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El Cisne Negro Por Nassim Nicholas Taleb Leí éste libro con gran interés y me dejo un gran sabor de boca. Por muchos siglos se consideró que todos los cisnes eran blancos. Era una ley universal: Si es Cisne es blanco y punto. Sin embargo, por primera vez, los cisnes negros fueron vistos a fines del siglo XVII en Australia por exploradores holandeses. ¡Qué sorpresa! A reescribir la historia: No solamente hay cisnes blancos, también los hay negros. Dos siglos más tarde, a fines del siglo XIX, Tchaikovsky incluye el concepto del cisne negro en su ballet “El Lago de los Cisnes” representando el mal frente al bien y encarnado por la misma bailarina del cisne blanco. Esta doble caracterización de la princesa Odette en la película “El Cisne Negro” es lo que la hace memorable y misteriosa, la sorpresa de lo desconocido: El Cisne Negro que todos llevamos dentro. Taleb utiliza éste concepto en su libro “El Cisne Negro: el impacto de lo altamente improbable”. El CN en la teoría de Taleb se refiere a la incertidumbre de eventos impredecibles que cambian la dirección del devenir humano. El libro es provocador y divertido. Taleb logra su propósito: hacernos pensar. Taleb desarrolla una teoría sobre la influencia del azar en la historia y la incapacidad humana de ver los eventos impredecibles que nos han cambiado de manera radical, que han alterado nuestra forma de pensar y actuar. Continuamos con una obsesión por construir elegantes modelos que simplifican la realidad para intentar pronosticarla, y manifestamos nuestra incapacidad para predecir grandes acontecimientos cuyos impactos cambian el futuro, el rumbo del presente. Este esquema del cisne negro se ve definido por tres características: (i) el evento es una rareza, (ii) de consecuencias importantes y (iii) la naturaleza humana busca explicarla después de que se manifestó, para que se vuelva previsible. O sea que resulta imposible calcular su probabilidad, tiene una repercusión desproporcionada y es imaginable en forma retroactiva hasta que sucede. Son “cisnes negros” el éxito de Google y You Tube, al igual que el derrumbe de la Unión Soviética, el ataque del 11-S del 2001, las actuales revoluciones en los países árabes, el terremoto y el tsunami que devastó a Japón. Estos catastróficos eventos nos sugieren con fuerza lógica que nos debe interesar más lo que no sabemos que lo que pensamos que sabemos. Claro, aunque somos incapaces de predecir el curso de la historia, seguimos como si los hechos imprevistos no fueran significativos. ¿Por qué no podemos ver esos cisnes negros? Bueno, el cerebro humano intenta poner orden donde no lo hay, lo que nos impide pensar correctamente en un mundo complejo. Esto en nada ayuda a la hora de predecir, digamos, una drástica caída de la bolsa de valores. Tendemos a enfocarnos en un punto con conceptos claros y definidos, que resultan más fáciles de recordar que los difusos y menos tratables. Así, caemos en la trampa de pasar por alto las anomalías a fin de encuadrar la realidad en un enfoque simplista. ¿Cuál es el mensaje principal? Simplemente que, al centrarse el ser humano en lo que tiene sentido, no desarrolla la imaginación necesaria para comprender su entorno físico. La tesis se basa en la incertidumbre de lo aleatorio, de tal forma que para tomar una decisión debemos concentrarnos en las consecuencias (se pueden conocer), más que dedicar tanto tiempo y esfuerzo a calcular sus probabilidades. Como en el caso de los terremotos, hay que estar preparados ante la brusca aparición de un cisne negro. El planteamiento es bastante polémico, con elementos que vale la pena conocer y valorar. Cada persona, nos dice el autor, tendrá más control de su vida si decide por sí misma… según su criterio. Y añade que la intención es “… provocar a la gente que se toma demasiado en serio… a aquéllos que no tienen las agallas para decir a veces no sé”. Taleb es un irreverente, un francotirador que no se cansa de destacar lo descerebrados que somos los economistas, a lo que habría que añadirle: lo cerrados que son los académicos, lo vanidoso que pueden ser los empresarios, y lo peligroso que pueden ser los políticos. Hay que ser más humildes y menos arrogantes y prepararnos para lo que pensamos que no puede ocurrir… por si llegara a ocurrir. En donde está el Cisne Negro para México. Probablemente no lo podamos predecir, pero si podríamos empezar a pensar cómo evitarlo o minimizar sus desastrosas consecuencias. México y el Cisne Negro: Un Cisne Negro que a todos nos preocupa es el creado por nuestra propia mano. México continua siendo un país de diferencias y profundamente injusto. El contraste más insultante es entre los que tienen mucho y los que están en la miseria. En gran parte esta injusticia continua por un sistema político más preocupado por alcanzar el poder que por hacer que el país progrese. ¿Cómo es que no se promueven las reformas que necesitamos para crecer más y mejor? ¿Dónde están los políticos, gobernantes, legisladores y jueces patriotas que combaten la corrupción, buscan la eficiencia y ambicionan un mejor México, un México más justo y más seguro, un México que brinde oportunidades a todos sus hijos de alcanzar su potencial como seres humanos? Por ahí nos puede venir un terrible Cisne Negro que va a enfrentar mexicanos contra mexicanos. Y desgraciadamente ya lo estamos viendo con los cientos de muertos por la delincuencia en San Fernando y otras partes del País. ¿Podemos evitar ese Cisne Negro? Sí, creo que sí lo podemos evitar. Es una acción colectiva, en especial de los políticos, autoridades, y gobernantes que requieren valor y capacidad de sacrificio para trabajar por algo intangible, el bienestar de la gente, para evitar un evento que consideran poco probable: El rompimiento del orden social…, El Estado Fallido. Ojala y que despertaran ante la realidad de un Cisne Negro que se nos avecina, que nos está tocando la puerta por su corrupción, su falta de patriotismo, su pésima gestión y por su abuso de poder. Hola éste es mi primer post, espero te guste y –si puedes– dame algunos puntitos.
En el 2012, después del triunfo de Enrique Peña Nieto, escribí sobre lo que podíamos esperar del regreso del PRI al poder. Una de mis conclusiones era que el PRI iba a tratar de evitar los errores del pasado y asegurar su permanencia en el poder mediante una mejor gestión. Un año después, a finales del 2013, hice un balance del primer año de gobierno de EPN, destacando que había empezado su administración con un toque de genialidad al lograr con los partidos de oposición el Pacto por México, lo que permitió alcanzar los acuerdos para llevar a cabo las reformas necesarias que se venían discutiendo desde hacía 25 años. Este logro generó grandes expectativas, siendo frecuente escuchar en los medios y en las pláticas casuales que: “el PRI si sabía gobernar”, “el PRI podría ser corrupto, pero era eficaz”, etc. En esa evaluación del primer año de la administración de EPN también destaqué las fallas que había observado en seguridad, corrupción e impunidad, y en el manejo de la economía. Vicente Fox en su segundo año de gobierno intentó hacer un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México, proyecto que no pudo llevar a cabo, acabando básicamente con esto su administración. El resto de su sexenio se la pasó navegando bajo los logros de mantener a la economía estable. Felipe Calderón enfrentó en su segundo año la crisis financiera internacional y una escalación en la espiral de violencia, pero poco pudo hacer para reducir la criminalidad. El resto de su administración se la pasó defendiéndose de las críticas hacia su estrategia de combate a la delincuencia. Con los resultados y el desempeño del gobierno de EPN durante el 2014 —el segundo año de su gestión— ¿qué es lo que podemos esperar de esta administración en los cuatro años que le restan? ¿Cómo nos fue en el 2014? A dos años de iniciado su gobierno, parece que mis expectativas iniciales fueron muy optimistas y las fallas que noté durante su primer año de gestión se profundizaron en el 2014, generando incertidumbre y un gran malestar en la población. El sentir general de los mexicanos es ahora de que “lo corrupto no se le ha quitado el PRI, pero eso de que era capaz para gobernar ya se probó que no es el caso”. Muchos analistas consideran que EPN no tiene la experiencia ni la sensibilidad necesaria para mover a México en la dirección correcta. Las encuestas del Grupo Reforma le dan al gobierno de EPN bajísimas calificaciones: El 65 por ciento de la ciudadanía opina que están manejando mal el combate a la corrupción. Esta es la calificación más desfavorable al gobierno de los últimos 14 años.EPN inició su gestión con un 30 por ciento de rechazo ciudadano, rechazo que prácticamente se duplicó al 58 por ciento para diciembre 2014. Esta es una desaprobación más alta que las que recibieron los gobiernos de Zedillo, Fox o Calderón.Los líderes de opinión le dan una calificación promedio de 3.6, muy por debajo del 7.1 que le otorgaron al inicio de su gestión.Asimismo, los líderes de opinión le dan una aprobación a EPN de 21 por ciento, muy por debajo del 78 por ciento que le dieron cuando empezó su gobierno. El Gobierno de EPN inició el 2014 con la economía siendo el tema más preocupante. Los resultados del 2003 habían sido deplorables, el PIB había crecido tan solo al 1.1 por ciento, en parte por el bajo crecimiento de la economía internacional, pero en mayor medida por los retrasos en la aplicación del presupuesto, en especial por la disminución en el ritmo de inversión pública. Las autoridades hacendarias pronosticaron un crecimiento económico para el 2014 de 3.9 por ciento, estimación que luego revisaron a la baja al 2.7 por ciento y más tarde la volvieron a reducir al 2.1 por ciento. Sin embargo, estimo que el crecimiento económico en el 2014 será inferior al 2 por ciento. Cuatro hechos alimentaron la falta de confianza sobre la capacidad de la administración de EPN para manejar la economía: (a) el ahorcamiento fiscal a los contribuyentes cautivos, (b) el aumento en la deuda pública para financiar el boquete fiscal dejado por la caída en los precios del petróleo, (c) la continua depreciación del peso, y (d) la falta de transparencia en las asignaciones multimillonarias de contratos y concesiones a los mismos grupos que se vieron favorecidos por su gobierno en el Estado de México tales como OHL, Hermes, Grupo Higa, Alcántara y otros. Sin embargo, desde hace tres meses el gobierno perdió la brújula económica, política y social del País. El detonante fue la explosión de violencia extrema resultado de la gran omisión en la estrategia de seguridad del gobierno que prefirió enfatizar la forma y el discurso