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rodrirueda

Usuario (Argentina)

Primer post: 17 abr 2010Último post: 17 abr 2010
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Recetas Medievales
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Recetas Y CocinaporAnónimo4/17/2010

bueno ese es mi primer post. en el voy a hablar de las ideas de Da Vinci a la hora de comer. tengamos en cuenta q en esa epoca no existian los metodos de refrigeracion y conservacion de hoy en dia. pero empecemos con un poco de historia La gran oportunidad de Leonardo como cocinero: Como Leonardo debía aburrirse y no se conformaba con la vida que llevaba aprovecha el momento histórico en el que Lorenzo de Médici, señor de Florencia, mantiene una pequeña guerra contra el Papa para enviarle a éste unas maquetas de máquinas de asalto hechas con pasta y mazapán, algo que hizo durante toda su vida, pero que no fue comprendida por Lorenzo y que se la dio a comer a sus invitados por el aspecto tan apetitoso, ante este nuevo fracaso nuestro hombre decide marcharse de la ciudad estado y entonces Lorenzo de Médici le da una credencial recomendándolo a Ludovico Sforza 'El Moro' en compensación por el agravio de haberse comido sus maquetas, pero a leerla ve que sólo hace referencia a su cualidad de tañedor de laúd por lo que él mismo se escribe la presentación que decía textualmente lo siguiente: No tengo par en la fabricación de puentes, fortificaciones, catapultas y otros muchos dispositivos secretos que no me atrevo a confiar en este papel. Mis pinturas y esculturas pueden compararse ventajosamente a las de cualquier artista. Soy maestro en contar acertijos y atar nudos. Y hago pasteles que no tienen igual. Tras la entrevista con Ludovico el Moro este le hace consejero de fortificaciones y maestro de festejos y banquetes de la corte y aquí comienza el principio de nuestra historia. Tras el primer paso hay que dar un segundo y este se presenta ante la oportunidad que le brinda la boda de una sobrina de Ludovico, así que le presenta el menú de la boda, siempre intentando introducir en la corte su nueva forma de ver la cocina, a lo que el Moro le dice que es mejor que ponga otras cosas más sustanciosas que las que presenta, que dando así la propuesta y lo que al final se tuvo que servir, como se podrá comprobar fue otro fracaso estrepitoso de Leonardo como cocinero. Ya que el menu del rey era muy distinto del que leonardo habia pensado. Propuesta de menú de Leonardo da Vinci: - Una anchoa enrollada descansando sobre una rebanada de nabo tallada a semejanza de una rana. - Otra anchoa enroscada alrededor de un brote de col - Una zanahoria, bellamente tallada. - El corazón de una alcachofa - Dos mitades de pepinillo sobre una hoja de lechuga - La pechuga de una curruca - El huevo de un avefría - Los testículos de un cordero con crema fría - La pata de una rana sobre una hoja de diente de león - La pezuña de una oveja hervida, deshuesada serian lo que hoy llamamos platillos gourmet jeje Encargo que hizo Ludovico el Moro: - 600 salchichas de sesos de cerdo de Bolonia - 300 zampone (pata de cerdo rellenas) de Módena 1.200 pasteles redondos de Ferrara 200 terneras, capones y gansos - 60 pavos reales, cisnes y garzas reales - mazapán de Siena - Queso de Gorgonzalo que ha de llevar el sello de la Cofradía de Maestros Queseros - La carne picada de Monza - 2.000 ostras de Venecia - Macarrones de Génova - Esturión en bastante cantidad - Trufas - Puré de nabos. es lo que comeriamos en un cumpleaños de quince de aquella epoca Leonardo percusor de los electrodomésticos para la cocina: Tras este nuevo revés se encarga de inventar utensilios para la cocina tras el encargo de Ludovico para el nuevo proyecto de las cocinas del Castello, el gran palacio en el centro de Milán, para lo cual elabora una lista con las principales necesidades que se tenían y que eran textualmente estas: En primer lugar, es necesaria una fuente de fuego constante. Además una provisión constante de agua hirviendo. Después un suelo que esté siempre