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Primer post: 4 ago 2008Último post: 4 ago 2008
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El colapso de la evolucion en 20 preguntas.
InfoporAnónimo8/4/2008

¿POR QUÉ ES FALSO QUE LOS GENOMAS DEL MONO Y DEL HOMBRE TENGAN UNA SIMILITUD DEL 99 POR CIENTO, Y QUE ESTO CONFIRME LA EVOLUCIÓN? Muchos evolucionistas salen de vez en cuando con la afirmación de que monos y humanos comparten el 99% de su información genética y que esto es prueba de la evolución. Esta afirmación evolucionista se centra principalmente en los chimpancés, y defiende que esta criatura es el mono más parecido al ser humano, y que por este motivo existe un parentesco entre ellos. Sin embargo, esta prueba es falsa y ha sido proporcionada por los evolucionistas que pretenden aprovecharse de la falta de información de las personas que no están familiarizadas con este tema. Decir que existe una similitud del 99% es propaganda engañosa Durante mucho tiempo, el coro evolucionista ha estado propagando la tesis sin fundamento de que hay muy poca diferencia genética entre humanos y chimpancés. En todos los artículos evolucionistas se pueden leer frases como»somos idénticos en un 99% a los chimpancés« o “sólo un 1% de ADN nos convierte en humanos”. Aunque no se ha hecho ninguna comparación conclusiva entre los genomas de humanos y chimpancés, la ideología darvinista les ha llevado a asumir que hay muy poca diferencia entre las dos especies. Un estudio de octubre del 2002 reveló que la propaganda evolucionista sobre este tema es, como en muchos otros, completamente falsa. Los humanos y los chimpancés no son “idénticos en un 99%”, tal y como predica el cuento evolucionista. La similitud genética es, en realidad, de menos del 95%. En una noticia divulgada por CNN.com, titulada “Humanos y chimpancés son más diferentes de lo que se pensaba”, se puede leer lo siguiente: Según un estudio genético reciente, hay más diferencias entre los chimpancés y los seres humanos de lo que se creía en un principio. Los biólogos han defendido largamente que los genes de los chimpancés y de los seres humanos son idénticos en aproximadamente un 98,5%, pero Roy Britten, biólogo del Instituto de Tecnología de California, dijo en un estudio publicado esta semana que tras comparar los genes mediante un nuevo sistema resulta que la similitud genética entre humano y chimpancé es sólo de un 95%. Britten se basó en un programa informático con el que comparó 780,000 de los 3000 millones de pares básicos en la hélice del ADN humano con los del chimpancé. Encontró más faltas de correspondencia que los investigadores anteriores, y concluyó que al menos un 3,9% de las bases de ADN eran diferentes. Esto le llevó a la conclusión de que hay una diferencia genética fundamental de entre y 5% entre estas especies.25 New Scientist, una revista líder en ciencia y ferviente defensora del darwinismo, publicó el fragmento siguiente en un artículo titulado “La diferencia entre ADN humano y de chimpancé se triplica”: Según nuevas comparaciones del ADN humano y de chimpancé, somos más únicos de los que se creía anteriormente. Se ha defendido durante mucho tiempo que compartimos el 98,5% de nuestro material genético con nuestros parientes más próximos, pero parece que esta información es errónea. De hecho, compartimos menos del 95% de nuestro material genético, lo que significa que la variación entre nosotros y los chimpancés es 3 veces mayor de lo esperado.26 El biólogo Boy Britten y otros evolucionistas continúan evaluando el resultado desde el punto de vista de la teoría de la evolución, pero en realidad no hay ningún motivo científico para ello. Ni el registro fósil ni los datos genéticos o bioquímicos respaldan la teoría de la evolución. Al contrario, las pruebas muestran que las diferentes formas de vida aparecieron en la Tierra bastante de repente y sin ningún ancestro evolutivo, y que sus sistemas complejos demuestran la existencia de un »diseño inteligente«. ¡El ADN humano también se parece al del gusano, al del mosquito y al de la gallina! Además, las proteínas básicas mencionadas más arriba son moléculas vitales comunes, presentes no sólo en los chimpancés, sino también en muchas criaturas vivientes completamente diferentes. La estructura de las proteínas en todas estas especies es muy similar a la de las proteínas presentes en los seres humanos. Por ejemplo, los análisis genéticos publicados en New Scientist revelan que hay un 75% de similitud genética entre los ADN de los gusanos nematodos y el del hombre.27 ¡Esto en absoluto significa que sólo haya un 25% de diferencia entre los humanos y estos gusanos! Por otro lado, un descubrimiento que también apareció en los medios de comunicación demostraba que entre los genes de las moscas de la fruta del género Drosophila y los seres humanos hay una semejanza del 60%.28 Al estudiar otros seres vivos, además del hombre, vemos que no hay una relación molecular como la que postulan los evolucionistas.29 Este hecho muestra que el concepto de semejanza no es una prueba para la evolución. “Diseño común”: Por qué hay semejanzas Sin duda es natural que el cuerpo humano contenga algunas similitudes moleculares con otros seres vivos, ya que todos están hechos de las mismas moléculas, utilizan las mismas agua y atmósfera, y consumen alimentos formados por las mismas moléculas. Ciertamente, sus metabolismos, y consecuentemente sus estructuras genéticas, tienen que parecerse. Sin embargo, esto no es una prueba de que evolucionaran a partir de un antepasado común. Este “material común” es el resultado no de una evolución, sino de un “diseño común”, es decir, del hecho de que su existencia fue diseñada por un mismo plan. Es posible explicar este tema con un ejemplo: todas las construcciones del mundo se hacen con los mismos materiales (ladrillo, hierro, cemento, etc.). Esto, sin embargo, no significa que los edificios “evolucionen” unos de otros: se construyen separadamente usando los mismos materiales comunes. Lo mismo ocurre con los seres vivos. Sin embargo, está claro que la complejidad de la estructura de los seres vivos no se puede comparar con las diferencias que hay entre dos puentes. La vida no se originó como resultado de coincidencias inconscientes como defiende la evolución, sino por la creación de Dios, el Todopoderoso, poseedor de infinito conocimiento y sabiduría. 