pradilla94
Usuario (Colombia)

Antes de empezar este post quiero pedirle a todos los que lo lean que por favor no salgan a comentar cualquier bobada y más bien analicen y comenten de una forma respetuosa como lo que voy a hacer para exponer mis ideas a continuación. Decidí escribir este post porque leí un post que decía: “Salvemos a los toros, no a la tauromaquia” al leer este título me produjo bastante curiosidad cuales eran las ideas que esta persona exponía, desafortunadamente vi que no tenía ninguna idea para poder salvar a los toros sin salvar la fiesta brava, así que decidí comentarle pero la opción no existía por lo que decidí hacer este post. Para empezar el toro de lidia es un animal que es criado única y exclusivamente para salir a un ruedo, y esto es debido que estos animales no producen ni buena carne ni buena leche por lo cual solo sirven para ser toreados, y además son animales MUY costos en Colombia el precio oscila entre 10 y 15 millones de pesos por cabeza, algo que sería insostenible para un ganadero en caso de criarlo para leche o carne. Aparte de esto que ya deja en claro porque si se acaba la fiesta brava se acaban los toros de lidia, la raza de un toro de estos es tan asombrosa que un animal embiste desde los 15 días o menos inclusive de nacido, algo realmente asombroso y que sería una pena acabar con esta raza de ganado. Para dar más argumentos un toro de lidia es el “niño consentido” de cualquier ganadería que lo posea ya que dependiendo de cómo actué de bien en los ruedos, los ganaderos volverán a ser contratados o no. No pienso discutir con ustedes acerca de la fiesta brava ya que seguramente esto generaría gran cantidad de posiciones enfrentadas, pero si quiero exponerles unos puntos de vista que ustedes probablemente no vean ya que están centrados en abolir la tauromaquia. Primero me gustaría saber si ustedes no piensan que un torero tiene mucho valor como para parársele a un animal de 500kg o más que viene a mas de 30 km/pH hacia él. Segundo el toreo es sumamente exigente físicamente, para las personas que dicen que esto no es un deporte, el capote que es uno de los elementos que usa el torero para “engañar” al toro pesa más de 5 kilos, la muleta que es el que se usa después pesa 3 kilos pero se maneja solo con una mano. Y para añadirle más la tensión de poder ser cornado en cualquier momento. Con este post no les quiero pedir que se vuelvan taurinos ni nada, solo les quiero mostrar los puntos de vista de una persona a la que le apasiona este tema y por ende busca defenderlo, y les pido que no vallan en contra de algo como esto solo porque si, y más bien si quieren estar en contra de la tauromaquia investiguen y den argumentos concretos como yo los estoy dando en este post. A continuación les dejo unas fotos, que se basan en el arte y no en la “tortura”….. piénsenlo y coméntenme que opinan acerca del post sin fanatismos por favor. Muchas Gracias Juan Pablo Pradilla
La tauromaquia, una fiesta que no se debe abolir. El pasado 25 de septiembre, se celebró en la Monumental de Barcelona la última corrida de toros antes de que entre en vigencia la ley aprobada por el parlamento de Cataluña, el 28 de julio del 2010 , que prohíbe las corridas de toros en territorio catalán. Esto se debe a una contienda entre taurinos y anti-taurinos que finalmente se decantó por los anti-taurinos, pero que todavía no se ha cerrado. Taurinos de todo el mundo han mostrado su repudio a la decisión tomada por los parlamentarios catalanes, puesto que consideran que la tauromaquia es una hermosa tradición que jamás se debe abolir. Como consecuencia de esto, muchos taurinos, en contra de las propuestas anti-taurinas, han buscado pasar al parlamento la propuesta de volver la tauromaquia patrimonio histórico, de modo que no haya pie a una futura prohibición en el resto de España. Un proceso similar se vive en Colombia, que, junto a México, es considerado uno de los países con mayor afición taurina en América. Radicales ambientalistas y protectores de animales tratan de pasar al Congreso la prohibición, mientras que los taurinos buscan prevenir esta misma, argumentando que es una tradición que nunca se debe prohibir. Además de esto, diversos grupos considerados anti-taurinos se han proclamado y han luchado por la prohibición de la entrada a menores de edad. Esta prohibición llego a ser acatada por el Congreso de Bogotá y estuvo en vigencia durante varios años, pero hoy en día ha perdido su validez y los menores de edad pueden ingresar sin ninguna restricción a esta tradición. Como consecuencia de lo anterior, muchos taurinos han tratado de dar con el argumento más sólido para defender esta fiesta ante anti-taurinos radicales, que jamás han presenciado una corrida y, por tal motivo, no saben lo que se puede llegar a sentir cuando se está cerca al ruedo. A partir de esto y de lo que se llega a sentir en una plaza mientras se lidia a muerte a un toro los