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Usuario (Estados Unidos)
La final femenina de Wimbledon se juega este sábado En vez de contar con que Serena Williams no llegaría lejos en Wimbledon, habría sido más sencillo contar sus aces. Aproximadamente un mes después de perder en la primera rueda de un torneo de Grand Slam por primera vez en su carrera, Serena Williams sumó un récord de 24 aces para alcanzar su séptima final en Wimbledon. La estadounidense derrotó el jueves a la bielorrusa Victoria Azarenka 6-3, 7-6 (6) en la Cancha Central imponiendo esa marca de aces para el torneo. "Realmente no me sentí demasiado bien con mi saque hoy", afirmó Williams después de su victoria. "Pensé que mi saque no andaba tan bien". Williams ha ganado 13 títulos de Grand Slam, el más reciente de ellos hace dos años en el All England Club. Poco después de ese triunfo, la tenista se lastimó los pies con vidrios en el piso de un restaurante, lo que se tradujo en una serie de complicaciones que incluso la llevaron a hospitalizarse con coágulos en los pulmones. "Aprecio todo momento en la cancha", afirmó. "Realmente me enorgullece jugar, especialmente en torneos grandes y notables como este". En la final el sábado, Williams enfrentará a Agnieszka Radwanska, tercera preclasificada, quien eliminó en la otra semifinal a Angelique Kerber 6-3, 6-4 para ser la primera polaca que llega a una final de Grand Slam desde 1939. Radwanska, que abrevió su conferencia de prensa debido a un ataque de tos, se limitó a decir que "cada partido es diferente, y veremos qué es lo que pasa mañana". Williams y su hermana mayor Venus han estado presentes en Wimbledon desde comienzos del siglo, y una u otra llegaron a la final en 11 de los últimos 13 torneos. Entre las dos han ganado nueve títulos en este venerable escenario. El jueves, Serena, de 30 años, lució más como la campeona de antaño que la jugadora que hace cinco semanas se fue derrotada en la primera ronda del Abierto de Francia. La estadounidense controló el juego contra Azarenka en el primer set gracias a su saque, y ganó 20 de los 24 puntos que inició. Después en el segundo episodio Azarenka resistió para emparejar 3-3. Mantuvieron su saque hasta el final, pero Williams pegó sus tres aces últimos en el desempate. "Estuve un poquito rígida en el segundo set. No me podía relajar", afirmó. "Estaba como anticipándome demasiado y ella se me acercaba. Pero me alegro haber podido salir adelante". Williams había establecido la marca anterior de Wimbledon con 23 aces en una victoria en tres sets sobre Zheng Jie en la tercera rueda del torneo de este año. "No veo que nadie tenga un saque igual en el circuito", se maravilló Azarenka. "Yo trataba de responder todo lo que podía, pero hoy no resultó suficiente". Unas pocas horas después, las hermanas Williams avanzaron a semifinales en dobles, lo que las coloca a dos victorias de lograr su quinto título en Wimbledon. Poco antes en la Cancha Central, Radwanska impuso su sólido juego ganando cinco games seguidos para cerrar el primer set. Necesitará más para tener alguna posibilidad frente a Williams en la final. "Ella ha sido pareja este año, más que yo", dijo Williams de Radwanska. "Eso me dice que desde el principio tengo que estar lista para pegar muchos disparos y jugar fuerte". Radwanska podría subir al primer puesto en el escalafón mundial si vence a Williams el sábado. De no ser así, Azarenka, que ganó el Abierto de Australia, desplazará del primer lugar a Maria Sharapova. Pero llegar a una final en un torneo grande, la primera de su carrera, es un logro tanto para Radwanska como para el tenis polaco. La última tenista de ese país en llegar a una final de torneo grande fue Jadwiga Jedrzejowska, quien perdió en el Abierto de Francia de 1939, dos años después de haber perdido las finales en Wimbledon y en Estados Unidos. "Me pone muy feliz ser la segunda que llega a una final aquí en Wimbledon. Ella perdió en tres sets ese año", observó Radwanska. "Pero yo lo intentaré ahora y veremos".
