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rockerpunk_RK

Usuario (México)

Primer post: 3 feb 2012Último post: 25 feb 2012
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Grandes Asesinos [top 5]
Grandes Asesinos [top 5]
InfoporAnónimo2/16/2012

Primero que nada hay que tener en cuenta que habrá que leer mucho así que si no se te da, pues bueno podrás guardar el post y leerlo cuando tu único pendiente sea rascarte las bolas a placer, o bien les aconsejo que si alguno de los "personajes" que presento les parece interesante se centren en ellos y omitan los demás otra cosa, el titulo Grandes Asesinos no es de forma alguna una manera de enaltecer las bajezas cometidas por éstas personitas no me adjudico la autoria del post, el usuario original es "dios_no_existe", pero éste no es miembro de la comunidad T! 1. CAYETANO SANTOS GORDINO. La ciudad porteña de Buenos Aires vio nacer, el 31 de octubre de 1896, al hijo de los inmigrantes calabreses Fiore Gordino y Lucía Ruffo. Este niño quién llevaría el nombre de Cayetano Santos horrorizaría a la Argentina algunos años más tarde bajo el apelativo de el "Petiso Orejudo ". Fiore fue quizá responsable en parte de haber engendrado a quién se convertiría en el primer criminal en serie en la historia policial argentina. Alcohólico y golpeador, había contraído la sífilis tiempo antes del nacimiento de Cayetano. El niño vino al mundo con graves problemas de salud, de hecho, durante sus primeros años de vida estuvo varias veces al borde de la muerte a causa de una enteritis. La niñez de Cayetano transcurre en la calle, vagando. A partir de los cinco años concurre a varias escuelas de donde siempre es expulsado por su falta de interés en los estudios y su comportamiento rebelde. El escenario de sus correrías y carrera criminal serían los baldíos y conventillos de los barrios de Almagro y Parque Patricios, por entonces todavía al borde de la pampa. Es una zona de quintas, de retiro, de descanso. Pero también es un arrabal desgranado de paisanos y extranjeros. El 28 de septiembre de 1904, contando con apenas 7 años, Cayetano da inicio formal a su carrera criminal, a fuerza de engaños lleva a Miguel de Paoli, de casi dos años hasta un baldío y allí lo golpea para luego arrojarlo sobre un montón de espinas, un policía que pasaba se percata de lo sucedido y lleva a ambos niños a la comisaría de donde serían recogidos más tarde por sus respectivas madres. Al año siguiente, Cayetano agrede a su vecina Ana Neri, de apenas 18 meses. Le conduce hasta un baldío en donde le golpea repetidamente en la cabeza con una piedra. Nuevamente es descubierto por un policía quién pone fin al ataque y le detiene, pero, dada su corta edad es dejado en libertad esa misma noche. Extrañamente, el que sería el primer asesinato de Cayetano pasó desapercibido y solamente sería descubierto años después cuando lo relata, en su confesión ante la policía. Según él cuenta, en 1906 toma a una niña de aproximadamente 2 años y la lleva hasta un baldío sobre la calle Río de Janeiro donde intenta estrangularla, después, decide enterrarla viva en una zanja que cubre con latas. Las autoridades, al conocer este crimen, se trasladan hasta el lugar pero se encuentran con que se había edificado una casa de dos pisos. La historia no pudo ser corroborada a pesar de que los archivos policiales registran una denuncia por desaparición con fecha 29 de marzo de 1906, de una niña de tres años de nombre María Roca Face, tomada en la comisaría 10ª. La niña desaparecida nunca fue encontrada. Ese mismo año, al parecer apenas algunos días después de cometer su primer asesinato, Cayetano sería denunciado ante la policía por su padre al descubrir que ha martirizado a algunas aves domésticas. Fiore encuentra dentro de un zapato de su hijo un pájaro muerto y, debajo de su cama, una caja en donde guarda los cadáveres de otras aves. A continuación se reproduce el acta que en aquella ocasión fue levantada. "En la Ciudad de Buenos Aires, a los 5 días del mes de abril del año 1906, compareció una persona ante el infrascrito. Comisario de Investigaciones, la que previo juramento que en legal forma prestó, al solo efecto de justificar su identidad personal dijo llamarse Fiore Godino, ser italiano, de 42 años de edad, con 18 de residencia en el país, casado, farolero y domiciliado en la calle 24 de Noviembre 623. Enseguida expresó: que tenía un hijo llamado Cayetano , argentino, de 9 años y 5 meses, el cual es absolutamente rebelde a la represión paternal, resultando que molesta a todos los vecinos, arrojándoles cascotes o injuriándolos; que deseando corregirlo en alguna forma, recurre a esta Policía para que lo recluya donde crea oportuno y para el tiempo que quiera. Con lo que terminó el acto y previa íntegra lectura, ser ratificó y firmó. Fdo.: FRANCISCO LAGUARDA, Comisario. -Fiore Godino"."Se resolvió detener al menor Cayetano Godino y ser remitió comunicado a la Alcaidía Segunda División, a disposición del señor Jefe de Policía" Cayetano pasó recluido poco más de dos meses y después regresa a las calles, como ya no asiste a la escuela vuelve a dedicarse a la vagancia, sumido en sus morbosas fantasías, masturbándose continuamente. El 9 de septiembre de 1908 vuelve a las andadas, conduce a Severino González Caló, de 2 años, a una bodega ubicada frente al Colegio del Sagrado Corazón, ahí lo sumerge en una pileta para caballos cubriéndola después con una tabla para ahogar al pequeño. El propietario del lugar, Zacarías Caviglia, descubre la tentativa pero Godino se defiende diciendo que el niño había sido llevado hasta allí por una mujer vestida de negro de la que suministra señas particulares. Es conducido a la comisaría de donde es recogido al día siguiente. Seis días más tarde, el 15 de septiembre, en Colombres 632, quema con un cigarrillo los párpados de Julio Botte, de 22 meses de edad. Es descubierto por la madre de la víctima, pero alcanza a huir. El 6 de diciembre Fiore y Lucía Godino, cansados de los continuos problemas causados por Cayetano vuelven a entregarlo a la policía, esta vez es enviado a la Colonia de Menores Marcos Paz en donde permanece por tres años. Durante su encierro concurre a clases en donde medio aprende a leer y escribir. La estancia de Cayetano en Marcos Paz, lejos de regenerarlo, le endurece. El 23 de diciembre de 1911 regresa a las calles; ahora es un criminal frío y terriblemente potenciado. Su liberación se da, al parecer, a petición de sus padres con quienes regresa a vivir. En un fútil intento por redimirlo de su secuela criminal se habían ocupado de conseguirle trabajo en una fábrica, por desgracia solamente es capaz de mantener el puesto por tres meses. Nuevamente comienza a vagar por las calles, pero esta vez no se circunscribe a los barrios conocidos, sus vagabundeos le llevan a frecuentar lugares y personas del más bajo nivel de moral de la pujante ciudad de Buenos Aires. Asimismo, comienza a sufrir fuertes dolores de cabeza que se traducían en ganas de matar, sobre todo después de tomar alcohol. 1912 es un año que marca hitos en más de una historia, por un lado se desata la guerra en los estados balcánicos y por otra el Titanic se lleva al fondo del mar toda la gloria y pompa con que fue bautizado. El 17 de enero del fatídico 1912 Cayetano, quién ya es conocido en las calles con el sobrenombre de "Petiso Orejudo ", se introduce en una bodega de la calle de Corrientes y da rienda a otra de sus grandes pasiones; el fuego. El incendio que provoca tarda cuatro horas en ser sofocado por los bomberos. Después de su arresto declararía: "Me gusta ver trabajar a los bomberos… es lindo ver como caen en el fuego." El 26 de enero de 1912 un crimen aterrador conmueve a la sociedad porteña. El cadáver del menor Arturo Laurora, de 13 años es encontrado en una casa puesta en alquiler en la calle Pavón. El cuerpo es descubierto, golpeado y semidesnudo, con un trozo de cordel atado alrededor del cuello. Su desaparición había sido reportada apenas el día anterior. Las investigaciones no conducen a ningún lado. Posteriormente Cayetano confesaría la autoría de este crimen. El 7 de marzo siguiente Cayetano prende fuego a las ropas de Reyna Bonita Vaínicoff de cinco años, la pequeña fallece 16 días después de debatirse entre la vida y la muerte en el Hospital de Niños. En los meses siguientes el Petiso causa dos incendios más que son controlados fácilmente por los bomberos sin que se produzcan víctimas. El 24 de septiembre, mientras trabaja en una bodega propiedad de Paulino Gómez, Cayetano mata de tres puñaladas a una yegua. No fue detenido por falta de pruebas. Apenas unos días después prende fuego a la Estación Vial de la compañía de tranvías Anglo-Argentina, el incendio fue controlado por los bomberos. En noviembre 8 el Petiso Orejudo , con engaños como siempre, convence a Roberto Russo de 2 años a acompañarlo a un almacén en donde supuestamente le compraría unos caramelos. Le lleva hasta un alfalfar a pocas cuadras en donde le ata los pies y procede a ahorcarlo con un trozo de la cuerda que usa para atarse los pantalones, son descubiertos por un peón del alfalfar quién los entrega a las autoridades. Cayetano declara haber encontrado atado al niño y estarlo rescatando cuando son descubiertos, es liberado por falta de mérito. El 16 del mismo mes, en un baldío situado en las calles de Deán Funes y Chiclana, intenta golpear a Carmen Gittone de 3 años. Un vigilante hace acto de presencia y el agresor consigue escapar. Días después, el 20 de noviembre, se lleva de la esquina de Muñiz y Directorio a la niña Catalina Naulener de 5 años. Busca un baldío por la calle Directorio, pero antes de encontrarlo la menor se resiste a seguir. Godino se descontrola y la golpea. El dueño de la casa ubicada en el número 78 de la mencionada calle interviene y Cayetano logra huir de nuevo. El último crimen del Orejudo es probablemente el mejor documentado de su espectacular carrera, su víctima, Gerardo Giordano de apenas tres años sale, como todas las mañanas después de desayunar con sus padres, de su casa ubicada en la calle Progreso número 2185 para reunirse con sus amiguitos y jugar a todo aquello que acostumbran jugar los niños en esa edad. Esa misma mañana del 3 de diciembre, a pesar de los acostumbrados gritos de su padre, Cayetano sale de su casa ubicada en Urquiza 1970, ya lleva clavada entre los ojos la determinación terrible de matar. Después de vagabundear un rato por las calles, Santos Godino encuentra, en la calle Progreso un grupo de chicos jugando. Se les suma sin despertar ninguna sospecha porque, después de todo, su aspecto de idiota siempre le ha permitido ganar la confianza de sus víctimas Poco después consigue convencer a Gerardo para que lo acompañe a comprar unos caramelos. Un rato antes y sin éxito, invitó a Marta Pelossi, de 2 años de edad; pero la menor, asustada, se refugió en su domicilio. Así pues, víctima y homicida se encaminan sin apuro hacia el almacén ubicado en Progreso 2599 en donde compran dos centavos de caramelos de chocolate. Enseguida el más chico los reclama, pero Godino, imperturbable, resuelve dosificarlos: le permite algunos, y le promete los demás si acepta acompañarlo hasta cierto lugar alejado, la Quinta Moreno. Una vez en la entrada, el chico llora y se resiste a entrar. Pero el asesino lleva hecho demasiado, ni siquiera vacila: lo agarra con violencia de los brazos, lo introduce en la quinta y lo arrincona cerca de un horno de ladrillos. Lo derriba con fuerza y lo aquieta poniéndole la rodilla derecha sobre el pecho. Godino conoce el mecanismo: con apuro, pero sereno, se quita el piolín que lleva por cinturón (se trata de esos lazos de algodón que se utilizan en albañilería para sostener las plomadas), y empieza a enrollarlo en el cuello de Gerardo, le da 13 vueltas y procede a estrangularlo. Pero Gerardo intenta levantarse, así que Cayetano procede a atarle de pies y manos cortando la cuerda con un cerillo encendido. De nuevo procede a asfixiarlo con el cordel pero el chiquillo se resiste a morir. Una idea cruza por la mente de Cayetano; ¿Por qué no atravesarle la cabeza con un clavo? Uniendo la acción a la idea el Petiso se da a la tarea de encontrar la herramienta deseada, su búsqueda le lleva al exterior del local en donde topa con el padre de Gerardo quién le pregunta por el paradero del niño, imperturbable, Cayetano, le responde no haberlo visto y le sugiere dirigirse a la comisaría más próxima a levantar un reporte. Mientras tanto el Orejudo encuentra un viejo clavo de 4 pulgadas, regresa con él junto a su víctima, usando una piedra como martillo lo hunde en la sien del niño moribundo y después de cubrirlo con una vieja lámina de zinc huye de la escena del crimen. Esa noche, durante la velación de su víctima, Cayetano hace acto de presencia. Después de observar durante algún tiempo el cadáver de Gerardo huye llorando del lugar. (Según declaró posteriormente, deseaba ver si el cadáver aun tenía el clavo en su cabeza) Para su desgracia dos policías, el Subcomisario Peire y