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El disco debut de Beady Eye y lo nuevo de The Strokes, en camino Los nuevos discos de The Strokes y Beady Eye ya tienen nombre y fecha de salida confirmada. Tras varias postergaciones, el cuarto álbum de la banda neoyorquina se editará finalmente el próximo 22 de marzo y llevará el título de “Angles” (Ángulos). En tanto, la banda de Liam Gallagher y varios de los ex integrantes de Oasis debutará el último día de febrero con “Different Gear, Still Speeding” (Diferente marcha, Aún en exceso de velocidad). The Strokes, el grupo liderado por el cantante Julian Casablancas, vive aún del impacto de su primer disco “Is This It” y, a punto de cumplirse una década de aquel trabajo, tratará ahora de recuperar su mejor forma tras los discretos “Room on Fire” (2003) y “First Impressions of Earth” (2005). Periodistas estadounidenses que accedieron a una escucha del disco ya finalizado de The Strokes señalaron que se trata de su mejor trabajo desde “Is This It”. Se especula con que "Undercover of Darkness" sea la canción elegida como primer simple del álbum que marcará el regreso de la banda luego de más de un lustro de silencio, que sus integrantes utilizaron para sus respectivos proyectos solistas. Por su parte el grupo que formó Liam Gallagher con el resto de los miembros de Oasis (sin el guitarrista y hermano mayor, Noel Gallagher) publicará el 28 de febrero su primera placa, de la cual ya se dio a conocer la lista de temas y la portada en la página oficial de Beady Eye. Además, la banda ya adelantó tres canciones del disco con sus respectivos videos: “Bring The Light”, “Four Letter Word” y su primer single oficial, “The Roller”. La prensa inglesa anticipó que el disco presenta una producción cruda y contiene reminiscencias tanto de su ex banda como de The Beatles, pasajes de psicodelia y canciones con futuro de himnos. No obstante, contiene algunos elementos que lo diferencian de los trabajos de Oasis. El álbum de Beady Eye estará en las disquerías pocos días antes de que inicien su gira de presentación, el 3 de marzo en la capital escocesa de Glasgow. El tour también tiene fechas confirmadas durante ese mes en Manchester, Londres, Paris, Milán y Madrid, entre otras ciudades europeas, mientras que en mayo desembarcarán en Japón. Además de estos dos esperados discos, este año promete la edición de los nuevos trabajos de Radiohead, Arctic Monkeys, Red Hot Chili Peppers, Coldplay, Amy Winehouse, REM, Foo Fighters, Beastie Boys, No Doubt, PJ Harvey, Queens of The Stone Age, The Kills, Kasabian y Glasvegas. Más artículos y noticias de rock en: http://des-enchufados.blogspot.com/
Crónica de Stone Temple Pilots en el Luna Park La banda estadounidense Stone Temple Pilots, una de las sobrevivientes de la corriente grunge de principios de los noventa, dio un contundente show en el estadio Luna Park, donde repasaron sus clásicos y presentaron un puñado de canciones de su último disco, bautizado con el nombre del grupo y editado este año. La agrupación liderada por el vocalista Scott Weiland desembarcó en Argentina por segunda vez desde que se reunieron en 2008, en el marco de la gira de promoción de su placa "StoneTemple Pilots" y brindó además una segunda fecha el domingo en el Estadio Orfeo de la provincia de Córdoba. Entre el público que colmó en un 80 por ciento la capacidad del templo del box se observaban remeras de otras bandas de grunge y hard rock como Guns N’ Roses, Nirvana, Soundgarden y Pearl Jam. Minutos antes de las 22.00, Weiland -vestido con una impecablecamisa blanca, chaleco negro y corbata con nudo flojo- subió al escenario junto a los hermanos Dean (guitarra) y Robert DeLeo (bajo) y el baterista Eric Kretz. El show se inició bien arriba con la rockera "Crackerman", que Weiland siempre canta utilizando un megáfono, desatando el pogo del público. Sin tomarse un respiro, siguieron a puro machaque con "Wicked Garden", otra de "Core" (1993), su álbum debut. Luego llegó el turno de "Vasoline", del disco"Purple" (1994). "Hola Argentina, how are you?", saludó por primera vez el front man, mezclando español e inglés, para luego arremeter con dos de su último trabajo, el corte de difusión "Between the Lines" y "Hickory Dichotomy". La banda sonó super compacta y potente, aunque durante todo el recital se percibió un desajuste de sonido respecto a la voz deWeiland, que sonó algo baja y siempre tapada por los instrumentos. En la reposada "Big Empty" se lució el mayor de los DeLeo, un versátil guitarrista que no sólo es una máquina de lanzar riffs, sino que además es capaz de meter los punteos más delicados yconstruir abrazadores climas, como en esta canción perteneciente a su segundo disco. Weiland, ya con la camisa transparentada por el sudor, cantó a continuación el único cover de la noche, "Dancing Days" de Led Zeppellin, que sonó fabulosa en la reinterpretación de los Pilots. Tras “Silvergun Superman”, los fans desataron el cántico “Stone Temple Pilots, es un sentimiento, no puedo parar”, que los músicos recibieron con satisfacción y además lo acompañaron con una base improvisada. Luego llegó el turno de dos de los éxitos más grandes de la banda, que desataron el delirio del público: "Plush" e "Interestate Love Song", con las que el vocalista aprovechó para dejar reposar su garganta mientras los fanáticos entonaban varios pasajes. Casi llegando al final, hubo lugar para otra del nuevo disco, la blusera "Huckleberry Crumble" y para el hitazo "Sex Type Thing" que marcó el cierre del show. La banda retornó al escenario para los bises, donde las escogidas fueron otras dos glorias del pasado: "Dead & Bloated", de nuevo con Weiland y su megáfono, y "Trippin' on a Hole in a Paper Heart". De ese modo redondearon un muy buen concierto, incluso habiéndose guardado algunas temas de esos que todos quieren escuchar, como “Lady Picture Show”, “Creep” y “Big Bang Baby”. Tras 18 canciones y una hora cuarenta de show, los Stone Temple Pilots se despidieron ovacionados por el público argentino, que se retiró del Luna Park saciado de tanto rock. Más artículos y noticias de rock en: http://des-enchufados.blogspot.com/

