pedrasobilbao
Usuario (Argentina)

Las palabras no significan solas, sino en el marco de la comunicación y en relación con sus contextos: la circunstancia política, el debate en el cual las usamos, y el tipo de código o "enciclopedia" de donde se extrajeron. El término "populismo" es de las que han tenido los más variados sentidos. Dicha por un economista neoliberal o "clásico", es casi un insulto. Pero un marxista leninista, también la pronunciaría con desprecio. Un izquierdista postmoderno, como los españoles que vienen de PODEMOS y que inspiran a los asesores más cercanos de este gobierno, la pronuncian hasta con simpatía, en parte por el impulso de llevarle la contraria a los neoliberales, aunque también por la revisión teórica que han hecho algunos autores, como Laclau, de inclinaciones peronistas. Mi tesis es que el populismo es, hoy en día, un sucedáneo, una ideología sustituta, del marxismo-leninismo en la izquierda, luego del fracaso "comunista" en el siglo XX. Habría que precisar el sentido y la referencia que le hacemos al término "populismo", antes de aplicarlo, antes de decir, por ejemplo, que son o no populistas, los gobiernos latinoamericanos de "izquierda" (otro término muy discutible por sus variados sentidos), que tuvieron su auge en la primera década de este siglo. Luís Britto García le dedicó al tema dos de sus más densos libros: "La máscara del poder" y "El poder sin la máscara". En ellos define al populismo como una corriente política que utiliza en sus discursos las tradiciones populares, mientras avanza un proyecto de "colaboración de clases". Este último concepto alude al policlasismo, la idea de que el "Pueblo", el Sujeto político por excelencia, es una alianza de clases, en contraste con el rol central de la clase obrera en el discurso marxista. Otros rasgos del populismo según Britto, es el liderazgo carismático, actualización del caudillismo más tradicional, el clientelismo, donde se exige al pueblo (que siempre aparece como pobre, necesitado, víctima de la "oligarquía" una gratitud tan inagotable como las dádivas que permanentemente el líder populista le obsequia en términos de educación, salud y otras reivindicaciones. Varios autores han ahondado en la historia del concepto, y se remontan a los "populistas" rusos, esos con los cuales militó el hermano mayor de Lenin y de donde éste sacó la frase "¿Qué hacer?". Es notable que el marxismo fue conocido en Rusia, a finales del siglo XIX, gracias a los populistas, quienes se distanciaron de los marxistas más "auténticos" (como Plejanov, el maestro de Lenin), principalmente por tres razones: la papel de la comuna campesina tradicional rusa en la vía hacia el socialismo, la apreciación del nivel de desarrollo del capitalismo en su país y el papel relativo del campesinado y la clase obrera en la entonces sólo posible revolución rusa. Dicho claramente, mientras los marxistas (Plejanov y Lenin) planteaban que, a principios del siglo XX, la industrialización capitalista avanzaba arrolladoramente en Rusia, dejando atrás formaciones sociales como las comunas tradicionales, los populistas, por su parte, esperaban de éstas últimas, haciendo énfasis en el campesinado, el camino hacia el socialismo. Esto es bueno saberlo y recordarlo por sus analogías con la historia de la izquierda latinoamericana. En efecto, cuando la Tercera Internacional Comunista trataba de organizar Partidos Comunistas en América Latina (los años 1930), atacaba posturas (como la que sostuvo J.C. Mariátegui) que apoyaban las comunas tradicionales campesinas (que en nuestro caso, eran indígenas) como vía al socialismo. Pero en nuestro continente, las diferencias entre marxistas y "populistas" se relacionaron principalmente con asuntos internacionales. El enfrentamiento entre comunistas y peronistas, por ejemplo, tenían que ver, sobre todo, con el seguimiento de los primeros a la línea soviética de apoyo continental a los Estados Unidos (en ese momento, los 40 de la Guerra Mundial, aliado de la URSS contra el nazifascismo alemán e italiano). Perón, como se sabe, no se cuadró claramente con los Aliados y hasta hizo gestos de simpatía con los fascistas quienes, por ejemplo los italianos, hacían demagogia "populista". Demás está recordar cómo los comunistas siempre se pelearon con el peronismo, hasta que surgió una rara variante de peronistas marxistas, ya en los 70. Por lo demás, los populistas siempre se declararon antiimperialistas, aunque