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Usuario (Colombia)

El país nórdico lidera el informe PISA con una enseñanza gratuita que pone en Primaria a los profesores más preparados. Los niños finlandeses de hoy estarán el día de mañana entre los profesionales más preparados del mundo. No lo predice ninguna bola de cristal, lo auguran datos objetivos. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo. Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios (en España uno de cada tres jóvenes dejan sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria). Dispuesto a dar con la clave del éxito finlandés, el psicólogo escolar y entonces director del colegio Claret de Barcelona, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema educativo hace más de una década. Su primera sorpresa fue constatar que a los 4 y 5 años menos de la mitad de los niños finlandeses acuden a guarderías y no empiezan el colegio hasta los 7 años. Dos años después, sus puntuaciones son mejores que el resto de los países estudiados por la OCDE. Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta 5º no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones. La educación gratuita desde preescolar hasta la universidad incluye las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar aunque si alguien lo pierde está obligado a pagárselo. La jornada escolar suele comenzar sobre las 8,30-9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con el paréntesis del almuerzo a las 12-12,30 horas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, con deberes en casa que no son excesivos. ¿Cómo consiguen mejores resultados en menos tiempo? «El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines...)», explica Melgarejo. Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. «Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela» y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio. «En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana», añade el psicólogo escolar catalán, para quien este estímulo de la lectura en casa resulta fundamental. El sistema social finlandés contribuye con numerosas ayudas oficiales a las familias, que pueden conciliar su trabajo y la atención a sus hijos. Existe una herencia cultural luterana basada en la responsabilidad que fomenta la disciplina y el esfuerzo, a la que también acompaña una climatología que empuja a encerrarse en casa, pero estos factores también están presentes en otros países vecinos, como Suecia o Dinamarca, que disfrutan de mayor nivel económico y sin embargo figuran varios puestos por debajo en PISA. «No son las variables socioeconómicas las determinantes», subraya Melgarejo. De maestros, los mejores La diferencia radica en la elevada calificación académica del profesorado en Finlandia, principalmente en educación primaria. «Los finlandeses consideran que el tesoro de la nación son sus niños y los ponen en manos de los mejores profesionales del país», destaca el exdirector del colegio Claret de Barcelona. Los mejores docentes se sitúan en los primeros años de enseñanza, donde se aprenden los fundamentos de todos los posteriores aprendizajes. Se considera que hacia los 7 años el alumno se encuentra en la fase más manejable y es cuando realiza algunas de las conexiones mentales fundamentales que le estructurarán toda la vida. Por eso, se considera esencial seleccionar a quien ayudará en este proceso. Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales, voluntariado...). Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas. «Son las pruebas más duras de todo el país», asegura Melgarejo. Al proceso de selección le sigue una exigente licenciatura y periodos de prácticas. No es de extrañar que los profesores estén muy bien considerados socialmente en Finlandia. «Es un honor nacional ser maestro de Primaria», aseguró el pasado 25 de septiembre en Madrid Jari Lavonen, director del Departamento de Formación al Profesorado de la Universidad de Helsinki. Harri Skog, secretario de Estado de Educación de Finlandia desde 2006, resumía en una frase la importancia de este proceso: «La educación es la llave para el desarrollo de un país». Por eso el país nórdico dedica del 11 al 12% de los presupuestos del estado y los ayuntamientos a financiar este modelo de educación. «Es una política inteligente que les está dando fruto», considera Melgarejo, sin las presiones de Corea o Japón, otros países destacados en PISA.

Si pones una rata macho en una celda con cuatro hembras en celo, copulará con todas ellas hasta quedarse exhausto sin ganas de más. Las hembras pasarán por delante de él y le irán mostrando su espalda arqueada, pero durante un tiempo el saciado macho no les hará ni caso. Sin embargo, si de repente introduces una hembra nueva en la caja, se tirará de golpe sobre ella. Esta renovación instantánea de interés sexual se denomina Coolidge effect, y es el efecto de que el período refractario (tiempo necesario para sentir excitación sexual y tener una erección tras eyacular) se acorta ante la aparición de parejas nuevas. Una rata macho prefiere copular con dos hembras diferentes que dos veces con la misma, y observaciones de comportamiento animal indican que es muy frecuente en otras especies. Ningún comité de ética ha aprobado experimentos parecidos en humanos, pero estudios indirectos indican que el Coolidge effect puede mantenerse. Significado evolutivo del Coolidge effect El nombre de Cooldige effect proviene de una anécdota muy graciosa: cuentan que a finales de los años veinte la esposa del entonces presidente de los Estados Unidos, Calvin Coolidge, estaba paseando por los jardines de su casa de campo, y cuando vio a una pareja de gansos en plena acción preguntó al granjero que la acompañaba: “¿Cuántas veces al día se aparean?”. “Docenas!”, respondió el granjero, a lo que la sorprendida Sra. Coolidge interpeló “¿Ah sí? ¿Podría ir a informar de este hecho al Sr. Coolidge por favor?”. Cuando el granjero se lo comunicó al presidente éste le preguntó “¿Siempre copulan con la misma hembra?”. “No señor; van cambiando”. “¿Ah, sí?