Arcade Fire y Kanye West destacados de 2010 La banda canadiense Arcade Fire y el rapero estadounidense Kanye West fueron los artistas internacionales más destacados de 2010, de acuerdo al balance realizado por las revistas especializadas a través de sus tradicionales rankings de “Lo mejor del año”. Entre lo más valorado por la crítica mundial figuran además los trabajos de Vampire Weekend, Robert Plant, Paul Weller, LCD Soundsystem, MGMT, Janelle Monae, These New Puritans, The Nacional y The Black Keys. De acuerdo a lo elegido por la crítica mundial, se puede percibir que 2010 fue un año sin demasiadas novedades, en el que se produjo la consolidación de bandas y artistas surgidos en la década pasada que, en su mayoría, publicaban su segundo o tercer trabajo. En ese sentido, escasearon las irrupciones de grupos con potentes discos debuts, como también material destacado de artistas de extensa trayectoria, a excepción de Robert Plant y del inagotable ex líder de The Jam, el británico Paul Weller, quien volvió a recibir una catarata de elogios de la prensa de su país gracias a su ”Wake Up the Nation”. El disco “The Suburbs” de Arcade Fire fue elegido “Álbum del Año” por la prestigiosa revista británica Q Magazine, la edición argentina de Rolling Stone, el diario New Yok Times, el destacado blog musical en español Muzikalia y la página web de la emisora inglesa BBC, entre otros medios. Por su parte, el reciente trabajo de West, “My Beautiful Dark Twisted Fantasy”, recibió la misma distinción de parte de las publicaciones estadounidenses Spin y Rolling Stone y el blog de música indie “Pitchfork”. En rigor, la banda de Montreal logró un reconocimiento más unánime que West ya que “The Suburbs” no descendió del quinto puesto en casi ningún ranking, mientras que la placa del referente del hip hop logró un fuerte apoyo de la prensa de su país, pero no fue tenido en cuenta en los listados elaborados por las publicaciones británicas, a excepción del diario “The Guardian”, que lo nombró segundo mejor disco de 2010. La agrupación liderada por el matrimonio que conforman Win Butler y Régine Chassagne, además de obtener el primer lugar en los medios mencionados, logró el segundo puesto en el semanario británico NME y en la revista Mojo, el tercero en Spin y el cuarto en la publicación mensual inglesa Uncut, la versión norteamericana de Rolling Stone y el matutino The Guardian. Q Magazine ubicó en la portada de su última edición a los líderes del grupo canadiense, que a base de sus influencias -que van desde Bowie a Radiohead, pasando por Springsteen, Echo and The Bunnymen y Talking Heads- logró entregar una de las propuestas musicales más contundentes de los últimos años. Allí, revista inglesa se refirió a su tercer disco como “una obra maestra”, aunque en realidad el calificativo le sienta mejor a su álbum debut, el inigualable “Funeral”, de 2004. Por su parte, quienes se inclinaron por Kanye West, como el sitio musical Cucaracha Sónica, destacan que el cantante nacido en la ciudad de Atlanta es “un genio pop del nuevo siglo” y que mediante su nuevo trabajo “encuentra la manera metafórica y no figurativa de representar ciertas cosas” -a diferencia de los raperos que se “autoproclaman caudillos de la crítica social”-, mediante un sonido que escapa o ya trasciende a la nomenclatura del hip hop. Entre lo más destacado del año por la prensa mundial figuraron también “Contra”, el segundo disco de la banda indie neyorquina Vampire Weekend; el álbum debut de la cantante de R&B Janelle Monáe, “The ArchAndroid”; y la placa “Band of Joy” de Robert Plant, quien retomó el nombre de la banda que tenía antes de hacerse famoso con Led Zepellin. También fueron aclamados el disco “This Is Happening” de los rockeros-dance de LCD Soundsystem y “Hidden” de los inclasificables ingleses These New Puritans. Más artículos y noticias de rock en: http://des-enchufados.blogspot.com/

Los 10 mejores discos del Brit Pop A mediados de los ’90 se originó en Inglaterra, con Oasis y Blur a la cabeza, una destacada escena musical que recibió el nombre de “Brit Pop” y que sirvió para devolverle a la isla la hegemonía del rock mundial, que desde hacía varios años ostentaban los Estados Unidos gracias al heavy de Metallica y Guns N’ Roses y la movida grunge de Nirvana y Pearl Jam. He aquí un repaso de los 10 mejores discos de esa corriente, que sirvieron en aquellos años para reparar el orgullo herido de los británicos. 1. Oasis - “(What‘s The Story) Morning Glory?” (1995) Este álbum llevó el rock indie británico del ghetto a las masas, y provocó que la relegada música inglesa vuelva a captar la atención mundial que venían acaparando las bandas estadounidenses del grunge. Impulsó cambios culturales en la sociedad británica, haciendo que de la noche a la mañana decenas de miles de jóvenes adopten el corte de pelo de los Gallagher, sus características vestimentas -en especial sus anoraks (camperas)- e incluso copiaran la graciosa forma de caminar del vocalista. Dio lugar a los shows más grandes de la historia del rock inglés realizados en el parque de Knewborth ante una multitud de 125 mil personas (250 mil en el acumulado) con los que la banda coronó su gira de presentación. Y nos dejó las inmortales “Wonderwall”, “Don´t Look Back in Anger” y “Champagne Supernova”. Por todo esto no existe otro álbum que pueda ocupar este lugar. 