ryckokun
Usuario (Argentina)
Uno de los temas que más le atrae a las personas sobre el lenguaje corporal es el mentir. ¿Cómo podemos saber cuando alguien está mintiendo? ¿Existe una fórmula sencilla, que nos permita descubrir a una persona cuando no está siendo sincera con nosotros?Las mentiras pueden ser detectadas, en la medida que practicamos e indagamos en la forma de ser de quienes nos rodean. Mientras más estudiemos el lenguaje corporal de los demás, nos haremos cada vez más sensibles a los cambios actitudinales que inevitablemente acompañan una falsedad. Al respecto, científicos como Paul Ekman y Allan Pease nos han permitido sintetizar algunos de los indicios claves para determinar si una persona está mintiendo o está diciendo la verdad.Como su nombre lo indica, éste es un post dividido en siete partes, las cuales están enumeradas a continuación. Pueden ser leídas en cualquier orden, pero el orden que les propongo es el de “menor a mayor”. La número 7 es la más sutil y sujeta a malinterpretaciones, mientras que las número 3 y 2 son las más tajantes e infalibles, siendo la número uno la campeona absoluta. Los invito a leerlas, a comentarlas, y a descubrir conmigo un mundo bastante particular, donde los que nos rodean empezarán a sospechar si no tendremos poderes psíquicos. Ahí vamos:#1: Repetir la preguntaEmpezamos las lecciones sobre cómo detectar mentiras con una que despierta sospechas en cualquier situación. Bastante fácil de identificar, la llamaremos “Repetir la pregunta”¿En qué consiste? como su nombre lo indica, tiene dos manifestaciones posibles:1) Le hacemos una pregunta sencilla a una persona y ésta la repite total o parcialmente, como si no nos hubiese escuchado o entendido. Por ejemplo, un diálogo clásico:Andrea: “¿Se puede saber dónde estabas tú anoche?”Beto: ¿Anoche? / ¿Que dónde estaba yo anoche? / ¿Quién, yo?En cualquiera de los casos, los centros de procesamiento del cerebro están siendo puestos en funcionamiento de manera sorpresiva, y con el pleno conocimiento de que a una pregunta sencilla debe seguirle una respuesta sencilla, la mente necesita valiosas décimas de segundo para articular una respuesta no comprometedora. ¿Cómo ganar tiempo? repite la pregunta. Es algo que hacemos casi instintivamente.2) Complementar la respuesta con la pregunta misma. Digamos que no repetimos literalmente la pregunta, sino que la “adjuntamos” a una respuesta que debería ser, a todas luces, sencilla. Por ejemplo:Andrea: “Amor, ¿Le pusiste comida al perro?”Beto: “Uhm, Sí amor, yo le puse comida“Luego de una respuesta así, esperemos que Beto se asegure de que Fido no se muera de hambre. El incluir la pregunta original como una coletilla de la respuesta (que en este caso podría ser simplemente “Uhm, Sí amor“) es señal que el centro del lenguaje quiere sonar convincente, cosa que no ocurre cuando nos preguntan nuestro nombre, por ejemplo.#2: La boca que picaAllan Pease, en su libro “el lenguaje del cuerpo”, explica cómo los gestos adultos son en realidad evoluciones de los movimientos automáticos de los niños. Las expresiones de emotividad, los movimientos exagerados de las manos, los ojos desmesuradamente abiertos… todos rasgos infantiles inconfundibles llegan sin escalas a la adultez, cada vez más y más sutiles para llamar cada vez menos la atención.¿Qué hace un niño instintivamente cuando escucha una mentira, una grosería o algún vocablo impropio? Su reacción natural será la de taparse con ambas manos la boca, queriendo decir con este gesto “¡No puedo creer lo que estés diciendo!”. Al ir creciendo, esta manifestación se hace casi imperceptible y puede derivar en un simple toque de las comisuras de los labios o incluso la punta de la nariz.“Un momento”, dirán ustedes, “En ese caso el niño se tapa la boca porque escucha una mentira, más no porque la dice.” Recuerden por un instante que el cerebro humano es propenso a “representar” sensaciones que no están realmente presentes; Si, por ejemplo, vemos a una persona mordisquear un limón, no podremos evitar sentir su gusto ácido en nuestra propia boca, que hasta podría salivar. De la misma manera, intercambiamos el gesto de las manos que se llevan a la boca cuando otra persona miente, por nuestra propia mentira articulada.¿Es realmente efectiva?Está científicamente comprobado. De todos los “micropicores” definidos por Phillippe Turchet en el libro “El lenguaje de la seducción”, el de las comisuras de los labios y el de la punta de la nariz están íntimamente relacionados con el mentir.¿Cómo podemos asegurarnos de que funcione?Simplemente basta con imaginarse un triángulo sobre la boca y nariz de nuestro interlocutor, estar pendientes si en algún momento se acerca las manos a él.Una de las ventajas en cuanto a la precisión de este “indicio” de la mentira es que los nervios que causan esa picazón en los labios rara vez son afectados por una alergia. La nariz puede dispensarse en algunos casos de resfriado común o reacción a un olor fuerte; pero los labios, al ser tocados, no pueden mentir. La persona está insegura de lo que está diciendo; ya sea que esté creando todo un argumento, o simplemente esté pensando en cómo demostrar su inocencia, las comisuras de los labios son implacables.#3: La sien perlada¿Han notado cómo una persona que se siente amenazada, empieza a sudar copiosamente? Aún cuando escasos segundos antes tenía una frente ligeramente seca, ahora la vemos profusamente perlada producto de… el nerviosismo.Esta reacción es provocada de manera natural por la amígdala cuando nuestro sistema límbico presiente que nos encontramos ante un peligro inminente. En vez de esperar a que entremos en actividad física que eleve nuestra temperatura y que provoque la correspondiente sudoración para calmarla, el cuerpo se anticipa provocando una sudoración que generalmente sentimos más fría de lo normal.¿Es realmente efectiva?La sudoración de la frente es un indicio claro de que la persona está nerviosa. ¿Nerviosa por qué?, se preguntarán. Puede que lo esté simplemente porque se siente acusada y está buscando exponer su explicación; o bien no tiene ninguna explicación y tiene que inventarla.El problema es que en ese momento la persona que está siendo “acusada” entra en un círculo vicioso psicológico en el que le es imposible generar palabras coherentes puesto que su cerebro está dividido entre a) Alarmar sobre el peligro del momento, b) determinar la intención y reacciones de su interlocutor y c) Desarrollar la mentira. Si a todo esto añadimos el hecho de que ya está nervioso y no puede pensar con claridad, es muy factible que termine metiendo la pata o simplemente confesándolo todo.Este fenómeno de la frente perlada viene especialmente acompañado de los ojos fijos y la voz ahogada, ambas explicadas más adelante.