pepita_pistola
Usuario (Argentina)

El velorio colectivo que se lleva a cabo en el estadio Arena Condá de Chapecó bajo la lluvia y la ceremonia que comenzará en el aeropuerto Serafim Enoss Bertaso, con la recepción de los 51 féretros, marcará una jornada donde se movilizarán cerca de 100.000 personas. Como si el clima se hubiera querido unir a esta ceremonia, Chapecó amaneció este sábado con un cielo plomizo y gris con lluvias que mantienen a toda una congregación de hinchas y familiares con el pesar de la despedida a sus seres queridos. Con una presencia de más de 1.000 periodistas de quince nacionalidades y 23 camiones de exteriores para transmitir en vivo, Chapecó es el centro de información a nivel mundial con este velorio colectivo para 51 personas, que fueron trasladados desde Medellín en tres aviones de la Fuerza Aérea Brasileña. Además del presidente Michel Temer, la jornada contará con la presencia de las máximas autoridades de FIFA, el suizo Gianni Inantino y de Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez. Una vez cumplimentados los honores en el aeropuerto, los cuerpos serán trasladados en caravana al estadio donde se establecieron doce carpas sobre el césped para la despedida exclusiva de familiares y amigos. ESTE ES EL PROGRAMA MINUTO A MINUTO DEL HOMENAJE AL PLANTEL DE CHAPECOENSE (Una hora menos en Argentina) El recorrido que hará el cortejo con los cuerpos del plantel del Chapecoense • 06:30 – Llegada de la Delegación de la Presidencia de Brasil • 07:20 – Acto con las familias de las víctimas • 08:00-9:00 – Llegada de la aeronave con los féretros • 09:30 – Inicio del desembarco de los féretros • 10:30 - Inicio de la procesión al estadio Arena Condá • 11:30 - Llegada al estadio Arena Condá • 12:00 - Inicio de los homenajes en la Arena Conda: Apertura Historia Himno de Chape; Declaración Los homenajes La entrada de las banderas; Registro de las víctimas El mensaje del papa Francisco Los honores militares; Cierre.
Las autoridades soviéticas ocultaron lo sucedido y dijeron que las muertes habían sido provocadas por carne contaminada Hemos tardado casi cuarenta años en saber que fue realmente lo que causó más de un centenar de muertos en la ciudad rusa de Sverdlovsk, la actual Ekaterimburgo. Y lo que sucedió fue una fuga de ántrax de un laboratorio secreto, tal y como ha confirmado un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Harvard. Sverdlovsk, situada en la cordillera de los Urales, albergaba importantes instalaciones dedicadas a la investigación militar. Entre ellas un laboratorio bautizado con el nombre de Compuesto 19, donde se experimentaba con armas químicas. En abril de 1975, comenzó a producirse una extraña epidemia. Muchísimas personas sufrían hemorragias estomacales, meningitis, neumonía... 105 de las personas afectadas fallecieron. La versión oficial de las autoridades afirmaba que la causa era una intoxicación provocada por carne contaminada. Pero las sospechas de que se estaba ocultando algo siempre existieron. Ahora, los investigadores de Harvard han podido analizar muestras de los tejidos de algunas de las personas fallecidas, que fueron recolectadas en 1991, tras la caída de la Unión Soviética. Los análisis han revelado que las muertes fueron provocadas por el virus del ántrax, concretamente por la cepa Ántrax 836. El hallazgo ha permitido también indagar hasta descubrir lo que realmente sucedió aquel fatídico mes de abril. Y fue que, debido a un fallo de los operarios del laboratorio Compuesto 19, las esporas de ántrax se liberaron a la atmósfera con consecuencias fatales. Y podrían haber sido peores, ya que el viento las arrastró fuera de la ciudad, lo que provocó que casi todas las víctimas fueran personas que vivían o trabajaban en sus alrededores. Si hubiera soplado en la dirección contraria, el número de fallecidos podría haber sido mucho más elevado.
