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Usuario (Argentina)
Presentamos una serie de herramientas móviles para aquellos que aman los tatuajes y para quienes desean acercarse al universo del arte en la piel. Una nueva muestra da cuenta de cuán extenso es el reino de las herramientas para equipos móviles. En nuestro segmento de aplicaciones recomendadas, enfocamos el prisma en una serie de herramientas específicas para los amantes de los tatuajes y para aquellos usuarios que deseen conocer más acerca de este universo en el cual la piel se convierte en el lienzo para la expresión artística. Como es habitual, ofrecemos alternativas para los tres sistemas operativos más populares: iOS de Apple, Android de Google y Windows Phone de Microsoft. Veamos. - ''Tatto Tester'': Disponible en Windows Phone Store para equipos móviles que corren con Windows Phone 7 o superior; se trata de una aplicación ideal para quienes tienen en mente tatuar un dibujo en su cuerpo y deseen saber cómo lucirá. El funcionamiento es sencillo: el sistema combina en una misma imagen una fotografía del cuerpo del usuario y un tatuaje, el cual puede escogerse de una galería de más de doscientos agrupados en múltiples categorías como ''tribales'', ''signos'', ''animales'', y ''flores'', entre otros. Además pueden añadirse otros dibujos para ser probados virtualmente antes del trazo definitivo. - ''Ideas de diseño de tatuaje'': Disponible en Google Play para equipos que corren con Android 1.6 o superior; se trata de un completo catálogo de ideas para las personas que han decidido tatuar su piel y están en la búsqueda de un bonito dibujo. La aplicación cuenta con más de 600 imágenes, también en múltiples categorías, incluso algunas provenientes del mundo del rock and roll, ámbito afín al cosmos tattoo. Una buena noticia: se descarga en forma gratuita. - ''Instatattoo'': Disponible en iTunes para equipos móviles que corren con iOS 5.0 o superior; es otra de las aplicaciones dedicadas al mundo del tatuaje, en esta caso cuenta con cierta popularidad. La misma propone al usuario de dispositivos como iPad y iPhone crear diseños personalizados de la mano de la magia touch y en base a un algoritmo propio del software, para luego ir con ellos hasta el tatuador y decirle ''esto quiero en mi piel''. La herramienta incluye interacción con redes sociales, por lo cual también resulta útil para los artistas que deseen compartir su carpeta de diseños con potenciales clientes.

Estos dos nombres poderosos no siempre saborean las mieles del éxito. Conoce en esta nota algunos proyectos truncos impulsados por estas renombradas compañías de la industria tecnológica. ¿Quién se atrevería a negar que Apple y Google son sinónimo de éxito? Pocos y acaso nadie. De hecho, estas dos compañías tecnológicas son protagonistas del ranking BradZ, el cual destaca a las cien firmas mejor valuadas a nivel mundial. Ahora bien, ¿que Apple y Google sean sinónimos de éxito debe traducirse por éxito al ciento por ciento? Pues no: la historia de estas firmas da cuenta de algunos fracasos, lejos de los brillos de los dispositivos o servicios que atraen a millones alrededor del mundo. Ping es un caso elocuente. Con bombos y platillos, Ping fue lanzada en septiembre de 2010 por los de Cupertino con el ánimo de ingresar en el caudaloso mundo de las redes sociales, aunque con un matiz enfocando en el área musical. El fracaso fue rotundo por lo cual, tras dos años de funcionamiento casi en las sombras, Apple anunció el cierre definitivo del servicio Google, acostumbrado a las caricias de su poderoso motor de búsqueda y a las glorias que entregan servicios como Google Maps, Gmail y YouTube, entre otros, además de Android, líder del sector móvil; también ha sufrido tropiezos y éstos no son pocos. Buzz fue el intento, también de la gran G, de ingresar en el terreno dominado por Facebook; poco tiempo fue el suyo y hoy la apuesta cae en manos de Google +, un servicio social que tampoco (aún) ha logrado despegar plenamente. Dodgeball fue un proyecto de geolocalización que los de Mountain View compraron en 2005 y que al tiempo bajó su persiana sin alcanzar el éxito que más tarde sí obtuvo Foursquare. Otros fracasos fueron Google Answers, un servicio de preguntas y respuestas similar a Yahoo! Respuestas; y Wave, una herramienta de colaboración comunitaria que cayó en desuso hacia 2010. Un proyecto, también trunco, que unifica a las dos compañías protagonistas de este recuente, es Google X. Ésta fue una aplicación mediante la cual Google pretendió homenajear a Apple presentando una interfaz similar al sistema operativo OS X. La misma estuvo disponible durante una única jornada: por consejo de sus abogados, Google decidió retirarla. Una reflexión final: El método más efectivo para no tropezar es permanecer quieto, inmóvil en el camino. Aunque aquella también conduce a nunca conocer el éxito. Dicho de otro modo, cierto fracaso parece ser una condición para, alguna vez, ocupar un puesto privilegiado.