¿Cómo podemos asegurarnos de que funcione?Debemos estar absolutamente seguros de que no hace el calor suficiente como para que la persona esté sudando. Una cuidadosa observación previa al “interrogatorio”, nos permitirá determinar si la piel de su sien está seca. Cuando la reacción al peligro lo invada, noten que la tez se volverá más clara (por compresión de los capilares) y… empezará a sudar.#4: Los ojos fijosEntre las “cartillas” de lenguaje corporal que abundan en internet, un mito muy difundido es el siguiente:“Los ojos de una persona que miente tratan de evadir constantemente a su interlocutor, ya sea por vergüenza o pesar.”Nada más alejado de la verdad.Mentir es como jugar al baloncesto. ¿Se imaginan que estén probando sus tiros, y que cada vez que lancen el balón, volteen hacia otro lado? Poco probable; siempre querrán ver si acertaron o no. Y exactamente eso es lo que hacemos; mantenemos nuestra mirada fija en la trayectoria del balón.Cuando mentimos, lanzamos una “pelota” que esperamos nuestro interlocutor atrape. Esperamos que se convierta en un ´punto´. Esperamos que baje la guardia y nos crea. Hasta entonces, tratamos de escrutar cada centímetro de su rostro; el brillo de sus ojos, la tensión en su cara, el color de la piel, la respiración… buscamos de manera deseperadamente inconsciente una confirmación de que nuestra falsedad ha destruido por completo la duda de la otra persona. Hasta entonces, no dejaremos de mirar.¿Es confiable esta lección?Todo exceso es sospechoso. En algún momento nos habremos topado con alguien que sabíamos que mentía… y que se esforzaba ridículamente por no establecer contacto visual alguno. Quizás se quedaba viendo una grieta en el techo, o quizás una piedrita en el piso… pero nunca volteaba a vernos. Lo más probable es que no tuviese un argumento, sino que más bien se empeñara una y otra vez en negar su participación o conocimiento de la acusación. En este caso, la certeza de que está mintiendo es aún mayor.En uno u otro caso, mantener la mirada fija o evadirla totalmente son signos claros de que la persona esconde algo.#5: Justificarse innecesariamenteUna de las recomendaciones que hacen los abogados a las personas que están siendo interrogadas, bien sea en una comisaría o en un juicio, es el de ser fríamente concretos. “Sí” o “No” son las respuestas adecuadas; si hay que responder con una frase completa, debe hacerse lo más sencilla posible y responder exactamente lo que están preguntando. Si te preguntan “¿Dónde estuvo usted la noche del martes?“, nuestra respuesta debe ser de menos de cuatro palabras. “En la discoteca tal o cual“. Punto.Criminólogos, abogados, psicólogos, psiquiatras y demás profesionales afines conocen perfectamente la razón de esta recomendación. Cuando nos sentimos culpables por una u otra razón, o cuando estamos nerviosos porque queremos demostrar nuestra inocencia o eficiencia, tendemos a… justificarnos innecesariamente.¿Qué podemos definir como una justificación innecesaria? todo detalle que busca probar lo que estamos diciendo. Por ejemplo, un criminal que tenga una coartada para “el martes en la noche”, la espetará completa sin que se lo soliciten, con tal de que lo dejen en paz de una vez. Y aquí es cuando los especialistas nos damos cuenta si ha estado practicando la respuesta; una persona que realmente tiene que “recordar”, se toma su tiempo en estructurar los detalles. No tiene que practicar nada, puede responder calmadamente, pues está hablando con la verdad.Entonces ¿Qué ganamos hablando más de la cuenta?. Absolutamente nada. De hecho perdemos mucho, pues damos detalles muchas veces innecesarios que ayudarán a un interrogador sagaz a contradecirnos eventualmente, incluso si estamos diciendo la verdad.¿Cómo es posible? el nerviosismo es el culpable. Si la respuesta a la pregunta fuese “Estaba en la discoteca… con Juan y María“, y en realidad Juan sólo nos acompañó diez minutos y se fue, entonces quien nos interroga podría alegar que “A las 9:30 p.m. Juan se encontraba en casa de su mamá. ¿Cómo es posible que estuviese con usted en la discoteca?“. Ahí toca justificar aún más. Diríamos (aún más nerviosos) “Ah, es que él se marchó a las 9:10… no volví a saber de él”. Y por ahí nos vamos. ¿Se imaginan si a las 9:45 le enviamos un mensaje de texto a Juan y lo olvidamos? Todo se complica.Y todo por culpa de… justificarnos innecesariamente.#6: Bajar la voz y tragar salivaÉsta es la lección para detectar mentiras más fácil de implementar. Cuando una persona miente o está inventando algo, su tono y volumen de voz disminuyen dramáticamente, casi en un 50%. De hablar con una correcta modulación, pasa de repente a bajar la voz con discreción, y de nuevo a un tono de voz normal.¡Inclusive, puede ocurrir varias veces a lo largo de frases concatenadas! Trata de identificar, a medida que tu interlocutor se expresa, las subidas y bajadas de tono; pon atención a qué detalles estaba explicando n el momento que disminuyó el volumen al hablar; Apunta maquiavélicamente tus próximas preguntas a estos detalles que tu “víctima” quiere pasar por debajo de la mesa.En la misma medida que el tono de voz oscila con las mentiras, hay otro detalle vocal que no puede restársele protagonismo: tragar saliva. Éste es un proceso automático que hacemos todo el tiempo, pero si estamos nerviosos lo hacemos casi deliberadamente, y se nota. Los cómics han sido bastante explicativos al respecto, pues el gesto clásico del personaje aterrado que debe halarse el cuello de la camisa para poder tragar saliva con la parsimonia que lo caracteriza, está firmemente arraigado en nuestro léxico corporal.Pero esta clave está más allá de una simple viñeta infantil. Es un hecho que las personas, cuando estamos nerviosas, necesitamos (conscientemente) tragar saliva. ¡Ojos pendientes de la garganta de tu interlocutor!Es más fácil si el sujeto es hombre, pues la manzana de Adán es una especie de bandera gigante que nos permitirá presenciar este fenómeno a plenitud.#7: El alivio de la retiradaLa última técnica que debemos aprender para detectar mentiras es, sin duda alguna, la más difícil de aplicar. Se basa en la siguiente premisa:“Cuando una persona está siendo interrogada de manera inquisitiva, se mantendrá a la defensiva y su cuerpo estará tenso. En el momento que el interrogatorio termine, pueden ocurrir una de dos cosas: O bien la persona ´contrataca´ diciendo lo injusto que hemos sido en pensar que está mintiendo, o bien se queda callad@ y su cuerpo se relaja por unas décimas de segundo.”En pocas palabras, una persona culpable se sentirá aliviada instantáneamente cuando el “interrogatorio” termine.