Es el vertebrado más venenoso del mundo, pero la ciencia va a usar sus toxinas para crear analgésicos Que no os engañe el adorable aspecto de esta rana. Ni su diminuto tamaño, ya que solo mide alrededor de 70 milímetros. Porque, pese a su apariencia insignificante, está considerada el vertebrado más venenoso del mundo. Y es que la Phyllobates terribilis, conocida como rana dorada, tiene la piel impregnada con una sustancia tóxica llamada batracotoxina. Con un solo miligramo de la misma basta para matar a veinte personas y a dos elefantes. Pero, se calcula que un gramo se podría llegar a aniquilar a 15.000 humanos. Afortunadamente, un equipo de investigadores de las universidades de Nagoya y Stanford, acaba de sintetizar esta toxina. Es el primer paso para poder elaborar una vacuna contra la misma. Y también hay que tener en cuenta sus posibles aplicaciones médicas, ya que se va a utilizar este veneno para fabricar analgésicos que podrían ser hasta cien veces más eficaces que la morfina.
Utilizan rayos cósmicos en las tumbas de los faraones y han encontrado salas en las que nadie ha entrado jamás. Pueden esconder el tesoro de Keops y el cuerpo de Nefertiti. Un año es lo que llevan ya estas partículas elementales (imposible descomponerlas en otras más sencillas) ayudando a los egiptólogos a averiguar si la gran pirámide de Guiza oculta nuevas cámaras. Los muones, entrometidas partículas, se crean en la alta atmósfera cuando los rayos cósmicos golpean a los átomos que por allí rondan. Pese a su cortísima vida de 2,2 microsegundos se mueven con tanta velocidad que algunas acaban llegando hasta la superficie terrestre atravesando todo lo que encuentran a su paso –nosotros incluidos– de forma inocua, eso sí. Algunos de ellos vienen tan lanzados que terminan por penetrar cientos de metros en la roca antes de fenecer, y esa particularidad es la que han utilizado los físicos para buscar bajo las piedras en Egipto. Llegan a tierra a razón de un muón por centímetro cuadrado y por minuto, a nivel del mar. Sabemos este dato. También conocemos el material que compone la tumba de Khufu (o Keops, en griego). Está levantada en caliza, con granito en algunos puntos. Además, hay que tener en cuenta su forma (pirámide cuadrada de 146,6 m de altura y 230 m de base) y los huecos que posee. Con esto es posible hacer un cálculo teórico de la cantidad de muones que acabarán llegando a puntos concretos del edificio en un periodo de tiempo determinado. ¿Qué ha pasado cuando los científicos han hecho recuento de muones tras los muros de la Gran Pirámide? Pues que han encontrando discrepancias de calado suficiente como para hacerles sospechar que hay más huecos de los conocidos hasta ahora. En concreto, parecen haber encontrado un pasillo que nace justo detrás de los cuatro gigantescos dinteles a doble vertiente que protegen la entrada de la gran pirámide de Guiza, la «barca funeraria» del faraón Keops. El siguiente paso es intentar definir mejor ese “hueco”, averiguando su posición y dimensiones; para ello se van a colocar placas con película sensible a los muones en puntos estratégicos de la pirámide. Veremos qué nos depara la siguiente cosecha. Una gran noticia, sin duda, digna del bombo que le está dando el Ministerio de Antigüedades egipcio con la sana intención de mantener al país en la mente de todos y recuperar una parte de los turistas perdidos. La existencia teórica de ese posible hueco y el uso de los rayos cósmicos para detectar cámaras escondidas en una pirámide no son algo nuevo en Egipto. Encendida la “cámara de chispas” En 1968, el mismo año en el que ganó el Premio Nobel de Física, Luis Walter Álvarez comenzó un experimento para detectar posibles huecos en la pirámide de Khaefre (el Kefrén de los griegos) utilizando una «cámara de chispas» donde, en película sensible a los rayos X, recogió... ¡muones! La intención del estudio era comprobar si, como sospechaba Álvarez, en la pirámide de Khaefre había una cámara más en el núcleo del edificio. El físico consideraba que quizá este faraón había copiado la estructura de