triunfalista sobre las acciones reales para combatir la inseguridad. El énfasis en la prevención, más que en el combate al delito, de esa política de seguridad de la administración de EPN le abrió la puerta al crimen organizado para penetrar más rápidamente los diferentes niveles de gobierno y las fuerzas políticas del País. Este manejo político de la seguridad le explotó en la cara al gobierno federal en el 2014. Los hechos se encargaron de destacar lo erróneo e infantil de una estrategia de seguridad basada en criterios políticos. Ningún gobierno puede dormir con lobos y esperar que no lo muerdan. La desaparición de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero a finales de septiembre del 2014 generó un gran malestar social y una reprobación generalizada hacia el Estado. Desde 1968 que no se veía en México una unión espontánea de la sociedad civil como la surgida ante la brutalidad de haber secuestrado, asesinado, quemado los cuerpos, triturado los huesos y arrojado los restos a un río de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, hecho que además desencadenó la aparición de innumerables fosas con restos humanos de personas desaparecidas anteriormente en la zona. El gobierno de EPN leyó mal este suceso de barbarie inverosímil, no entendió su importancia. Primero, trató de evadir su responsabilidad declarando que el problema le correspondía a las autoridades estatales; luego, cuando ya no podía evadir más su responsabilidad, tardó diez días para intervenir y al poco tiempo, lo que resulta asombroso, el Presidente se ausentó del País para viajar a China. La actitud frívola de esta administración es una de las manifestaciones del síndrome de la avestruz, que van desde la negación de los problemas, hasta la falta de decisiones oportunas y cruciales. Los principales errores que conforman éste síndrome son la negación de la realidad y creer que, ante una crisis, “los logros pasados aseguran un futuro sin consecuencias.” Como era previsible, las protestas no se hicieron esperar. Los protestantes se manifestaron de manera cívica, pacífica y con gran impacto. Los hechos de violencia por grupos de anarquistas y maestros disidentes fueron aislados sin representar la mayoría bajo protesta. Sin embargo, la debilidad, cobardía e irresponsabilidad de las autoridades para proteger a los terceros afectados por el vandalismo, la violencia, los bloqueos de carreteras y aeropuertos, los destrozos a comercios y edificios públicos, los daños a piezas emblemáticas y monumentos históricos, la quema de vehículos oficiales y particulares, generaron aún más descontento contra el Estado. El malestar de la sociedad civil no solamente se ha dirigido al Gobierno Federal, sino al Poder Judicial que ha permitido que los delincuentes y victimarios no fueran castigados, a los jueces que han evadido su responsabilidad de impartir justicia, a los juzgadores que han optado por el camino fácil de demandar pruebas de primer mundo a policías del tercer mundo a pesar de que en la mayoría de los casos la culpabilidad era obvia y manifiesta. Ante jueces corruptos, ineptos o timoratos ninguna prueba es suficiente cuando los culpables pueden hacer ruido. Los únicos culpables son aquellos que no se pueden defender. La imagen de México en el exterior pocas veces se ha visto tan lastimada como en los últimos meses. Desgraciadamente, este acto de barbarie no ha sido el único, hay que recordar la masacre de los 72 centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas en agosto 2010, o la desaparición de 300 mexicanos en Allende, Coahuila en marzo 2011. Lo diferente en esta ocasión fue la indignación espontánea y generalizada de la sociedad civil y las protestas que inmediatamente se produjeron. Hay un sentir generalizado de los ciudadanos de “ya basta”, “ya no más”, “ya estamos hartos”, aparte de que en esta ocasión se trata de nuestros jóvenes estudiantes. Tratando de ponerse al frente de esta espiral de descontento, EPN anunció un decálogo de medidas con las que pretendió tapar el sol con un dedo. El decálogo parece ser que se hizo al vapor a fin de dar la imagen de que el gobierno vuelve a retomar el control de la situación. El problema es que esto es muy poco y demasiado tarde. Sin pretender tirar al niño con el agua sucia del baño, algunas de las medidas son positivas, tales como el establecimiento de tres zonas económicas para reducir la pobreza en Chiapas Guerrero y Oaxaca, la desaparición de las policías municipales y el mecanismo de intervención en los municipios penetrados por el crimen organizado. Otras medidas suenan como más de lo mismo y de relleno, tales como el establecimiento del sistema nacional anticorrupción, la agenda de reformas para mejorar la justicia cotidiana, crear la clave única de identidad, habilitar el 911 como el número telefónico de emergencia y denuncia, etc. El decálogo de propuestas pretende dejar nuevamente la solución de los problemas en manos de aquellos que tienen parte de la culpa y otra parte que ocultar. El decálogo pretende reinventar la moral de los intereses para dejar de lado la obligación de los deberes. ¿Quién le va a creer a un gobierno que (a) liberó al hermano incómodo de un ex presidente con una misteriosa mega-fortuna la cual le fue devuelta con intereses; (b) liberó a una secuestradora reconocida por sus víctimas para mejorar las relaciones con un país europeo; (c) liberó a un reconocido narcotraficante, al cual se le giraron órdenes de aprensión al día siguiente; (d) no atiende la orden de aprehensión internacional contra un ex gobernador del Estado de México por la retención ilegal de los hijos que procreó con su ex esposa; (e) no explica claramente la millonaria “casa blanca” de la pareja presidencial en turno, etc.? Mientras no se aclaren tantos actos de corrupción e impunidad, como pueden pensar que la gente les va a creer sus propuestas. La corrupción no consiste sólo en dar un par de monedas para agilizar un trámite burocrático, no, la corrupción es algo más que eso, es el soborno para obtener un contrato o concesión millonaria, es movilizar a las autoridades para utilizar el aparato del Estado para proteger a los propios y eliminar a los contrarios. Un buen gobierno es aquel que tiene un buen desempeño. Los buenos gobiernos producen buenos resultados. Si algo nos dice la historia es que lo importante son las acciones y no las propuestas. En México ya tenemos muchas propuestas, propuestas que se han quedado en el papel, que nunca se han llevado a cabo. No obstante, seguimos con más de lo mismo. Nos quedamos en las formas sin poder llegar a las acciones. Lo que importa es que se cumplan y se apliquen las propuestas del pasado, y que se hagan respetar las instituciones y leyes del presente. ¿Cómo nos irá en el 2015? El contexto político, económico y social para el 2015 será muy desafiante para la administración de EPN. Los retos y desafíos que afrontará son mayores a los que encararon los gobiernos de Fox y de Calderón. Para empezar, la violencia no solamente no se ha reducido, sino se ha extendido y profundizado. La economía sigue sin reaccionar y las medidas de crecimiento adoptadas por el gobierno no solamente se han quedado cortas, sino que han contribuido al pobre desempeño económico. Finalmente, las élites del poder económico han rechazado los profundos cambios impulsados por las reformas y han estancado los procesos reformatorios. ¿Qué se puede hacer? Si Enrique Peña Nieto quiere corregir los errores de sus dos años de gobierno y enfrentar con éxito los desafíos que se le presentarán a partir del 2015 tendrá que ser creativo, novedoso y valiente, de lo contrario corre el riesgo de pasar a la historia como el peor presidente del México posrevolucionario. Para empezar, tiene que cambiar a su gabinete. No puede esperar manejar al País con el mismo equipo cómodo de amigos con los que manejó el gobierno del Estado de México. EPN tiene que entender que ya no está tratando de ganar un concurso de popularidad, sino tratando de gobernar a un país. Su compromiso no es con sus amigos ni con aquellos que lo apoyaron política y financieramente para llevarlo al poder, sino con el pueblo de México. A partir del 2015, EPN tiene que tratar de convertirse en un mejor líder, rodeándose de colaboradores capaces y asertivos que lo ayuden a encontrar las mejores y más efectivas soluciones a los problemas del País. En segundo lugar, tiene que empezar a manejar de manera responsable las variables económicas. Por ejemplo, (a) no debe incurrir en más deuda pública para financiar el gasto corriente; (b) no debe aumentar el gasto mientras no aumenten los ingresos fiscales; (c) debe asignar el gasto y la inversión pública de una manera abierta y transparente; (d) los proyectos de inversión tienen que aprobarse mediante una previa evaluación de costo-beneficio; (e) los contratos y concesiones debe asignarse a través de licitaciones abiertas y competitivas, y (f) debe evitar totalmente el favoritismo en la asignación de contratos y concesiones. En otras palabras, EPN debe establecer la eficiencia en sus políticas económicas como principio fundamental y —de una vez por todas— terminar con la corrupción en el uso y manejo de los recursos públicos. En tercer lugar, tiene que impulsar la aplicación de la ley, sobre todo a los grupos económicos poderosos. Esto incluye a los bancos y grupos financieros que se manejan con total impunidad, aumentando el costo del dinero y reduciendo el acceso al financiamiento competitivo, y a las empresas dominantes que impiden la competencia y la entrada de nuevos participantes, incrementando los precios y explotando impunemente a los consumidores. Conclusión El pobre y controversial desempeño de la administración actual ha puesto en duda la intención manifiesta del gobierno de Enrique Peña Nieto para promover una agenda por el bien de México. Hace dos años el gobierno de EPN entendió el sentir de la población y su frustración por la inactividad para promover las reformas que se venían discutiendo desde hacía 25 años. Ahora parece no entender el sentimiento popular y demanda social por una mayor justicia, mayor seguridad, menor corrupción e impunidad. Existe una gran frustración por estas injusticias que aumentaron rápidamente en el siglo XXI y que siguen reduciendo el bienestar y lacerando la dignidad de los mexicanos. La historia omite, pero no perdona: la falta de acciones contundentes, la incapacidad para reaccionar oportuna y eficazmente ante los desafíos y la ausencia de una agenda por el bien de México están haciendo que EPN corra el peligro de pasar a la historia, no como el presidente de la alternancia, ni el presidente contra la delincuencia, sino como el presidente más inepto de los gobiernos posrevolucionarios.