¿Por qué es tan difícil de poner en práctica?Primero y principal, esta es la única técnica que implica al mentiroso en pleno conocimiento de que lo estamos interrogando. Este proceso, en sí mismo un arte delicado, debe ser lo suficientemente exasperante para él como para que exhiba al menos tres de las seis claves expuestas en los posts de esta serie. En ese momento sus hombros estarán tensos, pues el reptil ubicado en el sótano del cerebro triuno los precalienta por si la situación amerita resistir un soberano sartenazo.Si el interrogatorio finaliza de manera súbita, debemos estar atentos a dos claves: a) la relajación de uno ó ambos hombros y b) La respiración, que siendo superficial hasta ese momento, se reanudará con un suspiro sordo.¿Qué tan preciso es?Imagínense que nos empiezan a acusar de algo que no es cierto. A pesar de lo que decimos en nuestra defensa, siguen sin creernos. ¡Nos indignaríamos! Y no sería una emoción que se disipe de buenas a primeras. Apenas termina el interrogatorio, empezaríamos a reclamar la injusta acusación.Pero si somos culpables, la actitud es otra. Por medio segundo nos relajamos, aliviados que ya el ataque terminó; pero enseguida el hemisferio izquierdo del cerebro toma las riendas y dice “¡Epa! se supone que debemos demostrar indignación!”¿Cómo ejecutarlo correctamente? Existe un rocedimiento sistemático para lograrlo; requiere de cierta práctica, pero es posible lograrlo:1) Acorrale al (supuesto) mentiroso, lanzando pregunta tras inquisitiva pregunta, tratando de ir aumentando su estrés, pero sin que sobrerraccione. Vaya cocinándolo a fuego lento.2) Verifique visualmente que, efectivamente, sus hombros se empiezan a subir y “juntarse” un poco. Este paso es muy importante, y es el que da pie a:3) Lance una última pregunta y espere la respuesta (cualquiera que sea), y por último…4) ¡El punto decisivo!. Apenas el mentiroso termina su respuesta, nos quedamos de tres a cuatro segundos mirándolo fijamente a los ojos, como considerando que está diciendo en efecto la verdad; mientras, nuestras manos deben estar apuntaladas en la cintura, dando a entender que no vamos a dar un paso atrás. Al terminar los tres ó cuatro segundos de mirada fija… afloja los brazos, gira tu cuerpo 45°, llévate una palma a la frente y suspira profundamente, oscilando los ojos hacia abajo, pero sin perderlo de vista.Este gesto compuesto le dará a tu interlocutor absoluta certeza de que el interrogatorio ha terminado. ¡Es el momento! ¿Empieza el contraataque inmediatamente, o hay una fracción de segundo de alivio?Gracias por tomarte tu tiempo para aprender estas lecciones. Recuerda: todo lo que está aquí escrito sólo tiene utilidad si lo pones en práctica. ¿Qué estás esperando?

LOS GESTOS CON LOS BRAZOS CRUZADOSEsconderse detrás de una barrera es una respuesta humana normal que aprendemos a edad temprana para protegernos.Al cruzar uno o los dos brazos sobre el pecho se forma una barrera que, en esencia, es el intento de dejar fuera de nosotros la amenaza pendiente o las circunstancias indeseables. Cuando una persona tiene una actitud defensiva, negativa o nervios, cruza los brazos y muestra así que se siente amenazada.-Gesto estándar de brazos cruzadosEl gesto estándar es universal y expresa la misma actitud defensiva o negativa, casi en todas partes. Suele verse cuando una persona está entre desconocidos en reuniones públicas, colas, cafeterías, ascensores o en cualquier lugar donde se sienta insegura.Cuando el oyente se cruza de brazos no solamente tiene pensamientos negativos sobre el que habla sino que también presta menos atención a lo que dice. Los oradores con experiencia saben que ese gesto demuestra la necesidad urgente de romper el hielo para que los oyentes adopten actitudes más receptivas, por ej. Alcanzarle un libro, hacerle alguna pregunta para que participe, etc.-Cruce de brazos reforzadoSi además de haber cruzado los brazos, la persona ha cerrado los puños, las señales son de defensa y hostilidad. Este grupo de gestos se combina a veces con el de los dientes apretados y la cara enrojecida. En ese caso puede ser inminente el ataque verbal o físico.-El gesto de tomarse los brazosEste estilo se observa comúnmente en las personas que están en la sala de espera de un médico o de un dentista, o en las que viajan en un avión por primera vez y esperan el despegue. Es una actitud negativa de restricción, como queriendo sujetar los brazos y no permitiendo dejar el cuerpo expuesto.-Cruce parcial de brazosOtra versión de la barrera es tomarse de las manos. Esta actitud es común en las personas que deben enfrentar al público cuando reciben un titulo, un premio, o tienen que decir unas palabras, Es como revivir la sensación de seguridad que se experimentaba cuando uno era niño y los padres lo llevan de la mano en situaciones de temor.-Cruce de brazos disimuladoLos usa la gente que continuamente esta expuesta al público, como políticos, vendedores, etc. Que no desean que el publico se de cuenta que están nerviosos o inseguros. En lugar de cruzar directamente un brazo sobre el otro, una mano sostiene un bolso, toca el reloj, el puño de la camisa, etc. De esta manera se formo la barrera y se ha logrado la sensación de seguridad.Fuente: El Lenguaje Del Cuerpo - Allan PeaseBrazos cruzados con los pulgares hacia arriba: Superioridad u orgullo por uno mismoHay algunas posturas que quizás vemos repetidas veces en personas que conocemos, e incluso hasta podamos imitar a alguien tomando esa postura, y sin embargo, no ser conscientes de lo que la postura revela sobre la persona. Por eso, algo que me encanta del lenguaje corporal, es cuando cierto día le explicas a alguien el significado de una postura y dice: “pues es verdad! tal y cual persona pone muchas veces esa postura y son así!”.Hago esa introducción porque esta postura, la de los brazos cruzados con los pulgares hacia arriba es una de esas posturas que quizás hayamos visto en algunas personas pero que hasta ahora no hemos sido conscientes de lo que significaba, y es que los brazos cruzados con los pulgares hacia arriba es una postura que revela confianza en uno mismo, superioridad con respecto a los demás que están presentes. ¿Has pensado en alguien?Como he dicho, esta postura la utilizan personas que quizás estén más dotadas fisicamente que los demás (es decir que tengan musculatura), que se crean más guapos o más listos, o que simplemente considere que las personas con las que se encuentra son inferiores. Aunque esta postura tiene un matiz con el que hay que tener cuidado, también es una postura que utilizan las personas que están cómodas consigo mismas, que están orgullosas de su cuerpo o de su forma de ser pero no alardean sobre ello, aunque normalmente con este propósito solo la utilizan personas introvertidas o tímidas.