el principal Ricardo Bassetti ya habían ligado cabos con casos anteriores y esa misma madrugada se allanó el hogar de los Gordino arrestando a Cayetano, encontrando en sus bolsillos un artículo de periódico aun fresco que relataba los pormenores del asesinato y en sus pantalones restos del piolín con que había intentado ahorcar a Gerardo. Tras ser detenido confesó cuatro homicidios y numerosas tentativas de asesinatos. En una primera instancia, Santos Godino fue declarado irresponsable y se lo recluyó en el Hospicio de las Mercedes, en el pabellón de alienados delincuentes, donde atacó a dos pacientes. Uno estaba inválido en una cama. Otro se movía en silla de ruedas. Después intentó huir. Lo trasladaron a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras y finalmente, en 1923 se le trasladó al penal de Ushuaia, la provincia más austral de la Argentina, a la "Cárcel del Fin del Mundo". En 1927 los médicos del penal le hicieron una cirugía estética en las orejas, porque creían que allí radicaba su maldad. Obviamente este tratamiento "radical" no sirvió de nada. En 1936 pidió la libertad y se la negaron: de los dictámenes médicos elaborados por los doctores Negri y Lucero y los doctores Esteves y Cabred se concluye que; "Es un imbécil o un degenerado hereditario, perverso instintivo, extremadamente peligroso para quienes lo rodean" . De su vida de recluso se sabe poco. Apenas alguna anécdota como la siguiente: en 1933, consiguió detonar la furia de los presos porque mató al gato mascota del penal arrojándolo junto con los leños al fuego; le pegaron tanto que tardó más de veinte días en salir del hospital. Las circunstancias de su muerte, ocurrida en Ushuaia el 15 de noviembre de 1944 siguen siendo nebulosas. Supuestamente murió a causa de una hemorragia interna causada por un proceso ulceroso gastroduodenal, pero se sabe que había sido maltratado y, con frecuencia, violentado sexualmente. Sobrellevó los largos días de la cárcel, sin amigos, sin visitas y sin cartas. Murió sin confesar remordimientos. El penal de Ushuaia fue finalmente clausurado en 1947. Cuando el cementerio fue removido sus huesos ya no estaban. 2. ALBERT FISH Nadie podía haberse imaginado que ese abuelito entrañable de más de 65 años, de rostro demacrado, cuerpo encogido y fatigado, cabello y bigote gris, ojos tímidos podía esconder una personalidad como la que revela su informe psiquiátrico: sadismo, masoquismo, castración y autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, homosexualidad, coprofagia, fetichismo, canibalismo e hiperhedonismo. Fish nace en 1870. En su familia existen numerosos antecedentes de perturbación mental, empezando por su madre que oye voces por la calle y tiene alucinaciones, dos de sus tíos internados en un psiquiátrico, una hermana demente, un hermano alcohólico, etc. Desde muy niño se siente atraído por el sadomasoquismo, se divierte infligiendo dolor a los demás y sobre todo a él mismo. Sigue con atención los artículos de crímenes en la prensa, y colecciona sobre todo aquellos de los asesinos en serie caníbales, con los que se siente identificado. A los veinte años mantiene relaciones homosexuales y ejerce la prostitución homosexual en Washington, en dónde viola a un niño y asesina a su primera víctima. En esa época comienza a sufrir alucinaciones de tipo religioso y vive obsesionado con la idea del pecado, creyendo que la única forma posible de expiación es a través del sacrificio personal y el dolor. Él mismo se inflige castigos masoquistas automutilándose, frotando por su cuerpo desnudo rosas con espinas, hundiéndose agujas de marinero en la pelvis y en los órganos genitales... en una ocasión es sorprendido en su habitación completamente desnudo, masturbándose con una mano y con la otra golpeándose la espalda con un palo del que sobresalen unos clavos. A cada golpe grita de dolor, mientras la sangre se desliza por sus nalgas. Oficialmente, fue detenido ocho veces: la primera por tentativa de estafa, luego por robo, por pago con cheques sin fondos, por cartas obscenas a los anuncios de agencias matrimoniales de los periódicos. En alguna ocasión afirma ser Jesucristo, que San Juan le habla y que el mismo Dios le ordena cometer sacrificios humanos. Lo internan tres veces en un hospital psiquiátrico, dejándolo salir al poco tiempo en cada ocasión tras considerar que no es peligroso ni está loco, sino que simplemente sufre una personalidad psicopática de carácter sexual. A pesar de todos estos delitos, la policía neoyorquina tardaría nada menos que seis años para poder inculparlo por asesinato. "Escuchaba voces que me decían cosas y, cuando no las comprendía todas, trataba de interpretarlas con mis lecturas de la Biblia... entonces supe que debería ofrecer uno de mis hijos en sacrificio para purificarme a los ojos de Dios de las abominaciones y los pecados que he cometido. Tenía visiones de cuerpos torturados en cualquier lugar del Infierno..." Albert Fish fue capturado por la policía el 13 Diciembre de 1935, lo logra a través de una carta de Fish enviada a la madre de la víctima que había secuestrado, en dónde le cuenta sus aficiones por el canibalismo y cómo se decidió a probar carne humana por primera vez con el cuerpo de su hija. Querida señora Budd: Hace algunos años, mi amigo el capitán John Davis, zarpo de California hacia Hong-kong, que por aquel entonces padecía los problemas del hambre, las calles se habían vuelto muy peligrosas para los niños entre 9 y 12 años porque tenían la costumbre de matarlos y cortarlos en pedazos y vender su carne como alimento. Antes de zarpar mi amigo, rapto a 2 niños los mato corto en pedazos guiso su carne, y se la comió. Esa es la razón de que hace algunos años yo acudiera a su casa el 3 de junio de 1928 con el pretexto de acompañar a su hija a la fiesta que daba mi hermana me la lleve a una casa abandonada, que había en Westcher County donde la estrangulé la corte en pedazos y comí parte de su carne tranquila no me la tire murió siendo virgen. Tras leerla y sufrir un gran shock, se puso en contacto con la policía que tras investigar lograron encontrar la procedencia de la carta, siguieron la pista de Albert Fish, lo arrestaron el 13 de diciembre. En su declaración afirmo que tras matar a la niña le corto la cabeza, con un trinchante y partió su cuerpo en dos con una sierra a la altura del ombligo. El propio Fish lo reconocería: "No soy un demente, sólo soy un excéntrico. A veces ni yo mismo me comprendo". Una vez detenido, se confiesa además autor de otros muchos crímenes y demás aberraciones que había estado llevando a cabo durante toda su vida: su deseo irresistible de comer carne cruda las noches de luna llena, que le valdría el apodo de "el Maníaco de la Luna", sus crímenes más atroces, algún acto de vampirismo como el caso de un niño de 4 años al que flageló hasta que la sangre resbalaba por sus piernas, luego le cortó las orejas, la nariz y los ojos, le abrió el vientre y recogió su sangre para bebérsela a continuación, además de desmembrarlo y prepararse un estofado con las partes más tiernas. "...Decidí comérmela. La llevé a una casa abandonada en Westchester en la que me había fijado. En el primer piso me desvestí completamente para evitar manchas de sangre. Cuando me vio desnudo se echó a llorar y quiso huir, pero la alcancé. La desnudé, se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para llevarme a casa toda su carne, cocinarla y comérmela. No pueden imaginar cuán tierno y sabroso estaba su culito asado. Tardé nueve días en comérmela por completo. No me la tiré, aunque hubiese podido hacerlo de haberlo querido, murió virgen". También narra la historia de un joven vagabundo al que obligó a realizar toda clase de actos sádicos, masoquistas y coprófagos durante dos semanas, además de cortarle las nalgas en varias ocasiones para beber su sangre. Finalmente intenta cortarle el pene con unas tijeras, pero cambia de opinión al ver el sufrimiento del chico y arrepentido le da diez dólares dejándolo huir. Ante el psiquiatra explicó que por orden divina se veía obligado a torturar y matar niños, el comérselos le provocaba un éxtasis sexual muy prolongado. También confesó las emociones que experimentaba al comerse sus propios excrementos, y el obsceno placer que le producía introducirse trozos de algodón empapado en alcohol dentro del recto y prenderles fuego. Los hijos de Fish contaron cómo habían visto a su padre golpeándose el cuerpo desnudo con tablones claveteados hasta hacer brotar sangre. Durante el juicio quedó probado que realizó todo tipo de perversiones con más de 100 niños matando además a 15. Se descubrió también su extraño gusto por hacerse daño a sí mismo, uno de sus sistemas favoritos era clavarse agujas alrededor de los genitales. Una radiografía descubrió un total de 29 agujas en el interior de su cuerpo (algunas con tanto tiempo que habían empezado a oxidarse). Le gustaba comerse sus propios excrementos, o introducirse trozos de algodón empapados con alcohol dentro del recto y prenderles fuego En otras ocasiones había intentado introducirse agujas debajo de las uñas, pero no tardó en renunciar a ello cuando el dolor se hizo insoportable. Estas declaraciones acerca de sus víctimas le cuestan a Fish la sentencia de culpable por crímenes con premeditación tras diagnosticarlo psicótico, pero cuerdo. Es condenado a la silla eléctrica y ejecutado en la prisión de Sing Sing el 16 de enero de 1936. Cuando se le preguntaba por la cifra exacta, respondía sonriendo: "Por lo menos cien". Tuvo una sorprendente reacción después de ayudar a los guardias a colocarle los electrodos, y se mostró entusiasmado. Albert Fish se llevaría a la tumba su mayor secreto, el número de personas que habría asesinado. Las opiniones de los psicólogos son contrastadas en ese aspecto, unos hablan de varios centenares de víctimas, mientras que otros estiman que no hubo más de cincuenta. Finalmente se le acusa de haber asesinado un total de 15 niños, la gran mayoría procedentes de las capas más pobres de la población. "Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que todavía no he experimentado..." 3. JACK EL DESTRIPADOR Ha pasado más de un siglo y todavía perdura el misterio. Cinco crímenes perpetuados en Whitechapel hacia 1888, que hoy, por el escaso número de víctimas hubiesen ocupado pocas líneas en los diarios, en su momento revolucionaron Londres y el mundo entero. Durante cien años, investigadores, detectives, policías y muchos aficionados han tratado de establecer un perfil psicológico que ayudase a determinar la personalidad o el nombre del asesino, pero hasta ahora solo se han podido identificar los nombres de unos posibles sospechosos. Tal vez por ese motivo Jack el Destripador se ha convertido en el asesino en serie más conocido de la historia. Su nombre nos evoca una silueta entre la niebla del Londres Victoriano, una sombra con capa y sombrero negros que ataca a sus víctimas y desaparece para siempre de la escena del crimen... no en vano se han escrito sobre él cientos de libros, canciones, óperas y películas. Es la perfecta historia de suspense, el gran misterio sin resolver. En el año 1888, Whitechapel era uno de los peores distritos de todo Londres. En las calles, hombres, mujeres y niños arrastraban una vida de pobreza y delincuencia en la que muchas veces el único alivio era el que podía ofrecerles una botella de alcohol barato. Los callejones oscuros desembocaban en bares mugrientos y burdeles miserables en los que algunas mujeres se ganaban la vida prostituyendo sus cuerpos por unos pocos peniques. Fue precisamente aquí, en el East End londinense, donde tuvo lugar el breve reinado de terror del temido descuartizador que firmaba sus crímenes como "Jack el Destripador". Su primer crimen oficial, por así decirlo, el que reconocen todas las crónicas, tuvo lugar el 31 de agosto, aunque en su día se sospechó que por lo menos dos asesinatos anteriores menos publicitados habrían sido también obra suya. Ese día estaba amaneciendo muy lentamente. Las calles todavía estaban oscuras, y a pesar del frío algún que otro paseante comenzaba a circular por el barrio. Uno de ellos distingue a lo lejos el cuerpo de una mujer tendido en el suelo que a primera vista parecía desmayada, pero cuando se acerca para tratar de ayudarla, ve que unas terribles heridas la habían casi decapitado. Horrorizado, no deja pasar un minuto y avisa al primer policía que hacía su ronda por el barrio, quién acompañado de un médico distingue bajo la luz de una linterna que la muerte le había sido provocada por dos golpes con arma blanca que le habían seccionado la tráquea y el esófago. El cuerpo, todavía caliente en partes, indicaba que el momento del crimen no debía de haber sido de más de media hora antes de haber encontrado el cuerpo. Tras un examen más detallado en la sala de autopsias, descubren además que había sido brutalmente golpeada en la mandíbula inferior izquierda (posiblemente por una persona zurda), y que su abdomen había sido mutilado. Por lo demás, el asesino