El renombrado y prestigiado profesor y físico Stephen Hawking nos advierte sobre los riesgos que pueden llevar al fin de la humanidad. Para el, la primera amenaza es toparnos con extraterrestres que consideren a los humanos irrelevantes y un obstáculo para apropiarse de nuestro planeta, por lo que recomienda suspender los proyectos para contactar a otras civilizaciones en el universo. La segunda amenaza es que desarrollemos máquinas con inteligencia artificial que eventualmente se rebelen y destruyan a los humanos, por lo que firmó con varios científicos y personalidades una carta recomendando la suspensión del uso de la inteligencia artificial en el desarrollo de nuevas armas. Ambas amenazas, si no se manejan prudentemente por los gobiernos del mundo y sus organismos internacionales, seguramente –advierte Hawking– llevarían a la desaparición de la civilización humana. ¿Qué tan reales son tales amenazas? Desde que empecé a leer novelas de ficción tuve un gusto especial por la ciencia ficción. He viajado en naves espaciales con la imaginación de Arthur C. Clark. He combatido en mundos extraños y exóticos con J. G. Ballard. He acompañado a Jules Verne al centro de la tierra. Navegué en el cuerpo humano en una microscópica nave atómica con Isaac Asimov. Mucho de lo que leí en los años cincuenta y sesenta ahora son pan de cada día: los teléfonos inteligentes, las computadoras personales, la comunicación intercontinental instantánea, etc. y en la mayoría de los casos la realidad ha rebasado la imaginación de esos grandes escritores… En otras palabras, “se quedaron cortos”. La historia nos dice que siempre ha habido escépticos y detractores que han dudado de los grandes cambios tecnológicos que han transformado nuestra sociedad. Actualmente, algunos grupos de formadores de opinión, personalidades, científicos e intelectuales consideran alarmistas, irreales y lejanas las preocupaciones de Hawking. Sin embargo, echando la vista atrás vemos cuántas veces se equivocaron los escépticos que dudaron de las nuevas tecnologías en el transporte como el ferrocarril, los automóviles y los aviones; en las comunicaciones con el telégrafo, el teléfono, la televisión y el Internet; con las computadoras personales y el desarrollo de programas que superan en eficiencia a las decisiones del ser humano. A mi juicio, Hawking esta en lo cierto, tales riesgos son reales y no dudo que puedan presentarse dentro de una a tres generaciones. Sólo hay que recordar la ley de Moore, que dice que cada dos años el número de transistores en un circuito se duplica. En 26 años el número de transistores en un microprocesador se ha incrementado 3,200 veces. Algo parecido sucederá con la inteligencia artificial. No es remoto pensar que en una década desarrollemos una inteligencia artificial capaz de crear otra inteligencia artificial aún más avanzada. Primer riesgo: extraterrestres. Dado lo infinito del universo es muy factible que haya vida en otros planetas. Seguramente la mayoría de dichas formas de vida sea de organismos simples como microbios y plantas, pero seguramente habrá otras formas de vida equivalentes o superiores a la nuestra. La amenaza consiste en que nuestros esfuerzos por contactar a extraterrestres logren contactar a inteligencias alienígenas superiores a la nuestra que nos consideren inferiores e irrelevantes, merecedores de poca consideración y respeto. Tales extraterrestres pueden venir a la Tierra a explotar sus recursos naturales o a repoblarla, y en el proceso considerándonos como un obstáculo para sus propósitos y decidan eliminarnos. Por lo tanto, Stephen Hawking recomienda evitar buscar el contacto con civilizaciones extraterrestres, pues de llegarnos a visitar las consecuencias podrían ser tan funestas como lo fueron para las poblaciones indígenas cuando Colón llegó a América. Sin embargo, es probable que tales consecuencias sean peores, dado que los alienígenas seguramente serán muy diferentes física e intelectualmente a nosotros. El ser humano podría ser tan insignificante para ellos como un grano de arena en medio del desierto. Segundo riesgo: inteligencia artificial El desarrollo de armas inteligentes o soldados robots con inteligencia artificial reducirán el costo de las guerras por lo que los combatientes tendrán el incentivo de usar tales armas conduciendo a una carrera armamentista. Una vez establecidas dichas armas inteligentes en poco tiempo aparecerán en el mercado negro y en las manos de terroristas, dictadores y señores de la guerra en busca de una limpieza étnica. Tales armas inteligentes o soldados robots estarían diseñados para matar a combatientes enemigos incluyendo a soldados humanos, con el riesgo de que tales máquinas no distingan entre combatientes y civiles. Aparte, siempre existirá el peligro inminente de que las máquinas se rebelen y ataquen a sus amos. Tan sólo se requiere de un simple error para que se produzcan tales catástrofes. Las armas inteligentes son más peligrosas que las nucleares porque son más baratas para desarrollar y su uso se extendería. Dichas armas constituyen la tercera revolución en la guerra tras la pólvora y la bomba atómica. Sin embargo, la preocupación con la inteligencia artificial tiene una mayor dimensión que el de las armas inteligentes. ¿Qué pasaría con el ser humano en el momento en que criemos una computadora (ordenador mas programa) capaz de diseñar otra computadora? La simple y sencilla respuesta es que en ese momento perderemos la carrera de la evolución. Los ciclos evolutivos en las máquinas son mucho más cortos que en los humanos. Llegará el momento en que alguna inteligencia artificial nos consideren irrelevantes y se abra la puerta para nuestra extinción como especie. En tal momento a la mejor seremos las mascotas de nuestros robots o simplemente un virus que se requiere exterminar. Desarrollar computadoras que superen las capacidades de los humanos sería el peor error de la historia y el último error de los humanos. ¿Qué podemos hacer? En cuanto al primer riesgo, los esfuerzos por contactar a civilizaciones extraterrestres, creo que tales proyectos no deberían financiarse con recursos públicos. Sin embargo, soy pesimista y creo que aun cuando se lograra convencer a los gobiernos de no apoyar a semejantes proyectos, recursos e iniciativas privadas van a continuar con tales esfuerzos. En cuanto a la amenaza inherente al desarrollo de inteligencias artificiales, ya sea para propósitos bélicos o en otras áreas, considero que la comunidad internacional eventualmente propondrá algunas medidas para regular tales proyectos. Sin embargo, creo que de poco van a servir, porque los humanos llevan dentro de sí mismos el gen de su propia destrucción. El homo sapiens puede racionalizar lo que sea, hasta la guerra. Aun cuando se prohibiera el desarrollo de la inteligencia artificial, la curiosidad humana eventualmente desafiaría tales prohibiciones y poco a poco nos acercaría más a los momentos críticos de nuestra propia extinción. Me gustaría estar equivocado, pero soy realista. Los humanos somos los lobos de nosotros mismos: vamos en busca del conocimiento sin importar las consecuencias. Es como la crónica de una muerte anunciada. Desde el momento en que empezamos a utilizar y diseñar herramientas y armas escribimos la sinfonía de nuestro propio final: nacimos para crear nuestra propia némesis.
Septiembre, el mes patrio de nosotros los mexicanos, tiempo oportuno para comentar de manera sucinta los instantes álgidos del momento nacional e internacional: Tercer informe: Enrique Peña Nieto llegó a su tercer informe en el peor momento, en el nivel más bajo de aceptación: de cada tres mexicanos dos lo reprueban y uno lo apoya. No hay necesidad de esperarnos al fin del año para evaluar su tercer año de gobierno. El primer año de su administración fue relativamente bueno; el segundo francamente regular, y éste claramente negativo. En cuanto al rumbo de la siguiente mitad de su administración, la primera indicación nos la da el relevo de colaboradores. En efecto, los salientes miembros del gabinete y los nuevos nombramientos anuncian que en los próximos años van a importar más los intereses del partido y la sucesión, que los intereses de la nación y el bienestar de los mexicanos. Periodismo ético: Carlos Loret de Mola, el popular conductor de Primero Noticias de la cadena Televisa, sacó a la luz pública un vídeo personal en donde habla de su hartazgo con la corrupción en México. Menciona sin tapujos ni cortapisas la galopante corrupción que crecientemente azota al país: los abusos de los gobernadores de Guerrero y Chihuahua; la línea 12 del Metro que costó tres veces el presupuesto original y no sirve; las emblemáticas casas del presidente y su principal colaborador, y el fraude de Melate, entre otros. Los buenos periodistas son los que siguen la historia, no los que se enriquecen al margen. Desde esta columna, hago votos para que no le pase lo mismo que le sucedió a la popular Carmen Aristegui. Criticar la corrupción y la impunidad, señalando a los causantes, no es un sesgo de parcialidad, sino el ejercicio de un periodismo moral y ético. Tsunami migratorio: La pobreza y desesperanza en África y el Medio Oriente siguen produciendo oleadas crecientes de migrantes en busca de mejores oportunidades de vida. No se puede tapar el sol con un dedo. Los problemas de guerra civil, persecuciones religiosas, inestabilidad y pobreza que afectan a África y al Medio Oriente van a continuar, impulsando a los más pobres y más desesperanzados a buscar sobrevivir en Europa. Este flujo migratorio se va a amplificar independientemente de muros y cercos. Este fenómeno está exacerbando la xenofobia y el racismo de los europeos, permitiéndole ganar terreno a los partidos nacionalistas y de extrema derecha. Hungría, Italia y Grecia difícilmente podrán superar los desafíos planteados por esta masiva migración. La solución no está en el aislamiento, las deportaciones masivas y la construcción de muros, sino en el fomento al desarrollo integral político, económico y social de los países-problema. Es preferible la intervención política-militar y económica de las naciones europeas en esos países-problema de donde huyen los migrantes, que enfrentarse a sus propias poblaciones en suelo europeo. Lección griega: El paquete de medidas económicas para restablecer la salud económica, aunque tardó en llegar, finalmente llegó. La realidad por fin se encargó de desterrar al populismo nacionalista de los políticos oportunistas que querían salir de la crisis culpando de todos sus males a los malos extranjeros. El pueblo griego finalmente tuvo que reconocer que el dispendio y los errores, excesos e irresponsabilidades de sus gobernantes fueron los que los llevaron a la crisis. No hay de otra, ahora hay que pagar la cuenta del pasado con ajustes y sacrificios. Oportunismo electoral: El fenómeno que representa la popularidad creciente del monstruo Donald Trump en Estados Unidos se alimenta en parte de nuestros errores e irresponsabilidades. Los mexicanos le estamos dando las municiones para que continúe ganando adeptos a su candidatura presidencial. La corrupción, impunidad, criminalidad, y narco-telecomedias alimentan la ignorancia y los más bajos sentimientos del pueblo estadounidense, hechos que hábilmente explota el nazi americano Donald Trump. Venezuela y Colombia: Primero fue la crisis con Guyana, luego le siguió el problema con España, y ahora se suscita el choque con Colombia. El problema surgió por el enfrentamiento de contrabandistas colombianos contra militares venezolanos. Esa fue la excusa para cerrar la frontera más activa del continente después de la de México con Estados Unidos. Hubo deportación abrupta de más de mil colombianos, incluyendo niños nacidos en Venezuela. Cada vez que el Presidente Maduro enfrenta desaprobación interna, inventa enemigos extranjeros para fomentar el nacionalismo y tratar de recuperar popularidad. Las encuestas le están dando ya 30 puntos de ventaja a la oposición en la intención de voto. Esta acción es claramente una maniobra para recuperar popularidad, y conseguir el apoyo de las Fuerzas Armadas. Lo que se respira en el ambiente venezolano es la desesperación de los ineptos. En esta ocasión, le está costando mucho trabajo a Maduro crear fantasmas enemigos en el extranjero para compensar el verdadero e irreparable desastre económico en lo interno. Decía el escritor francés, Anatole France, “El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.” Desde esta columna, hago votos para que nuestros líderes nacionales e internacionales mejoren un poquito porque, de seguir la baja calidad de sus razonamientos, acciones y decisiones, el futuro no pinta nada bien.