7 ¿POR QUÉ LA IDEA DE QUE LOS DINOSAURIOS EVOLUCIONARON EN AVES ES UN MITO SIN BASE CIENTÍFICA? La teoría de la evolución es un cuento de hadas construido con la esperanza de que lo imposible fuera cierto. Las aves tienen un lugar especial en esta historia. Las aves poseen un órgano magnífico, que las hace especiales: las alas. Aparte de las maravillas estructurales de las alas, también su función inspira asombro. Tanto, que volar ha sido una obsesión humana durante miles de años, y millares de científicos e investigadores han dedicado grandes esfuerzos a imitar las aves. Aparte de algunos intentos muy primitivos, el hombre sólo ha conseguido construir máquinas capaces de volar en el siglo XX. A lo largo de los millones de años de su existencia, las aves han hecho algo que el hombre ha intentado conseguir con la tecnología acumulada de cientos de años. Es más: un ave joven puede aprender esta habilidad tras pocos intentos. Muchas de sus características son tan perfectas que ni siquiera los productos de la tecnología humana más moderna se le pueden comparar. La idea de que a los dinosaurios “les salieron alas cuando intentaban cazar moscas” no es una broma, sino una teoría que los evolucionistas aseguran que es científica. Este ejemplo por sí mismo es suficiente para mostrar con qué seriedad deberíamos tomarnos a los evolucionistas. La teoría de la evolución se basa en comentarios llenos de prejuicios y tergiversaciones de la realidad para explicar la aparición de la vida y toda su variedad. Cuando se trata de seres vivos como las aves, se deja la ciencia completamente a un lado y se la reemplaza con las historias fantásticas de los evolucionistas. El motivo de ello son las criaturas que, según los evolucionistas, son los antepasados de las aves: la teoría de la evolución mantiene que los antepasados de las aves fueron los dinosaurios, miembros de la familia de los reptiles. Una afirmación tal plantea dos preguntas que deben responderse. La primera es: “¿cómo desarrollaron alas los dinosaurios?” Y la segunda: “¿Por qué no hay rastro de ese cambio en el registro fósil?” Los evolucionistas debatieron largamente el tema de cómo los dinosaurios se convirtieron en aves, y finalmente presentaron dos teorías. La primera de ellas es la teoría “cursorial”. Esta teoría mantiene que los dinosaurios se convirtieron en aves adentrándose en el cielo a partir de la tierra. Los defensores de la segunda teoría no creen en esta teoría cursorial, y afirman que es imposible que los dinosaurios se convirtieran en aves de esa manera. Ofrecen una solución distinta al problema. Afirman que algunos dinosaurios, que vivían en las ramas de los árboles, se convirtieron en aves intentando saltar de una rama a otra. Esta teoría se conoce como “teoría arbórea”. También tienen a punto la respuesta a la pregunta de cómo se habrían lanzado al aire los dinosaurios: “Intentando cazar moscas”. Sin embargo, primero debemos plantear la siguiente pregunta a todos los que creen que un sistema de vuelo, así como las alas, surgieron del cuerpo de un dinosaurio: ¿Cómo apareció el sistema de vuelo de las moscas, que es mucho más eficiente que el de un helicóptero –que a su vez está modelado en el de estas-? Veréis que los evolucionistas se quedan sin respuesta. Sin duda es irracional que una teoría que no puede explicar el sistema de vuelo de una criatura tan pequeña como la mosca afirme que los dinosaurios se convirtieron en aves. Como resultado, todos los científicos razonables y lógicos están de acuerdo de que lo único de científico en estas teorías es que sus nombres son en latín. La esencia del problema es que el vuelo protagonizado por reptiles no es más que un producto de la fantasía. Los evolucionistas que defienden que los dinosaurios se convirtieron en aves necesitan encontrar pruebas de ello en el registro fósil. Si los dinosaurios se convirtieron realmente en aves, en el pasado debieron haber existido criaturas medio- dinosaurio medio-pájaro, y estas criaturas deberían haber dejado su rastro en el registro fósil. Durante muchos años, los evolucionistas han afirmado que un ave llamada “Archaeopteryx” representaba esta transición. Sin embargo, tales afirmaciones no eran más que un engaño. El engaño del Archaeopteryx El archaeopteryx, supuesto antepasado de las aves modernas según los evolucionistas, vivió hace aproximadamente 150 millones de años. La teoría defiende que algunos pequeños dinosaurios, como los Velociraptors o Dromaeosaurios, evolucionaron adquiriendo alas y luego empezando a volar. Así, pues, se supone que el archaeopteryx es una forma de transición que se separó de sus antepasados dinosaurios y empezó a volar por primera vez. Sin embargo, los últimos estudios de fósiles de archaeopteryx revelan que esta explicación carece de fundamento científico. No es para nada una forma de transición, sino una especie extinta de ave con diferencias insignificantes respecto a los pájaros modernos. La tesis de que el archaeopteryx fuera una especie de “medio pájaro” que no podía volar fue popular en los círculos evolucionistas hasta no hace mucho. La ausencia de esternón en esta criatura se esgrimió como la evidencia más importante de que esta ave no podía volar bien (el esternón es un hueso que se encuentra debajo del tórax, al cual se unen los músculos necesarios para volar. Hoy en día, este hueso está presente en todos los pájaros voladores y no voladores, e incluso en los murciélagos, un mamífero volador que pertenece a una familia muy distinta). Sin embargo, en 1992 se encontró el séptimo fósil de archaeopteryx, que refutó este argumento. Este fósil descubierto recientemente mostró que el esternón que durante tanto tiempo se había supuesto inexistente, existía al fin y al cabo. La revista Nature describió este fósil de la manera siguiente: El recientemente descubierto séptimo espécimen de archaeopteryx preserva un esternón parcial, rectangular, la existencia del cual se sospechaba pero nunca se había documentado. Esto es una prueba de la presencia de fuertes músculos aptos para el vuelo, pero su capacidad para vuelos largos es cuestionable.30 Este descubrimiento invalidaba el pilar principal de las afirmaciones de que el archaeopteryx fuera un medio pájaro que no podía volar bien. Es más, la estructura de las plumas del ave se convirtió en una de las pruebas más importantes para confirmar que el archaeopteryx era un ave voladora en el sentido estricto. La estructura asimétrica del plumaje del archaeopteryx no se puede distinguir de la de los pájaros modernos, e indica que podía volar perfectamente. Tal y como explica el eminente palenteólogo Carl o. Dunbar, “por su plumaje, se debe clasificar [al archaeopteryx] claramente como pájaro”.31 El palenteólogo Robert Carroll profundiza en el tema: La geometría de las plumas de vuelo del archaeopteryx es idéntica a la de los pájaros voladores modernos, mientras que los pájaros no voladores tienen plumaje simétrico. La manera en que las plumas están organizadas en el ala también es igual a la de los pájaros modernos (...). Según Van Tyne y Berger, el tamaño relativo y la forma del ala del archaeopteryx son similares a la de los pájaros que se mueven entre pequeños claros de vegetación, como las gallináceas, palomas, perdices, pájaros carpinteros y la mayoría de pájaros paseriformes (...). Las plumas de vuelo han existido durante al menos 150 millones de años (...)32 Otro hecho que ha revelado la estructura