no había dejado otras pistas tras de sí, ni testigos, ni el arma homicida. Ninguno de los vecinos oyó nada. La identificación de la víctima no fue tarea fácil, aunque unos días después su padre y su ex marido identifican el cuerpo de una mujer de 42 años, prostituta, llamada Anne Mare Nichols y conocida como Polly. Polly había estado casada y tenía cinco niños, pero su adicción al alcohol había hecho que su matrimonio se rompiera. Desde entonces, sola, había vivido de sus pobres ingresos de prostituta. El lunes 6 de agosto, varias semanas antes del primer crimen oficial del Destripador, Marta Tabram, una prostituta de 39 años, había sido hallada muerta con 39 puñaladas; y algunos meses antes, Emma Smith, una prostituta 45 años, había sido agredida salvajemente en la cabeza y le habían introducido un objeto en la vagina. Seguramente estos dos crímenes no tenían nada que ver con nuestro asesino, más que nada porque la firma del Destripador era más ritualista que los simples golpes y puñaladas, pero aún así, el terror ya se había apoderado de las almas de los habitantes del distrito londinense. Annie Chapman era una mujer sin hogar propio que vivía en pensiones comunes cuando disponía de dinero para el alojamiento de una noche, y cuando no era así, se dedicaba a vagar por las calles en busca de clientes que le proporcionasen alguna moneda para bebida, refugio y alimento. No siempre había sido así, unos años antes estaba casada y con tres niños, pero todos murieron, unos por enfermedad y otros por accidente. Fue un golpe muy duro, nunca se repuso. Así, en estado de depresión permanente comenzó a beber para sobrellevar su soledad. Su cuerpo fue hallado mutilado en la calle del Mercado de Spitalfields a las 6 de la mañana, y nadie había ido testigo de los hechos. Su intestino estaba en el suelo entre un gran charco de sangre y una profunda incisión cruzaba su cuello de lado a lado. Todo parecía indicar que había sido asesinada en ese mismo sitio. No había señales de defensa por parte de la víctima, y lo curioso es que cerca de su cadáver se encontraron un pequeño pañuelo, un peine y un cepillo de dientes, que parecían haber sido colocados en un orden concreto por el asesino. Según el médico forense que vio el cadáver, el asesino había agarrado a Annie por la barbilla y la había degollado por la espalda de izquierda a derecha, y por la fuerza empleada, posiblemente con la tentativa de decapitarla. Eso le había causado la muerte. Las otras heridas infligidas y las mutilaciones abdominales habían sido realizadas post mortem: el abdomen había sido abierto para extraer la vagina, el útero y la vejiga, que no fueron hallados. Las incisiones eran limpias, como si se tratase del trabajo de un experto en anatomía, o por lo menos el de alguien con los conocimientos anatómicos y la habilidad suficiente para poder abrir el cuerpo y extraer los órganos con mucho cuidado de no dañar otras partes internas. El instrumento utilizado parecía ser un cuchillo estrecho con lámina fina y muy afilada, la clase de cuchillo que utilizaban los cirujanos y los carniceros. Una señora de nombre Elizabeth Long que se dirigía al mercado esa mañana, pudo aportar un testimonio valioso: a las cinco y media de la madrugada había visto a un hombre conversando con una prostituta que identificó como Annie Chapman. Lamentablemente el hombre estaba de espaldas y no pudo ver su rostro, pero sí distinguió la silueta de un hombre de unos 40 años, elegante, que portaba un sombrero y un abrigo oscuros. La hora de la muerte se estimó entonces entre las cinco y media y las seis de la mañana, hora en la que fue descubierto el cadáver, lo que significaba que el asesino actuaba rápidamente y con gran precisión. La falta de indicios hacía que la investigación avanzase lentamente. Todo el mundo había relacionado las muertes entre ellas, y a pesar de que la policía se mantenía en el más absoluto de los silencios, los periódicos no dejaban de alimentar cada rumor escuchado, lo que servía para aumentar la cólera y el miedo de los vecinos. Desde Scotland Yard se llegó a ofrecer una gratificación para quien aportase algún dato válido sobre la identidad del asesino, pero lo único que consiguieron fue que los vecinos aprovechasen sus diferencias y se denunciasen entre ellos, deteniendo simplemente a algunos falsos culpables, excéntricos o alcohólicos que aseguraba ser el descuartizador de prostitutas, aunque tras numerosas investigaciones y por el hecho de que todos carecían de habilidades médicas o que tenían coartadas, no tardaban en recuperar la libertad. El 25 de septiembre, la Agencia Estatal de Noticias recibió una nota en tinta roja firmada por el propio Jack el Destripador cuyo contenido era: "Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha cogido, pero en realidad todavía no me han pescado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a chillar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito..." Firmado: Jack el Destripador, desde el Infierno. A partir de entonces seguiría escribiendo cartas y poemas destinados al jefe de la policía londinense jactándose de su habilidad para escabullirse en la oscuridad de las calles y evitar ser atrapado por la multitud que le perseguía, o haciendo alarde de la perfección de sus crímenes y anticipando otros nuevos ataques, siempre seguro de sí. El domingo 30 de septiembre, se descubría otro cadáver en la calle Berner sobre la una de la mañana. Tras pedir ayuda a la policía, vieron que se trataba de una mujer, cuyas faldas habían sido levantadas por encima de sus rodillas. Un forense llegó a la escena del crimen con su ayudante un cuarto de hora más tarde. Entre los dos detallaron sus conclusiones de la exploración: "La difunta yace sobre su lado izquierdo, su cara mira hacia la pared derecha. Sus piernas han sido separadas, y algunos miembros están todavía calientes. La mano derecha está abierta sobre el pecho y cubierta de sangre, y la izquierda está parcialmente cerrada sobre el suelo. El aspecto de la cara era bastante apacible, la boca ligeramente abierta. En el cuello hay una larga incisión que comienza sobre el lado izquierdo, 2 ½ pulgadas por debajo del ángulo de la mandíbula casi en línea recta, seccionando la tráquea completamente en dos, y terminándose sobre el lado contrario... " El asesino no se había ensañado tanto esta vez como en las anteriores. Posiblemente había sido interrumpido mientras la degollaba y hubiese huido antes de completar su ritual. La joven prostituta fue identificada como Elizabeth Stride, de origen sueco, que había venido a Inglaterra para ganarse la vida tras el fallecimiento de su marido y sus dos hijos en un accidente marítimo. Esta vez, varios testigos declararon haberla visto momentos antes de su muerte acompañada por un hombre de unos treinta años con pelo y bigote negros, vestido con un abrigo negro y un sombrero alto, que portaba un bulto, como un maletín. Mientras la policía se enfrentaba al hallazgo de este nuevo cadáver, a pocas calles allí un guarda nocturno descubría el cuerpo de otra víctima degollada. Su abdomen había sido abierto y los intestinos se encontraban en el suelo, además tenía varias heridas por todo el cuerpo. Los miembros estaban todavía calientes, la data de la muerte no debía ser de más de media hora desde el descubrimiento del cadáver. No había otros indicios más que un escrito con tiza blanca sobre una pared que decía: "No hay porque culpar a los judíos", supuestamente obra del asesino. Antes de que la inscripción pudiese ser fotografiada, el Comisario de la Policía londinense Charles Warren ordenó que fuese borrada, según él porque se trataba de una falsa pista del criminal tratando de culpabilizar a la comunidad judía, y si algún londinense lo leía, podía provocar una revuelta contra ellos. La víctima era Kate Eddowes, quien como las demás, tenía por oficio el de la prostitución y como afición, la bebida. Sus padres habían muerto cuando ella era joven y a los 16 años se fue a vivir con un hombre, con quién tendría tres hijos. Los malos tratos por parte de éste obligaron a que se fuera de casa, y su adicción al alcohol la obligó a alquilar su cuerpo en las calles. Como en las muertes de Polly Nichols y Annie Chapman, la garganta de Kate había sido degollada de izquierda a derecha, le habían seccionado el vientre y extraído algunos órganos, entre ellos uno de los riñones. Después de esto, las cosas parecieron volver a la normalidad en Whitechapel. No hubo ningún otro asesinato durante un mes y las prostitutas regresaron a las calles más tranquilas. Desgraciadamente, la paz duró poco, pues el 9 de noviembre, otra mujer apareció salvajemente asesinada. Se trataba de Mary Kelly, una atractiva joven de 21 años que se dedicaba a la prostitución para poder mantenerse a ella misma y a su pareja, que se encontraba sin trabajo. Esa mañana, el locatario subió a la habitación de Mary para cobrar el alquiler mensual, pero nadie contestó a su llamada. Decidió abrir la puerta él mismo, horrorizándose por lo que descubrió... Sin duda era el crimen más violento de Jack el Destripador. El cadáver estaba tumbado sobre la cama con múltiples heridas de arma blanca, completamente mutilado y con la arteria carótida seccionada. La ferocidad de este asesinato asombró a los cirujanos veteranos de policía. El médico forense necesitó varias páginas para redactar el informe de las lesiones y órganos extraídos. Este asesinato creó el pánico absoluto en el barrio, haciendo estallar episodios esporádicos de violencia en la muchedumbre. La actividad policial era frenética, cada rincón fue registrado, cada sospechoso detenido e interrogado a fondo, pero no por eso la policía dejaba de ser duramente criticada. Nunca más se volvió a saber del asesino. No hubo más cartas ni más crímenes, parecía que Jack el Destripador hubiese abandonado la escena del crimen para siempre, y finalmente el caso fue cerrado en 1892, el mismo año en que el Inspector encargado del caso se retiró. Lo cierto es que nadie puede saber si ésta es la verdadera historia o si es otro de los relatos que inspira este terrible personaje. Lo único que hoy en día tenemos claro es que no se trataba de un delincuente cualquiera. Sus hechos demuestran que era una persona con gran inteligencia y tal vez una educación superior a la población de Withechapel, incluso puede que fuese alguien de clase alta. Tal vez tuviese un trastorno de la sexualidad o un trastorno mental que le provocase esa compulsividad y obsesión a la hora de cometer los crímenes. Su afán de reconocimiento y el hecho que resaltase con las cartas enviadas a la prensa su inteligencia, demuestra que también era una persona insegura y llena de complejos. Pero mientras Scotland Yard mantenga sus archivos en el más absoluto secreto, otros autores seguirán suscitando sospechosos que mantengan la leyenda del Destripador viva. 4. ERZSÉBET BATHORY. El caso de este personaje resulta verdaderamente interesante para la historia del crimen en serie, partiendo en un principio del hecho que sea una de las pocas mujeres que haya asesinado de una manera tan cruel... a cerca de 650 niñas. Además de una perversión sádica y sexual, la Condesa Elizabeth Báthory sentía especial atracción por la sangre, y no sólo se contentaba de beberla, como es habitual en los llamados asesinos vampíricos, sino que se bañaba en ella con el fin de impedir que su piel envejeciese al paso de los años. Nace en 1560 en el seno de una de las más ricas familias húngaras. Si bien pertenecía a la más ilustre y distinguida aristocracia, siendo su primo Primer Ministro de Hungría, y su tío Rey de Polonia, también existen antecedentes esotéricos entre los miembros de su familia, como pueden ser un tío adorador de Satán y otros familiares adeptos a la magia negra o la alquimia, entre los que se puede contar a la propia Báthory, ya que desde su infancia había sido influida por las enseñanzas de una nodriza que se dedicaba a las prácticas brujeriles. Cuando sólo contaba con 15 años se casa con un noble, el conde Nadasdy, gran guerrero conocido como "El Héroe Negro", y se van a vivir en un solitario castillo en los Cárpatos. El conde no tarda en ser reclamado en una batalla, por lo que se ve obligado a dejar sola a Elizabeth por un tiempo. Al cabo de muchos momentos en espera de su marido, ésta se aburre por el continuo aislamiento al que estaba sometida, y se fuga para mantener una relación con un joven noble al que las gentes del lugar denominaban "el vampiro" por su extraño aspecto. En breve regresa de nuevo al castillo y empieza a mantener relaciones lésbicas con dos de sus doncellas. Desde ese momento, y para distraerse de las largas ausencias de su marido, comienza a interesarse sobremanera por el esoterismo, rodeándose de una siniestra corte de brujos, hechiceros y alquimistas. A medida que pasaban los años, la belleza que la caracterizaba se iba degradando, y preocupada por su aspecto físico pide consejo a la vieja nodriza. Ésta, le indica que el poder de la sangre y los sacrificios