a su muy peculiar modo. Por esa misma época, aproximadamente, en Venezuela, el PC apoyaba a Medina Angarita, por la misma lógica prosoviética, mientras que Acción Democrática, la versión venezolana del populismo, afirmaba su consigna de "Venezuela primero" y sus principales dirigentes conspiraban contra el gobierno medinista, para culminar en la llamada "Revolución de Octubre", una de las primeras realizaciones de la repetida fórmula "Unidad cívico-militar". Es sabido que los adecos, al conquistar las elecciones directas, universales y secretas (que incluía el voto de las mujeres) y reorientar la renta petrolera hacia la educación y la salud masivos y demás reivindicaciones (incluida el aumento de la ganancia para el estado de la renta petrolera), se ganaron una base social amplísima, que sólo será afectada cuando en los 60 se le desprenda una izquierda que combatió heroicamente contra la dictadura perezjimenista. Aquí, el error estratégico de la lucha armada, que tuvo de heroico lo de desacertado, condenó a la izquierda históricamente existente, a la más aplastante derrota y a la crisis, que culminó en su suicidio y autodisolución en los 80 y 90, hasta que sus restos tuvieron que "transmutarse" en chavismo, hacia principios del siglo XXI. Es evidente que el chavismo se parece "demasiado" a los rasgos del populismo trazados por Britto. Es, por supuesto, un populismo renovado, en otro contexto, en el cual los fracasos y la crisis de la izquierda venezolana la llevaron a asimilarse a su, en otro momento, rival político, que amalgama hoy todos los rasgos que le son sustanciales: liderazgo carismático, relación clientelar con las masas, discurso nacionalista y hasta antiimperialista, y, destacable, la "unidad cívico-militar". El marxismo (o fragmentos suyos) tuvieron que mezclarse en merengada ideológica, con elementos del cristianismo y del nacionalismo de "Venezuela Heroica". En próximos artículos, veremos cómo se manifiesta esta nueva situación de la relación entre el populismo y la izquierda marxista, en el plano de las ejecutorias de gobierno.
Los contactos de una agrupación de exiliados anti Irán con altos miembros del gobierno de Trump, podrían explicar por qué el presidente de Estados Unidos ha asumido una línea tan hostil hacia la República Islámica de Irán, tildándola como "el estado número uno que promueve el terrorismo" y de paso, aplicándole nuevas sanciones a Teherán. El asesor de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn, emitió una inusual declaración pública la semana pasada alegando provocativamente que "Irán está siendo advertido" https://www.theguardian.com/world/2017/feb/01/iran-trump-michael-flynn-on-notice para futuras acciones no especificadas, incluyendo acciones militares, debido a sus recientes ensayos de proyectiles balísticos. El mismo Trump terció en el asunto menospreciando a Irán por desestabilizar el Medio Oriente. Resulta que un grupo disidente iraní que se sospecha que está vínculado con los servicios de inteligencia saudita e israelí, podría haber soplado algo al oído del presidente Trump para determinar su política. La recientemente confirmada Secretaria de Transportes, Elaine Chao y por lo menos uno de los principales asesores presidenciales, el ex alcalde de Nueva York, Rudi Giuliani, ambos han figurado http://bigstory.ap.org/article/f8cd86c1a6de470781c8b5f37ef70f5f7/trump-cabinet-pick-paid-cult--iranian-exile-group como oradores invitados en actos organizados por el grupo disidente iraní Mujahedeen-in Khalq (MEK) Otras figuras políticas importantes cercanas al círculo interno de Trump y asociadas también al MEK incluyen al notable del partido republicano, Newt Gingrich, al ex director de la CIA, James Woolsey y al ex embajador norteamericano ante la ONU John Bolton. El MEK se originó como una agrupación armada insurgente contra la dictadura del Shah de Irán, apoyada por Estados Unidos durante la década del 60. Posteriormente cayó en desgracia con el gobierno clerical islámico que ha gobernado Irán desde el año 1979. Las autoridades iraníes han catalogado al MEK como una agrupación terrorista apoyada desde el extranjero. http://en.advtngo.com/ Se estima que esta organización ha llevado a cabo alrededor de 17 mil asesinatos contra ciudadanos iraníes con el objeto de desestabilizar la República Islámica de Irán. Los asesinatos de científicos nucleares iraníes en estos últimos años, han sido cometidos por operativos del