Desde Toledo a Pittsburgh hay 400 kilómetros de carretera en los que esta semana se han expuesto algunos argumentos de la campaña electoral de Estados Unidos, se han reflejado algunas de las incertidumbres sobre su resultado y, por encima de todo, se ha certificado una realidad: el fenómeno Obama, esa gigantesca ola de afecto popular que sorprendió al mundo hace cuatro años, está moribundo, si es que no definitivamente enterrado ya. Por primera vez desde que llegó a la Casa Blanca, el presidente se echó a la carretera el jueves y viernes en los Estados de Ohio y Pensilvania, ambos de enorme peso en las urnas, dispuesto a rememorar sus mejores momentos como apóstol de la esperanza, pero al final todo quedó reducido a un ejercicio rutinario de petición de voto.Eso no es, necesariamente, un pronóstico electoral. Barack Obama tiene todavía combustible (y razones) suficientes para ser reelegido. Las encuestas aún le favorecen y la aritmética electoral sigue apostando a que obtendrá la victoria en noviembre. Pero, de hacerlo, lo conseguirá con armas muy distintas a las que utilizó en 2008. La mística, la ilusión, la euforia, la fe, todas aquellas cualidades extrapolíticas que encumbraron a Obama en su día, se han esfumado. Hoy el presidente norteamericano es un político convencional, mejor o peor que su contrincante –eso, el tiempo y los electores lo decidirán- pero tan mortal como él. Después de tres años y medio de una presidencia irregular, con grandes éxitos, como la reforma sanitaria o la muerte de Osama bin Laden, y varias lagunas, especialmente el hecho de que el plan de estímulo económico de 2009 no obtuviera los resultados previstos, el desgaste de Obama se aprecia no sólo en las canas. Su oratoria se ha hecho monótona y poco convincente; su dialéctica –esencialmente, paremos a la derecha- resulta bastante rudimentaria. Y su mayor problema es que ese agotamiento se aprecia también entre sus seguidores, envueltos en un halo de melancolía por lo que pudo ser y no fue. Desde que comencé a seguir a Obama, a mediados de 2007, nunca lo encontré entre una audiencia inferior a los varios miles, en bastantes ocasiones decenas de miles. En cuatro de los cinco mítines en los que participó durante la gira de esta semana, el público reunido apenas llegó a unos pocos centenares. Sólo en Pittsburgh, favorecido por el escenario juvenil de la universidad Carnegie Mellon, llegó a los 5.000, según las cifras oficiales distribuidas por su propia campaña. Fue en ese último acto en el que pronunció la frase que define el actual momento de EE UU: “Si siguen confiando en mí como yo confío en ustedes y me apoyan en 2012, juntos sacaremos esta economía adelante”. Si siguen confiando en mí… ¿Se puede seguir confiando en él? ¿Pueden los trabajadores seguir confiando en Obama pese a que el desempleo se mantenga en el 8,2%? ¿Pueden los hispanos seguir confiando en Obama pese a que haya incumplido la promesa de hacer una ley de inmigración? ¿Puede la izquierda seguir confiando en Obama después de que ha mantenido abierto Guantánamo y ha multiplicado los mortíferos ataques indiscriminados con aviones sin tripulación? ¿Pueden los centristas independientes seguir confiando en Obama cuando se ha triplicado el déficit público? ¿Pueden seguir confiando en Obama los jóvenes, agobiados por sus deudas de estudios y frustrados por la falta de progresos en el desarrollo de energías limpias? ¿Pueden todos los que aspiran al sueño americano confiar en Obama con un futuro tan incierto en una economía que apenas crece al ritmo del 2%? Obviamente, aquellos cuya respuesta a esas preguntas sea negativa tendrán que considerar también la alternativa que tienen en sus manos. Mitt Romney presenta sus propias y serias limitaciones, empezando por su propia indefinición. David Axelrod, el director de la campaña de Obama, ha dicho que el candidato republicano es “el personaje más secreto desde Richard Nixon”. Y no le falta razón. En relación con casi cualquier gran asunto de preocupación nacional, Romney no ha