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raulito0913

Usuario (Cuba)

Primer post: 9 ene 2012Último post: 23 ene 2012
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Hotel Nacional de Cuba
Hotel Nacional de Cuba
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/10/2012

Quizás usted, persona interesada en los valores que puede ofrecer la Habana como destino turístico en el Caribe, conozca o haya leído sobre la institución insignia de la hotelería cubana.; El Hotel Nacional de Cuba. Sabrá de sus particularidades arquitectónicas, de su formidable y elevada ubicación frente a mar, de sus muy competitivos servicios y es posible de que hasta reconozca su experiencia de casi 80 años, siendo el sitio de hospedaje predilecto de cuanto famoso o famosa arribara a la mayor de las Antillas. Inaugurado casi cuando se acababa el año 30 de la pasada centuria, ha provocado siempre muchos comentarios y sus bondades han terminado por darle la vuelta al mundo. Pero aunque sea usted un conocedor de nuestra isla, es poco probable que sepa muchas de las historias que acopia este ecléctico edificio. Comienzo por comentarles que el Hotel Nacional pudo estar hoy enclavado en un lugar diferente al que ocupa en la actualidad…Su ubicación actual es lo que más lo distingue dentro del mapa urbanístico habanero. El Hotel quedó emplazado en el saliente costero de Punta Brava, en lo más alto de la loma de Taganana casi al extremo de la caleta de San Lázaro, que en los primeros siglos coloniales se denominaba Monte Vedado, debido a un decreto del Gobierno Español que prohibía que en esta zona se abriesen caminos hacia la playa. Este, era un sitio habitual de desembarcos de piratas durante los siglos XVII y XVIII, por lo cual la metrópoli española ubicó en el lugar la famosa batería de cañones de Santa Clara, de la cual se observan todavía algunas reliquias en los jardines del hotel. Pero como les expuse anteriormente, pudo no construirse encima del Farallón que lo acoge en nuestros días.Resulta que corría la segunda década del siglo pasado y a la Habana ya le estaba haciendo falta un hotel de lujo .Apuntemos que en ese tiempo, Cuba recibía ya un promedio de 60 000 turistas al año. El presidente de la república era Gerardo Machado y en su gabinete de ministros sobresalía un hombre que con el tiempo y gracias a sus gestiones al mando de la cartera de Obras Públicas durante la etapa Machadista se ganaría el mote de “El Intrépido”. Hablamos de Carlos Miguel de Céspedes .Fue esta figura la que más impulsó la idea de construir para la ciudad el Hotel Nacional de Cuba.Al paso salieron inmediatamente varios intereses inversionistas .La estadounidense Casa Morgan presionaba al gobierno machadista para que le permitiese construir y operar ese hotel. Por aquellos días se hallaba en la Habana una delegación de banqueros y empresarios norteamericanos que encabezaba Mr. Browson, presidente de la compañía constructora Purdy and Henderson. Sus integrantes se entrevistaron con Céspedes y le manifestaron que si el gobierno cedía los terrenos de la antigua cárcel de La Habana, la compañía que se formase construiría un magnífico hotel de 500 habitaciones. Era la intención de los norteamericanos construir el hotel, más al centro de la habana de aquella época, justo a la entrada de la bahía habanera; que el futuro hotel pudiera mirar de frente a la farola del Castillo del Morro.Carlos Miguel les dijo a los norteamericanos que en ese lugar era imposible que se llevara a cabo el proyecto puesto que el gobierno ya tenía destinados esos terrenos a la construcción del Palacio de Justicia ,cuyos planos habían sido entregados ya por el famoso urbanista francés Forestiers, Céspedes les tenía un lugar mejor. Hotel Nacional de CubaMr. Browson puso entonces el grito en el cielo y se encaró con el Ministro. Fuera de sí, le dijo que si no era allí no sería en ninguna parte. Dándose cuenta Céspedes de la presión a que querían someterlo, subió más aún el tono de su voz y hasta calificó de “zoquete” al presidente de la constructora, diciéndole además que era imposible que pudieran hacer ningún tipo de negocios. Al observar los otros miembros de la comitiva norteamericana que el ministro no era “chantajeable,”intervinieron logrando que se aplacaran los ánimos un poco después, acordándose que se irían a visitar al lugar que proponía el representante cubano.Céspedes pasado un tiempo les relataba la historia a la prensa y decía: “Cuando Mr. Browson llegó allí, a la antigua batería de Santa Clara, se quedó sin habla. No solo me felicitó por mi visión, sino que quería cerrar el negocio enseguida”.El contrato para la construcción del hotel, sin embargo, se sacó, al menos aparentemente, a subasta, y se lo llevó la Purdy and Henderson, que representaba los intereses del hotel Plaza, de Nueva York, y de la Casa Morgan. Se invertirían tres millones de pesos en la obra…Otra prueba de intransigencia la brindó Carlos Miguel cuando propuso que en el contrato quedara bien claro que en el hotel solo ondearía la bandera cubana. Esa determinación provocaría un grave incidente .Eran tiempos en que la bandera americana ondeaba en los edificios oficiales junto al pabellón patrio.El día de la firma del contrato se reunió todo lo que era entonces el gran mundo social de la Habana con el presidente Machado. Al leerse la escritura y notar Céspedes que no se había puesto la cláusula respecto a la bandera, cogió el contrato y ante la mirada asombrada de Machado y de los banqueros norteamericanos, lo rompió en mil pedazos, exigiendo la nueva redacción del documento en donde se asentara de manera bien clara, que sería solo la bandera nacional la que ondearía junto al Hotel.Un hecho importante en la historia del hotel fue el cañoneo que sufrió el 2 de octubre de 1933, al acantonarse en el Hotel oficiales de la élite del ejército del depuesto presidente Gerardo Machado, debido a la sublevación de los oficiales de baja graduación, entre ellos Batista, contra los privilegios de la alta oficialidad. Sobre este tema, y sobre la batería de Santa Clara, mas adelante hare otro post. Construction: 1929-1930Arquitectos: McKim, Mead & White (New York firm)Casa Constructora: Purdy & Henderson Co.Estilo de arquitectura: Ecléctico con matices Art-Deco y Arabescos Direccion: Calle O y 21 Vedado, La HabanaRenovaciones: 1955 y 1993Actual Propietario: Grupo Hotelero Estatal "Gran Caribe"Algunos famosos huéspedes: Winston Churchill, Alexander Fleming, Gary Cooper, Errol Flynn, Johnny Weissmuller, Marlon Brando, Ernest Hemingway, Tyrone Power, Frank Sinatra, Ava Gardner, Meyer Lansky, Santo Trafficante, Lucky Luciano, Frank Costello, Agustin Lara, Maria Felix, Jorge Negrete, Pedro Infante, Pedro Vargas, entre muchos otros. Algunas fotitosCarlos Miguel de CespedesAntiguo casino del hotel

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Kit de transformación de pistola a sub-fusil
Kit de transformación de pistola a sub-fusil
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/9/2012

Es un puro copy-paste, pero me llamo la atencion y quise compartirloCAA ha empezado ya la producción en serie de este portento de la tecnología, llamado RONI, que permite en escasos segundos, convertir una pistola en un sub-fusil. El KPR25 es un accesorio que se compone de una carcasa con guardamanos y culata que aporta al usuario varios raíles y un soporte para montar linternas, láseres, visores, etc.La intención de CAA Tactical con el lanzamiento de este kit es satisfacer la demanda mundial de accesorios que mejoren el rendimiento y cambien el aspecto cosmético de las armas de los amantes y coleccionistas, así como de los miles de aficionados al airsoft y paintball.EL KPR25 se ha fabricado con los mejores materiales combinados con aluminio aeroespacial para darle al sistema una alta resistencia y bajo peso, conjuntamente con los polímeros de especificación militar.El KPR25 es una carcasa envolvente, que a la vez sujeta a la pistola, (debe ser del tipo blowback, corredera movible como las de fuego), la cual solo requiere que previamente se le haya colocado un pequeño eslabón en el alza y parte de la corredera de la pistola, sin necesidad de usar herramientas ni realizar ningún tipo de modificación, para que de este modo el usuario pueda montar el arma a través del acerrojamiento del kit de transformación.Incluye carriles picatinny para añadir todo tipo de accesorios en la parte superior y ambos laterales. Empuñadura delantera abatible, culata retráctil con soporte para cargador adicional, boca de fuego sobredimensionada para aceptar todo tipo de accesorios. • No requiere efectuar modificación alguna en el arma para su correcta instalación. Podemos convertir nuestra arma en un subfusil, simplemente depositándola dentro de la carcasa envolvente.• Para su correcta instalación en la mayoría de los modelos de arma del mercado, es necesario que esta incluya un riel inferior de sujeció n para accesorios.• Incorpora un carril superior de sujeción tipo “picatinny”de 24 cm de longitud. Gracias a este elemento, permite la incorporación de todo tipo de accesorios intercambiables tales como: miras fijas, electrónicas, de visión nocturna, etc…• Permite la instalación de miras fijas abatibles.• Permite la instalación de un recoge vainas.• Incluye un tercio vertical abatible, un porta-cargador para un cargador extra y un dispositivo de seguro protector de gatillo.• Fabricación de polímero con estructura interna de aluminio para mantener su ligereza.• Peso: 1.4kgs (sin arma corta).• Longitud: 47-56 cm (culata retráctil abatido o extendido).• 4 carriles tipo “picatinny.”.• Colores disponibles: Negro, Kaki y Verde Táctico.• Disponible para varios tipos de modelos de pistolas de uso táctico.• Fabricado en Israel.Opcionalmente se pueden adquirir linternas de apoyo, láseres, visores, bolsa recoge vainas, etc. Las fotografías muestran varios accesorios que no vienen incluidos.Inicialmente el KPR25 es compatible para pistolas tipo Glocks, 17, 18, 19, 21, 22, 31, 32, 34* y 35*(*) en el caso de destinar el equipo RONI a réplicas de estos modelos es necesario especificarlo al realizar el pedido, puesto que es ligeramente diferente.Opcionalmente se puede pedir el KPR25 para los siguiente modelos;Sig – 226, 226 Elite, 2022, P229.Jericho – PL, PSL.Beretta – PX4 9mm/0.40, PX4 .45/Duty, FS92.Springfield – XD, XDM (Full & Compact).BUL – Cherokee.BersaCZ – 07/08 DutyH&K – USP9http://www.nidec.es/components/com_virtuemart/shop_image/product/roni%20green-khaki.jpg

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Una historia con bomberos
Una historia con bomberos
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/23/2012

Una historia con bomberosCiro Bianchi Ross 22 de Octubre del 2011 21:07:26 CDT Fue el incendio que, en la madrugada del 6 al 7 de septiembre de 1873, redujo a cenizas el mercado conocido como Plaza del Vapor, en el espacio enmarcado entre las calles de Galiano, Reina, Águila y Dragones, lo que determinó la formación inmediata del Cuerpo de Bomberos del Comercio, con el que se dio culminación al proyecto que en ese sentido se acariciaba desde tiempo antes y que, pese a su importancia, no acababa de concretarse. Se ubicaban en la planta baja de dicha plaza pequeñas industrias, talleres de artesanos y no pocos establecimientos comerciales, mientras que el piso alto se destinaba a casas de familia. El siniestro ocasionó pérdidas materiales cuantiosas y dejó muertos y lesionados.Fue aquella madrugada cuando se empleó por primera vez en la Isla una bomba de vapor para la extinción de incendios; la única que había en Cuba. Era propiedad de la compañía de seguros North Bristish, empresa que no demoraría en donarla al Cuerpo de Bomberos del Comercio al quedar este constituido el 17 de septiembre del año mencionado, a las 12 del día, hora en que se abrieron las puertas del primer cuartel del bomberos que tuvo el país, en la calle de San Ignacio.Solo que —y aquí viene lo interesante— no había bestias para tirar de aquel artefacto y la máquina debía ser arrastrada por los mismos bomberos. Tan penosa situación hizo que Isidro Rodríguez, propietario de un tren de carruajes, deseoso de sumarse de alguna manera a la labor altruista de los bomberos, ofreciera para el arrastre de la bomba dos caballos de los que tiraban a diario de sus coches. El buen hombre prestaba una pareja cada vez que las circunstancias lo exigían, lo que obligaba, en caso de aviso de incendio, a localizar por las calles habaneras a alguno de los vehículos del tren de Isidro, desengancharlo de los caballos en plena vía pública, y llevar las bestias para el cuartel de San Ignacio a fin de engancharlas a la bomba.Las cosas mejoraron con el tiempo para los bomberos del Comercio. Gracias a donativos y el dinero obtenido con lo recaudado en funciones teatrales de beneficio fueron haciéndose de los caballos y los implementos necesarios para su quehacer. Entre 1885 y 1895, a aquel solitario cuartel de la calle San Ignacio se añadieron las estaciones de las calles Sol, Galiano y Prado esquina a San José. Funcionó asimismo una estación en la calle A, en el Vedado, y otra más en la Calzada de Monte entre Fernandina y Romay.Incendio en Jesus MaríaEn la tarde del domingo 25 de abril de 1802, La Habana conoció una de las mayores tragedias de toda su historia. En cuestión de horas dejaba de existir el barrio de Jesús María. Casi 200 casas totalmente destruidas y otras muchas con afectaciones de envergadura dejaban a más de 8 700 personas sin hogar. Se reportaban asimismo daños humanos. Fueron numerosos los lesionados y siete personas murieron carbonizadas.Eso es lo que se conoce hoy como el primer incendio de Jesús María, aunque las llamas alcanzaron también al barrio colindante, el de Guadalupe; una zona que se extendía desde la calle Águila hasta el puente de Chaves, en La Habana de extramuros, de las más pobres de la ciudad, con casas de madera y techo de guano en su mayoría.Con relación a ese siniestro se habrá preguntado el lector qué hicieron los bomberos. La respuesta es simple: nada. Y la explicación, más simple todavía, la da Rolando Aniceto en su libro Primeros en La Habana, al que nos hemos referido otras veces en esta página. Sencillamente no existían bomberos en La Habana de entonces. Tampoco los había al ocurrir el segundo incendio de Jesús María, no menos desastroso que el primero, el 11 de febrero de 1828.Claro que decir que La Habana careció de un cuerpo de bomberos durante siglos no equivale a decir que no los necesitara. Pero el Ayuntamiento trataba de suplir su carencia alertando a los vecinos de la villa en cuanto a la prevención. Así, 42 de las cláusulas de las Ordenanzas de Construcción para la ciudad y pueblos de su jurisdicción municipal, se referían a la forma en que podían evitarse.Pero… El primer incendio de envergadura que recoge la crónica ocurrió el 22 de abril de 1622. Comenzó en una casa de la calle de La Cuna, porción este de la calle Real o de la Muralla, llamada también del Molino. No pudo impedirse su propagación y se extendió rápidamente, impulsado por el viento, por cinco manzanas de la zona. Destruyó 96 edificaciones y acabó con todos los árboles.Fue el 12 de diciembre de 1835, recuerda Aniceto, cuando el capitán general Miguel Tacón, que en su obra de gobierno combinó el despotismo con la construcción de obras de mucha utilidad pública, dispuso la creación de los Honorables Bomberos y Obreros de La Habana. Lo integraban casi 200 hombres, blancos y negros, entre los que sobresalían albañiles, herreros y carpinteros. Los Honorables crecieron rápidamente y en 1862 eran ya 1 275 hombres, cifra esa que incluía a un cirujano y una banda que integraban 80 músicos. Se trataba de un personal que prestaba de manera voluntaria sus servicios. Solo percibían emolumentos los jefes, el cirujano, el escribiente y los cornetas.Camisetas rojasDesde mucho antes de la creación del Cuerpo de Bomberos del Comercio existía el de los Bomberos Municipales; negros y mulatos que prestaban servicio como soldados, vestían el uniforme de los Voluntarios y portaban el mismo fusil de estos. Eran la continuidad, piensa este escribidor, de aquellos Honorables Bomberos y Obreros de La Habana.Con la creación de los Bomberos del Comercio, al de los Bomberos Municipales se le adicionó la compañía llamada de las Camisetas Rojas. Se la ponían sobre el uniforme y la prenda exhibía sobre el peto un monograma de color blanco con las iniciales B H, que, según los que la vestían, quería decir Bomberos por la Humanidad, y no Bomberos de La Habana. Esa compañía se dedicaba en exclusiva al servicio de extinción de incendios y sus componentes eran, casi en su totalidad, individuos que por razones de peso o dignas de ser tomadas en cuenta habían abandonado el Cuerpo de Bomberos del Comercio.Con las Camisetas Rojas surgió una gran rivalidad entre los dos cuerpos de bomberos; porfía que en un comienzo resultó beneficiosa en la prestación de los servicios pues aquellos Bomberos por la Humanidad establecieron subestaciones en La Habana Vieja, Cerro y Jesús del Monte y se empeñaron en demostrar conocimientos y habilidades superiores a los del Cuerpo de Bomberos del Comercio que habían abandonado.Con el transcurrir del tiempo, la discordia resultó contraproducente. Se avisaba de un siniestro y brigadas de ambos cuerpos acudían al lugar de los hechos. Discutían entonces los Camisetas Rojas con los del Comercio mientras que el incendio avanzaba y hacía de las suyas y terminaban disputándose prácticamente a puñetazos la toma de agua que los dos grupos se empeñaban en utilizar. En muchos casos las llamas acababan con todo antes de que cesara la discusión.Bomberos de La HabanaLa situación llegó a tal extremo que, el 15 de abril de 1902, el interventor norteamericano Leonardo Wood fusionó los dos cuerpos en uno que se llamó Bomberos de La Habana. Poco mejoraron las cosas pues, con el pasar de los años, decayó el entusiasmo de los individuos que lo conformaban y serios problemas de dirección dieron al traste con la seriedad y la disciplina. Se manifestaron no pocos enconos entre el