de las plumas del archaeopteryx es su metabolismo de sangre caliente. Tal y como hemos discutido anteriormente, y aunque hay algunos evolucionistas que querrían que fuera lo contrario, los reptiles, y por tanto los dinosaurios, son animales de sangre fría: su temperatura corporal fluctúa con la temperatura de su ambiente en lugar de estar regulada homeostáticamente. Una función muy importante de las plumas de los animales es mantener una temperatura corporal constante. El hecho de que el archaeopteryx tenga plumas muestra que se trataba de una auténtica ave de sangre caliente que necesitaba mantener su temperatura corporal, al contrario que los dinosaurios. La anatomía del archaeopteryx y el error de los evolucionistas Los estudios de la anatomía del archaeopteryx han revelado que podía volar tan bien como un pájaro moderno. Los esfuerzos por acercarlo a los reptiles no tienen ninguna base. Dos de los puntos más importantes en los que se basan los biólogos evolucionistas al afirmar que el archaeopteryx es una forma de transición son las garras que tiene en las alas y sus dientes. Es cierto que el archaeopteryx tenía garras en las alas y dientes en la boca, pero estos rasgos no implican que la criatura tuviera ningún tipo de relación con reptiles. Además, dos especies de ave existentes hoy en día, el touraco y el hoatzin, tienen garras que les permiten agarrarse a las ramas. Estas criaturas son aves sin características reptilianas. Por eso no tiene ninguna base afirmar que el archaeopteryx es una forma de transición sólo porque tenga garras en las alas. Los dientes en el pico del archaeopteryx tampoco demuestran que sea una forma de transición. Los evolucionistas se equivocan al afirmar que estos dientes son rasgos reptilianos, ya que los dientes no son un rasgo típico de los reptiles. Hoy en día, algunos reptiles tienen dientes y otros no. Es más; el archaeopteryx no es la única ave con dientes. Es cierto que hoy en día no hay aves con dientes, pero si estudiamos el registro fósil podemos ver que tanto en el tiempo del archaeopteryx como posteriormente, y hasta tiempos bastante recientes, existió un grupo de aves que encajan en la categoría de “aves con dientes”. El punto más importante es que la estructura de los dientes del archaeopteryx y otras aves con dientes es completamente distinta de la de sus supuestos antepasados, los dinosaurios. Los conocidos ornitólogos L. D. Martin, J.D. Stewart y K.N. Whetstone observaron que el archaeopteryx y otras aves similares tienen dientes no serrados con bases estrechas y raíces expandidas. Sin embargo, los dientes de los dinosaurios terópodos, supuestos antepasados de estos pájaros, tenían dientes serrados con raíces rectas 33. Estos investigadores también compararon los huesos del tobillo del archaeopteryx con los de sus supuestos antepasados dinosaurios y no observaron ninguna similitud entre ellos.34 Los estudios de anatomistas como S. Tarsitano, M.K. Hecht y A.D. Walter han revelado que algunas de las semejanzas observadas por algunos científicos, incluido John Ostrom (autoridad de primer orden en este tema, y defensor de que los archaeopteryx evolucionaron a partir de los dinosaurios), entre los muslos del archaeopteryx y los dinosaurios eran, en realidad, errores de interpretación.35 Por ejemplo, A.D. Walter ha analizado la región auricular del archaeopteryx y ha descubierto que es muy parecida a la de las aves modernas.36 En su libro Icons of Evolution, el biólogo americano Jonathan Wells destaca que el archaeopteryx se había convertido en un “icono” de la teoría de la evolución, aunque las pruebas muestran claramente que esta criatura no es el antepasado primitivo de las aves. Según Wells, una de las indicaciones de ello es que los dinosaurios terópodos, los supuestos antepasados del archaeopteryx, en realidad aparecieron más tarde que el ave. “Los reptiles bípedos que corrían por el suelo y tenían los rasgos que se podrían esperar de un antepasado del archaeopteryx aparecieron más tarde.”37 Todos estos descubrimientos indican que el archaeopteryx no era un eslabón de transición sino un ave perteneciente a la categoría de “aves con dientes”. Vincular esta criatura a los dinosaurios terópodos es completamente inválido. En un artículo titulado “The Demise of the ‘Birds Are Dinosaurs’ Theory« (El final de la teoría de que “los pájaros son dinosaurios”), el biólogo americano Richard L. Deem escribe lo siguiente acerca del archaeopteryx y la idea de la evolución dinosaurio-ave: Los resultados de estudios recientes muestran que las manos de los dinosaurios terópodos derivan de los dígitos I, II y III, mientras que las alas de los pájaros, aunque sean parecidas en lo que a estructura se refiere, derivan de los dígitos II, III y IV (…) Hay otros problemas con la teoría de “los pájaros son dinosaurios”. Las extremidades delanteras de los terópodos son mucho más pequeñas (en relación al tamaño del cuerpo) que las del archaeopteryx. La pequeña “proto-ala” del terópodo no es muy convincente, especialmente si consideramos el peso de estos dinosaurios, que era bastante considerable. La vasta mayoría de los terópodos carecen del hueso semilunar en la muñeca y tienen un elevado número de otros elementos en ella que no tienen equivalente en los huesos del archaeopteryx. Además, en casi todos los terópodos el nervio V1 sale del cráneo por un lado junto con muchos otros nervios, mientras que en las aves sale por la parte frontal del cráneo a través de un agujero propio. También existe el pequeño problema de que la gran mayoría de los terópodos aparecieron después que el archaeopteryx.38 Estos hechos indican una vez más que ni el archaeopteryx ni otras aves antiguas parecidas fueron formas de transición. Los fósiles no indican que especies distintas de aves evolucionaran unas de otras. Al contrario, el registro fósil demuestra que las aves de hoy en día y algunas aves antiguas como el archaeopteryx convivieron en el mismo momento. Es cierto que algunas de estas especies se han extinguido, como el archaeopteryx y el confuciusornis, pero el hecho de que sólo algunas de las especies que existieron hayan podido sobrevivir hasta hoy no constituye por sí mismo una prueba de la teoría de la evolución. Última prueba: El estudio del avestruz refuta la historia del dinosaurio-pájaro Dr. Alan Feduccia El último golpe contra la teoría de que “las aves evolucionaron a partir de dinosaurios” ha salido de un estudio sobre la embriología de los avestruces. Los doctores Alan Feduccia y Julie Nowicki de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill estudiaron una serie de huevos de avestruz vivos y, de nuevo, llegaron a la conclusión de que no puede haber un vínculo entre aves y dinosaurios. EurekAlert, un portal científico de la American Association for the Advancement of Science (Asociación Americana para el Adelanto de la Ciencia - AAAS), publica lo siguiente: Los doctores Alan