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Usuario (Argentina)
El hombre que se creyó Indiana Jones Año 97, Escuela Normal Abraham Lincoln. Raúl, alias Rauli, entra a la escuela a las 13 horas. Parecía un día normal pero lo que Raúl y sus compañeros no esperaban, era conocer a Indiana Jones. 14:20 de la tarde, entra la preceptora al salón, le comenta algo en voz baja a la profesora, ésta se levanta e invita a pasar a Indiana Jones, quien llevaba sombrero de cuero marrón, camisa abierta mostrando orgullosamente su bello pectoral y un látigo a la cintura. Indy, se para frente a todos y empieza a contar anécdotas de sus aventuras por los siete mares y los 6 continentes, hasta llegar a la anécdota más sorprendente, resulta que Indy y su expedición, bajaron al Titanic y recogieron algunas cucharas del famoso barco hundido, sin olvidar el pequeño detalle que lo hizo buceando. Todos los púberes, incluso Raúl quedaron estupefactos ante tan imponentes anécdotas. Una vez que Indy se va, la profesora les cuenta que a las 17:30 horas, el Señor Indiana Jones, dará una charla en la biblioteca para quien quiera asistir. Ya en la biblioteca, Raúl y su grupito de amigos, esperaban ansiosos el comienzo de la charla, obviamente querían escuchar más maravillosas aventuras. Otra vez, Indy relata sus aventuras agregando detalles a cada historia, en este caso muestra una cuchara bastante diminuta que al parecer se había hundido con el Titanic y él la había recogido con sus propias manos. Luego, siguió contando otras anécdotas, hasta que llegó a la vez que escaló el cerro Fitz Roy en la Patagonia Argentina. Es sabido que éste cerro es muy difícil de escalar porque su pico esta formado por una roca gigante pero él había logrado llegar a la cima y envalentonado con semejante hazaña desliza el detalle que en la cima se tuvo que quedar de mangas cortas porque hacía calor y según él hacia calor porque estaba más cerca del sol a lo que una profesora contesto, lo que usted acaba de decir es una pavada e Indiana Jones, paso a ser Roberto González. Para más cuentos: http://elhombrequeesperaquelolean.blogspot.com.ar/
El hombre que fajó a la mujer Julio, Julito o July (obvio en ingles), nació un día 6 de enero de 1963. Nació y ya era parecido a su abuelo. A partir de los 3 meses, empezó a parecerse a su madre. Unos días después de cumplir los 2 años y medio, claramente se parecía al padre. A los 5, se parecía a su hermano. De su hermana no tenía nada, al menos físico. A los 10, se parecía a un amigo de la escuela. Después de los 15, se seguía pareciendo a ese amigo. Entre los 16 y los 17, se parecía a un extraterrestre. Un mes antes de cumplir los 18, era muy parecido a un dibujo animado. Cuando cumplió los 18, se parecía a un compañero de la facultad. A los 20, era parecido a ese amigo y a su amigo pampeano. A los 22, era más parecido a su compañero de facultad, que para entonces ya era muy amigo. A penas a los 23, ya era parecido a un actor de una novela de la tarde. Cerca de los 24, era parecido a un clan de hermanos. Alrededor de los 25, ya se parecía a un actor de Hollywood. A los 26, se pareció a un actor gordo de Hollywood. Unos meses antes de los 27, de nuevo, se empezaba a parecer a su padre y pasados los 27, mientras Julio tenía sexo con su mujer, ella dijo “me hiciste acordar al amigo pampeano de tu compañero”. Para más cuentos: http://elhombrequeesperaquelolean.blogspot.com.ar/
El hombre que cumplió 34 Nació, lo llamaron Juan Pablo Segundo en honor al papa y por que era el segundo Juan Pablo de la familia. Su infancia estaba marcada por una vida religiosa intensa, nunca se perdió un domingo de misa, un domingo de ramos o cualquier evento que se realizara en la iglesia del pueblo. Fue parte del pesebre viviente, fue niño Jesús, oveja, cabra, pastor, Pedro, Baltasar, árbol, fue todo menos Maria. También fue Jesús de Nazaret, llevó la cruz de madera alrededor de la plaza, mientras otros devotos, le pegaban con látigos ficticios, también lo crucificaron y le tiraron con una lanza, que en lugar de una punta tenía una sopapa para que haga ventosa y se quede pegada en su cuerpo. Llevó laureles en el domingo de ramos de todas las pascuas. Comió pescado y verduras y nunca carne durante semana santa. Pero su más resonante hazaña religiosa, fue cuando tenía unos 14 o 15 años. Como buen