MEK y orquestados por la inteligencia norteamericana e israelí. El anciano estadista republicano Newt Gingrich, que es asesor de política exterior de Trump, de manera descarada, pidió más de esos asesinatos. http://www.dailymail.co.uk/news/article-2060875/republican-debate-mitt-romney-newt-gingrich-iran-war-html Aunque parezca mentira, considerando los contactos de esta agrupación con altas figuras de Washington, el MEK también resultó responsable del asesinato de seis militares y contratistas norteamericanos durante la década de los años 70 cuando era opositor al régimen del Shah, apoyado por Estados Unidos. El MEK declara que desde que renunció oficialmente a la violencia armada el año 2001 culpa los primeros asesinatos de ciudadanos norteamericanos a un grupo escindido y que ha sido eliminado el año 2012 de la lista negra de Estados Unidos de agrupaciones terroristas, medida que había sido recomendada anteriormente por http://www.brookings.edu.pdf/media/research/files/papers/2009/6/iran%2252520strategy/06_iran_strategy.pdf el Instituto Brookings con sede en Washington el año 2009 cuando el grupo de analistas recomendó al MEK como un "delegado útil para el cambio de régimen en Irán." Según un informe publicado por la Associated Press esta semana http://bigstory.ap.org/article/f8cd86c1a6de470782c8b5f37ef70f5f/trump-cabinet-pick-paid-cult-iranian-exile-group la Secretaria de Transportes de Trump, Elaine Chao, cobró 50 mil dólares por un discurso de cinco minutos que dio el año 2015 en una reunión celebrada en la capital francesa, París, organizada por el ala política del MEK. A la misma reunión asistió Rudi Giulani quien pronunció un vehemente discurso clamando por el cambio de régimen en Irán. Giuliani fue considerado por Trump como Secretario de Estado antes que ese alto cargo diplomático fuera finalmente asignado a Rex Tillerson, ex gerente ejecutivo de la Exxon Mobil. El pasado mes, Giuliani y otros altos funcionarios le escribieron una carta a Trump pidiéndole a su gobierno "plantear el diálogo" con el ala política del MEK, informó la Associated Press. http://bigstory.ap.org/article/f8cd86c1a6de470781c8b5f37ef70f5f/trump-cabinet-pick-paid--cult-iranian-exile-grooup Este trasfondo cabildero sirve como explicación de por qué el gobierno de Trump, de manera abrupta ha asumido una línea hostil hacia Irán. Ha habido informes en los medios de difusión de masas de Estados Unidos https://www.wsj.com/articles/trump-administration-looks-at-driving-wedge-between-russia-and-iran-1486342035 en el sentido que uno de los motivos podría ser que el gobierno de Trump está tratando de quebrar la alianza que de facto existe entre Rusia, China e Irán. Hasta ahora, ese gambito no parece estar ganando terreno. Tanto Rusia como China denunciaron las nuevas sanciones de Estados Unidos contra Irán tildándolas como contra productivas para las relaciones internacionales. http://www.reuters.com/article/us-iran-usa-china-idUSKBN15LORO?utm_source=Sailthru&utm_medium=email&utm_campaign=US%20Reuters%20News%20Now%202017-02-06&_term=US%20Reuters%20News%20Now Moscú también ha rechazado las denuncias de Washington contra Irán como un estado que promueve el terrorismo. El Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, dijo que Irán era todo lo contrario. Es un socio clave en la derrota de las organizaciones terroristas del Estado Islámico en Siria e Irak. Por otra parte, esta semana Rusia defendió el derecho soberano de Irán para desarrollar una http://www.presstv.com/Detail/2017/02/08/509622/Russia-US-Iran-Trump tecnología militar para su defensa y dijo que las pruebas de misiles balísticos realizadas el mes pasado no violan el acuerdo militar P5+1 del año 2015. Tampoco quebrantaron las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU señaló Moscú, porque los misiles en cuestión fueron de carácter convencional y no estaban diseñados para transportar cabezales nucleares. Por lo tanto, frente a todo esto, el pretexto para el giro hostil de Trump hacia Teherán no tiene ningún sentido. Incidiendo en el cálculo de Trump está el aporte de Israel y Arabia Saudita –ambos estados con su furioso alegato que Irán ejerce una influencia maligna en la región. Trump tiene programado reunirse con el Premier israelí, Benjamín Netanyahu cuando este visite Washington a fines de este mes. Ambos han sostenido conversaciones telefónicas en las que –se informa—han discutido la necesidad de "contener a Irán".