limpio. También aparatos para limpiar, moler, rebanar, pelar y cortar. Además, un ingenio para apartar de la cocina los tufos y hedores y ennoblecerla así con un ambiente dulce y fragante. Y también música, pues los hombres trabajan mejor y más alegremente allí donde hay música. Y, por último, un ingenio para eliminar las ranas de los barriles de agua de beber. Tras lo cual se pone manos a la obra en la invención y fabricación de todos los utensilios que cree que le hacen falta para esta nueva cocina totalmente automatizada y que como veremos fue algo de lo más cómico. Estudió en primer lugar el poder calórico en la combustión de distintos tipos de madera para llegar al final a la conclusión que lo importante es la cantidad de troncos que se tenga y no la forma o la procedencia e inventa una cinta transportadora que los lleva una vez cortados por una sierra circular que también inventa alegando que de esta forma no sería necesaria la presencia de una persona encargada de la leña en la cocina sin caer en la cuenta de que se le olvidaron los cuatro hombre y los ocho caballos que manejan y mueven la sierra circular. Asador automático Diseña igualmente un asador automático para que el personal no estuvieran todo el día dándole vueltas al espetón sobre el fuego, inventando algo tan ingenioso como el introducir en la chimenea una hélice que dará vueltas impulsada por la corriente de aire ascendente y esta a su vez movería el espetón, haciendo que gire lento o rápido dependiendo de la cantidad de fuego que se tenga. Inventa un circuito para tener una provisión de agua caliente y constante fabricando una especie de caldera unida a tubos metálicos que eran calentados con carbón. Para que el suelo estuviera limpio idea un sistema de unos cepillos giratorios tirado por bueyes de un metro y medio de diámetro por dos metros y medio de ancho con una pala detrás para recoger lo reunido por el cepillo en lugar de la persona que barre regularmente. Siguiendo con los inventos para esta cocina 'automatizada' y moderna idea una descomunal picadora de vacas la cual necesita un ejercito de hombre y caballos para ponerla en marcha con una gran infinidad de utensilios auxiliares y muy parecidos a los que actualmente existen pata picar cerdos y animales pequeños. Y otro de los inventos es la rebanadora de pan accionada por aire. Picadora de vacas Para la música en la cocina idea unos tambores mecánicos con manivelas de mano acompañado por tres músicos que tocaran un instrumento que el llama órgano de boca. Para quitar los malos olores idea unos fuelles que se ponen en funcionamiento por medio de unos martillos conectados a una manivela movida por un caballo. Para eliminar las ranas de los barriles de agua consiste en una trampa de muelle que se acciona al saltar el animal sobre ella poniendo en funcionamiento un martillo que le da en la cabeza y la deja inconsciente, como se verá todo muy rudimentario y desde nuestra perspectiva de la técnica como algo digno de un cómic de niños. picadora de ranas Y por último un invento revolucionario que consiste en una alarma contra el fuego que esparce agua pulverizada en el caso de que se incendie la cocina, algo muy parecido a lo que existe en muchos edificios de hoy día, pero ¿todo esto puede funcionar con métodos tan primitivos?, serán los propios comensales los que nos lo contaran, pues ha quedado constancia escrita de dicho acontecimiento La primera cocina totalmente automática: Llega el gran día y Ludovico espera con sus invitados la hora de comer, por cierto para hacer la obra hubo que demoler parte del comedor, los establos y los dormitorios de la madre de Ludovico, entonces se oyen gritos, explosiones, chirridos y estruendo de máquinas, los invitados esperan impacientemente la llegada de la comida pero esta no llega, pasa el tiempo y ya inquietos por los ruidos se dirigen a la cocina y esto es lo que cuenta Sabba da Castiglione di Pietro Alemani, embajador florentino en la corte de Sforza: La cocina del maestro Leonardo es un gran caos. El señor Ludovico