina; un año más tarde, se marchó a Hungría, a trabajar en la oficina central de telégrafos como dibujante técnico. En Budapest, descubrió el principio del campo magnético giratorio, lo que resultaría ser la base de sus motores y generadores eléctricos. A partir de ello, Tesla desarrolló un conjunto de inventos y patentes sobre corriente alterna, transformadores y bobinas, verdaderamente revolucionarios: toda la industria eléctrica a nivel mundial comenzó a introducir los patrones delineados por este genio en crecimiento. En 1882, trabajó en la compañía Edison continental de París como detector de fallos en centrales eléctricas y, hacia 1883, fue trasladado a Estrasburgo, para elaborar el primer motor de inducción eléctrico de la historia. Impresionado por el trabajo de Tesla, Charles Batchelor, Gerente General de la compañía, escribió una carta recomendatoria a uno de los científicos más reconocidos del momento, Thomas Alva Edison. La misma decía; «conozco a dos grandes hombres, usted es uno de ellos; el otro es este joven». Tras una breve y fructífera época de trabajos conjuntos, la sociedad terminó abruptamente. Se dice que una de las grandes diferencias entre Tesla y Edison fue el amplio y acabado conocimiento que el primero tenía sobre el campo de las matemáticas, lo que le permitió vaticinar que los sistemas de distribución de corriente eléctrica debían ser polifásicos y en una modalidad alterna, frente a la corriente continua que propulsaba Edison. En 1885, Tesla fundó su propia empresa, Electric Light & Manufacturing company, pero una crisis profunda en la economía mundial puso en jaque su proyecto. Si bien George Westinghouse salió a su rescate, a cambio de quedarse con algunas de las patentes más importantes, Tesla vio truncado uno de sus sueños más anhelados: la transmisión inalámbrica de energía para todo el mundo. De los 800 inventos registrados por Tesla, aún hoy, muchos no han sido llevados a la práctica. Precursor de todas las transmisiones inalámbricas, en tiempo real y en un espacio virtual, Nikola Tesla murió solo, en un hotel de Nueva York, a raíz de un paro cardíaco, el 7 de enero de 1943. Hoy, a mas de 70 años de su muerte, y habiendo dejado un legado tecnológico que ha cambiado la vida de prácticamente toda la humanidad, dos científicos rusos planean llevar a cabo el mas ambicioso de sus anhelos: la energía eléctrica inalámbrica.

Un portal ruso publico la tesis que el monumento megalitico de Stonehenge no fue construido hace 5.000 años, sino que su construcción comenzo solo hace 60 años! Este cuento se quedaria en la nada si el portal fishki.net no hubira publicado 108 fotografías hechas entre los años 1954. - 1958. las que demuestran como fue que construyeron Stonehage. Si leyern bien 108 fotografías! En ellas pueden ver como fue que el proyecto de esta "antigua construcción" fue hecha con gruas modernas con muchos trabajadores y observadores. Las fotografías demuestran practicamente todas las fases de la construcción, desde que no hay nada, hasta el final de la construcción de la estructura de la cultura "megalitica". Bueno, el primer pensamiento de los lectores es que se trata de una "restauración", "renovación", "reemplazo", o algo similar, pero en las primeras fotografías pueden observar los circulos blancos hechas con la cal, ellas demuestran los puntos en los que será construido el futuro monumento. Este fue un mega proyecto para sus constructores. Si siguen observando detalladamente las fotografías, veran el alambre de puas militares que cercan el sector de la construcción y otros detalles que nos hablan de que en ese lugar sera construido el Stonehage, protegida de los ojos de personas no deseadas. Los invito a que vean estas fotografías que redescubren esta gran, se podria decir megalitico engaño. Y bueno se me escapo decirles que esta fue una broma hecha por National Geographic para el día de los Inocentes
Su relación con Mileva, una gran matemática poco agraciada y algo coja, está llena de preguntas. Tuvieron una hija a la que dejaron en adopción. Dos años después de divorciarse, le entregó la dotación íntegra del premio Nobel “Estoy solo con todo el mundo salvo contigo. Estoy muy feliz de haberte encontrado, tan parecida a mí en todos los aspectos”. La carta de Einstein, dirigida a la que después se convertiría en su primera esposa, es del año 1900. Una flecha había atravesado el corazón del genio. Y esa flecha llevaba el nombre de Mileva, una serbia de lúcida cabeza muy distinta a todas las muchachas que Albert Einstein había conocido hasta entonces: cojeaba a causa de una artritis congénita, en el Instituto Politécnico de Zurich donde ambos estudiaban se la consideraba más bien fea y, además, era casi 4 años mayor que él. Mileva es el enigma. La respuesta, quizás, a mucho s de los interrogantes sin respuesta desde la muerte del padre de la