No pretendo ser crítico de Neruda y muchos menos cuestionar su poema: "Un Canto para Bolívar". Casi todas las mañanas cuando voy rumbo a la oficina donde presto mis servicios, oigo el himno nacional cantado por Chávez y antes de entonar el himno en ese momento que lo grabó o después de eso, se oye a Chávez decir a su manera la última estrofa de ese poema de Neruda. Siempre lo había oído y confieso, que nunca observé u oí nada que me desentonara o me colocara en un punto de duda. Claro el poema es de Neruda y eso es suficiente para tener la idea que es un poema perfecto. No voy a dármela de osado y cuestionar un poema que debe estar sembrado en la mente de los venezolanos y las venezolanas que tienen a Bolívar como un héroe y líder ideal. Dejar todo por un proyecto de país y una patria grande, ya eso no tiene paragón en la historia. El verso de ese poema que se usa con voz de Chávez antes de entonar el himno nacional, como sabemos, expresa esto: "Yo conocía a Bolívar una mañana larga en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento. ¿Padre le dije, eres o no eres o quién eres? Y mirando el Cuartel de la montaña dijo: Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo" Hace apenas unos días, me di cuenta de ese detalle que no me cuadra y no sé si técnica y poéticamente tiene un sentido distinto a cómo lo entendí en ese momento. Si Bolívar despierta cada cien años cuando el pueblo despierta, es mucho tiempo para el pueblo, que necesita estar despierto cada día del año y no esperar lo cien años por el despertar de Bolívar. Me gusta la poesía y soy de la idea que los poetas son seres extraordinarios. Pero si no estoy echando el chorro fuera del perol, como se dice muy coloquialmente; no creo que es una buena lección, llevarse por lo que nos dejara Pablo Neruda con la última parte de este poema. Cien años de espera son muchos para que el pueblo despierte: El pueblo debe estar despierto todos los días con la bandera y el ideario de Bolívar. El poema es perfecto. Sólo esa parte no me cuadró en ese día. Lo oigo todas las mañana cuando voy rumbo a la oficina donde trabajo. Hubiese preferido por ejemplo, que Chávez no leyera esta parte: "Bolívar, capitán, se divisa tu rostro . Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo. Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado. Los malvados atacan tu semilla de nuevo, clavado en otra cruz está el hijo del hombre"
Reconozco que estoy fastidioso -como los escuálidos y su enfermizo deseo de dar un golpe de Estado a Nicolás Maduro- con el tema de Donald Trump, pero es que en verdad el tipo se las trae desde el punto de vista comunicacional, por lo que me veo obligado a tocar el asunto otra vez; ahora resulta que el catirito multimillonario se dejó de vainas y le ha declarado la guerra abierta al canal de Atlanta, asimismo: CNN, en la próxima gala de corresponsales de la Casa Blanca, un evento que se instauró según en 1921, el hombre no asistirá solo porque los “caga tinta” de Cable News Network acudirán a la cita y asume que le echarán a perder la velada. Lo cierto es que para la prensa privada venezolana, para la Sociedad Interamericana de Prensa, así como Human Rights Watch, Luis Almagro y su maltrecha OEA, ni que decir de los integrantes de la casi desaparecida Mesa de la Ultra Derecha, MUD; Patricia Poleo, Tinedo Guía, presidente de mi amado y ultrajado Colegio Nacional de Periodistas; Teodoro Petkoff, Miguel Enrique Otero, la lista es casi infinita, no han dicho nada al respecto, sin embargo le sacaron la cuenta de las horas que mi comandante Chávez se encadenó, hasta han llegado a calcular la pérdida por concepto de publicidad radial y televisiva les ha producido las cadenas de Maduro, obviando el hecho que el espectro radial y las frecuencias son concesiones del Estado. Volviendo al tema de Trump, dónde están esos defensores de la libertad de expresión que se rasgaban las vestiduras cuando Chávez afirmaba que “el privilegio de informar trae consigo la responsabilidad de sostener y corroborar lo que se dice o afirma”, dónde están los ideólogos de aquella barrabasada de dividir la pantalla de televisión, mientras Chávez sostenían una alocución y simultáneamente se llevaba