rossfer79
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Hola, les cuento que soy una usuaria que nunca ha posteado nada... no por falta de ganas sino porque no había mucho que decir . Hace poco me dí cuenta que páginas como ésta nos dan la posibilidad de encontrar diversas expresiones sobre infinidad de temas y ayudar asi a modificar nuestra realidad. Me encantaría saber su opinión sobre mis escritos, ok ok solo si tienen ganas. Besos Que nos pasa con el Himno Nacional La confusión era cada vez mayor hasta que el Himno Nacional Argentino comenzó a sonar. Una gran desilusión me recorrió al notar que cientos de niños lo cantaban con desgano y percibí que no sentían en el alma cantar aquella canción patria. No parecían poner el mismo amor con el que en los recreos cantan algún tema de reggaetón. ¿Es que la bendita globalización nos ha quitado hasta la pertenencia? pensé... Recorrí con la mirada a niños y adultos. Padres y maestros. Era raro percibir en sus rostros el esfuerzo realizado para entonar las estrofas de la canción que nos representa ante el mundo como únicos e irrepetibles, como argentinos. Sus voces eran débiles y sus posturas realmente deprimentes. Uno que otro niño acompañaba el compás con un leve movimiento en las piernas, que demostraba al menos que el ritmo era llevadero. Esta escena la he visto repetida una y otra vez durante casi toda mi vida en los diversos niveles educativos en los que he recorrido. Varias instituciones, diversas épocas. Nada nuevo. No es una imagen que me llene de orgullo pero si que realmente me preocupa. ¿Acaso nadie se da cuenta que el 25 de mayo de 2010, a tan sólo un año de hoy, todos los argentinos vamos a festejar los 200 años de emancipación? Sí. El bicentenario de la Revolución de Mayo, que nos encuentra esta vez, a diferencia de 1910, convertidos en una nación empobrecida y en crisis eterna. Parece ser que esta crisis ha empobrecido no solo económicamente a nuestra nación, sino también en el nivel de apego a nuestros símbolos patrios, a nuestros logros, a nuestra historia, a nuestra "argentinidad al palo". No puedo dejar de pensar en quien tomó decisiones que nos marcaron eternamente en el marco del centenario de la revolución solo 100 años atrás. ¿Como no recordar cuando en 1910 Roque Sáenz Peña fue elegido presidente? Fue él quien sepultó, junto con la ley de 1912 que lleva su nombre, el sistema de gobierno arrastrado desde el siglo XIX. Entonces me detengo a meditar el porque de toda esta desazón argentina, si tuvimos grandes personajes que han luchado de una u otra forma para hacernos notar en el mundo. Porque tener vergüenza de ser argentinos y no inundarse el pecho de orgullo y amor para entonar las estrofas de nuestro Himno Nacional Argentino, que tanto esfuerzo costó a nuestros próceres. Y vuelvo a pensar... ¿Tenemos un problema en nuestro sistema educativo? o quizás en el complejo sistema social. Y bajo a tierra, de nuevo en esta escuela. En la que padres e hijos ofrecen empanadas, pastelitos de dulce de membrillo, tortas fritas y alguna exquisiteces más. ¿Será ese el único recuerdo que estamos dejando a nuestros niños? ¿Será que lo más importante del 25 de mayo es la imagen de vendedores de pastelitos afuera del Cabildo? Porque mientras más miro, más me convenzo que las imágenes importantes fueron las de los pastelitos y la del Cabildo abierto. No fueron pensadores que vislumbraban un futuro próspero para toda una nación. No fueron personajes que lucharon para deshacernos de las cadenas que nos ataban de pies y manos a intereses extranjeros. Y no hablo de quienes formaron la junta en la plaza frente al Cabildo, que quizás nos liberaron de casualidad, sino de muchos otros que durante toda nuestra historia y quizás desde el anonimato, quisieron dejar ideales argentinos de fuerza y empuje diseminados por el mundo. ¿Y nuestro honor para cuando? ¿Cuando nos convencemos de los dichos del gran pensador José Hernández, en voz de Martín Fierro: "Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera"? ¿Y saben que no? La culpa, no es de la globalización.