2. Oasis - “Definitely Maybe” (1994) La movida que iba a conocerse como brit pop venía cocinándose desde finales de los ’80 pero no terminó de definirse hasta que Oasis irrumpió con esta maravillosa colección de canciones que marcaron su debut discográfico.”Live Forever” quizás sea la canción que uno debería tomar para resumir toda esta corriente musical Pero con este trabajo los de Manchester además entregaron las mejores canciones rockeras de su carrera, como “Cigarrettes & Alcohol”, “Rock & Roll Star” y “Supersonic”. Y superaron a The Beatles al lograr el disco debut más vendido en el Reino Unido, aunque ese récord luego dejó de pertenecerles. 3. Blur - “Parklife” (1994) Si bien la banda liderada por Damon Albarn editó un puñado de discos destacados, fue con éste que lograron sintonizar perfectamente con el sentimiento de orgullo herido que atravesaba a la sociedad inglesa de mediados de los ’90, invadida por la hegemonía cultural y musical norteamericana. Fue así que al cantante de Blur se le ocurrió escribir en respuesta un álbum reivindicando las costumbres y quehaceres cotidianos de la vida británica que, sumado al éxito del histriónico y bailable single “Girls & Boys”, los llevó a la estratósfera. Pero pronto la buena vibra iba a menguar cuando decidieron embarcarse en esa ridícula guerra de popularidad con Oasis . De todos modos fueron la otra gran punta de lanza de este movimiento. 4. Manic Street Preachers – “Everithing Must Go” (1996) En medio de la traumática situación de haber perdido a su líder, el guitarrista rítmico y letrista, Richey Edwars, fue realmente increíble que los MSP hayan podido crear su disco definitivo. Tras sus inicios punks, los galeses dieron un vuelco a su sonido en medio de la ola brit pop y lograron un álbum memorable, con canciones plagadas de orquestaciones que le suman toneladas de emotividad a la dolorosa desaparición de su amigo. Se destacan la gloriosa “A Design For Life”, el tema que da nombre al disco, “Kevin Carter”, “No Surface All Felling” y la acústica “Small Black Flowers That Grow in The Sky”, sólo por mencionar algunas. Fue el álbum más vendido del ’96 en el Reino Unido e incluso llegaron a disputarle popularidad a bandas como Blur y Pulp . Pero misteriosamente no lograron trasladar ese nivel de adhesión fuera de los límites de la isla. 5. Pulp -“Different Class” (1995) La banda de Jarvis Cocker había editado una buena cantidad de cd’s sin demasiada repercusión hasta que el avance de Oasis y Blur inspiró al vocalista para crear la mejor obra de su carrera. Por encima del resto de las canciones del álbum se destacan los descomunales singles “Disco 2000” y “Common People”, que fueron celebrados por la multitud que asistió al festival de Glastonbury ’95, donde la actuación de Pulp -incluídos en el cartel a último momento- significó su coronación. Esas canciones marcaron a una generación y si bien la banda editó dos años después el respetable sucesor “This is Hardcore”, el momento de gloria ya había pasado. 6. The Verve - “Urban Hymns” (1997) The Verve aprovechó el declive que comenzaron a mostrar Blur y Oasis en 1997 para editar el último disco importante del brit pop . La canción que les facilitó las cosas fue la célebre “Bitter Sweet Simphony”, pero resultó ser que lo más recordado del tema, esa melodía de cuerdas que servía de intro y continuaba de fondo durante todo el track, se parecía demasiado a una composición de los históricos Jagger y Richards. Para zafar del plagio el cantante Richard Ashcroft y compañía debieron abonar una suma de dinero a la dupla de los Rolling Stones. Más allá de eso, el disco traía también los simples “Lucky Man”, “The Drugs Don’t Work” y “Sonnet” que treparon a lo más alto de los charts ingleses. El CD se completaba con un puñado de lisérgicos temas que no hubieran acaparado la atención de demasiada gente si no hubieran estado acompañados de las canciones mencionadas. 7. Suede – “Coming Up” (1996) Antes de que Oasis y Blur inundaran las primeras planas de las revistas, Suede había sido la primera banda británica en recibir el reconocimiento de la crítica y buena parte del público, al editar en 1993 un excelente disco homónimo, cuando aún no se había acuñado el término brit pop . Por esa razón el álbum queda fuera de este conteo. Pero más tarde -y luego del oscurísimo “Dog Man Star” (1994) y el reemplazo del guitarrista Bernard Butler por el entonces joven de 17 años, Richard Oakes- el cantante y líder Brett Anderson concibió este disco accesible y pegadizo. Y así fue como reimpulsó a la banda, de la mano de los singles “Trash” y “The Beautiful Ones”, con los que dio lecciones de perfección y elegancia en el arte de la composición. 8. Elastica- “Elastica” (1995) Cuando el brit pop ya se ubicaba en la cresta de la ola, la banda liderada por la cantante y guitarrista Justine Frischmann, por esa época novia de Damon Albarn, cosechó un notable (pero efímero) suceso con el disco debut de Elastica. La canción con mayúsculas del álbum fue sin lugar a dudas la famosa “Conection”, aunque tuvieron otros temas de calidad como “Line Up” y “Sttuter”. 