Occidente y México La sociedad occidental está atravesando por una problemática existencial aguda en donde no hay una clara visión de hacia dónde se quiere ir. Con el fin de la Guerra Fría, la desaparición del imperio soviético y el fracaso del modelo económico político del socialismo leninista-estalinista, occidente perdió al enemigo común que le permitía aglutinarse en torno a sus valores de libertad, democracia y economías abiertas. Sin un claro adversario ideológico global, occidente perdió gradualmente su rumbo entrando en un período de vacío ético-moral cuyas manifestaciones han sido el consumismo materialista, relativista y hedonista. Las juventudes occidentales buscan la satisfacción inmediata, el sentirse bien en el momento, aunque sea de manera química. Es la cultura de la gratificación instantánea en donde el placer es el eje central del vivir, en donde los videojuegos sustituyen a la realidad, las imágenes sustituyen a las ideas y el “textear y video-chatear” sustituyen al tomar café con los amigos. Estamos viviendo, como advierte Giovanni Sartori, la transición del homo sapiens al homo videns, aquel joven que maneja muchas imágenes y pocos conceptos. Nuestra clase media busca y anhela el consumismo americano. La mayoría de la juventud va en pos de las satisfacciones inmediatas, los sucesos trágicos y los atentados contra la sociedad civil, les pasan casi desapercibidos. Si lo sucedido en Ayotzinapa, la fuga del Chapo Guzmán, la línea 12 del metro, los asesinatos de los periodistas y la adquisición de las casas de lujo por el presidente y su secretario de hacienda hubieran sucedido en la década de los años sesentas o setentas, se hubiera generado descontento popular y movimientos similares al de 1968… como dijera resignado el campesino ante la pérdida de su cosecha, “…son cosas de los tiempos.” Trump y Carter A muchos les causa sorpresa que un pueblo como el americano pueda generar dos figuras de gran aceptación popular tan diametralmente opuestas. En un extremo tenemos al millonario Donald Trump, candidato presidencial por el partido republicano, y por el otro al expresidente demócrata Jimmy Carter. Trump hace gala de una intolerancia racial y una xenofobia enfermiza que nos hace recordar a los dictadores y kamikazes del eje de la maldad, Berlín-Roma-Tokio de 1940. Carter manifiesta –ante un grave desafío de salud– gracia, calidad humana, buen humor y los mejores valores del ser humano. La pregunta obligada es ¿cómo puede un mismo pueblo crear y amar personajes tan diferentes? Trump ha manifestado en su campaña para alcanzar la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos del partido republicano un odio hacia los mexicanos parecido al de Hitler hacia los judíos. Este discurso intolerante, de intransigencia racial y cultural hacia los mexicanos le ha acumulado y le sigue sumando adeptos, convirtiéndolo en el candidato republicano más popular con el 28.3 por ciento de la intención del voto, mientras que sus seguidores más cercanos Ben Carson y Jeb Bush apenas llegan al 11.6 y al 8.0 por ciento respectivamente (Fuente: elections.huffingtonpost.com/pollster, 29 agosto 2015). Varios consideran que es preferible no responder a los ataques de Donald Trump puesto que esto significaría darle importancia y protagonismo a un imbécil; sin embargo, considero que es peor quedarse callado. Recuerdo aquel poema de Niemöller: Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata, Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista, Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío, Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar. Las declaraciones simples, torpes y agresivas de este populista de derecha, personaje casi cómico con un peinado de quesadilla o de cobija doblada, han despertado el apoyo de los ultraconservadores estadounidenses. Este fenómeno está llevando a otros políticos oportunistas a salir del clóset y buscar mayor popularidad con discursos similares de resentimiento e intolerancia hacia otros grupos raciales, religiosos y culturales… ¿será que el odio une más a los hombres que un noble ideal? Carter fue el primer presidente de Estados Unidos que introdujo la consideración de los derechos humanos para juzgar las políticas de otros países. Con los días contados por un cáncer que se le extendió al cerebro, Carter ha dado muestras de una entereza ética y moral que impresiona a propios y extraños. Con gran sentido del humor anunció las malas noticias de su salud y dio gracias por la vida plena que hasta el momento ha tenido. Al término de su presidencia, en lugar de buscar enriquecerse en el circuito de conferencias o de crear una biblioteca con su nombre, se dedicó a crear y participar en proyectos de ayuda a los menos afortunados. Éste es un presidente que será recordado por sus buenas intenciones, acciones e integridad moral, digno ejemplo de lo mejor del ser humano. Una de las fortalezas del pueblo americano es el fomento a la lucha de contrarios, a la competencia entre rivales. La escritora inglesa Evelyn Beatrice Hall escribió en 1903 "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Hasta ahora, en promedio han ganado más los buenos que los malos en Estados Unidos, lo cual no significa que siempre será así. Sólo basta que se duerman los buenos para que la maldad triunfe. Esta historia de lucha de contrarios ha hecho fuerte, resistente, y adaptable al pueblo norteamericano. De qué otra manera se puede explicar que después de siglo y medio de haber tenido un cruel esclavismo y una sanguinaria guerra civil entre los estados esclavistas del sur y los abolicionistas del norte, Estados Unidos haya elegido a un presidente afroamericano. Los hispanos estamos conscientes de que muchos americanos tienen un rasgo de racismo, intolerancia religiosa, chovinismo y xenofobia, especialmente contra los afroamericanos y latinoamericanos. Actualmente hay un clima propicio para los oportunistas simplones como Donald Trump. En efecto, solamente el 30% de los americanos considera que su país va en la dirección correcta, el resto, la gran mayoría, según las encuestas, está descontenta por el rumbo que ha tomado su país. La clase media americana, por un lado, envidia a los ricos y por el otro desprecia a los pobres bajo asistencia social. Es una clase media que desconfía de sus instituciones. Este sentimiento popular es terreno fértil para un político que se aprovecha del simplismo y los valores más bajos de la gente. No dudo que en los próximos días y semanas el señor Trump sume más adeptos con su retórica populista de extrema derecha, pero tarde o temprano Trump va a caer. Los intereses del partido republicano van eventualmente a prevalecer, puesto que un candidato tan radical le costaría las próximas elecciones. Estados Unidos ya experimentó los horrores de los dictadores y kamikazes del eje Berlín-Roma-Tokio, no tengo duda de que en el momento propicio esa sociedad civil reaccionará y le pondrá un hasta aquí a la candidatura de este personaje tragicómico… mientras tanto, como dijera el comediante y actor norteamericano George Carlin, “no hay que subestimar el poder de los estúpidos en grandes grupos.” Casas bien habidas Después de una exhaustiva investigación de seis meses, el improvisado secretario de la función pública Virgilio Andrade anunció con pompa y platillo que no había nada ilícito en la adquisición de las casa de Enrique Peña Nieto en Ixtapan de la Sal, de la conocida Casa Blanca de su esposa la señora Angélica Rivera, y la casa de Luis Videgaray en Malinalco. En otras palabras, la investigación concluyó que no hubo tráfico de influencias ni pago de favores en la adquisición de tales casas. Todo se hizo dentro de la ley, al momento de adquirir sus casas Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray no eran funcionarios federales, claro, no se mencionó que en ese momento el primero era gobernador del Estado de México y el segundo miembro del equipo de transición del presidente electo Peña Nieto. Con esta investigación lo único que queda claro es para que en México se le acuse y castigue a un funcionario público de conflicto de intereses, tráfico de influencias y/o pago de favores aparte de que sea un corrupto tiene que ser muy estúpido, puesto que todo lo puede hacer dentro de la legalidad. Siempre habrá algún párrafo en alguna ley que justifique sus acciones y abusos. Los gobernantes en México desgraciadamente carecen de ética pública y amor a la Patria, elementos indispensables para conducir a una sociedad al estado de derecho y al respeto a la ley. No hay duda de que en muchos países hay corrupción, como no hay duda de que México es el campeón de la impunidad. El mensaje que se envía a los gobernantes y autoridades con esta farsa de investigación es que: “pueden hacer lo que quieran, siempre y cuando lo hagan antes y después de estar en el ejercicio de su cargo público”. El colmo de la burla es que, días después de darse a conocer los resultados de la investigación de las casas, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sostuvo ante senadores de PRI y PVEM que se “castigará a quienes cometieron actos de corrupción y colusión con el crimen organizado…” Declaraciones y promesas sin sustento histórico, falsas afirmaciones sin respaldo por los hechos. Los miembros del gabinete son nombrados no porque saben hacer bien su trabajo, sino porque saben hacer bien la política de sombra y encubrimiento. Con esta investigación se