relatividad, en 1955. La joven a la que Albert dejó embarazada antes de llevarla al altar (hasta hace poco no se supo que nació una niña, dada en adopción). La científica, se malician algunos, a la que el Nobel de Física habría robado la mismísima fórmula con la que pasó a la Historia: e=mc2. No es casualidad que el autor de la Teoría de la Relatividad sea el personaje más carismático del siglo XX. A sus revolucionarios logros científicos se unía una imagen inconfundible y una vida llena de contradicciones. Si miramos el lado más humano del genio, nos topamos con alguien que desde su infancia se refugió en la soledad de sus juegos, pero que se vio arrojado a una popularidad sólo equiparable a la de las grandes estrellas del cine. Tras dar a luz a la fórmula que permitió fabricar la bomba atómica, y pedir al presidente Roosevelt que no escatimara recursos para hacerse con ella, pasó los últimos 10 años de su vida como abanderado de la paz y la desnuclearización. Distinguido en 1921 con el Nobel de Física, este humanista incansable no se separaba de su violín y no tenía reparos en hablar de Dios. Sí, la vida de Albert Einstein estuvo llena de contradicciones. Más allá de sus logros insólitos, como que un empleado de una oficina de patentes como era él redactara cinco artículos que cambiarían la ciencia. Pero hay interrogantes que siguen en pie. ¿Cuál fue el papel de su primera esposa, Mileva Maric, en la elaboración de su gran teoría? Hay varias evidencias de que participó activamente en los cálculos que llevaron a la fórmula más famosa de los tiempos modernos e=mc2. Por una parte, es sabido que Einstein estaba mejor dotado para el pensamiento abstracto, la gran teoría, que para el cálculo matemático. Como contrapartida, Mileva tenía una gran capacidad para las matemáticas. Albert la conoció en 1896, cuando ambos ingresaron en el Instituto Politécnico de Zurich, donde Mileva fue la única mujer aceptada en el programa de ciencias. Durante su primer año académico tuvieron una relación de compañeros, y en 1897, cuando Mileva abandonó temporalmente el Instituto Politécnico para irse de oyente a la Universidad de Heidelberg, empezaron una correspondencia donde se adivina ya una atracción romántica. La madre de Einstein se pronunció siempre en contra de la relación. Nunca llegó a verla con buenos ojos, ya que sentía mucha simpatía por Marie Winteler, la anterior novia de su hijo. Marie era una chica de características completamente opuestas a las de la nueva candidata, que tenía un perfil muy intelectual. La señora Einstein advertía a su hijo sobre Mileva Maric: «Ella es un libro igual que tu… Deberías tener una mujer de verdad. Cuando tengas 30 años, ella será una bruja». A pesar del rechazo de la familia hacia aquella relación, el flechazo fue inevitable porque hablaban el mismo lenguaje y compartían iguales intereses. Ellos mismos se decían que eran almas gemelas y rebeldes frente a las expectativas burguesas. Buscaban sobre todo en el amante a un amigo, a un colaborador y a un compañero. La carta que Einstein le escribió en 1900 (con la que arranca este texto) es reveladora. CONTRASTANDO TEORÍAS No cuesta imaginar los constantes debates sobre ciencia que debió de haber entre la joven pareja, lo que hace impensable que Einstein no comentara y contrastara con ella sus teorías. Un nexo poco comentado entre la primera esposa del genio y la fórmula que desataría la bomba atómica fue el inventor serbio Nikola Tesla. En su época estudiantil, Mileva trabó amistad con el hombre que probablemente más sabía sobre la electricidad y la energía. Tesla no sólo se anticipó 100 años a la tecnología wireless, que demostró en un experimento público al dirigir a distancia una embarcación en miniatura, sino que estuvo detrás de la primera central hidroeléctrica. Inventó la radio antes que Marconi y patentó un centenar de artilugios que todavía utilizamos hoy en día. Si había alguien que conocía cómo se comportaba y propagaba la energía, ese era Tesla, por lo que es difícil no sospechar su huella en la fórmula que cambiaría el mundo. La capacidad matemática de Mileva, sumada a las charlas que mantuvo con su amigo Nikola, podrían haber cimentado lo que sin duda fue una intuición genial de Einstein. Como prueba documentada de esa colaboración con su esposa, tenemos la correspondencia entre ambos, en la que Albert utilizaba la primera persona de plural al referirse a sus investigaciones. Y no menos importante: los artículos enviados en 1905, su llamado «año milagroso», a la revista Annalen der Physik, llevaban los apellidos de ambos. Existen varias cartas posteriores entre Einstein y Mileva en las que debaten sus ideas sobre la relatividad y en las que se refieren a «nuestra teoría». Sin embargo, hay un hecho en la vida de Albert y Mileva que aún hoy está lleno de interrogantes. Dos años después de conocer a la