humanos daban muy buenos resultados en los hechizos de magia negra, y le aconseja que si se bañaba con sangre de doncella, podría conservar su belleza indefinidamente... En esa época, la Condesa tuvo su primer hijo, al que siguieron tres más, y si bien su papel maternal le absorbía la mayor parte del tiempo, en el fondo de su mente seguían resonando las palabras tentadoras de la nodriza: "belleza eterna". Al principio intentó alejarlas de sí, posiblemente no por falta de deseo o valor, sino por temor a las consecuencias de cara a la aristocracia, pero años más tarde cuando su marido fallece no tarda en probar los placeres sugeridos por la bruja. Al poco tiempo moriría su primera víctima: una joven sirvienta estaba peinando a la Condesa, cuando accidentalmente le dio un tirón. Ésta, en un ataque de ira le propinó tal bofetada que la sangre de la doncella salpicó su mano. Al mirar la mano manchada de sangre, creyó ver que parecía más suave y blanca que el resto de la piel, llegando a la conclusión que su vieja nodriza estaba en lo cierto y que la sangre rejuvenecía los tejidos. Con la certeza de que podría recuperar la belleza de su juventud y conservarla a pesar de sus casi cuarenta años, mandó que cortasen las venas de la aterrorizada sirvienta y que metiesen su sangre en una bañera para que pudiera bañarse en ella. A partir de ese momento, los baños de sangre serían su gran obsesión, hasta el punto de recorrer los Cárpatos en carruaje acompañada por sus doncellas en busca de jóvenes hembras a quienes engañaban prometiéndoles un empleo como sirvientas en el castillo. Si la mentira no resultaba, se procedía al secuestro drogándolas o azotándolas hasta que eran sometidas a la fuerza. Una vez en el castillo, las víctimas eran encadenadas y acuchilladas en los fríos sótanos bien por un verdugo, un sirviente o por la propia Condesa, mientras las víctimas se desangraban y llenaban su bañera. Una vez dentro de la pila, hacía que derramasen la sangre por todo su cuerpo, y al cabo de unos minutos, para que el tacto áspero de las toallas no frenase el poder de rejuvenecimiento de la sangre, ordenaba que un grupo de sirvientas elegidas por ella misma lamiesen su piel. Si estas mostraban repugnancia o recelo, las mandaba torturar hasta la muerte. Si por el contrario reaccionaban de forma favorable, la Condesa las recompensaba. En algunas ocasiones, las víctimas que le parecían más sanas de mejor aspecto eran encerradas durante años en los sótanos para ir extrayendo pequeñas cantidades de sangre mediante incisiones afín que la dueña del castillo pudiera bebérsela. Por otro lado, las calaveras y los huesos eran también aprovechados por los hechiceros del castillo, convencidos que sólo un sacrificio humano podía dar buenos resultados para realizar sus experimentos alquímicos. Durante once años, los campesinos aterrados veían el carruaje negro con el emblema de la Condesa Báthory rastrear el pueblo en busca de jóvenes, que desaparecían misteriosamente dentro del castillo y que nunca volvían a salir. Los cuerpos sin vida eran sepultados en las inmediaciones del castillo, hasta que finalmente, sea por pereza o descuido, tan sólo los arrojaban al campo para que las alimañas acabasen con ellos. Algunos aldeanos no las tenían todas consigo por los gritos estremecedores que se oían salir del lugar, y se empezaron a extender rumores por todo el pueblo de que algo raro sucedía en el castillo. Finalmente estos pueblerinos empiezan a rondar por las inmediaciones, en dónde se encuentran con los restos de más de una docena de cuerpos sin vida. Éstos armaron una revuelta insistiendo que el castillo estaba maldito y era además una residencia de vampiros, quejándose ante el propio soberano. Atacar a una familia de poder en esa época era algo verdaderamente difícil, y sobre todo si como en este caso, el acusado además de ser una persona distinguida entre la nobleza tenía amigos igual de poderosos por todas partes. Por ese motivo, el emperador comienza por no prestar atención a las quejas de su pueblo, pero finalmente envía una tropa de soldados que irrumpen en el castillo en 1610. Al entrar, los soldados encuentran en el gran salón del castillo un cuerpo pálido y desangrado de mujer en el suelo, otro aún con vida pero terriblemente torturada, que había sido pinchada con un objeto para extraerle la sangre, y una última ya muerta tras ser salvajemente azotada, desangrada y parcialmente quemada. En los alrededores del castillo, desentierran además otros cincuenta cadáveres. En los calabozos, se encuentran a gran cantidad de niñas, jóvenes y mujeres aún en vida a pesar que algunos de ellos tenían señales de haber sido sangrados en numerosas ocasiones. Una vez éstos liberados, sorprenden a la Condesa y a algunos de sus brujos en una de las habitaciones del castillo en medio de uno de estos sangrientos rituales. Rápidamente son detenidos y conducidos a la prisión más cercana. Los crímenes sádicos de Báthory habían durado aproximadamente diez años. En el juicio, sobraban pruebas para condenar a Elizabeth Báthory culpable de los múltiples crímenes cometidos, pues no sólo se habían encontrado ochenta cadáveres sino que los guardias estaban de testigos para declarar que la habían visto matar con sus propios ojos. Ésta confesaría haber asesinado junto con sus hechiceros y verdugos, a más de 600 jóvenes y haberse bañado en "ese fluido cálido y viscoso afín de conservar su hermosura y lozanía". Le seducía el olor de la muerte, la tortura y las orgías lesbianas. Decía que todo lo mencionado poseía un "siniestro perfume". Sus cómplices fueron condenados culpables, unos decapitados y otros quemados en la hoguera. Báthory, aún contando con el privilegio de pertenecer a la nobleza y ser amiga personal del rey Húngaro, fue condenada por éste mismo a una muerta lenta: la emparedaron en el dormitorio de su castillo, dejándole una pequeña ranura por la cual le daban algunos desperdicios como comida y un poco de agua. Murió a los cuatro años de permanecer en esa tumba, sin intentar comunicarse con nadie ni pronunciar la mínima palabra. Fue una especie de suicidio, de repente dejó de tocar alimento alguno y fallece en 1614 cuando contaba con 54 años. Resulta curioso señalar un paralelismo entre esta mujer y otro vampiro histórico muy conocido: Gilles de Rais, pues aunque éste cometió sus crímenes dos siglos antes, procedían de manera muy similar: ambos pertenecían a la alta nobleza. Él era homosexual y ella lesbiana (de ahí que sus víctimas fuesen principalmente mujeres), y lo más sorprendente e inquietante es que tanto los sirvientes de uno como de otro participaban en los macabros baños de sangre. 5. CHARLES MANSON Charles Milles Manson nació en Cincinnati, Ohio (EEUU), el 12 de noviembre de 1934. Hijo ilegítimo de una joven adolescente de 17 años, Kathleer Maddox. Su verdadero padre es un misterio, a pesar de que su madre interpuso una demanda judicial para demostrar la paternidad de un hombre con el que convivio unos años, como dijo el mismo Manson su madre era una: "prostituta de diecisiete años". Su infancia transcurrió viajando de ciudad en ciudad hasta que a los 8 años su madre salió de prisión, donde cumplía una pena de cinco años por robo y agresión. Durante este tiempo convivió con su tía, una beata contraria a cualquier forma de placer, el cual consideraba pecaminoso. Vivió con su madre (alcohólica) unos años hasta que por medio de un robo reunió el dinero necesario para "independizarse", a los 14 años fue detenido por primera vez y a partir de este momento su vida transcurrió entre fugas e ingresos en prisión, por lo cual se podría decir que su formación fue la que recibió en centros penitenciarios con otros presos. Recién cumplida su mayoría de edad ya contaban entre sus hazañas el robo, una violación homosexual a un compañero, agresiones y varias fugas. En 1953 con 19 años se casa con una enfermera de 17 años, habiendo tenido hasta ese momento solo relaciones homosexuales, tuvo su primer hijo pero el matrimonio fracaso y se divorciaron en 1958. Un año después se caso con una prostituta para que no declarara contra él y de ese matrimonio nació su segundo hijo. Posteriormente ingreso en prisión donde comenzó a formarse en el esoterismo y paso a formar parte de la Iglesia de la Cienciología, todo esto desencadeno en que en 1967 cuando abandono la cárcel con 32 años llevase 17 años de su vida en la cárcel. Esta formación esotérica le llevo a contar con un grupo de seguidores "su familia", según su filosofía solo los que les siguiesen se salvarían del apocalipsis. Manson, que se autodenominaba Satán (además de Jesucristo, el Espíritu, el Anticristo y el Demonio), predicaba una curiosa doctrina, una mezcla de conceptos orientalistas y una reinterpretación de la Biblia. Hippies, drogas, sexo libre, rock...Aquello era demasiado para un tipo que había aprendido a base de abusos a manipular a la gente y a ser temido por sus enemigos. El bueno de Manson fue bien acogido en la comunidad alternativa californiana. Tanto que se fue a vivir con una bibliotecaria -y ecologista radical- llamada Mary Brunner. Al poco tiempo, el tipo que posteriormente se autoproclamaría Anticristo, metió en casa a una chica de 16 años que encontró en la calle. Esto no molestó a Mary, que creía firmemente en los principios Hyppies, dando lugar a lo que sería el germen de "La Familia", institución creada a la medida de Manson. Pronto comenzaron a recorrer toda la costa en un destartalado autobús escolar, predicando la palabra del ecologismo y el sexo libre, y captando la atención de numerosos seguidores. Eran ya una de las atracciones de Los Ángeles: ricos, famosos y celebridades recibían con los brazos abiertos a la comuna. Como Dennis Wilson, batería de los Beach Boys, que los alojó en su casa. Y fue Wilson el que desencadenaría la ira de Manson. El chico de la playa, le había presentado a un productor musical -hijo de Doris Day- que vivía en una lujosa mansión en la calle Cielo Drive 10500, lugar al que acudiría Manson cada dos por tres para convencerle de que le produjera un disco. Ver cómo meses depués los Beach Boys sacaban el álbum 20/20 con la canción "Never learn not to love" -calco de un tema compuesto por Manson- tuvo que ser suficiente para que el líder de La Familia gritara "¡¡Cerdos!!". Nunca pudo probarse que matará a nadie él mismo, pero ordenó varios asesinatos. En ese periodo, Bobby Beausoleil -miembro de la familia- se pelea con un traficante de mescalina llamado Gary Hinman. Manson, Beausoleil y Susan Atkins no dudan en presentarse en casa de Hinman para pedirle dinero. El tipo se niega, así que Manson le corta una oreja y se va de la casa diciendo a sus seguidores que hagan con él lo que quieran. Y vaya si lo hicieron. O eso parece por el estado en el que quedó el cadáver del traficante. Este no era el primer delito de sangre cometido por La Familia, aunque sí el más grave. La detención de B. Beausoleil por el asesinato de Hinman a los pocos días de producirse, provoca que Manson busque un nuevo refugio para sus "hijos". Nada mejor que una granja abandonada, en el desértico Valle de la Muerte. Allí la familia se prepara para lo que Manson denomina el Helter Skelter: el fin del mundo en el que los negros se levantarán en armas para dominar a los blancos...una teoría que Manson refuerza basándose en signos que sólo él percibe, como las advertencias incluídas a este respecto el White Álbum de Los Beatles. El viernes 8 de agosto de 1969 Manson ordenó la ejecución de todas las personas que se encontrasen en el 10050 de Cielo Drivey para ellos envió a Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten -acompañadas por Tex Watson, miembros de su familia. La vivienda por aquel entonces de Roman Polanski, entre las personas asesinadas se encontraba la esposa de este, Sharon Tate, que se encontraba embarazada de 8 meses, el matrimonio Jay y Gibby Folger, y Wojtek Frykowski. Las mujeres de Mason mataron salvajemente a Sharon Tate cortándole sus pechos y muriendo desangrada. En una de las paredes se podía leer escrito con sangre humana ¡Cerdos!!". Al día siguiente, Manson organiza el asesinato del matrimonio La Bianca para extender el rumor de que ha comenzado una cacería por parte de negros radicales. Esta vez sí acude con el grupo, pero da instrucciones y se marcha antes de que empiece el espectáculo. Pocos días después detienen a S. Atkins acusada de participar en la muerte del traficante de mescalina. En prisión, habla largo y tendido sobre su maravilloso líder y sus aventuras con La Familia. La poli detiene a Manson el 12 de octubre del 69 junto a otros miembros del clan. Pues verán debido a la gran cantidad de texto, decidí que dependiendo de el interés que reciba este post, haré una segunda y porque no hasta una tercera parte. ojala haya sido de su agrado éstos serán los siguientes: TED BUNDY ANDREI CHIKATILO LUIS ALFREDO GARAVITO ED GEIN LA FAMILIA DE SAWNEY BEANE

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Mujeres asesinas, en serie y eventuales.