… ¿Podría ir a informar de este hecho a la Sra Coolidge, por favor?”, replicó con sorna el presidente. Desde entonces se denomina Coolidge effect a esta disminución del período refractario ante la presencia de nuevas parejas sexuales, que tiene mucho sentido evolutivo. Se especula que evolutivamente la pérdida de interés sexual y erección tras la eyaculación masculina es un mecanismo para evitar gastar energías y reservas espermáticas con una hembra con la que acabas de copular. Para maximizar las posibilidades de reproducción es “mejor” tener período refractario, pero al mismo tiempo, que se acorte de inmediato si aparece una nueva hembra en celo. Evolutivamente tiene mucha lógica, las observaciones de etología animal lo confirman, y los científicos están buscando mecanismos para explicarlo. Hombres sin período refractario Sin duda las hormonas deben estar implicadas. Sabiendo que los antidepresivos que aumentan los niveles de serotonina disminuyen la excitación sexual y extienden el tiempo requerido para llegar al orgasmo, los investigadores disminuyen los niveles de serotonina en ratas y ven cómo se acorta el período refractario. También sabemos que la adrenalina excita de manera general el organismo, y que la dopamina (hormona de la motivación ante nuevos estímulos) facilita las reacciones sexuales: inyectar en ratas adrenalina y dopamina también acorta el período refractario. Pero la hormona más sospechosa es la prolactina, claramente asociada a una disminución de deseo sexual, y que se segrega en grandes cantidades tras el orgasmo. Sospechando que podría ser la clave neuroquímica del período refractario, investigadores alemanes decidieron hacer pruebas con un chico de 25 años que no perdía la erección tras la eyaculación. Porque sí, esto ocurre: hay hombres sin período refractario. Son hombres que pueden tener una relación sexual convencional, llegar al orgasmo, eyacular, y si quieren pueden continuar sin problema. No sienten hipersensibilidad en el pene ni pierden un ápice de erección. Si deciden parar, a los segundos baja. Pero si se sienten todavía estimulados, pueden retirarse tranquilamente, quitarse el preservativo, poderse otro, y proseguir como si nada. Durante la escritura de S=EX2 conocí a un chico de 30 años al que le ocurría, y varias mujeres que explican haberse encontrado con algún caso. Pero qué mayor evidencia, que el estudio alemán. Los investigadores de la University of Essen convocaron a su laboratorio al chico alemán y nueve voluntarios de su misma edad, y con la ayuda de películas pornográficas les pidieron que se fueran masturbando. Ellos registrarían los tiempos e irían tomando muestras de prolactina. Los resultados fueron muy significativos: el chico sin período refractario se masturbó bastantes más veces (llegó a tener dos orgasmos con eyaculación separados sólo por dos minutos), y sus niveles de prolactina en sangre no se vieron alterados. En cambio en los otros voluntarios los valores de prolactina subieron sustancialmente tras el primer orgasmo, no pudieron repetir la estimulación, bajaron un poquito a los 20 minutos, y volvieron a subir después del segundo orgasmo. Junto con otros datos experimentales, los científicos alemanes publicaron una revisión concluyendo que la segregación de prolactina inducida por el orgasmo era uno de los mecanismos involucrados en el período refractario. Estos resultados han sido matizados, y en una extensa y más actual revisión de bibliografía científica sobre el período refractario publicada en The Journal of Sexual Medicine, el grane experto en fisiología de la sexualidad Roy Levin argumenta que la hyperprolactinemia no siempre provoca falta de deseo, y que no es el principal factor. Levin cree que el rol de la oxitocina no ha sido todavía investigado, y que al modelo le falta incorporar la pérdida de actividad en algunas zonas del cerebro como la amígdala. Mujeres con período refractario ¡Claro que las mujeres también tienen período refractario! Obvio que ellas tras el orgasmo pueden continuar con penetración vaginal, y llegar a tener más orgasmos, pero en muchas ocasiones su clítoris también pierde flujo sanguíneo y se vuelve hipersensible, pidiendo a sus parejas que eviten la estimulación directa. Hay muy pocos estudios sobre período refractario en mujeres, pero uno canadiense publicado en 2009 pasó un cuestionario a 174 estudiantes universitarias (media de 25 años) preguntando (entre otras cuestiones): 1) “¿Tu clítoris se vuelve más sensible cuando tienes un orgasmo? (A-Si, en el momento del orgasmo; B-Sí, pero no hasta después del orgasmo; C-No)”. 2) ”Después de tener un orgasmo, ¿deseas continuar con la estimulación clitoriana directa? (A-Si, en seguida; B-Sí, pero me concentro en mi pareja; C-Si, pero necesito algún tiempo; D-No)”. Ante la primera pregunta el 96% de las chicas respondieron la opción B y el 4% restante la C. A la segunda pregunta sobre el deseo de continuar la excitación clitoriana el 86.2% de las chicas respondieron “D-No”. El 11,5% “C-Sí, pero necesito tiempo”, el 1.7% la “B-Sí pero me centro en él”, y sólo el 0.6% “A-Sí, en seguida”. La hipersensibilidad del clítoris tras el orgasmo es muy frecuente en mujeres, cosa que no implica que no puedan continuar el coito y tener más orgasmos. De hecho una de las preguntas del cuestionario era “¿Cuán a menudo tienes múltiples orgasmos?”. El 6.9% respondió “siempre”; el 10.3%, “sólo con masturbación”; el 8.6%, “sólo durante el coito”; el 25.3%, “ocasionalmente”; el 21,8%, “raras veces” y el 27%, “nunca”. Sobre la pregunta “¿Cuántos orgasmos sueles tener durante el coito?” el 50,6% dijo “uno”; el 13.8%, “más de uno” y el 29.9% respondió “ninguno”. Conclusión: al menos entre las estudiantes universitarias canadienses, la anorgasmia durante el coito es más frecuente que la multiorgasmia. De entre todas las participantes las investigadoras seleccionaron un grupo de 11 voluntarias para hacer un seguimiento más exhaustivo sobre la hipersensibilidad del clítoris, y comprobaron que la hipersensibilidad puede durar desde unos segundos a varios minutos, que en la mayoría la punta del clítoris es la que está más hipersensible, y que en masturbación la molestia es menor que en pareja porque ellas pueden regular la estimulación mejor que el amante. La ciencia te puede explicar muchísimas cosas sobre la sexualidad humana, algunas tan o más interesantes que las encontradas en novelas eróticas. Si las fotos de títulos de artículos científicos te despiertan tanta curiosidad como las típicas de hombres o mujeres en actitud sensual, S=EX2 te va a encantar.