la tumba de su padre, la gran pirámide, e incluido en ella una cámara por encima del nivel del suelo. Desgraciadamente, los equipos de esa época no eran tan sensibles como los actuales, ni los ordenadores tan potentes. Al final solo pudieron estudiar el 19 % de la pirámide. No encontraron ninguno hueco y por diversos motivos el experimento no pudo continuar... Hasta hoy, cuando los muones han detectado en la pirámide contigua un posible hueco cuya existencia teórica ya se conocía desde ¡1987! Fueron dos arquitectos franceses, Gilles Dormion y Jean-Patrice Goidin, quienes en su visita a la pirámide de Keops detectaron algunas anomalías arquitectónicas que solo se explicaban si hubiera más habitaciones y huecos escondidos en la sillería. En el corredor hacia la Cámara de la Reina les chocaron unos bloques cuya línea de descarga se continúa de uno a otro, en vez de quebrarse para repartir mejor la presión, como se hace para fortalecer el edificio. Esto les llevó a sospechar que detrás de los sillares había unas cámaras desconocidas. Realizadas tres microperforaciones estancas en el punto adecuado, encontraron un hueco relleno de arena de cuarzo. Otra anomalía la detectaron encima de la Cámara del Rey, pues descubrieron que las cámaras de descarga no realizan tal función. Sospecharon entonces que elevar la bóveda tan por encima de la cripta de Khufu tenía como motivo descargar de presiones una zona amplia, donde estaría situada la verdadera cámara funeraria, aún por descubrir. Según ellos, el comienzo del acceso a esa segunda cámara se encontraría detrás de los dinteles que cubren la entrada a la pirámide; es decir, justo donde los muones sugieren que hay un hueco. Allí se encontraron, en vez de un aparejo de sillería compacto, una serie de grandes losas de piedra que no están incrustadas en la mampostería del edificio. Este detalle las convierte en «movibles» y permite identificarlas como rastrillos obturadores. Inmediatamente después de los franceses, un equipo de la Universidad de Waseda (Japón) dirigido por Sakuji Yoshimura utilizó un escáner electromagnético para detectar huecos en el monumento de Khufu... ¡y vaya si los encontró! En la zona del corredor de la Cámara de la Reina donde los franceses habían estada horadando, a 1,5 m por debajo del suelo detectaron una cavidad de entre 2,5 y 3 m de profundidad. Más espectacular resulta que, a 3 m de distancia de la pared norte de la Cámara de la Reina, detectaron una cavidad de 1 m de anchura por 1,5 de altura y ¡30 m de longitud! Es muy posible que se trate de un corredor paralelo al ya conocido. Es más, seguramente tenga que ver con el hueco descubierto por Dormion mediante el estudio de georradar (realizado por Jean-Pierre Baron) situado bajo la Cámara de la Reina. Prohibido el paso Por desgracia, un funcionario no permitió realizar una miniperforación para comprobar mediante un endoscopio si los japoneses habían descubierto un nuevo corredor en la pirámide, e impidió también que se averiguara la existencia de estos nuevos huecos. Me refiero a Zahi Hawass, quien, sin embargo, no tuvo problemas en hacer esas miniperforaciones cuando era él quien salía en la tele como jefe de pista. Para que no quepan dudas sobre el buen ojo de Dormion, conviene saber que ese mismo año 2000 detectó algunas anomalías arquitectónicas en la pirámide de Meidum que le sugirieron la existencia de nuevas cámaras y cuya existencia se comprobó poco después mediante una miniperforación y un endoscopio. Los huecos lógicos Esnefru construyó dos pirámides gigantescas en Dahshur, justo al sur de Sakkara: la Romboidal y la Roja. La primera posee una característica única, porque sus pendientes exteriores vienen acompañadas en el interior del edificio por una estructura doble. Se trata de dos conjuntos de pasillos y cámaras funerarias independientes, con entradas separadas por la cara norte y la cara oeste, respectivamente. Siendo así, no tendría nada de extraño que su hijo y sucesor, Khufu, hubiera decidido incorporar una distribución similar a su propio mausoleo. Esto explica a priori