InfoporAnónimo2/3/2012

Primero que nada vamos con un poco de información recabada: Informacion sobre varios ángeles de la muerte famosos y las viudas de negro, además de una explicación de cómo las mujeres difieren de los hombres asesinos. Los informes criminológicos demuestran que las mujeres asesinas en serie son más eficientes que los hombres asesinos en serie. Las mujeres son responsables de todos los crímenes violentos, y el 28% de los delitos contra la propiedad. Desde 1970, los crímenes de las mujeres ha aumentado un 40%, y esa tendencia va en constante aumento. En una investigación se han estudiado a 100 mujeres asesinas en serie, y se encontró que se necesitan 8 años para encontrar a una asesina en serie. Este es el doble de tiempo que se necesita para atrapar a un asesino en serie. Los motivos de las asesinas en serie son: 1. El dinero (74%) 2. Control (13%) 3. Placer (11%) 4. Sexo (10%) 5. Las drogas, la participación de culto o sentimientos de inadecuación (24%) Las armas elegidas por las mujeres son: 1. Veneno (80%) 2. Armas de fuego (20%) 3. Armas contundentes (16%) 4. Asfixia (16%) 5. Apuñalamiento (11%) 6. Ahogamiento (5%) Viudas negras Las viudas negras matan a los miembros de su familia y lo hacen generalmente con fines de lucro. Suelen empezar a matar después de los 25 años, y alcanzan a tener entre 6 a 8 víctimas en un período de 10 años. Viudas Negras Famosas: Kiser Blanche Taylor Moore (nacido el 17 de febrero 1933) es una convicta asesina y probable asesina en serie del condado de Alamance, Carolina del Norte . Fue declarada culpable de matar a su novio por el deslizamiento de arsénico en la comida, y es sospechosa de matar a otras tres personas y casi matar a otra de la misma manera. Margie Velma Barfield, también de Carolina del Norte, mató a siete maridos, varios novios, y su madre. Su última víctima fue un novio, quien fue encontrado con rastros de arsénico en su sistema. Barfield también murió por inyección letal, en 1978. Waneta Hoyt de Nueva York sofocó a 5 de sus 6 hijos. Fue condenada a cadena perpetua. Belle Gunness de Illinois fue también conocida como la señora de Barba Azul. Ella fue la primera viuda negra conocida en el siglo XX. Mató a 49 personas, pero nunca fue enjuiciada. Ángeles de la Muerte Los ángeles de la muerte suelen empezar a matar en sus 20 años de edad, y puede matar hasta a 8 personas en uno o dos años. Ellas son más propensas a alardear de sus homicidios, por lo que a menudo conduce a su detención. Ángeles de la muerte famosas * Genene Jones de Texas era una enfermera que asesinó a 11 niños con medicamento para el corazón. Fue condenada a cadena perpetua en 1984. * Madame Popova de Rusia mató a más de 300 personas. Popova fue ejecutada en 1909. Asesinas en serie famosas: * Aileen Wuornos, mató a 7 hombres, mientras trabajaba como prostituta en la Florida. * Dorothea Puente fue sentenciado a cadena perpetua a los 64 años por haber matado a por lo menos 25 clientes de edad avanzada. Trabajó con los Servicios Sociales para atender a las personas de edad avanzada. * Ana María Hahn era un inmigrante alemana que asesinó a hombres de edad avanzada. Fue ejecutada en la silla eléctrica en 1938. ésta la pongo con más información por la cantidad de homicidios cometidos * Jane Toppan Nacida en Boston en 1854 (su nombre original era Nora Kelly), su madre murió cuando era aún una niña pequeña y su padre, un sastre, fue internado en un hospital psiquiátrico por tratar de coser los párpados de Nora. Pasó un breve tiempo en un orfanato y después se fue a vivir con la familia Toppan, quienes le cambiaron el nombre a Jane aunque jamás la adoptaron formalmente. Creció resentida con su madre adoptiva, quien era abusiva con ella y odiaba a su hermanastra Elizabeth, la consentida de la familia. A pesar de esto, llevó una vida más o menos normal hasta que, siendo una mujer joven, fue abandonada por su prometido, lo que le produjo una crisis nerviosa tras la cual trató infructuosamente de cometer suicidio. En 1885 entró a la escuela de enfermería donde solía obtener excelentes notas, aunque algunos se sorprendieron por su excesivo interés en las autopsias. También comenzó a experimentar con los efectos de la morfina y de la atropina en los pacientes e, incluso, fue recomendada para trabajar en el prestigioso Massachusetts General Hospital. Eventualmente, fue dada de baja después de que dos pacientes murieron misteriosamente mientras se encontraban bajo su cuidado aunque otras fuentes mencionan que fueron varias docenas. Tras este breve traspié, comenzó a trabajar como enfermera privada con cierto éxito, a pesar de algunas quejas de sus empleadores por pequeños robos. Aún así, era considerada una enfermera tierna y sensible quien regularmente se hacía cargo de los ancianos enfermos de las familias acomodadas de Boston. Sin embargo, demasiados pacientes morían bajo sus cuidados cuando les administraba sus “pócimas especiales”. A lo largo de dos décadas Jane acumuló un número incontable de víctimas que sucumbieron a sus mortíferos cocteles de morfina. Se dice que fueron 31 muertes, pero en realidad el número pudo haber sido mucho mayor. Jane no solamente mataba pacientes. En 1895 mató a sus caseros y en 1899 a su hermanastra Elizabeth, a quien le administró una dosis letal de estricnina la cual, como se sabe, produce una muerte espantosa, con terribles dolores y convulsiones. En 1901, Toppan se hizo cargo de el anciano Alden Davis y se instaló en su casa. Mató a la esposa y a Alden Davis, así como a dos de sus hijas. Luego regresó a su ciudad natal y comenzó a cortejar al viudo de su hermanastra (a quien Jane había matado) y asesino a la hermana de éste. Luego envenenó a su pretendido para poder hacerse cargo de él y devolverle la salud. Incluso, se envenenó a sí misma con el objeto de provocar la lástima de el pobre hombre. Sin embargo, el engaño no funcionó y fue expulsada de la casa. Para entonces, las sospechas en torno a esta mujer habían crecido considerablemente y los sobrevivientes de la familia Davis pidieron un examen toxicológico de la hija menor del difunto Alden Davis. El examen, como es lógico suponer, demostró que ésta había muerto de una dosis letal de atropina y morfina. Finalmente, Jane Toppan fue arrestada el 29 de Octubre de 1901. Estando bajo custodia, Jane confesó haber cometido 31 asesinatos aunque se piensa que un número más realista sería entre 70 y 100. En el juicio, llevado a cabo en 1902, los médicos declararon que Jane Toppan había nacido con una “débil condición mental”. Estando en la corte, Jane dijo: “Esa es mi ambición. Matar más gente (más gente indefensa) que cualquier otro hombre o mujer que haya existido jamás”. A pesar de todo esto, fue hallada no culpable por razón de insania (locura) y fue enviada al asilo de Tauton, en Massachusetts en donde pasó el resto de su vida hasta que murió, en Agosto de 1938 a la edad de 84 años. Aunque los trabajadores del hospital la recuerdan como una anciana callada y tranquila, aún tenía fantasías homicidas. Algunas de las cuidadoras recuerdan haberla oído decir: “Traiga algo de morfina, querida, y vayamos al pabellón. Usted y yo nos divertiremos muchísimo viéndolos morir” Ahora bien, esta de ésta chica no tengo mucho que decir, solo lean Mujer asesina a su novio con una iPod Una mujer de Memphis, Tennessee fue arrestada y acusada de asesinato en primer grado después de matar a su novio con un reproductor de música MP3, iPod. Arleen Mathers, de 23 años, fue arrestada después de que llamó a la policía local y admitió haber acabado con la vida de su novio. Cuando la policía llegó a la residencia de Mathers, encontraron el cadáver de Brad Pulaski, de 27 años de edad. Había muerto debido a traumas, después de haber sido golpeado en repetidas ocasiones con un objeto metálico. El arma asesina: una iPod MP3 player de Apple. A pesar de que no se había confirmado el motivo, la evidencia sugiere que el asesinato fue resultado de una disputa doméstica después de que Pulanski borró las canciones del iPod de su novia. De acuerdo con los policías que investigan el caso, Arleen estaba histérica cuando llegaron a la escena del crimen, y les dijo que había matado a su novio porque la acusó de bajar música de forma ilegal de la red, y borró sus dos mil canciones en MP3. Arleen reclamó que le había tomado tres meses construir su colección musical. La autopsia reveló que Pulaski fue golpeado en repetidas ocasiones en la cara y el pecho con un objeto metálico, y murió a causa de un derrame interno. De acuerdo con el sitio web de Apple, la iPod está hecha parcialmente de metal sólido, y ha sido reconocida por su resistencia al maltrato, golpes e incluso derrames de líquidos sobre ella. “Le tomó un rato morir”, dijo el forense. “Debe haberlo golpeado entre 40 y 80 veces con esa iPod. Su muerte no fue instantánea, eso es seguro”. Mathers fue arraigada el viernes en la noche bajo vigilancia especial, el Juez estableció su fianza en 600 mil dólares…

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Bihari Mritak, el hombre muerto que estaba vivo
Bihari Mritak, el hombre muerto que estaba vivo
InfoporAnónimo2/25/2012

¿Qué ocurriría si un día te das cuenta que en todos los documentos oficiales constas como persona fallecida y por mucho que lo intentas nadie arregla dicha situación? Imagina que alguien ha ido al registro, ha indicado que has muerto y pide que se pongan a su nombre todas tus pertenencias. Lal Bihari luchó incansablemente para demostrar que estaba vivo (thefridaytimes) Es lo que le sucedió a Lal Bihari, un joven agricultor de 15 años de la India, que cierto día descubrió que figuraba como persona fallecida tras acudir a una entidad bancaria con el fin de gestionar un préstamo y éste le fuese denegado. A lo largo de las siguientes dos décadas, Bihari luchó incansablemente contra una burocracia incompetente y corrupta que permitía (a través de sobornos) registrar como fallecidos a cientos de ciudadanos para traspasar todas las propiedades y todo el dinero a personas sin escrúpulos. Durante 18 largos años (1976-1994), a Lal Bihari le tocó batallar e intentar demostrar que no había muerto y que su incursión en ese listado se debía a una treta realizada por su propio tío para quedarse con todo lo que le pertenecía. Todos los días se presentó ante las autoridades para demostrarles que no había fallecido, cometió delitos para así ser detenido y poder dar fe de su condición de 'no muerto', pero no había manera de que atendiesen sus quejas y peticiones. En 1980 descubrió que no era el único caso y que, otros muchos como él (aproximadamente un centenar), peregrinaban de una ventanilla a otra, sin que tampoco les hicieran caso. Fue en ese momento cuando se le ocurrió fundar la Mritak Sangh (Asociación de personas muertas) en Uttar Pradesh (estado en el que residía y el de mayor población de la India). Pensó que la unión de todos los afectados ayudaría a presionar a la burocracia gubernamental y así poder ser inscritos de nuevo en el registro de personas vivas. Pero no solo se dedicó a demostrar que estaba vivo, sino que tuvo que salvaguardarse de no morir asesinado por parte de su tío, quien se había apoderado de todos sus bienes. De haber conseguido matarlo, jamás hubiera sido condenado ni culpado, ya que según las leyes no se puede juzgar a alguien del asesinato de una persona que ya está muerta. Lal Bihari lo tenía todo en contra. Como modo de protesta añadió a su apellido la palabra Mritak (muerto), pero aun así no recibía contestación favorable a su solicitud para volver a figurar como vivo. Entre los muchos actos que realizó Lal Bihari Mritak estuvo el de presentarse a las elecciones generales de 1989, dándose la paradoja que se le admitió como candidato pero no se le reconoció oficialmente como persona viva. También secuestró a su propio primo (hijo de la persona que había usurpado todas sus propiedades) y a pesar de ser detenido y encarcelado siguió en su misma condición. Finalmente, en 1994, tras una difícil batalla judicial, logró anular su muerte y recuperar todas sus pertenencias y propiedades. Por aquel entonces, la asociación Mritak Sangh tenía miles de asociados y la popularidad de Lal Bihari era descomunal. En el año 2003 se le concedió el Premio Ig Nobel de la Paz por tres motivos: su intensa vida y lucha tras ser declarado como persona muerta, por su campaña para acabar con la corrupción y la burocracia en la India y por la creación de la Asociación de personas muertas (Mritak Sangh). Trabajando en la Asociación de personas muertas (Mritak Sangh)