JAVIER PIZARRO No hace falta estar atrapado por el síndrome de Peter Pan para ser un habitual de la literatura infantil. No es un mundo exclusivo para niños, maestros o padres. Muchos de los libros en principio destinados a los más pequeños son, por sus contenidos, ilustraciones y sobre todo por la belleza que encierran, un alimento indicado para todos los públicos, se tenga la edad que se tenga. Decía José Saramago en su cuento para niños La flor más grande del mundo: “¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando?” Para un niño, estos volúmenes le sirven de ayuda para comenzar a comprender el mundo que le rodea y aprender a resolver conflictos. Un adulto, sin embargo, puede sacarles mayor partido, pues cuenta, en principio, con otras armas como la ironía, la costumbre al caudal de una historia y a las fotografías literarias que definen a los personajes. No lo dudes, estos libros están llenos de dobles lecturas, de grandes reflexiones filosóficas, de emotividad y, además, de unas ilustraciones que en muchos casos son toda una obra de arte. Si ya nadie te cuenta un cuento antes de irte a dormir, te propongo cinco títulos que te harán viajar, volver a encontrar el niño que fuiste y acceder a nuevos e inesperados mundos. 1) Destroza este diario. De Keri Smith. Editorial Paidós. Nos han enseñado que a los libros hay que respetarlos y cuidarlos. A todos, menos a este. La propuesta de Keri Smith, la autora de una bitácora en la web que atrae a más de 8.000 lectores diarios, se acompaña con unas instrucciones muy precisas de cómo hay que destrozarlo, vivirlo, recrearlo… Cada página nos pide una forma muy determinada, pero a la vez muy libre, de cómo interactuar con este ejemplar. Te propondrá que pintes con la lengua, que pongas cosas pegajosas, que lo arrastres por el suelo…. Todo depende de ti. Entra en el juego y se convertirá en adictivo y creativo. A veces no está mal dejar el Instagram para pasar a la creatividad más artesanal. Para completar y personalizar este libro, hay que remangarse y mancharse las manos. “Durante el proceso de creación, te ensuciarás. Es posible que acabes manchado de pintura y otras sustancias. Te mojarás. Puede que te preguntes por qué te pido que hagas ciertas cosas. Y que recuerdes con pena el perfecto estado en el que encontraste este diario. A lo mejor empiezas a ver destrucción creativa por todas partes”, es la filosofía de Smith. Y sí, una vez que hayas pasado a la acción con tus manos y tu creatividad, nada mejor que compartir tu destrozo en las redes sociales en twitter con la etiqueta #destrozaestediario y en Flickr con: Destroza este diario. 2) Olivia. De Ian Falconer. Editorial Serres. Conocer a Olivia y su energía ilimitada, su pasión por la belleza y su amor incondicional por el color rojo es algo tan delicioso que debería estar indicado en los vademecum. Olivia es una carismática cerdita salida de los lápices del artista neoyorquino Ian Falconer. Ha enamorado no sólo a los exigentes jurados de la Medalla Caldecott, que le concedió una mención de honor en el certamen de 2001, sino a millones de lectores de todo el mundo. No es raro ver por las librerías de Nueva York peluches y juguetes de Olivia vestida de diferentes maneras. Y es que la mayoría de situaciones que vive la pequeña cerdita suceden en la ciudad de los rascacielos. Dos ejemplos: el momento en que construye con la arena de la playa el Empire State Building o su personalísima e inteligente visita al Metropolitan Museum of Art. Olivia, más que narrar una historia, es una serie de historias, muy adictiva por cierto, enfocada sin ningún tapujo a que el universo se enamore de ella con mucha facilidad. ¿Quién no se sentiría identificado con una cerdita a la que le gusta probarse vestidos, bailar o intentar superar nada menos que una obra de Jackson Pollock: “Eso lo pinto yo en cinco minutos”? 3) El árbol rojo. De Shaun Tan. Editorial Barbara Fiore. Más que un cuento al uso, es un poema visual, a través de mundos imaginados por Shaun Tan. Las ilustraciones nos trasladan por un viaje que nos llevará desde la desesperación a la esperanza. Y ese viaje se realiza a través de metáforas que ayudan a describir sentimientos. Monstruos, tormentas, agua, viento, el arco iris… Las protagonistas son una pequeña niña que despierta tristeza y una hoja roja que la acompañará volando de escena en escena para plantear una historia con un ingrediente poco habitual en este tipo de libros: el desánimo y la desesperanza. Pero, por su puesto, encierra un mensaje de superación y optimismo. El libro ganó el premio Patricia Wrightson en los NSW Premier’s Book Awards, y recibió el premio le Prix Octogones 2003 del Centre International d’Études en Litterature de Jeunesse. 