la presencia de esos corredores y cámaras desconocidos. En uno de los cuales, quién sabe, incluso podría reposar todavía el cuerpo embalsamado del faraón. Dada la pobreza de las tumbas de cortesanos del Reino Antiguo que se han encontrado intactas hasta ahora –el difunto aparece enterrado de forma bastante sencilla y con escaso ajuar funerario–, resulta difícil especular sobre el tipo de objetos que podrían encontrarse en enterramiento real. Lo más interesante sería descubrir que Khufu, un gran amante de la lectura, se mandó enterrar con su biblioteca particular. A ser posible, ya puestos a soñar, acompañado también por una copia de los planos de su tumba y varias estatuas suyas que complete la única y diminuta –7,5 cm de alto en marfil– que se conoce. La Gran Pirámide no es el único monumento donde las últimas tecnologías ayudan a los arqueólogos a desentrañar incógnitas del pasado faraónico. Eso sí, partiendo siempre de un análisis previo, como es el caso de la tumba de Tutankamón. Estudiando una serie de fotografías a máxima resolución (realizadas por FactumArte para construir la réplica de la tumba), a Nicholas Reeves le pareció detectar en las paredes norte y oeste de la tumba unas casi inapreciables marcas verticales, señal de huecos condenados, cuya existencia y posición coincidiría con lo que cabría esperar en una tumba real de finales de la XVIII dinastía. También el Instituto Getty de Conservación descubrió que la decoración de la pared norte de la tumba está realizada con una técnica diferente a las demás. Las paredes este, oeste y sur constan de una capa de pintura blanca, otra capa de pintura amarilla y, sobre esta, las figuras. En cambio, las de la pared norte se pintaron sobre un fondo blanco y, después, el fondo se rellenó de amarillo. Esto significa que fue realizada en un momento posterior a las otras tres. Juntando estos datos, Reeves ha sugerido que tras esa pared norte continúa el largo pasillo de una tumba real de finales de la época amárnica. Y, dada la relación entre Nefertiti y Tutankamón –la primera posiblemente ascendiera al trono al morir Akenatón y el segundo fue uno de sus sucesores en el trono–, el egiptólogo británico considera que muy bien pudiera tratarse de la tumba de esta reina. Las mínimas rugosidades que el egiptólogo británico había creído apreciar en las fotografías de alta definición se pudieron apreciar in situ a finales del 2015. Estudios termográficos realizados días después encontraron grandes diferencias de temperatura entre unos puntos de la pared y otros, justamente allí donde se sospechaba de la presencia de huecos condenados. No solo eso, sino que en un punto del techo también parecía apreciarse una línea que sugería una pared artificial, no tallada en la roca de la montaña. Después llegó el escáner de Hirokatsu Watanabe, un especialista japonés de reconocida solvencia, pues trabajando con Reeves en el Valle de los Reyes descubrió lo que luego se ha demostrado era una tumba nueva, la KV 63. En la tumba de Tutankamón Watanabe empujó la máquina a lo largo de las paredes y afirmó: «Hasta aquí es roca sólida. A partir de aquí hay un cambio». Unos meses después, en abril del 2016, Eric Berkenpas, ingeniero electrónico en la National Geographic, y Alan Turchik, ingeniero mecánico, realizaron hasta 40 mediciones con dos antenas de radar de diferentes frecuencias que permiten una mayor penetración (hasta 4 m), además de perfilar mejor la profundidad y los rasgos de lo que pudiera encontrarse detrás. Esta vez, por desgracia, la mayoría de los expertos han interpretado el resultado como negativo. Dean Goodman, creador del programa de análisis de estos datos que utiliza la mayoría, el GPR-SLICE, afirma que si el vacío existiera el reflejo tendría que ser muy llamativo y evidente, lo que no sucede: «Los datos del georradar a menudo pueden ser subjetivos; pero en este caso concreto no lo son”. No obstante, faltan más mediciones y todo sigue en el aire. Los expertos agotarán todas las vías posible para desentrañar qué hay detrás, si hay más tesoros ocultos en Egipto.