El asesinato de una mujer nos costó mil doscientos años de atraso científico ¿O quizás debería decir que la imposición por la fuerza de una religión representó dicho atraso? No, supongo que sería incorrecto achacarle toda la culpa a una sola religión, aunque toneladas de evidencia histórica me respalden. De modo que voy a tratar de reprimir mi indignación y evitar descargar mi enojo hacia la religión más cruel, destructiva y sanguinaria que ha existido. En lugar de eso, voy a contarles la historia de una mujer; una de las mujeres más maravillosas que ha pisado el mundo antiguo; una mujer dedicada a la filosofía, a la ciencia y a la enseñanza: la historia de Hipatia. Hipatia nació en la ciudad de Alejandría, capital de Egipto, a mediados del siglo IV, aproximadamente entre los años 355 y 370, según diversas fuentes. Era la hija y discípula del astrónomo Teón de Alejandría, del cual recibió una avanzada educación en matemáticas, astronomía y filosofía. En una época donde el rol de las mujeres en la sociedad era prácticamente nulo, Hipatia era líder de la escuela neoplatónica de Alejandría y educadora de diversos jóvenes aristócratas que luego ocuparían cargos de alta jerarquía en el gobierno. Según palabras del filósofo Damascio: "De naturaleza más noble que su padre, no se conformó con el saber que viene de las ciencias matemáticas, en las que había sido introducida por él, sino que se dedicó a las otras ciencias filosóficas con mucha entrega. Además de conseguir el grado más alto de la virtud práctica en el arte de enseñar, era justa y sabia, y se mantuvo toda la vida virgen." Su vida entera estuvo dedicada al conocimiento, a la práctica de la filosofía, al progreso de la ciencia. Escribió sobre geometría, álgebra y astronomía, mejoró el diseño de los astrolabios, inventó un hidrómetro y estudió los movimientos orbitales de los cuerpos celestes. Debido a eventos que comentaré más adelante, no se ha conservado ninguna de sus obras ni sus escritos, y sólo tenemos conocimiento de estos gracias a sus discípulos. La mayor parte de la historia de Hipatia la conocemos por los relatos del historiador Sócrates Escolástico, que vivió en la misma época y se mantuvo muy cercano a los eventos. La siguiente es una de las descripciones realizadas por el historiador acerca de Hipatia: "Consiguió tal grado de cultura que superó de largo a todos los filósofos contemporáneos. Heredera de la escuela neoplatónica de Plotino, explicaba todas las ciencias filosóficas a quien lo deseara. Con este motivo, quien quería pensar filosóficamente iba desde cualquier lugar hasta donde ella se encontraba." La época en la que Hipatia vivió estaba reinada por constantes conflictos entre las diferentes religiones que se diversificaban en Alejandría: el paganismo, el judaísmo y el cristianismo. Con el paso del tiempo y tras diversos enfrentamientos, el cristianismo se expandió a un nivel desorbitante por toda la ciudad, hasta el extremo de que todos los altos cargos estaban ocupados por personas convertidas a esta religión (entre ellos muchos alumnos de la filósofa) y sólo conservaron su fe pagana algunos pocos intelectuales, Hipatia entre ellos. Mientras tanto, entre el caos político y religioso, Hipatia continuó realizando sus investigaciones científicas acerca de las orbitas planetarias, analizando las problemáticas del sistema de epiciclos geocéntrico/Ptolemaico. En esos tiempos no se cuestionaba que las orbitas planetarias debían ser circulares, dado que el circulo es la forma perfecta por excelencia. La filósofa comenzó a plantearse acerca del movimiento de la Tierra (que hasta el momento se creía estaba fija en el centro del cosmos) y descubrió que el sistema geocéntrico no explicaba estos comportamientos con exactitud. Entonces se planteo la posibilidad de que el Universo se comportara de acuerdo al sistema heliocéntrico planteado por Aristarco, donde el Sol ocupaba el centro del Universo y la Tierra se movía a su alrededor. Esto solo cambiaba al protagonista central de la historia, pero no resolvía el problema de los epiciclos, que parecían ser innecesariamente complejos como para que los cielos se comportasen así. Fue de esta forma como se cree que, tras largas reflexiones y experimentaciones, Hipatia podría haber llegado a descubrir las orbitas elípticas que caracterizan a los movimientos orbitales planetarios. De todas formas, antes que pudiera dar a conocer dicho descubrimiento, sucedió uno de los acontecimientos más aberrantes e injustos de la historia. Era conocida por todos en Alejandría la gran influencia que Hipatia tenía sobre las figuras principales del gobierno, entre ellos el prefecto imperial Orestes. Pero las principales cabezas de la religión católica querían extender sus dominios y la presencia de Hipatia como consejera pagana les era un tanto “molesta”. Tras ser acusada de impiedad y brujería por el obispo Cirilo, fue detenida en las calles por un grupo de fanáticos religiosos católicos (se presume que enviados por el mismo Cirilo). Estos la arrancaron del carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con piedras y conchas marinas, la desollaron viva arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado. Mil doscientos años después, el astrónomo alemán Johannes Kepler investigó y describió con precisión las leyes sobre el movimiento de los planetas en su órbita alrededor del Sol. Y fue entonces cuando Kepler descubrió lo mismo que Hipatia había llegado a descubrir mil doscientos años antes: que las orbitas que describen los planetas son elípticas. Es así como el atroz asesinato de una de las mujeres más ilustradas y sabias que ha existido representó un atraso de mil doscientos años en la ciencia y en la descripción de nuestro Universo. Para más información les recomiendo que vean la excelente película “Agora” de Alejandro Amenábar, estrenada en el año 2009.