4) El Principito. De Saint-Exupéry. Versión pop-up. Salamandra. No voy a descubrir a nadie a estas alturas este libro, pero quizás sí la delicada y cuidada edición, en pop-up de la editorial Salamandra. Los integrantes del estudio gráfico francés Associeés Réunis han logrado trasladar el espíritu del original a este delicado formato, tras tres años de duro trabajo, que busca ser fiel a la obra de Saint-Exupéry. Posee una estética muy limpia y unos sorprendentes desplegables que hacen que entrar en el mundo de El Principito sea mucho más intenso. Pasar cada página y abrir cada pestaña para descubrir esos paisajes en tres dimensiones que imaginó Sain-Exupéry logra que por unos momentos el protagonista de la historia seas tú mismo, al verte obligado a interactuar con algunos de sus desplegables, respetando siempre las acuarelas del autor. Es una obra delicadísima y que se presenta siempre en ediciones muy limitadas. El Principicito siempre fue un texto que hay que leer despacio, y ahora con cuidadosa delicadeza a la hora de interactuar con sus desplegables, que ofrecen sorpresas y deliciosos sonidos de papel. 5) Mamá fue pequeña antes de ser mayor. Valérie Larrondo y Claudine Desmarteau. Kókinos. Es el más gamberro de esta selección. Para aquellas madres y para aquellos padres que han olvidado que algún día también se metían los dedos en la nariz, jugaban a los médicos con el vecinito del tercero, se les escapaba alguna palabrota o pintaban las paredes del salón con rotuladores… Ser padres, madres y en ocasiones adultos puede llegar a ser difícil y aburrido, y mucho más si olvidamos aquellos impulsos incontrolados que teníamos de pequeños y que tanto nos divertían, por los que nos ganábamos alguna bronca y nos hacían ser tan niños y tan atrevidos. Es un libro ideal para confesar a los pequeños que los mayores tampoco fuimos niños perfectos. Y si no tenemos niños cerca, es un buen volumen para reírnos de nosotros mismos.
La gráfica de arriba muestra la relación entre ingresos per cápita y religiosidad (“¿Cuán importante es para ti la religión?”, según la encuesta mundial de valores de Gallup) en los países del mundo. La correlación es inequívoca: cuanto más pobre es un país, más religiosos son sus habitantes. ¿A qué es debido? La lectura más simplista es que la propia religión actúa como freno al desarrollo económico de las sociedades. Esta hipótesis tiene cierto predicamento, en tanto la secularización de Europa allanó el camino a la Revolución Industrial, y resulta tentador extrapolar aquella experiencia a otras latitudes y épocas. No obstante, esa asociación automática entre religión y desarrollo (científico, tecnológico y económico) es muy osada, por dos motivos: 1. Asume que existe una relación causa-efecto entre ambas variables, y que la religiosidad de una sociedad es la causa y no la consecuencia del subdesarrollo y 2. Equipara todas las religiones al inmovilismo de algunas de ellas: no es lo mismo una teocracia islámica que el sintoísmo nipón. El caso de África es significativo. Los africanos siempre han sido religiosos de la vieja escuela: animistas y politeístas. En los últimos 110 años, además, han adoptado masivamente dos religiones del Libro: el cristianismo y el Islam. Si a principios del siglo XX apenas había 18 millones de creyentes de ambas fes hoy suman más de 700 millones (470 millones de cristianos y 234 millones de musulmanes), en lo que es la más veloz y masiva conversión religiosa de la historia de la Humanidad. Ahora mismo, el África subsahariana es la zona más religiosa del mundo, como han comprobado los investigadores del Pew Forum, que encuestaron a 25.000 personas de 18 países, del Sahel a Sudáfrica: la inmensa mayoría de la población cree en Dios, en el cielo y el infierno y en que la Biblia es la palabra literal de Dios. Una gran mayoría también piensa que Jesús volverá durante sus vidas. El continente negro ya era pobre antes de la conversión masiva al Islam y al cristianismo y hoy es aún más pobre, sobre todo si lo comparamos con muchas otros países de Asia y América, que en este último medio siglo han vivido un desarrollo económico espectacular. Por tanto, cabe plantearse que el “hambre de Dios” que tienen los africanos sea una búsqueda de consuelo ante una situación precaria, cuando no desesperada. De ser así, la religión no sería causa sino consecuencia de la pobreza, una posibilidad que rechazan de plano los apologetas de la maldad de la religión, como Dawkins y Hitchens. Otro asunto bien distinto es si esa masiva religiosidad actúa como un lastre en el desarrollo futuro de estas sociedades. Pero toda regla tiene una excepción: en este caso Estados Unidos, uno de los países más ricos (per capita, porque la desigualdad es enorme y no deja de crecer) del mundo y el más religioso del hemisferio occidental: dos tercios de los estadounidenses consideran que la religión es muy importante para sus vidas, un porcentaje similar a los países del Golfo Pérsico. En España el 49% respondió afirmativamente a esa pregunta. La media mundial es un impactante 80%. El gráfico se lo tomo prestado a Charles Blow, de NYT, que utilizó la fabulosa herramienta Gapminder para confirmar lo que ya insinuaba Gallup: cuanto más pobre es un país, más religiosos son sus habitantes.