expresado hasta ahora más que vacilaciones o flagrantes contradicciones. Pero esta gira era para definir al candidato Obama, no a Romney, y eso es lo que el presidente Obama ha tratado de hacer. Uno de sus razonamientos es el de “aunque queda mucho por hacer, estamos en el camino correcto”. Efectivamente, aunque jamás ha sido elegido un presidente con un índice de paro similar al actual, EE UU lleva 28 meses consecutivos después de que Obama heredase la peor crisis económica que se recuerda en ochenta años. Cómo él mismo se ha encargado de recordar insistentemente en Ohio, cuyo progreso está estrechamente ligado a la industria automovilística, su decisión de rescatar a las tres grandes compañías de coches basadas en Detroit ha permitido que éstas vuelvan hoy a obtener beneficios y a crear, aunque tímidamente, empleo. Mientras Obama daba ese paso, Romney publicaba en 2009 en The New York Times un artículo de título suficientemente explícito: “Dejemos caer a Detroit”. Muchas de las personas que estaban en Maumee, en Sandusky o en Parma escuchando a Obama confesaron que votarían por el presidente como agradecimiento por haber salvado a la industria que les dio trabajo a sus padres, a ellos mismos y que confían que pueda dar trabajo también a sus hijos. Aunque otros factores influyen, por supuesto, en la votación, Romney se ha puesto muy cuesta arriba su triunfo en Ohio, donde ahora está por detrás de Obama por nueve puntos, según la encuesta más reciente. Y si no consigue ganar en Ohio, es difícil imaginar cómo puede conseguir la presidencia. Hay que recordar que las elecciones de EE UU no son elecciones nacionales; son 50 elecciones en otros tantos Estados, de los cuales 40 están ya prácticamente decididos a favor de uno o de otro candidato. Todo se juega en el terreno reducido de una decena de Estados, entre los que Obama tiene actualmente ventaja en ocho.En todos los casos se trata de ventajas escasas que cuatro meses de campaña pueden aún hacer cambiar, pero para ello sería necesario que el rechazo al presidente fuese mayoritario y categórico, o bien que su rival consiguiese generar una fuerte corriente de ilusión. Ninguna de las dos cosas se dan en estos momentos. Está generalmente establecido que las elecciones no las ganan los aspirantes sino que las pierden los gobernantes. Por si acaso, Obama se han encargado también en este recorrido por carretera de descubrir las presuntas intenciones de su rival: “Romney pretende bajar aún más los impuestos de los ricos a costa de recortar los presupuestos de educación y de retirar el apoyo a la investigación y la ciencia”. El presidente ha caricaturizado al candidato republicano como un millonario –“yo creo que él sí se podría permitir pagar más impuestos, ¿verdad?”- insensible a las dificultades de los trabajadores y heredero de la misma política económica que creó el desastre de 2008. “Romney es el regreso a un pasado que ya conocemos y que sabemos que fracasó”. En contraste, Obama se presenta como el defensor de la clase media. “Creo en todas las fibras de mi ser que una economía fuerte no viene de arriba hacia abajo sino de la fortaleza de la clase media. Cada día me despertaré pensando en ustedes y luchando para que cada uno de ustedes tenga las mismas oportunidades y en las mismas condiciones”. El presidente dice representar plenamente los auténticos valores americanos, no los de hacerse rico a toda costa, que son los que han predominado en los últimos años, sino los de “una sociedad que se preocupa por su vecino y en la que se ayudan los unos a los otros para progresar unidos”. “Fue así, unidos, como construimos la presa Hoover o el puente de San Francisco, fue así como llegamos a la Luna”. Obama admite que no se ha conseguido todo lo prometido. “Es cierto que no hemos llegado a donde queríamos y que aún queda mucho por hacer”. Pero considera que buena parte de la responsabilidad de ello le corresponde a los propios republicanos. “No hemos encontrado mucha ayuda en Washington”, dice. El ejemplo más rotundo es el