Cómo detectar timidez viendo las palmas de las manosLas palmas de tus manos pueden delatar tu timidezUna de las particularidades del lenguaje corporal es cómo podemos estudiar, a través de los gestos de cada quien, detalles de la personalidad que no serían fáciles de identificar de ninguna otra forma. En este caso, les daré un tip muy sencillo relacionado con las manos, que pueden implementar ahora mismo; verán que detectarlo es muy sencillo.Presta atención a los dedos y el pulgar.Es posible precisar, con pasmosa efectividad, el grado de extroversión o timidez de una persona tan sólo viendo las palmas de sus manos cuando camina (Por supuesto, si está aferrado a su teléfono inteligente, tendremos que esperar a que o guarde en el bolsillo). En una caminata sencilla, observen con cuidado hacia dónde se orienta la palma de la mano y las puntas de los dedos. Por ejemplo, en la imagen que ilustra este post, están dirigidas más o menos hacia el muslo y el pulgar apunta hacia el frente. En este caso, la persona es catalogada como segura de sí misma; pero si la palma de la mano se orienta hacia atrás (como escondiéndolas, y el pulgar es el que apuntaría hacia el muslo), estaremos ante una personalidad un poco más tímida e insegura.Fuente: http://lenguajecorporal.org/Los gestos con el pulgarEn quiromancia, los pulgares señalan la fuerza del carácter y el ego. El uso de los pulgares en la expresión no verbal confirma lo anterior. Se usan para expresar dominio, superioridad e incluso agresión; los gestos con los pulgares son secundarios, forman parte de un gripo de gestos. Representan expresiones positivas usadas a menudo en las posiciones típicas del gerente <<frío>> ante sus subordinados.El hombre que corteja a una mujer las emplea delante de esta y son uso común también entre las personas de prestigio, de alto status y bien vestidas. Las personas que usan ropas nuevas y atractivas hacen más gestos con los pulgares que las que usan ropas pasadas de moda.Los pulgares, que expresan superioridad, resultan más evidentes cuando una persona está dando mensaje verbal contradictorio.Con frecuencia los pulgares salen de los bolsillos, a veces de los bolsillos posteriores, como para disimular la actitud dominante de las personas. Las mujeres agresivas dominantes usan también este gesto.Los que muestran los pulgares suelen añadir a este gesto el balanceo sobre los pies para dar la impresión de tener mayor estatura.Otra posición conocida es la de los brazos cruzados con los pulgares hacia arriba. Es una señal doble pues los brazos indican una actitud defensiva o negativa, mientras que los pulgares representan una actitud de superioridad. La persona que usa este gesto doble suele gesticular con los pulgares y, cuando está parada, balancearse sobre los pies.El pulgar puede usarse también como gesto de ridículo cuando señala a otra persona. El pulgar que señala de este modo resulta irritante a la mayoría de las mujeres, especialmente cuando el gesto lo hace un hombre. El gesto de agitar el pulgar es mucho menos habitual en las mujeres, aunque a veces señalan así a sus maridos o a las personas que no les agradan.Fuente: El Lenguaje Del Cuerpo - Allan Piese

La testosterona nos hace perfectos imbéciles (de 10 formas distintas)Los hombres tenemos una gran desventaja con respecto a las mujeres: la evolución nos formó durante millones de años para ser cazadores consumados… y en los últimos 10,000 años lo único que hemos hecho es poner a un lado esas destrezas (O peor aún, tratar de esconderlas), situación que se ha agravado aún más en las últimas décadas (En el caso de las mujeres, ha sido lo contrario, están desarrollando destrezas comunicacionales desde hace millones de años…y aún lo hacen).Una desventaja química.Esta “Fractura” en nuestro modo de vida masculino ha provocado no pocas crisis. Entre los procesos más afectados por este fenómeno se encuentra la seducción, delicado arte que más de uno pretende emprenderlo con la testosterona al 110% (pues es lo que dicta el reptil ese que llevamos en lo más profundo).Por supuesto, es la testosterona (entre otras hormonas y procesos) la que permite el desarrollo de un cuerpo atlético y atractivo para ellas; lastimosamente, ese factor que nos hace más fuertes y rápidos, nos hace patéticos a la hora de desenvolvernos con el sexo opuesto; veamos por qué.1 – Tomas decisiones precipitadas: Estás en una disco, y quieres acercarte a una chica para hablarle; ¿Cuáles son las probabilidades de “sintonía”? ¡Todo depende de una primera observación! ¿Cuántas veces te ha pasado que la chica con quien primero estableces contacto no es con quien ligaste al final? Tómate tu tiempo antes de actuar.2 – No escuchas ni prestas atención: Como he mencionado en otros artículos, la seducción empieza por una dinámica conversacional. Ninguna mujer se interesará en ti si tú no te interesas en lo que dice. Garrafal cuando le preguntamos cosas ¡Que nos acaba de decir!. Si de paso confundes su nombre, Game Over.3 – Tu sistema está orientado al ataque y no a las reacciones: No sólo te cuesta escuchar, sino que te precipitas por hablar (algo que a los hombres no se nos da bien). Tener unos diálogos “preparados y practicados” no te servirá de absolutamente nada. Invítala a hablar, pero pendiente del segundo punto:4 – No piensas más allá de una jugada: A menos que tengas mucha experiencia hablándole a chicas, de seguro esos primeros dos o tres minutos se convertirán en un concurso de “20 preguntas”. Tú haces una, ella responde con menos de cinco palabras y ¡Paf! se cortó la comunicación. Trata de formular preguntas que no se puedan responder con monosílabos (Sí o No), y en ese caso complementa su respuesta hablando un poco de tí.5 – Estás pendiente del “premio”: Hagas lo que hagas, no importa lo que pase, apunta tu mirada a sus ojos. Haz como que no existe más nada en el universo, ni siquiera ese escote que el apretado vestido se empeña en exhibir. Eso de que las mujeres muestran “¿un poco?” para que las vean, es un hecho sobrevalorado. Si estás en plan de caza, mantén tus ojos de su boca para arriba.6 – Ocupas tu parte racional en lo que no debe: Han pasado apenas cinco minutos desde que la conociste (los cuales te parecen años) y empiezan a sonar voces en tu cabeza (tranquilo, no es ninguna condición psiquiátrica) que te hacen mil preguntas. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Pareceré un tonto? ¡Quién me manda a decir esto o aquello! Es díficil, pero sólo relájate y trata de pasarla bien.7 – Te crea una profunda ansiedad: Éste es el punto más crítico, y es que las voces del punto anterior empiezan a hacer merma en nuestra autoconfianza. Tragas saliva, te sudan las manos y de seguro no recordarás nada de lo que ella dijo en los últimos treinta segundos. Bienvenido al limbo.8 – Atropella tus acciones: La frase clave es “antes de tiempo”. Tratarás de rodear su cintura antes de tiempo, tratarás de entrar en temas personales antes de tiempo, tratarás de besarla antes de tiempo… ¡Gracias, evolución!9 – Te hace parecer un imbécil: La testosterona es la principal causante de esa actitud de “Latin Lover” que asumen algunos. ¿Es que no saben que ser natural s mucho más sexy para ellas? ¡Pero cómo vamos a ser “naturales”!, te preguntarás, ¿Acaso no prefieren un “Macho Man”? Ehm… NO.10 – Ellas lo notan… ¡Enseguida!: en el juego del lenguaje corporal, no puedes ganarle a una mujer. Punto. Ellas simplemente detectan a un “desesperado” a treinta metros de distancia, no hay que ser un científico para saberlo.