me ha dicho que el esfuerzo de los últimos meses se había hecho con la intención de economizar esfuerzos humanos; pero ahora, en lugar de los veinte cocineros antes empleados en las cocinas, las personas que se apiñan en este lugar llegan casi al centenar y ninguno de los que yo pude ver estaba cocinando, sino que todos estaban atareados con los grandes dispositivos que ocupaban todo el suelo y los muros, ninguno de los cuales parecía comportarse de manera útil o para la tarea que fue creado. En un extremo del recinto una gran noria, empujada por una furiosa cascada, vomitaba y rociaba con sus aguas a todos los que pasaban por debajo, y había transformado el suelo en un lago. Fuelles gigantescos, cada uno de ellos de tres metros y medio de largo, colgaban de los techos, siseando y rugiendo con el propósito de limpiar los humos de los fuegos, pero todo lo que lograban era avivar las llamas, en perjuicio de aquellos que debían estar cerca del fuego; tan peligrosas eran las errantes llamas que una multitud de hombres armados de cubos se afanaban en tratar de dominarlas, aun cuando otras aguas brotaban en chorros de cada rincón de los techos. Y en este catastrófico lugar se paseaban por todas partes caballos y bueyes, algunos dando vueltas y más vueltas, y otros arrastrando los ingenios para limpiar los suelos del maestro Leonardo; realizando sus tareas con denuedo, pero también seguidos de otro ejército de hombres para limpiar las suciedades de los caballos. En otro lugar vi una gran picadora de vacas estropeada, con media vaca todavía hincada y asomando por fuera de ella, y hombres con palancas intentando sacarla de allí. Y aún en otro lugar el ingenio continuo de troncos y leña del maestro Leonardo arrojando suministro dentro de la habitación y que no podía ser detenido; de manera que en lugar de los dos hombres que llevaban los troncos al fuego como antes se acostumbraba, ahora había que emplear a diez para sacarlos. Los gritos que habíamos oído vimos que los proferían pobres desdichados que estaban abrasándose o ahogándose o asfixiándose; las explosiones, de la pólvora que el maestro Leonardo se empeñó en utilizar para prender sus fuegos sin llama; y, como si este estruendo no resultara suficiente, aún se combinaba con la música de sus tambores que redoblaban, aunque los que tocaban los órganos de boca creo que ya se habían ahogado. Como antes he descrito, la cocina del maestro Leonardo era un gran caos, y no creo que esto complaciera a señor Ludovico. ahora si las recetas Sanguches: El pan y la carne I: Me he puesto a pensar en tomar un trozo de pan y colocarlo entre dos pedazos de carne, mas ¿cómo deberé llamar este plato?. El pan y la carne II: ¿Y si dispusiera la carne entre dos trozos de pan?. El pan y la carne III: (…) La rebanada de carrillo de buey deberá ir entre sendos pedazos de pan y no al revés. Será un plato como no se ha visto nunca antes en la mesa de mi señor Ludovico Sforza. Ciertamente, se podría disponer toda suerte de cosas entre los panes: ubres, testículos, orejas, rabos, hígados. Los comensales no podrán observar el contenido al entrarle con sus cuchillos. Lo llamaré, por esta razón, pan con sorpresa”. Brochette de orejas de cerdo: Debe cortarle las orejas a su cerdo y rasparlas y limpiarlas con mucho cuidado (especialmente el interior) y luego echarlas en agua hirviendo a la que deberá agregar una zanahoria (otros prefieren agregar una por oreja). Después se las colocará en la brochette, alternadas con ciruelas y hojas de laurel, y se pondrán a fuego por dos minutos. Deben servirse con polenta. Pastel de cabeza de cabra: (Para gente pobre y personas rudas) Parta en dos a lo largo la cabeza de una cabra y quítele la lengua y los sesos. hierva lo restante en agua junto con una ramita de perifollo y una zanahoria. Cuando hayan pasado tres horas, póngalo en una fuente forrada -con todo el liquido- cubriéndolo con una capa de polenta dura. Acompáñelo con salsa verde, preparada con la lengua y los sesos cortados finos y cocidos con el doble de lo que pesen de