"No conocía esta historia, me llego con una imagen a una red social así que me la robe y se las traje... " El hombre que está leyendo el periódico en la foto es Keanu Reeves. Cuando actúa, siempre le toca jugar el papel de héroe y lo hace muy bien. Sin embargo, fuera de la ficción, en la realidad su vida es un drama que no puede controlar. Proviene de una familia problemática. Su padre fue arrestado por tráfico de droga cuando él tenía 12 años y su madre era stripper. Su familia se mudó a Canadá y ahí tuvo varios padrastros. Vió como moría su novia en un accidente de tráfico. Estaba embarazada poco antes pero perdieron el bebé. Estaban a punto de casarse. Desde entonces Keanu evita las relaciones serias y no quiere tener hijos. (El primer golpe a su ilusión ocurrió en febrero de 2000: su novia perdió el embarazo en el séptimo mes. Y cuando todavía estaba tratando de salir de una profunda depresión, apenas 14 meses después, Jennifer, de 29 años de edad, falleció a causa de un accidente automovilístico, tras volcar con su camioneta en una autopista de Los Angeles.) Así, en abril de 2001, Keanu Reeves se probó prematuramente el traje de viudo, y entonces recordó otras pérdidas durante su vida. Sus padres se separaron cuando tenía 2 años, y desde entonces sólo volvió a saber de su padre contadas veces a lo largo de su vida, como a los 13 años, cuando lo fue a visitar a su hogar en Hawaii y, algunos años más tarde, cuando leyó en los diarios que había sido sentenciado a diez años de cárcel por posesión y tráfico de cocaína y heroína. Él es una de las pocas estrellas de Hollywood que no poseen una mansión. Dice: "Vivo en un piso, tengo todo lo que necesito a todas horas.. ¿Porque iba a vivir en una casa vacía? Uno de sus mejores amigos, River Phoenix (el hermano de Joaquín Phoenix), murió de sobredósis. Éste mismo año Keanu fue arrestado. El de la foto de abajo es River Phoenix... Su hermana pequeña tuvo leucémia. Hoy está curada, y él donó el 70% de sus ganancias de la película Matrix a hospitales que tratan la leucémia. Fue esa situación de "desorden familiar" lo que hizo que Keanu consolidara un vínculo más que estrecho con sus hermanas: Karina y -especialmente- Kim. "Sólo nos tuvimos el uno al otro", repite ella, la mejor amiga y la confidente del astro de cine. No en vano, durante la ceremonia de entrega de los premios Oscar del año 1998, Reeves reveló ante millones de espectadores todo su amor por su hermana. "Ella es una mujer muy especial, quizás la más especial de mi vida", afirmó. En la foto de abajo Keanu con sus dos hermanas (Kim y Karina) En uno de sus cumpleaños, fue a una pequeña pastelería y se compró una tarta, que empezó a comerse solo. Cuando se le acercaron unos fans, habló con ellos y les ofreció un trozo. No tiene guardaespaldas, y no se viste con ropa de lujo. Cuando le preguntaron por qué estaba siempre melancólico, dijo: "Ustedes necesitan estar felices para vivir, yo no." "Sé amable, pues cada persona que encuentras está librando una dura batalla."

Bandera LGTB Bueno particularmente dejo claro que ante cualquier argumento de una figura Bíblica, teológica o religiosa, yo pienso firmemente que el problema no es quien los crié, el Punto es que formemos bien, y eduquemos bien, con eso y solo con eso Ya tenemos para hacer un mundo minimamente menos Injusto para nuestros hijos, minimamente mejor que lo que nos toco.. En todo caso la heterosexualidad nunca nos aseguro la paz de un país ni la preservación de los buenos valores en el mismo. Siendo así, prosigamos al Post. Como psicóloga he observado bastante ignorancia en cuanto a la homosexualidad, prejuicios y creencias que no tienen fundamento empírico alguno. Una de las creencias que más me ha llamado la atención es que las personas homosexuales no pueden criar hijos. Quienes defienden esta tesis, tienden a apoyarse en la creencia de que la familia se compone de un hombre y una mujer, que los homosexuales tienen más problemas mentales en comparación con heterosexuales, tenderían a la pedofilia y sus hijos presentarían perturbaciones mentales, desarrollándose más tarde ellos mismos como homosexuales o presentarían trastornos de la identidad de género. Poco o nada se consigue discutir estos temas sin datos empíricos, pues se termina discutiendo desde ideologías y prejuicios y no desde la evidencia científica. Por lo tanto, he decidido realizar una traducción del documento de la Asociación Americana de Psicología (APA) sobre padres del mismo sexo, que reúne las investigaciones empíricas de los últimos cincuenta años realizadas en países de todos los continentes, que suma más de 1.000 sujetos estudiados. Veamos a continuación, cual es la evidencia empírica que sustenta cada una de las creencias de que padres del mismo sexo no pueden adoptar o tener hijos: Salud mental de lesbianas y homosexuales La homosexualidad fue sacada del Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales DSM en el año 1974, luego de tres décadas de investigaciones científicas que demostraron que la homosexualidad, lesbianismo y bisexualismo no tenía como característica pérdida del juicio de realidad, alteración del pensamiento o de las habilidades sociales o vocacionales (APA, 1974) (algunas investigaciones: Gonsiorek, 1991; Hart, Roback, Tittler, Weitz, Waltson & McKee, 1978; Reiss, 1980). La homosexualidad no implica un trastorno psicológico en sí misma pero la discriminación social puede tener como consecuencia depresión, ansiedad y baja autoestima. Thompson, en el año 1971, comparó a 127 hombres y 84 mujeres de orientación homosexual con 123 hombres y 94 mujeres de orientación heterosexual. Las características psicológicas no mostraron diferencias entre ambos grupos. Habilidades parentales de homosexuales y lesbianas Tasker y Golombock (1997), realizaron un estudio en que encontraron que los hijos de parejas del mismo sexo sufren menos síndrome de alienación