talentosa estudiante serbia, Einstein la dejó embarazada. En una época en la que tener un hijo fuera del matrimonio era un escándalo, la noticia del embarazo habría bastado para que el joven físico no obtuviera el empleo que había solicitado en la oficina de patentes de Berna. Dado que la joven pareja contaba con esos ingresos para poder casarse, el tema se mantuvo en secreto. EL DIFÍCIL PARTO DE LISA Mileva se trasladó a su Serbia natal para dar a luz a su hija, que se llamaría Lieserl, diminutivo de Lisa en suizo. Sus padres la recibieron preocupados por su futuro y le prohibieron en un principio casarse con el padre de la criatura. La estudiante tardó en recuperarse de un parto largo y difícil, y fue el padre de la muchacha quien por carta se puso en contacto con Einstein para anunciarle el nacimiento de su primera su hija. Este respondió enseguida a Mileva. Quería saber cómo eran sus ojos y a quién se parecía, aunque no viajó para conocer a la pequeña. En la primera y única carta en la que habló de Lieserl dijo: «La quiero tanto, y ni siquiera la conozco». Por alguna extraña razón jamás se dignó a conocer a su hija, que fue dada en adopción antes de que la madre regresara a Suiza, donde finalmente se casaría con Albert. En este punto se pierde la pista de Lieserl. Algunas fuentes dicen que la niña murió muy pequeña a causa de una enfermedad, mientras que otras aseguran que vivió hasta entrada la década de los 90 bajo el nombre de Zorka Kaufler. No se han encontrado registros de su nacimiento en Novi Sad, donde Mileva dio a luz. Tampoco en las regiones vecinas hay pistas sobre su paradero. De hecho, los biógrafos de Einstein no supieron de su hija secreta hasta que la familia divulgó en 1986 unas cartas entre Albert y Mileva. Aparecieron entre las más de 400 misivas íntimas guardadas en una caja de seguridad de California por la segunda esposa de Hans Albert, el hijo varón de Einstein. Su primera esposa las había llevado a California tras volver de Zurich, donde había ido a vaciar el piso de la ya fallecida Mileva Maric en 1948. El matrimonio de Mileva y Einstein se había empezado a romper cuando él se embarcó en un romance con su prima Elsa, también separada y madre de dos hijas, con la que se casaría en segundas nupcias. Este distanciamiento entre Albert y su primera esposa quedó plasmado en las cartas que el físico alemán dirigió a Elsa. Hablaba de Mileva como «una empleada a la que no puedo despedir. Tengo mi propio dormitorio y evito encontrarme a solas con ella. Es la única manera que se me ocurre para poder vivir con ella». En 1921, cuando Einstein obtuvo el Nobel, entregó íntegramente su dotación a la mujer de quien se había divorciado dos años antes, lo cual plantea nuevas dudas sobre el grado de participación de ella en la teoría de la relatividad. Además de la génesis del e=mc2 y del incierto destino de la primogénita de Einstein, existe un tercer interrogante. Tras deambular por varias universidades europeas, en 1932 aceptó una plaza de profesor en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton (EEUU), donde permanecería hasta su muerte en 1955. En las últimas tres décadas de su vida, Albert Einstein asombrosamente no presentó al mundo ninguna nueva teoría. ¿A qué dedicó el padre de la relatividad el último tercio de su existencia? Es sabido que buscaba la Teoría del Campo Unificada, una teoría que explicara y englobara todas las fuerzas del universo, en especial la gravedad y el electromagnetismo. Aparentemente fracasó en el intento. Lo cierto es que en los últimos años de su vida guardó un cerrado silencio sobre sus investigaciones. Existe la posibilidad de que Einstein diera con lo que andaba buscando, pero que decidiera no divulgarlo porque la humanidad aún no estaba preparada para acoger su descubrimiento. Si e=mc2 había dado lugar a la bomba atómica, ¿qué pasaría con una fórmula que permitiera desatar una energía infinitamente más poderosa? Si existe una última respuesta, su autor decidió no divulgarla en un tiempo en el que la humanidad había mostrado su capacidad para autodestruirse. Álex Rovira y Francesc Miralles son autores de La última respuesta, último premio Torrevieja de novela, donde abordan los enigmas que rodean a Einstein. 