Feduccia y Julie Nowicki de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (…) abrieron una serie de huevos de avestruz vivos en distintos grados de evolución y encontraron lo que consideran pruebas de que las aves no pueden ser descendientes de los dinosaurios (…) “Cualquiera que fuera el antepasado de las aves, tuvo que tener cinco dedos, y no la mano de tres dedos de los dinosaurios terópodos”, dijo Feduccia. “Los científicos están de acuerdo en que los dinosaurios desarrollaron ‘manos’ con los dedos uno, dos y tres (…). Nuestros estudios sobre los embriones de avestruz, sin embargo, muestran sin lugar a dudas que las aves sólo desarrollan los dedos dos, tres y cuatro, correspondientes a los dedos índice, corazón y anular de los humanos; tenemos fotografías que lo demuestran” declaró Feduccia, profesor y ex catedrático de biología en la UNC. “Esto crea un nuevo problema para los que insisten en que los dinosaurios fueron antepasados de los pájaros modernos. Por ejemplo, ¿cómo puede la mano de un ave, que tiene los dedos dos, tres y cuatro, evolucionar a partir de la mano de un dinosaurio que sólo tenía los dígitos uno, dos y tres? Sería casi imposible”.39 En el mismo artículo, el Dr. Feduccia también hizo algunos comentarios importantes acerca de la falta de validez y la poca profundidad de la teoría de »las aves evolucionaron a partir de dinosaurios«. “Hay muchos problemas sin solución en esa teoría”, dijo. “Aparte de lo que acabamos de comentar, existe un problema de tiempo, porque los dinosaurios que superficialmente se parecen más a los pájaros vivieron entre 25 y 80 millones de años después de la primera ave que conocemos, que tiene 150 millones de años”. “Si alguien mira con prismáticos el esqueleto de un pollo y el de un dinosaurio le parecen similares, pero un examen detallado y atento revela muchas diferencias.” “Los dinosaurios terópodos, por ejemplo, tenían dientes curvos y serrados, pero las primeras aves tienen dientes rectos no serrados parecidos a ganchos. También tenían sistemas diferentes de implantación y sustitución de dientes.”40 Las pruebas revelan una vez más que la moda del “dinoave” no es más que otro “icono” del darwinismo: un mito que sólo se puede defender con una fe dogmática en la teoría. Los falsos fósiles dinoave de los evolucionistas Con la caída de las ideas evolutivas acerca de fósiles como el archaeopteryx, los evolucionistas se quedan sin ninguna idea acerca del origen de las aves. Por este motivo algunos evolucionistas han tenido que recurrir al método clásico de la falsificación. En los años 90 se distribuyó más de una vez el mensaje de que había sido hallado »un fósil medio dinosaurio, medio pájaro«. Los medios de comunicación evolucionistas mostraron fotos de estos supuestos “dinoaves”, y se puso en marcha una campaña internacional. Sin embargo, pronto empezó a salir a la luz que la campaña se basaba en la contradicción y la falsificación. Un fósil de sinosauropteryx. El primer héroe de la campaña fue un dinosaurio llamado sinosauropteryx descubierto el 1996 en la China. El fósil se presentó en todo el mundo con el título de »un dinosaurio emplumado« y logró copar algunos titulares. Sin embargo, análisis detallados llevados a cabo en los meses siguientes revelaron que aquello que los evolucionistas habían llamado “plumas de pájaro” en realidad no eran nada por el estilo. Así trató el tema un artículo llamado »Desplumando al dinosaurio emplumado« publicado en la revista Science: Hace exactamente un año, los palenteólogos estaban muy excitados por las fotos de un supuesto “dinosaurio emplumado” que corrían por las salas de la reunión anual de la Sociedad de Palenteología de Vertebrados. El sinosauropteryx de la cadena montañosa de Yixian en China apareció en portada del diario The New York Times y algunos consideraron que confirmaba la teoría de los dinosaurios como origen de las aves. Pero en la reunión de palenteología que se celebró el mes pasado en Chicago el veredicto fue un poco distinto: según la media docena de palenteólogos occidentales que han visto los especimenes, las estructuras no son plumas modernas (…). El palenteólogo Larry Martin de la Universidad de Kansas en Lawrence cree que estas estructuras son fibras subcutáneas deshilachadas – y que por tanto no tienen nada que ver con las aves.41 En 1999 estalló otra tormenta “dinoave”. Un fósil descubierto en la China se presentó en todo el mundo como “prueba fundamental a favor de la evolución”. La revista National Geographic, que organizaba esta campaña, creó y publicó dibujos imaginarios de un “dinosaurio emplumado” inspirados por el fósil, y estas imágenes aparecieron en los titulares de varios países. Esta especie, que supuestamente vivió hace 125 millones de años, recibió el nombre científico de archaeoraptor liaoningensis. Sin embargo, el fósil era falso y había sido construido con gran habilidad a partir de cinco especimenes distintos. Un grupo de investigadores, entre los cuales había tres palenteólogos, descubrieron la falsificación un año después gracias a una tomografía computada por Rayos X. El dinoave era, en realidad, creación de un evolucionista chino. Unos aficionados chinos habían creado este dinoave uniendo 88 huesos con pega y cemento. Las investigaciones parecen indicar que el archaeoraptor fue construido con la parte frontal del esqueleto de un ave antigua, y que su cuerpo y cola estaban formados con huesos de cuatro especimenes distintos. Un artículo publicado en la revista científica Nature describe la falsificación con estas palabras: El fósil del archaeoraptor se anunció como un “eslabón perdido” que supuestamente era la mejor prueba, después del archaeopteryx, a favor de la teoría de que las aves evolucionaron a partir de ciertos tipos de dinosaurios carnívoros. Pero se descubrió que el archaeoraptor era una falsificación en la cual se combinaron los huesos de un pájaro primitivo y de un dinosaurio dromaeosaurido no volador (…). El archaeoraptor, que en teoría había sido descubierto en la formación del cretáceo antiguo Jiufotang en Liaoning (China), se sacó a escondidas de China y fue vendido en el circuito comercial de los Estados Unidos (...). Concluimos que el archaeoraptor representa dos o más especies y fue montado a partir de por lo menos dos especimenes distintos, y probablemente hasta cinco.42 Así, pues, ¿cómo es posible que National Geographic presentara a todo el mundo una falsificación así como “prueba fundamental a favor de la evolución«? La respuesta a esta pregunta se encuentra en las fantasías evolutivas de la revista. Como la revista National Geographic es partidaria ferviente del darwinismo, no tuvo ningún miramiento a la hora de utilizar cualquier herramienta de propaganda que pudiera servir como prueba a favor de la teoría de la evolución y acabó apuntándose a un segundo “escándalo del hombre de Piltdown”. La revista National Geographic representó así