a cabo un golpe de facto en el 2002. Dónde están esos que invocan la libertad de expresión y el derecho a informar sin importarle exponer al escarnio público figuras del acontecer social y político nacional socialista, será que mientras Trump impide la entrada a la Casa Blanca a los periodistas de CNN y su tren ejecutivo intenta construir el muro en la frontera con México, así como sostener el enfrentamiento contra China, y Rusia, los escuálidos en Venezuela buscan la forma como evitar que se sepa que el presidente de The United State mantiene un raiting a escala mundial. No me interesa si el simpático de Donald Trump deportará a los inmigrantes, en especial a los compatriotas que buscando el sueño americano han violado las leyes estadounidense, o si contrató a 15 mil policías blancos para contrarrestar la trata de blanca en la frontera con Juárez, incluso no me interesa si los miembros de su gabinete son todos millonarios, pero lo que si me preocupa y hasta me molesta, es ver cómo critican a mi presidente obrero Nicolás Maduro aquellos que se autodenominan garantes de la libertad de expresión y del derecho de información. Parece una broma o un chiste, por no decir una joda, pero los comics: Los Simpsons, en el 2001 transmitieron un episodio en el que Trump era presidente, allí mostraron que no solo se iba a enfrentar contra la sociedad de color, contra los intereses económicos que no pertenezcan a su entorno, sino que iba a regular a la prensa y como dice el profesor Lupa, “misterios de la ciencia”.
Es necesario tener líderes auténticos. O mejor dicho, que nuestros dirigentes en el gobierno sean líderes y no borregos oportunistas. …"Se va el policía y se escapan los ladrones"… Fue ese un juego infantil que se hacía con una cuerda enredada en los dedos. Algo parecido pasó con la muerte de Chávez, pero mucho más serio. No se trata de dedos. Pero sí es el juego una buena imagen para explicar lo que significa perder un líder y una idea verdaderamente indestructible… "sueltas la cuerda en un extremo, y tiras de ella de la otra punta… y deshaces un nudo falso: todos los dedos están entonces libres de la cuerda. El liderazgo de Chávez fue algo parecido, un seguro fundamental para que muchos oportunistas y halagadores se mantuvieran atados a la revolución. Pero después de su muerte se deshizo ese nudo falso. Poco a poco. Como esperando a otro líder que asegurara a los pusilánimes, a la revolución, a su idea. Pero, al no manifestarse la continuidad del liderato y de la idea todo se deshizo. Ahora, la dirigencia política, o lo que debería ser una dirigencia política (además de dirigencia administrativa), en la administración pública está de su cuenta, sin rumbo, que no sea el propio interés. El oportunismo es descarado, el "teatro de la comedia" sustituye al compromiso real con la revolución socialista y con Chávez. Maduro dice un día que hay que crear conciencia… y al otro están todos los jefes y jefecitos hablando y ordenando "consciencia", sin tener ni puta idea de que se trata el asunto… Pero no se los puede culpar, pues Maduro tampoco está muy claro de qué conciencia se trata, o si lo sabe no se atreve a describirla; muchos intereses en juego. El "director" suelta en una reunión todo lo que se sabe y se acuerda de lo que decía Chávez. Pero recibe una llamada de su jefe. Pide disculpas, y se retira casi que corriendo, arguyendo que tiene otra reunión importante. Y sus subalternos, ilusionados se frustran. Los "jefes", todos, como efecto de una especie de automático administrativo, heredado de la cuarta, van de reunión a reunión, saltando de una a la otra, sin tiempo para pensar… Viven perdiendo la capacidad de pensar, sin tiempo libre para hacerlo, y mucho menos para decidir. Porque es ese ajetreo nunca hay problemas que resolver. …… Solo ejercitan la obediencia y la exactitud de la repetición de los discursos y mandatos del presidente. * Aquí hay que hacer un paréntesis para decir algo fundamental… Porque no todo debería dar risa o depresión. La revolución socialista es un hecho histórico, no nada más un discurso populista y demagógico de los nuevos socialdemócratas y de los reformistas. Los reformistas, los originales, nunca reconocieron