pablonskys23
Usuario (Paraguay)

Fuck Yeah Fffuuu(Rage Face) Espero que os aya gustado, No viste la primera parte?

Trollface Cereal Guy Eso fue todo espero que os aya gustado

Miamor apurate k me pasan la pelota convirtiendo el futbol en jackie chan RIVER! uy mira la forma de alentar q encontre por meterte con mi hermana PORTERO che te importa que no ves que gano 6-0 No me queda tiempo El proximo post les prometo 10 imagenes +10 Bye

Hola taringueros! feliz navidad! Hoy 24 de diciembre del 2010 me propongo a hacer un post a la navidad de taringa Siempre festejan la navidad y porspero año nuevo en muchos paises y yo les digo estoç A mi post! Siempre la gente festeja y pone adornos navideños entre ellos esta el arbol de navidad Y hay gente que le da mas importancia a el: Como yo soy cristiano la gente inutil cree que eso se trata de ese gordo panzon pero en realidad se trata de el Yo le doy importancia... yo soy cristiano y el año nuevo se trata de ir a otro año el actual que estamos es 2010 pero ahora se viene el para que esperar mientras puedes jugar que estas en el fin del mundo 2012 . Bueno feliz navidad y prospero año nuevo para todos Recomienda
Regalo de San Valentín 00:30am ¿Qué estoy haciendo despierto? Debería estar durmiendo. Mierda, no he avanzado nada en esto, creo que volveré a dejar la materia. A ver, a ver ¿por qué mierda me tiene que pasar esto a mi? No tengo la culpa de que la clase de Matemáticas sea asquerosamente impasable. Sí, la historia de mi vida, como todos los años, en esta época del año, en vez de disfrutar de mis vacaciones debo vivir el infierno de todo estudiante, los exámenes complementarios, algunos dirán: "Pues es tu culpa, por no estudiar durante el año" Cómeme los huevos Eran las 12 y pico de la noche, yo estaba cansado y necesitaba reposo, sin embargo no podía dormir, en menos de 8 horas tendría que dar uno de los exámenes que me permitirían pasar a otro año más, y pensaba, ¿Para qué? Al fin y al cabo volvería a estar en la misma situación, mi vida parecía no tener razón de existencia, yo la sentía así, pensaba que mi vida dependía de que las personas sepan que yo tenía mis estudios completos, por eso me preocupaba tanto por ser responsable, aunque nunca lo ponía en práctica, miraba por la ventana de mi habitación a veces cuando mi vista se desviaba de mi cuaderno el cual a veces sentía que me susurraba Suicídate, miraba el frío cielo nocturno y me preguntaba si de verdad necesitaba esto para ser alguien en la vida, es lo que dicen todos ¿No? Estudia, o serás un Don Nadie, me daban a entender que tenía que tener estudios para sentirme completo, yo solo necesitaba mirar al cielo y sentirme despreocupado, este sentimiento de despreocupación se diluye cuando vuelvo a bajar la mirada. Con mi ánimo por el suelo, por no saber nada del examen que tenía que dar, decidí acostarme y ir al colegio al día siguiente, a fracasar, ¿Qué más da? Otro fracaso más en mi vida. Sentí que pasó volando el tiempo, tanto que cerré los ojos y cuando los volví a abrir, mi molesta alarma comenzó a zarandearme por dentro con su deprimente sonido, me levanté, me vestí y bajé para desayunar, me senté en la mesa de la cocina, y procedí a servirme leche con cereales. En mi tranquilidad momentánea, vi que se acercaba mi abuela materna, la cual veía raras veces pues vive en una ciudad que queda muy lejos de donde yo vivo, me alegré al verla, lo cual es raro, yo no acostumbro alegrarme por ver a una persona, me levanté inmediatamente y dije "¡Abuela!" Como un pequeño grito de júbilo, mi abuela también se alegró al verme, le di un abrazo, y sentí tanta buena vibra correr por mi espalda y todo mi cuerpo, que presentí, que ese día era diferente a todos los demás, me estaba sorprendiendo que mi mentalidad cambió de la noche a la mañana, solo con ver a mi abuela ¿Por qué? Acto seguido a esto procedí a invitarla a tomar asiento conmigo en la clásica mesa redonda de la cocina, empezamos a hablar de diferentes cosas, yo me sentía cómodo en su compañía por alguna extraña razón , le pregunté que cómo le iba, qué hacía por allá donde vive, etcétera. Perdido en la conversación vivaz que estaba teniendo con mi querida abuela, no me di cuenta de la hora, iba llegar tarde a mi examen, me levanté inmediatamente después de mirar el reloj y le dije que tenía que irme, acto seguido, mi abuela me detuvo, y me tomó de la mano. - Hijo, antes de que te vayas. - ¿Sí abuela? - Siento que las cosas te van a ir mejor de lo que piensas hoy. - Gracias, abuela. Sentí su cálida mano tomar la mía, y pude sentir su amor maternal, y la buena vibra que me transmitía, me dirigí hacia la puerta despidiéndome de ella, vi su semblante sonriente que me brindaba tranquilidad, su medallón en el cuello tan característico de ella y de alguna manera, sentía que las cosas me iban a ir bien, salí por la puerta y me dirigía al colegio, que quedaba muy cerca, caminando por la acera, mantenía la mirada al piso, reflexionando sobre todo, con un punto de vista de alguna manera completamente diferente al que tenía en la noche anterior, levanté mi mirada por un rato, y por la otra acera pude observar a una chica, que aparentemente también se dirigía al colegio, nunca la había visto antes, pude notar cómo su cabello denotaba un brillo y resplandor único, por alguna razón no pude despegar mi mirada de ella. Iba llegando al umbral de mi colegio, y vi que ella se disponía a cruzar la calle, me detuve en la entrada, disimulando, traté de observarle el rostro. ¿Será tan bonito como su cabello? Cuando esta chica levantó la mirada para mirar a ambos lados antes de cruzar, pude notar que tenía los ojos azules más resplandecientes y bellos que había visto en mi vida, su rostro, parecía haber sido tallado por ángeles. Después de agitar la cabeza y concentrarme en lo que tenía que hacer, caí en cuenta de en la situación en la que estaba, examen importante, mi educación pendía de un hilo, no podía repetir otro año, me dirigí rápidamente hacia la oficina de la mujer a la que menos le quería ver la cara, la señora evaluadora, la encargada de todo lo que tiene que ver con los exámenes y su organización, me acerqué a ella con timidez y le pregunté acerca del examen, ella sin despegar los ojos de la carpeta que estaba observando y sin dirigirme la palabra, apuntó hacia una mesa que se encontraba en su oficina, en la cual me esperaba un frío pedazo de papel, cuyo contenido no quería mirar, acerqué una silla de plástico que se encontraba cerca, le pedí un bolígrafo a la evaluadora el cual me entregó sin cambiar el semblante de nuevo, me acerqué más a la mesa y me dispuse a mirar la hoja, y a completar mis datos básicos, nombre, curso, etcétera, mientras completaba estos datos, me puse a pensar en la chica que había visto a la entrada, me empecé a preocupar más de eso que en el examen, las preguntas que rondaban en mi cabeza no eran preguntas sobre triángulos oblicuángulos. ¿La volveré a ver alguna vez? ¿De qué curso será? ¿Por qué no me acerqué a ella? ¿Por qué nunca la había visto? El arrepentimiento por no haberle dicho nada mientras pude me carcomía por dentro, pude sentir que su belleza llegó hasta tal punto como para generar esto en mi, cuando bajé a ver las preguntas de mi examen, el sonido de la puerta de la oficina de la evaluadora me distrajo, no me di la vuelta nada más por miedo a comerme un regaño de la bruj- ejem señora evaluadora, acto seguido, no pude evitar girar al escuchar una hermosa voz angelical y tímida, la cuál decía: "¿Aquí tengo que dar el examen, señora evaluadora?" Sí, era ella, la hermosa chica que pensé que nunca más vería, estaba parada justo detrás mío, preguntando para dar un examen complementario, la señora evaluadora con la fineza que la define bajó su carpeta y con una cara de cansancio exclamó: "Desorientada siempre, Srita. Soledad, perdida como tarzán en una biblioteca, no me extraña verte en complementarios" Acto seguido sacó una hoja de examen y después de ponerle el sello del colegio tan distintivo, se lo entregó "Siéntate al lado de ese muchacho y empieza ya", ella tímida y con la mirada baja, al parecer un poco intimidada por la forma de ser de la evaluadora, se sentó al lado mío y yo no pude evitar mirarla, verla cómo posaba la hoja de examen sobre la mesa y tímidamente empezaba a completar los datos que tenía, pude notar que la evaluadora se levantó de su silla y salió de la oficina, exclamando un "Ya vuelvo" que apenas se oyó, los único que pasaba por mi cabeza, era ella, mientras la miraba disimuladamente (o al menos creo que disimuladamente), noté que giró la cabeza hacia mi y con una sonrisa la cual me hizo sentir mariposas en el estómago me preguntó: "¿Qué estás rindiendo?" Las palabras por alguna razón no salieron inmediatamente de mi boca, y