9. Supergrass – “I Should Coco” (1995) Recién cuando dieron a conocer el cuarto single de su disco debut, la canción adictiva y tan Beach Boys “Alright”, Supergrass recibió la aclamación del público y logró hacerse un nombre en la escena del rock británico. Montados en el éxito de esta corriente musical, la banda de Oxford aprovechó la situación con este fresco y juvenil disco, aunque cuando a fines de los ’90 la ola comenzó a descender tuvieron el tino de ingresar en una madurez artística que los consagraron como un grupo con gran credibilidad. 10. Echobelly – “On” (1995) Otra banda de brit pop con cantante mujer, la dulce Sonya Madan, que supo lograr un fuerte, pero poco durable, éxito en aquellos años. Su segundo disco (que trepó al cuarto puesto del chart británico, peleando palmo a palmo con los trabajos editados ese año por Oasis , Blur y Pulp ) los mostró con una madurez creativa plasmada en las gemas pop “Great Things” y “King of the Kerb”. Por su parte, la oscura “Dark Therapy”, acompañada por un hermoso y ambiental video clip, rozaba la perfección. Más artículos y noticias de música: http://des-enchufados.blogspot.com/

"On the rock": Clamaro para todos los gustos Andrés Calamaro está más allá de su propia impronta. Todos sus años de trayectoria transcurridos entre infiernos y cúspides le confirieron la autoridad para trascender estilos, fronteras, sonidos y voces, sin respeto por lo establecido o lo esperado. Su último trabajo de estudio, "On the rock", ya está en la calle en su edición doble y simple, con su rock, su flamenco, su cumbia, su ranchera y sus baladas. Escuchar este disco perfectamente logrado es terminar de convencerse de que no existe algo como un "modo calamaresco" de componer música, como muchas veces se dijo. Porque una fuente creadora no puede jamás agotarse, pues dejaría de ser tal. Y Calamaro nunca dejó de ser Calamaro, ni todos los Calamaros que viven en él. La tapa de "On the rock" presenta un logo de tipo empresarial, de esos que son conocidos por todos -YPF, SFK, etc.- que parece transmitir lo que millones de personas ya saben: Calamaro es una marca registrada en sí mismo. Tanto, que ya tiene la tranquilidad de poder hacer lo que quiera y sienta cuando entra a un estudio de grabación, pues todo le está permitido. Por eso, el disco comienza con un flamenco que hace honores a la tierra en la que el Salmón mamó música como pocos. Titulado "Barcos", este tema cuenta con la participación del vocalista Diego "El Cigala" y el impecable Niño Josele en guitarra. Desde su "Regreso" en 2005, Calamaro juega con su propia voz, tantea los límietes de sus propias cuerdas vocales y desciende hasta las fauces de su garganta dándole imprevisibilidad a sus canciones. El arte de pendular entre los extremos se lo imprime también al recorrido musical de este disco. Por eso, a un sensual bolero como "Te extraño" le añade dosis de rap español en la voz de Langui, y de allí se dispara a "El pasodoble de los amigos ausentes", un rock potente que recuerda en su métrica y su ritmo a "Días distintos" y en el que menciona a Tanguito y canciones clásicas como "La Balsa" y "Hoochie-Coochi Man". Luego llega el turno de "Todos se van", una balada que parece sacada de "Honestidad brutal", que le da paso al corte de difusión del álbum, "Los Divinos", en la que exhibe frases que de tan simples son sabias e invitan a su desciframiento ("hoy es hoy, ayer fue hoy ayer". Otro golpe de rock con "Flor de Samurai", que te baja de un sablazo al lamento de "Insoportablemente cruel", en el que Calle 13 -con su infinita capacidad para meter rima tras rima- refleja el enojo y la bronca que cualqiuera habrá sentido alguna vez hacia un/a ex novio/a. Y al salir de ese pozo casi depresivo, todo se convierte en una fiesta en la que no puede faltar una buena cumbia como "Tres Marías", con Vicentico. El español Enrique Bunbury llega a "On the rock" para acompñar a Calamaro en la ranchera "Te solté la rienda", de José Alfredo Jiménez. Luego, Calamaro tiene una feliz regresión con "Me envenenaste", una canción al mejor estilo rock&roll de Los Rodríguez. Cambiando de tema: muchas veces se ha escuchado gente decir que disfruta de Calamaro porque no politiza sus canciones. ¡Error! Sobran los temas con contenido político en el repertorio del Salmón y en "On the rock", le suma uno más con el título "Gomontonera". Y por si no era suficiente, remata con "El Perro", donde también dispara sus dardos hacia el establishment político. Algunos notarán que todo esto termina con los bonus track "Insoportablmente cruel(Puerto Rico Mix)" y "Tres Marías" con el cantante de Damas Gratis Pablo Lezcano y otros podrán seguir escuchando un poco más de Calamaro. Este álbum editado por Warner Music y producido por José Niesenson y Candy Caramelo (bajo, guitarra y coros) tiene dos entregas en las disquerías: un simple y un doble. Quiene elijan esta segundo opción se encontrarán con un CD bonus con seis temas: "Samurai (central Satation)"; una versión alternativa de "Insoportablemente cruel", titulada "Tortura china"; "Todos se van (armonía molecular)"; "Tres Marías" remixada como para boliche punchi-pubchi; "Perdoname"; y finalmente, "Vasos vacío", el célebre tema de los Fabulosos Cadillacs que Calamaro realizó para el tributo a la banda. Calamaro podría haberse sentado sobre la gloria que le otorgaron discos como "Hotel Calamaro", "Alta Suciedad" u "Honestidad brutal". A partir de allí podría haberse reeditado y repetido hasta el hartazgo, pero no lo hizo. Con un impresionante disco en vivo en 2005 ("El Regreso" volvió para recordarle al mundo quién era él, pero también para avisarles que tenía más para ofrecer. Lo demostró con "El palacio de las flores" y "La lengua popular". Tampoco fue suficiente. "On the rock" demuestra que la comodidad no le sienta bien al artista que nunca temió ser políticamente incorrecto, ni desafinar en un show, ni cantar lo que sentía sin importar el género. Esto no pone en riesgo su carrera ni lo hará jamás, porque como dijo el periodista Rodrigo Fresán en la introducción del disco, "Calamaro permanece". Más artículos e información en: http://des-enchufados.blogspot.com/
El inoxidable McCartney y otro concierto para la historia El legendario ex Beatle Paul McCartney desplegó toda su magia en su regreso a la Argentina, tras 17 años de ausencia, al brindar en la noche del miércoles un impecable y emotivo recital en el estadio de River Plate, basado en abundante material tanto de la célebre banda que compartió con John Lennon como de su ex grupo Wings.Como parte de la gira mundial "Up and coming-Tour", Sir Paul cumplió el sueño de miles de argentinos que querían volver a verlo en directo y de otros tantos de miles que nunca habían tenido la posibilidad de vivir en carne propia un concierto del genio de Liverpool. Los asientos del Estadio Monumental de Nuñez (aún rige la prohibición para habilitar el campo de a pie) se completaron con un público familiar, la mayoría de alto poder adquisitivo, más propio de una obra de teatro de la Avenida Corrientes que de un concierto de rock. La imagen recortada de la audiencia era repetida: padres acompañados por sus hijos, a quienes les transmitieron la pasión Beatle. Mientras se llenaban los lugares, Andrés Ciro, ex cantante de Los Piojos, matizó la espera con un breve show acústico. En la fila 25 el fan Beatle número uno del país, Juan Alberto Badía, no paraba de sacarse fotos con la gente, mientras que unos metros adelante el periodista “Bebe” Contepomi también intercambiaba saludos con los más cholulos. Cuando restaban sólo unos minutos para el comienzo, Charly García hizo su ingreso al sector VIP más cercano al escenario y el público estalló en una ovación. El reloj marcaba las 21.00 cuando un puntualísimo McCartney subió al escenario con su histórico bajo Hofner tipo violín en mano y vestido con un traje sin solapas negro y pantalón al tono, desatando el delirio de los casi 50 mil fans argentinos que lo aguardaban desde su última visita, en diciembre de 1993. El show arrancó con la canción "Venus and Mars" combinada con "Rock Show" y continuó con la enérgica "Jet", tres temas de Wings, la banda que el músico lideró en la década del 70 junto a su fallecida esposa, Linda McCartney. "Hola Buenos Aires, hola porteños. Esta noche voy a tratar de hablar en español, pero seguramente voy a hablar más en inglés", saludó Paul en castellano, al dirigirse al público por primera vez. Luego, McCartney y su banda produjeron el segundo shock de la noche, cuando arremetieron con la primera canción beatle, "All My Loving", que estuvo acompañada de proyecciones de imágenes de unos jóvenes Fab Four en plena beatlemanía. Sir Paul se mostró de gran humor ante la audiencia, haciendo bromas y saludando luego de cada canción con los brazos abiertos y sus característicos gestos, tratando de retribuir algo del infinito cariño que recibía de los fan. Además comunicaba siempre en español, a veces apoyándose en un ayuda memoria escrito para la ocasión. El primer tramo del concierto puso de manifiesto un claro cambio respecto a las demás giras que venía encarando el ex Beatle: un notable aumento de canciones de su etapa en Wings. Así pasaron "Letting Go", "Let Me Roll It", "Nineteen Hundred & Eighty Five", "Let Em In" y "My Love", esta última dedicada a su ex mujer Linda "y a todos los enamorados que están aquí", añadió el músico. De los Beatles sonaron “Got To Get You Into My Life” y luego la tremenda balada “The Long and Winding Road” con Paul sentado al piano por primera vez en el show. También hubo lugar para “Highway”, del proyecto que retomó hace unos años bajo el seudónimo The Fireman. Posteriormente, McCartney -ya en camisa y tiradores- se colgó una guitarra acústica y dio lugar a una versión casi country de la beatle "I’m Looking Trough You", seguida por otras dos glorias de la década de 1960: "Two of Us" y luego "Blackbird", con Paul en solitario sobre el escenario. El hombre de la noche supo demostrar que a sus 68 años y pese al trajín de las giras, mantiene en gran forma su voz y se conduce con comodidad al frente de una banda sólida y superprofesional que lo acompaña desde hace diez años. La misma está integrada por los eficientes Rusty Anderson (guitarra, coros), Brian Ray (guitarra, bajo, coros), Paul "Wix" Wickens (teclados, guitarra, armónica, coros) y Abe Laboriel, Jr. (batería, coros). Promediando el show se produjeron los momentos más emotivos de la noche, cuando homenajeó a sus dos ex compañeros fallecidos de los Beatles. En ese marco, interpretó "Something" -la histórica canción compuesta por George Harrison- utilizando un ukelele, instrumento que fascinaba al desaparecido guitarrista. Luego recordó a Lennon, cuando enganchó "A Day in the Life", con el himno pacifista de su ex socio, "Give Peace a Chance". En ese momento, las cámaras ubicaron a Charly García entonando el estribillo y lo colocaron en las pantallas, como si estuviera haciéndole los coros a su ídolo. Con una mandolina, Paul cantó "Dance Tonight", una de las pocas canciones no correspondientes a sus etapas en los Beatles y Wings, y gracias a su ritmo contagioso el público siguió todo el tema haciendo palmas, mientras que el baterista -el más carismático de los músicos- ensayaba graciosos pasos de baile parado sobre su banqueta. Acto seguido llegó quizás la mejor canción que McCartney compuso fuera de los Beatles, “Band On The Run”, del álbum homónimo de Wings, con la que hizo derramar lágrimas a un pibe que filmaba el tema con su camarita