taurinos han llegado a la conclusión que lo más importante de la tauromaquia es que esta es una forma pura de arte. Como lo dijo el famoso actor y dramaturgo español Albert Boadella Oncins: "No existe en el mundo occidental ninguna ceremonia capaz de conmover y elevar con semejante fuerza al ser humano. [...] A lo largo de mi vida he gozado de las mejores expresiones del arte, en música, danza, ópera y teatro, pero nada es comparable al ritual taurino." Ahora bien, mucha gente se cuestiona lo siguiente; ¿Por qué una fiesta en la que matan a un animal puede ser considerada arte? Para entender esto, se debe tener muy en claro el objetivo de la fiesta brava y el significado que se tenga de arte. “Se le llama arte, a las creaciones mediante las cuales, el ser humano expresa una visión sensible, en torno al mundo que lo rodea, sea este real o imaginario. El arte usualmente expresa ideas o emociones, a través de recursos plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos. El arte expresa percepciones y sensaciones, que tienen los seres humanos que no son explicables de otro modo.” Podemos ver que la tauromaquia cabe perfectamente dentro de esta descripción. Lo que alcanza a expresar un torero cuando está parado en el ruedo haciendo con la muleta, los pases de pecho, los naturales o los estatuarios, sin duda, una de las expresiones más sensibles que hay. Si a esto se le suma la entrega del toro en cada uno de sus movimientos, frente a un ser contra el cual está disputando una batalla a vida o muerte, esto se convierte simplemente en una obra de arte. Esto es algo difícil de creer si jamás se ha estado en una corrida de toros, pero el sentimiento y las emociones allí presentes no se pueden vivir en ningún otro lugar, ni, mucho menos, expresar. Además de esto, la corrida, en si misma está rodeada de arte. Pasodobles compuestos por grandes artistas, como Manolo Escobar, adornan el ambiente mientras transcurre la lidia. Trajes de luces, elaborados por diseñadores de talla mundial, como Giorgio Armani, son elaborados específicamente para la ocasión y aficionados de todos los rincones del mundo sacan sus mejores trajes para asistir a la fiesta. Todo lo anterior, no es más que una clara muestra de pequeños detalles que corroboran que esta fiesta es una clara expresión artística. A esta clasificación de la tauromaquia como arte se han unido gran cantidad de personas que han sido trascendentes para la humanidad. Un caso es el de Federico García Lorca, quien dijo: "El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo" donde deja más que claro el tipo de representación artística que es el arte. A estas declaraciones a favor de la tauromaquia como un arte, también se unió Ramón María del Valle-Inclán, un importante escritor español del siglo XX quien dijo: “Si nuestro teatro tuviese el temblor de las fiestas de toros, sería magnífico. Si hubiese sabido transportar esa violencia estética, sería un teatro heroico como La Ilíada [...] Una corrida de toros es algo muy hermoso” . Por último un pequeño fragmento de un poema, escrito por Gerardo Diego, un destacado poeta y escritor español perteneciente a la llamada Generación del 27, demuestra por completo el arte que tiene la fiesta brava. Torerillo en Triana, frente a Sevilla. Cántale a la sultana tu seguidilla. Sultana de mis penas y mi esperanza. Plaza de las Arenas de la Maestranza. Arenas amarillas, palcos de oro. Quién viera a las mulillas llevarme el toro. Relumbrar de faroles por mí encendidos. Y un estallido de oles en los tendidos En estas frases, queda claro que la tauromaquia, a pesar de ser un ritual trágico donde se presencia la muerte de un animal, es una representación sumamente artística. Seguramente, este argumento planteado en los dos párrafos anteriores puede quedar en un segundo plano para radicales anti-taurinos que, ante todo, critican a la tauromaquia, argumentando que esta es una de las más crueles formas de tortura que el ser humano emplea hoy en día, pero esto no es así. Primero que todo, hay que tener en cuenta que la tortura tiene como objetivo primordial hacer sufrir al ser que se está torturando, en este caso el toro. Esto contrasta totalmente con la tauromaquia, ya que en ningún momento el objetivo de esta es hacer sufrir al animal. Lo que se busca en la tauromaquia es transmitir ese sentimiento de lucha. Como consecuencia a esto, el toro va a sufrir heridas y muy seguramente va a morir, pero esto nunca va a ser el objetivo de la fiesta, motivo por el cual el término tortura no puede ser empleado para juzgar este tipo de arte. Además, cuando se tortura, el ser que está siendo sometido no tiene el más mínimo derecho a defenderse, normalmente está atado de pies y manos y se tiene que someter a todo lo que se le pida. En la tauromaquia esto es todo lo contrario, el toro tiene uso de sus cinco sentidos y se puede defender hasta el punto de herir o matar al torero, algo supremamente lejano