en 1999 a los “dinoaves”, y los presentó en todo el mundo como una prueba de la evolución. Sin embargo dos años más tarde se demostró que el archaeoraptor, fuente de inspiración de estos dibujos, era una falsedad científica. Aunque los evolucionistas fracasan en encontrar pruebas científicas para apoyar sus teorías, tienen mucho éxito en una cosa: la propaganda. El elemento más importante de esta propaganda es la creación de diseños falsos conocidos como “reconstrucciones”. Pincel en mano, los evolucionistas producen criaturas imaginarias; sin embargo, el hecho de que estos dibujos no correspondan a ningún fósil constituye un serio problema para ellos. Los científicos evolucionistas también aceptaron el fanatismo de National Geographic. El dr. Storrs L. Olson, jefe del famoso Departamento de Ornitología del Smithsonian Institute en los EEUU, anunció que él ya había declarado previamente que este fósil era falso, pero que los ejecutivos de la revista le habían ignorado. En una carta a Meter Raven del National Geographic, Olson escribe: Antes de la publicación del artículo “Los dinosaurios se echan a volar” en el National Geographic de Julio de 1998, Lou Mazzatenta, fotógrafo del artículo de Sloan, me invitó a la Sociedad National Geographic para revisar sus fotos de fósiles chinos y para comentar la interpretación que se daba a la historia. En aquel momento intenté explicar el hecho de que existían otros puntos de vista con importantes pruebas en su favor que eran distintos al que National Geographic se disponía a defender, pero vi claramente que National Geographic no tenía ningún interés en teorías que se alejaran del dogma imperante de que las aves evolucionaron a partir de los dinosaurios.43 En una declaración a USA Today, Olson dijo que “el problema es que hubo un momento en que Geographic supo que el fósil era falso y no hizo pública esta información«.44 En otras palabras, dijo que National Geographic mantuvo el engaño aunque sabía que el fósil que presentaba como prueba de la evolución era una falsificación. Debemos dejar claro que esta actitud de National Geographic no fue la primera falsificación hecha en nombre de la teoría de la evolución. Desde que se propuso por primera vez han ocurrido muchos de estos incidentes. El biólogo alemán Ernst Haeckel hizo dibujos falsos de embriones para apoyar a Darwin. Los evolucionistas británicos montaron una mandíbula de orangután en una calavera humana y durante 40 años la exhibieron en el British Museum como “hombre de Piltdown, principal prueba de la evolución”. Los evolucionistas americanos presentaron un “hombre de Nebraska” a partir de un solo diente de cerdo. Dibujos falsos llamados»reconstrucciones«, que en realidad nunca han existido, y que representan »criaturas primitivas« u »hombres mono«, han aparecido por todo el mundo. Resumiendo, los evolucionistas recurrieron de nuevo al método que habían intentado por primera vez con la falsificación del hombre de Piltdown. Ellos mismos crearon la forma intermedia que no podían encontrar. Este acontecimiento ha pasado a la historia como una muestra de lo engañoso de la propaganda internacional a favor de la teoría de la evolución y demuestra que los evolucionistas recurrirán a todo tipo de falsedades para defenderla. 8 ¿EN QUÉ FALSIFICACIÓN CIENTÍFICA SE BASA EL MITO DE QUE “LOS EMBRIONES HUMANOS TIENEN BRANQUIAS”? Entre las afirmaciones infundadas de la teoría de la evolución, tiene una posición especial la tesis de que los seres vivos pasan por varios estadios en el útero de su madre, y que este hecho es una prueba a favor de la evolución. Esto es porque esta teoría, conocida en la literatura evolucionista como“recapitulación”, es más que un engaño científico: es una falsificación científica. La superstición de la recapitulación de Haeckel. Ernst Haeckel, uno de los principales charlatanes de la historia de la ciencia. El término “recapitulación” es una condensación del dicho “ontogeny recapitulates phylogeny” presentado por el biólogo evolucionista Ernst Haeckel a finales del siglo diecinueve. La teoría de Haeckel postula que los embriones vivos re-experimentan el proceso evolutivo que siguieron sus falsos antepasados. Haeckel teorizó que durante su desarrollo en el útero materno el embrión humano primero muestra las características de un pez, luego las de un reptil, y finalmente las de un humano. La teoría de que el embrión tiene “branquias” durante su desarrollo deriva de esta idea. Sin embargo, esto no es más que una profunda superstición. Gracias a los avances científicos que se han producido después de que apareciera la teoría de la recapitulación, se han podido realizar estudios acerca de la validez de esta teoría. Estos estudios han mostrado que la doctrina de la recapitulación no tiene otra base que las imaginaciones de los evolucionistas y distorsiones deliberadas. Ahora se sabe que estas “branquias” que supuestamente aparecen en los primeros estadios del embrión humano son, en realidad, las fases iniciales del canal del oído medio, el paratiroides y el timo. La parte del embrión que recuerda a “una bolsa de yema de huevo” ha resultado ser una bolsa que produce sangre para el bebé. La parte que Haeckel y sus seguidores identificaron como »cola« es, en realidad, la columna vertebral, que sólo parece una cola porque adquiere su forma antes que las piernas. Estos hechos son conocidos en el mundo científico, y son aceptados incluso por los evolucionistas mismos. George Gaylord Simpson, uno de los fundadores del neodarwinismo, escribió: Haeckel expuso erróneamente el principio evolutivo involucrado. Hoy en día se ha establecido con certeza que durante la ontogenia no se repite la filogenia.45 Lo que sigue es un extracto de un artículo publicado en New Scientist el 16 de octubre de 1999: [Haeckel] lo llamó ley biogenética y la idea pasó a conocerse popularmente como recapitulación. De hecho, enseguida se vio que la estricta ley de Haeckel era incorrecta. Por ejemplo, en la primera fase de la gestación el embrión humano no tiene en ningún momento branquias funcionales como las de un pez, ni pasa por los estadios de parecer un reptil adulto o un mono.46 En un artículo publicado en American Scientist podemos leer lo siguiente: No hay duda de que la ley biogenética está completamente desfasada. Desapareció de los libros de biología en los años cincuenta, y como tema de discusión teórica seria se extinguió en los veinte (…)47 Como hemos visto, los descubrimientos que se han hecho desde que se presentó esta teoría han demostrado que la recapitulación no tiene ninguna base científica. Sin embargo, estos mismos avances han mostrado que no sólo fue un error científico, sino que fue resultado de una falsificación en toda regla. Los dibujos falsos de Haeckel Ernst Haeckel, padre de la teoría de la recapitulación, publicó varios dibujos para respaldar su idea. ¡Haeckel hizo dibujos falsos para que pareciera que