quaid
Usuario (Argentina)
Antes que nada quería comentarles que hace poco (si bien ya conocía la web) re-descubrí un sitio donde se pueden publicar libros propios, gratis y se mantiene la autoria del libro. Se llama liibook y la verdad para todos los que aveces queremos hacer catarsis o tenemos una idea u algo que compartir esta bueno y encima es un sitio argentino. Si mas les comparto aquí el libro y si quieren pueden bajarse el pdf en la fuente. No me considero escritor, de hecho como dije antes es mi primer libro y me gustaría saber si se entienden las analogías y el mensaje del cuento en si y tener un pequeño feedback y poder compartir un poco de lo q hago y me sirvio de catarsis tb. Del otro lado: El hombre abrió los ojos, miro la luz del sol que se reflejaba en techo, luz de ese sol que recién empezaba a asomarse por el horizonte, y avisaba un nuevo día de primavera, busco ,sin moverse de la cama, la ventana para ver a través de ella el campo allí a lo lejos, verde e infinito , con sus lagos, praderas y ovejas reunidas pastando al fondo, la dejaba abierta para que el fresco de la mañana le sirva como despertador y la luz bañe su habitación, se llevó una mano a la cabeza por instinto para ver si los dolores que lo venían aquejando desde hace días seguían estando allí. - va hacer un lindo día - se dijo mientras seguía mirando a través de la ventana. - debería de levantarme. - termino acordando con sí mismo. Muy lentamente se fue sentando en el borde de la cama, la costumbre de su dolor no le permitía levantarse tan rápido como quisiera, se encontró con la sorpresa que hoy su cabeza parecía haberlo dejado en paz. No obstante no se fio de ello e igualmente se siguió levantando despacio y luego caminando lentamente hacia el pequeño placard , no quería provocar nada que le pueda hacer volver aquel dolor tan molesto. - Debería de aprovechar y hacer todo ahora que este dolor me lo permite. - pensó Desde hace dos días que no había podido realizar sus quehaceres, a duras penas ayer se había podido hacer la cena y ya muy pronto se acabarían las raciones que tenía en la alacena, sabía que no podía permitirse pasar muchos más días sin ir al pueblo a comprar alimentos, pero también sabía q no podría hacerlo sin nada q ir a vender o canjear. Ya había determinado que hoy su cabeza no lo iba a molestar, se vistió lo más rápido que pudo, se calzo las botas y salió rápido de la habitación para empezar su jornada. Fue al gallinero, luego al establo, corto leña y fue juntando cerca de la carreta, cuando quiso acordar se le había pasado la hora de almorzar pero tampoco tenía hambre, asi que decidió terminar todos sus quehaceres lo más rápido y e ir (como solía hacer seguido) a visitar su vecino para ver si necesitaba algo y hablar un poco que hace días que no lo veía y también ayudarlo con sus tareas del jardín ya que las propias habrían terminado. Siempre le gusto el jardín del vecino, para él era hermoso, estaba lleno de rosas de todos los colores que formaban un manto multicolor sobre el campo, adornaban en la primavera todo el paisaje y enmarcaban como un a un cuadro la puesta de sol, también había una glicina que coronaba a todo el jardín rodeándolo y vistiéndolo de violeta, la misma glicina que en otoño pintaba con infinitas gotas violetas a el pasto verde salpicado de los pétalos de flores, En verano se trepaba por sobre la casa como si quisiera tocar el sol y se abrazaba calurosamente a los cercos, la suave brisa que visitaba su casa esos días traía impregnada un aroma dulce, cálido que hacía que sus jornadas sean más placenteras. En invierno no había flores ni glicinas pero todo se cubría con una manta blanca como algodón que a él le daba la impresión que una nube se hubiese posado para invernar allí. No era un jardín muy grande pero tenía el tamaño justo como para no hacer perder entre el verde ese paisaje ni era tan chico como para que pareciese un revoltijo de colores, todo estaba muy ordenado y parecía que la naturaleza puso allí todo su esfuerzo. Se respiraba un aire muy limpio, siempre que iba a allí sentía una paz inmensa que nunca supo a que atribuírsela y por momentos creía que el aire era distinto otro que el de su casa a pocos metros, más claro, más puro, le encantaba llenarse los pulmones de esa paz que por momentos sentía que casi podía palparla y abrazarla. Por eso siempre que sus tareas lo permitiesen trataba de ayudar al vecino con su jardín. Le gustaba creer que así podía dejar algo de si en ese lugar y que hacía de ese lugar algo un poquito más bello gracias a su aporte. Decidió ir, pero cuando dio la vuelta al establo ya no estaba el hermoso jardín, ni las rosas, ni la glicina