En la entrevista icónica que François Truffaut realizó a Alfred Hitchcock, quizás una de las conversaciones más relevantes de la historia del cine, el director francés le preguntó al realizador inglés sobre las razones que le llevaban a elegir siempre un perfil muy concreto de actriz. “¿Por qué elijo mujeres rubias y sofisticadas en mis películas?”, puntualizó Hitchcock. “Buscamos mujeres de mundo, verdaderas damas que se transformarían en prostitutas en el dormitorio”. Como es bien sabido, Hitchcock se enamoraba de sus actrices. Ingrid Bergman y Grace Kelly le traían loco, pero le dieron calabazas. No obstante, sus fantasías sexuales quedaron bien reflejadas en su filmografía, donde abundan los dobles sentidos de carga sexual, que han dado lugar a cientos de lecturas psicoanalíticas que ven falos en cualquier plano. Más allá de lo exageradas que puedan ser algunas interpretaciones, no cabe duda de que el contenido sexual de películas como Vértigo es indiscutible. El psicólogo estadounidense Max Belkin cree que la filmografía de Hitchcock es un buen ejemplo de las tensiones eróticas que experimentamos todos en nuestro día a día. En su opinión, nuestros deseos sexuales se pueden dividir en tres categorías, también cinematográficas: los buenos, los feos y los malos. “A medida que crecemos”, explica Belkin en un artículo en Psychology Today, “aprendemos que entre nuestras fantasías hay algunas que se consideran aceptables (buenas), otras inaceptables (malas) y otras que ni siquiera puedes comentar (feas). Debido a esto, vinculamos nuestras fantasías eróticas buenas a una visión positiva de nosotros mismos, y los deseos malos o feos nos provocan sentimientos de culpa y vergüenza”. El problema es que, como en la película de Sergio Leone, el bueno, el feo y el malo no actúan por separado, y todos tienen su función, como en las películas de Hitchcock. Las fantasías buenas (Vértigo) Las fantasías eróticas buenas son aquellas que aparecen asociadas al amor romántico. Nos ayudan a crear una versión idealizada de la persona que amamos y nos ayudan a mejorar nuestra autoestima. En Vértigo (1958), Hithcock entrega a su protagonista, John ‘Scottie’ Fergunson (James Stewart), a una fantasía de este tipo. El detective, desempleado y avergonzado, se encuentra irresistiblemente atraído por la misteriosa, hermosa y mentalmente inestable Madeleine (Kim Novak). El amor que John siente por Madeleine le permite jugar al mismo tiempo a detective, analista y amante, lo que refuerza su frágil identidad masculina. Las fantasías malas (Rebeca) Las fantasías eróticas malas son aquellas que experimentamos de forma consciente e inconsciente, pero nos parecen reprobables. En Rebeca (1940), la primera película que Hitchcock rodó en Estados Unidos, el director explora una fantasía de este tipo, donde se mezcla el amor homosexual, la lujuria y la promiscuidad. Dada las recatadas costumbres sexuales de los años 40, los deseos de Rebecca resultaban tan perturbadores que tuvo que cambiar el guión para quemar vivo a su presunto amor lésbico. Las fantasías feas (Psicosis) Las fantasías feas son las peores de todas, las que ni siquiera estaríamos dispuestos a compartir, no sólo porque sean criticables socialmente, sino porque nos avergüenzan a nosotros mismos. En Psicosis (1960), el posadero Norman Bates (Anthony Perkins) mantiene un trastorno de doble personalidad que le hace actuar como su fallecida madre, y que le lleva a asesinar, en la famosa escena de la ducha, a su inquilina. Sus fantasías, abiertamente sexuales en algunas escenas, bordean la locura en todo momento. Los entresijos de la mente erótica Belkin cree que en nuestros pensamientos eróticos hay lugar para todo tipos de spin-off de las películas de Hitchcock. En su opinión, podemos amar desesperadamente a una persona, pero tener un intenso deseo sexual con una segunda, y fantasear de una manera muy fea con una tercera. Y lo que es más difícil, podemos tener estos distintos impulsos sobre