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Usuario (Chile)

Lo que comenzó como una sociedad en donde participaban diversas personas allá por el año 1940, se convirtió con el correr de los años en la empresa de los hermanos Siri, quienes tenían la idea fija de armar un restaurant donde los sándwiches fueran las estrellas indiscutidas.Decidieron así cambiarle el nombre a "La Predilecta", ubicada en lo que hoy conocemos como el sector Plaza Italia, y que no pasaba por su mejor momento.De manera espontánea, entonces, ambos eligieron un nombre para la nueva etapa que querían iniciar y rebautizaron el local como "Fuente Alemana", justo al iniciarse la década de los sesenta.Pronto comenzó a correrse la voz sobre los grandes y sabrosos sándwiches de ese local, preparados con lomo de cerdo asado o los churrascos de vacuno, ambos con lechuga, tomate, mayonesa y palta, dándole un prestigio al local que se mantiene hasta hoy.El año '98, los hermanos Siri abren una nueva Fuente Alemana, ahora en Pedro de Valdivia, a pasos de la avenida 11 de Septiembre, en donde se mantiene intacta la calidad, el sabor y el ambiente con su tradicional barra y sus pisos esperando la llegada de un cliente que, apurado y todo, se da el tiempo para degustar un sándwich en ese lugar.Pablo Siri, dueño que administra el local de Providencia - su hermano Bruno dirige el de Plaza Italia - recuerda el inicio de la Fuente Alemana. "Al principio esto partió como algo modesto. De hecho, el local estaba en peligro de demolición y de capa caída. Con mi hermano lo vimos y ahí decidimos tomarlo y le cambiamos el nombre", señala nuestro entrevistado.Además, la idea de los sándwiches siempre estuvo presente en la mente de los hermanos Siri, "desde un comienzo siempre pensamos en hacer un lugar donde se ofrecieran sándwiches. Luego nos fuimos especializando con preparaciones clásicas como el sándwich de lomito de cerdo asado o los churrascos de vacuno", señala Pablo Siri.Muchos están de acuerdo que las preparaciones de la Fuente Alemana tienen un sabor especial y que ha sido eso lo que le ha valido mantener a este lugar el prestigio en el rubro de los sándwiches durante décadas. Según nuestro entrevistado, la tradición de su cocina ha jugado un papel importante en ello. "En la Fuente Alemana siempre hemos sido tradicionales. De hecho, acá no tenemos ketchup y eso la gente lo sabe. No queremos cambiarle el sabor a nuestros sándwiches, por lo que también usamos aliños tradicionales. Por supuesto, también tenemos nuestro secreto en la receta, cosa que manejamos muy reservadamente con mi hermano", indica uno de los hombres de la Fuente Alemana.Es tal el respeto por la especialidad de la casa que a la hora de almuerzo se ofrecen sólo algunos platos como las escalopas, el asado de cerdo, el biffe o las chuletas y ya en invierno se agrega un plato más, que es el Kassler con puré (chuletas ahumadas). "La idea es mantener nuestros sándwiches, porque no queremos perder la esencia de la Fuente Alemana", nos dice Pablo.
Si hay algo que me gusta de esta sección, es la posibilidad de brindarle un reconocimiento a aquellos avances tecnológicos que están tan arraigados en nuestro diario vivir que nos olvidamos que están ahí hasta que un día no contamos con ellos y nos damos cuenta de cuánto nos hacen falta. Similar a como tendemos a hacer con los amigos o seres queridos en general. Bueno, por lo mismo decidí cambiar el tema que iba a contarles en un principio y quise rendirle sus honores correspondientes al aire acondicionado.Sin el afán de sacarles pica, aclaro que no me acordé de este avance tecnológico porque se haya echado a perder en las oficinas de Betazeta, sino porque les escribo desde mi sufrimiento en Cancún, donde la temperatura mínima es de 23° Celsius y la humedad relativa se niega a bajar del 95%. Jeje…Dejo de lado entonces mi bebestible (siempre sin alcohol, claro), para meternos en la historia de cómo se gestó esta maravilla para refrigerar o temperar artificialmente el aire de nuestros espacios interiores.Los primeros indicios de métodos para reducir el calor se remonta a la antigüedad, cuando los faraones egipcios encomendaban a sus esclavos a trasladar durante las noches las piedras de más de mil toneladas de sus moradas para que se enfriaran en el extremo clima del Sahara. Los más de tres mil hombres ubicaban las rocas de vuelta en el palacio antes del amanecer y así el faraón gozaba de temperaturas agradables, mientras en el exterior se elevaba a casi el doble.Pero no fue sino hasta 1842, que un tal William Thompson -científico británico, más conocido como Lord Kelvin- creó un circuito frigorífico hermético basado en la absorción del calor mediante un gas refrigerante, ideando así el concepto del acondicionamiento del aire.n problema de imprentaPero el desarrollo se vino a producir recién a inicios del Siglo XX. Un señor dueño de una imprenta en Nueva York tenía que lidiar en su taller con los fueres cambios de temperatura y humedad durante el