de la reforma sanitaria, usada por la oposición como el ejemplo más claro del supuesto proyecto socialista de Obama. El presidente llevaba algún tiempo sin hablar de ese asunto, que se había detectado impopular entre una mayoría de la población. Sin embargo, el Tribunal Supremo refrendó la semana pasada esa ley, las encuestas han empezado a girar marcadamente a favor de la iniciativa, y Obama manifiesta ahora su “orgullo” por haberla firmado. La necesidad de un nuevo modelo de salud es clamorosa en EE UU. En Sandusky, Obama conversó con una mujer que, con lágrimas en los ojos, le contó que su hermana había muerto de cáncer hacía seis meses porque el seguro se había negado a cubrirle el costoso tratamiento de esa enfermedad. El presidente tiene motivos para presumir de ese éxito. Pero si apenas lo ha hecho hasta ahora es porque los encuestadores así se lo recomendaban. También en eso Obama se ha convertido en un político común. La eficacia manda sobre la ideas, las prioridades electorales van por delante de todo lo demás. Entre los instrumentos útiles para la victoria que Obama tiene en sus manos está el de su propia posición. El autobús que trasladó a Obama por las carreteras de Ohio y Pensilvania llevaba grabado al frente y a los costados el sello presidencial, un emblema que todavía significa algo entre los norteamericanos. De color negro y aparatoso blindaje, ese autobús era en sí mismo un símbolo del poder de esta nación. Obama ha manejado ese poder atinadamente con una política exterior en la que se han combinado la fuerza y la paciencia, para que el país recuperara el prestigio perdido en la presidencia anterior. Sus compatriotas respaldan esa política, y esta es otra baza para el candidato demócrata. Pero queda mucha campaña por delante. Muchas cosas pueden ocurrir aún, y Obama ya no tiene la misma magia para sortear obstáculos. En 2008, John McCain tuvo que pelear contra un duende. Esta vez es una pelea de hombre contra hombre.

Obama pide segundo mandato "para luchar por la clase media" Haciendo referencia al republicano Mitt Romney, el presidente de EE UU insistió en que el 6 de noviembre habrá una elección entre "dos visiones muy diferentes de país" El presidente de EE UU, Barack Obama, culminó hoy su gira en autobús por los estados electoralmente decisivos de Ohio y Pensilvania con una reivindicación de la clase media, por la cual aseguró que luchará si es reelecto en noviembre. Además, hizo evidente sus diferencias con el que será su rival republicano en noviembre, el republicano Mitt Romney. El fin de la gira coincidió con la difusión de los datos de desempleo de junio, un mes en el que el índice se mantuvo en el 8,2% y el sector privado tuvo una ganancia neta de 84.000 empleos, un "paso en la dirección correcta", pero no suficiente para estar "satisfechos", como admitió el propio Obama. "La razón por la que entré en política es por lo mucho que este país me ha bendecido", subrayó Obama, candidato demócrata a la reelección, en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (Pensilvania) durante el último de los cinco mítines que dio en dos días. Todos sus discursos tuvieron el mismo hilo conductor, con referencias a su familia y a su propia vida para conectar con la clase media combinadas con un repaso a sus políticas en tres años y medio de mandato, presentadas como antítesis a las propuestas de Romney. En este país "no importa cómo seas ni de dónde vengas. Si estás dispuesto a trabajar duro y a ser responsable puedes conseguir lo que te propongas", dijo Obama a los asistentes a su mitin en Pittsburgh, en su mayoría jóvenes. Mostrando su lado más familiar, el presidente relató cómo celebraron el pasado 4 de julio el cumpleaños número 14 de su hija mayor, Malia, y reveló que sus vacaciones "favoritas" eran los viajes en autobús recorriendo el país con su abuela, su madre y su hermana. "Les pido un segundo mandato para luchar por la clase media", señaló Obama, quien ha usado la gira para insistir en que el 6 de noviembre no se trata de elegir