100 AÑOS DE LA PRIMERA VEZ Aquella mañana del 21 de septiembre de 1909, en el gimnasio de la escuela Andrae de Salzburgo, pocos alcanzaban a comprender las palabras del treintañero que les hablaba. Entre los más de 1.000 asistentes destacaban unos excépticos de lujo: los futuros Nobel Max Planck, Max Born y Max Laute. Era la primera vez que la Teoría de la Relatividad, publicada cuatro años antes en los Anales de Física, se exponía en público. La famosa fórmula e=mc2 (energía igual a la masa multiplicada por la velocidad de la luz, una constante, al cuadrado) no causó, sin embargo, sensación. Los presentes resultaron incapaces de captar las ideas innovadoras de Einstein. Doce años más tarde, en 1921, aquél loco judío alemán obtuvo el Nobel de Física por su explicación del efecto fotoeléctrico y sus numerosas contribuciones a la Física teórica, pero no por la Teoría de la Relatividad: el científico encargado de evaluarla simplemente no la entendió. Tal vez, porque, como el propio Albert decía: «Los años de búsqueda en la oscuridad de una verdad que uno siente pero no puede expresar, el deseo intenso y la alternancia de confianza y desazón, hasta que uno encuentra el camino a la claridad y comprensión, sólo son familiares a aquél que los ha experimentado». Cien años se han cumplido y aquellas revolucionarias ideas, corroboradas por los modernos satélites de investigación planetaria, la física y la astronomía, siguen maravillando. Hoy, una placa en la escuela Andrae recuerda el día en que se conoció la fórmula que explica nuestro propio mundo y los que se encuentran más allá de las estrellas. [En la novela La última respuesta, Rovira y Miralles plantean que Albert Einstein llegó incluso más lejos. Habría resuelto el gran enigma al que dedicó sus últimos años, la teoría del campo unificada, y se la habría entregado, en compensación por una vida de abandono, a Lisa -o Zorka- la hija dada en adopción. Pero eso ya es literatura...] ALEX ROVIRA | FRANCESC MIRALLES | PACO REGO Ver el original AQUI
Cuando pensamos en nuestro viaje por Balcanes el primer país que nos vino a la cabeza fue Serbia. Teníamos una gran curiosidad por visitar uno de los países de Europa más vírgenes, con unas infraestructuras turísticas muy localizadas en las ciudades principales. Personalmente, después de haber estudiado la carrera de Historia me atraía conocer de primera mano una realidad de la que sólo tuvimos imágenes cruentas durante 7 u 8 años, para luego caer en la desmemoria. El inicio de la guerra de los Balcanes me pilló en plena efervescencia intelectual juvenil y por eso tengo un recuerdo bastante intensidad muchos hechos acaecidos. Incluso me permití la licencia de escribir un artículo para el periódico del instituto titulado “Les olvidaremos”. Un tanto premonitorio… Con mi compañero de viaje, acordamos repartir la visita a Serbia en cuatro días, dos noches en el sur repartidos en Nis y en Kraljevo (para poder visitar los monasterios medievales de Zica y Studenica), y otros dos en Belgrado. Una vez cubierta la primera etapa del viaje en Sofía, y tras el frío -pero curioso viaje- que cruzaba la frontera llegamos a medianoche a la estación de Nis. Previamente nos habíamos fijado que la estación de tren estaba prácticamente pegada a nuestro alojamiento, pero la sorpresa vino cuando al bajar nos indicaron que estábamos realmente a 3 km del centro. Como averiguamos más tarde la confusión vino porque la estación donde paran los trenes internacionales no es la misma que la de los trenes regionales. Si bien nos parecía una distancia aceptable, optamos por coger un taxi ya que la carretera estaba poco iluminada y no había gente que nos fuera dando indicaciones. El precio del taxi fue casi una anécdota e incluso acordamos con el taxista pagarle en Euros porque nos había sido imposible conseguir moneda serbia en los bancos de España. El alojamiento Good Night, un hotel con habitaciones de diseño muy económico, se encontraba como decíamos muy céntrico y nos recibieron con mucha simpatía y educación. Un poco de fiesta y ocio en la noche de Nis Cuando dejamos las mochilas tuvimos dos segundos de duda sobre si quedarnos a descansar o salir a tomar algo. El viaje desde Sofía se había hecho largo y el hecho de llegar congelados creo que nos hizo decantarnos por conocer Nis de noche, y más siendo sábado. Tras las explicaciones del chico que se había quedado de guardia en el hotel recorrimos durante unos diez minutos el camino hacia el centro histórico. Lo primero que divisamos es la fortaleza, con su puerta magna abierta al río. Cruzamos el puente y localizamos en una animada un cajero de banco donde sacar moneda local. Las calles peatonales de Nis mostraban un jolgorio de gente joven que caminaba rauda hacia los bares desde donde procedía la música. Encontramos la zona antigua, Kazandzisko Sokace, que empieza con una escultura del escritor local Stevan Sremac, y que se alarga con una calle repleta de locales. Siendo sinceros cabe anotar que no teníamos conocimiento de la gastronomía serbia, pero nuestro amigo Vlado nos había hablado delicias del licor más célebre del país, el/la Rakia. Y por aquí empezamos, la camarera se alío con nosotros y nos hizo de Cicerone con la carta de Rakias, de todos los tipos, grados etílicos, y sabores. Optamos por probar dos, el más fuerte y otro elaborado con miel. Ninguno defraudó, y si bien los degustamos sorbo a sorbo, la sed acumulada del viaje nos hizo pedir dos pivo, es decir dos cervezas. Como