parental (sindroma que se presenta cuando los padres divorciados “se pelean” por el amor del hijo, causándole culpa) que los hijos de parejas heterosexuales. Bigner, en 1989, estudió a 33 padres heterosexuales y 33 padres homosexuales a través del inventario de conducta parental de IOWA. Los resultados mostraron que los padres homosexuales eran más atentos a las necesidades de sus hijos y utilizaban más el reforzamiento que el castigo, siendo que los padres heterosexuales utilizaban más el castigo físico. Así mismo, Boss, en el año 2004, comparó a 100 madres heterosexuales con 100 madres lesbianas a través de cuestionarios y diarios de la vida diaria, resultando ambos grupos igualmente competentes. Comparando más de 256 padres y madres homosexuales con padres y madres heterosexuales, en diferentes estudios (Jhonson & O’ Connor, 2002; Mc Pherson, 1993; Bost et al, 2004, Kwesking & Cook, 1992; Lyons, 1983; Miller, Jacobsen Y Bigner, 1981; Murclow, 1979; Pagelow, 1980; Parks, 1998; Patterson, 2001; Rand, Graham & Rawlings, 1982; Segenthaler & Bigner, 2000; Thompson, Mc Candless & Stickland, 1971) se concluyó que las madres lesbianas muestran la misma capacidad de madres heterosexuales de lograr apegos seguros. Padres homosexuales muestran la misma capacidad de ejercer autoridad y entregar amor a sus hijos que padres heterosexuales. Género y orientación sexual en hijos de padres del mismo sexo Golombock en 1983, estudió a 37 niños entre 5 y 17 años de edad hijos de madres lesbianas y 38 hijos de madres heterosexuales, de las mismas edades, a través de cuestionarios y entrevistas. Los resultados arrojaron que no había diferencias entre ambos grupos en su orientación sexual, género y rol de género. Golombock en 1996 realizó uno de los más grandes estudios en este ámbito, de carácter longitudinal en hijos de madres lesbianas. 25 niños fueron entrevistados a la edad de nueve años y luego a los 24 años. Más del 90% eran heterosexuales. Baely llegó a la misma conclusión en el año 1995, en un estudio con 82 hijos de padres del mismo sexo. La gran mayoría de estudios en los diversos continentes arrojaron que los hijos de padres del mismo sexo no desarrollaban problemas con su identidad de género, desarrollando el rol de género esperado en cuanto a elección de juguetes y juegos, comportamiento, actividades e intereses vocacionales. (Green, 1978; Mandel, Hotvedt, Gray & Smith, 1986; Smith & Roy, 1981). Reso, en el año 1979, aplicó el inventario de rol sexual de BEM (BSRI) a 24 adolescentes, mitad hijos de lesbianas y mitad hijos de heterosexuales. Los resultados arrojaron que las hijas de madres lesbianas eran más femeninas que las hijas de madres heterosexuales. Salud mental de hijos de padres homosexuales y lesbianas Chan, en el año 1998, realizó una investigación que arrojó como resultado que los niños criados en familias con padres con poco estrés, pocos conflictos entre ellos y más amor conyugal, desarrollaban un perfil psicológico y social más sano, independiente de la orientación sexual de dichos padres. El mismo autor realizó un estudio en 55 familias de lesbianas y 25 familias de heterosexuales que habían concebido a través de donación de esperma. El desarrollo de sus hijos era sano en ambos grupos, sin que la variable orientación sexual o número de padres tuviera una relación estadísticamente significativa, siendo así que el mito de que los niños deben tener un padre y una madre para crecer psicológicamente sanos, no tiene evidencia empírica. En 1997, Tasker & Golombock, a través de técnicas proyectivas y juegos, concluyeron que los hijos de padres del mismo sexo tienden a ser más preocupados por los niños que consideran más indefensos o más pequeños que ellos, desarrollando mayor empatía que hijos de padres heterosexuales. Uno de los estudios más grandes fue llevado en el año 2003 por Golombock, en 14.000 madres heterosexuales, lesbianas y madres solteras, a través de cuestionarios y entrevistas aplicadas a las madres, sus hijos y sus profesores. Se concluyó que los hijos de madres lesbianas y madres solteras heterosexuales, son tan bien desarrollados y bien adaptados como los hijos de madres heterosexuales. Homosexualidad, lesbianismo y pedofilia En un estudio descriptivo llevado a cabo por Finkelhor & Russell en 1984, se concluyó que la gran mayoría de los abusos sexuales en menores son por parte de hombres heterosexuales que en su gran mayoría, son parientes cercanos a la víctima. No hay sustento empírico para la creencia de que homosexuales y lesbianas tienden mayormente a la pedofilia. Discriminación en la escuela Tasker & Golombock, establecieron en el año 1997, que los hijos de padres del mismo sexo pueden ser víctimas de bullyng en la escuela por parte de personas homofóbicas pero que en comparación con el bullyng que reciben los hijos de padres heterosexuales, éste no es mayor. Se estableció a través de diferentes estudios que si se entrenaba a los hijos de padres del mismo sexo en asertividad o recibían apoyo por parte de otras familias conformadas por padres homosexuales o lesbianas, superaban esta discriminación sin que ello les provocara un problema psicológico o social. Posición oficial de la APA 1: La homosexualidad no es una enfermedad 2: Hombres y mujeres homosexuales tienen las mismas habilidades parentales que los padres heterosexuales, y en algunos casos más habilidades. 3: Los padres del mismo sexo no tienen más tendencia al abuso de menores que los padres de diferente sexo. 4: Los niños hijos de padres del mismo sexo no difieren psicológica ni socialmente de los niños criados por padres heterosexuales. 5: Que la madre o el padre críen a sus hijos con pareja del mismo sexo no afecta al saludable desarrollo de los hijos e inclusive, estudios señalan que la presencia de esta pareja es un factor protector. Todos los estudios pueden ser descargados desde el sitio oficial de la APA: http://www.apa.org/pi/lgbt/resources/parenting-full.pdf