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Ted Bundy, el asesino
Ted Bundy, el asesino
InfoporAnónimo2/16/2012

TED BUNDY '...Nosotros los asesinos seriales somos sus hijos, somos sus esposos, estamos en todas partes. Y habrá más de sus niños muertos mañana.' Ted Bundy Theodore Robert Cowell nació el 24 de Noviembre de 1946 su madre fue Louise Cowell y su padre un veterano de la fuerza aérea cuya identidad permaneció desconocida para Bundy durante toda su vida. Tras el nacimiento de Ted, Louise se va a vivir con sus papas y al paso del tiempo se le hace creer al niño que sus abuelos son sus padres y que su madre biológica es su hermana mayor, esto con el objetivo de proteger a la joven mujer de las acidas críticas de la sociedad en contra de las madres solteras. Esto a la postre resultó negativo para Bundy, ya que en algún momento de su vida se iba a enterar del engaño. A la edad de 4 años Bundy y su madre se mueven a Tacoma Washington a vivir con otros parientes y ahí la madre se enamora de un cocinero de la ciudad llamado Johnnie Culpepper Bundy y en Mayo de 1951 la pareja finalmente se casa. De ese modo Ted asume el apellido Bundy que conservaría toda la vida. El nuevo matrimonio fructificó con 4 hermanos mas para Bundy y a pesar de que Johnnie trataba de formar un lazo afectivo de padre a hijo con Ted incluyéndolo en todas las actividades familiares, este no se pudo solidificar nunca. Conforme pasaba el tiempo Ted se sentía más incómodo de la situación. Cada vez se fue haciendo más solitario y los expertos opinan que la incapacidad de Bundy para socializar y edificar lazos afectivos con las personas viene de estos primeros episodios familiares. Sin embargo esta condición psicológica es perfectamente típica de los asesinos seriales. De acuerdo a los autores Michaud & Aynesworth la infancia de Bundy fue caracterizada por ser 'diferente' cosa que entre la niñez no es bien vista, teniendo que soportar toda clase de bromas de los más pesados compañeros de su escuela, la Woodrow Wilson High School donde si bien no era el más brillante alumno, pudo sacar muy bien sus calificaciones. En el libro 'Ted Bundy: Conversations with a Killer' establecen que el joven Bundy era incapaz de relacionarse satisfactoriamente con los demás. Que no entendía la necesidad de la gente por hacerse de amigos, de dejarse estimar. En realidad por alguna barrera psicológica ya infranqueable, no le interesaba formar lazos de amistad con otras personas. Actuaba como el resto, pero en el fondo dudaba. En la educación media superior Bundy se convirtió en un sujeto dinámico y popular. Sus calificaciones eran buenas y todo marchaba más o menos bien, aunque no salía mucho con mujeres se le consideraba un sujeto atractivo y de excelentes maneras. Sus intereses giraban completamente en las actividades extracurriculares, como el esquiar y la política, que le provocaba apasionamientos y alguna vez en su vida estuvo involucrado en ella. De esta época se insiste que comenzó su carrera criminal empezando por lo pequeño: robos aquí y allá en tiendas, estafas de poca importancia, voyeurismo, etc. Pero para un criminal serial, por algo se empieza. Al paso del tiempo la personalidad de Bundy iría de ser tímido y reservado a ser un sujeto más dueño de sí mismo y dominante. A la par de esta evolución en su trato, irían in crescendo las manifestaciones sociópatas como el robo a casa habitación y el allanamiento de morada. Sabemos que un criminal serial es por definición manipulador y mentiroso. La gente de su círculo cercano jamás tuvo oportunidad de interpretar todas las señales que emitía Bundy. Fue a clases a la universidad de Washington y a la Puget Sound y era aplicado en sus estudios y grados. En el plano laboral, tomaba empleos de bajo nivel pero no perduraba mucho en ellos. Y sus empleadores lo recuerdan como alguien poco confiable. Cosa que es usual de los criminales seriales: el mantener escaso control y disciplina en sus empleos. Es en la primavera de 1967 que entabla la relación amorosa con una chica que cambiaría su vida entera. La muchacha, californiana ella era el sueño hecho realidad que Bundy había imaginado toda su vida; inteligente, hermosa, sofisticada y de buena familia ¿qué más podía pedir? Sin embargo aunque la muchacha lo amaba, no era este amor de la misma magnitud que el de él hacia ella. En 1969 año que se gradúa la muchacha decide terminar la relación con Bundy puesto que veía enormes huecos en su personalidad, principalmente la falta de dirección y objetivos claros en su vida. Al cabo una mujer práctica e inteligente desechó a este pretendiente de su lista de prospectos. Ted nunca se recuperaría del cortón, aquella muchacha se convirtió en toda una obsesión e intentaría seguir en contacto con ella escribiéndole cartas, aunque ella no cambiaba de decisión, por el momento... Por la ruptura anterior Bundy había dejado los estudios, pero de alguna manera rehízo sus asuntos y se reinscribió en la universidad de Washington esta vez en la carrera de psicología. En dicha materia era brillante y tenido en buena estima por sus profesores. En esta época inicia un romance con (seudónimo) Elizabeth Kendall que duraría aproximadamente 5 años. Ella venía de un reciente divorcio y tenía una pequeña hija y veía a Ted como un excelente partido. A pesar de que conocía que él no la amaba tanto y de que ante la idea del matrimonio el externo su negativa -pues aún tenía muchas cosas por lograr antes de casarse- y aparte de todo que sospechaba que mantenía relaciones con otras mujeres, guardaba la esperanza de que cambiaría para bien y que finalmente sentaría cabeza al lado de ella y su hija. Pero nada de esto iba a ocurrir, Elizabeth Kendall desconocía de la pasada relación de Bundy con la californiana y que aún mantenían comunicación entre ellos. Del 69 al 72 todo iba en la dirección deseada, Bundy enviaba solicitudes de admisión a varias escuelas de derecho y estaba involucrado en actividades comunitarias y hasta obtuvo una condecoración de la policía de Seattle por salvar a un pequeño de 3 años de morir ahogado. Estaba involucrado con figuras importantes del partido republicano y es en un viaje de trabajo a California en 1973 que se reencuentra con su antigua novia. Al verlo queda impresionada por el enorme cambio experimentado por Bundy, y el tema del matrimonio salió a flote en varias de los encuentros amorosos que ambos sostuvieron en el verano e invierno. Ante estos cortejos la chica cayó de nuevo enamorada de Ted Bundy pero repentinamente este dio el cortón. Para Febrero de 1974 se consuma la venganza no devolviéndole ninguna llamada más a la muchacha. De hecho ella jamás volvió a saber nada de Bundy, y comienza el killing spree de la infamia: la mayoría de las víctimas de Bundy serían en lo sucesivo mujeres atractivas, blancas, de cabello negro lacio y peinado por la mitad. A pesar de que varios expertos piensan que Ted Bundy debió comenzar a asesinar desde la adolescencia, pues se especula que la desaparición en Tacoma Washington de Ann Marie Burr (8 años) pudo estar relacionada con Bundy que en ese entonces tenía 15 años, se consideran sus primeros crímenes confirmados aquellos desde el año de 1974 ya de 27 años en adelante. El 4 de Enero de 1974 entra Bundy al cuarto de Joni Lenz de 18 años estudiante de universidad y la golpea con una palanca metálica inclusive remueve una pieza de la cama de la víctima y la agrede sexualmente con la misma. Al día siguiente la mujer es encontrada en un charco de su propia sangre. Sobrevive pero con daño cerebral permanente. La siguiente fue Lynda Ann Healy 21 años, estudiante de psicología en la Universidad de Washington. El 31 de Enero de 1974 Bundy logró colarse a su dormitorio y la golpeo dejándola inconsciente. La vistió con unos jeans y una playera para luego envolverla en una sabana. Sus restos decapitados fueron hallados un año después en las montañas cercanas. La noche de su desaparición sus vecinos de cuarto nada pudieron escuchar así que nadie notó la ausencia de la muchacha hasta el día siguiente que sonó el despertador y el teléfono. Finalmente los padres se preocuparon ante la ausencia de Lynda pero la policía no fue capaz de establecer que algún grave crimen hubiera sido cometido así que no se tomaron mayores muestras ni estudios del escenario del crimen. Durante la primavera y verano de ese año, bajo similares circunstancias seguían desapareciendo jovencitas universitarias todas ellas mujeres hermosas, de cabello a los hombros lacio y de color oscuro. Igualmente su desaparición era descubierta por las mañanas cuando se ausentaban de sus labores ordinarias. Al menos 8 víctimas se contabilizaron hasta que Bundy atacó a plena luz del día. Mientras tanto la policía comenzó la investigación y los testimonios apuntaban hacia un hombre a quien se identificaba por 'Ted' que solicitaba la ayuda de jovencitas que veía pasar. Se le veía en apuros cargando libros pues traía un brazo enyesado o con un cabestrillo. Otras veces también se le vio en problemas para echar a andar su viejo VW. En otras ocasiones fue visto merodear el sitio donde habían desaparecido dos muchachas, así que la policía ya tenía varias pistas de quien podría ser el responsable de los crímenes. En Agosto de 1974 en el parque del lago Sammamish, fueron hallados los restos de dos muchachas desaparecidas en Julio pasado. Fue notable el hecho de que fueran identificadas las victimas por la escasez de pistas: mechones de cabello de diferentes colores, una quijada, dos cráneos y cinco huesos de pierna fue todo lo rescatado del parque. Se concluyó que dichos restos pertenecieron a Janice Ott y Denise Naslund, ambas desaparecidas a plena luz del día el 14 de Julio. Los últimos en ver con vida a Janice Ott fue una pareja que vieron a un hombre platicar con la muchacha, de lo cual escucharon que el sujeto, por cierto bien parecido, necesitaba ayuda para cargar su bote al carro pues tenía un brazo enyesado a lo cual la mujer accedió sin ningún problema. Denise Naslund pasaba el día con su novio y amistades cuando fue al baño del parque para no regresar jamás. Igual se apareció un hombre solicitando ayuda a un par de mujeres para cargar su bote al auto, pero estas dijeron que no podían ayudarlo, caso contrario a Naslund que no podía negarse a ayudar a un hombre con un brazo enyesado. Fue este gesto de amabilidad el que le costó la vida a la muchacha. Bundy contaba con una ventaja sobre la policía y era que su aspecto podía cambiar enormemente con solo ajustar el estilo de peinado y por dejarse o rasurarse la barba. Sus rasgos físicos lo hacían un hombre bien parecido pero que no llamaba demasiado la atención por lo que era muy difícil seguirle la pista. Así fue que cambió de residencia para seguir matando y se fue al estado de Utah, en ese lugar se despachó a la hija del sheriff local, Melissa Smith el 18 de Octubre de 1974 y días después a Laura Aimee cuyo cuerpo fue localizado en las montañas Wasatch. El cuerpo mostraba huellas de haber sido golpeado en la cabeza con la clásica cuña de metal, había sido violado y sodomizado. La policía estableció que había sido asesinada en otra parte puesto que no había señales de sangre de la víctima en lugar del hallazgo. La policía del estado comenzó una frenética búsqueda del asesino, pero la similitud en el modus operandi los hizo contactar a los oficiales de Washington con quienes conjuntamente acumularon evidencias hasta publicar un sketch con la probable apariencia del asesino. Gracias al retrato hablado sobre el asesino, una amiga cercana de Elizabeth Kendall identifica al probable asesino como Ted Bundy