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Usuario (Argentina)

Primer post: 10 may 2017Último post: 29 may 2017
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La leyenda de un niño - El resurgimiento
La leyenda de un niño - El resurgimiento
OfftopicporAnónimo5/10/2017

Hola taringueros como andan? Bueno después de mucho tiempo de estar logueado en la pagina decidí (por fin) a hacer mi primer post. Voy a empezar con esto, que escribió una persona que tiene mas o menos mi edad (23) y que refleja perfectamente lo que pensamos: ¡Los niños tienen que ser felices! LA LEYENDA DE UN NIÑO – EL RESURGIMIENTO Patricio Alod Una sombra, mi vida es solo una sombra. Todo lo que veo es nada, y la nada es mi vida, y yo soy nada. La muerte es el aroma de mis noches, porque aquí no pasan los días, porque no existe el día. El humo de mis pulmones y la sangre de mis venas son el veneno que me alimentan cuando no hay nada que comer y nunca hay nada para comer. Mi piel es de polvo y de basura, y la ropa que me cubre son desechos. El sonido de mi vida es el silencio, y mi vida es un silencio y es nada. Yo soy nada. Soy un olvido. El sol no sale donde yo estoy, porque no hay sol, sólo oscuridad. Y la eterna noche me acompaña y las estrellas no brillan, porque no hay estrellas, sólo noche. Y el aire no es aire, es veneno, es el humo de que trae la muerte, el humo que respiro, que me asfixia, pero yo no muero. Nada puede tocarme y yo no puedo morir, porque no puede morir lo que ya está muerto. Y el tiempo no pasa donde yo estoy, porque no hay tiempo, no hay principio y no hay fin, sólo existe el eterno hoy, que es solo sufrimiento. Y soy invisible, aunque todos me pueden ver, no existo para nadie aunque todos me conocen. Tengo muchos recuerdos porque siempre estuve, siempre estoy. Voy y vengo, una y otra vez. Una vez, hace mucho tiempo, fui un niño armenio. Recuerdo la noche en que los soldados llegaron y junto a mi familia nos llevaron a un lugar muy lejos de casa. Fuimos abandonados en un desierto, con otras familias, sin agua y sin comida. Decían que el problema era la guerra, que estábamos en el lugar equivocado y en el momento equivocado pero mis papás lo llamaban genocidio. Mientras los días pasaban vi morir a muchos como yo. Los primeros en irse fueron mis hermanos. Al final no pude más y me fui yo también. Otra vez nací en el Uganda, me acuerdo que fui un niño soldado. Recuerdo aún más las lágrimas en la cara de mi madre cuando me vinieron a buscar. Me golpearon sin cesar, me hicieron pasar frio y hambre, dijeron que eso me haría más fuerte. Luego me dieron un arma y me enseñaron a dispararla. Decían que tenía que matar para vivir. Nunca entendí porque todos se peleaban por esas piedritas que llamaban diamantes. Un día mientras hacía guardia nos atacaron, no me acuerdo qué pasó después. Una vez, fui palestino. Recuerdo el día de las protestas. En la televisión se podía ver la agitación y los enfrentamientos en las calles, lo llamaban la segunda intifada. Ese día fuimos con papá a una subasta de automóviles. En el camino quedamos encerrados en una balacera. Nos escondimos detrás de un tubo de hormigón pero unos soldados desde una esquina seguían disparando contra nosotros. Recuerdo a papá gritando y pidiendo que parasen. Como pudo, trató de protegerme de las balas pero ni el tubo de hormigón ni el cuerpo de papá fueron suficientes. Las primeras balas me dieron a mí, luego a papá. La última vez, no hace mucho, estuve en Siria. Recuerdo el sonido de las explosiones que se escuchaban a lo lejos, el resplandor que iluminaba el oscuro horizonte de la noche, a mi pueblo siendo atacado y todas sus casas destruidas. Recuerdo aquél día que viajábamos en colectivo hacia la ciudad de Alepo, escapábamos de la guerra que nos perseguía. Paramos unos minutos en un cruce antes de entrar en una zona segura cuando una camioneta que transportaba ayuda alimentaria se detuvo junto a nosotros. Recuerdo la explosión, el fuego y los gritos. Ese día 68 como yo nos fuimos. Yo sé todo lo que hay que saber de este mundo porque existo desde que el hombre es hombre, viví las guerras, la violencia, la esclavitud y todos los tormentos de esta humanidad. Cargo con el peso de los errores de otros y con la culpa de haber nacido niño en un mundo de adultos. Mis ojos cansados gritan de dolor, cuentan mi historia para los que la quieran escuchar y aunque intenten callarme, mi voz resuena en la memoria de muchos que sin ser niños, son como yo, esos que no me olvidaron y que aún me llevan en su interior, que andan por el mundo buscándome, defendiéndome, dándome de comer y curando mis heridas. Y a pesar de que hoy muera, mañana renaceré, porque no soy sólo una sombra, soy un niño lleno de vida, de amor. Y aunque 16.000 como yo se van cada día de este mundo por culpa del hombre, de su odio, su indiferencia y su sed de sangre, muchos más elegimos volver porque amamos, porque somos amor hecho carne y no podemos ser otra cosa más que amor. Volvemos porque este mundo nos necesita, porque somos la luz en las tinieblas, somos la vida que renace una y otra vez como el fénix inmortal. Tal vez algún día no muy lejano nuestra historia deje de ser un cuento de terror y sea un relato fantástico donde todo los niños del mundo podamos ser simplemente felices… si solo eso, felices. Puede parecer poco pero en realidad es todo. Algo tan simple y maravilloso para un mundo de niños, pero extremadamente complicado para este mundo de adultos. Dedicado a todos los niños del mundo. Patricio Alod 28 de Abril 2017