¿Qué tan fácil es para dos personas cohabitar en un cuerpo? Abby y Brittany Hensel son unas siamesas decididas a llevar una vida normal, activa, como la de cualquier adulto que esté en sus 20 años. Fueron a la universidad, han viajado y tienen trabajo.Pero, ¿qué tan fácil es para dos personas cohabitar en un cuerpo? Como la mayoría de los jóvenes de 23 años, a Abby y Brittany Hensel les gusta estar con sus amigos, irse de vacaciones, manejar, hacer deportes –como el voleibol– y tener una vida plena. Estas siamesas, de Minnesota, en Estados Unidos, tienen un título de la Universidad de Bethel y están empezando su carrera como profesoras de primaria con énfasis en matemáticas. A pesar de tener dos licenciaturas diferentes, sólo hay una diferencia cuando se trata de finanzas. "Obviamente entendemos que vamos a recibir un salario porque estamos haciendo el trabajo de una persona", dice Abby. "En la medida que adquiramos más experiencia nos gustaría negociar un poco más, tomando en cuenta que tenemos dos títulos y que podemos ofrecer dos perspectivas diferentes o enseñar de dos formas distintas". "Una puede estar enseñando y la otra supervisando y respondiendo preguntas", señala Brittany. "Así que en ese aspecto podemos hacer más que una sola persona". Cari Jo Hohncke es amiga de ellas y gran admiradora del trabajo en equipo que llevan las hermanas. "Son dos chicas diferentes, pero son capaces de trabajar juntas para hacer las labores básicas diarias que yo tengo asumidas". Las siamesas se conocen tan bien que con frecuencia dicen las mismas cosas o terminan la idea de la otra, se ayudan y entienden los aspectos de la vida de cada una. Con dos juegos de pulmón, dos corazones, dos estómagos, un hígado, un intestino largo y un sistema reproductor, han aprendido desde muy pequeñas a coordinar sus cuerpos. Abby controla la mano derecha y Brittany la izquierda. Hay una diferencia de altura, Abby, de 1,57m es más alta que Brittany (1,47). Debido a que sus dos piernas tienen alturas distintas, Brittany tiene que pararse de puntillas para mantener el balance. Constante negociación Han tenido que aprender a llegar a un acuerdo en todo: desde la comida hasta sus vidas sociales e incluso la ropa que llevan. "Definitivamente tenemos estilos diferentes", explica Abby. "Brittany tiene un gusto más neutral y perlas y cosas así, mientras que a mí me gusta algo más divertido, brillante y colorido". Mientras que Abby es vista como la hermana "extrovertida" y siempre ganará el argumento sobre qué ponerse de ropa, Brittany dice que su hermana también es mucho más "hogareña", y que ella prefiere salir. Hay otras diferencias. A Brittany le da miedo las alturas, mientras que a Abby no. Abby está interesada en matemáticas y ciencia, mientras que Brittany prefiere las artes. También tienen una reacción distinta al café. Después de unas tazas, las palpitaciones de Brittany aumentan, pero a Abby no le afecta. La temperatura corporal de cada una es diferente. "Puedo tener una temperatura completamente diferente a la de Brittany", dice Abby. "Y la mayoría de las veces nuestras manos tienen diferentes temperatura, yo me acaloro mucho más rápido". A pesar de tener una vida familiar y social normal, estudiando y trabajando como cualquier otra persona, ellas se enfrentan a algunos problemas adicionales. Por ejemplo, tienen que soportar las especulaciones sobre sus vidas privadas, algo que prefieren no discutir. Las siamesas niegan un rumor sobre un supuesto compromiso de Brittany que describen como una "broma tonta". Dos pasaportes, un billete Viajar a otro país con los amigos de vacaciones tampoco es algo sencillo. Tienen dos pasaportes, pero sólo un billete de avión debido a que viajan en un asiento. Siempre tienen que estar pendiente de no mezclarse en la multitud o estar en espacios confinados debido a que la gente suele tomar fotografías de mal gusto. Una amiga cercana, Erin Junkans, explica que siempre necesita estar alerta porque nunca se sabe cómo va a reaccionar la gente o lo que va a decir. "Para asegurarme de que están seguras y que no están completamente expuestas, me atravieso en las fotos, y siempre estoy pendiente de lo que está sucediendo y de cómo están reaccionado las chicas", cuenta Junkans. "Algunas veces, cuando están muy abrumadas, nos retiramos de la zona por un rato, pero me sorprende la habilidad que tienen de recuperarse y concentrase en ver lo que estamos ahí para ver". Es muy raro que nazcan siameses, se cree que ocurre en uno de cada 200.000 nacimientos, y que el 40-60% de ellos nacen muertos. Las hermanas tienen más probabilidades de sobrevivir que los niños. Cualquier operación para separarlos requiere de un proceso muy complejo y peligroso. Era un riesgo que los padres de Abby y Brittany decidieron no tomar por miedo a que una de las gemelas no sobreviviera o que no tuvieran la misma calidad de vida de la que disfrutan ahora. Con posiblemente menos de 12 siameses adultos en el mundo, Abby y Brittany Hensel están desafiando las probabilidades. Su madre, Patty Hensel, dice que sus esperanzas y aspiraciones para sus hijas son las mismas que las de cualquier otra persona. "Como cualquier mamá, quieres que tengan éxito, que sean felices y sanas. Eso es lo que quiero". A medida que se embarcan en su nueva vida como trabajadoras, las siamesas esperan tomar las cosas día a día y no ver hacia el futuro e imaginarse dónde estarán en 10 años. Con su trabajo como profesoras se han convertido en un ejemplo para los niños, no sólo en el aspecto académico sino en su actitud ante la vida y en la superación de retos. "No creo que haya algo que ellas no prueben si realmente quieren hacerlo", comenta Paul Good, director de la escuela donde trabajan Abby y Brittany. "Ofrecer eso a los niños, especialmente a los que están luchando, es muy especial. Eso es aprender de un ejemplo de vida".
