santiagocm964
Usuario (Colombia)
Esta es una historia que me paso hace poco, donde soñé con mi abuelo 10 años después de su muerte; mis sueños, se basan en lugares comunes como mi primer colegio, un parque o la esquina de la casa de una tía. Pero este sueño es diferente. Estaba ahí, sentado en una tienda y con un café, siempre leyendo el periódico y no tenía idea de cómo llegué ahí, observe a mi alrededor mucha gente conocida pero ningún amigo o familiar, Cuando me iba acercar a él, apareció mí ex agarrándome el hombro y diciéndome: no le vayas a mencionar sobre su muerte, acepté la lógica de los sueños pero llegue a confundirlo con la realidad, pensando que debe ser mal educado recordar su muerte; es mi oportunidad de despedirme, pensé, me acerque a su mesa, me senté al frente y le dije: probablemente no me reconoces pero te quiero decir que te extraño y no tuve la oportunidad de despedirme, haría lo que fuera para que lo sepas. Tragándome algunas palabras, de no poder expresarme bien, de saber que solo es un sueño y sentir un nudo en la garganta que la única solución fue llorar y abrazarlo con toda mi fuerza, noté su ajedrez de bolsillo y le dije: como me encantaría jugar contigo por primera vez, pero sé que los sueños no duran tanto. Sin decir ninguna palabra se marchó o desapareció, no recuerdo muy bien. Dos semanas después del sueño en una reunión familiar, conversando sobre lo desconocido como fantasmas, ovnis, duendes y cosas así, salió el tema de los muertos, hablaban que uno puede saber el día de su muerte mucho más antes y que algunos tienen la oportunidad de despedirse; mi Papa ya sabía sobre su muerte, el me lo contó, soñó que un joven desconocido se estaba despidiendo de él, como si algunos de los dos iba a morir, dijo mi tía. Al instante quede sorprendido y llegue a la casa buscando el ajedrez de bolsillo que me había regalado mi abuelo dos días antes de su muerte. No era el mismo del sueño. ¿Será que pude despedirme? Me gusta pensar que si, que mi abuelo me regalo el ajedrez para demostrármelo.