proceso de impresión. Estas alteraciones influían levemente en las dimensiones del papel, impidiendo alinear las tintas y saboteando cualquier impresión a color.Entonces, Willis Haviland Carrier se acababa de graduar de la Universidad de Cornell y trabajando en Buffalo Forge comenzó a investigar cómo solucionar la alta humidificación del aire enfriado. Así, en 1902 diseñó una máquina que controlaba la temperatura y la humedad a través de tubos enfriados, convirtiéndose en el primer aparato de climatización de la historia.El “Aparato para Tratar el Aire” fue patentado en 1906 y aquel señor de la imprenta fue feliz porque no tuvo más inconvenientes con el ambiente para poder realizar su trabajo.Pero erróneamente, el término “aire acondicionado” se asocia más que nada al enfriamiento de un espacio cerrado, cuando en realidad el concepto es bastante más amplio. Es la regulación de la temperatura en general (tanto refrigeración como calefacción), pero también del nivel de humedad, la renovación del aire y su limpieza.También para acondicionar fibrasDe hecho, ya antes el ingeniero Stuart H. Cramer había patentado un dispositivo para enviar vapor de agua en las industrias textiles para acondicionar el hilo, porque la ausencia de humedad generaba un exceso de electricidad estática y las fibras de algodón se deshilachaban, dificultando el tejerlas. Por ello, con la irrupción del invento de Carrier, este rubro comenzó a volcarse a su uso solucionando por completo este otro problema.En 1907, el éxito del producto de Carrier cruzó las fronteras y concretó su primera venta al extranjero; a una fábrica de seda en Yokohama, Japón. Y de ahí el crecimiento fue exponencial. Luego, en 1911, decidió compartir su Fórmula Racional Psicométrica Básica con la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos, convirtiéndose hasta el día de hoy en la base para todos los cálculos fundamentales en la industria del aire acondicionado. Y quizás su apellido algo lo asocian con una de las principales marcas del rubro, ¿no?En 1915, Carrier y seis amigos ingenieros formaron la Compañía de Ingeniería Carrier (conocida mundialmente como Carrier), para el desarrollo e innovación de su único producto. Y por esa época el negocio apuntó específicamente al control de temperatura y humedad en la producción industrial. Se sumaron empresas tabacaleras, de películas, de carne procesada, de cápsulas medicinales, etc. Muchos productos tuvieron mejoras ostensibles con la introducción del aire acondicionado en sus plantas.El foco en las personasAños más tarde, en 1921, Carrier patentó la Máquina de Refrigeración Centrífuga, que fue el primer sistema para acondicionar el aire en espacios amplios. Si las anteriores máquinas funcionaban con pistones que bombeaban a través del circuito refrigerante, acá implementó un compresor centrífugo que hizo las máquinas más seguras y eficientes.Tuvo su debut en 1924 en la tienda por departamentos Hudson, en Detroit, donde la ventilación de su popular venta de sótano tenía el inconveniente de que los asistentes acababan mareados por la pésima ventilación. Nuevamente fue un éxito.Pasó a implementarse al año siguiente en cines y miles agradecían ya no acabar asfixiados al ver algún estreno. Luego fue el turno de hospitales, oficinas, aeropuertos y hoteles.Finalmente, el uso domésticoRecién en 1928 Carrier vino a desarrollar el primer equipo de aire acondicionado para casa y departamentos, pero su masificación quedó interrumpida por la crisis económica de la Gran Depresión. Las ventas de los aparatos para uso doméstico quedó aplazada hasta después de la Segunda Guerra Mundial, pero el resultado fue el mismo: gente feliz por poder combatir los distintos climas en espacios cerrados, ahora nada más ni nada menos que en sus propias residencias.Así, es como hoy no sería nada injusto reconocer que la aparición de este concepto no sólo hace más agradable nuestro día a día en los hogares o puestos de trabajo, sino que antes ya había comenzado a revolucionar la industria.Yo ahora los dejo, que el hielo de mi refresco comienza a derretirse…

Un día lluvioso de septiembre de 1898, Nikola Tesla estaba en el Madison Square Garden de Nueva York para presentarse en la primera Exhibición Eléctrica, con un invento llamado el “teleautomaton“. Se trataba de un bote en miniatura, controlado a distancia por radio.La idea está plasmada en una patente, sin embargo, los detalles del sistema no se describen ahí, probablemente por miedo a que le copiaran la idea, como ocurrió con otros de sus inventos.Así las cosas, Tesla no quedó como el inventor del control remoto, sino que el título se lo llevó el ingeniero español Leonardo Torres Quevedo. Probablemente sin mucha idea de lo que había hecho Tesla, Torres Quevedo patentó en 1902 el “Telekino”, considerado el primer aparato de radiocontrol.Invento españolTorres Quevedo había trabajado en el desarrollo de dirigibles, y pensó en crear un sistema de radiocontrol para hacer las pruebas de sus naves