de fotos, activándole seguramente algún recuerdo asociado a esa melodía. "Ob-La-Di, Ob-La-Da", "Back in The USSR" y "I ve Got a Feeling", no dejaron a nadie reposando en sus asientos y en "Paperback Writer" Paul utilizó la misma guitarra con la que grabó la canción, en 1966, según anunció. De vuelta sentado al piano, McCartney dio lugar a la inoxidable"Let it Be", para pasar luego a "Live and Let Die", donde por única vez en el show se produjeron explosiones y un gran despliegue de pirotecnia. La clásica "Hey Jude" desató un multitudinario coro, con el propio Paul alejándose del piano para hacer cantar a todos y marcar el final del show. Los bises estuvieron copados por más canciones de los Fab Four: "Day Tripper", "Lady Madonna", "Get Back", "Yesterday" y "HelterSkelter", está última en una versión hiperrockera, casi furiosa. Llegó el turno de "Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band(Reprise)" que se fusionó con "The End" del disco "Abbey Road", poniendo punto final a dos horas cuarenta minutos de un concierto inolvidable. Más artículos y noticias de rock en: http://des-enchufados.blogspot.com/
Una obra cumbre que no es recopilación Para inaugurar esta nueva sección que bautizamos como "Obras Cumbres" (una suerte de recomendación de discos totalmente arbitraria y casi caprichosa) elegimos algo tan argentino, clásico y fundamental como "Confesiones de invierno", de Sui Generis. Todo un canto a la libertad y un grito de guerra contra cualquier tipo de opresión, este disco fue además una crítica ácida hacia el establishment y la forma de vida que habían llevado hasta el momento los padres de una juventud que comenzaba a despertar por segunda vez. Siendo todavía un dúo, Charly García y Nito Mestre decidieron continuar con el proyecto que habían comenzado en 1969 y que habían dado en llamar Sui Generis, palabra proveniente del latín "su género", traducido como "único en su género". Después de la aceptación que había recibido su primer disco, "Vida", por parte de la juventud que desde años atras venía levantando las banderas de un mundo más justo y libre, ambos quisieron seguir adelante y así lanzaron "Confesiones de invierno", en 1973. La nueva obra estaba cargada de riqueza instrumental acompañada de letras reaccionarias y plenas de crítica social. Mientras gran parte de los jóvenes argentinos habían decidido meterse de lleno en la política y se preocupaban por el regreso de Perón a la Argentina como puntapié para su objetivo de transformación social, muchos otros pretendían alcanzar el mismo logro por otro frente: el de la música y la protesta por medio de las letras, siguiendo el ejemplo de artistas como Bob Dylan. Los Sui entraron en ese segundo grupo como principales representantes. Así, temas como "Bienvenidos al tren" se convirtieron rápidamente en himnos, con frases como "si nadie me acepta, ok, ya me iré, estoy esperando que venga mi tren (...) pueden venir cuantos quieran, que serán tratados bien". La misma línea seguía el tema que dio nombre al disco, donde el binomio García-Mestre planteaban el desprendimiento de los material, la bronca contra un Dios que es "empleado en un mostrador" y que, como tal, "da para recibir". La canción también se animó al desprecio explícito hacia la autoridad y a cualquier forma de opresión que proviniera del statu quo. Así también lo expresó "Mr. Jones o pequeña semblanza de una familia tipo americana", una ironía musicalizada que se burlaba de la clásica foto familiar presentada como ejemplo para todo el mundo, inicialmente difundida por el establishment estadounidense. "Lunes otra vez" es un tema maravilloso que cualquier trabajador debería escuchar antes de entrar a la oficina. Y es que está dedicado a ellos y su sujeción al sistema capitalista. La imagen de la gente de corbata caminando autista por la Ciudad de Buenos Aires hacia sus lugares de trabajo era rechazada de lleno por Sui Generis. "La gente que ves, vive en soledad (...) en las ofinicinas, muerte en sociedad, todos ciegos son sin saber mirar la espantosa risa de la pálida ciudad", son algunos de los tramos destacados de la letra que, además, era una invitación a abandonar los edificios y salir a cambiar un país doliente. En una época en que usar el pelo largo era símbolo de rebelión, Sui Generis cantó en "Aprendizaje": "aprendí a ser formal y cortés, cortándome el pelo una vez por mes". También destacaron las expresión cultural como única forma de vencer todas las barreras y cuestionaron el ensimismamiento y la alienación que implicaría el avance tecnológico, en "Cuando ya me empiece a quedar solo", una canción de melodía dramática y una excelente labor vocal por parte del dueto. Los Sui Generis se animaron a pintar cuadros de fantasía con mensajes libertarios, como "Un hada, un cisne", o con un fuerte contenido político, tal el caso de "Tribulaciones, lamentos y ocaso de un tonto rey imeginario, o no", otro ejemplo de dramatismo y tensión musical excelentemente logrado. Y no puede dejar de ser mencionada la esa suerte de orquesta hippie que llamaron "Rasguña las piedras", una de las obras más importantes del cancionero nacional que algunos asociacian a la penosa muerte de una novia de Charly. Esta nueva sección iba a ser inaugurada con un disco muy alejado de éste: "Chocolate starfish and the hot dog flavored water", de Limp Bizkit. ¿Por qué el cambio?, precisamente, porque éste último esta muy alejado de "Confesiones de invierno", escencial para cualquier persona que quiera comprender una parte de la historia argentina desde otro ángulo. Por otra parte, hubiera sido patéticamente predecible que el nuevo espacio de DesEnchufados tuviera su bautismo de fuego con algo como "Sargent Pepper..." de los Beatles o "The dark side of the moon", de Pink Floyd. Ya habrá tiempo para esos. Más artículos y noticias de rock en: http://des-enchufados.blogspot.com/