pretendía cambiar el rumbo de la tendencia de la notoria pérdida de aprobación de Peña Nieto, quien tiene el más bajo nivel de aprobación desde que inició su mandato: 34% en aceptación ciudadana y 15% entre los líderes de opinión. Los recientes cambios de miembros de su gabinete obedecen, no porque considerara muy malos a los funcionarios anteriores, ni porque los quisiera castigar por sus errores, sino porque busca mejorar su imagen y preparar su sucesión. Los secretarios están ahí para hacer política y los recientes nombramientos confirman dicha intención. No es extraño por ello que estos nuevos miembros lleguen poco después del nombramiento de Manlio Fabio Beltrones como presidente del PRI y antes de rendir su tercer Informe Presidencial. Con estos cambios, el gobierno de Enrique Peña Nieto abre la puerta no a las acciones para mejorar la economía, el empleo, la educación, y la seguridad, sino para hacer política y de esta manera asegurar que el PRI se mantenga en el poder… pero, como alguien dijo: “Lo falso, por mucho que crezca en poder, nunca alcanzará a la verdad.” Devaluación sin inflación La continua depreciación del peso ante el dólar ha ocasionado grandes preocupaciones entre las familias y empresarios mexicanos, pensando que la caída del valor del peso van afectar sus ingresos y seguridad laboral. Sin embargo, las autoridades aseguran que la depreciación del peso no afectará la inflación, lo cual causa sorpresa y extrañeza. No es razonable asegurar que no habrá un aumento de precios y mucho menos aseverar que un operativo a nivel nacional controlará los incrementos injustificados de precios. Cualquier economista sabe que en una economía abierta, una devaluación prolongada de la moneda tarde o temprano incidirá en los precios. La historia económica también nos dice que las políticas de control de precios perjudican más que lo que benefician, pues llevan a la escasez, el acaparamiento y a más presiones alcistas. Un consejo para las autoridades financieras y económicas de México: “prometan lo más apegado a la realidad económica, pues de lo contrario generan incertidumbre y falta de confianza en la capacidad y habilidad del Estado mexicano para promover una economía sana y próspera.” Leonardo da Vinci y la belleza México está atravesando un momento muy difícil en su historia republicana, un momento de descomposición social y de falta de optimismo ante un futuro incierto. Los mexicanos tienen temor de salir a la calle y no confían en sus instituciones. Ven con tristeza que los nuevos ricos no son los grandes científicos, investigadores, o los empresarios, sino los gobernantes, ex políticos y líderes sindicales. Se sienten atropellados con los nuevos impuestos y tarifas públicas, los nuevos requisitos y cobros de tarjetas de circulación, tenencia vehicular, impuestos prediales, aumento en las multas, etcétera y se sienten burlados porque los funcionarios corruptos siempre logran evadir la justicia. Pero del otro lado de la moneda, también hay manifestaciones sociales de que no todo está tan mal. Desde junio a agosto 2015, se exhibió en el Palacio de las Bellas Artes la obra de Leonardo da Vinci y su concepto de belleza. Alrededor de trescientos mil mexicanos visitaron la exposición y se formaban cada madrugada en largas filas para poder entrar a gozar de la obra de este gran artista universal. Esto habla bien del pueblo mexicano pues nos dice que no todo está perdido, que hay esperanza e ilusión en medio de una profunda crisis de valores, de la inseguridad ante el crimen organizado y de los abusos sin límite de los gobernantes. No dudo que al final del día, las buenas intenciones, las buenas ideas y las buenas personas prevalecerán… “dejemos el pesimismo para tiempos mejores.”
Cómo calificar a septiembre: el mes de la patria, de la independencia, de los niños héroes o el mes de la traición? Usted me dirá querido lector. Quien quiera revisar mis escritos en este medio se podrá percatar de que al principio pensé que la administración de Enrique Peña Nieto iba por buen camino, no solamente porque Peña Nieto era, a mi juicio, el menos malo de los candidatos de ese entonces a la presidencia, sino porque en su primer año pudo llevar a cabo, dentro del pacto por México, las reformas estructurales que el país pedía a gritos. Sin embargo, a partir del segundo año, las decisiones políticas y de política económica empezaron a ser malas o a quedarse cortas, dando muestras de que los elementos más nefastos de nuestra historia continuaban: corrupción, impunidad e ineptitud. Poco a poco, de manera inexorable, las decisiones de política económica dejaron de ser menos para mejorar el bienestar general, y de ser más para favorecer los intereses a los cercanos al poder. Las decisiones y acontecimientos durante Septiembre, nuestro mes patrio, más que hacernos enojar, nos han puesto tristes porque ejemplificaron la frivolidad y falta de patriotismo de la administración actual. La invitación de venir a México de su archienemigo, Donald Trump, se puede calificar –de manera optimista– como error de visión política, lo que en realidad pensadores y analistas califican como una gran traición. Ese acontecimiento le ha dado el tinte al mes de la patria, lo que tradicionalmente se podría considerar como el día del Presidente, ahora se considera –con justa razón– como el día de la traición a México. Lo dicho por el Presidente Peña Nieto –en el marco de la inauguración de un ecoparque en la ciudad de Zacatecas– de que “Llegará el momento en que se entienda el porqué de mis decisiones…”, me hizo pensar en lo que Albert Einstein dijo una vez: “Si no puedes explicar algo de forma sencilla, es que ni tú mismo lo has entendido lo suficiente.” Lo triste del caso es que la traición no terminó ahí, sino que continuó con (1) la presentación de su cuarto informe de gobierno, no como una rendición de cuentas ante la nación, sino como único participante en un concurso de popularidad ante un grupo de jóvenes lambiscones; (2) el nombramiento de su cuate y operador político, Luis Enrique Miranda, de Secretario de Sedesol con la supuesta misión de “reducir la pobreza,” cargo para el cual no tiene preparación o experiencia alguna, lo nombró para usar los recursos de Sedesol con fines políticos, no para ayudar a los pobres… el tocayo de EPN seguirá siendo su operador político, pero ahora lo hará desde la Sedesol, y (3) la revelación de un paquete económico, diseñado para hacer política más que economía. El paquete económico presenta un fuerte recorte al gasto de capital mientras que mantiene básicamente constante el gasto corriente. El 92 por ciento de la reducción del gasto de capital corresponde a la inversión física, la cual tradicionalmente detona empleos, ingresos y crecimiento económico. Aun cuando el gasto corriente disminuye algo menos que el 4 por ciento, los servicios personales de los burócratas aumentan 0.3 por ciento. Los cálculos del gobierno se hacen con base en dos supuestos contradictorios, por un lado suponen un crecimiento económico para el país de 2.5 por ciento en el 2017, pero de manera mágica estiman que los ingresos tributarios aumentarán casi cuatro veces la tasa de crecimiento, 9.7 por ciento, lo cual es contradictorio e irreal En efecto, sólo puede haber aumentos en los ingresos impositivos cuando aumenta la eficacia en la recaudación y/o cuando aumenta el crecimiento económico. Empero, si algo nos puede decir la historia es que nuestra eficiencia para cobrar impuestos en México es muy baja. Los aumentos en la recaudación fiscal tendrían que venir del aumento en el crecimiento económico, de lo contrario, tratar de cobrar más a los que actualmente más pagan, a los causantes cautivos, reducirá el crecimiento económico aún más. En pocas palabras, el gasto corriente se financiará no con ingresos corrientes, sino con más deuda pública... Hay dos tipos de detonantes para el crecimiento económico, los positivos y los negativos. Dentro de los conceptos positivos para el crecimiento están: 1) cobrar menos impuestos a la inversión y ahorro privado promueve más el crecimiento que utilizar esos recursos para hacer inversión pública… en otras palabras, la inversión en manos de los privados genera más crecimiento en los ingresos y empleos de la nación que la misma cantidad en manos del sector público (esto no es algo que yo esté diciendo, es algo probado por la historia y se sigue probando en el día a día del devenir económico); 2) un aumento en el gasto de capital es mejor que un incremento en el gasto corriente; 3) una reducción en los impuestos genera más crecimiento que un aumento… esto quiere decir que el gasto e inversión privado son mejores para la economía que el gasto e inversión del gobierno (esto no es una opinión ideológica, es simplemente una observación real… los empresarios y trabajadores privados generan más riqueza que los burócratas). Hoy en día solamente los políticos populistas y supuestamente de izquierda promueven las fórmulas contrarias al mejoramiento del bienestar de las grandes mayorías… La primera lección que aprende un economista es que la escasez domina todo, porque no hay suficiente de todo para satisfacer las necesidades de todos. Sin embargo, la primera lección que aprende un político es olvidarse de la primera lección de los economistas… ¿Qué piensas querido lector: ha sido septiembre el mes de la patria, de los niños héroes, de la independencia o el mes de las traiciones…?