entre dos candidatos o dos partidos, sino entre "dos visiones muy diferentes de país". Romney apuesta por mantener los beneficios impositivos a los más adinerados y eliminar regulaciones, unas propuestas "que ya probamos durante 10 años antes de que yo llegara a la Casa Blanca y no funcionaron", aseguró el mandatario. En paralelo defendió logros de su mandato como la reforma sanitaria, "que está aquí para quedarse" tras el aval del Tribunal Supremo a su constitucionalidad, el rescate a la industria del automóvil en 2009, el fin de la guerra en Irak y el compromiso para la retirada de Afganistán. Durante los próximos cuatro meses "van a ver más anuncios negativos" de la campaña republicana con un "único mensaje", el de que la economía va mal "por mi culpa", advirtió Obama. La evolución de la economía será decisiva para inclinar la balanza en noviembre del lado de Obama o de Romney, quien hoy subrayó que el desempleo sigue en niveles "inaceptables" e indicó que para crear puestos de trabajo es necesario, entre otras medidas, aumentar el comercio con Latinoamérica. La creación de empleo en el sector privado en junio "es un paso en la dirección correcta, pero no podemos estar satisfechos", reconoció Obama a primera hora del día en un mitin en un colegio de Poland (Ohio), donde destacó la necesidad de que la economía "crezca más rápido para poner a más ciudadanos de nuevo a trabajar". La ganancia de 84.000 empleos en el sector privado en junio es muy inferior a lo que esperaban los analistas y a eso se añade que en los últimos 28 meses el sector gubernamental ha perdido casi 600.000 empleos y continúa perdiéndolos. Obama ya había realizado giras en autobús en agosto y octubre de 2011 por varios estados del país, pero la que finalizó hoy tuvo ya un carácter puramente electoral, ya que se produjo a solo cuatro meses de los comicios presidenciales y recorrió Ohio y Pensilvania, dos estados decisivos. El jueves el tour "Apostando por Estados Unidos" visitó Toledo, Sandusky y Parma, localidades del cinturón industrial del norte de Ohio, una de las zonas del país que más se resintió por la crisis económica y financiera de 2008. Todavía en Ohio el presidente desayunó hoy con trabajadores de una firma de neumáticos en un restaurante en la localidad de Akron, visitó una empresa de alimentación en Boardman y dio un mitin en un colegio de Poland antes de trasladarse a Pittsburgh.

TECNOLOGÍA a partir de agosto. El Samsung Galaxy SIII desembarcó en la Argentina Las operadoras locales anticipan la llegada de uno de los equipos más esperados del año. Personal, Claro y Movistar anunciaron la disponibilidad del Samsung Galaxy SIII, el flamante integrante de la familia que llevó a la empresa surcoreana a convertirse en la número uno en el mundo de la telefonía celular. Las operadoras que más información dieron al respecto son Claro y Personal. La primera de ellas ofrece la preventa del Galaxy SIII con entrega a partir del 5 de agosto. El equipo tiene un precio de $2.699, atado al Plan Multimedia de $199 mensuales. El stock es de 200 unidades y Claro aclara que su origen es Tierra del Fuego. Personal indicó que la preventa del smartphone se realiza bajo la plataforma de servicios Premium Personal Black. El nuevo Samsung Galaxy SIII se comercializará a $2.699 con plan Personal Black de $199 mensuales. Incluye internet ilimitado para navegar, chatear, acceder a las redes sociales, más 10 números gratis para hablar (uno de ellos fijo), 500 minutos voz, 250 SMS y 20 temas de Personal música. “Además, los minutos no consumidos durante el mes se pueden usar el mes siguiente”, dijo Personal en un comunicado. “Para aquellos clientes que se porten a Personal o sean clientes y realicen un cambio de terminal, reciben adicionalmente 250 minutos a todo destino y SMS sin límites durante 3 meses”, agregó la empresa. Movistar es la operadora que menos detalles dio sobre el Samsung Galaxy SIII. Sólo ofrece un formulario para que los clientes puedan suscribirse y recibir información. Cómo es el Samsung