siempre nos gustan probar las cervezas locales, nos decidimos por la Jelen, quizá influenciados por su simpático logo que muestra un ciervo. Aconsejados por un par de chicos serbios de la mesa de al lado seguimos la ronda de cervezas en un disco pub llamado Sunset, repleto hasta los topes (y humo porque se puede fumar aún en los bares), y con música en directo. Aventuras y desventuras de un alquiler de coche Pese a dormir poco no hubo excesivos estragos por la noche de fiesta en Nis, y eso se noto desde el momento que nuestro estómago nos pidió un poco de colaboración. Una vez calmado a base de dulces locales….. Este día nos iba a deparar uno de los primeros imprevistos del viaje, pero no el único. Para empezar habíamos alquilado un coche para movernos por el Sur de Serbia después de la visita a Nis. Para recogerlo fuimos al aeropuerto, de nuevo en taxi, y esta vez con un peculiar taxista que escuchaba Prodigy a todo volumen. Cuando le indicamos que nos llevará al aeropuerto nos miró extrañado, pero no le dimos importancia. Al llegar nos fuimos haciendo cargo de las dimensiones de la terminal y del tráfico aéreo de los vuelos que llegan a Nis. Y…como decirlo…. A Nis sólo llega uno o dos vuelos diarios y a las 10 y media de la mañana ya había llegado el único de ese día, que venía de Grecia. Sin duda el aeropuerto era apto para utilizarlo en un episodio de una peli apocalíptica, porque además de vacío, todos los locales estaban cerrados a cal y canto. De hecho el taxista se quedo un buen rato esperando fuera, pensando que nos habíamos equivocado y que saldríamos en cinco minutos de vuelta a Nis. Algo parecido pasó con la policía aeroportuaria que nos escrutó con indiferencia. Cuando nos interesamos por el desolador panorama, ya que no había rastro de oficina de alquiler, ni nadie esperando, nos fue complicado entendernos con la policía. En estas apareció el ángel de la guarda que como en una película de Hollywood está siempre presto a ayudar a los desamparados turistas,- por no decir incautos-. Stevan, que se llamaba el susodicho hablaba inglés, a su manera, pero en un grado muy aceptable que a nosotros nos permitía además entenderlo sin problemas. Nos comentó que a es de las diez un chico había estado esperando con un cartel, pero al ver que ninguno de los viajeros que llegaban en el vuelo de Grecia se apellidaba como nosotros, no esperó ni un minuto más y se fue sin dar aviso a la policía, ni dejar un teléfono de contacto. El teléfono de contacto no respondía a nuestras llamadas y el de atención al cliente nos tuvo en espera diez minutos y unos cuantos € de factura después. Cuando más desesperados estamos Stevan nos gestionó el alquiler de otro coche con otra agencia (recordemos que era domingo y no era fácil). Nos dijeron que nos venían a recoger al aeropuerto para ir a las oficinas a formalizar el alquiler. Eso suponía volver a pagar, pero al menos nos servía para no perder todo un día y poder llegar hasta el siguiente punto de la ruta. Justo en ese momento sonó el móvil de la oficina de los policías desde donde Stevan había intentado llamar sin éxito a la agencia nos había dejado tirado. Lamentaban la demora pero decían que nos pasaban a recoger. Por fin se hacía la luz! Mil disculpas después pudimos disponer del coche. Ahora tocaba visitar Nis y luego ponernos a conducir. Nos despedimos de Stevan cruzando correos por si alguna vez becesitaba nuestra ayuda en su visita a España. Nis, la ciudad romana de Constantino Los retrasos ocasionados con el alquiler del coche nos limitaron la visita a Nis. Si a ello unimos que era domingo y que algunos museos, o el campo de concentración nazi Crveni Krst (Cruz roja), uno de los mejores conservados y del que se escaparon 105 prisioneros el 12 de febrero de 1942, una de las evasiones más importantes de un campo de exterminio. Otra de las partes importantes de Nis que no pudimos visitar por estar cerrada son los restos de la ciudad romana de Mediana, a las afueras, erigida por el emperador Constantino el Grande, y que sirvió de morada ocasional para al menos seis emperadores. Se trata de uno de los yacimientos romanos más importantes de Serbia. Lo primero que visitamos fue el castillo, el símbolo de la ciudad (aunque el logo de la ciudad lo forma una moneda del emperador Constantino). Se trata de una fortaleza otomana con una gran puerta de acceso (Stambol kapija) junto al río Nisava. Cuenta con edificios importantes como el arsenal, los baños romanos, una mezquita, una antigua prisión, el Hamman o baños turcos y el Lapidarium donde hoy encontramos unas losas con inscripciones romanas. Las murallas actuales son del XVIII, obra de los otomanos, pero antes ya existía una ciudadela romana y posteriormente bizantina. A las afueras de la ciudad, muy cerca del hospital está otro de los lugares imprescindibles de Nis, si bien este lo es por su rareza