flores de perejil. “Budín de mosquito blanco”: Muela almendras peladas junto con flores de sauco y pase todo por el tamiz. Cocine por media hora lentamente, agregue pecho de capón hervido, miel y muélalo todo. Rocíe la mezcla con agua de rosas y sirva de inmediato. (Este plato es de muy lenta digestión y no es aconsejable para aquellos que tienen la Plaga y para aquellos que quieren saber por qué lleva este nombre, cuestión a la que no puedo responder). “Un Plato Español”: Mezcle harina de arroz ( de la mejor calidad) con un poco de leche de cabra y póngalo en una cacerola. Luego tome un pecho de capón y déjelo a medio cocer, después muélalo dos veces, como máximo tres en el mortero. Agréguele su propio peso de miel y échelo en una olla de agua hirviendo. En un cuarto de hora esta listo. Mi amigo Galba me sirvió este plato recubierto de azúcar cuando lo visite en Sicilia y, en tanto a mi me produjo nauseas, Tridento afirma que jamás probo un plato más delicado. (Manténgase apartado de este plato, no es muy alimenticio, produce náuseas, vértigo, y debilidad en las rodillas y la vista. En Florencia hay una taberna en la que no sirven otra cosa que no sea este plato, y allí están todos locos). Anguila en medallones: Tome una anguila, pélela, vacíela, córtela en rodajas de medio pulgar de tamaño. Cocínelas en asador, intercalando una hoja de laurel entre cada trozo, manteniéndolos húmedos rociando salmuera con frecuencia sobre ellos. Después, envuelva los trozos con canela y llévelos al horno hasta que estén dorados. (Este plato con frecuencia produce locura). Sopa de rana: Tome tres ranas, pélelas (la piel de las ranas no es fácil de digerir) y vacíelas (hay multitud de venenos en las vísceras de las ranas), páselas por miel y hiérvalas por una hora en un estofado, junto con una flor de comino y una zanahoria. Hágalo pasar por el tamiz y tendrá zanahoria de excepcional sabor. (Gregorio Summus prefiere que sus zanahoria haya sido cocinada con al menos 16 caracoles de Romaña, en tanto que Galeazzo Sanseverino no comería una ranaque pudiese haber mordido o tocada por caracoles. Sostiene, también, que debe quitárseles la piel a las ranas el día anterior y dejarlas nadando en agua y leche por toda una noche). Huevos hervidos: Rompa los huevos y échelos en una olla de agua hirviente. Retírelos no bien la clara se torne blanca, poniéndolos en una fuente. Cúbralos con algo de miel, agua de rosas, hierbas aromáticas, vino dulce, jugo de granadas y acompáñelo con pan. (A veces Battista me prepara este plato sin otra decoración que sal y un poco de pimienta y debo decir que también así me gustan mucho). Mis recetas con polenta favoritas: (La polenta o potaje era plato más corriente de la época, y funcionaba a modo de base a la que luego se añadía cualquier cosa. Se la preparaba con trigo molido secado al sol al que luego se le agregaba agua) *Acompañada con arenques y aros de cebolla cruda (primero hay que quitarle la cabeza a los arenques y hervirlos en una cacerola). *Con ciruelas (a veces le añado un poco de canela). *Negra con anchoas de Trento asadas (deben colocarse partes iguales de agua y vino al preparar esta polenta y agregar manteca a gusto). *Con queso de Mantua y patas de cerdo (se debe extender la polenta en una capa delgada encima de una plancha de mármol y cortarla en trozos pequeños. Rellenarlos con las patas ya cocidas, cortadas en rebanadas, agregar el queso y cerrarlas. Luego freír hasta que estén crocantes y doradas en grasa de cerdo. Platos sencillos: Estos son algunos de mis platos sencillos que presentaría a Mi Señor Ludovico si supiese que no va a rechazarlos debido a su delicadeza y pedir en su lugar carne con huesos: *Seis coles hervidas, y huevas de esturión, y natillas en el centro. *Una cebolla de mediano tamaño hervida, encima de una rodaja del mejor queso de búfalo, con una aceituna negra cortada en 4 coronándola. *Una ciruela cortada en 4, puesta encima de una delgada lonja de carne secada durante 3 meses al sol. A un costado, una ramita de manzano florecido. *Un