la misma persona. Todo depende de la habilidad que tengamos para mantener cada deseo sexual en su sitio, sin confundirlos, y de que no llevemos a la práctica ciertas fantasías feas que no deberían dejar de ser fantasías. El sexo, no obstante, requiere que canalicemos nuestros impulsos animales más agresivos sin que estos perturben nuestra relación amorosa. Y para ello deberemos dar rienda suelta a los tres tipos de fantasías sexuales. La canalización de estos deseos incontrolables nos permitirá resolver el conflicto que todos tenemos entre el amor y la lujuria. Su absoluta represión, por el contrario, no conduce a nada bueno. Nuestra salud sexual, explica Belkin, depende en gran medida de que sepamos llevar a la cama nuestras fantasías de forma agradable y creativa, y que sepamos comprender y valorar los deseos de nuestra pareja, sin que estos nos escandalicen. Cumplir sólo con nuestras fantasías buenas, pensando que el resto de deseos que pasan por nuestra cabeza son perniciosos, sólo conduce a la monotonía y la frustración. -
Que no dañe a nadie, y has lo que deseas. En estas sencillas palabras se resume el lema wiccano, o la religión Wicca. Más sencillamente, es: siéntase en libertad de practicar las artes de la magia, desarrolle y utilice sus poderes síquicos y haga lo que desee, a condición de que el resultado no cause daño a nadie. Es un imperativo mantener presente el lema wiccano antes de realizar cualquier ritual o hechizo mágico, en especial para realizar aquellos que puedan considerarse faltos de ética o de naturaleza manipuladora. Si viola el lema wiccano (incluso sin intención), de manera instantánea un mal karma regresará en contra suya, lo crea o no. Existe mucha verdad en el dicho inglés “What goes around, comes around” (lo que sucede en derredor regresa a ti), por lo que deberá tenerse mucho cuidado y pensarlo dos veces, antes de utilizar la magia o los poderes síquicos para vengarse de un enemigo. Ocúpese siempre de problemas utilizando la energía mágica positiva y no concentrarse en la negativa. Si deliberadamente daña o manipula a otra persona con magia negra u otra forma de maldad, pagará por ello recibiendo el triple del mal deseado. Por la misma razón, siempre que haga algo positivo o bueno (como aliviar o lanzar un hechizo de ayuda a otros), tendrá por resultado un karma bueno con triple fuerza que regrese a usted. Esta ley de la retribución del karma se conoce como Ley de lo Triple (o Ley de los Tres) y la he visto en funcionamiento muchas veces, incluso en personas que pensaron en cierto momento que el karma instantáneo sólo era el título de una canción. Si siente que es necesario, por favor, siéntase en libertad para realizar cambios o adiciones menores en cualquier hechizo que se acomode a sus necesidades individuales (hierbas, aceites, incienso, etc., pueden sustituirse por otros materiales, siempre que las propiedades mágicas se mantengan iguales. Sin embargo, no cambie la fase lunar en la que el hechizo se ha de realizar o los resultados del mismo se verán alterados). Después de realizar un hechizo o un ritual mágico, siempre doy gracias a la Diosa y a su consorte por su divina presencia y protección. Esto lo hago seguir generalmente por un ritual de meditación que relaja mucho.

Tomar un mechón de cabello o algún recorte de uña de su amante o cónyuge y a la luz de una vela color de rosa con aroma de fresa, colocar el mechón o uña dentro de una manzana ahuecada, junto con otro mechón de su propio cabello y un polvo hecho con raíz de unicornio, flores de pensamientos o de nardo americano (Aralia racemosa). Hacer pasar la manzana ahuecada y rellena por el humo de incienso de resina frankincense (resina de árboles árabes y africanos del género Boswellia), aunado con mirra. Envolver después la manzana con una pieza de satín blanco y enterrarla en su patio (si carece de un patio, puede enterrarla en una maceta de gran tamaño, de preferencia una en la que crezca una planta regida por Venus.