voladoras prototipo sin arriesgar vidas humanas. Trabajó en esto durante 1901 y 1902, siendo el primero en establecer los principios de operación de los controles remotos.Las primeras pruebas las hizo controlando a distancia un triciclo, el que logró mover hacia adelante y atrás, y hacerlo girar, enviando órdenes a través de un transmisor de telégrafo inalámbrico. Después de esto, Torres Quevedo pensó en aplicar el sistema en barcos.Así en 1905, Torres Quevedo estaba parado en la terraza del Club Marítimo del Abra, en Bilbao, con el Telekino en la mano. El plan era controlar desde ahí un yate que estaba en la bahía, a unos dos kilómetro de distancia. El “Vizcaya” llevaba además ocho pasajeros a bordo. El ingeniero envió comandos por ondas electromagnéticas, que eran recibidos abordo del barco, enviando órdenes al motor para que avanzara, retrocediera o doblara. Torres Quevedo los hizo dar vueltas, avanzar, retroceder, y luego estacionarse en la orilla. Recibió una ovación.El periódico “El Nervión” lo describió al día siguiente: “se verificaron las pruebas del Telekino con resultado brillantísimo”.El Telekino es considerado un hito en la ingeniería por la IEEE. Al año siguiente, Torres Quevedo presentó su invento ante el rey Alfonso XIII y una gran multitud, nuevamente en Bilbao, guiando un bote hacia la orilla, llevando el invento a la fama.El televisorCon esto se establecieron las bases para el desarrollo de estos aparatos y para controlar todo tipo de cosas. El siguiente paso fue controlar aeroplanos, luego misiles durante la Segunda Guerra Mundial, y después dispositivos más caseros.Probablemente lo que más fama le dio al control remoto fue la televisión. No mucho tiempo atrás, todavía había que cambiar los canales girando una rueda o apretando botones en el aparato mismo. El primer intento de control remoto de TV fue desarrollado en 1950 por Zenith Radio Corporation, y estaba conectado a la tele con un cable, así que no era demasiado práctico.Cinco años después, la misma compañía introdujo el “Flashmatic”, que básicamente era una linterna. El sistema funcionaba usando una luz sobre una celda fotoeléctrica en el televisor, que permitía cambiar el canal. La solución no era muy eficiente, así que en 1956, Robert Adler diseñó el “Zenith Space Command”, un control remoto inalámbrico que usaba ultrasonido para cambiar el canal y el volumen.Cuando el usuario presionaba un botón en el control, presionaba una barra que emitía una frecuencia que era detectada por el televisor. La invención del transistor permitió crear controles remotos más baratos, que utilizaban cristales piezoeléctricos para emitir sonidos no audibles para el oído humano, pero que eran detectados por la TV. El problema de este sistema es que la TV podía cambiarse de canal por sonidos que ocurren naturalmente, y que algunas personas con muy buen oído podían escuchar las señales ultrasónicas (como un pitido muy agudo).No fue hasta la década de 1970 que se desarrolló un control remoto más avanzado, diseñado por el servicio de teletexto de la BBC en Inglaterra. Se trataba de un servicio de noticias en la TV, pero con texto, que requería tener la opción de cambiar de página (para lo que se agregaron números del 1 al 9) y elegir funciones como controlar el brillo, intensidad de color y otros en la pantalla. La complejidad de esto hizo necesario utilizar comunicaciones infrarrojas, desarrolladas por la empresa ITT que creó un prototipo para la BBC.El control remoto se popularizó después con el modelo infrarrojo desarrollado por la compañía canadiense Viewstar, en 1980. El producto se vendía a través de Philips, y superó rápidamente a las alternativas que usaban frecuencias de sonido para controlar la tele. De ahí en adelante la tecnología se volvió bastante estándar, y los controles que tenemos hoy siguen siendo en su mayoría infrarrojos.El control remoto cambió para siempre la forma de ver televisión – ya nunca más hubo que pararse para cambiar de canal, y nació la práctica del “zapping”. También permite que controlemos gran cantidad de dispositivos, desde la comodidad del sillón.

Para muchos, usar anteojos puede ser una molestia. Sin embargo, usarlos es mucho mejor que no ver nada, así que dentro de todo los lentes son una herramienta muy útil que significó una revolución en su momento, cuando fueron creados por allá en la Edad Media.Antes de los lentes, personas jóvenes con problemas a la vista debían enfrentar un mundo que sólo era visible a pocos metros de distancia. Y con la edad, gente que podía ser productiva perdía la capacidad de trabajar, escribir, leer o usar las manos para tareas que requirieran detalles porque no podían ver.No se sabe quién fue el primero en inventar las gafas, aunque se cree que el autor de la idea fue una persona que quiso mantener el proceso de fabricación en secreto, para intentar conseguir beneficios monetarios de ellos. Dos monjes del Monasterio Dominicano de Sta. Catalina en Pisa entregan las bases de esta teoría.En