personal asalariado y los que cumplían su misión de manera voluntaria y no era raro ver los cuarteles cerrados en señal de protesta por actitudes asumidas por los jefes de la institución.Fue entonces que el general Fernando Freyre de Andrade, a la sazón alcalde de La Habana, toma la determinación de municipalizar el servicio de prevención y extinción de incendios. No le fue fácil. Lo consiguió por encima de todo; descartando presiones y amenazas.El 5 de febrero de 1916 entraba en vigor la municipalización del servicio. Asumía la jefatura del Cuerpo el ingeniero Leopoldo Freyre de Andrade y se nombraba segundo a José Fernández Mayato, coronel del Ejército Libertador y sobreviviente del incendio de la ferretería de Isasi, donde perdieron la vida numerosos bomberos, el 17 de mayo de 1890: otra de las grandes tragedias que recuerda La Habana. La Alcaldía, por su parte, asumía en exclusiva el sostenimiento de los Bomberos, cuyos antecesores habían sido costeados por las compañías de seguro contra incendios, el mismo Ayuntamiento y la suscripción popular.Fernández Mayato imprimió a la organización un sello de disciplina y honorabilidad, pese a ser blanco de venganzas y todo género de rivalidades. Fue una extensa campaña de insidias puesta en juego por los beneficiarios de la situación anterior con el fin de hacer fracasar el sistema implantado. Se movieron influencias, se acusó a la municipalización de inconstitucional ante el Tribunal Supremo, se sobornó a bomberos que devengaban salario para que renunciaran a su empleo… Fernández Mayato reprimió con mano dura la indisciplina y el Cuerpo de Bomberos de La Habana fue haciéndose más sólido y eficaz con la creación de nuevas brigadas conformadas por personal retribuido, y la compra y puesta en servicio de coches-cisterna, carros con escaleras y luz, transportes para jefes y oficiales y un camión de carga.Manuel Varona Suárez sustituyó en la Alcaldía a Freyre de Andrade, y dedicó gran atención al Cuerpo de Bomberos. Lo dotó de un taller para la reparación de vehículos y de un gimnasio para sus componentes. Adquirió 10 000 pies de manguera de primera calidad y otros implementos necesarios para el servicio. En julio de 1919, el Cuerpo fue elevado a la categoría de Departamento de Prevención y Extinción de Incendios y dejó de ser un servicio anexo, primero, al Departamento de Fomento, y después a la Secretaría de Administración del Ayuntamiento.Terminada la gestión municipal de Varona Suárez, el nuevo alcalde llevó a los bomberos de más a menos. Las cosas mejoraron después. Fernández Mayato asumió la jefatura del Cuerpo, se inauguraron nuevas estaciones y se adquirieron equipos, como un carro de escaleras de 85 pies de elevación mecánica, extintores químicos, miles de pies de manguera y una red de salvavidas, que modernizaron el servicio y que, sumados a la disciplina y el entusiasmo de sus componentes, situaron al Cuerpo de Bomberos de La Habana, a comienzos de los años 30, a la altura de los mejores de América.CodaEl mercado de la Plaza del Vapor fue reconstruido. En los años iniciales de la Revolución, la situación sanitaria que presentaba recomendó su demolición. Se pensó entonces en construir en el espacio que ocupó, un edificio de muchas plantas que no llegó a materializarse. Hoy domina el área el llamado parque del Curita.Ciro Bianchi Ross. Destacado intelectual cubano. Consagrado periodista, su ejecutoria profesional por más de cuarenta años le permite aparecer entre principales artífices del periodismo literario en la Isla.Cronista y sagaz entrevistador, ha investigado y escrito como pocos sobre la historia de Cuba republicana (1902-1958). Ha publicado, entre otros medios, en la revista Cuba Internacional y el diario Juventud Rebelde, de los cuales es columnista habitual. De formación autodidacta, se vinculó al ejercicio del periodismo a partir de 1967, en el periódico El Mundo, dirigido por Luis Gómez-Wangüemert, donde publicó su primer artículo.En 1972 se sumó a la redacción de Cuba Internacional, revista en la que publicó hasta la fecha más de 1 700 trabajos en todos los géneros, en lo esencial reportaje y entrevista.Mantiene columnas fijas en la revista Correo de Cuba y en la página Web de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Su espacio habitual en la edición dominical de Juventud Rebelde, iniciado en el 2001, lo ha convertido en uno de los periodistas más leídos del país. Sus textos han sido traducido al portugués y al japonés.

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