Cocteau Twins: banda sonora de un sueño La formidable voz de la cantante Liz Fraser amalgamada con la original experimentación sonora del guitarrista Robin Guthrie dio vida a comienzos de la década del 80 a una de las bandas más influyentes de la historia del rock independiente: Cocteau Twins. Surgidos en la gélida Escocia como parte de esa renovación que constituyó el post-punk, concibieron una música maravillosa basada en la construcción de envolventes atmósferas mediante efectos de guitarras nunca antes escuchados y el uso de secuencias electrónicas. Todo eso complementado con la particular vocalización de Frasier dio como resultado una de las propuestas musicales más originales de la historia, que no ha perdido un ápice de impacto escuchada más de 20 años después. Como todo grupo rupturista, crearon un sub-género dentro del rock, el dream-pop, del que fueron obviamente su principal referente junto a otro puñado de bandas que buscaron seguir el mismo camino pero sin alcanzar el mismo reconocimiento. Y también como todo grupo rupturista, Cocteau Twins no obtuvo (ni buscó) el éxito masivo, pero su influjo es fácil de reconocer en artistas que surgieron años después. Sin ellos no hubieran existido el Radiohead más experimental, Björk o Beach House, por nombrar sólo a unos pocos. La historia de la banda se remonta a finales de la década del 70 con la unión de Frasier y Guthrie, los únicos dos miembros permanentes en las distintas formaciones, quienes además tuvieron una relación sentimental durante años. Totalmente al margen de los sonidos más habituales de la época, Guthrie dedicó sus esfuerzos a experimentar con finos punteos y efectos de reverberación de guitarra, entre otras técnicas, y también con bases de percusión electrónica con un equipo Roland 808. Un universo sonoro poco explorado hasta ese momento, más allá de algunos grupos del art-rock alemán de los 70, como Kraftwerk, Can o Amon. Los primeros discos tuvieron un sonido más etéreo y oscuro vinculado a Joy Division. Pero es a partir del tercer álbum, “Treasure”, de 1984, cuando comienzan a ganar terreno las increíbles texturas sonoras tejidas por Guthrie y la banda empieza a plasmar su singularidad. Lo más grandioso del sonido logrado por Cocteau Twins es su capacidad de envolver y transportar al oyente hacia otra dimensión. Charly Alberti resaltaba esta cualidad de los escoceses al contar una anécdota: “Apenas llegábamos al hotel nos tirábamos en la cama mirando al techo escuchando Cocteau Twins”, relataba hace unos años en una entrevista radial el baterista, acerca de la fórmula de escapismo que habían encontrado los Soda Stereo para hallar algo de paz frente al asedio del público y toda la locura que los rodeó durante la gira latinoamericana que realizaron en plena sodamanía a mediados de los 80. Sobre esas abrasivas atmósferas, el registro mezzosoprano de Frasier sorprendía con su calidez o sus gritos onomatopéyicos. Las letras, varias de ellas muy crípticas e indescifrables, pasaron del inglés a comenzar a utilizar términos en otros idiomas e incluso palabras inventadas. Había llegado un punto en que el lenguaje convencional ya se había convertido en un obstáculo para lograr acompañar adecuadamente el infinito mundo sonoro anidado en el cerebro de Guthrie. Sus presentaciones en vivo eran un espectáculo aparte, llegando a utilizar hasta cinco guitarras simultáneas para recrear los intrincados paisajes sonoros elaborados en el laboratorio del estudio de grabación. El año 1990 fue el punto alto de su carrera con la edición de su álbum más exitoso, “Heaven or Las Vegas”. Su propuesta de Indie-pop pero reajustada a unos parámetros algo más convencionales en aquel trabajo los llevó a ocupar posiciones en los ránkings nunca antes alcanzadas. Fue también el principio del fin. Luego de este disco, la banda abandonó el sello independiente 4AD en el que militaban desde sus inicios y Guthrie comenzó a tener problemas con las drogas y el alcohol. En 1993 editaron “Four-Calendar Cafe” y tres años después su último disco hasta la fecha, “Milk & Kisses”. Llegando a 1997 la relación personal entre Frasier y Guthrie ya no daba para más y anunciaron la disolución del grupo. Sus fans distribuidos por todo el mundo (no se contarán de a millones pero son de los más devotos) aún continúan aguardando un regreso, que estuvo cerca de materializarse en 2005 cuando la dupla lo anunció a comienzos de año para hacer un show en el festival estadounidense de Coachella, pero que misteriosamente cancelaron. “Sugar Hiccup”, “Heaven or Las Vegas”, “Lorelei”, “Millimillenary”, “Pandora”, “Carolyn's Fingers”, son algunas de las canciones que Cocteau Twins dejará para la posteridad y que mejor pueden servir como puerta de acceso para aquellos curiosos que quieran adentrarse en su fascinante su música. Por supuesto que la música de Cocteau Twins no es para cualquier momento, no se adaptaría demasiado a cuando vas en el auto con amigos o cuando estás en la playa. Pero en esos momentos de tensión o necesidad de evadirse de todo, nada mejor que tirarse en un sillón, cerrar los ojos y poner a los Cocteau Twins. Frasier y Guthrie te tenderán sus manos y te llevarán a otro mundo. Un mundo un poco mejor.[/b Más artículos de rock en: http://des-enchufados.blogspot.com/
