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Primer post: 8 ene 2009Último post: 8 ene 2009
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Los Huicholes
InfoporAnónimo1/8/2009

El pueblo huichol o wirrárica es uno de los pocos que se han mantenido puros desde antes de la conquista de los españoles. No sólo son una nación pura en sus raíces sino también en su espiritualidad y su cosmogonía. Los Huicholes gustan de hacer arreglos, ofrendas, escudos y flechas para narrar la historia de la creación del mundo y del universo, pero también usan estos mensajes para detener el viento, para llamar a la lluvia o al sol o para ejecutar rituales de hechicería. El ritual más puro de los huicholes ocurre sólo en los llamados mitotes, ceremonias religiosas en las que se ejecutan danzas y movimientos mágicos para activar la energía vital, para agitar la vida, o sea el kipuri. Algunos antropólogos han llamado neciamente a todos estos elementos "Dioses" utilizando su propia interpretación del mundo divino; pero para los huicholes y para los antiguos mexicanos el concepto de Dios tiene una connotación más precisa: se trata de algo que es parte del cosmos y no sólo creador de él. Los huicholes son reverentes con las mismísimas fuerzas que gobiernan la vida, y no las llaman dioses, sino hermanos. El Abuelo Fuego Tatevari, la Madre Agua o Tatiei Matinieri, el bisabuelo Cola de Venado Tamatz Kayaumari, todas son encarnaciones de las fuerzas de la naturaleza, de la energía que fluye en el universo y su relación con este mundo mágico. Los Huicholes están gobernados por una casta de chamanes, misteriosos brujos y guerreros que luchan épicas batallas en el terreno de lo sobrenatural para resolver los problemas mundanos o divinos, o simplemente para asumir el lugar del gobernador o Marakame, "el que sabe". Esta casta prepara nuevos chamanes o Matewame "el que va a saber" para mantener el linaje y el conocimiento. Los poderosos chamanes huicholes han tejido incontables relatos de poder donde libran formidables batallas en el terreno de la percepción, del que rescatan y resuelven asuntos al nivel de la vida cotidiana, confirmando con ello el liderazgo de su conocimiento, de su gobierno y de su espiritualidad. Tal vez la vida moderna invada el mundo huichol y vaya borrando poco a poco las huellas de ese mundo mágico y misterioso, pero todavía unos pocos elegidos escogen el duro camino del chamanismo, guiados por los Marakame y por el protector abrazo del Híkuri, el rostro del divino, la planta sagrada del desierto y maestro de la forma correcta de vivir de los brujos perdidos en el tiempo. Algunos autores como Carl Lumholtz, Fernando Benítez y Víctor Blanco Labra han visitado el mundo huichol y abierto sus puertas a occidente. Su trabajo, al igual que los libros de Carlos Castaneda, es un puente entre dos universos distantes, ajenos, y sin embargo compañeros en la historia. Pero el verdadero conocimiento de los huicholes es su sintaxis para percibir un mundo arquetípico que es la visión silenciosa de la naturaleza, el principio primitivo y fundamental de la vida al que hemos de volver para encontrarnos con la totalidad de nosotros mismos. No cabe duda que si bien tal vez los huicholes no perciben la energía directamente como fluye en el universo, su forma humana sí está mas libre de las convicciones materialistas y escépticas que han alejado al hombre de su origen. Son seres más vivos y más esenciales en su pobre y aparentemente marginado mundo; están más cerca de la totalidad de la conciencia que el hombre de occidente. EL ENCUENTRO CON EL ESPÍRITU DEL HÍKURI (PEYOTE) Por: Elízabeth Méndez Cuentan los ancianos, que hace mucho, mucho tiempo en la sierra huichola se reunieron los abuelos para platicar de la situación en la que se encontraban. Su gente estaba enferma, no había alimentos, ni agua, las lluvias no llegaban y las tierras estaban secas. Decidieron mandar de cacería a cuatro jóvenes de la comunidad, con la misión de encontrar alimento y traerlo a su comunidad para compartir fuera mucho o poco. Cada uno representaba un elemento, es decir el fuego, el agua, el aire y la tierra. A la mañana siguiente emprendieron el viaje los cuatro jóvenes, cada uno llevando su arco y su flecha. Caminaron días enteros hasta que una tarde de unos matorrales saltó un venado grande y gordo. Los jóvenes estaban cansados y hambrientos, pero cuando vieron el venado se les olvidó todo; comenzaron a correr detrás de él sin perderlo de vista. El venado veía a los jóvenes y se compadeció. Los dejó descansar una noche y al día siguiente los levantó para seguir con la persecución. Así transcurrieron semanas hasta que llegaron a Wirikuta (desierto de San Luis Potosí y camino sagrado de los huicholes). Estaban justo en la puerta al lado del cerro de las Narices, en donde habita un espíritu de la tierra y vieron al venado que brincó en esa dirección. Ellos juraban que se había ido por ahí, lo buscaron pero no lo hallaron. De pronto uno lanzó una flecha que fue a caer en una gran figura de venado formada en la tierra de plantas de peyote. Todas juntas brillaban con el sol, como esmeraldas mirando a una dirección. Confundidos los jóvenes con lo sucedido, decidieron cortar las plantas que formaban la figura del venado (marratutuyari) y llevarlas a su pueblo. Después de días de camino llegaron a la sierra huichola donde los esperaba su gente. Se presentaron de inmediato con los abuelos y contaron su experiencia. Comenzaron a repartir el peyote (híkuri) a todas las personas que después de un rato los curó, alimentó y les quitó la sed. Desde ese momento los huicholes veneran al peyote que a mismo tiempo es venado y maíz, su espíritu guía. Así cada año, hasta nuestros tiempos, siguen andando y peregrinando, manteniendo viva esta ruta de la sierra huichola hasta Wirikuta, para pedirle al Dios lluvias, sustento y salud para su pueblo. Pampariusi (gracias en la lengua Wirrarika). EL PEREGRINAJE DE LOS HUICHOLES Por: Nareden El peregrinaje de los Huicholes al desierto de San Luis Potosí, tiene un origen ignoto, por lo menos para mí. En lo personal, desconozco la existencia de estudios antropológicos que den una explicación racional a este peregrinaje, el porqué y cómo los huicholes desde tierras tan lejanas fueron a dar a estos parajes desérticos y encontraron la planta poderosa que es como el centro de toda su tradición y me quedo con la mía irracional de que muchas veces los eventos que marcan el rumbo de un determinado sector de la raza humana nacen en las visiones de unos individuos con cualidades muy especiales, individuos, diríamos así, que gozan de un contacto muy directo con el Gran Espíritu de la Vida , y de esa fuente consiguen señales claras de la dirección a seguir para su propia gente. Marcan el camino y lo que luego conforma una tradición se va dando sobre la marcha con el paso de las generaciones y nuevas inspiraciones de otros líderes espirituales. Como siempre con todo este tipo de tradiciones, parecería que la modernidad de nuestros tiempos, sus herramientas y facilidades están acabando con el aspecto más heroico de este peregrinaje, o sea la caminata, con duración de por lo menos cuarenta días entre ida y vuelta entre ayunos, mandas y tareas especiales. Gente muy maciza la que cumple este viaje, cargando muy poco para comer y para abrigarse, pero mucho para ofrendar, aguantando frío y castigos en el camino y no es para menos si de veras es un recorrido en donde te propones ofrendar lo más valioso que tienes de ti para que el Espíritu trasforme y guíe tu vida en la dirección correcta. La idea es que sales de tu casa en la Sierra para ir a visitar el Paraíso donde viven los grandes Padres, que te dan vida y sustento, en el camino pasas a visitar en algunos lugares específicos a ciertas Grandes Madres, Tatei Matinieri por ejemplo, la gran Madre de las aguas etc. y que a través de tu esfuerzo y privaciones en el peregrinar hacia Su morada te vas limpiando de lo sobrante en ti, dejas atrás todo para poder ponerte cara a cara con tu visión personal de la vida, de hecho el Tátara tatarabuelo te va a mostrar tu vida, una vez que llegues ahí en el Paraíso, que en el caso de esta tradición en particular se encuentra más allá de las limitaciones personales de la vida cotidiana pero no más allá de esta existencia terrenal como se plantea por ejemplo en el caso del cristianismo. Intentas dejar atrás todo durante el peregrinar, quedarte pura carne, hueso y espíritu y con eso poder encarar tus dioses. Es más, no simplemente encararlos... vas a ser ellos durante esos cuarenta días en una pantomima, en un teatro sobre patas y no ruedas que comienza en el lugar donde vas a dejar tu cotidianidad y hasta volver a ella. Por eso al comienzo del viaje confiesas todos tus pecados frente a los demás, pecados que en el caso de los huicholes se refieren únicamente a infidelidades de origen sexual... con quien te has acostado o simplemente con quien deseaste acostarte y que no te correspondía. A lo mejor por ahí en la confesión, en este grupo de peregrinos se encuentra el marido de la que estás confesando haber manoseado, pero estos son ámbitos sagrados, ámbitos en donde se intenta y se logra desvanecer el sentido del Yo, y los dos necesitarán tener valor de verdaderos hombres, tanto tú para confesarlo, como él para hacer caso omiso de lo que escuchó, para todo el resto del viaje, incluso para el resto de su vida. El viaje es duro, se camina de sol a sol sin detenerse ni siquiera a tomar agua, se come poco y sin sal, puras gordas, y en la noche hace mucho frío, pero se es parte del Gran Viaje así que no se cuestionan esos detalles, se sufre, claro que se sufre pero cada quien intenta poner lo más macizo de sí para aguantar con porte y dignidad. El guía cambia los nombres a los peregrinos tres veces en el curso del viaje, dándole algunos de dioses, especiales a cada uno según el caso o cambiando el mote de los objetos por su opuesto y cosas por el estilo. Dando indicaciones especiales en ciertos momentos y vendando los ojos de los novatos en partes del viaje, proporcionando quizás alguna muestra de su poder personal a ratos para que no decaiga la fe de los peregrinos, amenizando con su música en los campamentos e instruyendo con sus cantos sobre como están las cosas de este mundo que vemos y también las del que no vemos. Y que no decaiga la alegría, insiste. El Gran Tátara tatarabuelo Tatewarí, el Fuego, es la referencia y guía principal, sin Él no hay nada, si no arde no hay manera de que el cuento siga... Cuando se llega a Wirikuta, empieza la cacería sagrada del peyote, pero ¿Es que estamos cazando al Peyote, al Maíz de todos los Colores o al Gran Señor Cola de Venado? No se sabe bien, se mezclan de manera misteriosa, estos tres son en realidad uno solo, así que las flechas de caña caen en el piso arenoso del desierto rodeando una familia de peyotes, pero el cantor está pidiendo perdón al Venado por matarlo y querer comer su carne, pidiéndole su bendición, consumir lo amargo de él y sentirlo dulce, invitar a los demás, solicitándole esclarecer sus ojos de adentro para poder ver su Vida. Hay que cortar harto peyote para la ceremonia en el Cerro Quemado y para los compañeros y compañeras que aguardan el regreso de los peregrinos allá en la Sierra. Hay que llenar muchos colotes, y cargarlos los veinte días del regreso para poderles convidar a toda la gente que está preparando la gran fiesta en el centro ceremonial. Regresan los que se fueron hace cuarenta días, son los mismos pero son otros, ya vieron su Vida, ya vieron las cosas del mundo con ojos diferentes, los de adentro, y aunque el peso de la cotidianidad acabará tarde o temprano con su identidad de dioses en cuanto vuelvan a ser humanos, confían en que algo habrá quedado por dentro, no tanto como recuerdo de actos heroicos que sí los hay pero están en la cabeza y no sirven para nada, sino que algo sin nombre de mucha importancia habrá quedado en el corazón, algo que tiene el poder de seguir floreciendo en el misterioso reino de lo invisible. Algo que es bueno. Ceremonia en la Sierra Huichola Preparandose para la fiesta Lugar SAgrado en la Sierra Huichola Wiricuta Se dice que hace mucho tiempo atrás llegó Wirubi, una mujer muy respetada por su sabiduría, quien en compañía de otros, vino desde donde ahora es el Estado de Jalisco para conseguir algunos elementos para cumplir con las ceremonias y dejar ofrendas. Al realizar una ceremonia, Wirubi desapareció, nadie la volvió a ver, nunca regresó a su comunidad, porque dice la leyenda que desde entonces quedó atrapada en esta región y que su espíritu impregnó al peyote, siguiendo viva en espíritu y fuerza, llenando de su sabiduría al peyote. Por eso se la ha llamado Wiricuta a este lugar donde el pueblo Huichol realiza la peregrinación para recolectar el peyote y dar ofrendas. Wiricuta es considerada por muchos un templo sagrado. Si alguien necesita mas informacion existe un libro, el cual aun no he conseguido, pero me dicen que esta muy bien redactado sobre los rituales y su cultura en general, se llama Los indios de México: Los Huicholes, el autor es Fernando Benitez, si alguien tiene un link de descarga de este se lo agradeceria Fuentes: http://www.realdecatorce.net/huicholes.htm http://www.cdi.gob.mx/wixarika/index.html http://www.tensegridad.com/html/los_huicholes.html

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Real de 14, San Luis Potosi, México.
Real de 14, San Luis Potosi, México.
InfoporAnónimo1/8/2009

Real de 14, Pueblo Mágico Catorce es un municipio enclavado en el altiplano potosino, guarda en su territorio el testimonio de una de las más generosas actividades productivas: la minería; pero su riqueza va más allá; siendo parte de uno de los desiertos biológicamente más ricos del mundo y un santuario donde el pueblo huichol es ungido mágicamente, lo coloca en la categoría de patrimonio de todos nosotros. INFORMACIÓN TURÍSTICA A nivel turístico hay dos actividades principales que se pueden disfrutar en Real de Catorce, una tiene lugar en el pueblo y la otra en sus montañas. Antes de ir al punto, cabe mencionar que el lugar es muy tranquilo y no ofrece vida nocturna, es ideal para descansar y reponerse del estrés de la ciudad, se podría muy bien definir curativo; por eso la actividad de caminar es sin duda la más importante. Los paisajes son maravillosos y en poco más de una hora de camino se llega al cerro Quemado, lugar sagrado para los Huicholes y de encantadora belleza. Desde ahí se goza de una vista maravillosa de la sierra y del bajío, que compensa abundantemente el esfuerzo realizado. Y eso es nada más uno de los muchos recorridos que se pueden disfrutar; otro muy interesante es la visita al "pueblo fantasma", arriba del túnel Ogarrio y pasando por la mina de Concepción. Ahí se encuentran las ruinas de lo que antaño fue un lugar destinado para todo material que utilizaba la compañía minera para sus labores como calderas, molinos, almacenes de herramientas y demás, siempre disfrutando de un panorama inolvidable y regenerador del espíritu. También hay la posibilidad de rentar caballos y así ahorrarse el esfuerzo y disfrutar igualmente de las montañas del Real. La actividad relacionada con el pueblo es la de visitar los lugares históricos, que en seguida vamos a mencionar, y pasearse por sus empedradas calles y gozar de la mágica atmósfera que ofrece el lugar. Estos son los lugares que hay que visitar en el pueblo: LA PARROQUIA Cuando en 1780 fue diseñado el trazo de la ciudad, se destinó un solar para la erección de una iglesia de grandes dimensiones. En un principio se construyó una capilla, dedicada al culto desde 1781, ubicada en el lugar de la actual sacristía. La primera piedra de la Parroquia fue colocada el 14 de febrero de 1793. En los primeros cinco años, la construcción procedió rápidamente, debido a la bonanza en que se encontraban las minas y a las generosas contribuciones de los feligreses. En agosto de 1797 el templo ya estaba en uso y se podía celebrar misa. Hacia 1798 descendió la bonanza y los trabajos procedieron más despacio. El 7 de septiembre de 1800, cuando ya estaban concluidos los dos primeros tramos del santuario, se derrumbó la cúpula, quedando sepultada entre sus escombros una mujer. Desde 1807 el arquitecto francés Juan Crouset, mismo que construyó la catedral de Monterrey, se hizo cargo de la obra. La abandonó en 1814 cuando ya la iglesia estaba a punto de terminarse, faltando sólo algunos detalles. La dedicación se verificó el 7 de diciembre de 1817, pero la profusión de adornos y de cera produjo un incendio que lastimó el edificio y algunos altares, por lo cual el uso del templo se hizo efectivo hasta 1820 o 1821 Parroquia de la Purísima Concepción EL PALENQUE A una cuadra de la plaza Hidalgo hacia el norte. Es una arena para las peleas de gallos construida al estilo de un anfiteatro romano. El lugar nos proporciona de una excelente acústica y es muy sugestivo, por lo que con frecuencia hay eventos culturales, musicales o políticos. El edificio no es el original, pues el primero, hecho de material perecedero, estaba ya construido en 1789. Años más tarde, en 1805 el señor Ward, embajador de Inglaterra, narró que cuando estaba hospedado en el pueblo de Venado, camino hacia Catorce, no lo dejó dormir el ruido de los gallos entrenados ahí para pelear en los festejos navideños de Catorce. Hacia 1863, el empresario Diego González Lavín, en la época de esplendor, construyó un nuevo palenque de piedra excepto las gradas, hechas de madera. En 1977, se hicieron arreglos por orden del Ayuntamiento. El ruedo fue reconstruido y el graderío se levantó de piedra. Referencia bibliográfica: Guía de Real de Catorce, INAH El Palenque LA PLAZA DE TOROS La primera Plaza de Toros fue construida con el fin de que se pudieran disputar las corridas como parte de los festejos, que duraron del 13 al 20 de febrero de 1791, organizados para celebrar el ascenso al trono de Carlos IV. El financiador de la costosa obra fue George Parrodi, de origen italiana, que llegó joven a la Nueva España, donde se casó y se enriqueció con el negocio de las minas. Llegó a Real desde su fundación y fue propietario de la mina de Nuestra Señora de los Dolores. Debido al gran desnivel en donde se encontraba el predio escogido para la edificación de la plaza, se procedió a rebajarlo por una parte y terraplanarlo por la otra, para lo que se levantó una pared de piedras de 43 metros de longitud, 4 metros de altura y con un ancho de 1 metro y medio con estribos para su firmeza. La plaza se formó en figura de un polígono de ocho lados, quedando en los cuatros costados mayores los tablados y en los intermedios opuestos cuatro puertas, sirviendo una de ellas al cajón en que se debían depositar los toros que se habían de lidiar. La plaza se pintó de azul y blanco, y en el costado que mira al sur se colocó una gran fachada efímera, fabricada y pintada en cartón-piedra, de 16 metros de longitud, seis de ancho y 11 de altura, diseñada por Nicolás Zapata. Representaba la perspectiva de una columnata con cinco grandes arcos en dos pisos. En ellos se colocaron figuras simbólicas, cuales los retratos de los reyes y de las principales autoridades del Real. En 1863 la Plaza de Toros fue rehabilitada por el empresario Diego González Lavín, que ya tenía en su poder un contrato para organizar corridas de toros. Al original coso octonogal le sucedió el actual redondel. Plaza de Toros LOS PANTEONES El cementerio es una de las construcciones más antigua del Real. Consta de dos secciones, una dedicada a San francisco y otra a la Virgen de Guadalupe. En la primera, los franciscanos edificaron una capilla hacia 1775, cuando el lugar se llamaba Los Álamos y aún no se descubrían las ricas vetas ni había muchos pobladores. En esa parte antigua se encuentra la abovedada capilla del Descanso, que acaso correspondía a aquella vieja capilla. Ahora ostenta una fachada neoclásica, construida tal vez por el mismo arquitecto que hizo el himafronte de la parroquia, ya que posee los mismos lineamientos estilísticos: pórtico de columnas clásicas, entablamento y frontón triangular con un nicho al centro. En la barda del camposanto, cerca del remate, se advierte la franja pictórica que la decoraba. Las portadas aunque parecidas, muestran diferencias: la correspondiente a la parte antigua tiene una imagen de San Francisco; además, está adornada con motivos funerarios y lleva piedra oscura en torno a su arco de entrada. Este arco proviene indudablemente de un tratado de arquitectura. Tiene nueve lados e implica un gran conocimiento del arte del corte de la piedra. La otra fachada ostenta la Virgen de Guadalupe; lleva la piedra blanca, mientras que en la otra es negra. A pesar del siglo que separa la factura de ambas fachadas, armonizan a causa de que la segunda tomó en cuenta los elementos constructivos de la primera y los reinterpretó con el vocabulario plástico del último tercio del siglo XIX. Las dos rejas elaboradas con fierro forjado muestran un trabajo de gran calidad, similar al que se hacía entonces en Zacatecas... Fachada del Panteón de Guadalupe TÚNEL OGARRIO Paradójicamente, justo antes de terminar la última época de oro de Catorce, se inauguró el Túnel Ogarrio, que acortó considerablemente la distancia entre el Real y el costado oriente de la sierra donde se ubican numerosas bocaminas, como Santa Ana, El Refugio, Boqueiro y Ave María. Facilitó el transporte de los minerales a las haciendas de beneficio de Potrero, Cedral y Matehuala, situadas en la planicie oriental. Ogarrio, es el nombre del pueblo natal de la familia De la Maza, localizado cerca de Santander, en el norte de España; fue el señor Irizar, administrador de los bienes de esa familia, quien se lo dio al túnel. Él y su hijo Roberto lo diseñaron y construyeron; se aprovechó la parte excavada del socavón de Dolores y se reorientó hacia Real de Catorce. Por dentro se instaló un doble tranvía tirado por mulas que transportaba el mineral de la veta de San Agustín y los pasajeros de Catorce. La inauguración fue muy rumbosa, en ella se rindió honor a don Vicente Irizar, promotor de todos los adelantos mineros realizados en esos cincuenta años en las minas de San Agustín y Santa Ana, y coronados por el Túnel Ogarrio. En enero de 1982 se colocó el piso actual y el alumbrado gracias al gobernador del estado Carlos Jonguitud Barrios. Cerro del Quemado Dentro de la cosmovisión huichola, es considerado el centro del mundo, el lugar donde nació el sol. En medio de un paisaje celestial de la Sierra de Catorce, donde las montañas se forman por piedras verdes, azules y amarillas se encuentra este templo natural, habitado por el Dios Tamatz Kallaumari, el Gran Venado Azul, quien aunque no creo el mundo, si realizó hazañas en los tiempos originarios: levantó al Sol recién nacido haciendo posible la vida en la Tierra, salvó a su hermano Watemukame de la muerte y también hizo nacer al peyote. El Cerro Quemado es el último y más importante punto a donde llegan los peregrinos a dejar ofrendas, se cree que antes de subir a él se debe purificarse y limpiarse de los pecados para ser recibidos por el espíritu de Tamatz Kallaumari. (En la Tierra Mágica del Peyote: Fernando Benitez, Editorial Era). CÓMO LLEGAR A REAL DE CATORCE Si vienes en autobús tienes que dirigirte a Matehuala, S.L.P. (Ahi se encuentra la casa de mis padres y mi antiguo hogar jejeje) Una vez que has llegado a la Central Camionera de Matehuala, de la misma Central salen autobuses al Real a las 8, 12, 14 y 18 hrs. Es necesario un transbordo en el túnel Ogarrio, cuyo costo está incluido en el precio. Si vienes en tu propio vehículo, esta sección te orientará sobre la ruta que debes seguir. El camino de Real a Estación Catorce es otro asunto pues solo puede ser recorrido en vehículos de doble tracción y con suma precaución. © 2008, Jesús Cabral Aca unas fotos: Fuentes: fotos mias http://www.realdecatorce.com.mx/ http://www.realdecatorce.net/info.htm

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