de quien tenía muy mala impresión, pero dejando de lado eso simplemente el parecido era innegable y así se lo hizo saber a su amiga, que irónicamente estaba al tanto de los crímenes y escribía regularmente reportes acerca del asunto. De hecho Kendall se llegó a convencer de que su novio podía ser el asesino pues muchas claves apuntaban directamente hacia él. El parecido de Ted con el sketch de la policía, el hecho de que manejaba un VW sedan como el asesino y que había visto en su departamento muletas a pesar de que él no se había lastimado nunca. Dada la situación, llamó de manera anónima a la policía sugiriendo que su actual novio pudiera tener algo que ver en las muertes y a pesar de que facilitó fotos recientes de Bundy a la policía, los testigos fallaron al tratar de hacer la correspondiente identificación. La policía desechó esa pista para enfocarse en otros reportes. Y la atención hacia Ted Bundy se disipó hasta algunos años después. Mientras tanto el asesino se confiaba mas y mas en su estrategia de pasarse de un estado a otro para evitar que la policía descubriera alguno de sus patrones y así sus intentos y avances eran cada vez mas burdos y arriesgados al grado de que las victimas no caían ya tan fácil, convirtiéndose algunas de ellas en útiles testigos que más tarde harían posible la captura de Bundy. El 8 de Noviembre de 1974 el caso dio un giro de 180 grados cuando Bundy deja escapar con vida a Carol DaRonch. Los hechos fueron así: merodeando una tienda de libros, Bundy elige como víctima a la chica de 18 años y con engaños se hace pasar por un oficial de la policía de apellido Roseland y le avienta el rollo de que alguien trató de robarse el automóvil de la chica. A fuerza de insistir logra hacerla que suba a su carro y al poco de conducir -en la dirección opuesta a la estación de policía- comienza el forcejeo entre ambos. Bundy la amenaza con una pistola y la cuña de metal. Al tratar de esposarla, falla y ella lucha por su vida. Sale del carro y a pesar de que este continúa con el ataque, ella se defiende logrando golpearlo en los genitales. De esta manera gana preciosos instantes para escapar. Afortunadamente una pareja que manejaba por el lugar alcanza a darse cuenta de la situación y la chica logra entrar al carro de ellos. Inmediatamente la llevan a la estación de la policía. La chica está en plena crisis nerviosa. Pero ese no fue el único intento que Bundy efectuaría ese día, aventándose otro más en una escuela del lugar, donde molestó constantemente a la directora del mismo, lo bueno que la mujer nunca prestó atención al sujeto por estar sumamente ocupada en sus asuntos, pero le pareció muy extraño verlo merodeando el lugar. De todos modos Debby Kent halló la muerte a manos de Ted Bundy esa noche, la muchacha había quedado de pasar por su hermano al boliche y regresar por sus papas al auditorio de la escuela, pero ni siquiera llegó al carro que permaneció en el estacionamiento sin cambio alguno. La única pista encontrada fue una pequeña llave de esposas que concordó a la perfección con las esposas usadas en el intento de secuestro de la señorita DaRonch. El círculo sobre Bundy se cerraba cada vez más. El 16 de Agosto de 1975 el VW sedán de Bundy es identificado con el implicado en el secuestro de DaRonch. Tras una semana de juicio por secuestro, Ted Bundy es sentenciado a una pena de 15 años el 1 de Marzo de 1976 en la prisión estatal de Utah Colorado. Las autoridades investigan el resto de los crímenes del indiciado. Las pruebas contra Bundy eran ya inobjetables; se le detuvo debido a que los oficiales de camino en cada condado son conocedores de todos los vecinos y ponen mucha atención en los carros que no conocen. Como existía el antecedente de un VW sedan implicado en un secuestro, fue cuestión de no mucho tiempo para que se le detuviera. En las primeras inspecciones fueron hallados la palanca de metal (arma predilecta del Bundy), esposas, cinta y otros objetos que hicieron sospechar inmediatamente del detenido. La evidencia hallada fue ligada paulatinamente a la desaparición de otras mujeres (Melissa Smith, Laura Aime y Debby Kent) y gracias a la colaboración de la directora del 'play' de la escuela que merodeaba Bundy y de Carol DaRonch la identificación de Bundy fue corroborada policialmente. La policía supo que tenía en su poder al sujeto indicado y comenzó la investigación a gran escala del hombre que ahora sabían era Theodore Robert Bundy. El otoño de 1975 la policía profundiza en la vida de Bundy mediante las declaraciones de Elizabeth Kendall, quien acude a los interrogatorios afectada y nerviosa pero aporta valiosos datos que van componiendo el rompecabezas de la existencia de su peculiar novio. Relata que los días de los asesinatos no podía determinar donde había estado su novio, no con ella por lo menos. De hecho Bundy tenía por costumbre dormir mas durante el día y las noches aprovechaba para salir. Otro dato revelador es que hacía un año este había hecho un viaje al lago Sammamish para esquiar, justo por los días en que habían desaparecido las señoritas Ott y Naslund. En cuanto a la vida sexual de la pareja, Kendall narra que Bundy era afecto al sadomasoquismo y cuando ella decidió no participar más de ello, se había puesto triste y había perdido mucho del interés hacia ella. En las siguientes sesiones le contó a la policía que notó desde los primeros días de su noviazgo que Bundy guardaba en su habitación yeso y vendas y que hasta lo que recordaba nunca se había roto ningún hueso del cuerpo. Igualmente Bundy pasaba tiempo en las montañas Taylor lugar donde varios cuerpos habían sido hallados. Una vez descubrió debajo del asiento del carro un hacha y así por el estilo detalles que se convertían en evidencia crítica. El siguiente paso fue conocer de la anterior relación de Bundy con la muchacha californiana a quien contactaron para enterarse de cómo Ted había roto relaciones de la manera más abrupta y fría. Para colmo Bundy había cargado combustible empleando tarjetas de crédito por lo que el rastreo de sitios donde había pasado lo incriminaba más y más. El 23 de Febrero de 1976 comienza el juicio contra Ted Bundy por secuestro agravado. El acusado llega a la sala confiado y dueño de sí mismo pensando que no había suficiente evidencia en contra suya. No previó el impacto que tuvo la declaración de Carol DaRonch a quien el fiscal pide identificar al hombre que la atacó. Sin dudarlo un segundo señala directamente a Bundy a la vez que estalla en llanto. El jurado al voltear para ver la reacción de Bundy lo miran clavando una helada e impasible mirada a la testigo. En su defensa diría que ni siquiera conocía a la chica, pero tampoco tenía alguna coartada del día de los hechos. Al juez le tomó el fin de semana revisar a fondo el caso y el acusado fue sentenciado el 30 de Junio a una cadena de 15 años con posibilidad de libertad condicional. En la prisión se le efectuaron las pruebas psicológicas que el juez había ordenado y los doctores determinaron que Bundy ni estaba psicótico, sexualmente desviado, ni dependiente de drogas y alcohol o que sufriera de algún daño cerebral. Pero si tenía una fuerte dependencia a las mujeres y tenía un gran temor de 'ser humillado en sus relaciones con ellas'... Estando preso en Utah, se preparaban mas procesos contra Bundy, sus problemas legales apenas comenzaban. Las pruebas periciales al VW sedan de Bundy habían tomado un poco de tiempo pero las muestras de cabello tomadas coincidían con las de Melissa Smith y de Caryn Campbell y exámenes posteriores revelaron que las marcas de las lesiones craneales podían haber sido causadas por la palanca hallada un año antes en el carro de Bundy. Entonces la policía de Colorado levanta el cargo de asesinato el 22 de Octubre de 1976. En Abril de 1977 Bundy es trasladado a la cárcel del condado Garfield para encarar este nuevo proceso. Durante los preparativos del juicio Bundy decide defenderse asimismo ante la supuesta incapacidad de sus abogados a quienes despide. Con tanto trabajo ante sí, se le permite visitar la biblioteca de la corte de Aspen. Nadie imaginaba que la verdadera estrategia era intentar escapar. Aprovechando el hecho de que no entraba a la biblioteca esposado o encadenado en una de las frecuentes visitas al lugar, Bundy logra escapar por una ventana pero al caer se lastima un tobillo, situación por la cual no puede escapar tan lejos como pretendía. La policía estableció un rápido cerco en la ciudad y se emprendió una búsqueda masiva inclusive empleando perros olfateadores. Mientras tanto el fugitivo vivía de robar aquí y allá la comida que necesitaba y pasaba el tiempo en los campamentos durmiendo inclusive en los campers abandonados. Con el mayor de los sigilos se movía pero no podía permanecer en Aspen así que cuando haya un VW con las llaves puestas lo roba, pero es capturado de nuevo cuando la policía lo identifica. Fueron varios días los que logró eludir a la policía. De ahí en adelante para visitar la biblioteca de la corte se le impone ir encadenado y esposado pero para alguien como Bundy, tan cínico y hedonista, esta forma de ser tratado no era la justa ni la merecida y siete meses después intenta escapar con gran éxito esta vez. El 30 de Diciembre trepa al techo de una de las secciones de la cárcel de ahí lograr acceder a otra parte del techo que desembocaba en el closet de un departamento vacío del penal. Espero hasta saber que nadie estaba y salió por la puerta delantera de uno de los departamentos de los custodios. Nadie se dio cuenta de la ausencia de Bundy hasta la mañana siguiente, 15 horas después de los hechos. Para ese momento ya iba camino a Chicago con destino a Florida. Para Enero de 1978 ya estaba instalado en un departamento de Tallahassee, lugar cercano a la Universidad Estatal de Florida. Disfrutando de nuevo la libertad y sabiéndose joven, inteligente y poderoso, Bundy desarrolló esa vena por robar que tan bien le iba. Empleaba su tiempo entre sus diarios paseos al campus, donde inclusive entraba a algunas clases como si fuera un alumno más y veía la televisión que había robado de algún otro lado. De hecho todo su mobiliario era producto de los robos, igual que la comida que compraba usando tarjetas de crédito robadas. Todo marchaba de maravilla excepto por el hecho de que deseaba compañía y claro, saciar sus impulsos homicidas. El 14 de Enero el edificio de la fraternidad Chi Omega estaba semivacío pues la mayoría de las ocupantes estaban de fiesta o en salones de baile aprovechando que esa noche no había toque de queda. No era extraño que las muchachas llegaran incluso a temprana hora de la mañana siguiente. A las 3 a.m. el novio de Nita Neary la dejaba a la puerta de la fraternidad y la chica nota que la puerta está abierta, siendo que ellas tenían cuidado de siempre dejar cerrada la entrada. Tan pronto entró al edificio escuchó actividad y pasos de alguien corriendo en el piso de arriba, inmediatamente el sonido se acercaba a las escaleras. Alcanza a esconderse y observa bajar y salir del edificio a un hombre que lleva una gorra tejida color azul, y en el brazo lo que parecía una carpeta envuelta en un trapo. Atinó a pensar que alguien había asaltado la fraternidad así que buscó a su compañera de habitación Nancy y sin saber que hacer fueron en busca de la encargada del edificio, pero no tardaron en toparse otra compañera llamada Karen quien tambaleaba por el pasillo herida y cubierta de sangre en la cabeza. Pronto descubrieron otra muchacha mas, gravemente herida. Aquella noche Bundy efectuó uno de sus ataques más terribles por la saña y número de víctimas: la policía encontró el cadáver de Lisa Levy a quien golpeó en la cabeza, violó y que casi de una mordida le desprende un pezón del pecho. A la postre el ataque a Lisa Levy resultaría de crucial importancia en el destino de Bundy. Además insertó en su vagina una lata de spray para pelo. Margaret Bowman falleció en por estrangulamiento, igualmente atacada mientras dormía. Los análisis forenses indicaron que no fue atacada sexualmente como Lisa Levy. Pero los golpes a su cabeza