De los suburbios al Hyde Park Frente a más de 60 mil personas que se concentraron en el Hyde Park de Londres, los canadienses Arcade Fire tuvieron su noche mágica al protagonizar el pasado viernes el concierto más grande de su carrera, en el marco del tramo final de la gira en la que presentaron el exitoso disco “The Suburbs”, que los convirtió en una de las pocas bandas surgidas en el nuevo milenio capaz de codearse con los grandes de la historia del rock. El concierto redondeó los últimos doce meses de vida del grupo, que se iniciaron con la llegada de "The Suburbs" al puesto número uno de los rankings de Inglaterra y Estados Unidos en la primera semana de su edición y siguieron con la serie de conciertos en el Madison Square Garden y el batacazo en los Grammy, donde se llevaron el premio mayor por el “album del año”. Envueltas por los primeros bríos del verano boreal, miles de personas esperaban para ingresar, sentadas o acostadas en la hierba del gigantesco parque incrustado en pleno barrio de Weinminster, uno de los más acomodados de la capital inglesa. Tras los shows de los cuatro artistas teloneros, Owen Pallet, The Vaccines, Beirut y Munfords & Sons, y superada la sorpresa de un grupo de ingleses ubicados cerca del escenario por el viaje de 14 mil kilómetros de un argentino para estar en el concierto, los ocho miembros de Arcade Fire subieron al escenario a las 20.45, cuando aún no había caido la noche. El ritmo marcial de “Ready to Start” marcó el inicio del concierto y de inmediato, emocionado por el mar de gente que estaba enfrentando, el cantante y líder Win Butler anunció una modificación en el set list y arrojó sorpresivamente “Wake Up”, la canción más famosa del grupo, utilizada casi siempre para cerrar los shows. El sonido, algo bajo debido a las quejas de los vecinos -tal como viene ocurriendo en la Argentina- no impidió de ningún modo disfrutar las dos canciones siguientes: “No Cars Go” y “Haití”, que tienen no más de un puñado de años pero ya pueden considerarse clásicos imborrables. Al promediar el concierto, los Arcade Fire arremetieron con otra sorpresa al interpretar por primera vez la canción “Speaking In Tongues”, uno de los dos bonus tracks que se incluirán en la edición de lujo de “The Suburbs”, que se publicará en agosto. “Esto debería llamarse cómo ensayar una canción ante 60 mil personas”, dijo Butler con una sonrisa al finalizar el tema. Pese a que a esta altura de la gira se notaron en sus integrantes unas leves muestras de agotamiento, los miembros del grupo siguen desplegando su característica intensidad, intercambiando instrumentos y “sudando sangre”, como les gusta decir en las entrevistas en alusión a la entrega que hacen cada noche. La imagen de Butler (el cerebro del grupo) sentado al piano para la emocionante “Crown of Love” se proyectaba en las pantallas gigantes ubicadas a los costados del escenario y también la de su esposa, Régine Chassagne (el corazón del grupo), mientras hace la percusión tras los parches. “The Suburbs” y “Rebellion” fueron dos de las canciones más coreadas por el público y “Power Out”, de su antológico álbum debut “Funeral”, marcó el final del show, justo en el momento en que la luz del día comenzaba a desparecer. El público sabía que aún restaban tres grandes canciones de la discografía de Arcade Fire y obviamente fueron las elegidas para los bises. Primero “Keep The Car Running“, con Butler en la mandolina y Chassagne en el hurdy gory, y luego la fenomenal “Tunnels”. “Sprawl II” con su base electrónica y Chassagne en la voz principal determina el cierre del show tras una hora y cuarenta minutos y 17 canciones interpretadas. Caminando sobre una alfombra de vasos plásticos, la multitud comenzó a retirarse pasadas las 22.30, mientras otra buena cantidad de fans se dirigieron directo a los puestos de merchandising. La presencia de decenas de los característicos bus rojos de doble piso, taxis y una extensa red de subtes agilizaron la desconcentración del parque londinense. Pero quedaron algunas dudas quedaron flotando en el ambiente: ¿Se puede seguir siendo una banda de culto tras reunir a 60 mil personas en un concierto? ¿Logrará Arcade Fire ubicarse en esa fina línea entre le mainstream y el indie sin caer de lleno en ninguna de los dos espacios, como Radiohead y pocos más pudieron? ¿Este concierto puso en marcha el comienzo del fin del grupo? El próximo paso que den Butler y compañía comenzará a despejar esos interrogantes. Más noticias y artículos de rock en: http://des-enchufados.blogspot.com/
Beady Eye visita la Argentina en noviembre Beady Eye, la banda liderada por Liam Gallagher, se presentará en Argentina con dos conciertos pautados para el 3 y 4 de noviembre en El Teatro de Colegiales con capacidad para 1500 personas. Así lo confirmó vía Twitter la productora MTS que se encargará de traer al grupo integrado por ex miembros de Oasis, que en estos momentos está presentado su álbum debut "Different Gear, Still Speeding?" en Europa. Tras la deserción de su hermano Noel Gallagher, Liam decidió seguir adelante con el proyecto de Beady Eye junto al guitarrista Gem Archer, el bajista Andy Bell y el baterista Chris Sharrock y en febrero pasado publicó su primer disco, que cosechó buenas críticas y ya tiene fecha de presentación en nuestro país. En lo que refiere a visitas internacionales para el segundo semestre, se barajan los nombres de más artistas ilustres como Roger Waters, quien se encuentra presentando su imponente The Wall Tour en el viejo contienete, mientras que también se habla del primer desembarco de Foo Fighters en diciembre para tocar los temas de su flamante placa “Wasting Light”. Más noticias y artículos de rock en: http://des-enchufados.blogspot.com/