Una investigación sugiere que los calamares gigantes que habitan en las profundidades del océano pueden medir 20 metros de longitud. Charles Paxton, un especialista en ecología e ictiología de la Universidad de St. Andrews (Fife, Escocia), ha llevado a cabo un estudio para determinar el tamaño máximo del calamar gigante ('Architeuthis dux') y ha concluido que los especímenes de este tipo que habitan en las profundidades del océano pueden alcanzar una longitud total de 20 metros, mientras que su cuerpo mediría hasta tres metros, según publica la revista 'Journal of Zoology'. Para obtener esta cifra, Paxton ha realizado numerosas expediciones por la costa del Atlántico, en las cuales ha acumulado información estadística sobre más de 160 ejemplares. Esta recopilación de información le ha permitido descartar el hecho de que los calamares gigantes alcancen los 30 metros, informa el portal Live Science. El modelo de este científico sugiere que los calamares no podrían crecer hasta más de 20 metros. Sin embargo, resulta muy difícil comprobar la veracidad de sus conclusiones, ya que estos cefalópodos viven a profundidades que oscilan entre 300 y 1.000 metros y resulta extremadamente difícil observarlos en su entorno natural. Aunque existen registros de que el ser humano conoce esta especie desde 1639, no fue hasta 2004 cuando unos científicos japoneses lograron localizar en su hábitat una de estas criaturas, un calamar gigante hembra de siete metros de largo. Los especialistas estiman que la razón principal de que estos moluscos alcancen un tamaño tan grande es minimizar el peligro de que los devoren los cachalotes, sus enemigos naturales. Ver imagen en Twitter

Un equipo de paleontólogos y arqueólogos halló el esqueleto entero del herbívoro en Gerona, en el único yacimiento que "conserva enteros" a estos animales. Especialistas del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (Iphes) lideraron una excavación en el Camp dels Ninots, en la provincia de Gerona (noreste de España), donde hallaron los restos completos de un tapir que vivió hace 3,1 millones de años. "Es muy poco habitual encontrar restos de un tapir entero",explicó Bruno Gómez, uno de los directores del proyecto. El esqueleto pertenecía a un individuo juvenil, de cerca de 1,80 metros de largo y 1,30 de alto. Según los especialistas, su peso sería de unos 250 kilogramos. Por su parte, Gerard Campeny, investigador del Iphes, agregó que "si bien en Europa hay muchos otros yacimientos con restos aislados del tapir, el de Camp dels Ninots es el único que los conserva enteros, en conexión anatómica y en un estado excepcional". La trascendencia de este yacimiento radica en que concentra cerca del 70% de los restos fósiles mundiales de esta especie. El hallazgo del tapir, junto a los realizados en campañas anteriores, permitió a los investigadores comprobar que el Camp dels Ninots presentaba un ambiente adecuado para el desarrollo de la vida de esta especie. Por eso, explicaron que su desaparición, hace entre 2,8 y 2,5 millones de años, derivó de un cambio climático que hizo que las características subtropicales fuesen reemplazadas por una vegetación mediterránea.
Encontrar una cura para el alzhéimer no ha sido posible porque durante 30 años los científicos han comprendido mal la causa de la enfermedad, se desprende de un nuevo estudio. Investigadores del Hospital General de Massachusetts (EE.UU.) han descubierto que la proteína beta-amiloide, que se observa en el cerebro de personas que sufren demencia y que se consideraba la causa de la enfermedad de Alzheimer, en realidad forma parte del sistema inmune. Así lo informa el sitio del hospital, que pertenece a la Escuela Médica de Harvard. Los investigadores han llevado a cabo los primeros experimentos con la proteína en ratones y descubrieron que los animales manipulados genéticamente para producir la proteína sobrevivieron significativamente más tiempo que los ratones normales después de que sus cerebros fueran infectados con salmonela. Por lo tanto los científicos llegaron a sugerir que esta proteína protege contra infecciones letales. Robert Moir, uno de los autores del estudio, ha señalado que "la opinión generalizada" de que el alzhéimer está causado por la actividad anormal de la proteína beta-amiloide "ha guiado las estrategias terapéuticas y el desarrollo de fármacos durante más de 30 años". Moir ha destacado que el nuevo estudio demuestra que "esta visión es incompleta". Por lo tanto la investigación explicaría por qué los medicamentos que atacan a la proteína nunca han funcionado para revertir o ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer. Según Moir, este estudio apunta a que "la patología del alzhéimer puede surgir cuando el cerebro percibe que está siendo atacado por patógenos invasores". El científico, no obstante, ha indicado que "se necesitan estudios adicionales para determinar si están involucradas infecciones reales".