al capitalismo como un sistema de explotación, porque fueron "revisionistas" del marxismo y reformistas en sus prácticas seudorevolucionarias, creían en el capitalismo de frente. Pero los reformistas de hoy lo hacen con una inconciencia y una picardía, solo producto de la ignorancia y la absoluta carencia de conciencia de la necesidad de hacer una revolución, que es ya tener conciencia de algo. Y por supuesto inconscientes de la existencia de una lucha de clases. Porque la mayoría tiene deudas que pagar, o simple vergüenza, a alguna madre, o abuelo obrero o campesino pobre… Hablo de esos que alguna se les da la oportunidad de decir en público que vienen de una familia humilde, y por eso se erigen el total derecho a "superarse", a venderse a los ricos de la manera que les dé la gana. La revolución socialista siempre ha tenido como problema fundamental cambiar el sistema capitalista, desde sus símbolos hasta sus motivaciones, su ideología, su espíritu hegemónico. En la revolución Rusa, esto fue una lucha ideológica interna fuerte. La diferencia con nuestra revolución ahora es que el PSUV no discute…Y no discute porque todo el mundo es obediente a la autoridad del "poder", sin conciencia y sin práctica revolucionara, valga la redundancia. En la Rusia revolucionaria Lenin casi siempre estuvo en desventaja dentro de los sistemas asamblearios. Sus camaradas de partidos defendían sus propios puntos de vistas a muerte en su contra, desde Kámenev hasta Trotsky. Pero no por eso dejó de imponerse la razón….¡ Que fuera la de Lenin, o la Trotsky!..., solo fue un triunfo de la fuerza de la razón y del espíritu político marxista sobre los oportunistas. Luego, muere Lenin, y todos conocemos el cuento…. Sin embargo, en Cuba la revolución estuvo acompañada de una unidad ideológica, y moral… forjada en la lucha de la guerra. La cual todavía se mantiene. No existen razones para decir que la revolución cubana va a desaparecer de un momento a otro: ¡Si la revolución bolivariana chavista ha sido un progreso revolucionario teórico y práctico imposible de revertir del todo, mucho menos va a ser así con la revolución cubana (que cuenta con la sociedad más "sana" de toda América y quizás del mundo)! ** Cerrado el paréntesis, la muerte de Chávez está señalando para nuestra revolución su fin, o el principio de su fin. Y esta vez lo decimos desde la perspectiva del militante, o del el simple empleado público que quiere hacer, dentro de la burocracia burguesa algo avanzado, de provecho, revolucionario, socialista. Pero que ha sido silenciado y humillado por oportunistas desatados, los cuales andan ahora haciendo de las suyas, antes de que fuera posible hacer algo de servicio público, Sí hay "dirigentes" (o demasiados dirigentes), sin embargo no son verdaderos líderes y mucho menos gente de principios. El presidente Maduro, actuando inseguro, voluble en sus decisiones, alimentado de un anacronismo político clásico, no puede "asegurar" a sus ministros y sus aduladores, atados a la nada, a ninguna estrategia clara, a principios claros. Porque no existe en sus planes una alternativa al capitalismo, no existe dentro de sus aparentes planes, de sus improvisaciones ninguna solución fuera del "desarrollo" del capitalismo. En el mando, pero sin convicciones expresadas con claridad, "definidas" con claridad, se está cautivo, y no al revés, de aduladores y sobre todo de oportunistas. Y por más que ahora intente el presidente corregir esos errores y las contradicciones políticas e ideológicas, los que mandan "aguas abajo" (como diría un "director general" o cualquier otro farsante) son los oportunistas, los pícaros que no tienen que sufrir culpas ni males de conciencia; porque están en lo suyo. Es así como mi amiga, aquella que quise convencer de no perder la esperanza en la revolución; que no perdiera la fe, que "esto pasa; y pasará siempre que se haga lo correcto", sobre todo en una niña tan joven como ella… me dijo "no quiero; ahora me voy a ocupar de mí misma" … Soy mucho más viejo que ella, y por eso sé que siempre hay, y habrá, oportunidades de hacer revolución; de cambiar todo lo que deba ser cambiado. Mientras la idea esté iluminando el camino, siempre habrá esperanza.