Galaxy SIII Presentado en mayo de este año, el Samsung Galaxy SIII ofrece un procesador Quad Core de 1,4Ghz, pantalla de 4,8’’ HD Super Amoled con una resolución de 1280x720 y Android 4 en su interior. El equipo cuenta con el llamado Pop up Play, que permite realizar dos tareas al mismo tiempo gracias a que la pantalla puede dividirse. Así, por ejemplo, con Pop Up Play se puede cambiar el modo de visualización a Picture in Picture Full HD y seguir mirando el video mientras se usan otras funciones del teléfono. Además se puede ubicar el cuadro de video donde más le guste al usuario. El Samsung Galaxy SIII cuenta también con Smart Stay: lee el movimiento de los ojos para que la pantalla nunca se oscurezca o apague. Con esa función activada, el Galaxy S3 utiliza la cámara frontal para validar que existe una persona delante del equipo y mantiene la pantalla activa. Así como su predecesor, el Galaxy SIII cuenta con una cámara de 8 megapíxeles que graba y reproduce en Full HD. La cámara agrega la función ‘Mejor Foto‘ para capturar 8 fotos en forma continua al instante y luego recomendar la mejor en función de variables como el enfoque, saturación de colores, ojos rojos, detección de sonrisas y más. El Samsung Galaxy SIII también incorporó Social tag para reconocer contactos en las fotos. La función asocia la cara de la persona a sus datos de contacto y cada vez que aparezca en una foto se mostrara una etiqueta con su nombre. Clickeando en el nombre se podrá llamarlo, enviarle un mensaje, chatear o compartir la foto. Por el lado de la conectividad se destaca que es un equipo 3G/HSDPA+ y que posee tecnología Dual Bonding (2 antenas Wi-Fi). Eso permite navegar más velozmente y, si se necesita conectar con otros dispositivos mediante Wi-Fi Direct, podrá hacerlo sin perder su conectividad. Asimismo, el Galaxy SIII posee Bluetooth 4.0 para mayor distancia de conexión y menor consumo de batería. El Samsung Galaxy SIII pesa apenas 136 gramos y tiene un grosor de 8,6 mm, 136,6 mm de alto y 70,6 mm de ancho.

Nokia rebaja el precio del Lumia 900 en los EEUU a 3 meses de su lanzamiento Sigue el mal momento para la compañía finlandesa, que redujo el precio de su smartphone estrella de u$s99 a u$s49.99. Las acciones de la empresa tocaron su punto más bajo desde la década del 90 Los inversores consideraron la decisión como un signo de desesperación en su batalla contra Apple Inc y Samsung Electronics. Analistas también citaron cautela de cara al reporte de resultados del segundo trimestre programado para el jueves, mientras las ventas en corto de las acciones alcanzaron máximos récord. Los resultados mostrarían pérdidas más amplias para el segundo mayor productor de teléfonos móviles del mundo. Luego de haber sido el actor dominante del sector en algún momento, Nokia fue el último en adoptar los teléfonos avanzados, lo que lo transformó en un perdedor ante Apple y Samsung en la porción más redituable del mercado. Nokia redujo el precio del teléfono Lumia 900 en los Estados Unidos durante el fin de semana para tratar de restarles clientes a sus rivales. El recorte del precio del smartphone de Nokia en los Estados Unidos debió modificarse apenas tres meses después de su lanzamiento. La empresa redujo el costo del teléfono de 99 a 49,99 dólares en las tiendas AT&T, en un acuerdo por dos años. En Europa la compañía no modificó sus precios, informaron a Reuters dos fuentes de la industria, pero analistas dijeron que esperan que Nokia pronto lo haga fuera de los Estados Unidos en los modelos Lumia 900 y Lumia 800. El acuerdo con Microsoft para dejar de lado Symbian, el antiguo sistema operativo de la finlandesa, y utilizar Windows Phone tampoco dio resultado para la vapuleada Nokia, cuyas ventas de smartphones no levantaron como se había esperado. Windows 8 para celulares, que llegará al mercado en octubre, no será compatible con los dispositivos que hoy utilizan el sistema operativo de Microsoft para móviles. Esto deja a Nokia y a su Lumia 900 en una posición aún más complicada, ya