Antes que leas el post y digas “What the fuck is this shit?” Te dejo un video que muestra lo que vamos a explicar e ilustrar en el post.link: http://www.youtube.com/watch?v=uUZjyc8RiwIMuchos libros se han escritos sobre el mentalismo de contacto o lectura muscular, algunos proponiendo ideas absurdas mientras otros parecen tener sentido. No me propongo explicar aquí por qué funciona: me conformo con decir que es un modo de sugestión y, más importante aún, que los llamados impulsos que te guían, son puramente físicos. Para mí, es una variante de la lectura táctil y lo único que haré será describir la técnica de un método: el que utilizo y me funciona.La manera más sencilla de comprender la lectura muscular es probarla. Empieza, pues, con un par de experimentos. Pide a un amigo que te ayude. Si no es mago, mejor. Dile que esconda una moneda en cualquier lugar de la habitación, pero que esté más o menos al alcance y que no esté escondida en su persona. Pídele que te avise desde la puerta cuando lo haya hecho. Tú te quedas fuera y no fisgoneas. Cuando tu ayudante diga <<ya>>, tú entras. Algunos opinan que hay que mirar en qué dirección está orientados sus pies, como punto de partida. En mi experiencia, el sujeto hace lo posible para orientarse hacia cualquier lugar excepto donde está la moneda, por lo tanto lo olvido. Al entrar, toma al sujeto por el brazo izquierdo y coloca su mano, con los dedos extendidos, sobre la tuya. Sostén el peso de su brazo con tu otra mano y dile que se relaje. Dobla su brazo por el codo y carga tú el peso. Coloca tu mano derecha sobre su muñeca y sujétala relajadamente. Antes de iniciar el movimiento, empieza el teatro mental. Dile que necesitas su colaboración, y que el éxito del experimento depende de su voluntad para hacerte llegar hasta la moneda. Dile que no intendente conducirte; que simplemente relaje el brazo y se olvide, pero que piense, por ejemplo: <<Está debajo del reloj… tenemos que probar por aquí>>. Condúcelo lentamente al centro de la habitación y di, al llegar allí: Olvide por ahora el lugar exacto; concéntrese sólo en la dirección desde aquí, vaya diciendo, por ejemplo, hacia la estufa…Una vez hecho esto, mira atentamente su mano y, muy, muy suavemente, empuja en una dirección. Si notas que se resiste, prueba otra dirección, pero si no se resiste, continúa en la misma. Todo depende de tu habilidad para determinar cuándo te está parando y cuándo te está dejando seguir. No es una acción consciente por su parte - es probablemente el resultado de una autosugestión – pero lo importante es que recibas esa resistencia o estímulo. Cuando seas un experto, no necesitarás del suave empujón inicial, el estímulo será suficiente para guiarte; pero de momento aplica la técnica descrita.Ya con una cierta idea de dirección, comienza a determinar el lugar. Llévalo hacia la biblioteca y di: Vamos a centrarnos ahora en una zona exacta. Imagínese que estamos dibujando una línea de su mano a la moneda. Desee que yo me mueva en esa dirección. Casi inmediatamente sentirás que la mano se mueve en la dirección deseada, aunque a veces no indica la altura a la cual está oculto el objeto. Supongamos que llegas a una estantería. Di: Ahora hay que determinar la altura. Piense: tenemos que subir, o tenemos que bajar, para encontrar la moneda. Siga diciéndoselo a sí mismo. Suele resultar útil decirle que cierre los ojos cuando esté cerca del objeto. Así confirmarás que vas por buen camino sin necesidad de preguntar: ¿Frío o caliente? Cuando estés convencido del área, por ejemplo, un estante, toca objetos con la mano izquierda, pero no los levantes hasta que la derecha, tomando su muñeca, te de un claro aviso. Si tocas cualquier cosa que esté muy cerca de la moneda y él te ve, el movimiento por su parte será muy fuerte. Entonces levantas el objeto y encuentras la moneda debajo. Sus ojos estarán bien abiertos para las últimas frases; sólo necesita cerrarlos mientras se concentra para decirte a dónde ir. Seguramente fallarás si el espectador no se lo toma en serio. Tiene que hacer que lo que le dices. Cuando hayas probado con varias personas verás que hay <<buena>> gente y gente <<mala>> para el experimento. Algunos espectadores son tan sensibles que te hacen encontrar el objeto a una gran velocidad; otros no son tan amables. Lo peor es cuando alguien te despista intencionalmente pero pronto aprenderás a detectar a los farsantes. El mejor sujeto es alguien que crea que lo puedes hacer – como con la hipnosis -; si tiene fe, la mitad de la batalla está ganada. En cuanto al personaje bondadoso que trata de ayudarte guiándote en la dirección correcta, pues sí, te puede resolver un problema, pero no hace ningún bien a tu ego o a tu progreso personal. Si te guían intencionalmente, no aprendes.Fuente: 13 escalones del mentalismo - Tony Corinda
Les dejo un pequeño cuento de mi autoría. Espero que lo disfruten. Se despertó sobresaltado y volvió a verla acurrucada en la esquina de su habitación. Allí estaba, sentada en el piso, abrasando sus rodillas, ocultando su rostro entre sus brazos. Su cabello era canoso. Su ropa antigua. Su voz era un silencioso susurro, incluso más silencioso que la noche, oscura y tenebrosa como la muerte misma.Al igual que las veces anteriores, sintió miedo. Notó como se le agudizaban los sentidos. Sus ojos se cristalizaban y un nudo se apoderaba de su garganta. Quería llorar. No de alegría, no de tristeza, sino del miedo que le provocaba aquella anciana en su habitación. ¿Qué debía hacer? ¿Ocultarse bajo las sabanas? ¿Buscar refugio bajo su cama? ¿Salir corriendo? ¿Atacarla? ¿Gritar? Ya lo había probado todo, sin embargo nada había funcionado. Ella seguía ahí. Silenciosa. Susurrante.De repente, levanto su mirada y dejó al descubierto un rostro marcado por el paso de los años. Poseía pronunciadas arrugas y profundos ojos. Lo miro fijo, como esperando una pregunta.<< ¿Quién sos? >> atinó a preguntar el horrorizado chico.<< No tengo nombre >> contestó aquella anciana con una voz ronca, parecida a la de un hombre << Soy el que lleva pasajeros al barquero del río Aqueronte. El que compaña a los niños no bautizados al limbo. El mismo que condujo a Judas hasta el noveno circulo infierno. El fantasma de las navidades pasadas. >>El chico sintió que un escalofrío le recorría la espalda, pues entendió muy bien lo que aquella anciana le quería decir.<<Entonces, ¿estoy muerto?>> sentía de antemano que la respuesta sería positiva ya que hace días que se encuentra en esa blanca habitación.<< Todavía no >> contestó ella<< ¿¡Entonces para qué viniste!? >><< Simplemente espero a que no despiertes del coma >> y diciendo esto, volvió a ocultar su rostro entre sus brasos.[