y por ser un tanto macabro. La Torre de la calaveras (skull tower) es una rara construcción erigida por los turcos en 1809 a partir de las calaveras de los soldados serbios que se resistieron y murieron en la batalla de Cegar. Para recordar a los habitantes de Nis el poder turco se levanto una torre con casi mil calaveras. Hoy en día la torre se halla en el interior de una pequeña iglesia y sólo queda una parte con 58 cráneos. A la entrada del parque se compran las entradas y luego una señora nos abrió con llave la iglesia durante la visita. El panel informativo nos contó un poco de la historia de la torre. Con la visita a la torre dimos por finalizada la visita un poco frenética a Nis, pero preferimos ser previsores ya que nos esperaban un par de horas para llegar a Kraljevo. Como no teníamos muy claro por donde salir de Nis optamos por preguntar a un grupo de gente en la parada de bus donde aparcamos. Entre el inglés de una pareja joven y el alemán de una señora mayor pudimos más o menos trazar ruta, aunque incluso a ellos les costase decidir donde se encontraba el Monasterio de Studenica. Nos hizo gracia oír sus comentarios de que lo habían estudiado en el colegio pero no sabían a ciencia cierta donde estaba. Menos mal que optamos por comprar un mapa de Balcanes, de unas dimensiones un tanto ingobernables, pero que nos marcaba por donde ir avanzando. Quitamos el freno de mano y el coche empezó a rodar los primeros kilómetros en carreteras serbias. Nis quedaba ya atrás y armado con mi Canon tomé mi posición de copiloto fotógrafo, atento a disparar a los paisajes que íbamos descubriendo. Kraljevo nos esperaba, y muchas historias curiosas más que os contaremos pronto. Ver el original AQUI

Sobre el plano nuestro criterio para definir donde establecer el campamento para hacer noche no tenía un fundamento claro. Desconocíamos totalmente esta parte de la geografía serbia, y si bien teníamos referencias de Nis o de Belgrado, del centro del país sólo teníamos medianamente claro que queríamos visitar el Monasterio de Studenica , que Unesco marcaba como un punto de interés imprescindible. La elección final para pasar la noche no tuvo mayor factor científico que elegir la ciudad con mayor oferta de hoteles en la zona, es decir Kraljevo. Al tratarse de una zona con una Parque Natural cercano no encontramos problema de alojamiento. Llegamos a Kraljevo cuando la noche caía, pensando sobre todo en encontrar el hotel y poder estirar un poco las piernas. Al final nos costó un poco porque el hotel tenía un acceso por la parte de atrás de una calle y tuvimos que dar unas cuantas vueltas y preguntar a los locales para llegar. Para hacer hambre nos dimos una vuelta por la ciudad sin que podamos destacar grandes hitos o monumentos. La parte del río es muy agradable, y seguramente en verano más, con barcazas flotantes que actúan de restaurantes y cafés. El mejor restaurante de Serbia La noche cayó sobre Kraljevo y tal y como habíamos planeado esta noche tocaba homenaje gastronómico. La gente de nuestro alojamiento, el Hotel Belvedere nos recomendó un restaurante llamado Lepi Bor, que servía platos serbios. Nada más entrar ya nos sentimos a gusto, gente local, buen servicio y un ambiente acogedor. Los platos fueron sucediendo como si del camarote de los hermanos Marx fuesen saliendo camareros con platos y platos, manjares serbios que encontraban nuestro voraz apetito como fin. Cuando llego la hora de los postres y sin pedir aún nada aparecieron dos platos con unas creps increíbles. Nuestras burlonas mentes empezaron nuestras cábalas acerca de si en la cocina, camareros y cocineros estaban haciendo apuestas sobre si seríamos capaces de meternos entre pecho y espalda semejante postre. Tras el desfile de platos que habíamos degustado como en las mejores escenas del comic de Asterix y Obelix, para un vasco y un asturiano el reto era irrenunciable… Por si fuera poco bromeamos con la posibilidad de pedir otro “platito” para terminar de saciarnos, pero era mejor no mentar al diablo tras esta pecaminosa cena. Eso si, el Rakia no podía faltar para hacer una buena digestión. Por el corazón de Serbia A la mañana siguiente empezamos la ruta de los monasterios. El plan era empezar por Žiča, a las afueras de Kraljevo y luego bajar en el mapa hasta Studenica. Žiča es uno de los monasterios ortodoxos más importantes de Serbia, no sólo por la fecha de su fundación en el siglo XIII, si no porque fue el primer rey de serbia, Esteban (Stefan Nemaña) quién impulsó su construcción, colocando los pilares de la iglesia serbia. El complejo es de los pocos puntos del país donde verdaderamente advertimos una intención de promoción turística a la altura de la importancia del monumento. De hecho hay un parking inmenso para autobuses, una oficina de información y compra de souvenirs (que nosotros encontramos cerrada posiblemente porque aún era semana santa), y un cuidado exquisito de la iglesia y de las capillas y murallas circundantes. Durante la visita campamos a nuestras anchas, siendo los únicos visitantes y fotografiando todo al detalle. Incluso pudimos acceder al cementerio donde descansan los cuerpos de los monjes de la comunidad (en una colina al lado del monasterio). Ver el original AQUI