huevo duro de gallina, pelado, con yema ahuecada y mezclada con pimienta y piñas. *Hígado de vaca joven, molido finamente con algo de sabor a salvia y pimienta. *Un hipocampo y un camarón pequeño, apenas hervidos y después pelados, con natillas por encima. *Espinacas hervidas y picadas. Por encima, un huevo escalfado y unos huevos rotos acompañados por queso de búfalo alrededor. *Tres hipocampos tallados en zanahoria cruda, una alcaparra sobre cada rodaja y mucha salsa de anchoa. *Una delgada lonja de cadera de ternera, de medio palmo de tamaño, cubierta por una salsa de crema y tuna molida y con otra lonja de igual por encima. Acompaño todo esto con seis cerezas de Bérgamo. *Huesos de costilla de cordero, con algo de carne en la punta cada una de ellas, asadas un poco, y con papel cubriendo el otro extremo, ya frías. Todo esto acompañado con hojas de menta. *La carne cerdo más fina, primero hervida y luego molida, mezclada con zanahoria rallada, manzana y un huevo. Hacer albóndigas pequeñas y freírlas hasta que estén doradas. Servirlas encima de un colchón de agrodolce y arroz. *Lo que yo llamo “pescado transformado”. Limpie un noble salmón de mar, quítele las escamas, así como los huesos y toda impureza. Y he aquí al secreto del plato: Mezcle la carne del pescado con huevos, pimienta y sal, y moldee con ellos albóndigas de un puño de tamaño. Cúbralas con pan rallado ( algo de clara de huevo hará que se adhiera) y póngalos a dorarse en una olla con aceite hirviendo. La guarnición de este sencillo plato es una hoja de perejil. Sopa de almendras: Habéis de hervir algunos nabos tiernos en una marmita en la que habréis puesto la cabeza cocida de una oveja; a continuación, aplastadlos con sal, pimienta y semillas de cominos; mezclad con ellos un huevo para ligar esta mezcla y con ella formad bolas y otras formas que cubriréis con migas de pan; en el centro de cada una de estas bolas y formas colocaréis un testículo tierno de cordero cocido. pondréis todo ellos en una marmita con aceite hasta que observéis que se torna duro y de color marrón, y entonces lo serviréis. No conozco la razón por la que este renombrado plato de Milán es conocido como sopa de almendras. Pudín blanco: No es éste un plato para aquellos que tienen la peste, ni tampoco para aquellos que sufren del corazón. Es en verdad, un plato muy pesado, que perjudica asimismo a aquellos con molestias en el hígado y con piedras en la bilis, y es dañoso para la vista y los nervios de todos. Pelaréis las pieles de las almendras y las pasaréis por la mano del mortero. Entonces, machacaréis las pechugas de media docena de capones, las mezclaréis con un poco de leche de cabra y aplastaréis todo en un cedazo. Lo agitaréis junto con la pasta de almendras, añadiréis cerca de veinte albúminas de huevo y algunas migas de pan blanco con un caldo algo graso, lo pasaréis todo por el cedazo mientras lo vertéis en la sartén. Después de algún tiempo, rociadlo con agua de rosas y pepitas de granada y servidlo. Pájaros escabechados: La mejor manera que conozco de escabechar pequeños pájaros es que los despluméis y los hirváis en un vino con vinagre, hierbas y sal; que los dejéis de esta forma y tornéis a hervirlos una vez cada mes hasta que todos los huesos se hayan ablandado. Esto ocurre normalmente a los tres meses, en el caso de las alondras, y a los seis meses si se trata de colimbos. Orejas de cerdo horadadas: Habréis de quitar las dos orejas del cerdo, chamuscaréis los pelos, las frotaréis y las fregaréis (especialmente en su interior) con gran cuidado antes de ponerlas en agua hirviente a la que habréis añadido una zanahoria (algunos prefieren añadir una zanahoria por cada oreja). Entonces, las dispondréis sobre espetones, y entre ellos hojas de laurel y ciruelas pasas, y lo mantendréis sobre el fuego durante dos minutos antes de servirlas con un plato de polenta Pastel de Navidad: (Esta receta es la de un amigo, Atalante Migliorotti, el músico). Pelaréis, deshuesaréis y haréis una pulpa con siete grandes pescados blancos, los mezclaréis