un sermón el 23 de febrero de 1306, el padre Giordano Rivalto dijo en el púlpito de la iglesia que “no han pasado aún 20 años desde que el arte de hacer gafas, uno de las creaciones más útiles del mundo, se descubrió. Yo mismo he visto y conversado con el hombre que los hizo primero”.Sin embargo, nunca mencionó el nombre del inventor. Se estima así que los primeros lentes se fabricaron alrededor de 1286. Más adelante, el obituario del fraile de la misma congregación, Alessandro della Spina, mencionaba en 1313 que “cuando otro fue el primero en inventar los anteojos y no quiso comunicar la invención a los demás, él (Spina) por sí mismo los hizo y los compartió con todos”.Los lentes en este momento no eran realmente sofisticados, sino que tomaban una idea que existía de antes – como ponerse un lente de aumento delante de un ojo – y la refinaron montándolos sobre un marco. Las gafas necesitaban ser sostenidas con una mano frente a los ojos, o bien balanceadas sobre la nariz, y cualquier movimiento podía hacer que se cayeran. Incómodos como eran, los lentes tuvieron gran proliferación entre los monjes de la época, parte del reducido grupo de la población que sabía leer.El primer retrato de una persona con anteojos se realizó en 1352, y se trata de una pintura hecha por Tommaso de Modena, retratando al cardenal Hugo de Provenza leyendo en un escritorio.Italia fue un buen lugar para la proliferación de los anteojos, considerando que tenía lugares como la isla de Murano, uno de los centros más avanzados en la industria de vidrio medieval.La imprenta Los anteojos no sufrieron mayores cambios hasta 1452, cuando se inventó la imprenta. Con una mayor disponibilidad de libros, más gente aprendió a leer, y se comenzó a producir masivamente lentes baratos que se vendían en las calles de las ciudades, hechos de madera, cuero, hueso, hasta de acero, a los que tenían acceso las clases medias y bajas. La clase alta en tanto optaba por modelos hechos a mano con oro y plata.Como al principio los lentes eran una exclusividad de los monjes o sabios adinerados, el uso de los mismos fue rápidamente asociado a inteligencia y nobleza.Los primeros modelos usaban lentes convexos que podían corregir hipermetropía y presbicia, que se desarrollan normalmente con el envejecimiento.Cartas de 1462 y 1466 enviadas entre los duques de Milán Francesco y Galeazzo Maria Sforza revelan que los anteojos eran ampliamente fabricados en Florencia, no sólo del tipo convexo sino también cóncavos, útiles para los miopes. Con el tiempo se fue investigando más y creándose anteojos para distintos grados de hipermetropía o presbicia, además de dos tipos de anteojos para miopes, reconociéndose que las enfermedades avanzaban con la edad. Los duques de Milán estaban ordenando la compra de anteojos para entregar como regalos a los miembros de su corte.En los siguientes siglos empezaron a fabricarse anteojos en Inglaterra, España, Francia, Holanda, y Alemania, que durante el siglo XVII se convirtió en una potencia de la producción de lentes. Los alemanes hacían los marcos más finos y los lentes de mejor calidad.Avances en el diseñoDesde el principio, era un problema hacer que los lentes se mantuvieran en la cara sin caerse, porque no tenían brazos. Este problema se mantuvo por alrededor de 440 años hasta que al inglés Edward Scarlett (alrededor de 1700) se le ocurrió ponerle un palito a cada lado que presionaban los costados de la cabeza. ¡Ahora ya no se caen!Sin embargo, el sistema era un poco incómodo porque así los lentes apretaban tu cara. Recién 30 años después, se desarrolló la idea de alargar los brazos y curvar las puntas de atrás para afirmarlos en las orejas, haciéndolos más cómodos.El monóculo es para gente refinada.Otros grandes hitos en adelante fueron la invención de los bifocales en 1760, creados por el estadounidense Benjamin Franklin, quizás más conocido por sus investigaciones sobre la electricidad. Los bifocales son dos lentes en uno, que permiten ver de cerca y de lejos sin tener que cambiarse los anteojos. “Como uso mis propios lentes constantemente, sólo tengo que mover los ojos hacia arriba o hacia abajo si quiero ver lejos o cerca”, escribió Franklin en una carta al filántropo George Whatley.El monóculo, muy representativo de los Lords de ayer y hoy, fue introducido por el barón alemán Philip von Stosch en 1720, aunque el auge de su popularidad se dio alrededor de 1880. La moda de los monóculos se mantuvo hasta principios del siglo XX, ampliamente utilizados por los aristócratas como símbolo de estatus y de moda.Como derivación del monóculo nacieron los anteojos “estilo tijera” o binocles-ciseaux, usados por Napoleon, y los anteojos con una manilla al costado para sostenerlos, usados sobre todo por las mujeres.Desde entonces, los anteojos siguen siendo un accesorio de moda, cambiando durante los años para adaptarse a diferentes estilos y funciones, aunque siempre cumpliendo la misma tarea: ayudar a ver a los que tienen problemas para hacerlo.
Es increíble pensar como a veces no se valora todo el esfuerzo y evolución que han tenido algunos inventos para llegar a lo que son ahora, porque simplemente asumimos su existencia e ignoramos su historia. Es por eso que hoy le dedicaremos un artículo a la gran calculadora. Sin su existencia no podríamos completar tareas cotidianas como tener el total de una boleta de supermercado o realizar cálculos importantes para usos en ámbitos como la ingeniería, químicos, biología, física, etc.Además, es uno de los inventos que posibilitó la invención del equipo que probablemente estás usando ahora para leer este artículo.La antigüedadLa necesidad de sumar y hacer cálculos apareció muy temprano entre los humanos, para fines como el comercio, o la observación de la naturaleza y de las estrellas. Probablemente una de las primeras maneras que encontramos los humanos para contar, es usando nuestros dedos. Un poco más avanzado fue el uso de un simple palo tallado, al cual se le marcaban rayas para ir llevando la cuenta de algo. Pero el invento que llegó a revolucionar al mundo en el área de las matemáticas, fue el ábaco. Este se originó en la época mesopotámica alrededor del 2700-2300 a.C y consistía en una tabla con columnas ordenadas sucesivamente, las cuales representaban el orden por magnitud del sistema numérico sexagesimal que tenían. A través de la historia distintas versiones de este invento fueron apareciendo, tanto en China, Japón, Roma, India, Rusia, Korea, etc.Con el paso del tiempo, sistemas más complejos de cálculo se desarrollaron, como lo fue el mecanismo de Anticitera, procedente de la antigua Grecia e inventado en los años 150-100 a.C, considerado como el primer computador análogo mecánico. Otros dispositivos mecánicos utilizados para realizar algún tipo de cálculo, incluyeron al planisferio, al reloj astronómico de Su Song y de Al-Jazari, este último considerado como el primer computador análogo programable.Precursores de la calculadora electrónicaEl siglo XVII fue crucial en la historia de las calculadoras mecánicas. Por una parte, ocurrió la invención de los logaritmos, las tablas logarítmicas, y la regla de cálculo (1622), que por su fácil uso para dividir y multiplicar, dominó entre quienes necesitaban realizar estas operaciones.En el mismo siglo, aparecieron las primeras máquinas capaces de realizar operaciones aritméticas por si mismas, consideradas los primeros prototipos de las calculadoras actuales. En 1623 se inventó la primera máquina de sumar, un aparato grande lleno de palancas, creación de Wilhelm Schickard, en Alemania. Originalmente se le llamó el “reloj calculador”, y podía sumar y restar números de hasta seis dígitos.La sucesora de de esta máquina fue la famosa Pascalina, desarrollada por Blaise Pascal en 1642 en Francia. Pascal empezó a pensar en este aparato luego que a su padre le asignaran la tarea de reorganizar los ingresos por impuestos en la provincia francesa de Haute-Normandie, creando un aparato que podía sumar, restar, multiplicar y dividir.Pascal tenía apenas 19 años al inventar esta máquina, que se convirtió en un hito para las calculadoras y precursora importantísima para el desarrollo de los equipos que tenemos hoy. Después de evaluar 50 prototipos, Pascal sacó a la venta su “Pascalina” en 1645, obteniendo una “patente” de la época otorgada por el mismísimo rey Luis XIV en 1649.El lanzamiento de la Pascalina dio inicio al desarrollo de las calculadoras mecánicas en Europa y el mundo, desarrollo que tres siglos después posibilitaría la creación del microprocesador, desarrollado por primera vez para una calculadora en 1971.Uno de los que trabajó sobre la Pascalina fue el filósofo y matemático alemán Gottfried Leibniz, que perfeccionó la máquina creando la “rueda de Leibniz”, un cilindro colocado sobre un engranaje que, sumado a una rueda para sumar, se utilizó en el motor de las calculadoras mecánicas y posibilitó la producción en masa de las calculadoras. Leibniz fue también responsable de refinar el sistema de números binario, la base de todos los sistemas digitales, como el PC que estás usando ahora.Aunque hubo algunos desarrollos más en los años siguientes, no sería hasta el siglo XIX y la Revolución Industrial que las calculadoras vieron un nuevo auge y rápidos avances. En 1902, el estadounidense James L. Dalton hizo una de las mayores innovaciones en la “interfaz de usuario” de la calculadora, insertando botones en lugar de palancas.En 1948 apareció en Viena, Austria, la calculadora Curta, que aunque era bastante cara, se convirtió en un hit debido a su portabilidad. La calculadora mecánica tenía un diseño realmente compacto, que cabía en una mano, y permitía sumar, restar, multiplicar y dividir.El desarrollo de las calculadoras electrónicasEl desarrollo paralelo de la electrónica y la creación de los primeros computadores tipo mainframe en la década de 1940 que utilizaban tubos de vacío y más tarde, transistores, permitió la creación de las calculadoras electrónicas.En 1954, IBM presentó una gran calculadora basada en transistores, y en 1957 lanzó la primera calculadora comercial completamente electrónica, llamada IBM 608. Este equipo, sin embargo, tenía el problema que debía almacenarse en distintos gabinetes y costaba alrededor de US$80.000.Paralelamente, Casio en Japón, lanzaba su calculadora modelo 14-A que es catalogada como la primera calculadora eléctrica relativamente compacta (iba instalada dentro de un escritorio). Digo eléctrica y no electrónica porque estaba basada en un relay y no en una placa lógica.En octubre de 1961 apareció ya la primera calculadora 100% electrónica llamada Sumlock Comptometer ANITA, hecha por los británicos de Bell Punch. Esta calculadora utilizaba tubos de vacío, tubos de cátodos fríos y decatrones en sus circuitos, además de 12 tubos “Nixie” como pantalla.En la década de 1960, las calculadoras eran bastante grandes y pesadas porque requerían usar cientos de transistores en varias placas de circuitos, consumiendo mucha energía por lo que debían estar conectadas a la corriente. Hubo muchos esfuerzos para poner la lógica usada en una calculadora en cada vez menos circuitos integrados (chips), y este esfuerzo fue uno de los principales impulsores del desarrollo de los semiconductores.Empresas como Canon, Texas Instruments, Hayakawa Electric (hoy Sharp), Rockwell Microelectronics, Busicom, Mostek, Intel, General Instruments y Sanyo compitieron y formaron alianzas para crear los semiconductores.Para 1970, este trabajo había dado frutos, permitiendo la creación de calculadoras portátiles que usaban baterías recargables. Las primeras calculadoras portátiles aparecieron en Japón ese año, y fueron rápidamente vendidas alrededor del mundo. Algunos de estos equipos eran la Sanyo ICC-0081, la Canon Pocketronic y la Sharp QT.8B.El esfuerzo en el desarrollo de un circuito integrado, en tanto, culminaría tan solo 1 año después, con la primera “calculadora en un chip”, la MK6010 de Mostek, seguida por un modelo de Texas Instruments ese mismo año. De ahí en adelante este se convirtió en el modelo para las calculadoras alrededor del mundo. Aunque estas primeras calculadoras portátiles eran muy caras, con el paso del tiempo los avances en la electrónica junto a la de tecnologías en pantallas (fluorescentes, LED y LCD) harían que en tan solo unos pocos años los precios fuesen accesibles para muchos.En 1973, Texas Instruments lanzó la primera calculadora científica, la SR-10, que costaba US$150 e incluía un botón para “π” (pi). En los siguientes años se sumaron funciones logarítmicas, trigonometría y otros.Tecnologías como la de un CMOS y de paneles solares, permitieron luego la creación de calculadoras programables y calculadoras sin necesidad de pilas. A medida también que avanzaba la programación y el conocimiento matemático también se fueron implementando más funciones, como derivadas, integrales y ecuaciones diferenciales. En la década de 1980 aparecieron las calculadoras financieras, y desde entonces han seguido su desarrollo para estar emuladas en casi todas partes, permitiéndonos hoy en día aprovechar de este invento en casi cualquier dispositivo electrónico, desde un reloj a un teléfono.

Seguimos con el especial 10 tecnologías que cambiaron el mundo en Genbeta. Ya hemos visto la electricidad, las pantallas, los transistores... Con esto ya podríamos montar más o menos un ordenador. Salvo por un pequeño problema: ¿dónde guardamos los datos que usemos?Los sistemas de almacenamiento de datos han evolucionado muchísimo desde que se empezaron a desarrollar los ordenadores. El primero fue algo muy simple tanto que consistía únicamente en un trozo de cartulina con agujeros. Era la ficha perforada.Cada ficha contenía una serie de columnas con varios lugares cada una. Según un lugar estuviese perforado o sin perforar, representaba un 1 o un 0. El ordenador leía esos unos y ceros de la tarjeta y ejecutaba las instrucciones correspondientes.Pero lo que más sorprende de las tarjetas perforadas no es cómo funcionan, ni lo simples que son. Lo sorprendente es para qué fueron creadas y cuándo: en 1725 para controlar telares. No fue hasta el primer cuarto del siglo XIX cuando el francés Charles Babbage las usó para crear máquinas computadoras (mecánicas, por supuesto). Máquinas que, por cierto, no se llevaron a la práctica por impedimentos técnicos de la época.Lo malo de estas tarjetas es que no eran precisamente cómodas. No tenían gran capacidad: en la mayoría de tarjetas que se usaban no cabría el texto de un tweet (140 caracteres), así que imaginaos la cantidad de tarjetas que habría que usar para ejecutar un programa. Debían estar todas ordenadas (imaginaos qué gracia cuando a alguien se le caía un mazo de tarjetas) y a veces las perforaciones no salían bien, así que la ejecución daba errores. Vamos, un lío.La evolución del almacenamiento fueron las cintas magnéticas, que se empezaron a usar en ordenadores en los años 50. Con un cabezal magnético se manipulan las partículas imantadas adheridas a la cinta, y se disponían de una forma parecida a los códigos de barras. Cada barra representaba un uno o un cero según la disposición de las partículas.Las cintas resolvían muchos problemas: podías hacerlas tan largas como quisieras, no se desordenaban los datos y eran más cómodas. Aun así, tenían un ligero inconveniente, y es que eran secuenciales. No podías acceder automáticamente a los datos que quisieras como hacemos ahora en un disco duro, había que rebobinar.Los discos magnéticos, el gran saltoEl siguiente paso en el almacenamiento fueron los discos magnéticos. El principio es el mismo que el de las cintas: una superficie imantada, en el que cada región puede representar un uno o un cero. La diferencia es que la superficie es un círculo con anillos concéntricos, en los que las regiones son los sectores de los anillos. Ventajas: más densidad de información y no hace falta rebobinar.Los discos magnéticos son la base de dos soportes que todos conocemos bien: los disquetes y los discos duros. Los primeros en inventarse fueron los discos duros. El primer disco duro, de 1956 e inventado por Reynold Johnson para el IBM RAMAC apenas podía almacenar 5MB. Los discos duros más modernos tienen unas 800.000 veces más capacidad.Por su parte, la idea del disquete surgió como respuesta a la necesidad de IBM de crear un sistema de almacenamiento barato para cargar código en uno de sus ordenadores, el 370. Dave Noble fue el encargado de esta tarea: tras desechar tecnologías ya existentes, se le ocurrió almacenar la información en un disco de plástico magnetizado. El primer problema al que se tuvo que enfrentar: la suciedad, que estropeaba los discos.Pero salvado este primer escollo, el desarrollo avanzó sin casi problemas. En un año, Noble ya contaba con un equipo de 25 personas (al principio estaba él sólo), y en otros dos años (1971) el primer disquete de 8 pulgadas estaba en el mercado. Sin embargo, los disquetes más usados fueron los de 5,25 pulgadas, que almacenaban entre 100 KB y 1,2 MB (y que seguramente los recordaréis por el sonido que hacían al agitarlos); y los de 3 y media, que cabían en el bolsillo de una camisa y almacenaban 1,44 MB.No podía faltar el “primo” del disco magnético: el disco óptico. La base es la misma, sólo que en vez de usar partículas magnetizadas se usan surcos microscópicos hechos con láser. En este principio se basan los archiconocidos CDs y DVDs que nacieron en 1979 y 1995 respectivamente.El primer disco óptico, el VideoDisc, surgió en 1958. David Paul Gregg lo inventó a raíz de un artículo en una revista que proponía modificar una superficie usando luz visible. Sin embargo, esta tecnología no se empezó a comercializar hasta 1978 con el Laserdisc, que ocupaba más o menos lo mismo que un vinilo.Por último, también surgió una mezcla entre los discos ópticos y magnéticos, los discos magnético-ópticos. Estos discos usaban un láser para calentar la posición a escribir, y un cabezal magnético para escribir y leer datos. Son más complejos pero muchísimo más fiables porque verifican los datos después de escribirlos.Memorias Flash, ¿el futuro del almacenamiento?A mediados de los 90 empezaron a surgir un tipo de memorias no volátiles (esto es, que la información se queda guardada aunque no haya alimentación eléctrica), las memorias Flash, inventadas por Fujio Masuoka. Su nombre viene porque el proceso de borrado de datos recordaba al flash de una cámara.Las memorias Flash están ahora mismo por todas partes. Memorias USB, tarjetas de memoria en cámaras, almacenamiento en móviles… Sus características (totalmente electrónicas, resistentes a golpes, no hacen ruido y tienen un consumo muy bajo) las hacen ideales para almacenar una buena cantidad de datos sin ocupar demasiado espacio físico.Poco a poco están sustituyendo a los medios de almacenamiento tradicionales: sobre todo a los CDs y DVDs y, desde el lanzamiento del SSD en 2009, también a los discos duros magnéticos. Eso sí, en este último caso todavía se tiene que desarrollar la tecnología: es mucho más cara (unos 0,20€ / GB en SSD frente a los 0,06€ / GB de los discos magnéticos) y no tienen tanta capacidad.De momento, tendremos discos magnéticos para rato, hasta que los SSD y las memorias Flash bajen de precio. Después, ¿qué más podría haber? Lo más avanzado en lo que se trabaja es la nanotecnología: terabytes en menos espacio del que ocupa una uña. Al menos, eso es lo que promete IBM con Milipede. Impresionante, ¿verdad?

Conocida en todo el planeta, la bicicleta es ecológica, eficiente, durable y nos ayuda a hacer ejercicio mientras nos movilizamos. Se usa para trabajar, transportarse, hacer deporte, acrobacias, turismo, etc., y resulta vital para muchas personas día a día. Antes de la bicicleta, las maneras de moverse por la ciudad se limitaban al caballo y las carretas, de modo que este vehículo de dos ruedas supuso una revolución en la vida de las personas y la historia del transporte.Pese a que hoy en día nos pueden parecer simples, la bicicleta se inventó recién en la segunda mitad del siglo XIX, tras algunos intentos creativos, pero poco útiles.El precursor de la bicicleta fue la “máquina caminadora”, que llevándola a lo que existe hoy vendría a ser como las motos que usan los niños pequeños donde uno se sienta y se impulsa empujando con los pies. El inventor sin embargo no era un niño, sino el barón alemán Karl von Drais, que en 1817 armó este aparato. El vehículo tenía dos ruedas en línea, un armazón de madera donde uno se sentaba y un manubrio.Se le conoció como la “Draisienne” o la “Drais Laufmaschine”, pero nunca fue popular porque impulsarse así no te llevaba muy lejos. Al final quedó relegada a pasear por un sendero en un parque o jardín.Un nuevo intento de bicicleta fue creado en 1865, desarrollado por Pierre Michaux, Pierre Lallement y los hermanos Aimé, René, y Marius Olivier. El modelo incorporaba pedales puestos en la rueda del frente, con los que se hacía girar directamente la rueda. Estaba hecha de madera, con ruedas metálicas. La empresa Michaux fue la primera en producir en masa este “velocípedo”, que era tan incómodo, que la gente comenzó a llamarlo “el sacudehuesos”.Debido a la incomodidad, este tipo de velocípedos se convirtieron también en un juguete, usados para andar en circuitos bajo techo o academias.(cc) Ernst ViknePero la idea estaba plantada y con el consiguiente desarrollo de las tecnologías, el diseño fue mejorando. Durante la década de 1870, los avances en la metalurgia posibilitaron crear velocípedos hechos sólo de metal, desechando la madera. Los pedales seguían puestos en la primera rueda, que se hizo más grande y más grande: los fabricantes se dieron cuenta que mientras mayor era el tamaño de la rueda, más podías avanzar con una sola rotación de los pedales. Así que había que comprar una bicicleta tan alta como te alcanzaran las piernas para llegar a los pedales. Impulsarla así no era muy fácil.Poco después se agregaron neumáticos de goma, que hacían más suave el avance del vehículo. Estos fueron los primeros modelos que comenzaron a llamarse “bicicletas”, que fueron bastante populares entre los hombres jóvenes adinerados (costaban como seis salarios de un trabajador normal) en la década de 1880.Pero el modelo, además de ser caro, tenía algunos otros problemas. Como el conductor iba sentado muy arriba del centro de gravedad, si la rueda de adelante se topaba con una piedra o algún obstáculo repentino, el chofer salía disparado hacia adelante, cayendo de cabeza al estar sus piernas atrapadas por el manubrio.Bicicletas segurasLa idea de ponerle una cadena a la bicicleta, para transferir la fuerza del pedaleo a la rueda de atrás, nació en 1879, del ingeniero inglés Harry John Lawson. La cadena había sido usada anteriormente en triciclos, y agregaba un mayor nivel de seguridad a la bicicleta. Sin embargo, su diseño no tuvo éxito comercial en ese momento, quizás por su complejidad y altos costos. La propuesta de Lawson hacía