Cuando mi colega periodista Ivana Markovic (www.visitabelgrado.es) me propuso hacer un reportaje deBelgrado, enseguida me puse a investigar qué encantos escondería esta ciudad de los Balcanes y cuáles serían los ítems o temas principales sobre los que versaría este reportaje. Como todo periodista del siglo XXI, la primera fuente de información es internet y descubrí que Belgrado es la ciudad que más veces ha sido destruida y reconstruida según la Enciclopedia Británica de las ciudades (la última hace tan sólo diez años después de la caída de Milosevic). link: https://www.youtube.com/watch?v=_Zu_tkk9be0 Este dato (entre muchos otros) es lo suficientemente interesante como para plantearte realizar un reportaje y así lo decidí con el beneplácito de mi socio y compañero de fatigas viajeras Juan Coma. Por la conexión aérea no nos tuvimos que preocupar. Spanairlo ha puesto muy fácil después de que esta primavera-verano de 2010 haya inaugurado vuelos directos a la capital Serbia desde Barcelona y Madrid. Sin dudarlo ni un momento y esquivando las idas y venidas de la nube volcánica islandesa tomamos nuestro avión hacia Belgrado y aterrizamos un sábado en el aeropuerto Nikola Tesla. Nuestra guía nos vino a recoger y quiso que nos empapáramos desde un principio del carácter serbio (fuerte y rudo, aunque a veces un pelín altivo como el español) llevándonos al derbi futbolístico más importante de la ciudadartizan-Estrella Roja. El estadio estaba a rebosar de aficionados y el partido (el resultado del cual no puedo acordarme) fue totalmente emocionante. Me explicaba Ivana Markovic que en ese mismo lugar se celebraban antaño los cumpleaños del Mariscal Tito. Cada 25 de mayo, miles de personas se congregaban para felicitar al que fuera Jefe de Estado yugoslavo durante casi cuarenta años. Durante estos eventos y a lo largo de más de tres décadas, Tito recibía una estafeta que había recorrido previamente el país y que había pasado de mano en mano de los deportistas más ilustres del momento. Todas estas estafetas se pueden ver hoy en día en la Casa de las Flores, lugar donde está enterrado Tito y en el que algunas personas, sobre todo jubiladasyugonostálgicas, custodian su tumba solo por el mero placer de hacerlo. Acabado el partido y con las emociones a flor de piel fuimos a contemplar el anochecer de Belgrado desde la fortaleza de Kalamegdan, sin duda, uno de los monumentos imprescindibles en una visita a la capital serbia. Desde la fortaleza y degustando una sabrosa Rakija de membrillo (la Rakija es la bebida nacional serbia-una especie de orujo gallego pero aún más fuerte) nos percatamos de uno de los lugares más singulares de Belgrado: la desembocadura del río Sava en el Danubio, que a su paso por Belgrado tiene una amplitud de kilómetro y medio. Dicen de ese sitio que tiene connotaciones místicas, algunos aseguran que mágicas…Quizás la razón sea porque muy próxima se encuentra la bella iglesia de Santa Petka, hecha a base de mosaicos, de la que cuentan que tiene poderes curativos. Para cenar nos decidimos por un restaurante de la popular calle Strahinjića Bana en el que hicimos la primera toma de contacto con la gastronomía de Belgrado. Cabe decir que la cocina serbia es espectacular sobre todo porque la materia prima es excelente. Hacía tiempo que no comíamos unas verduras tan frescas (la huerta serbia es una de los mejores de Europa) y las carnes son también muy sabrosas. Aunque el plato que nos robó el corazón fueron los pimientos estofados de queso feta. Simplemente deliciosos. Eso sí, el serbio come en cantidad, por regla general más que el español, por lo que hay que hay que tener cuidado a la hora de elegir el menú no vayamos a ser demasiados exagerados. Para poner un broche de lujo a la primera jornada en Belgrado salimos por la noche. Dicen de Belgrado que es una de las ciudades más marchosas de Europa. Nosotros ciertamente ahora lo podemos corroborar. Los belgradeses salen cada día hasta altas horas de la madrugada y aprovechan cada instante como si fuera el último. Saben disfrutar de la vida al máximo, seguramente porque todavía no han olvidado que, hace tan solo 11 años, fueron tristemente bombardeados durante tres meses. Para tomar una copa es muy recomendable el barrio turco, llamado irónicamente Sillicon Valley porque algunas de las chicas que por él pululan han pasado por las manos de algún cirujano plástico. Cabe decir que la mujer serbia es muy bella y puedo afirmar sin ningún atisbo de envidia