adolescente, iba a caer en la tentación de autoamarse. Encerrado en el baño, sentado en el inodoro y con una revista viva que en la tapa estaba Susana Jiménez, empezó la aventura de darse placer. Subía y bajaba esa intrépida mano hasta que el cosquilleo llegó y el producto salió expulsado generando una sensación de placer nunca antes experimentada. Tal vez la sensación de máximo placer que Juan había tenido fue cuando lo crucificaron y con la soga que le ataba las manos le hicieron una importante quemadura en las muñecas, que él luego soñaría con que eran estigmas. Pero en ésta oportunidad, encerrado en el baño había sentido una especie de placer que a pesar del gran regocijo, le hacía crecer demasiado la culpa. Es así que una vez limpiada toda la escena, fue inmediatamente a confesarse con el cura Roberto, quién lo eximió de toda culpa y Juan se fue en paz. Aunque nunca más caería en esas tentaciones. Entre los 18 años y los 32, paso su vida como misionero, esparciendo la palabra del señor por todos los rincones de Argentina y luego Sudamérica. Como era lampiño y de poca barba, fue a Hair Recovery para implantarse la barba de Jesús y generar más confianza en su palabra. Cuando cumplió 33, pensó que eran sus últimos 365 días para hacer las más grandes obras de caridad, salvó a un pueblo entero de la sequía, salvó a una familia de un incendio, construyo iglesias por doquier. Los días iban pasando pero él no hacía ningún milagro y el carnet para entrar al club de los 33 no llegaba. Cumplió 34 y nada pasó. Algunos dicen, que se cambió el nombre y es cacique en una tribu en África pero otros, creen que Dios lo castigó con una irreparable calvicie por querer ser como Jesús y no crear su propia religión. Para más cuentos: http://elhombrequeesperaquelolean.blogspot.com.ar/
El hombre que no podía dormir 03:00 am Mauro pone El Señor de los Anillos, La comunidad del anillo. Sin ni siquiera un bostezo sigue con Las 2 Torres para terminar con El Retorno del Rey. Esta era la décima vez que miraba éstas 3 películas, una detrás de la otra y la única pausa que hacía era para ir al baño o para recargar el vaso con coca. Era el año 14 de insomnio, su único descanso o momento de ojos cerrados era cuando iba al baño. Mauro era un buen muchacho, trabajador, muy amigo de sus amigos y muy sensible. Llevaba 5 años de noviazgo con Claudia y ella desde hacía 2 años había dejado de dormir. Los médicos decían que el insomnio era auto inducido por Mauro o al menos no podían demostrar otra hipótesis. Le habían hecho estudios de sueño pero como Mauro no durmió ni un segundo, no se pudo demostrar nada. Le dieron somníferos para ver qué pasaba y no hicieron efecto. Afortunadamente él no se sentía cansado pero si sabía que necesitaba al menos unas horas de sueño. En esos 14 años de insomnio, solo una vez se quedó dormido en la mesa pero fue hasta que se golpeó la frente con el plato de comida y se asustó de tal forma que nunca más volvió a tener un episodio similar. Un día, Mauro estaba estudiando con amigos y surgió la idea de crear un sitio de películas online, ahí surgió cuevana. Los amigos creían que era el mejor invento de los últimos 10 años pero para Mauro solo era la solución para entretenerse mientras todo el mundo dormía. Ahí podía ver series, películas y lo mejor de todo era que los usuarios empezaron a subir sus películas, así que se podría decir que se fue convirtiendo en un experto de cine y tv. De lunes a viernes, tenía programado qué géneros de películas o series ver. Por ejemplo los lunes era acción, Duro de matar era su favorita. Martes, era comedia negra, Miércoles casos reales, Jueves, documentales y Viernes ficción. Los sábados era series de tv y los domingos documentales. Parecía que este proyecto era una inyección de vida para Mauro o al menos se lo veía sonreír. Cuando cumplió los 20 años de insomnio y conjuntamente al momento en que se ponía en boga la ley SOPA, amigos y familiares lo obligaron a empezar terapia. Luego de un par de años de terapia vagando por el inconsciente, viendo que se lograban avances pero no los suficientes como para hacer dormir a Mauro, el analista propuso hacer una sesión de hipnosis. Después de la sesión de hipnosis y con un par de sesiones más, Mauro recuperó su sueño. Abandonó los hábitos de poner El Señor de los Anillos a las 3 am como también el de cerrar los ojos en el baño. La historia cuenta que Mauro, dejó de tener sueño el día que pasó una tarde con el Turco y Marquitos en la casa del turco. Se dice que estaban tomando una chocolatada y hablando boludeces, hasta que el turco dijo “no me quieren acompañar al baño mientras cago? La charla esta buena y no quiero cortarla!”, Mauro y Marquitos se miraron y aceptaron la propuesta. Ya en el baño, la charla siguió, hasta que el turco agarro una bombacha de la hermana, la olfateó, se la puso en la cabeza y empezó a masturbarse con Marquitos y Mauro como testigos. Para más cuentos: http://elhombrequeesperaquelolean.blogspot.com.ar/