los peces y los embriones humanos eran semejantes! Cuando se le descubrió lo único que pudo decir en su defensa fue que otros evolucionistas habían hecho cosas parecidas. En su edición del 8 de abril del 2001, el diario The New York Times dedicó mucho espacio a la teoría del diseño inteligente y a las ideas de científicos y filósofos que apoyan esta teoría, como Michael Behe y William Dembski. Resumiendo, decía que la teoría de un diseño inteligente era tan respetable desde el punto de vista científico que destruiría el darwinismo hasta los cimientos. Este periódico también comparaba los dibujos falsos de Haeckel con fotografías auténticas de embriones bajo microscopio. Después de la comprometedora confesión de estas “falsificaciones” me debería considerar condenado y aniquilado, si no fuera por el consuelo de ver a mi lado en el banquillo de acusados a otros centenares de culpables, entre los cuales hay observadores de confianza y los biólogos más renombrados. La mayoría de los diagramas que aparecen en los mejores libros de biología, tratados y revistas son culpables de »falsificación« en el mismo grado, ya que todos son inexactos y en mayor o menor medida están manipulados, esquematizados y retocados.48 El 5 de septiembre de 1997 la conocida revista científica Science publicó un artículo que revelaba que los dibujos de embriones de Haeckel eran un engaño. El artículo, titulado “Los embriones de Haeckel: Un fraude redescubierto” decía lo siguiente: La impresión que dan [los dibujos de Haeckel] de que los embriones son iguales es, según Michael Richardson, embriólogo en el St George’s Hospital Medical School de Londres, una impresión equivocada (…) Así que él y sus colegas llevaron a cabo su propio estudio comparativo, reexaminando y fotografiando embriones comparables a grandes rasgos por especie y edad a los que dibujó Haeckel . Y he aquí que los embriones “a menudo eran sorprendentemente distintos”, explica Richardson en el número de agosto de Anatomy and Embryology.49 Science, 5 de septiembre de 1997 Más adelante en el mismo artículo aparece esta información: Haeckel no sólo añadió u omitió detalles, según Richardson y sus colegas, sino que además distorsionó la escala para exagerar similitudes entre especies aunque hubiera diferencias de tamaño de hasta 10 veces. Haeckel también disimuló diferencias omitiendo en la mayoría de los casos el nombre de la especie, como si un representante fuera suficiente para un grupo de animales entero. En realidad, apuntan Richardson y sus compañeros, incluso embriones estrechamente relacionados como los de los peces son bastante diferentes en su aspecto y desarrollo. “Parece que [los dibujos de Haeckel] se convertirán en una de las falsificaciones más famosas de la biología”, concluye Richardsons.50 Es interesante destacar que, aunque la falsificación de Haeckel se produjo en 1901, en muchas publicaciones evolucionistas el tema apareció durante casi un siglo como si fuera una ley científica demostrada. Al poner su ideología por delante de la ciencia, los que creían en la evolución enviaban inconscientemente un importante mensaje: la evolución no es científica, es un dogma que intentan mantener vivo a pesar de los hechos científicos. 9 ¿POR QUÉ ES ENGAÑOSO DEFINIR LA CLONACIÓN COMO “PRUEBA DE LA EVOLUCIÓN”? El hecho de que se cuestione si un adelanto científico como la clonación es una prueba a favor de la evolución, o siquiera que alguien se haga esta pregunta, es muy revelador. Es una muestra de lo barata que es la propaganda a la que recurren los evolucionistas para que la gente acepte su teoría. Ya que el tema de las clonaciones no tiene nada que ver con la teoría de la evolución, no debería interesar a los evolucionistas profesionales. Sin embargo, los que respaldan ciegamente la evolución a cualquier precio, y en particular ciertos círculos en los medios de comunicación, han intentado convertir este tema tan alejado de la evolución en propaganda a favor de ella. La clonación es el uso del código ADN de un ser vivo para hacer una copia de ese ser vivo en un laboratorio. Es un proceso biológico que no tiene nada que ver con la evolución. En este proceso no aparece ninguna especie ni órgano, ni tampoco desarrollos ni cambios. ¿Qué significa clonar a un ser vivo? En el proceso de clonación se utiliza el ADN del ser vivo que va a ser copiado. El ADN se extrae de cualquier célula de este organismo y se coloca en un óvulo de otro organismo de la misma especie; inmediatamente después se le aplica una descarga y esto provoca que el óvulo empiece a dividirse. El embrión se coloca en el útero de un ser vivo, donde continúa dividiéndose. Entonces, los científicos esperan a que se desarrolle y nazca. ¿Por qué clonación y evolución no tienen nada que ver? La copia consiste en añadir información genética ya existente al mecanismo reproductivo ya existente de un ser vivo. Con este proceso no se crean mecanismos nuevos ni información genética nueva. Los conceptos de clonación y evolución son completamente distintos. La teoría de la evolución está construida sobre la tesis de que la materia inanimada se convirtió en materia viva por casualidad (no hay ni tan siquiera la más mínima prueba científica de que esto pudiera haber ocurrido). La clonación, por otro lado, consiste en copiar un ser vivo utilizando material genético de las células de esa criatura. El nuevo organismo se empieza a formar a partir de una única célula; un proceso biológico que se transfiere al laboratorio y se repite ahí. En otras palabras, no hay duda de que un proceso así no puede haber ocurrido por “casualidad”, la tesis fundamental de la teoría de la evolución, que defiende que “la materia inerte cogió vida”. El proceso de clonación no es ninguna prueba a favor de la evolución. Sin embargo, es una prueba clara de que hay una ley biológica que desacredita completamente la evolución: el famoso principio de “la vida sólo puede venir de la vida” que propuso el famoso científico Louis Pasteur hacia finales del SXIX. El hecho de que se pretenda utilizar la clonación como prueba para la evolución a pesar de esta verdad irrefutable es un engaño que sólo mantienen los medios de comunicación. Los avances que se han realizado en muchas ramas de la ciencia a lo largo de los últimos 30 años han demostrado que la aparición de la vida no se puede explicar como resultado de la casualidad. Los errores de los científicos evolucionistas y sus comentarios unilaterales han sido bien documentados, y la teoría de la evolución se ha convertido en algo imposible de defender científicamente. Este hecho ha significado que algunos evolucionistas hayan buscado en otros campos; por eso recientemente adelantos científicos como la “clonación” o los “bebés probeta” se han utilizado fanáticamente como prueba a favor de la evolución. Recientemente, la clonación se ha convertido en un tema de gran preocupación para los científicos. Aunque es un proceso biológico que se desarrolla en el marco de leyes conocidas, los evolucionistas han intentado apropiárselo con la loca esperanza de que pudiera apoyar su teoría, que es lo que hacen con cada nuevo descubrimiento científico. Los medios de comunicación que respaldan la evolución llevaron este tema a los titulares, con textos que apoyaban a la evolución. Aunque no tiene base científica de ningún tipo, los darwinistas intentaron en varios debates utilizar la clonación como prueba a favor de la evolución. Pero se demostró que la clonación no tiene nada que ver con la evolución. La comunidad científica no se tomó en serio estos ridículos esfuerzos. Derecha: un diagrama, tomado de una publicación científica, que muestra cómo funciona la clonación. Los evolucionistas no tienen nada que ofrecer a la sociedad en el campo científico, y por tanto se aprovechan de la ignorancia científica del público intentando mantener su teoría de esta manera, aunque esto no hace más que devaluarla. Igual que todos los otros adelantos científicos, la clonación es muy importante y reveladora y arroja luz sobre el hecho de que la vida fue creada. Otras interpretaciones erróneas acerca de la creación. Otra equivocación es que la gente ha empezado a pensar que la clonación puede “crear seres humanos”. Sin embargo, esta reflexión es incorrecta. La clonación consiste en añadir información genética que ya existe a un mecanismo de reproducción viviente que también existe previamente. No se crean mecanismos nuevos ni información genética nueva. La información genética se toma de alguien que ya existe y se coloca en el interior de un útero femenino. Esto permite que el niño que nazca sea el “gemelo idéntico” de la persona de quien se tomó la información genética. Mucha gente no entiende del todo en qué consiste la clonación y tiene todo tipo de ideas fantásticas sobre ella. Por ejemplo, se imaginan que se puede tomar la célula de una persona de 30 años y crear otra persona de la misma edad el mismo día. Un ejemplo así de clonación no se puede encontrar más que en la ciencia-ficción, y nunca será posible. La clonación consiste básicamente en traer a la vida al “gemelo idéntico” de una persona mediante métodos naturales (es decir, en el útero de una madre). Esto no tiene nada que ver con la teoría de la evolución ni con el concepto de “creación del hombre”. Crear un ser humano o cualquier otro ser vivo o, en otras palabras, conseguir que exista algo a partir de la nada es algo que sólo Dios puede hacer. Los adelantos científicos lo confirman mostrando que por mano del hombre no puede producirse tal creación. Esto se expresa en un verso: Es el Creador de los cielos y de la tierra. Y cuando decide algo, le dice tan sólo: «¡Sé!» y es. (Corán 2: 117) 10 ¿ES POSIBLE QUE LA VIDA LLEGARA DEL ESPACIO EXTERIOR? Cuando Darwin presentó su teoría a mitades del SXIX, no mencionó cómo apareció la primera célula, el origen de la vida. Los científicos que buscaban el origen de la vida a principios del SXX empezaron a darse cuenta de que esta teoría no era válida. La compleja y perfecta estructura de la vida preparó el terreno para que muchos investigadores percibieran la verdad de la creación. Los cálculos matemáticos y los experimentos y observaciones científicos demostraron que la vida no podía ser el resultado de una casualidad tal y como proponía la teoría de la evolución. Tras el colapso de la teoría que propugna que una coincidencia fue responsable de la creación de la vida, y la consiguiente toma de conciencia acerca de que la vida era resultado de un »plan«, algunos científicos empezaron a buscar el origen de la vida en el espacio exterior. Entre estos científicos, los más famosos fueron Fred Hoyle y Chandra Wickramasinghe. Ambos se inventaron un escenario en el que propusieron que había una fuerza que »sembraba« la vida en el espacio. Según ellos, estas semillas de vida eran transportadas a través del vacío del espacio por gas o nubes de polvo, o por un asteroide, y en un momento dado llegaron a la tierra y así empezó la vida. Francis Crick, galardonado con un premio Nobel y codescubridor de la estructura de doble hélice del ADN junto a James Watson, es uno de los científicos que buscaron el origen de la vida en el espacio. Crick se dio cuenta de que era irracional suponer que la vida pudo haber surgido por casualidad, y defendió en cambio que la vida en la tierra es el resultado de la creación de una fuerza inteligente “extraterrestre”. Como hemos visto, la idea de que la vida llegó del espacio ha influenciado a científicos de renombre. Este tema incluso se discute en artículos y debates sobre el origen de la vida. La idea de buscar el origen de la vida en el espacio exterior puede analizarse a partir de dos perspectivas básicas: Inconsistencia científica A causa del calor que generan cuando entran en la atmósfera y de la violencia del impacto al chocar contra la Tierra, no es posible que los meteoritos lleven organismos vivos. Arriba: un gran cráter de meteorito en Arizona. Incluso si aceptamos que hay seres vivos en el espacio exterior, continúa siento imposible explicar sus orígenes si no es recurriendo a la creación. La clave para evaluar de la tesis de “la vida empezó en el espacio exterior” está en el estudio de los meteoritos que llegan a la tierra y de las nubes de gas y polvo que hay en el espacio. Hasta ahora no se han encontrado pruebas que respalden la tesis de que cuerpos celestes pudieran haber transportado a criaturas extraterrestres que pudieran haber generado la vida en la Tierra. Por el momento, no ha habido ninguna investigación que haya revelado macromoléculas complejas de las que aparecen en los seres vivos. Es más: las sustancias contenidas en los meteoritos no poseen la asimetría que se puede encontrar en las macromoléculas que constituyen la vida. Por ejemplo, los aminoácidos, que forman las proteínas, y que son las piezas fundamentales de la vida, deberían, en teoría, aparecer en números parecidos en sus formas izquierda y derecha (»isómeros ópticos”). Sin embargo, en las proteínas solamente se encuentran aminoácidos izquierdos, mientras que la distribución asimétrica no se presenta en las pequeñas moléculas orgánicas (moléculas basadas en carbono que se pueden encontrar en los seres vivos) que se han descubierto en meteoritos. Estas moléculas aparecen en formas izquierda y derecha.51 Pero este no es para nada el último escollo de la tesis de que cuerpos y sustancias del espacio exterior propiciaron el origen de la vida en la Tierra. Los que mantienen esa idea necesitan poder explicar por qué un proceso así no está ocurriendo ahora, ya que la Tierra sigue recibiendo meteoritos. Sin embargo, el estudio de estos meteoritos no ha revelado ninguna“inseminación” que pueda confirmar esta tesis. Otro problema para los defensores de esta idea es que incluso si se acepta que la vida fue formada por una conciencia en el