que, realmente, no les hace falta recurrir a la estética. Para rematar la noche, nuestra guía nos llevó a un local realmente singular y que sin duda recomendamos: el Black Panthers. La verdad es que llegar hasta este bar fue toda una aventura (está ubicado en una zona un tanto inhóspita) pero realmente vale la pena porque vivimos una noche gloriosa donde la música y la diversión estuvieron presentes hasta altas horas de la madrugada. Segundo día: recorrido a pie, paseo en barco Si el primer día de nuestra estancia en Belgrado lo dedicamos totalmente a hacer una toma de contacto con el ocio de la ciudad, durante la segunda jornada recorrimos Belgrado a pie para conocer su patrimonio artístico. La primera atracción se encontraba muy cerca de nuestro hotel (www.slavijahotel.com). Ésta eraSan Sava, el segundo templo ortodoxo más grande de Europa y del que podemos destacar que tiene una acústica casi perfecta. Desde el Templo de San Sava nos dirigimos caminando hacia el centro de la ciudad. En la antigua calle del Mariscal Tito y hoy la calle de los Gobernantes Serbios (Srpskih Vladara) nos encontramos con dos de los edificios más bellos de la ciudad y que albergan hoy en día el Ayuntamiento de Belgrado y el Gobierno de Serbia. Ambos eran palacios reales en épocas distintas de la historia de Serbia y de sus dinastías reales. Están ubicados uno frente al otro y separados por una zona ajardinada. Me gustaría hacer un inciso en este momento antes de continuar nuestro recorrido por Belgrado. La capital serbia sufrió en carnes propias los horrores de la guerra y de los bombardeos y, por este motivo, algunas de las fachadas de edificios que antaño debieron ser bellísimos están bastante dañadas. Aunque los dos edificios que se llevan la palma por el estado en el que quedaron son los dos cuarteles de policía que estaban al inicio de la calle del Duque Milos y que en la actualidad todavía continúan, literalmente, reventados. Tambien está totalmente destruido el edificio que era la Sede de los Ejercitos de Tierra y Aire de Yugoslavia. Siguiendo nuestro camino hacia el centro llegamos a la Plaza de la Balanza (Terazije) llamada así porque, antiguamente, era donde los comerciantes pesaban su mercancía cuando llegaban a la ciudad. En este lugar comienza la calle Knez Mihailova, la arteria peatonal más importante de la ciudad que muere en la fortaleza de Kalemegdan, desde donde se tienen unas inmejorables vistas de la confluencia del Sava y el Danubio. Una curiosidad. Justo en la desembocadura del Sava hay una isla donde anidan unas aves que migran cada año desde el norte de Europa hacia este lugar. Es la llamada Gran Isla Guerrera. Una vez acabado nuestro recorrido a pie por algunos de los muchos enclaves turísticos más importantes de la urbe, decidimos tomar un barco para contemplar Belgrado desde otra perspectiva. La compañíaSirona Cruises (www.sirona-cruises.com) hace varios recorridos turísticos muy interesantes en los que se puede disfrutar de un placentero paseo por el Sava y el Danubio. En este sentido, Belgrado ha sido una ciudad que ha vivido durante muchos tiempo de espaldas a sus ríos pero desde hace tres años que los belgradeses están trabajando para potenciar los recursos turísticos y de ocio de las orillas del Sava y del Danubio. De hecho, en la ribera del Sava se encuentra una de las zonas de ocio más importantes de la capital serbia y que, sin duda, es un lugar de indispensable visita para aquellos que quieran disfrutar de la bulliciosa noche belgradesa, que recuerda a veces a las noches eternas de la movida madrileña de los 80. Después del relajante paseo fluvial nos dirigimos a una de las zonas históricas más bellas de Belgrado: el barrio de Zemun. Este enclave conserva algunos edificios herencia del pasado austro-húngaro (muchos de ellos en buen estado de conservación), ubicados alrededor de la emblemática torre de Gardos desde la cual se tienen unas espectaculares vistas del Danubio. Zemun es una zona tranquila y muy familiar y por la que es muy recomendable pasear, ya sea a pie o en bicicleta, a lo largo de la orilla del Danubio. Para poner un buen punto y final a un día redondo elegimos para cenar una acogedora y floreada kafana(taberna tradicional) de la encantadora y adoquinada calle Skadarlija donde se aglutina el Belgrado bohemio y que recuerda por un instante al Montmartre parisino. Hay más de una decena de restaurantes donde es aconsejable comer o cenar tranquilamente al son de los acordes de una tamburitza (guitarra pequeña típica de la zona de los Balcanes). Durante la cena, compartimos con nuestra guía nuestras impresiones sobre la ciudad y llegamos a la conclusión que Belgrado, decadente y emergente a su vez, va a ser uno de los destinos europeos que va a dar más que hablar en los próximos años. No la pierdan de vista. Agradecimientos: Ivana Makovic Ver el texto original AQUI