No recuerdo un mes de septiembre como el que acaba de pasar, en lugar de haber sido un mes patriótico lleno de símbolos de nuestra mexicanidad, ha sido un mes de traiciones, cobardía e ineptitud de nuestros gobernantes. Nuestra moneda ha sido la víctima no sólo de factores externos, sino de los ataques del candidato presidencial republicano a México y de la pobre defensa de los mexicanos por nuestro Presidente. El peso se encuentra en sus niveles más bajos desde el 2012; de las 10 monedas más negociadas en el mundo, el peso es la moneda que más terreno ha perdido frente a la divisa norteamericana, su valor ha caído 5% en el último trimestre y 14% en lo que va del año. Esto ha generado preocupación e incertidumbre, no solamente entre los inversionistas, exportadores e importadores, sino entre la gente que se preocupa si va a tener que pagar más por sus bienes, si le va a salir más caro viajar al extranjero y si su ingreso va a disminuir. Por supuesto, los factores Trump y Peña Nieto han aumentado la incertidumbre sobre las perspectivas del país. ¿A qué se debe la depreciación de nuestra moneda, a una debilidad económica o a una debilidad política, a errores de política económica o de política internacional? Es cierto, la caída de los precios del petróleo y la perspectiva de aumento en las tasas de interés en Estados Unidos le han restado fortaleza al peso, pero probablemente el factor más importante que explica su gran fragilidad ha sido la pérdida de confianza de los inversionistas por la baja destreza política de la administración actual que no ha sabido lidiar con la amenaza que representa el candidato republicano Donald Trump. En efecto, la volatilidad del peso ha aumentado por el factor Trump y el factor Peña Nieto, uno por atacar a México y el otro por no saberlo defender. La inestabilidad del peso lo evidencia el debate de los candidatos presidenciales. Los mercados pronosticaban que Trump ganaría el debate por lo que el peso se devaluó a un mínimo histórico de 20.29 pesos por dólar, tendencia que se revertió después de concluido el debate con la victoria de la candidata demócrata Hillary Clinton. El peso se apreció en más de 2%, llegando a 19.79 pesos por dólar a la compra. La pregunta obligada es ¿cómo puede ser que una moneda considerada fuerte se deprecie y aprecie dependiendo de los vaivenes de un simple debate político? La triste respuesta es que México carece de un blindaje político por falta de destreza y liderazgo de nuestros gobernantes, lo cual genera incertidumbre y desconfianza. Fortalecer la confianza de los inversionistas, empresarios, trabajadores y consumidores requiere de credibilidad en las acciones del gobierno y la credibilidad se gana con acciones contundentes en defensa del país, en la lucha contra la inseguridad, corrupción e impunidad, y si de algo ha dado muestras este gobierno es de debilidad, de falta de valentía política para enfrentarse aquellos que atentan contra la mayoría de los mexicanos, llámense estos maestros en busca de privilegios o miembros del crimen organizado o un fascista norteamericano que ha basado su campaña presidencial en denigrar y atacar a México y a los mexicanos. El candidato republicano tiene una relación intangible con la verdad, sus frases son prefabricadas y no se apegan a los hechos sino a la percepción subjetiva sobre lo que está pasando. Sus seguidores lo siguen no porque dice la verdad, sino porque les dice lo que quieren escuchar, por ser un perro rabioso de callejón que alimenta sus miedos y temores, atacando a las minorías que supuestamente controlan el tráfico de drogas, violan a sus mujeres y les quitan sus empleos a los americanos blancos. Trump despotrica contra el comercio internacional que según el beneficia más a los otros países que a Estados Unidos. Su popularidad ha crecido porque representa la cara del cambio, es una cara diferente a las mismas de siempre. Durante el debate Trump calificó a Hillary como la candidata del status quo quien ha estado en la política por cuatro décadas. Trump hizo gala de su intolerancia al culpar a Hillary de todos los males y errores de las administraciones de Clinton y Obama. Ambos contrincantes fueron cuidadosos al no mencionar el muro ni la migración, lo que probablemente hubiera sido un factor positivo para Hillary, pero prefirieron esquivar el punto. Una de las afirmaciones de Trump fue que México era la octava maravilla del mundo en cuanto a sus plantas industriales, implicando que Estados Unidos se estaba quedando atrás. Su verborrea le ganó la buena voluntad de los trabajadores blancos al culpar a los tratados comerciales por el desempleo y al referirse a que no pagaba impuestos porque el gobierno los usaba mal. Este primer debate ha sido el más visto en la historia de Estados Unidos, uno de cada cuatro americanos lo vio, un total de 81.4 millones de americanos. Al término del debate, la primera impresión de Trump fue que había perdido por una confabulación en su contra, porque le dieron un micrófono defectuoso, porque las preguntas del moderador habían sido capciosas, en otras palabras siguió la clásica conducta del bully de la escuela que se la pasa victimando a otros y pega el grito al cielo cuando una de sus víctimas le da la cara y le gana la pelea. Desde un punto de vista racional el debate lo ganó Hillary, sin embargo los férreos seguidores de Trump consideraron que éste lo había ganado al verlo como de costumbre como un agresivo perro callejero. En conclusión, el peso seguirá mostrando signos de inestabilidad y se mantendrá entre los 19 y 21 pesos por dólar hasta después de las elecciones presidenciales. El primer round lo ganó Hillary Clinton y seguramente no habrá sorpresas en el segundo y tercer debate. El factor Trump es importante en la fragilidad del peso gracias al factor Peña Nieto que genera desconfianza por su falta de liderazgo. Parafraseando a nuestra poeta Lina Zerón, vivimos en un país tan grande que todo nos queda lejos: la educación, la seguridad, la dignidad y los buenos gobernantes.
Permíteme querido lector que abuse de tu tiempo y paciencia tratando en esta columna, en lugar de un solo tema, cinco a mi juicio interesantes: 1) Pemex y CFE, 2) El ejercicio financiero del ejecutivo y el legislativo, 3) La propuesta de una constitución para la Ciudad de México, 4) Venezuela a punto de estallar, y 5) Sale el FBI a apoyar a Donald Trump. Es por ello que en este espacio cree esta columna intitulada Ideas Sueltas, para sacar a la luz las muchas ideas que de repente se agolpan en la mente de éste economista con ilusiones de columnista. 1) ¿Son Pemex y CFE lo mejor de lo mejor? Antes de responder, permíteme querido lector hacer una breve recapitulación acerca de las empresas públicas. Muchos países a principios del siglo XX, crearon grandes empresas paraestatales para aprovechar las economías de escala de las nuevas tecnologías en las industrias eléctrica y de servicios de comunicación. Las empresas públicas se volvieron de moda extendiéndose a los sectores de los hidrocarburos. Como es natural, el progreso tecnológico continuó, haciendo desaparecer la ventaja de las grandes economías de escala y la necesidad de limitar la competencia para permitir la recuperación de las grandes inversiones. Las siguientes tecnologías menos intensivas en capital aseguraban menores costos y precios para los usuarios finales, permitiendo la apertura a nuevos competidores en el mercado. Así es de que la mayoría de los países desarrollados abandonaron el modelo monopolista paraestatal en favor del modelo neoliberal de competencia en el mercado. Los países que se negaron a cambiar sus empresas paraestatales, como la mayoría de los países africanos, Corea del Norte, Cuba y México entre otros, se quedaron cada vez más atrasados al cambio tecnológico y a tener costos de suministro más caros que los países que se adaptaron al cambio. Joseph Schumpeter calificaba al proceso de cambio e innovación como “Destrucción Creadora” en donde las nuevas tecnologías y productos substituían a las viejas empresas y modelos de negocio. Para Schumpeter, las innovaciones de los emprendedores son la fuerza motor del crecimiento económico sostenido, a pesar de que en el camino destruyen a muchas de las empresas ya establecidas. La fórmula estatista de considerar a las empresas estatales como símbolo patrio y ejemplo de fortaleza, ha sido una y otra vez probada errónea: la conformación de las empresas productivas va de la mano del cambio tecnológico. En igualdad de circunstancias, la empresa privada es más eficiente que una empresa pública, y el burócrata es más ineficiente que un empresario. Por lo tanto, es iluso pensar que debe haber alguna alternativa estatista en países donde las burocracias han probado una y otra vez su ineptitud y corrupción, y donde la tecnología no le da ninguna ventaja comparativa al Estado. No es sorprendente observar que las compañías paraestatales se sigan rezagando en relación a sus similares privados en los mismos ramos en los países desarrollados y emergentes de Asia y Europa. ¿A qué se debe que México estando muy por delante, en los sectores de hidrocarburos y electricidad, después de la Segunda Guerra Mundial en la mayoría de los países emergentes, haya caído en siete décadas a los últimos peldaños? Las primeras respuestas que se le han venido a la mente, querido lector, son las correctas: ineficiencia, ineptitud y corrupción. En efecto, el burócrata es un pésimo empresario y el político, un gran ladrón. Petróleos mexicanos es la primera empresa del país y se puede calificar como el tradicional cuarto de máquinas de la economía. Sin embargo, cualquier análisis serio de mediano y largo plazo no puede encontrar razones válidas que justifiquen el porqué de las carencias actuales en las áreas de refinación y petroquímicos, las únicas respuestas generalmente apuntan a la falta de autonomía e independencia empresarial de la compañía. Todavía éste analista recuerda con añoranza cuando varios mexicanos asesoramos a Brasil y Noruega cuando empezaban sus empresas estatales a iniciar sus actividades en el mercado internacional de hidrocarburos y ahora vemos con envidia como se han convertido en empresas punteras dejando atrás a Pemex. De pasar de una de las industrias químicas más adelantadas de América Latina, nos hemos quedado atrás por la continua falta de gas natural y las malas políticas de precios por parte de Petróleos Mexicanos. Ante la falta de abastecimiento, las plantas químicas mexicanas han tenido que bajar su producción por lo que los vendedores han tenido que comprar en el extranjero el producto terminado, creciendo las importaciones del sector más del 20% en el 2015, y en lo que va del año, las importaciones de origen petroquímico han aumentado alrededor del 18% frente al mismo periodo del 2015. Se la atribuye a John Rockefeller la famosa frase sobre que “el negocio más rentable del mundo es administrar bien a una empresa petrolera y el segundo negocio más rentable es una empresa petrolera mal administrada.” En efecto, es por ello que Pemex, a pesar de todos sus problemas, sigue siendo la primera empresa del país La quinta empresa más importante del país, la Comisión Federal de electricidad, continúa sufriendo pérdidas a pesar de los regulares aumentos a las tarifas. Tan sólo en el tercer trimestre del 2016, la CFE perdió 6900 millones de pesos, mientras que en el mismo periodo del año anterior había perdido cerca de 31,000 millones de pesos. Aun cuando la pérdida disminuyó, los montos siguen siendo estratosféricos. La pregunta obligada es ¿cómo puede una empresa monopólica que controla toda la cadena de producción, transporte, distribución y comercialización perder semejantes montos? Los niveles de las tarifas eléctricas comparadas con empresas privadas similares en otros países están por encima en un cinco a un quince por ciento. ¿Dados estos altos niveles tarifarios, como puede haber semejantes pérdidas? De nuevo estimado lector, la respuesta que se te acaba de ocurrir es la correcta, CFE tiene altos costos por ineficiencia, ineptitud y corrupción. Es una falacia calificar como subsidio la aportación federal a la tarifa eléctrica residencial cuando el alto nivel de costos de la electricidad es causado por ineficiencia y corrupción. 