con las migas de siete barras de pan color suave y trufas blancas ralladas enteras, ligaréis todo esto con la albúmina de siete huevos de gallina y lo calentaréis al vapor dentro de una bolsa de lienzo fuerte durante un día una noche. Cuando lo comáis, cuidaos de no ahogaros con alguna reliquia sagrada que pueda haber sido puesta allí secretamente. Pavo real asado: El arte de cocinar estas aves precisa mucho tiempo y presenta muchos inconvenientes. Para matar al pavo real seguiréis el mismo procedimiento que se utiliza con las cabras: cortaréis su garganta y después con una aguja horadaréis su cerebro para dejar manar la sangre. A continuación, lo colgaréis de una higuera durante la noche para que se torne tierno, y antes habréis rellenado su cuerpo vaciado con ortigas y atado pesos a las dos patas. Ahora cortaréis e pellejo en su superficie desde la garganta hasta la cola y pelaréis junto con las plumas las patas todavía unidas a la piel. Esto lo pondréis aparte con cuidado. Colocad después la carcasa del ave en el horno, rellenada con semillas de clavel, y rociadla con hierbas perfumadas; y, lo más importante de todo, envolved su cuello y su cabeza con un pañuelo blanco que habrá de mantenerse húmedo todo e tiempo que esté cociendo, de manera que no los deforme el calor. Cuando el ave esté asada- y en ello tardaréis dos o tres veces el tiempo necesario para un capón, pues su carne es otras tantas veces más dura-, la sacaréis del espetón y la cubriréis con su propio pellejo que antes habíais dejado aparte: y para fingir que e ave se sostiene de pie, aseguraréis unas patas de hierro sobre la mesa y dispondréis el ave encima de ellas; este hierro debe atravesar el pájaro desde la cabeza hasta la cola, pero no ha de verse. Y, entonces, podréis introducir lana y alcanfor dentro de su pico y prenderlo (Galio no hace esto porque teme mucho al fuego). De este modo podréis fingir que trinchabais el pavo para los invitados, pero en realidad lo que les serviréis será la carne de las hembras de estas aves que habréis asado al mismo tiempo que al macho, pero que es más tierna y será por ello más grata a vuestros invitados. No es aconsejable que aquellos que sufren del hígado y de la bilis coman estas aves. Su carne es pesada y no muy nutritiva. Testículos de cordero con miel y nata: Tomad los testículos de un cordero, despojadlos de sus pieles externas y dejadlos para que se empapen en agua fría durante algunas horas. Luego cortadlos o ralladlos en finas rebanadas, sazonadlos con sal y pimienta (y, añade Pietro Monti, asimismo un poco de azafrán para que adquieran un color menos enfermizo) y cocinadlos en mantequilla hasta el momento que al tocarlos los halléis blandos. Dejadlos luego que se enfríen, y cuando lo estén, verteréis un poco de nata y miel caliente sobre ellos y los serviréis. Es esta la manera correcta de servir testículos de cordero, aun cuando mi señor Ludovico se empela en tomarlos calientes cuando le sean servidos, y de esa forma se le antojen el acompañamiento más idóneo para los nabos machacados que de tal manera le complacen. Pietro Monti también sugiere que, a semejanza de las trufas blancas de Alba, los testículos de cordero pueden ser rallados sobre otros comestibles, que así mejoran mucho y producen, curiosamente, un sabor no muy diferente del de estas trufas blancas. Crestas de gallo con migas: Aseguraos de elegir un gallo grande, mayor de doce años de edad, y de que su cabeza levante al menos 60 centímetros del suelo, antes de quitarle la cresta. Debéis recordar siempre que hay que arrancar la piel exterior y después apretarla repetidas veces para escurrir toda la sangre antes de que lo pongáis en el agua hirviente junto a doce semillas de culantro y el zumo de medio limón. Se debe colocar en una bandeja adornada con alguna verdura que luzca algún color, así zanahorias crudas talladas con l forma de crestas de gallo o remolacha; y esto antes de arrojar las migas por encima de ella. Sopa de alcaparras: Hervid algunos puñados de frutas frescas tiernas en un caldo de