que quien lo compre hoy no podrá actualizar a la última versión de Windows Phone. "Están en un lugar complicado: para manejar las ventas de sus dispositivos van a tener que gastar dinero en mercadeo y promociones, pero al mismo tiempo el mercado bursátil está exigiendo que hagan algo más que gastar dinero", dijo Nick Dillon, analista de Ovum. Según mostró un sondeo de Reuters el lunes, analistas esperan que Samsung venda 50 millones de smartphones en el segundo trimestre, en comparación con los 30 millones de iPhones de Apple y unos 10 millones de smartphones de Nokia. Las acciones de Nokia subían un 0,26 por ciento a 1,514 euros a las 1336 GMT, luego de haber caído más del 3 por ciento más temprano el lunes y todavía cerca del mínimo de 16 años de 1,434 euros que anotaron la semana pasada. Los inversores asumen posiciones pesimistas con miras al reporte trimestral, que se anunciará este jueves. "No creo que la empresa tenga algo positivo para decir el jueves", sentenció Mikael Rautanen, analista en la empresa investigadora Inderes, en Helsinki. "El tercer trimestre será muy difícil (...) La pelea por sobrevivir va a continuar", agregó. Se espera que Nokia reporte una pérdida total aproximadamente de 706 millones de euros (864,4 millones de dólares) y que haya gastado más de 1.000 millones de euros en efectivo en solo tres meses, de acuerdo a una encuesta de Reuters a 38 analistas.

Dogo argentino El Dr. Antonio Nores Martínez, la definió como: «el mejor perro entre todos los perros de presa y el de más presa entre todos los perros del mundo El dogo argentino es una raza canina, creada por el médico argentino Antonio Nores Martínez, buscando un animal adecuado para la caza mayor de especies habituales en Argentina, tales como jabalíes, pecaríes, pumas y zorros colorados. Se considera representante de el Bullenbeisser junto con el alano español y es parte del grupo Generación Bullenbeisser. El dogo argentino es la única raza canina que ha sobrevivido de las que fueron desarrolladas en la Argentina. Carácter Como todo perro de trabajo, es muy fiel a su amo. En casa suele comportarse bien y casi nunca ladra. Es tranquilo y equilibrado. Es muy fiel y afectuoso con las personas.3 Suele ser muy agresivo hacia sus congéneres si no es educado correctamente desde temprana edad. Estos ejemplares tienen mucha fuerza y son muy resistentes al dolor. Educación Como toda raza de gran porte, necesita una educación constante y firme pero sin violencia innecesaria. Es importante enseñarle a no atacar a otros perros y demás animales domésticos con los que debe ser capaz de convivir en armonía. La relación humano-perro es una relación de sumisión, por lo tanto debe establecerse claramente el orden jerárquico, quién es el que manda. Una vez logrado esto, el dogo argentino será un compañero excepcional, fiel a su amo por el que dará su vida de ser necesario. Es un perro que por sus orígenes y función tiene el instinto muy despierto, de hecho en los criaderos de pequeños le despierta el instinto, por lo cual es un perro que como mascota debería estar siempre con correa a la hora de pasearlo. Función Es el perro de caza mayor por excelencia. Los dogos trabajan en jauría, generalmente de cuatro miembros. Cuando un dogo ventea al jabalí, lo persigue hasta alcanzarlo y lo prende en el hocico, orejas, cuello o patas, sin soltarlo a pesar del castigo que pueda recibir de la bestia. El Dogo Argentino tiene una mordida muy potente, una gran resistencia y mucho coraje, cualidades que le permiten combatir con el animal hasta el final o hasta que lleguen los otros perros de la jauría o el cazador que rematará al jabalí con un cuchillo. En algunos casos se incorporan a la jauría cruzas de dogos con galgos, llamadas dogal, para tener perros más livianos y por tanto más rápidos pero éstos no reemplazan a los dogos puros, muchos más resistentes y potentes. En los últimos años el dogo argentino cobro mayor fama en materia de caza,dado que puede igualar en fuerza al puma y con otro compañero matarlo.