2) ¿Finanzas prudentes o mesiánicas? El ejecutivo envía al Congreso un paquete económico para el 2017, donde los gastos previstos se quedan cortos de los ingresos, por lo que los diputados se ven en la necesidad de “inflar los ingresos” suponiendo precios internacionales más altos del petróleo, un mejor tipo de cambio y precios libres de la gasolina. Los legisladores vaticinaron mayores ingresos al aumentar la expectativa del tipo de cambio y la plataforma petrolera de Pemex, pese a que en la realidad las perspectivas del peso contra el dólar y los precios del crudo continúan desfavorables en el futuro previsible… Los deseos de los diputados son tan sólo letra muerta en el papel. Es cierto, no hay que ir hasta Venezuela para ver malos ejemplos de política económica, aquí nos curamos de espantos, nuestros gobernantes y legisladores no se quieren quedar atrás del régimen de Maduro y lanzan irresponsables propuestas al aire y toman decisiones que empeñan el futuro de los mexicanos. Según varios analistas y cálculos de éste economista, la deuda del país alcanzará cerca del 55% del PIB al cierre de la administración de Peña Nieto. Los lineamientos de gastos e ingresos corrientes y de capital en el paquete económico del 2017 violan los principios económicos para un crecimiento sustentable en un contexto de estabilidad. Nuestros políticos en el gobierno y la legislatura prefieren posponer las decisiones duras trasladándoselas a gobiernos futuros, prefiriendo no hacer olas al hacer lo correcto y apretarse el cinturón en el momento actual. Por muy ineptos y faltos de preparación que sean los funcionarios y representantes actuales, muy bien saben que no hay ingresos suficientes para cubrir el gasto corriente, pero en lugar de reducir el gasto al nivel de los ingresos esperados, prefieren darnos atole con el dedo, suponiendo precios del petróleo mayores y un tipo de cambio más favorable que lo amparado por la realidad. Una y otra vez, nuestros políticos mexicanos hacen gala de disonancia cognitiva: cuando la realidad se opone a sus deseos, ideología o creencias, vomitan la realidad y pregonan su demagogia triunfalista. Es obvio, que la falta de valor político de reducir el gasto llevará al país a un mayor déficit fiscal y endeudamiento. La deuda externa ha crecido en este sexenio más rápido que en los últimos tres sexenios, lo cual nos pone al punto de que todos los ingresos tributarios, excluyendo el IVA y el y ISR, se van a destinar en su totalidad a cubrir el costo financiero de la deuda, reduciendo aún más el espacio fiscal para los gobiernos futuros, seduciendo a nuestros gobernantes del mañana a endeudarse aún más, lo cual siempre preferirán nuestros políticos que reducir el gasto corriente. 3) ¿Requiere la Ciudad de México una constitución? La propuesta de crear una constitución para la capital del país es un claro ejemplo de ilusionismo político y politiquería populista. Dentro de los proyectos más tontos e inservibles, destaca el de pretender crear tal constitución en una ciudad donde, por un lado, un alto porcentaje de sus habitantes no obedecen las leyes existentes, y, por el otro, los funcionarios encargados de vigilar e imponer dichas leyes las abusan o no las entienden. Solamente en un país de grillos se puede pensar que con más leyes se van a resolver los problemas de no seguir las existentes, las conductas ilegales y los abusos de las autoridades. ¿Para que emitir más leyes en una ciudad donde no se cumple la legislación existente? Un buen gobierno propone lo que se necesita y lo que se puede cumplir, mientras que el mal gobierno propone lo que no se necesita a sabiendas de que no se va a cumplir. La propuesta de la constitución para la Ciudad de México es una propuesta demagógica y populista que va agregar más letra muerta a la acción arbitraria de los funcionarios responsables de implementarla… Claro, la gran propuesta le sumará capital político a los proponentes, pero representará mayores costos a los contribuyentes. 4) ¿Esta Venezuela a punto de estallar? El país Bolivariano se ha vuelto sinónimo de malas políticas, hiperinflación y violencia… Pocos países han tenido el aguante de Venezuela, pero temo que se encuentra al borde del precipicio: las cosas como están no pueden continuar. Desde que Nicolás Maduro llegó al poder en 2013, después de la muerte de Hugo Chávez, los venezolanos han sufrido, por un lado, de escasez de agua, comida y medicinas y, por el otro, de un aumento en la inflación, el desempleo, la violencia y la corrupción. Caracas es ahora una de las ciudades en el mundo más inseguras y con la más alta tasa de homicidios. El colchón que proveían los ingresos del petróleo ha desaparecido con la caída de los precios internacionales, las exportaciones de petróleo constituían el 95% de los ingresos externos del país. Ante el panorama de descontento creciente, Maduro ha endurecido su posición contra la oposición, suspendiendo de facto el referendo para su remoción, y haciendo gala de falta de sentido común al anunciar un aumento del 40% al salario mínimo en condiciones de escasez, lo que inmediatamente se tradujo en un aumento en la inflación. El 80% de los venezolanos están en contra del régimen, pero el 20% restante controla las armas y el ejército. Ante el cuestionamiento de otros países y el rechazo internacional, el gobierno de Maduro ha estrechado sus lazos con Irán, país reconocido como la principal fuente de apoyo al terrorismo… La combinación de malas políticas económicas en lo interno, torpeza en el diálogo político con la oposición, y acercamiento a la filosofía del extremismo persa, sitúan a Venezuela entre lo malo y lo extremadamente peor, colocando a Venezuela al borde del precipicio… Considerando la conducta de la administración de Nicolás Maduro, ni la intervención del Vaticano podrá salvar a éste régimen de un desenlace violento y caótico… Venezuela es un polvorín a punto de estallar. 5) ¿Está el FBI jugándosela con Trump? Parece ser, querido lector, que la respuesta es afirmativa. Cuando la candidata demócrata Hillary Clinton se había adelantado 12 puntos en las preferencias de los votantes americanos, después de ganar los tres debates presidenciales, James Comey, el director del FBI anunció que seguirá la investigación sobre los malos manejos de los correos electrónicos de la entonces secretaria de Estado del gabinete de Obama. En unas elecciones donde se está votando por el candidato menos impopular, donde Hillary no va a ganar, sino que Trump va a perder, el anuncio del director del FBI redujo de jalón ese margen de preferencia a tan sólo dos puntos de diferencia. Esto, querido lector, parece ser una cacería de brujas en donde el director del FBI se la está jugando a favor del candidato republicano y enemigo de México Donald Trump. A la mejor la estrategia republicana no funcionará y no va cambiar el resultado de las elecciones, pero aun cuando Hillary Clinton llegase a la presidencia, su administración va iniciar sus actividades con la debilidad de la sospecha de manejos inapropiados. A manera de conclusión de los cinco puntos anteriores, me gustaría cerrar con la frase de Octavio Paz: “La ceguera biológica impide ver, pero la ceguera ideológica impide pensar”.

¿Quién era Fidel Castro Ruz, tirano o libertador? ¿Cómo lo juzgará la historia? Tanto se ha escrito y declarado sobre Fidel ahora que acaba de morir, que qué puede agregar éste economista con pretensiones de columnista. Lo que a la mejor puedo compartir con ustedes amables lectores son mis impresiones de los dos Fideles que conocí, al Fidel joven idealista y revolucionario que tomó el poder en 1959, y al viejo Fidel que se afianzó al poder desde 1959 hasta el 2011. Tras de luchar y sacar al dictador Fulgencio Batista de Cuba, Fidel hizo de su enfrentamiento con los Estados Unidos la nueva razón de ser de la revolución cubana. Así es que por más de cinco décadas, Fidel ejerció el mando absoluto –de manera directa o indirecta– de Cuba, desafiando a 11 presidentes estadounidenses y convirtiéndose en uno de los enemigos más acérrimos de Estados Unidos, es por ello que encuentro curioso que Fidel muera el día de mayor capitalismo en Estados Unidos, cuando los consumidores compran más que cualquier otro día del año, el viernes negro. Todos los que fuimos estudiantes en América Latina en los 60s, vivimos la efervescencia revolucionaria; considerábamos a Fidel, al Che Guevara y a Camilo Cienfuegos como los héroes que representaban el espíritu de lucha, unidad y sueños compartidos. Los veíamos como apóstoles del sueño de una América Latina unida, de una potencia latinoamericana que pudiera rivalizar con los imperios soviético y americano. Todavía recuerdo la frase de Fidel que capturó nuestra imaginación de jóvenes idealistas de aquel entonces, “Si salgo, llego; si llego, entro, y si entro, triunfo.” Ese fue para éste escribiente uno de los grandes logros de la lucha revolucionaria cubana, la unión de toda una generación de jóvenes latinoamericanos en torno al sueño de una gran Colombia que se extendiera desde la Antártida hasta el Río Bravo. Fue un logro romántico que muy pronto empezó a diluirse cuando en lugar de fortalecer las instituciones democráticas en Cuba, Fidel las destruye y se aboca a eliminar a la oposición mediante una cruel represión. El joven Fidel pierde el piso al detentar al poder, dejando de ser revolucionario para convertirse en un dictador más, probablemente menos frívolo que Batista pero igual de tirano. El régimen castrista progresivamente reduce las libertades y prefiere aliarse con la Unión Soviética que ceder ante la presión de los Estados Unidos de abrir su economía. A pesar