cerdo y después de algún rato pasadlas por el colador. Luego utilizar las alcaparras para ponerlas encima. Sopa de naranja y limones: Preparad un caldo con dos gallinas y escurridlo bien en el colador, y luego mezcladlo con el zumo de una canasta de naranja y limones en el que habréis batido algunos huevos. podéis servir esta sopa caliente o fría. Battista, cuando hace sopa de naranjas y limones, prefiere no poner naranjas, pero yo la prefiero con ellas. Un plato español: Poned sobre el fuego un puchero con harina de arroz (de la mejor calidad) mezclada con leche de cabra (no demasiado cerca del fuego para que no absorba el humo). Cortad entonces en rebanadas una pechuga de capón que habréis matado recientemente y cocedlo a medias, luego ponedlo en el mortero y majadlo por dos veces (o tres veces como mucho). Ahora mezcladlo con su mismo peso en miel y leche hirviente. Mi amigo Galba con frecuencia me ha ofrecido este plato cubierto de azúcares de su propiedad de Sicilia, y mientras que a mí me provoca una sensación de gran náusea, Tridento afirma que nunca probó un palto más delicado. Manteneos apartados de este plato si en verdad así os es posible. Es de poca nutrición, provoca mareos y náuseas y debilita la vista así como las rodillas. Hay una taberna en el centro de Florencia en la que sólo sirven este plato; y todas las personas de esta taberna están locas. Huevos rotos: Cascad los huevos en un cuenco y batidlos con un poco de agua o miel, un poco de queso rayado, un poco de aceite y mantequilla y un poco de sal y pimienta. Calentadlos con gran cuidado en un puchero, removiéndolos durante todo el tiempo, y por no más de un minuto. Si deseáis tomarlos verdes, añadiréis un poco de remolacha ¿? Modales en la mesa: ¤ Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado. ¤ Tampoco ha de poner la pierna sobre la mesa. ¤ Tampoco ha de sentarse bajo la mesa en ningún momento. ¤ No debe poner la cabeza sobre el plato para comer. ¤ No ha de tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que antes haya pedido su consentimiento. ¤ No ha de poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos sin antes preguntárselo. ¤ No ha de enjugar su cuchillo en las vestiduras de su vecino de mesa. ¤ Ni utilizar su cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa. ¤ No ha de limpiar su armadura en la mesa. ¤ No ha de tomar la comida de la mesa y ponerlo en su bolso o faltriquera para comerla más tarde. ¤ No ha de morder la fruta de la fuente de frutas y después retornar la fruta mordida a esa mismo fuente. ¤ No ha de escupir frente a él. ¤ Ni tampoco de lado. ¤ No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa. ¤ No ha de hacer ruidos de bufidos ni se permitirá dar codazos. ¤ No ha de poner los ojos en blanco ni poner caras horribles. ¤ No ha de poner el dedo en la nariz o en la oreja mientras está conversando. ¤ No ha de hacer figuras modeladas, ni prender fuegos, ni adiestrarse en hacer nudos en la mesa (a menos que mi señor así se lo pida). ¤ No ha de dejar sueltas sus aves en la mesa. ¤ Ni tampoco serpientes ni escarabajos. ¤ No ha de tocar el laúd o cualquier otro instrumento que pueda ir en perjuicio de su vecino de mesa (a menos que mi señor así se lo requiera). ¤ No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama. ¤ No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor). ¤ No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos. ¤ Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa. ¤ No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia). ¤ Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa. fuente: http://www.historiacocina.com/gourmets/leonardo/leonardo.htm http://www.anfrix.com/2005/11/codex-romanoff-de-leonardo-da-vinci-aprox-1490/ http://www.anfrix.com/2006/01/codex-romanoff-ii-los-modales-en-la-mesa-medieval/ http://www.ciberjob.org/cocina/maestros/recetasleonardo.htm Bueno eso fue todo. espero q les haya gustado y que comenten que les parecio y que deberia agregar o quitar del post.

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