Tres años de investigación permitieron confirmar que se trata de estrellas que presentan alteraciones en la luz que emiten. Una observación de rutina, en 2013, dio origen a una investigación de tres años que permitió detectar tres nuevas estrellas de las denominadas variables en la constelación de la Cruz del Sur que, hasta el momento, no estaban catalogadas de esa manera. Los responsables de este descubrimiento fueron tres estudiantes argentinos de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad de Córdoba, quienes también integran el Grupo de Astrometría y Fotometría (GAF). Tras la primera observación, planificaron un detallado trabajo para determinar el tipo y la periodicidad de la variación. Dos años después, obtuvieron resultados satisfactorios, por lo que comprobaron que se trataba de estrellas variables eclipsantes (es decir, que orbitan entre sí y que con sus movimientos obstaculizan la luz que emiten y provocan aparentes caídas en su brillo), con una periodicidad de entre 7 y 17 horas y que, debido al cambio de brillo, se trataría de sistemas de al menos dos estrellas, publicó el Observatorio Astronómico Córdoba. El descubrimiento, dado a conocer recientemente tras nuevas confirmaciones, fue publicado en la Academia de Ciencias de Rusia y fue incluido en el Índice de Estrellas Variables (VSX, por su sigla en inglés).

La envoltura interior de estos faustovirus posee una arquitectura única. Un grupo de microbiólogos de la Universidad Purdue (Indiana, Estados Unidos) ha determinado la estructura de los faustovirus, un nuevo tipo de virus gigantes que cuentan con doble protección. Hasta el momento, los microorganismos de ese tipo que se conocían solo poseían una capa de proteína en la estructura que envuelve el material genético, llamada cápside. Esos faustovirus, que infectan a las amebas tipo 'Vermamoeba verformis', cuentan con una doble cadena de ADN, que consiste en 466.000 pares de nuclótidos y codifica 451 proteínas: dos tercios de esta cantidad no tienen análogos en otros virus. Tras penetrar en las amebas, estos virus gigantes obligan a la célula a reproducir cientos de ejemplares similares y provocan que se destruya en un solo día. Gracias a la criomicroscopía electrónica, los investigadores han logrado definir la estructura de estos virus gigantes e identificar el segmento de su ADN que codifica la mayor proteína de su cápside. La envoltura exterior, que consta de dos capas de proteína, se puede encontrar en otros tipos de virus con ADN doble; sin embargo, la capa interior posee una arquitectura única. Además, la zona del genoma que codifica la principal proteína de su cápside se distingue por su complejidad, que podría ayudar al organismo a adaptarse rápidamente a nuevos ambientes, según detalla el estudio publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
Estos depredadores no suelen tener reacciones espontáneas, sino que su comportamiento se mantiene dentro de un esquema particular. De acuerdo con los científicos, la personalidad humana se define con la comprensión de quiénes somos y cómo reaccionar ante ciertas situaciones. Es decir, un individuo sigue ciertas pautas de conducta, cuyo conocimiento permite predecir su reacción. Los resultados demuestran que el tiburón no es una máquina sin alma, cada ejemplar es como una persona, con sus propias preferencias y comportamientos únicos Después de estudiar los tiburones de la costa este de Australia, los investigadores de la Universidad de Macquarie en Sídney también han encontraron en estos depredadores marinos signos de personalidad, informa el portal Phys. Descubrieron que, estando en un entorno desconocido o sometidos a una prueba de esfuerzo, distintos tiburones mostraron diferentes respuestas claras y coherentes. Durante el experimento, los tiburones fueron colocados en un tanque especial que durante un tiempo se convirtió en su nuevo hogar. El objetivo de los científicos era entender cuánto tardaban los tiburones en atreverse a salir del tanque. En la segunda prueba, los animales fueron expuestos a una fuente de estrés para averiguar el tiempo que tardaban en recuperarse de la conmoción. Y descubrieron que los escualos no tenían tendencia a reaccionar de manera espontánea, sino que normalmente su comportamiento se mantenía dentro de un esquema particular. Por ejemplo, algunos tiburones mostraron valentía en todas las situaciones, mientras que otros tomaban decisiones con mayor rapidez. "Los resultados demuestran que el tiburón no es una máquina sin alma, cada ejemplar es como una persona, con sus propias preferencias y comportamientos únicos", resumió el profesor asociado de la Universidad de Callum Brown.