OVNIS, extraterrestres y las patrañas de la ufología Cuando las personas que me rodean se enteran que soy un individuo relativamente instruido y sumamente interesado en el mundo de la ciencia, suelen interrogarme con una típica serie de preguntas. ¿Es cierto que el hombre llegó a la Luna o fue todo un engaño? ¿Cómo explica la ciencia sentimientos como el amor? ¿Qué hubo antes del Big Bang? ¿Existen los OVNIs y los extraterrestres? Y es justamente sobre esta última pregunta que voy a explayarme en este artículo, para tratar de aclarar verdades, rumores y mentiras acerca de los OVNIs y la existencia de vida extraterrestre. Voy a empezar haciendo dos afirmaciones bien controversiales, para luego proceder a explicarlas y aclararlas como corresponde. Afirmación N° 1: los OVNIs existen. Afirmación N° 2: los extraterrestres existen. ¡Tranquilos, compañeros de ciencia, no se asusten! Lo que marca la diferencia clave en el asunto es algo que la mayoría de los ufólogos no parece comprender, y es lo siguiente. Afirmación N° 3: no existe relación alguna entre los avistamientos de OVNIs y el fenómeno de la vida extraterrestre. ¿Qué es lo que entendemos por OVNI? Creo que a cualquier persona que le mencionemos dicha palabra automáticamente pensará en pequeños hombrecitos verdes de cabezas gigantes y ojos saltones volando en naves con forma de platillo. Ese es el erróneo estereotipo de vida extraterrestre que la mayoría de las personas suele asociar con la palabra OVNI. Pero el significado del término OVNI es mucho más simple: objeto volador no identificado. Un OVNI es simplemente eso: algo que vuela, que vemos en los cielos y que no tenemos la capacidad de identificar. ¿Eso existe? ¡Por supuesto que existe! Hay miles de cosas volando por aquí y por allí que no podemos identificar. Pero eso no quiere decir que debamos asociarlas con vida extraterrestre; es ahí donde está el mayor error. Yo mismo tuve una experiencia propia muy cercana con los OVNIs. Sucedió después de adquirir mi primer telescopio, cuando comencé a introducirme en la astronomía observacional. Una noche como cualquier otra, me encontraba observando una porción del cielo que presentaba una particular acumulación de estrellas, cuando de repente un punto de luz muy veloz atravesó mi campo de visión. Mi corazón se aceleró. ¿Qué sería aquel objeto? ¿Un cometa? ¿Un meteoro? ¿Un satélite? ¿Algún otro cuerpo celeste distinto? Entonces comprendí que aquello que había atravesado mi campo de visión era un OVNI: un objeto del cielo que yo no tenía la capacidad de identificar. Nada de platillos voladores, nada de extraterrestres; solo eso, un objeto no identificado. Más tarde, tras informarme correctamente, supe que era lo que había visto: la estación espacial internacional en su órbita alrededor de nuestro planeta. ¿Qué es lo que entendemos por vida extraterrestre? Al igual que sucede con los OVNIs, la mayoría de las personas asocia la palabra “extraterrestre” con los mismos individuos verdes de cabezas enormes. La difusión de este incorrecto estereotipo en la cultura popular es tan grande que por ello se presenta la incorrecta relación entre OVNIs y extraterrestres. Pero debemos comprender que extraterrestre solo significa “fuera del planeta Tierra”. Cuando nos referimos científicamente al tema, hablamos de cualquier forma de vida que pueda existir en cualquier cuerpo celeste fuera de nuestro planeta. Y seriamos completamente ingenuos si creyéramos que las formas de vida en otras partes del universo adoptarían una anatomía tan parecida a la humana. Miremos la vida en la Tierra, ¿cuántas formas de vida son muy similares a la humana? Toda la familia de homínidos y algún que otro espécimen del orden de los primates pueden parecernos similares. Pero dentro de la increíble y majestuosa diversidad del árbol de la vida, estas familias de especies son solo una muy diminuta e ínfima ramita. La mayoría de las formas de vida que pueblan nuestro planeta no guardan similitud alguna con nosotros. Pensemos en los grandes reinos de la vida: las bacterias, las plantas y los hongos son (por lo menos en apariencia) notablemente diferentes. Lo mismo sucede con la gran mayoría de las especies del reino animal, son estructuralmente muy diferentes a nosotros. Sin embargo, el estereotipo común acerca de los extraterrestres se asemeja demasiado a los humanos: son versiones estilizadas de hombres con cabezas grandes y diferente color de piel. Incluso en la mayoría de los casos son aún más parecidos a nosotros que nuestros parientes primates. Hemos asumido que la mayoría de las formas de vida que han evolucionado y se han diversificado en nuestro planeta son anatómicamente muy diferentes a nosotros. También podemos asumir que la evolución y diversificación en otros planetas seria incluso mucho más diferente a todo lo que conocido en la Tierra. ¿Es lógico entonces llegar a la conclusión de que los extraterrestres puedan ser seres tan parecidos a los humanos, incluso más parecidos que los parientes más cercanos que tenemos en nuestro propio planeta? Mi opinión es que no, de ninguna forma; el estereotipo común sobre los extraterrestres suena más a una carencia de imaginación