El hombre invisible Se llamaba Roberto y la última vez que se supo de él, tenía 24 años, había nacido el 13 de enero de 1985, el lugar, no tiene importancia. El negaría su ciudad de origen para que no rastreen a su familia, por miedo a los medios. Algo sabido es que vivió largos años en Rosario, Mendoza y Buenos Aires. Su vida, siempre transcurrió por las noches, nació a las 23 hs., dijo su primer palabra a las 22 hs., aprendió a caminar pasadas las 21 hs., pidió la teta 00:15 y varias cosas más. Por ejemplo, gracias a él se abrió el primer jardín de infantes con horarios nocturnos. Se podría decir que su vida se desarrollaba desde que atardecía hasta que amanecía, el resto del día se lo pasaba durmiendo o encerrado en su cuarto, el cual, era muy oscuro porque solo dejaba abierta la última rayita de la persiana. Esa era toda la luz natural que Roberto podía soportar. Obviamente, también le molestaba la luz artificial, así apedreó las luces de la calle, aprendió cuales eran las calles más oscuras, el bario más oscuro. Roberto, era capaz de cruzarse de vereda si por la que iba era menos oscura que la otra. Una noche de julio, tras una larga y fuerte tormenta, la ciudad de Rosario quedó a oscuras durante una semana, fue ahí cuando Roberto conoció su poder especial y se perdió en la oscuridad o tal vez solo se convirtió en invisible. Al poco tiempo, algunas personas dicen que alguien sigue rompiendo los faroles de la calle pero que no ven a nadie, salvo una especie de sonrisa flotando por sus veredas. Para más cuentos:
El hombre que se conformaba con poco Viaje en el colectivo de la línea 110, si la capacidad de éste colectivo era 50 personas, esta vez había 85, caras de culo por doquier, gente acalorada, jubilados a punto de sufrir un sincope y Román, con una sonrisa bastante notoria en su cara. La vida que le toco vivir a Román lo obligó a encontrar el más mínimo placer para que lo malo deje de ser tan malo o directamente que lo malo se convierta en algo bueno. Por ahora, ninguno de sus amigos o personas cercanas saben en que piensa Román cada vez que está envuelto en situaciones problemáticas pero una vez en un bar me hizo un chiste y ahí comprendí todo. Pero para confirmar mis sospechas, solo tenía que pasar más tiempo con él y ver todos sus movimientos. Viaje en subte, línea b, desde Medrano hasta Alem, si la capacidad de ese vagón era de 60 personas, esta vez iban 100, caras de culo feo por doquier, gente acalorada, jubilados a punto de sufrir un sincope, embarazadas teniendo antojos y Román, con una sonrisa bastante notoria en su cara. Mis observaciones, decían que esa sonrisa aparecía cuando el estaba rodeado de gente pero lo cierto es que no veía ningún movimiento extraño como para definir exactamente el porque. Noche de joda en Makena, si la capacidad de ese bar era de 250 personas, esta vez había 500, borrachos, borrachas, alguno que otro con bajones de presión, ojos un poco más abiertos de lo normal, gente bailando, gente chocando, gente flotando, algunos intentando engatusar a la mina de turno, otros bailando entre hombres, otras bailando entre mujeres, 4 personas tomando vino y Román, con una sonrisa bastante notoria en su cara. Mis observaciones, ya eran suficientes para llegar a una conclusión. La primera y más obvia fue Román es puto y le gusta que lo apoyen pero quedó descartada. El camino del pensamiento y mis apuntes, no iban a tardar en mostrarme el camino correcto. Luego de notar, que esa sonrisa aparecía cada vez que la gente circulaba, llegué a la conclusión más sorprendente, Román, era feliz cada vez que alguna mujer pasaba por su lado y sin querer frotaba los senos por el codo del pervertido. Para más cuentos: