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pabloelgrande

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Primer post: 7 ene 2011Último post: 10 oct 2012
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carta de galasso a altamira
InfoporAnónimo1/7/2011

¿Adónde vas, Jorge Altamira? Carta de Norberto Galasso al jefe del P.O. Nunca nos hemos tratado, pero nos conocemos y tenemos un punto teórico común: es necesario crear la sociedad solidaria, igualitaria, donde brote y se consolide el Hombre Nuevo. Eso creo yo y ahí pongo mis modestos esfuerzos: en la liberación nacional y social de una América Latina unida. Vos decís que también luchás por ese objetivo. Entonces, me creo con el derecho a preguntarte: ¿Adónde vas, Altamira? ¿Adónde? ¿A qué conduce tu política?. Disculpame, pero yo no creo que en lo profundo de vos mismo puedas suponer que la interrupción del kirchnerismo en el gobierno va a llevar al P.O. a la Casa Rosada, ni tampoco que le va a provocar un gran crecimiento político. No. No creo que estés tan al margen del desarrollo de la lucha de clases ni que, en nombre del marxismo, saques conclusiones que sólo es posible admitir en un adolescente generoso y utópico –de esos que, en pequeño número, te siguen- y que cree que se puede asaltar el cielo así como así, mañana mismo, con la revolución perfecta, completita, sin contradicción, ni imperfección alguna. No. A los pibes los entiendo – a “tus pibes”- y eso me duele porque así seguramente pensaba el pibe Ferreyra. Porque a los 18 o los 22 años es posible querer salir de las desgracias, del desaliento, de la injusticia, luchando contra todos al mismo tiempo y de una vez, a todo o nada. Lo lamento por los pibes porque ellos ponen el cuerpo y la derecha no anda con vueltas. Pero, a vos no te lo puedo entender. Vos viste lo que pasó con el corte de vías el otro día: 20 muchachos rebeldes, en nombre de 60 compañeros tercerizados, provocaron la bronca de miles de usuarios del ferrocarril en Plaza Constitución y esa bronca fue usada por grupos duhaldistas y macristas, por las barras bravas de Barrionuevo, por los comandos de Ritondo, por las bandas de Duhalde. No es como dice tu compañero Ramal que “sería delirante suponer que el P.O. cortaba en Avellaneda y también el P.O. actuaba” en Plaza Constitución. Si algo hay delirante es precisamente lo de Ramal, porque nadie seriamente ha dicho eso. Lo ocurrido es que, en los hechos, esos muchachitos idealistas que cortaron las vías quedaron aliados, en un mismo operativo de pinzas que vos no previste pero se dio en los hechos, con las bandas de derecha. Entonces, cuando dicen “el P.O. aliado al duhaldismo” no te enojés: en la teoría no es así; en los hechos, sí. Es decir, en la política concreta, el macrista Ritondo es aliado tuyo, y también Cecilia Pando y Posse y Redrado y Puerta y Barrionuevo y Toma. Vos y tus compañeros atacan al gobierno porque lo que no ha hecho, por lo que falta; ellos lo quieren voltear por lo que ha hecho y lo que ha hecho es suficiente para que no lo soporten. Pero en conjunto vos y ellos creen que es conveniente interrumpir el avance del kirhcnerismo, es decir, la reelección de Cristina. Claro, ellos, la derecha, están en lo suyo, no soportan la Ley de Medios, no soportan el recupero de los aportes jubilatorios por el Estado, ni el Unasur, ni tampoco la Asignación Universal por hijo, ni ponerle coto al FMI. Ellos están molestos por el protagonismo popular, por “los oscuramente pigmentados” (como decía el conservador Reinaldo Pastor) y entonces dicen ahora, haciéndole ‘el bocho’ a los vecinos más reaccionarios: “Somos xenófobos y ¿qué?: los bolivianos y paraguayos nos ocupan las escuelas y los hospitales”. Pero vos no podes coincidir con eso. Ya sé que no coincidís en la teoría, pero en los hechos, sí. En la teoría vos sabés de la gesta altoperuana contra los realistas y seguramente sabés del “Moto Méndez” y “el indio Camargo”y Juana Azurduy” y tenés afecto por bolivianos y paraguayos (¡Cómo no tenerlo por Solano López, compañero de lucha contra el mitrismo oligárquico financiado por el Imperio Británico) pero, sin embargo, vos tocás en la misma orquesta de los xenófobos. Es en la misma orquesta, mi viejo, aunque no estés orquestado en conspiraciones de café. En los hechos, sí. Por eso te repito: ¿Adónde vas, Altamira?. Porque vos debieras saber, lo sabés, supongo, que en política es fundamental conocer al enemigo principal (manual elemental de todo socialista en serio). Y no podés confundir al gobierno -con todas las asignaturas pendientes que vos quieras- con la alianza Duhalde, Macri, Pando y todos los que ya conocemos. No. Eso no te lo voy a entender nunca, ni a justificar. Por otra parte, vos te formaste en una concepción de la política que otorgaba importancia fundamental, al conocimiento de la correlación de fuerzas. Hay que preguntarse, en cada momento de la lucha, cuál es la correlación de fuerzas. Esto lo aprendiste, como yo, hace muchos años, en los manualitos del socialismo, es el ABC, el primero inferior, como se decía en nuestros tiempos. Y entonces, ¿cuáles son las opciones en juego?. No me explico como no entendés las fuerzas en juego y la opción consiguiente: la vuelta al 2001 o a 1942, según algunos, es decir, el retroceso profundo con respecto a los avances del kirchnerismo, con todas las imitaciones en que probablemente vos y yo coincidamos o la prosecución y profundización de lo que se está haciendo desde el gobierno. ¡Y no podés decirme a mí que aprendiste en los textos clásicos que estas son luchas interburguesas y que es lo mismo Cristina en el gobierno que la Pando o Duhalde? No, vos sabés que no podés decirme eso, porque eso te invalidaría para actuar concretamente en las luchas políticas que se están dando hoy y aquí. Vos viviste muchas cosas, Altamira, como las viví yo. ¿O perdiste la memoria? Y las que no viviste, te informaste por una abundante literatura política.¿ Qué hizo la izquierda abstracta, toda la izquierda, desde anarquistas, socialistas, comunistas hasta trotskistas, en el 30?. Todos contra Yrigoyen. Y vino Uriburu, y después él mismo se encargó de torturar y fusilar, incluso a algunos de estos izquierdistas teóricos que habían sido funcionales a esa derecha fascista. ¿Era lo mismo Uriburu que Yrigoyen? Evidentemente, no. ¿Había que hacerse irigoyenista, en ese principio de la decadencia del radicalismo? Tampoco. ¿Correspondía colocarse al margen de esa lucha porque eran luchas interburguesas? Menos aún. La única política correcta era la que enseñan los clásicos: al lado del irigoyenismo, con independencia, junto a la clase media que hacía su experiencia de poder y evidenciaba sus limitaciones. Porque no fue por las limitaciones sino por los aciertos que torturaron y asesinaron radicales en 1931 y había que estar ahí, contra la dictadura y al mismo tiempo junto a “la resistencia radical” denunciando al alvearismo entreguista. Claro que después el radicalismo terminó en De la Rúa y todo lo que conocemos, pero eso no significa que hubiese que atacarlo en su mejor momento, cuando tenían a la mayoría popular apoyándolo. Vos lo sabés bien, porque eso se llama “dialéctica” que en lenguaje de barrio quiere decir: no hay que dejar de enamorar a una mina de 20 años pensando que dentro de 60 años estará arrugada y desdentada. O de otra manera: la degradación del menemismo no justifica a quienes estuvieron con Braden y contra Perón, en el 45. No puedo creer que no me entiendas, porque entonces sería vano este escrito, inútil totalmente. Y no me digas, tampoco “en esa época, nosotros éramos muy chiquitos y nos hacíamos pipí en la cama”, porque te contestaré como Jauretche, lo peor es que siguen meando en la cama también ahora. Porque también en el 45 y en el 55 sucedió lo mismo, salvo la posición de “Frente Obrero” y sus seguidores de la Izquierda Nacional, que salvaron el honor del socialismo revolucionario junto a los trabajadores peronistas. . De lo que ocurrió después que cayó Perón, ¿te acordás?, sin duda, ¿Qué vino? ¿El socialismo, acaso? Sí, quizás el de “Norteamérico” Ghioldi justificando los fusilamientos del 56 porque “la letra con sangre entra”. No eran lo mismo Perón y el Alte Rojas, lo sabe cualquier laburante sin haber leído jamás a don Carlos ni a Vladimiro Ilich. Lo sabe porque está en la realidad de la lucha de clases, aunque no sepa lo que es la lucha de clases que la mayor parte de la izquierda predica en los fermentarios y talleres de formación con las ventanas cerradas a lo que ocurre en la calle. ¿Puede ser que no me entiendas? Y no te confundas, te lo digo otra vez. Yo no te digo que te hagas kirchnerista. Te digo solamente que no se es izquierda cuando se califica a todos los demás de ser lo mismo, burgueses, echando fuegos de artificio que ilusionan a los adolescentes. Se es izquierda en la acción política concreta y aquí, en América Latina, con años de dependencia y expoliación, cuando aparecen gobiernos con vocación popular-quizás vos digas burgueses disfrazados de populismo- yo no pido que abandones tu organización y te incorpores, a ellos, sino que te pongas al lado. No al lado de la derecha y en contra de ese gobierno. Te lo dijo Lenin, Altamira: “golpear juntos, marchar separados”. “Junto” con las mayorías populares, aunque las direcciones políticas no sean todo lo que vos quisieras. Y “separados”, es decir, manteniendo la independencia ideológica, política y organizativa, pero jamás serle funcional a la derecha. No, mi viejo. Porque entonces vas entrando en un juego en que puede caer sobre vos la responsabilidad de lo que ocurra a militantes que son víctimas de enfrentamientos como los que hemos visto, heridos o muertos para que en definitiva no se haga la revolución, sino para que la derecha llegue al poder y persiga a los pocos que te queden. Hace pocos días lo dijo Rafael Correa, con respecto a su intento de darle una salida popular al Ecuador, protestando porque una “izquierda”, ala que llamó “boba”, se complace en atacarlo haciéndolo el juego a la derecha. Lo mismo dice Hugo Chávez respecto a furibundos ex guerrilleros que se le oponen haciéndole el juego a los dueños de la televisión y los grandes grupos económicos de Venezuela. ¿No bastan acaso las fotos del lanzamiento de la candidatura de Duhalde, con el macrista Ritondo y la procesita Pando, obras maestras del terror?. Son ellos los que acechan, los que quieren volver, quieren otros treinta mil desaparecidos, de los cuales caerán también muchos de los tuyos. Y no podés hacerle el juego. No podés crear condiciones para que los diarios digan “ EL P.O. en Avellaneda y el duhaldismo y el macrismo, en la Plaza Constitución, operaron contra el gobierno y provocaron incidentes”. No, mi viejo, no podés. Sería un error gravísimo y en política, ya lo sabés, un grave error es peor que un crimen. Porque en estos países los movimientos nacionales y populares jugaron un papel importante, aunque hayan sido inorgánicos, tumultuosos, “oro y barro”, “abismos y cumbres”, como decía Jauretche, pero en el balance final expresaron avances populares, tanto Yrigoyen como Perón. A veces, los periodistas dicen que en la Argentina no hay izquierda real. Y claro, si grupos semejantes al tuyo confundieron a Biolcati con Mao Tse Tung y a Llambías con Trotsky y se colocaron alrededor de “la mesa de enlace agropecuario” enfrentando al gobierno junto a las señoras “bien” del Barrio Norte y los grandes sojeros. En esa ocasión, vos estuviste mejor que ellos, pero no bien. No apoyaste a los ganaderos, pero dijiste que eran luchas interbuguresas. Pero, entonces, decime, ¿toda la historia argentina son luchas interburguesas que no deben importarle a los trabajadores? Yrigoyen derrocado por los conservadores, Perón enfrentado a Braden y luego derrocado y desterrado, Moreno envenenado y San Martín enfrentado a Rivadavia y Sarmiento festejando el degüello del Chacho Peñaloza. Una historia de luchas, sangre y muerte . ¡Y si eso no es lucha de clases, ¿las clases dónde están? ¿Todos son lo mismo, burguesas y todos los enfrentamientos, bombardeos, fusilamientos, etc. son luchas interburguesas? Si pensamos eso, mejor será que nos dediquemos a la pintura abstracta o a aprender a tocar el violín que con eso no jodemos a nadie. Y esperemos que algún día, allá lejos, cuando aparezca otro cordobazo, pero con una vanguardia iluminada, ortodoxamente formada en nuestras academias de socialismo revolucionario, volvamos quizás a la política, pero podría ocurrir entonces que los trabajadores ya hayan forjado sus dirigentes, algunos socialdemócratas, otras burocratizados, otros “fierreros” que se yo, pero que no reconozcan a quienes durante toda la historia argentina no incidieron para nada y sacaron el 1% de los votos por sostener que millones de argentinos imbéciles se peleaban por diferencias “burguesas” y no por el socialismo. Sabemos, desde la Izquierda Nacional, que no es fácil ese “golpear juntos” y marchar separados. Inclusive hago autocrítica cuando Ramos se presentó con candidatura propia el 11 de marzo del 73 porque sostenía que era lo mismo Cámpora que los radicales y los candidatos del gobierno militar. Fue un grave error, y ni que hablar del apoyo a Menem, por eso muchos izquierdistas nacionales se colocan a distancia de la historia de Ramos. Pero esta corriente ha sostenido, en general, la única posición correcta, de acompañar a todos los movimientos nacionales de América Latina desde una perspectiva independiente y colocarse claramente frente al enemigo común que, como se sabe, es el imperialismo y los traidores nativos. Desde esa perspectiva coincidimos en la valoración del peronismo con Cooke, Hernández Arregui, Puigross, Walsh y tantos otros, pero insistiendo que era más correcto jugar por afuera y no intentar forjar la izquierda desde adentro. Pero lo que no dudábamos, en la relación con ellos, fue que los trabajadores estaban haciendo su experiencia y debía acompañárselos y enfrentar al enemigo principal. Ahora la polémica sigue con motivo de las posiciones del P.O. Y te lo repito: ni oposición implacable al movimiento nacional, como la tuya, ni seguidismo. Pero la tuya puede ser más peligrosa. Porque la derecha sabe hoy que pierde en primera vuelta y va a provocar conflictos durante todo el 2011. Y ustedes no pueden estar ahí, ni cerquita, ¿entendés?. Haceme caso, Altamira, pensalo a la noche, en el silencio de la medianoche, pensá en los pibes que podés arriesgar y hacerlos jugar de modo funcional a la derecha, porque no hay que hacerle asco a poner el cuerpo pero sólo cuando políticamente tiene sentido el peligro que se corre. Mártires porque sí no benefician a nadie sino que enlutan y suman desgracias a las que ya hemos sufrido. Pensá en la derecha que acecha, pensá que pasaría si se hunde este gobierno. Vos y yo ya estamos más cerca del arpa que de la guitarra y entonces, seguí el consejo de Julián Centeya: En “el finirla, está la salvada”. Ahí uno se puede redimir de viejos pecados. Todavía estás a tiempo y entonces, te lo digo de nuevo, no se trata de hacerte kirchnerista, sino de colocarte críticamente pero acompañando al pueblo en su experiencia nacional, popular. Y te lo digo en nombre de los Estados Unidos Socialistas de América Latina sobre los que profetizó Trotsky en 1940, por aquello que, como sabés, lo llevó a apoyar las nacionalizaciones petroleras de Lázaro Cárdenas y que en el fondo, era su teoría de la revolución permanente y aquello otro del frente único antiimperialista que junto con Lenin presentaron en 1922 a los congresos de la III Internacional. Frente único antiimperialista con obreros, muchos obreros, y también con estudiantes de la pequeña burguesía y otros oprimidos, pero en estrecha vinculación con el nivel de conciencia política de la mayoría, en ese momento histórico ¿no es cierto que te acordás?. Te lo digo yo, que soy, como decía Scalabrini y salvando las distancias, “uno cualquiera que sabe que es uno cualquiera”. No sea cosa que esta conversación la tengamos que continuar en el 2012, los dos en cana o en el exilio y preparate porque, en ese caso, entonces te lo voy a reprochar todos los días, implacablemente, como esa gota de la canilla que persiste y molesta empecinadamente en la madrugada, te lo voy a repetir una y mil veces haciéndote corresponsable de la desgracia argentina si aquellos que vos sabés volvieran, aprovechando los errores de una izquierda que todavía no se enteró que el Che puteaba desde Guatemala contra “esos mierdas de aviadores” que bombardearon a su propio pueblo aquel trágico 16 de junio de 1955. Solo puedo agregarte que hay momentos en la vida de los hombres que lo mejor que pueden ofrecer a su pueblo es una profunda autocrítica y un replanteo de posiciones erróneas. Ahí se juega su profunda adhesión al mundo nuevo que predican y por el cual dicen que están luchando. Pensalo. Un saludo. Norberto Galasso. Fuente: Agrupación Envar El Kadri, 06.01.11 http://www.envarelkadri.org.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=597:iadonde-vas-jorge-altamira-carta-de-galasso-al-jefe-del-po&catid=15:organizaciones&Itemid=72

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8 de noviembre...
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InfoporAnónimo10/10/2012

8 de noviembre de 1923. El Putsch de Múnich 8-9 de Noviembre de 1923 El dia 8 de noviembre de 1923 patriotas alemanes, encabezados por Adolf Hitler, marchan en Múnich para salvar a Alemania del marxismo, expulsar a los socialistas y judíos del poder y formar una nueva Alemania. Este movimiento se conoce como el Putsch de Múnich. Estos patriotas se suman a los cientos de camaradas que dieron su vida por la Idea de Adolf Hitler. Hitler, junto con un contingente de las SA, llegó a la Bürgerbräukeller donde el gobernador de Baviera, Gustav von Kahr, pronunciaba un discurso delante de 3.000 personas. Cerca de 600 hombres de las SA bloquearon las salidas. Hitler, rodeado por sus copartidarios Hermann Goering, Alfred Rosenberg y Rudolf Hess, entró a través de la puerta delantera a las 8:30 P.M., disparó un tiro en el techo y saltó sobre una silla gritando: "¡La revolución nacional ha estallado!". De inmediato se declaró un gobierno provisional en el sitio. Los cuarteles del Reichswehr y los de la policía fueron ocupados por partidarios de Hitler. Este y algunos copartidarios tomaron al Comisario de Baviera Gustav von Kahr y a sus dos hombres más importantes, von Lossow y von Seisser, como rehenes. Al amanecer del 9 de noviembre las fuerzas de Ernst Röhm -entre las que se encontraba el joven Heinrich Himmler- siguiendo ordenes de Hitler ocuparon el Ministerio de Defensa bávaro y se enfrentaron a las fuerzas gubernamentales, sufriendo dos bajas. Mientras tanto, los tres hombres de gobierno retenidos en la Bürgerbräukeller fueron liberados bajo palabra de compromiso con la "revolución" por Ludendorff. Los tres hombres, inmediatamente después de ser liberados dieron órdenes a la policía de acabar con la revuelta y se mostraron firmes en sus puestos. Ante esta situación, Adolf Hitler decide marchar sobre Múnich con el Mariscal Ludendorff a la cabeza, con dirección hacia el Ministerio de Defensa para encontrarse con las fuerzas de Ernst Röhm. Calculaba que la Policía no dispararía sobre estos veteranos de la Primera Guerra Mundial y los acompañarían en el putsch. Un total 2.500 hombres marcharon directamente hacia la Odeonplatz (Plaza Odeon) donde se encuentra el Homenaje a los Héroes de la Gran Guerra conocido como Feldherrnhalle y sitio de paso hacia el ministerio. A lo largo del camino se iban uniendo más personas apoyando a Hitler y al putsch. Sin embargo, una vez arribado a la Odeonplatz se encontraron con una fuerza de policía que les bloqueaba el paso. De pronto sonó un disparo y comenzó un importante tiroteo. Adolf Hitler y Hermann Goering fueron heridos. El último pudo escaparse mientras Hitler fue detenido posteriormente. Los mártires Los 14 militantes nacionalsocialistas muertos por la policía en la Feldherrnhalle y los dos miembros de la liga paramilitar nacionalista Reichskriegerflagge muertos frente al Ministerio de Defensa de Baviera fueron: Felix Allfarth - comerciante Andreas Bauriedl - sombrerero Theodor Casella - empleado bancario Wilhelm Ehrlich - empleado bancario Martin Faust - empleado bancario Anton Hechenberger - cerrajero Oskar Körner - comerciante Karl Kuhn - empleado de hotel Karl Laforce - estudiante de ingeniería Kurt Neubauer - criado Klaus von Pape - comerciante Theodor von der Pfordten - secretario del Tribunal Regional Superior Johann Rickmers - ex-capitán de caballería Max Erwin von Scheubner-Richter - doctor en Ingeniería Lorenz Ritter von Stransky - Ingeniero Wilhelm Wolf - comerciante La "Bandera de la Sangre" Esta famosa bandera era una bandera con la esvástica (perteneciente a la 5ª sección de la SA y llevada por Heinrich Trambauer) que el 9 de Noviembre de 1923, durante el Putsch de Munich, se empapó con la sangre de los patriotas alemanes (principalmente la sangre de Andreas Bauriedl, quien cayó sobre ella), compañeros de Hitler, que murieron en los enfrentamientos en las escalinatas de la Feldherrnhalle, quedando Hitler herido y resultando muertos 16 nacionalsocialistas. Así, esta bandera, empapada con la sangre de los primeros mártires nacionalsocialistas, se convierte en objeto de culto, pasando a conocerse como la Blutfahne o "bandera de la sangre", símbolo del patriotismo alemán y del heroísmo nacionalsocialista, llegando a ser custodiada por la SS en la Casa Parda (das Braune Haus) de Munich, sede central del NSDAP. Con esta misma bandera consagraba siempre Adolf Hitler los nuevos estandartes del NSDAP, tocándolos con ella. Su portador fue Jakob Grimminger (fallecido en 1969, a los 77 años), al que puede verse en muchas fotos y videos históricos. Los nacionalsocialistas solían decir de esta bandera: "Keine Fahne ist uns so heilig, wie die Blutfahne des 9. November" ("Ninguna bandera nos es tan sagrada como la Bandera de la Sangre del 9 de Noviembre". Como curiosidad, citar que durante el tiempo de prohibición de la SA y la SS, esta bandera es escondida por una mujer nacionalsocialista llamada Viktoria Edrich, en su domicilio en el cuarto piso de la Türkenstraße 25 en Munich. Extracto de un discurso de Hitler pronunciado el 8 de noviembre de 1938 (en la cervecería de Munich donde tuvo lugar el fallido putsch de 1923 ), en el que hace un repaso de los acontecimientos que habrian precipitado la capitulación : "En 1918, hace 20 años, como he dicho antes, se consumó el derrumbamiento alemán. Se consumó porque solo un ciego podía creer que aquellos días de noviembre fueran la causa y la consumación del destino de Alemania. La causa ya venía de atrás, de muy atrás, y la consumación había dado comienzo años antes; el año 1918 fue tan sólo la culminación del proceso catastrófico (...) Decisivo para el derrumbamiento de Alemania fue la descomposición interna del pueblo alemán , la división de la sociedad en clases. Un fenómeno tampoco nuevo, pues ya había tenido precedentes en el pasado; pero esta vez adquirio una importancia particular y única a través de los impulsores de tal división (...) Cierto es que esta división entre burguesía y proletariado fue aparentemente superada en 1914, pero solo aparentemente. Sabemos que a las pocas semanas o meses de haberse disipado la primera embriaguez del entusiasmo volvió a abrirse de nuevo el antiguo abismo, y que ciertos sectores no ocultaron en modo alguno en aquella época sus intenciones de que Alemania perdiera esta guerra. No me refiero a sectores del extranjero, sino a los de nuestro propio cuerpo nacional. Lo que ocurrió en el periodo comprendido entre 1914 y 1919 o 1918 no fue otra cosa que la repercusión lenta de los manejos de estos sectores. De año en año podia apreciarse cómo aumentaba esta tendencia de desviar al pueblo alemán cada vez más de su lucha exterior para inclinarle hacia la interior, y como en 1918 estas ideas habían prendido en extensos sectores alemanes: venían a decir que no se trataba en definitiva de una guerra defensiva de la nación alemana frente a un mundo deseoso de agresión y, sobre todo, envidioso, sino única y exclusivamente de una lucha del proletariado contra la burguesía, o de la burguesía contra el proletariado. Se había dejado de creer que el mundo tuviera en realidad malas intenciones respecto a Alemania. No, el resto del mundo no quería en realidad nada contra Alemania. No era verdad que este otro mundo pretendiera quizás robar a Alemania, que tuviera intención de arrebatar a Alemania sus colonias, o echados los ojos al comercio alemán, y mucho menos a los territorios alemanes. Esto eran solo mentiras que contaban al pueblo los alemanes que incitaban a la guerra, porque realmente lo que quería el resto del mundo no era otra cosa que comprensión, una paz sin vencedores ni vencidos. Sobre todo cuando Woodrow Wilson, el gran americano y apóstol ( risas del auditorio ) de una nueva moral internacional se presento con sus 14 puntos , diciendo poco más o menos esto con sus hermosas frases, la gente no se cansó de decir que ahora tenía pruebas convincentes de ello. El hecho real fue que la nación alemana fue perdiendo rápidamente sus fuerzas para luchar frente al extranjero en la misma medida en que las desvió hacia el teatro de la batalla interior. A pesar de ello, el derrumbamiento no se habría producido en 1918, ni, en mi opinión, habría acontecido jamás si el pueblo alemán, arrastrado por su desatinada ceguera, no hubiera terminado por convertir en guerra civil lo que fue, en sus comienzos, una disputa interna. Pero así, tenía que llegar el derrumbamiento. He dicho que tengo el convencimiento de que ni en 1918 ni más tarde se habría producido desplome alguno; y creo tener razón para expresarme así porque estoy convencido de que si el Destino me hubiera puesto o tenido en aquella época en el sitio que hoy ocupo, el derrumbamiento no habría llegado jamás. Cierto que habría habido un derrumbamiento: el de nuestros infames y perniciosos partidos. Ese habría sido ¡ Los hubiera eliminado entonces en la misma forma que los elimine en 1933 ! ( aplausos )" Fuente: Hitler. Obras completas, Tomo II ( años 1936-38 ) Ediciones Ojeda, 2006. ANTECEDENTES: El putsch de Kapp. Marzo de 1920 Desde comienzos de 1920 entró en vigor el Tratado de Versalles. Una de sus principales cláusulas era una reducción muy importante de efectivos de los ejércitos alemanes: desaparecían el arma aérea y blindada, el ejercito de tierra quedó reducido a 100.000 miembros, la marina apenas a 15.000, había que entregar los buques de guerra, etc etc. En esa época, comienzos de 1920, las fuerzas armadas alemanas era de entorno a los 350.000 soldados, a los que había que sumar hasta casi los 250.000 integrantes de los diferentes freikorps. Reclutados para sofocar las intentonas revolucionarias, su misión ya hacía tiempo que se había terminado. No eran un ejército regular que tenía que defender el territorio nacional, sino una fuerza voluntaria ya sin cometido alguno. Compuestos por rudos veteranos de guerra, habían encontrado en la milicia un modo de sustentarse durante esos tiempos de, relativa, paz. De marcado carácter ultraderechista, acérrimos nacionalistas, a pesar de haber servido a los intereses de la recién creada República, la tenían un total desprecio. Aun así se mantenía una cierta “armonía” (por decirlo de alguna manera) entre estas fuerzas y el gobierno. Pero ahora el Tratado de Versalles exigía que se les desmovilizara. En las proximidades de Berlín se encontraba la Brigada Ehrhardt, un freikorp formado en su base por oficiales y suboficiales provenientes de la antigua Marina Imperial. Ya en los tiempos de la guerra civil había combatido a los comunistas en Berlín y Munich. Además a lo largo del pasado año habían visto incrementadas sus filas con más combatientes alemanes que estaban luchando en Letonia contra los bolcheviques (conocidos con el nombre de ”baltikume”). Su jefe, Hermann Ehrardt, gozaba de una gran popularidad y no sólo daba nombre a su unidad sino que incluso sus hombres habían compuesto para sí un himno de rabia y de cólera llamado Hakenkreuz am Stallhelm en su honor. Hermann Ehrardt El general alemán Walter von Lüttwitz , que era el comandante en jefe de las fuerzas armadas en Berlín y la zona, se negó a desarmar a la Brigada Ehrhardt cuando se le fue ordenado ya que la consideraba ”un cuerpo de élite en esos inciertos tiempos”. Mientras los partidos parlamentarios de derechas pedían que se disolviera la Asamblea Nacional y se decretasen elecciones. Durante los días siguientes la tensión se cortaba en el ambiente. El Presidente de la República Ebert se reunió con el Ministro de Defensa, Gustav Noske, y el intempestuoso general von Lüttwitz para intentar buscar una salida al tema de los cuerpos francos, pero el militar al sentirse respaldado por los partidos más derechistas se cerró en banda a cualquier salida negociada y exigía la convocatoria de elecciones, un Gobierno de Expertos (tipo antigua Grecia*?) y que fuese nombrado General Jefe de las Fuerzas Armadas alemanas. Ante todas estas peticiones Ebert y Noske se negaron a cualquier tipo de discusión. Fuera ya de la reunión, von Lüttwitz se dirigió a entrevistarse con Hermann Ehrardt. von Lüttwitz En la noche del 12 al 13 de Marzo de 1919, la Brigada Ehrhardt entró desfilando en Berlín. En Berlín se habían desplegado, a lo largo del día, tres regimientos entre soldados regulares y policía por orden de Ebert y Noske con el fin de evitar un posible intento de golpe de Estado. A pesar que el freikorp tenía orden de disparar ante cualquier conato de resistencia por parte de las fuerzas gubernamentales, no fue necesario: los coroneles de los regimientos habían decido no oponerse a sus “camaradas” en parte por odio al gobierno y en parte por simpatía con los sublevados. Ante el “plante” que el gobierno estaba sufriendo de “sus” fuerzas armadas, se vivieron momentos de confusión: Noske intentaba que alguno de los militares de la capital tomase cartas en el asunto, Ebert llamaba a “defender la Revolución”, se pretendía llamar al pueblo a una huelga general, se vivían momentos de tensión entre los miembros del SPD y sus socios de gobierno a raiz de este último llamamiento, se barajaba abandonar la capital, etc etc. En los días previos a la marcha de la Brigada Ehrhardt, von Lüttwitz se había entrevistado también con el político derechista Wolfgang Kapp y el general Luddendorf, que formaban el grupo Unión Nacional, ganándose su apoyo en caso de que sucediera un putsch y que además se encargarían de ganarse al ejercito para que no interfiriese en el mismo. Por ello Ebert y Noske no encontraban militares dispuestos a luchar por el gobierno. Finalmente, una vez firmada la convocatoria de huelga, abandonaron la ciudad. El sábado 13 de Marzo de 1920 Wolfgang Kapp era nombrado canciller. En ninguna parte del país se mostró ni una adhesión ni una señal en contra hacia el nuevo gobierno. En tal caso, una cierta complicidad hacia sus antiguos compañeros. Ebert y Noske se movieron por Desden y Sttutgart buscando apoyo en las tropas, pero sólo encontraban tímidas adhesiones al gobierno legítimo y excusas para no emprender acciones armadas contra Berlín. Ante este vacío de poder, en Munich el ejercito también derroca al gobierno y nombra otro provisional. A pesar de todo ello el triunfo golpista fue más que fugaz. El mismo domingo 14 de Marzo comenzó la mayor huelga general de la historia de Alemania. Literalmente el país se paró. El obrero alemán se solidarizó con el gobierno legítimo y secundó el llamamiento, el USDP y el Partido Comunista( KPD )llamaron a la revuelta armada, más militares se unieron a la causa legitimista, etc etc. Además algo que caracterizó a los golpistas era su falta de planificación total: Una vez conquistado el poder no supieron que hacer con él. En Sajonia y Turingia en donde los obreros se habían levantado en armas lograron vencer los golpistas pero en la cuenca del Ruhr trabajadores armados vencieron a los golpistas y les arrebataron varias ciudades. En parte hay que entender que después de las derrotas del año anterior, los trabajadores sabían a lo que se exponían en caso de una nueva victoria de los cuerpos francos por lo que lucharon con mucha tenacidad. Mientras la huelga se mantenía y hacía más insostenible la situación del nuevo gobierno. Finalmente se accede a negociar. Lo curioso fue que incluso los partidos burgueses mostraron sus temores ante la turba armada de obreros y no tardaron en ver mayor en amenaza en éstos que en los militares que les habían quitado del gobierno, así que se buscó una salida airosa para Kapp y Lüttwitz con el fin de no alentar más a los trabajadores con una victoria total sobre los golpistas: se acordó una futura amnistía general a los participantes en el golpe e inmunidad mientras tanto, se les proporcionó dinero y falsos documentos para los que quisieran huir del pais, se acordó una pensión vitalicia para von Lüttwitz e incluso se permitió que la Brigada Ehrhardt ( a cuyo jefe se le había encumbrado ya que se acordó que obró “en la creencia del bien para el pais”) abandonara desfilando la capital, momento que aprovecharon para provocar los últimos muertos del putsch al disparar contra una multitud que los insultaba. La Brigada Ehrhardt abandona Berlín Durante los