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Siempre la pagan los pibes
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/24/2017

sábado, 1 de abril de 2017 “El lujo es vulgaridad, dijo y me conquistó” era el tercer corte de “La mosca y la Sopa” (1991). Que lejanos nos quedaron aquellos tiempos de los Redonditos. Los tiempos donde un suboficial caía al camarín después de convocar un estadio entero buscando a un tal “Patricio Rey” para irse con las manos vacías… Donde “los redo” se burlaban de la dictadura con letras que camuflaban el escaparse de la represión en un recital clandestino. ¿Cuántas generaciones marcaste Indio? ¿Cuántas sensaciones despertaste después de “GULP” hasta “Pajaritos, Bravos Muchachitos”? ¿Cuánto poder te dio la emoción de la gente? ¿Cuánta autoridad recibiste desde el escenario, la que te dio el que estaba abajo, bailando y gritando descontroladamente algún tema que marca esa comunión única que se gesta entre público y artista? ¿Cuánto poder te habrá dado? Indio querido, que todo ese ego no te deje dejar de tocar. Walter Bulacio en River 2000(supongo que se confundiò, acà iba 1991, Obras Sanitarias) fue la víctima que murió a manos de la policía, todos los muertos de los Domingos de fútbol, Cromañon, Beara, tragedia de trenes de Once, Time Warp, Olavarría... ¿Sabes que tienen en común? Sí... muertes. Eso es lo más triste de todo. Pero lamentablemente si a los lugares nombrados anteriormente sumamos Gualeguaychú (2014), Mendoza (2014) y Tandil (2016), sin tener muerte seguimos teniendo muchísimas cosas en común. Tenés una ciudad totalmente descontrolada, gente que por maravilloso que me parezca el público del rock –que no se calla– te parte a toda la ciudad, pueblo o provincia en la que te presentas, aunque no hayan pagado una entrada, van a bancarte. Porque sí, porque es así y a nosotros que nos gusta el rock, lo sabemos. Porque cuando estamos en masa nos creemos con el tupé de hacer parte de toda nuestra fiesta al panadero que se levanta a las 04:30 de la mañana para hacer funcionar su local, salir a la calle y ver el descontrol en el que vivimos… Ese día, el día que tocas Indio, o mejor dicho… El día que nos juntamos tantos a festejar… Ese día se ven todas las cosas lindas y malas que tenemos como sociedad en un solo momento… Vemos como se invade en tan solo una única noche a una ciudad con un ritmo de vida diferente, se sobrecarga con el doble de habitantes que puede soportar, y todo eso es tan sólo para irte a ver. Vemos en la mañana la violencia de una noche anterior, por no haber discutido lo que pasó. Como una pareja enferma de violencia. Vemos como no discutimos sobre el problema que tenemos los jóvenes con el alcohol, con el exceso de drogas, refugiados en una mentira de “uso recreativo”. Al que no le guste esto último, o que piense que somos exagerados, que me diga cómo sería una noche en la ciudad de Buenos Aires si todos los boliches de la ciudad no vendieran ni una gota de alcohol, tampoco los bares, ni los kioscos, ni almacenes y despensas... Tenemos