En los países donde el capitalismo más rapiñero y neoliberal ha secuestrado al aparato gubernamental y se ha enquistado dentro del Estado, las “deficiencias” para atender (y entender) las necesidades de la gente han aumentado de manera exponencial, generando inocultables desigualdades y contradicciones. Corporaciones y elites prosperas, cada día más ricas, versus ingentes sectores subsumidos en la miseria, pobreza y exclusión. La crisis del modelo neoliberal evidencia una inocultable premisa: los gobiernos y los decisores se han olvidado de la gente. Los pobres son solo un daño colateral en sus propósitos de acumulación de capital. La cara más perversa de esta lógica, es que mercado, democracia y libertad son una misma moneda de doble rasero, donde por un lado siempre obtienen beneficio y están bien protegidos los banqueros y sus capitales y por el otro están los pueblos, las grandes mayorías, con escasos ingresos o desempleados. Siempre sobreviviendo sin viviendas, sin pensiones y sin futuro. Como el modelo neoliberal ha conseguido debilitar a los gobiernos, “asalariando” a las elites políticas, no hay transformación posible que genere un cambio social en las condiciones actuales de dominación de la derecha mundial. El secuestro es total y nadie en Occidente tiene la capacidad y autonomía para privilegiar a las mayorías. Ello significaría, quitarle los privilegios a las burguesías y a las depredadoras corporaciones mundiales, las cuales, como el nuevo gobierno de Trump (con sus agentes ya instalados y operando cómodamente desde la Casa Blanca), van a seguir transando al mundo con total impunidad. Desde la lógica Occidental, los gobiernos seguirán secuestrados bajo los designios de Wall Street, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Todos sinónimos de apocalipsis y de quinto infierno para los pueblos del mundo. En el marco de esta visión neoliberal, los yuppies de Wall Street miran con horror que países soberanos e independientes como el nuestro, se hayan rebelado para intentar “Otro mundo posible”. Un modelo donde la transformación política, la construcción de un nuevo Contrato Social, se base en una distribución justa y equitativa de la riqueza, procurando siempre dar más a quién más lo necesita y reducir las desigualdades con justicia e inclusión social en áreas estratégicas del devenir humano: educación, salud, alimentación. La única forma de lograrlo es derrocando a las elites y sus lógicas enquistadas en todas las estructuras de poder, para darle ese poder al pueblo, ejerciéndolo en base al interés colectivo de las grandes mayorías. Esto jamás será tolerado y permitido por la elite mundial, que concentrará todo su fuego en aislarlo, atacarlo y destruirlo. Solo así se entiende tanto odio descargado contra los países independientes y soberanos del mundo. Para lograr superar las presiones y espejitos del modelo neoliberal, se requiere conciencia histórica, se requiere independencia para gobernar junto al pueblo. Recordemos que el concepto de gobernar (del latín Gubernāre) significa “Mandar con autoridad o regir algo; Dirigir un país o una colectividad política; Guiar y dirigir”. Pero gobernar, no para las oligarquías y grupos de poder, sino gobernar en beneficios de todos, “obedeciendo al pueblo”. En circunstancias difíciles, los más débiles y sin conciencia son los primeros en abandonar el barco. Los reformistas, como señala Juan Carlos Monedero, totalmente vencidos moralmente, claudican ante el conservadurismo y pretenden abocarse descaradamente a “gestionar los logros del pasado”, a reproducir la lógica de dominación. Ignoran que el enemigo espera sigiloso, puñal en mano para desmembrarlo. No se puede pactar con el adversario neoliberal, un verdugo sanguinario, que solo espera el momento oportuno para tomar venganza, pasando nuestros cuellos por su filosa guillotine. Por el contrario, un revolucionario vive en permanente resiliencia (del latín resiliens: “Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos; Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”), y con suma conciencia se crece ante los retos y adversidades. Un revolucionario tiene como objetivo inquebrantable “desbordar el capitalismo porque es responsable de que tres cuartas partes de la humanidad apenas tengan posibilidades; porque amenaza la supervivencia humana; porque degrada la existencia de las personas al basarse en la explotación. Desbordar el capitalismo porque en su fiesta, deslumbrante desde fuera y desde adentro, hay muy pocos comensales y demasiados servidores” (Monedero, “El gobierno de las Palabras”, 2012). La fuerza y consciencia revolucionaria nos permitirá resistir junto al pueblo todos los ataques y agresiones de la derecha mundial. Debemos mantenernos en modo rebeldía, como aquel 27 de Febrero de 1989.