de que los cubanos tenían un gran afecto por los americanos, Fidel logra convencerlos de que ese país buscaba su explotación. Ante la gran carencia de recursos de la isla, era necesario buscar un aliado, por lo que Fidel se acercó a la Unión Soviética. Sin embargo, la relación entre soviéticos y cubanos nunca fue fácil y estuvo llena de desafíos. En un viaje a Moscú, el Che Guevara se quejaba que no le gustaba la costumbre rusa de besar las mejillas, ante lo que Fidel le dijo que por eso llegaba fumando su puro, para evitar ser besado. Fidel, celoso de su imagen de líder de la revolución, y para evitar compartir el poder, elimina a varios de sus compañeros revolucionarios que le hacían sombra o que desaprobaban del camino que estaba tomando la revolución. Camilo Cienfuegos desaparece en circunstancias extrañas, sus restos y los de su avioneta en la que volaba nunca vuelven aparecer. Ernesto Che Guevara sale de Cuba a fomentar la revolución en Bolivia, donde encuentra la muerte. Esta transición entre el joven idealista revolucionario que buscaba el fin de la dictadura de Fulgencio Batista al político despiadado que buscaba la consolidación del poder en sus manos nos hace pensar en la frase anónima que erróneamente se le atribuye a Winston Churchill, de que “aquel que no es socialista a los 20 años no tiene corazón, pero aquel que lo sigue siendo después de los 40 no tiene cerebro.” Su alianza con la Unión Soviética y su creciente enemistad con los Estados Unidos produjeron situaciones muy tensas, tales como la invasión de Bahía de Cochinos por los exiliados cubanos en Estados Unidos y por colocar al borde de una conflagración nuclear a Estados Unidos y la Unión Soviética durante la crisis de los misiles cubanos. Las pésimas políticas económicas del régimen comunista castrista y el bloqueo de Estados Unidos, pronto se dejaron sentir en una disminución del bienestar económico de lo que antes eran las clases medias cubanas. Las políticas económicas del régimen de Castro reducen la desigualdad económica haciendo a la mayoría de las familias cubanas menos ricas, pero también, menos pobres. Ante la escasez y bajos logros económicos, su régimen se maneja con un diálogo demagógico populista. Los discursos de Fidel se vuelven interminables, todavía me causa risa recordar que en una de sus alocuciones de varias horas mencionaba como triunfo de la revolución que “Cuba ahora tenía un mayor número de sabores de helado que los Estados Unidos”. El logro romántico de haber unido a toda una generación de jóvenes estudiantes en torno al sueño latinoamericano no fue suficiente para compensar una dictadura de medio siglo. Los logros en educación, salud y deporte no fueron suficientes para compensar las faltas de libertades, oportunidades y de empleos dignos en Cuba. El nivel económico se mantuvo estancado desde que Castro tomó el poder hasta que falleció. La pregunta que ahora nos planteamos es ¿qué va pasar con una Cuba sin Fidel? Probablemente el proceso de apertura iniciado por su hermano Raúl no solamente va a continuar, sino que se va a acelerar. El proyecto de los comunistas cubanos de abrir la economía sin apertura democrática, siguiendo las pautas del modelo chino, seguramente está destinado a fracasar, puesto que Cuba está lejos de ser una China y menos ahora que no se tiene a Fidel y que el próximo presidente de Estados Unidos es uno de los más autoritarios y derechistas de los últimos 50 años. Durante el juicio a Fidel Castro en 1953 por el asalto al cuartel Moncada, Fidel dijo al final de su autodefensa que “la historia me absolverá.” Curiosamente, el 25 de noviembre de 1956 –el mismísimo día de su muerte 60 años después– Fidel y su grupo de revolucionarios zarparon en el yate Granma (abreviación de abuelita en inglés) desde las tranquilas aguas del río Tuxpan en Veracruz a Cuba para liberarla de la dictadura, lucha que culminó con el triunfo de la revolución cubana el 1 de enero de 1959. ¿Cómo juzgar a Fidel Castro? Aun cuando es difícil evaluar a alguien que ha estado en el poder durante tanto tiempo, si podemos afirmar con certidumbre que Fidel fue libertador al principio y dictador al final. ¿Absolverá la historia a Fidel Castro Ruz? No, no lo creo, a Granma la ahogaron mucho antes de llegar a casa.
¿Quién era Fidel Castro Ruz, tirano o libertador? ¿Cómo lo juzgará la historia? Tanto se ha escrito y declarado sobre Fidel ahora que acaba de morir, que qué puede agregar éste economista con pretensiones de columnista. Lo que a la mejor puedo compartir con ustedes amables lectores son mis impresiones de los dos Fideles que conocí, al Fidel joven idealista y revolucionario que tomó el poder en 1959, y al viejo Fidel que se afianzó al poder desde 1959 hasta el 2011. Tras de luchar y sacar al dictador Fulgencio Batista de Cuba, Fidel hizo de su enfrentamiento con los Estados Unidos la nueva razón de ser de la revolución cubana. Así es que por más de cinco décadas, Fidel ejerció el mando absoluto –de manera directa o indirecta– de Cuba, desafiando a 11 presidentes estadounidenses y convirtiéndose en uno de los enemigos más acérrimos de Estados Unidos, es por ello que encuentro curioso que Fidel muera el día de mayor capitalismo en Estados Unidos, cuando los consumidores compran más que cualquier otro día del año, el viernes negro. Todos los que fuimos estudiantes en América Latina en los 60s, vivimos la efervescencia revolucionaria; considerábamos a Fidel, al Che Guevara y a Camilo Cienfuegos como los héroes que representaban el espíritu de lucha, unidad y sueños compartidos. Los veíamos como apóstoles del sueño de una América Latina unida, de una potencia latinoamericana que pudiera rivalizar con los imperios soviético y americano. Todavía recuerdo la frase de Fidel que capturó nuestra imaginación de jóvenes idealistas de aquel entonces, “Si salgo, llego; si llego, entro, y si entro, triunfo.” Ese fue para éste escribiente uno de los grandes logros de la lucha revolucionaria cubana, la unión de toda una generación de jóvenes latinoamericanos en torno al sueño de una gran Colombia que se extendiera desde la Antártida hasta el Río Bravo. Fue un logro romántico que muy pronto empezó a diluirse cuando en lugar de fortalecer las instituciones democráticas en Cuba, Fidel las destruye y se aboca a eliminar a la oposición mediante una cruel represión. El joven Fidel pierde el piso al detentar al poder, dejando de ser revolucionario para convertirse en un dictador más, probablemente menos frívolo que Batista pero igual de tirano. El régimen castrista progresivamente reduce las libertades y prefiere aliarse con la Unión Soviética que ceder ante la presión de los Estados Unidos de abrir su economía. A pesar de que los cubanos tenían un gran afecto por los americanos, Fidel logra convencerlos de que ese país buscaba su explotación. Ante la gran carencia de recursos de la isla, era necesario buscar un aliado, por lo que Fidel se acercó a la Unión Soviética. Sin embargo, la relación entre soviéticos y cubanos nunca fue fácil y estuvo llena de desafíos. En un viaje a Moscú, el Che Guevara se quejaba que no le gustaba la costumbre rusa de besar las mejillas, ante lo que Fidel le dijo que por eso llegaba fumando su puro, para evitar ser besado. Fidel, celoso de su imagen de líder de la revolución, y para evitar compartir el poder, elimina a varios de sus compañeros revolucionarios que le hacían sombra o que desaprobaban del camino que estaba tomando la revolución. Camilo Cienfuegos desaparece en circunstancias extrañas, sus restos y los de su avioneta en la que volaba nunca vuelven aparecer. Ernesto Che Guevara sale de Cuba a fomentar la revolución en Bolivia, donde encuentra la muerte. Esta transición entre el joven idealista revolucionario que buscaba el fin de la dictadura de Fulgencio Batista al político despiadado que buscaba la consolidación del poder en sus manos nos hace pensar en la frase anónima que erróneamente se le atribuye a Winston Churchill, de que “aquel que no es socialista a los 20 años no tiene corazón, pero aquel que lo sigue siendo después de los 40 no tiene cerebro.” Su alianza con la Unión Soviética y su creciente enemistad con los Estados Unidos produjeron situaciones muy tensas, tales como la invasión de Bahía de Cochinos por los exiliados cubanos en Estados Unidos y por colocar al borde de una conflagración nuclear a Estados Unidos y la Unión Soviética durante la crisis de los misiles cubanos. Las pésimas políticas económicas del régimen comunista castrista y el bloqueo de Estados Unidos, pronto se dejaron sentir en una disminución del bienestar económico de lo que antes eran las clases medias cubanas. Las políticas económicas del régimen de Castro reducen la desigualdad económica haciendo a la mayoría de las familias cubanas menos ricas, pero también, menos pobres. Ante la escasez y bajos logros económicos, su régimen se maneja con un diálogo demagógico populista. Los discursos de Fidel se vuelven interminables, todavía me causa risa recordar que en una de sus alocuciones de varias horas mencionaba como triunfo de la revolución que “Cuba ahora tenía un mayor número de sabores de helado que los Estados Unidos”. El logro romántico de haber unido a toda una generación de jóvenes estudiantes en torno al sueño latinoamericano no fue suficiente para compensar una dictadura de medio siglo. Los logros en educación, salud y deporte no fueron suficientes para compensar las faltas de libertades, oportunidades y de empleos dignos en Cuba. El nivel económico se mantuvo estancado desde que Castro tomó el poder hasta que falleció. La pregunta que ahora nos planteamos es ¿qué va pasar con una Cuba sin Fidel? Probablemente el proceso de apertura iniciado por su hermano Raúl no solamente va a continuar, sino que se va a acelerar. El proyecto de los comunistas cubanos de abrir la economía sin apertura democrática, siguiendo las pautas del modelo chino, seguramente está destinado a fracasar, puesto que Cuba está lejos de ser una China y menos ahora que no se tiene a Fidel y que el próximo presidente de Estados Unidos es uno de los más autoritarios y derechistas de los últimos 50 años. Durante el juicio a Fidel Castro en 1953 por el asalto al cuartel Moncada, Fidel dijo al final de su autodefensa que “la historia me absolverá.” Curiosamente, el 25 de noviembre de 1956 –el mismísimo día de su muerte 60 años después– Fidel y su grupo de revolucionarios zarparon en el yate Granma (abreviación de abuelita en inglés) desde las tranquilas aguas del río Tuxpan en Veracruz a Cuba para liberarla de la dictadura, lucha que culminó con el triunfo de la revolución cubana el 1 de enero de 1959. ¿Cómo juzgar a Fidel Castro? Aun cuando es difícil evaluar a alguien que ha estado en el poder durante tanto tiempo, si podemos afirmar con certidumbre que Fidel fue libertador al principio y dictador al final. ¿Absolverá la historia a Fidel Castro Ruz? No, no lo creo, a Granma la ahogaron mucho antes de llegar a casa.