coronándolo todo, ni los setos rojos a los costados en cambio había un enorme muro tapándolo todo, gris, frio y alto que le cerraba todo el paso abarcando todo el terreno vecino. Como si el brazo de un gigante de piedra hubiese querido esconder con recelo algo. Se detuvo al instante entre sorprendido y preocupado al ver semejante muro. - Se habrá mudado y el nuevo dueño puso ese muro para proteger el jardín? - se preguntó por un instante.. Pero sabía que no podía ser así, hace apenas 3 días había visto al vecino y este no le había comentado nada de quererse mudar. - Lo habrá puesto para cuidar el jardín de todos aquellos curiosos que, de tanto en tanto, saltaban el cerco y pisoteaban y arrancaban aquellas flores? - pero descarto esa idea enseguida ya que el vecino si bien sabía que su jardín era hermoso, no parecía tenerle tanto recelo como él hubiese tenido. - Podre haber hecho algo que lo halla ofendido? - En parte lo dudo ya que no podía saberlo con certeza, pero después de un rato descarto esa idea también, es su vecino desde hace años y siempre que tuvieron un desacuerdo habían hablado y los asuntos quedaban zanjados. - Ya veré a mi vecino y le preguntare.- Se dijo a sí mismo y volvió a su casa. El hombre siguió con sus quehaceres día tras día pero el tiempo seguía pasando y él siempre se preguntaba acerca del muro y de por qué no había vuelto a ver al vecino desde aquella vez antes de sus dolores de cabeza. Hasta que un día no pudo más con su genio y decidió sacarse aquella duda. Tomo su hacha y trato de romper el muro, el hacha golpeaba pero no lograba mover ni una piedra, los choques sonaban como un grito al muro pero este imposible le devolvían silencio así estuvo unas largas horas hasta que el cansancio lo obligo a aceptar que aquella idea no fue buena. Al día siguiente probo con una escalera pero cada vez que la colocaba sobre el muro , este parecía hacerse más alto, no importaba cuantas escaleras apilara ni cuantas cosas pusiera debajo de ellas para darles más altura, el muro siempre estaba por encima. Aquello ya lo estaba frustrando. Sabía que no podía saltarlo, no podía esquivarlo, ni tampoco cruzarlo por encima. En parte se sentía culpable por haber hecho aquellos intentos, ya que si el vecino puso aquel muro lo puso para evitar justamente eso y el muro estaba cumpliendo demasiado bien su función. Los días siguieron transcurriendo y no se le ocurría otra forma de cruzarlo, trato de gritar a ver si el vecino lo escuchaba pero también fue en vano, quiso enviarle una nota a través la última vez que paso por el pueblo pero no tuvo respuesta. Dejo de intentarlo y decidió que si bien aquel jardín era demasiado bello el podría tener el propio, solamente debía de ponerle dedicación, la tierra la tenia, solo le faltaba empezar y así lo hizo... Un día, como todos los que tenía que ir al pueblo para proveer su alacena, vio de lejos a su vecino, decidió que era buen momento para quitarse aquella duda y fue directo a su encuentro. - Hola vecino!, sé qué hace mucho que no nos vemos pero debo preguntarte por qué has puesto ese muro entre nosotros? no creo haberte dado un motivo para construir semejante muro. Si es por tu jardín espero que sepas que siempre trate de ayudarte y nunca pretendí arruinar su belleza. - le dijo - El muro no esta para cuidar a mi jardín de ti mi amigo, sino que por el contrario esta para cuidarte a ti de mi jardín. - - No sé si te habrás dado cuenta pero antes, pasabas demasiado tiempo en mi jardín adulándolo y diciendo lo bello que es, pero descuidaste el tuyo. Sé que es hermoso y sé que siempre me ayudabas y disfrutaba de tu compañía pero no te olvides que aquellas rosas también tienen espinas.- le respondió - Lo sé y me corte muchas veces y también entiendo que descuide el mío, pero también debes de entender que no hubiese empezado el propio si no hubiese conocido el tuyo, que no hubiese sabido cuidar del mío si no te hubiese visto cuidar del tuyo, que no hubiese sabido apreciar las flores si no lo hubiese conocido. Si quieres baja ese muro para que podamos vernos y hablar como antes, tu tendrías tu muro y yo el jardín que me inspiro. No quiero más cruzar sin tu permiso pero tampoco quiero que me niegues aquel lugar - -mmm... Lo voy a pensar. - dijo el vecino con cara de no estar del todo convencido Se despidieron amablemente y cada uno siguió con sus compras. A la mañana siguiente el hombre se levantó, su dolor de cabeza lo había abandonado hace tiempo ya, fue a su jardín a darle un poco de agua a aquellas flores que recién estaban empezando a asomar de la tierra , miro al muro ... Y allí entre las piedras del muro asomaba una puerta.... Fin. edit: titulo del post