espacio exterior, y que de una manera u otra llegó a la tierra, ¿cómo aparecieron los millones de especies de la Tierra? Este es un gran dilema para los que sugieren que la vida empezó en el espacio. Aparte de todos estos obstáculos, en el espacio no se ha encontrado ningún resto de civilización ni forma de vida que pudiera haber originado la vida en la tierra. Ninguna observación astronómica, que han mejorado muchísimo en los últimos 30 años, ha ofrecido indicio alguno de la existencia de una civilización así. ¿Qué se esconde detrás de la tesis del “origen extraterrestre”? Como hemos visto, la teoría de que la vida en la Tierra fue originada por extraterrestres no tiene ninguna base científica. No se ha producido ningún descubrimiento que la confirme o la avale. Sin embargo, cuando los científicos que presentaron esta idea empezaron a buscar en esa dirección, lo hicieron porque percibían una certeza importante. Esta certeza es que hoy en día no se puede defender una teoría que intente explicar la vida sobre la Tierra como resultado de la casualidad. Hay una concienciación general sobre el hecho de que la complejidad que se revela en las formas de vida de la Tierra sólo puede ser producto de un diseño inteligente. De hecho, las áreas de experiencia de los científicos que buscaron el origen de la vida en el espacio exterior nos dan una pista de su rechazo a la lógica de la teoría de la evolución. Ambos son científicos de renombre mundial: Fred Hoyle es astrónomo y matemático y Francis Crick, biólogo molecular. EL DILEMA “EXTRATERRESTRE” DE LOS EVOLUCIONISTAS La idea de que el origen de la vida pudiera estar en el espacio, o en extraterrestres, no es más que ciencia ficción. No se pueden ofrecer pruebas concretas que lo apoyen, y las noticias y comentarios sobre este tema no pasan de especulaciones de que “podría haber ocurrido”. De hecho, estos escenarios son imposibles. Aun si asumimos que algunos componentes orgánicos fueron llevados a la Tierra por meteoritos, es un hecho químico, físico y matemático que estos componentes por sí mismos no podrían haber creado la vida. La fantasía de que la vida en la Tierra pudiera haber sido creada por “extraterrestres” es una estratagema mediante el cual los evolucionistas intentan evitar admitir la existencia de Dios, ya que la vida no se puede explicar como una casualidad. Pero esto también carece de sentido, porque la tesis “extraterrestre” no hace más que llevar el tema un paso más atrás, y nos lleva a la siguiente pregunta: “¿Quién creó a los extraterrestres?” La razón y la ciencia nos llevan a un Ser Absoluto que nos creó a nosotros y a todos los seres vivos, aunque Él no ha sido creado y existe desde siempre. Es decir, Dios, el Creador de todo. Es necesario darse cuenta de que los científicos que buscan el origen de la vida en el espacio no están haciendo ninguna nueva interpretación del tema. Científicos como Hoyle, Wickramasinghe y Crick empezaron a considerar la posibilidad de que la vida viniera del espacio porque se dieron cuenta de que la vida no pudo aparecer por casualidad. Ya que era imposible que la vida en la Tierra empezara por casualidad, tuvieron que aceptar la existencia de una fuente de diseño inteligente en el espacio exterior. Sin embargo la teoría que presentaron sobre el tema del origen de este diseño inteligente es contradictoria y no tiene sentido. La física y la astronomía modernas han revelado que nuestro universo se originó como resultado de la gran explosión que ocurrió hace entre 12 y 15 mil millones de años, conocida como “Big Bang”. Toda la materia del universo viene de esa explosión. Por este motivo, cualquier idea que busque el origen de la vida en la Tierra en otra forma de vida del universo basada en materia tiene que explicar, a su vez, cómo se originó aquella forma de vida. El sentido de todo esto es que una idea así en realidad no soluciona el problema, sino que lo lleva un paso atrás. (Para más detalles, ver los libros de Harun Haya La creación del Universo y La intemporalidad y la Realidad del Destino). LA SUPERSTICIÓN EN LA CUAL LOS EVOLUCIONISTAS CREEN TAN CIEGAMENTE: Materia inanimada + Tiempo = Millones de complejas especies vivientes La fórmula expresada aquí arriba es la manera más corta de explicar la teoría de la evolución. Los evolucionistas creen que las colecciones inanimadas e inconscientes de átomos y moléculas se juntaron y se organizaron a lo largo del tiempo, para finalmente tomar vida y convertirse en millones de seres vivos excesivamente complejos y perfectos. Esta superstición no tiene el apoyo de ninguna ley física o química. Al contrario, las leyes de la física y la química muestran que el tiempo tiene un efecto “desorganizador, destructivo”, no “organizador” (Segunda Ley de la Termodinámica). En realidad, el factor “tiempo” no es más que un engaño que los evolucionistas utilizan para sacar su teoría del campo de la observación. Ya que en la naturaleza no se observa ningún “proceso evolutivo” que cree nuevos seres vivos, los evolucionistas intentan superar este problema diciendo: “Sí, es cierto que la evolución no se puede observar, pero debe haber tenido lugar a lo largo de los últimos millones de años”. Esta teoría tampoco recibe apoyo del registro fósil, que muestra que nunca ocurrió ningún proceso evolutivo. Como hemos visto, la tesis de que »la vida vino del espacio exterior” no es una prueba a favor de la evolución, sino que es una visión que revela la imposibilidad de la evolución y acepta que la única explicación del origen de la vida es un diseño inteligente. Los científicos que propusieron esta idea empezaron con un análisis correcto pero luego se metieron por un camino falso, y empezaron a buscar el origen de la vida en el espacio exterior. Es obvio que el concepto de “extraterrestre” no puede explicar el origen de la vida. Incluso si por un momento aceptamos la hipótesis de que los “extraterrestres” existen realmente, sigue siendo claro que no pueden haberse originado por casualidad, sino que ellos mismos serían también producto de un diseño inteligente, porque las leyes de la física y la química son las mismas en todo el universo, y por tanto es imposible que la vida aparezca por casualidad. Esto demuestra que Dios, que está por encima de la materia y del tiempo, y posee poder, sabiduría y conocimiento infinitos, creó el universo y todo lo que este contiene. 25.http://www.cnn.com/2002/TECH/science/09/24/humans.chimps.ap/index.html 26. http://www.newscientist.com/news/news.jsp?id=ns99992833 27. 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Massimo Pigliucci, Rationalists of East Tennessee Book Club Discussion, Octubre 1997 si desean bajar el libro completo con las 20 preguntas EL COLAPSO DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN. http://api.fmanager.net/api_v1/select_mirror.php?dev-t=EDCRFV&with=mod=file,id=28396

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