de la realidad de una tortura, donde el hombre que está ejerciendo esta cruel practica siempre va a tener todas las de ganar. Por último, en una tortura el ser que la está sufriendo no elije hacer parte de ella. Esto, a primera vista, también sucede en la tauromaquia, ya que los toros nunca deciden si quieren salir o no al ruedo, simplemente lo hacen porque ese fue el motivo de su crianza, pero esto no es del todo verdad. Detallando la corrida, parte por parte, podemos apreciar de forma más que clara que el toro sí decide hacer parte de la batalla, esto se debe básicamente a su naturaleza agresiva y luchadora, mediante la cual el animal pretende derrotar a su contrincante. Esto lo podemos notar básicamente con dos comportamientos que se evidencian al analizar esta hermosa raza. en primer lugar, cuando el toro recibe la pica, que es una puya de más o menos doce centimetros, este entra en la batalla y trata de agredir al que lo está atacando. Esto es una clara muestra que denota la intención del toro de adentrarse en la batalla, ya que si este no estuviera interesado, simplemente al sentir la puya huiría. En segundo lugar, podemos apreciar que esto no es simplemente por la naturaleza del toro, es porque él realmente quiere disputar esa batalla, y lo evidenciamos en el campo donde se cría al toro, ya que, cuando un animal de estos se topa con una cerca eléctrica, o con los golpes básicos que les dan los mayordomos para trasladarlos, estos huyen y no disputan ninguna pelea. Como consecuencia de esto, muchos anti taurinos se han basado en el sufrimiento del animal para defender su postura, pero esto no es un argumento del todo convincente. Un estudio presentado el 25 de marzo del 2007 por Juan Carlos Illera del Porta, director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, arrojo unos resultados sorprendentes y alentadores para el mundo taurino. Según el estudio realizado por Illera se determino que los niveles de estrés y dolor del toro, durante la lidia, son sumamente inferiores a lo que se pensaba. “Lo que hemos visto también es que se produce una liberación muy grande de betaendorfinas, cuya función es paliar el dolor. Cuantas más endorfinas haya, aumentamos o disminuimos el umbral de dolor. No quiere decir que el animal no tenga dolor, pero sí que así disminuye notablemente la percepción de dolor.” Como consecuencia de este estudio, se pudo llegar a determinar que un toro, a lo largo de la lidia, que normalmente tarda de 15 a 20 minutos, sufre muchísimo menos que cualquiera de los animales que mueren a diario en miles de mataderos extendidos por todo el mundo. Esto nos debe dejar pensativos acerca de la lucha que desempeñan los anti taurinos en contra de la fiesta brava día tras día, ya que, a diferencia de lo que ellos proponen, los toros de lidia no sufren tanto como ellos lo exponen. Esto se puede ver reflejado en una cita de Joaquín Sabina, uno de los más grandes músicos españoles del siglo: “Si fuera animal, desde luego quisiera ser toro bravo, toro de lidia y no cabra ni oveja ni cordero ni pollo; es el animal mejor tratado del mundo, el más respetado, el más venerado; es muy difícil explicar esto a los ecologistas baratos…” Por último, los anti taurinos que abogan por la prohibición de esta fiesta, no tienen en cuenta que la raza de los toros de lidia, los toros bravos, se extinguiría en la naturaleza a no ser que existiera el ritual taurino. Esto se debe a que un toro de lidia en Colombia cuesta alrededor de 15 millones de pesos, si este se usara como ganado de engorde, los ganaderos perderían más de 13 millones por cabeza, ya que el actual mercado paga aproximadamente 2 millones por cada ejemplar. Además, los cuidados que se tienen que tener en el campo, de modo que estos animales no se ataquen entre sí mismos, son sumamente extensos. Como conclusión, podemos ver que la prohibición de las corridas de toros, además de causar una gran pérdida de empleos y acabar con una raza única en el mundo animal, como lo son los toros de lidia, sería acabar con una tradición y con una forma de arte. Así que como hoy en día se aboga por los derechos de libre expresión y de libre pensamiento, el mundo taurino exige que su tradición no se toque y permanezca intacta, ya que es su modo de expresarse y pensar, que, por cierto, no afecta a nadie. Además como dijo el famoso escritor Ernest Hemingway: “Es moral lo que hace que uno se sienta bien, inmoral lo que hace que uno se sienta mal. Juzgadas según estos criterios morales que no trato defender, las corridas de toros son muy morales para mí.” Bibliografía: -Cossío. Los Toros. 2 vols. Madrid: Espasa Calpe, 1995. -José María Esteban. El Libro de la Tauromaquia. Alcobendas, Madrid: Libsa, 2010. -Boadella Oncins, Albert. Cataluña, (pag. 182-281) -Francis Wolff. “Cincuenta razones para defender la corrida de toros.” Luis Corrales y Juan Carlos Gil. Astauros. 12-12-11 <http://www.astauros.com/razones.pdf>.