después de una sonrisa estúpida y 2 segundos de silencio total, recobré conciencia y le respondí: "Matemáticas". Miró a ambos lados y sacó de su bolsillo una hoja, y exclamó: "Yo lo rendí la clase pasada", abrió la hoja y la puso sobre la mesa, era todo lo que tenía que haber estudiado la noche que decidí venir al colegio sin saber nada, me quedé atónito y con la mirada puesta en la hoja, dirigí la mirada hacia ella, y le agradecí con un tímido y tartamudezco "Gracias", copié todo lo que podía, y cuando escuché los pasos de los tacones de la evaluadora acercándose a la oficina, le pasé la hoja y le pedí que la guarde, cuando se la pasé, la miré, y le volví a dar las gracias, ella, con una risita casi inperceptible y una sonrisa cautivadora, me dijo "No es nada". No entendía por qué me ayudó, pero yo me sentía muy feliz, literalmente era todo lo que necesitaba para pasar esta materia que tanto me había estresado días antes, antes de que le de los toques finales a mi hoja y me iba a disponer a entregar la hoja, hice un gesto como para levantarme, a lo cual ella me detuvo, puso el dedo sobre mi hoja y me señaló la fecha. "Te olvidaste de poner la fecha de hoy". Tímidamente me volví a sentar, y la escribí. 14/02/2017. Al entregar la hoja, con la fecha puesta, la evaluadora después de dar un suspiro, se levantó y dijo "Iré a entregarle esto al profesor, para que te ponga la nota, te contactaremos a ti y a tu familia, para hacértela saber, puedes irte a casa" Inmediatamente cuando dejó la sala, tomé el valor de acercarme a esta chica, y presentarme - Hola, perdona que te moleste, sé que estás rindiendo, soy J- - Joaquín Valdés - Oh, ¿ya me conocías? // No pude evitar que se me escape la expresión de júbilo - Jajaja, no, lo leí en tu hoja. - Oh... ¿puedo saber cuál es tu nombre? - Soledad, Soledad Martin. - Vaya, pues un gusto, Soledad. Después de esto, sacó la hoja que usé para copiar de su bolsillo, y mirando a los dos lados de nuevo me la entregó. "Ya vete" exclamó, y se dio la vuelta para continuar con su examen. Mirando la hoja que me acababa de dar con confusión, me dispuse a irme a mi casa, salí de la oficina de la evaluadora, y me dirigí a la salida del colegio, metí el bolígrafo en mi bolsillo, y abrí la hoja que me había pasado, vagamente se podía notar en la parte de arriba un conjunto de números que no tenían nada que ver con lo que abajo estaba copiado. Era su número. Me sentí más alegre que nunca, me dirigí corriendo hacia mi casa, lleno de alegría e incredibilidad por lo que me acababa de pasar, crucé las puertas de mi casa, y lo primero que vi, fue a mis dos padres en la sala, mis hermanos con ellos, y mi madre llorando, desconsoladamente, todos vestidos de negro. Me acerqué con confusión y lo primero que se me ocurrió preguntar fue "Y abuela, ¿dònde está?". Mi padre me dirigió la mirada y sin decir nada volvió a mirar a mi madre, a quien trataba de consolar en sus brazos, mi hermano mayor se levantó del sofá, se puso en frente mío, y me abrazó. "Abuela nos dejó ayer en la noche, hermanito", confundido, me separé de mi hermano y dije confundido "Pero, no puede ser, estuve con ella esta mañana", cuando dije esto, mis 3 hermanos se quedaron mirándome y se miraron entre sí, mi padre seguía tratando de consolar a mi madre, y mi hermano mayor poniéndome una mano en el hombro me decía: "Comprendo que estés dolido, a todos nos impactó la noticia". Incrédulo y adolorido, corriendo subí las escaleras hasta mi habitación, cerré la puerta con fuerza, y me senté en mi cama, con ese inmenso dolor y la confusión que tenía, no pude evitar romper en llanto, pude notar vagamente, aún en mi vista medio cegada por las lágrimas, un objeto en mi mesita de luz, era el medallón de mi abuela, el que siempre tenía puesto, pero ¿Quién lo había puesto allí? Lo tomé y lo observé, sentado en mi cama, con los ojos llorosos y el dolor de pérdida en mi corazón, aunque estaba dolido, podía sentir que mi abuela me apoyaba, en los momentos en los que yo necesitaba su apoyo, como siempre lo hizo en vida, lo pude sentir en el rubí penetrante de ese medallón, lo apreté contra mi pecho, y lo volví a poner en la mesita de luz, de mi bolsillo saqué la hoja que me había dado Soledad, y mirando a la hoja a la cual le caían mis lágrimas, que tenía el número de la tan hermosa señorita, dije dentro de mi: "Gracias abuela, por este regalo de San Valentín"