oversaga
Usuario (Ecuador)
El día de hoy contestaremos una de las preguntas más curiosas del planeta, ¿Qué fue primero: el color naranja o la fruta naranja?. De manera tan sencilla explicáramos cuál es el origen de la palabra naranja y entonces conoceremos que fue primero sí la fruta o el color. En este artículo te lo contamos todo; si estás listo comencemos. Según el libro de T A Kenner Symbols and Their Hidden Meanings, el origen de la naranja fue la fruta, no el color. Antes de que deliciosas naranjas pasaron a formar parte de la dieta occidental, el color era conocido simplemente como “amarillo-rojo”o “rojo-amarillo ‘. Las naranjas eran conocidos originalmente como ‘orenges’ en francés antiguo, que vinieron de la palabra francesa antigua de la manzana ‘d’orenge’ (en francés moderno es “naranja”). El primer uso conocido de la palabra naranja como fruta se remonta al siglo 13, mientras que el primer uso registrado de la palabra naranja como un color se remonta al siglo 16 ; es decir alrededor de 300 años después.
El cuerpo humano visto con los ojos de un potente microscopio puede llegar a ser un poco “PERTURBADOR”. Pero también nos enseña que nuestro cuerpo es más complejo y hermoso de lo que nos imaginábamos. Todo tiene su razón de ser y por eso, como especie, somos tan avanzados. 1. Papilas gustativas: ahora ya sabes por qué es importante la limpieza de la lengua. 2. Uña: Aunque las uñas parezcan lisas, en realidad están llena de arrugas y nódulos. 3. Pestañas: sí, existen monstruos viviendo en ellas. 4. Diente: esto es lo que pasa cuando decides no lavarte los dientes. 5. Costras de sangre: cuando la sangre se empieza a coagular, se empiezan a formar tejidos que parecen de araña. 6. Células de la piel después de un bronceado. 7. Intestino delgado: luce como una pila de goma de mascar usada. 8. Cabello que aparentemente parece suave y sedoso. 9. Y así luce una papila gustativa cuando le haces zoom. 10. Glóbulos rojos 11. Sudor: así luce el sudor cuando brota de tu piel. 12. Célula del cáncer de mama. 13. Espermatozoides 14. Pulmones 15. Embrión humano de 6 días, listo para ser implantado al útero
Científicos del Centre de Recherches sur la Congnition Animale en Francia descubrieron que un organismo sin sistema nervioso es capaz de aprender. Este hecho puede dar luces sobre cómo los seres vivos aprendimos durante la evolución, y también puede servir para estudiar la capacidad de aprendizaje de otros organismos como los virus y bacterias, según reportó Science Daily. El grupo de investigadores demostró que un organismo unicelular, un protista conocido como Physarum polycephalum, es capaz un tipo de aprendizaje llamado ‘habituación’, que es una forma de aprendizaje rudimentario que se presenta en todos los animales, pero nunca antes se había detectado en un organismo sin sistema nervioso. Como su nombre lo indica, la ‘habituación’ sucede cuando un organismo se acostumbra a un estímulo o a un fenómeno desconocido. Los seres vivos aprendemos a dejar de sorprendernos o a responder a un estímulo luego de muchas situaciones repetidas. En este estudio, los científicos demostraron que los protistas son capaces de aprender a vivir normalmente frente a un estímulo de una sustancia desconocida en su camino. Los Physarum polycephalum son células gigantes que viven en áreas sombreadas y frías y se ha probado que tienen habilidades para resolver laberintos, evitar trampas y optimizar su nutrición al escoger qué elementos consumir. Pero hasta ahora no se sabía que podían aprender. Para la investigación, los científicos hicieron un experimento de nueve días en los que a los protistas se les desafió con sustancias inofensivas pero ácidas, las cuales ellos debían esquivar para alcanzar una fuente de alimento. Se usaron dos grupos de organismos, uno debía enfrentar una especie de puente impregnado con cafeína o quinina (un medicamento) y el otro grupo solo debía pasar un puente, libre de sustancias. Inicialmente, los organismos no pasaban por miedo. Pero luego se dieron cuenta de que las sustancias eran inofensivas y comenzaron a pasar los puentes rápidamente. El grupo que no tenía sustancias decidió pasar los puentes seis días antes que el primer grupo. Es decir que les tomó seis días aprender a no tenerle miedo a las sustancias. Ese comportamiento es la ‘habituación’. Sobre el estudio se debe aclarar que luego de dos días sin contacto con las sustancias, los organismos ‘se olvidaron’ de ellas y volvieron a estar desconfiadas ante su presencia. Además el aprendizaje solo sucedió para las sustancias conocidas, ya fuera la quinina o la cafeína. Para los autores, además de documentar el aprendizaje de organismos sin neuronas, este descubrimiento es importante para comprender cómo se dieron las primera manifestaciones de aprendizaje en los seres vivos, es decir, cómo empezamos a aprender antes de que los animales tuviéramos cerebros y sistema nervioso.

Ser médico de un tirano es angustioso. Si el hombre se muere en circunstancias extrañas o inesperadas, puede que le echen la culpa al doctor y le hagan pagar los platos rotos. 5. El médico de Adolf Hitler Theo Morell fue el médico personal de Hitler. Se cree que casi lo mató con el cóctel de medicinas que le administraba. Hay una versión de que utilizaba al führer como conejillo de indias, probando los fármacos que luego producía en empresas con las que hizo fortuna. Morell le daba a su jefe barbitúricos, vitaminas, morfina, cocaína y otras cosas. El paciente se veía tan precario durante sus dos últimos años, que si la guerra se prolonga un poco más, quizá Morell hubiera sido asesinado por el entorno del führer. 4. El Complot de los Médicos Así fue llamada en los años 1950, en la ex Unión Soviética, una conspiración atribuida a médicos judíos que supuestamente quería matar a los jerarcas del gobierno con sus recetas. Después se describió que fue un invento de Stalin para asesinar a algunos enemigos políticos que eran profesionales de la Medicina. 3. Los médicos de Idi Amin Dada Los médicos de quien fuera dictador de Uganda entre 1971 y 1979, vivían aterrados por miedo a que el pintoresco y sanguinario presidente los asesinara y se los comiera. En algunas culturas africanas, comer carne humana permitiría adquirir los poderes y facultades del muerto. Suponemos que Forest Whitaker no tuvo que hacer ese sacrificio cuando interpretó al personaje, ganando el Oscar de 2006 al mejor actor principal. 2. Los riñones de Cipriano Castro Cipriano Castro fue dictador de Venezuela entre 1899 y 1908, cuando se le ocurrió irse de permiso al exterior a que le examinaran sus maltrechos riñones. Su entrañable compadreJuan Vicente Gómez decidió hacerle la suplencia desde ese momento hasta 1935. Siendo presidente, Castro se sometió a una operación y cuenta el autor Francisco Herrera Luque en la novela histórica En la casa del pez que escupe el agua, que cuando el presidente entraba al quirófano, uno de sus generales dijo al jefe de cirujanos «Tenga mucho cuidado mi doctor, porque no sería un solo muerto sino dos». ¿Te imaginas practicando una cirugía con esa amenaza? 1. La tiranía del Santo Oficio No se sabe con certeza cuántas personas fueron quemadas en la hoguera por la Inquisición, pero hubo ilustres pioneros de la Medicina. En España, el caso más célebre es el de Miguel Servet. Este sabio aragonés que destacó en varias disciplinas, debe su fama en la Medicina a sus escritos sobre la circulación pulmonar. Los trabajos no fueron del gusto de la iglesia y murió en la hoguera en 1553. El médico italiano Pietro d’Abano fue acusado de nigromancia y murió en la cárcel en 1318, mientras esperaba juicio.