meses posteriores el gobierno volvió a reprimir violentamente y valiéndose de los freikorps que aun quedaban los diversos levantamientos obreros en el pais. Comúnmente el putsch de Marzo de 1920 paso a la historia como el Putsch de Kapp, pero este se había mostrado poca capacidad en el poder y hasta recibió la espalada de los militares. Acabó exiliado en Suecia. EL DAP Dentro del ambiente de los grupos “Volkisch” del nacionalismo populista que surgieron en Munich, la capital regional bávara, inmediatamente después del armisticio de noviembre de 1918 y el cambio de régimen, se contaba uno llamado a protagonizar un importante papel, el “Deutsche Arbeiter Partei”, Partido Alemán de los Trabajadores o D.A.P ( con anterioridad había existido un partido de la misma denominación, creado entre los alemanes sudetes de Austria-Hungría en 1904 bajo influencia del SPD alemán ). Fue fundado por el mecánico cerrajero Anton Drexler ( 1884-1942 ), establecido en Munich y empleado en el Reichbahn ( ferrocarriles estatales ), que quedó exento del servicio en la Primera Guerra Mundial por cuestiones de salud, lo cual consideró una humillación que trató de compensar con una acusada actitud patriótica. Drexler era un individuo de talante serio y con gafas. Sus inquietudes lo llevaron a militar primero en el “Partido de la Patria “, que relegó para fundar un minúsculo “ Comité de los Trabajadores Libres por la Paz Honorable” en marzo de 1918 que se quería separado tanto del capitalismo, el tradicionalismo y el marxismo. En octubre de ese mismo año lo sustituyó por un “ Círculo de los Trabajadores Políticos “ que terminaría desembocando en la constitución del DAP el 5 ( alguna fuente cita el 15 ) de enero de 1919. En esta fundación lo acompañaban diversos personajes como el miembro de la Sociedad Thule y periodista deportivo Karl Harrer ( 1890-1926 ) que ocupó la presidencia de la formación con el título de “ Reichvorsitzender”, el también joven e incendiario periodista Hermann Esser ( 1900-1981), el poeta Dietrich Eckart ( 1868-1923) y Gottfried Feder, autor de un conocido panfleto-denuncia contra los manejos financieros con hincapié en la diatriba antijudía: “ Contra la esclavitud del interés”. De hecho, la filiación de Harrer y de diversos adeptos posteriores como Hans Frank, Rudolf Hess o Alfred Rosenberg a las tertulias de Thule levantaron la controversia de si esta sociedad secreta había promovido la formación del DAP, hipótesis poco plausible porque al menos Drexler no respondía en absoluto al patrón del círculo de soñadores exquisitos de la Thule, y hasta la propia iniciativa de crear un partido político se desmarcaba del diletantismo característico de esa asociación. La concurrencia habitual a las reuniones informales de tarde-noche del DAP solía oscilar entre las 10 y las 40 personas, en cuyas charlas sitas en diversas cervecerías ( que tradicionalmente servían de centros de contacto social en Baviera ) se censuraba a los ricos derrochadores, los proletarios marxistas, los judíos, los especuladores y se reivindicaba la restitución del orden, el derecho y la moral, quebrantados por la derrota inmerecida y la preeminencia de esos elementos antes descritos, considerados disolventes para la sociedad alemana. La autodefinición más común era la de “una organización socialista sin diferencia de clases y que solo podía ser dirigida por jefes alemanes”. De hecho las propuestas manejadas por Drexler giraban en torno al propósito de aunar nación y socialismo, cultura étnica y comunidad de iguales pero jerarquizada por el mérito y el trabajo. ANTON DREXLER En septiembre de 1919 el aún militar y anónimo Adolf Hitler recibió el 12 de septiembre de 1919 la orden de su superior, el capitán Mayr para averiguar la orientación política del DAP acudiendo a una de sus reuniones. El día 16 de ese mes, en su papel de informador procedió a hacerlo; entró en la sala Leiber de la cervecería Sternecker en la calle Im Tal, Nº54 y escuchó allí un discurso de Feder que trataba sobre “ ¿Como y con qué medios puede ser la eliminado el capitalismo?”: aunque no le impresionó excesivamente, lo siguió con atención, y hasta se animó a participar en el debate subsiguiente para rebatir a un ponente separatista bávaro, con tanto éxito que llamó la atención de Drexler que comentó a un maquinista, Michael Lotter, que se sentaba a su lado: “Es hábil con el lenguaje. Podríamos usarlo”. Cuando el improvisado polemista se marchaba Drexler le alargó un panfleto, “Mi despertar político”, de su autoría. Una semana después se le invitó a afiliarse al DAP y tratar con la directiva del partido. Hitler vaciló, hubiera preferido crear una organización de inspiración totalmente personal (un claro síntoma de orgullo ) y le preocupaba la evidente parquedad de medios (ausencia de programas o folletos, de infraestructura) que había percibido. No obstante, también consideró que por esa misma insignificancia podría adaptar el partido a su imagen y semejanza, orientando su carácter, propósito y métodos. Al cabo de dos días terminó por decidirse y se unió al DAP, donde ingresó como afiliado 555 ( el primer dígito era incluido para engordar el número aparente de miembros, que se inició en 501, y de hecho hasta el 2 de febrero de 1920 no se instauró ese sistema de conteo. Rosenberg, por ejemplo, recibió el número 625 ) y se incorporó como el séptimo miembro del Comité Central. DIETRICH ECKART