una dependencia, estamos enfermos de consumo. No tenemos ganas de mirarnos a la cara con los pies en la realidad, tenemos miedo de demostrar que estamos disfrutando en una sociedad en la que el que se ríe de forma sana no es igual de divertido que aquel que está bajo sustancias tóxicas. “No la pasa igual de bien”. ¿Te puedo hacer cargo de todo e sto? ¿Te puedo hacer cargo de la corrupción de un intendente, o del exceso de violencia y sustancias en los jóvenes? No, justamente por eso pienso que cuando tocas y moves tanta gente de una forma tan apasionada vemos el todo de nosotros. Vemos lo hermoso de una sociedad que piensa en letras, que tiene algo para decir, que hay algo que jamás la generación de los adultos podrá entender, que es la pasión del rock, de pararte con un policía, no porque sos malo y marginado, sino porque tenes algo que decir ante un sistema corrupto, que te quiere pasar por encima, que te excluye y que te angustia. Esa es la más linda comunión redonda. Y después puteas y ves todo lo demás… Ves el otro extremo… Ese vaivén de extremos… ¿Qué hacemos? ¿Lo aceptamos? Si Olavarría dejó un saldo de al menos dos muertos. De una mañana de padres desesperados buscando a sus pibes gracias a la desorganización, a la corrupción y también a la manipulación y desinformación de los medios de comunicación. Pero… Gualeguaychu, Mendoza, Tandil, ¡no dejaron muertos! ¿Cuál es el costo de una mirada tan corta? ¿O acaso no estábamos muertos de antes? ¿Hace cuánto lo estaba Bulacio? ¿Hace cuánto estaban muertos los pibes de Cromañon, los de Beara, los de la Time Warp? ¿Cuándo discutiremos los temas importantes? ¿Cuándo vamos a discutir la obligación de los estados en proteger la diversión de los chicos? ¿Y de proteger la tranquilidad de los padres con el “Jesús” en la boca esperando no encontrar el nombre de uno de sus hijos en una lista de algún medio, de alguna comisaría? O quizá… pienso con bronca… que tal vez vamos a caer en un pensamiento conservador y pensar que esa gente nada más es descontrolada, que siempre son los mismos tipos que se exceden como “monos” dentro de una sociedad super ordenada. Qué triste terminar en eso…Que triste encerrarse en el mundo apretado del traje, zapatos y corbata, pensando en lo iluso de vivir en un universo tan infinito y olvidarse que uno se puede divertir. Que la vida señores esta para reírse, para amar, para saltar, para bailar, para pedir justicia, para apasionarse y enamorarse. ¡Basta! Es hora que dejemos de necesitar muertes para cambiar esta cultura de tomarse un micro y cruzar un portal, en el que del otro lado, nos espera el reino del descontrol y la eliminación de todas las leyes que nos establecen un orden y una vida digna. Donde nos masificamos y dejamos de ser nosotros… “Si esa moneda hablará más de la cuenta”. Siempre la pagan los mismos. Ni el Indio yéndose en un avión privado, ni un intendente como mucho destituido (ni hablemos de las responsabilidades de otras tragedias como la ocurrida en Cromañon) ni nada de eso… Siempre. Siempre la pagan los pibes.