Progeria de hutchinson-gilford, 1 de cada 5 millones de personas Zach nació el 5 de enero del 2007. Pesaba más de tres kilos y medía unos buenos 46 centímetros. Era un hermoso bebé con dedos largos y delgados y la cabeza llena de pelo. Nunca sospechamos que algo estuviera mal en ese momento, Zach se alimentaba y crecía como un niño saludable. Entró al jardín cuando tenía nueve semanas y media. Después de una semana una de las enfermeras del jardín peguntó si habíamos notado unas protuberancias en sus piernas. Estaban en la pierna derecha, bajo la piel. Hicimos una cita con el pediatra para el día siguiente y así empezó nuestra búsqueda de un diagnóstico acertado. Para ese entonces Zach también tenía un sarpullido en el estómago que no mejoraba con ninguna crema, su abdomen estaba tenso y se alcanzaban a ver algunas venitas. Los pediatras nos recomendaron ir donde un médico genetista. Como Zach estaba bajo de peso, lo primero que se pensó era que tenía reflujo, así que fuimos también donde un pediatra especializado en problemas gástricos. Visitamos también a un dermatólogo para revisar el sarpullido del estómago y hacer una biopsia en las protuberancias de la pierna. La biopsia no mostró nada inusual. Entre tanto, Zach seguía siendo un bebé muy feliz de grandes ojos azules que enamoraban a quien los miraba. A los siete meses dijo su primera palabra, "da da", refiriéndose a Brandon, su padre, que se emocionó muchísimo. Cuando Zach tenía 10 meses y dos días fuimos al hospital para niños de Cincinnati para vernos con el doctor Lucky, una cita que llevábamos esperando seis meses. El doctor Lucky nos explicó que los síntomas de Zach podían referirse a una condición llamada progeria, un síndrome genético rarísimo que hace que los niños envejezcan aceleradamente. Otro nombre para la progeria es el Síndrome Hutchinson-Gilford. La progeria incluye atrofias del crecimiento, pérdida de peso y cabello, apariencia envejecida de la piel, rigidez, dislocación de la cadera, arteriosclerosis generalizada, enfermedades cardiovasculares y derrame cerebral. El promedio de vida es de 13 años. Nos explicaron que no había tratamientos para esta enfermedad, y en ese punto de la conversación con el doctor yo me puse a llorar. Cincinnati queda a hora y media en carro desde nuestra casa, así que Brandon y yo aprovechamos el trayecto para hablar. Decidimos que sin importar los problemas que se venían, amaríamos a este bebé con todo nuestro corazón y le daríamos el mejor tratamiento médico posible. En diciembre del 2007 tuvimos la llamada definitiva desde Cincinnati confirmándonos que Zach había salido positivo en el examen de progeria. El doctor Lucky nos recomendó a la doctora Leslie Gordon en la Progeria Research Foundation (PRF), que fue de mucha ayuda. Cuando Zach tenía 19 meses conocimos también a la presidenta de la PRF, Audrey Gordon, quien lo examinó personalmente y vio que progresaba: en pocos meses ganó movilidad en sus caderas y sus piernas. En abril del 2009 fuimos a Boston para participar en un estudio de tolerancia a drogas para tratar la progeria. Los efectos secundarios fueron mínimos, así que Zach está ahora recibiendo el tratamiento. Nos divertimos mucho con Zach, siempre se está riendo de algo o con alguien. Realmente le encanta la gente, y le encanta conversar con sus amigos y familiares. También le gusta lavarse los dientes, subir escaleras y bailar. Hoy nuestro hijo tiene tres años y va al colegio, continúa con su terapia física cada semana y ya pesa 10 kilos y mide 77 centímetros de alto. Se ve como un niño normal aunque tiene varios problemas de motricidad y en algunas partes se le alcanzan a ver las venas. De ahora en adelante su envejecimiento será más acelerado y pronto Zach tendrá la apariencia de un anciano, aunque su mente y su entusiasmo serán siempre los de un niño menor de 13 años.