fueron tan brutales que parte de la masa encefálica estaba expuesta cuando fue hallado el cuerpo. Ninguna de las dos mujeres pudieron pelear por su vida, el ataque fue veloz y contundente. Las demás victimas no pudieron aportar ningún dato sobre el atacante, únicamente la señorita Neary fue capaz de proporcionar los mayores datos. Bundy no había terminado aún su noche, no lejos de la fraternidad atacaría a una chica mas, afortunadamente los vecinos escucharon ruidos extraños y telefonearon al departamento de la mujer; esta acción heroica le pudo salvar la vida a la chica que inmediatamente fue asistida por la policía quienes la encontraron sentada en su cama, semiinconsciente tras la golpiza recibida. A pesar de que la policía pudo recabar bastante evidencia de este último ataque como fueron cabellos de una máscara que Bundy soltó en el lugar, semen y muestras de sangre la realidad era que el criminal les era desconocido. En el estado de Florida no sabían nada de Ted Bundy. La última víctima de Ted Bundy fue la adolescente Kimberly Leach que fue secuestrada el 9 de Febrero de 1978 en Lake City. El único testigo del acontecimiento fue una amiga suya de nombre Priscila quien la vio subirse a la camioneta de un señor, pero no pudo aportar mayores datos del color o tipo de camioneta. El cuerpo de la niña fue hallado 8 semanas más tarde en Florida, dado el avanzado estado de descomposición del mismo no dio ninguna pista significativa sobre el atacante. Días antes del secuestro de Kimberly Leach un extraño en una camioneta van color blanco se acercó a una estudiante de 14 años, la chica estaba en el camino en espera de su hermano que había quedado de pasar por ella. La chica, advertida por su padre -un oficial detective- de que no debía hablar con extraños se sintió incomoda ante las preguntas y avances de Bundy. Afortunadamente el hermano llegó y ordenó a su hermana abordar el carro. Extrañado por el sujeto, el joven apunta las placas de la van y se las muestra a su padre. Una vez escuchada la historia del hombre y la van blanca, el detective James Parmenter del departamento de policía de Jacksonville decide investigar. Las placas correspondían a un hombre llamado Randall Ragen a quien Parmenter decide visitar. El señor Ragen relata que las placas de que le preguntan habían sido robadas de su vehículo y que ya había tramitado unas nuevas. Posteriormente el detective se entera de que la van que le comentan sus hijos haber visto era robada. Entonces intuye una sospecha y hace que sus hijos vean unas cuantas fotografías en la estación de policía, para su sorpresa, el sujeto que identifican es Ted Bundy. Tiempo después de haber desechado la camioneta van, Bundy roba un automóvil que si le acomoda bien, otro VW sedán. Pero le vuelve a suceder lo mismo, los oficiales localistas de la región sospechan ante la presencia de un vehículo que no les es conocido. El oficial David Lee lo ubica el 15 de Febrero a eso de las 10 p.m. Reporta las placas a la central y descubre que el carro es robado así que decide actuar. Igual que en Utah, Bundy decide huir hasta que de repente para. Para sorpresa del oficial, este se resiste a la detención y logra escapar. El oficial dispara y Bundy se deja caer, simulando haber sido herido, solamente para atacar de nuevo al oficial cuando este se acerca de nuevo. Finalmente tras una un breve forcejeo es sometido y esposado. Una vez en manos de la policía la evidencia y las pistas se acumulan velozmente contra Bundy. Inmediatamente se le carga el asesinato de la joven Leach y también se le liga a los crímenes de la fraternidad Chi Omega y es sentenciado a muerte. Dos fueron los juicios que por asesinato enfrentaría Theodore Robert Bundy, el primero comenzó el 25 de Junio de 1979 en Miami Florida en este caso la corte se centró en los crímenes contra la fraternidad Chi Omega. El segundo juicio se realizó en Orlando Florida en Enero de 1980 y fue por el homicidio de la joven Leach. Pero sería el juicio de la fraternidad el que sellaría el destino fatal de Bundy. Estos juicios eran los juicios de la década, provocaron una marejada de publicidad y expectación en toda la unión americana. Bundy era visto como la real encarnación del mal, casi el demonio en persona. Miles de pesadillas giraban en torno a la imagen de este despiadado asesino. A pesar de tener al planeta entero en su contra y con todo el peso de la evidencia encima suyo, Bundy actuó como su propio abogado y siempre confió en poder hacer que el juicio fuera lo más justo posible. El jurado estaba compuesto por una mayoría de afroamericanos. La intención era que no se cargara de prejuicios dicho jurado, pero las evidencias fueron determinantes, sobre todo en el caso de la hermandad Chi Omega, primero fue el testimonio de Nita Neary señalando a Bundy como el sujeto que alcanzó a ver salir corriendo por la puerta. El otro testimonio contundente fue aportado por un odontólogo, el Dr. Souviron mostró una serie de fotografías de la mordida en la nalga de la señorita Levy y como las marcas de la dentadura correspondían a la perfección con los dientes de Bundy. De ese modo unas fotografías ligaron a Bundy con los asesinatos de la fraternidad. El 23 de Julio tras 7 horas de deliberación, el jurado decidió que Ted Bundy era culpable. Este escuchó el veredicto sin mostrar emoción alguna. En el estado de Florida se tiene una costumbre de efectuar un juicio aparte para la sentencia, el de Bundy ocurrió el 30 de Julio, una semana después del anterior. Esta ocasión testificó e imploró por la vida de su hijo la madre de Bundy y él mismo tuvo la oportunidad de dar una buena razón para que no se le sentenciara a muerte. Entre otras cosas se dijo víctima de una farsa, de un juicio injusto y abusivo. Y que no tenía ni siquiera porque pedir clemencia por algo que no había cometido. El juez Cowart al finalizar Bundy su declaración recomendó la pena de muerte en la silla eléctrica por la muerte de Lisa Levy y Margert Bowman. El 7 de Enero de 1980 comienza el juicio por la muerte de la niña Kimberly Leach, en Orlando Florida. Esta vez Bundy decide no defenderse asimismo y quedan como sus representantes los abogados Julius Africano y Lynn Thompson. La estrategia a seguir fue apelar por causa de incapacidad mental, es decir por locura. Una ruta muy arriesgada, pero casi la única opción para un asesino como Bundy. El jurado no tuvo problemas para darle la vuelta a esta débil estrategia y de hecho Bundy perdía cada vez más el control, gastando ya sus energías simplemente en no explotar contra todo mundo. Ya no le servía de nada aparentar calma y dominio de la situación sabiendo de antemano que su destino estaba ya decidido. Y durante el juicio sorprendió a todo mundo cuando anuncio su matrimonio con Carole Ann Boone, antigua compañera suya de trabajo. Gracias a una argucia legal del estado de Florida era posible sellar un matrimonio en el estrado y estando en juramento declarando ante el juez. Así que al testificar la señorita Boone, ambos aprovechan para legalmente quedar en matrimonio. Bundy pasa su luna de miel en el paredón de condenados a muerte de la cárcel Raiford. Pero no se iba a dar por vencido fácilmente y en 1982 contrató nuevos abogados para fabricar una apelación contra la sentencia de los homicidios de la fraternidad Chi Omega, pero la maniobra fue desechada por la corte. Luego en 1985 contrató nuevo abogado ahora para apelar la sentencia por el homicidio de Kimberly Leach pero de nuevo fue negada la moción. La lucha continuaría hasta 1986 en que pelearía de nuevo la pena de muerte que pesaba sobre si sin mejor éxito que las anteriores apelaciones. La ejecución de Ted Bundy fue programada para el 4 de Marzo de 1986 pero gracias a las diligencias de su abogada Polly Nelson, el día fatal fue posponiéndose hasta que finalmente la suprema corte de justicia de los Estados Unidos denegó la última prórroga el 17 de Enero de 1989. Echada la suerte de Bundy, cuando ya no podía cambiar su situación jurídica, adopta la decisión de confesar mas crímenes al Dr. Bob Keppel jefe de investigadores del departamento de justicia del estado de Washington. Keppel y Bundy habían ya trabajado conjuntamente cuando este último se ofreció para ayudar en la investigación acerca del asesino serial llamado en este entonces 'The Green River killer' criminal que tuvo en jaque a la policía por más de 20 años. Keppel asiste a las sesiones con Bundy armado únicamente de una grabadora para conservar los testimonios del asesino. Así el mundo se enteraría que Bundy conservaba por algún tiempo en su casa y en algunos casos, las cabezas de las victimas como trofeos y de que también practicaba necrofilia. La conducta de Bundy fue catalogada como de extrema perversión y compulsión necrofílica. Los analistas estiman que el número de víctimas podría fácilmente rondar las 100 mujeres, muy lejos de los conteos oficiales de alrededor de 36. El 24 de Enero de 1989 a las 7 AM con 4 minutos Theodore Robert Bundy es ejecutado en la silla eléctrica. Según se reporta, tuvieron que sacar a Bundy de su celda por la fuerza. Afuera de la cárcel numerosas personas esperaban la noticia y cuando el vocero de la institución declara la muerte de Bundy se escuchan vítores y aplausos incluso hasta fuegos artificiales son lanzados. Momentos después sale una carroza funeraria camino al crematorio. Al pasar la multitud aplaude, la horrible pesadilla había finalizado. A pesar de todo, todavía se le cargaría a la cuenta de Bundy un crimen más que tomo 28 años para esclarecerse. Katherine Devine fue vista por última vez el 25 de Noviembre de 1973 pidiendo aventón, para ser descubierto su cadáver el 6 de Diciembre de ese mismo año por una pareja en el parque McKenny del estado de Washington. Los forenses dicen que poco después de ser vista por última vez, Kathy Devine encuentra a la muerte, estrangulada, sodomizada y con la garganta rebanada. La mayoría de los enterados del crimen creía que Bundy había sido responsable pero en ese tiempo las autoridades culparon a un sujeto de nombre William E. Cosden Jr. quien actualmente purga condena por violación a 48 años. Felizmente el caso nunca fue cerrado y en el año 2001 gracias a exhaustivas pruebas de ADN el caso queda resuelto. Lista de víctimas confirmadas: Seattle, Washington: • 25 Noviembre 1973: Katherine Merry Devine, 15 • 31 Enero 1974: Lynda Healy, 21 • 12 Marzo 1974: Donna Manson, 19 • 17 Abril 1974: Susan Rancourt, 18 • 6 Mayo 1974: Roberta Parks, 22 • 1 Junio 1974: Brenda Ball, 22 • 11 Junio 1974: Georgann Hawkins, 18 • 14 Julio 1974: Janice Ott, 23 • 14 Julio 1974: Denise Naslund, 19 Salt Lake City, Utah: • 2 Octubre 1974: Nancy Wilcox, 16 • 18 Octubre 1974: Melissa Smith, 17 • 31 Octubre 1974: Laura Aime, 17 • 8 Noviembre 1974: Debbie Kent, 17 Aspen, Colorado: • 12 Enero 1975: Caryn Campbell, 23 Tallahassee, Florida: • 15 Enero 1978: Margaret Bowman, 21 y Lisa Levy, 20 • 9 Febrero 1978: Kim Leach, 12 Víctimas no plenamente confirmadas: • 9 Agosto 1961: Anne Marie Burr, 9 u 8 • 23 Junio 1966: Lonnie Trumbell • 19 Julio 1971: Rita Curran, 24 • Junio 1973: Rita Lorraine Jolly, 17 • Agosto 1973: Vicki Lynn Hollar, 24 • 25 Mayo 1974: Brenda Baker, 15 • Octubre 1974: Nancy Wilcox, 16 • 15 Marzo 1975: Julie Cunningham, 26 • 6 Abril 1975: Denise Oliverson, 25 • 15 Abril 1975: Melanie Cooley, 18 • 28 Junio 1975: Sue Curtis, 15 • 1 Julio 1975: Shelly Robertson, 24 • Julio 1975: Nancy Baird, 23 • Febrero 1976: Debbie Smith, 17 Nota: A pesar de que Ted Bundy confesó varios crímenes más, la imposibilidad de ligar los hallazgos por métodos forenses, impide confirmarlos y también se debe tener en cuenta que para posponer la fecha de su ejecución adoptó la estrategia de confesar poco a poco sus asesinatos. Pidiendo más tiempo, pero no pudo postergar su muerte. Algunos especialistas especulan que las victimas de Bundy pudieran llegar a las 100 y lo más probable es que nunca se sepa la verdad. De varias chicas aquí listadas, se sospecha pudieron morir a manos de Bundy pero repito, falta la confirmación.

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