De entrada[1], ninguna ley del trabajo puede establecer los salarios diarios como mal podría establecer los salarios semanales ni quincenales, salvo en materia de "Salario[2] mínimo mensual", y esto último lo hace porque así lo dispone la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Tampoco puede señalar la manera de ser calculados[3]. El Estado sólo se reserva el tamaño de las jornadas diarias y semanales[4]. Desde la promulgación de la LOTTT, cuando el patrono contrata pagos semanales debemos entender que se refiere al pago por períodos de 5 días laborables. Asimismo, cuando fija el Salario Mínimo Mensual debe entenderse el "salario para 30 días de trabajo = seis (6) semanas de labor" establecidas en el Art. 173. Las siguientes explicaciones son claves para entender correctamente el texto de la LOTTT: Como la LOTTT establece semanas de sólo cinco (5) días, el salario semanal convenido por el patrono debe referirse a ese mismo número de días. Ocurre que, si la LOTTT (Art. 173) no contemplara expresamente la obligación de que el trabajador disfrute de dos (2) días de descanso semanal (por cada 7 días continuos), ambos remunerados, se podría inferir que el salario semanal convenido por el patrono estaría pagando los siete (7) días de la semana, que es, precisamente, el método, el criterio que la contabilidad burguesa viene manejando para el cálculo del salario diario. Como así se viene pagando los salarios, en todo caso, el patrono debería recalcular su paga actual y la manera de calcular el salario diario y el de la hora diaria en consecuencia. Obsérvese que la LOTTT regula la duración de la jornada diaria = 8 horas para la diurna. Así queda expresamente definida la duración del día de labor que debe tomarse en cuenta para el salario mensual que, inferimos, sólo debe contener días laborables. Por ejemplo, en los contratos debe señalarse un salario semanal que cubra los 5 días y además la paga complementaria de los dos (2) días restantes de cada semana sobre la base del salario convenido para la semana laborable = 5 días. De la LOTTT tomamos: "La jornada de trabajo no podrá exceder de cinco (5) días a la semana y el trabajador tendrá derecho a dos (2) días de descanso, continuos y remunerados, Artículo 173 de la nueva Ley Orgánica del Trabajo de los Trabajadores y Trabajadoras (LOTTT).". "Artículo 113. Se entenderá que el salario ha sido estipulado por unidad de tiempo, cuando se toma en cuenta el trabajo que se realiza en un determinado lapso[6], sin usar como medida el resultado del mismo. " . O sea, independiente del volumen del trabajo realizado. Añadido mío. Aparte único del mismo Art. 113: "Cuando el salario sea estipulado por mes se entenderá por salario diario la treintava parte de la remuneración mensual.". Del Art. 113: Allí se dispone la definición y el cálculo matemático del salario diario. Sin embargo, bien miradas las cosas, el artículo trata de definir, más bien, qué debe entenderse por la modalidad de trabajo según el tiempo para diferenciarlo del trabajo a destajo. Así, el salario mensual sería aquel que se pague por 30 días de labor, habida cuenta de que por tradición y en todas partes hay días hábiles y no laborables. El patrono suele pagar por trabajo realizado, y el pago complementario de los días de descanso y no laborables lo contempla la misma ley (En el Art. 117) cuando limita la jornada semanal a 5 días y en añadidura dispone que el trabajador reciba pago extra por los restantes dos (2) días de la semana.