El objetivo declarado de Hitler era despertar el fervor de la nacionalidad entre las masas, precisamente lo que distanciaba los métodos de los “Volkisch” del estilo de la derecha tradicional alemana. Un problema que se planteaba inmediatamente era la falta de proyección de los líderes del movimiento, por lo que era imperiosa la necesidad de darse a conocer. Se establecieron reuniones mensuales y más tarde de periodicidad quincenal. La contratación de publicidad en el periódico afín “Munchener Beobachter” permitió una primera repercusión logrando reunir de más de un centenar de personas el 16 de octubre de 1919 cuando Hitler se estrenó como conferenciante del partido, compartiendo estrado con Erich Kühn, redactor de la publicación “Deustche Erneuerung”, reivindicando el papel de una prensa puramente alemana que se expresara sin cortapisas. Consiguió encandilar a los oyentes, lo que permitió reunir 300 marcos en forma de colecta. A finales de 1919 se instaló la oficina central del DAP en el sótano abovedado de la Sternecker, bajo alquiler de 50 marcos. El mobiliario era modesto, pero revelaba los primeros síntomas de ambición expansiva y organizativa: mesa, sillas, teléfono, caja fuerte para la documentación y los fondos, máquina de escribir y sello de caucho. La Junta Directiva fue aumentada a 10, luego a 12 miembros y posteriormente incrementada todavía más. Fue nutrida especialmente por partidarios captados por Hitler, lo cuál robusteció su posición en la incipiente estructura del partido. La Junta pasó a reunirse todos los miércoles. Se multiplicaron los anuncios en la prensa próxima y se dotó de abundantes folletos los locales de reunión. Se notaba un nuevo impulso más enérgico. La debilidad de Harrer como orador fue percibida por Hitler como una posibilidad de ascenso. Este último se entregó de lleno a la promoción, pronunciando unos 31 discursos entre noviembre de 1919 y noviembre de 1920. A lo largo del invierno de 1919-1920 acudió a las convocatorias más público, 200, 400 personas. Con este crecimiento a finales de 1919 aumentaron las luchas por el poder dentro del DAP , cuando Harrer, más volcado en mantener a la formación en un nivel de minoritaria sociedad secreta, fue finalmente desplazado de la jefatura por la Junta Directiva el 5 de enero de 1920, en beneficio de Drexler, mientras que Hitler se consolidaba como la auténtica mente y el encargado propagandístico del partido. Ambos defendían una opción más netamente política, que debía orientarse al objetivo de un partido de masas e independiente de interferencias de otras instancias ajenas a la propia asamblea del partido, como se recogía en el documento de diciembre de 1919 titulado “ Organización de la Junta Directiva de Munich y su reglamento “ GOTTFRIED FEDER El 24 de febrero de 1920 se celebró un acto en la sala de Hofbraulhaus, con 2.000 asistentes, precisamente el mismo al que se había opuesto Harrer. Abrió la sesión Johannes Dingfelder , aunque Hitler se reservó para el segundo turno de ponencia que, como sagazmente observaba, es precisamente el que el público retenía. Obtuvo el entusiasta beneplácito del auditorio al presentar y desgranar los puntos del nuevo programa de la formación. Este acto le consagró como la imagen visible del nuevo DAP, rebautizado para la etapa que se abría como NSDAP ( National Sozialistische Deutsche Arbeiter Partei ), en la estela de otras organizaciones “nacionalsocialistas” preexistentes entre los alemanes de Austria y los Sudetes. Los 25 puntos del programa del partido elaborados por consenso de Hitler y Drexler . Estos puntos se referían a la exigencia de la revisión de los Tratados de Versalles, la petición de una Alemania grande y respetada, la adquisición de tierras y colonias para mantener a la población germana ( puntos 1-3 ), el rechazo a la influencia en la política del país de los no alemanes étnicos, especialmente a los judíos originarios de Europa Oriental que habían recibido la nacionalidad en fechas recientes, la instauración de una comunidad popular sustentada en el origen étnico-racial, con igualdad de derechos y deberes entre sus miembros ( puntos 4-10 ), la promulgación del Derecho Germánico frente al Romano ( puntos 18-21 ), o el fin de la “servidumbre del interés” ( el concepto ideado por Feder, en los puntos 11-17 ), el fortalecimiento del éjercito como institución básica nacional, la promoción de un “cristianismo positivo” y la instauración de un estado totalitario donde la primara el interés público sobre el particular, como horizonte final: 25.- Para realizar todo lo que precede, exigimos la creación de una poderosa autoridad central del estado. Incuestionables atribuciones del Parlamento políticamente centralizado sobre toda la Nación y su organización (...) Los jefes del partido juran consagrarse sin desmayo – y, si fuera menester, sacrificar su vida – para lograr el cumplimiento de los sobredichos puntos." Las reuniones pasaron a ser varias por semana. En esta misma época se determinó la que sería la simbología propia: una bandera con la cruz gamada negra, un signo que ya era anteriormente popular entre los pangermanos y que había sido emblema del Freikorps Ehrhardt; y los tradicionales colores rojo, negro y blanco, en un guiño nacionalista y de repudio al régimen de Weimar, inspirado por los tildados como " criminales de Noviembre".

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