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El arte de amar
El arte de amar
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/29/2017

Hola gente como anda? Hoy les comparto esto, es realmente hermoso! Después les voy a dar algo de propia autoría, pasa que soy un queso escribiendo, pero ya va a llegar. Les dejo un videito para acompañar mientras se lee link: https://www.youtube.com/watch?v=_jEySIFBfwQ El arte de amar Creo que nos estamos olvidando del arte de ser felices y que cuando lo somos, por miedo a que el estado de gracia sea una ilusión, condenamos a ese sentimiento a la desaparición. Como un jardinero que no confía en la semilla de una rosa a causa de su pequeñez y fragilidad y por lo tanto decide no cuidarla. Cuando miro una rosa me doy cuenta de que las cosas del universo no están obligadas a ser bellas, sin embargo lo son. ¿Por qué nosotros no logramos alcanzar la belleza de una rosa, u olvidamos cómo se hace? Estamos demasiado concentrados en los resultados, más que en las personas, nos olvidamos de cuidarnos a nosotros mismos como seres vivos, es decir, que tenemos que estar, día tras día, un poco más vivos, capaces de alcanzar un destino inédito, sin embargo nos conformamos con atravesar hastiados la repetición de los días sin alegría. Creo que eso ocurre porque frecuentemente priorizamos lo que rodea a la vida, como aquellos que han recibido un regalo y se conforman con el envoltorio por miedo a desilusionarse. “Arte es aquello que quienes tienen talento para la vida (todos) pueden aprender y mejorar día tras día, a fin de que cada etapa sea iluminada, guiada y templada por un fuego que no se apaga, el de la pasión feliz de estar en el mundo como poetas de la vida cotidiana y no exhaustos sobrevivientes o pálidos participantes”. Lo opuesto a la vida no es ni la infelicidad, ni el sufrimiento, sino el aburrimiento que implican. La condición de estrechez de quienes se quedan siendo semilla y no dan frutos, de quienes no se ponen en juego por amor. En ellos prevalece el miedo a sufrir sobre el deseo de vivir, el corazón se endurece, como un pájaro que tiene las alas cerradas por temor a su peso, por el miedo absurdo a tener que volar. Todo tiene que estar siempre e inmediatamente vivo, presente, instantáneamente disponible al apretar un interruptor. Ya no hay tiempo para el tiempo: las crisálidas, el embrión, la semilla, son todas realidades que tardan demasiado tiempo y que implican un gran esfuerzo para dar frutos. Nosotros queremos todo y ya, además, infinitamente. Tapamos nuestra fragilidad con una coraza tecnológica que no nos deja sentirla. En lugar de aprender el arte de ser frágiles es mejor estar a la moda, o mejor dicho, estar a la muerte. Quienes encuentran el amor descubren qué es la misericordia, el perdón, la madurez. Por lo tanto el amor es una verdadera experiencia de salvación, hace habitable el destino y lo transforma en meta, le da un sentido de fuerza a la vida, que tal vez no es toda la felicidad que desearía el corazón humano, pero que es alimento suficiente para suplir aquello que siempre falta. Poetas son quienes albergan, reciben la vida y se esfuerzan por repararla, porque reparar lo incompleto de las cosas es arte, llevando en sus espaldas ese peso, como se hace con un niño cansado de caminar cuando ya esta cerca de la cima. No hay artistas que no crean en la eternidad, quizás no explícitamente pero si en los hechos, porque intenta rescatar la belleza del tiempo y de la muerte por todos los medios. La creación artística es esperanza de dar vida, de ser, en contra de lo que lo impide, es la búsqueda de nos hace renacer. Y no se puede morir del todo si se ha luchado para hacer algo hermoso en el mundo, si se ha luchado para resistir a la tentación de la nada. Entonces el arte de renacer es el arte de amar porque solo quienes aman hacen cosas hermosas en el mundo. No podemos tener un destino y una meta sin un amor que tenga fe en nosotros antes que nosotros en él. Este amor lo encontré en Dios. Creo que nuestras carencias de metas, por lo tanto de felicidad, son carencias de amor, de un amor infinito que busque, abrace y repare hoy y siempre todo límite de nuestra fragil existencia para alcanzar su cumplimiento. Me he inspirado al leer el libro “L’arte di essere fragile” (El arte de ser frágil) y desarrollé algunas frases específicas. Sofia Capretta 18 de Marzo de 2017

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