en aquellos que proponen las teorías conspirativas que a otra cosa. Las formas de vida extraterrestre reales probablemente sean algo que ni siquiera imaginamos, anatómicamente hablando. Hemos dicho que los OVNIs existen y son objetos en los cielos que no podemos identificar. Hemos dicho que la vida extraterrestre (muy probablemente) existe y debe constituirse de formas y anatomías que ni podemos imaginar. También hemos dicho que la relación entre los OVNIs y la vida extraterrestre es absurda, que no debería existir relación alguna entre ambos fenómenos, y continuación voy a tratar de justificar de la mejor forma posible esta última afirmación. En principio, lo más básico de todo: no hay evidencias. Aquellos que afirman haber tenido encuentros con formas de vida extraterrestres lo hacen basándose en experiencias personales de muy dudosa credibilidad. Los astrónomos profesionales de todo el mundo dedican su vida entera a escudriñar los cielos constantemente, y no tenemos registro ni de un solo astrónomo que se haya topado con platos voladores o cosas semejantes. Las personas que afirman haber tenido encuentros con extraterrestres no son profesionales, tienen títulos en pseudociencias como la ufología y cuentan con nula credibilidad en el ámbito científico. Además, citando a Carl Sagan: “Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria”. Y hasta ahora no nos han presentado ni siquiera una evidencia medianamente seria. Otra justificación simple para acabar con las teorías conspirativas sobre platos voladores y OVNIs es una comprensión básica y real de las distancias astronómicas que separan a los cuerpos en el espacio. Las distancias que separan a las estrellas y los sistemas planetarios en el espacio son imposibles de imaginar. Y pensemos lo siguiente: a la evolución por selección natural en nuestro planeta le llevo aproximadamente 3.000 millones de años desarrollar una especie capaz de salir de su planeta y viajar al espacio, como lo hacemos los humanos. Aún así, con nuestra tecnología de cohetes más moderna, tardaríamos más de 70.000 años en llegar a la estrella más cercana. Con la inmensa cantidad de condiciones y factores requeridos para la evolución de una forma de vida inteligente (área de habitabilidad, temperaturas estables, pocas catástrofes, entre muchas otras) podemos asumir que no son muchos los lugares “cercanos” donde se haya podido desarrollar vida capaz de conquistar el espacio; mucho menos civilizaciones con tecnologías tan avanzadas como para llegar en naves hasta nuestro planeta. ¿De verdad alguien puede encontrar creíble que lleguen a nosotros en rosquillas voladoras y jueguen a las escondidas entre las nubes? De existir una sociedad extraterrestre tan avanzada como para llegar a nuestro planeta, no tendrían nada que ocultar, mucho menos que esconderse; los humanos seriamos tan avanzados para ellos como un microorganismo lo es para nosotros. Si en algún momento en el futuro cercano logramos una comunicación con alguna civilización o forma de vida inteligente allí afuera, seguramente no será a través de naves o vehículos interplanetarios. De seguro el primer método de contacto será a través de radiofrecuencias. Toda civilización inteligente que adquiera el conocimiento y las tecnologías necesarias para conquistar el espacio deberá, en primer lugar, adquirir conocimiento sobre el espectro electromagnético y el uso de radiofrecuencias. Y esa es la forma de comunicación por excelencia, dado que las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz. Utilizándolas, se reduciría el tiempo de comunicación con nuestra estrella más cercana de 70.000 años a 4 años; una gran diferencia. Resumiendo, los OVNIs son objetos voladores que no podemos identificar, nada más que eso. La vida extraterrestre probablemente exista allí afuera, en formas que ni siquiera podamos imaginar. La vida extraterrestre inteligente posiblemente también exista, solo que aun no hemos recibido ninguna comunicación de ellos y las distancias astronómicas hacen prácticamente imposible que lleguen hasta nosotros. Los avistamientos de OVNIs pueden ser simples confusiones al no saber lo que se está observando, o terribles fraudes como en el caso de la ufología. Las teorías conspirativas sobre los gobiernos escondiendo a los extraterrestres son puras patrañas ideadas por personas con el único afán de vender sus productos, nada más. Y concluyo citando al gran físico Richard Feynman: "Hay que tener la mente abierta, pero no tanto como para que se caiga el cerebro."
Hola gente, les dejo un pequeño cuento de mi autoría. Espero que lo disfruten.El siguiente relato es un fragmento extraído de un diario íntimo perteneciente a Sofía Soledad Hernández (Nacida en Ceres, Provincia de Santa Fe, el día 30 de Octubre de 1971)“Hoy no pude dejar de pensar en un acontecimiento extraño de mi infancia. Si bien siempre es un recuerdo que tengo en la memoria, hoy se magnificó de tal manera que decido relatarlo acá para ver si logro tranquilizar mis pensamientos. Todo sucedió en Noviembre del ’78, yo tenía 7 años y mi hermanita tenía apenas dos meses. Me acuerdo que cierta noche no podía dormir. Viendo lo complicado que se me hacía conciliar el sueño, me levanté de mi cama y fui hasta la habitación de mi hermanita para ver como se encontraba.Cuando llegué a dicha habitación, veo al lado de la cuna a un hombre vestido con una túnica negra. Recuerdo que era alto y extremadamente delgado con brazos flacos y muy largos. Su rostro no tenía nariz ni boca, lo único distinguible era un ojo ubicado a la izquierda de la cara. Su mano, huesuda y de dedos largos, estaba ubicada sobre el cuello de la bebé. Me asusté muchísimo y corrí de nuevo a mi cama, me cubrí con las sabanas hasta la cabeza y comencé a llorar del miedo. Lloré hasta que me quedé dormida.A la mañana siguiente, mis padres encontraron a mi hermanita muerta en su habitación. Su había ahogado con su propio vomito. “