que los pies del conductor pudieran alcanzar el suelo, haciendo más fácil detenerse. Los pedales impulsaban la rueda trasera, lo que hacía que los pies se mantuvieran lejos de la rueda frontal.La idea de la cadena no tomaría fuerza hasta 1885, cuando J.K. Starley lanzó un modelo que conectaba el marco de la bicicleta con el engranaje de la rueda de atrás. Estas bicicletas fueron conocidas como “bicicletas de seguridad”, debido a la menor altura del asiento y mejor distribución del peso.Poco después se agregó al armazón de la bicicleta el tubo donde va el asiento, creando el diseño de diamante de la bicicleta moderna. Esta bicicleta era mucho mejor que lo que existía hasta el momento, aunque todavía faltaba una última innovación: las ruedas inflables con neumáticos.El inventor de estas ruedas fue un veterinario escocés de nombre John Boyd Dunlop (¿les suena familiar el apellido?) que estaba tratando de hacer que el viaje en triciclo de su hijo fuera más cómodo. Así, agregó una cámara inflable alrededor de la rueda, que iba dentro de un neumático, lo que permitía amortiguar mejor el impacto del suelo al avanzar en el vehículo.El invento fue adoptado rápidamente por la bicicleta, lo que la hizo inmensamente popular en la década de 1890. Era un método de transporte práctico y flexible, y no sólo los hombres la usaban sino también las mujeres, que se deshicieron de los corsets para instituir el “vestirse con sentido común” para poder moverse.Otras innovaciones se agregaron después: los frenos de pedal en 1898, los cambios de velocidad en 1905 y los frenos con cables también por la misma época. Antes de la invención del auto, había dos medios de transporte principales para personas privadas: carretas a caballo y la bicicleta. Fueron, de hecho, los ciclistas los que empezaron a pedir a los gobiernos mejores caminos para desplazarse, pavimentando – literalmente – la vía para los automóviles que se desarrollarían después.
¿Habrá acaso algún otro artículo de las “antiguas oficinas” que hoy en día siga estando presente en la gran mayoría de las actuales? Luego de bastante más de cien años de existencia, el clip ha perdurado sin cambios (con muchas variables, pero ninguna más útil y sencilla que la original) y como la gran mayoría de las historias de inventos que tocamos en esta sección, tiene una historia particular y peculiar, digna de ser contada.Hasta pasada la mitad del siglo XIX, los documentos y papeles solían ser unidos con alfileres rectos, que era una solución económica, funcional y fácil de remover, a diferencia de los corchetes. El problema es que ambos dejaban hoyos en las hojas y no pocos se los clavaban en el intento, por lo que pronto tenían que cambiar y sucedió prácticamente en paralelo y en distintas partes del mundo. No todas fueron patentadas, por lo que hasta el día de hoy no existe completo consenso respecto de quién y cuándo fue su real inventor.Seguro escuchaste alguna vez que el clip es noruego, pero ¿lo será realmente? Vamos viendo:El Gem y tantos otrosSegún el Early Office Museum, la primera patente para un clip de alambre doblado para papel fue otorgada el 23 de abril de 1867 al estadounidense Samuel B.Fay. Este artículo surgió en un principio para adjuntar tickets a los géneros textiles, pero apuntaba que también servían para juntar papeles. No obstante, su diseño -al igual que la cincuentena patentada antes de fin de siglo- no se considera que guarden semejanza con el modelo que conocemos en la actualidad.El tipo de clip de alambre para papel más común y que sigue empleándose hasta hoy es el Gem (de la Gem Manufacturing Company), que curiosamente nunca fue patentado, pero que ya se fabricaba en Gran Bretaña a inicios de la década de 1870, según el profesor Henry J. Petroski, experto estadounidense en innovaciones tecnológicas. Escribió sobre él en 1883, pero su artículo no tenía ilustraciones, por lo que podía haber sido diferente al Gem que trascendió en el tiempo.En 1877, el también estadounidense Erlman J. Wright patentó el primer objeto explícitamente diseñado para sujetar papeles y principalmente periódicos, similar a los modelos actuales. Varias patentes estadounidenses siguieron durante las últimas décadas del siglo XIX (acá una extensa lista).La prueba definitiva del Gem llegó en 1899, año en que el estadounidense William Middlebrook patentó una “máquina para fabricar clips”, cuyo dibujo muestra claramente que se trata de un clip tipo Gem perfectamente reproducido. Y el hecho de que no lo haya mencionado por su nombre indica que probablemente ya fuera bastante conocido entonces.Desde entonces, múltiples variaciones estéticas del mismo objeto (y en absoluto necesariamente más prácticas) fueron patentadas. Así el Gem es de seguro la imagen que a todo el mundo se le viene a la cabeza al hablar de un clip; es de fácil uso, sujeta sin romper y almacena sin desordenar, y ello hace que su diseño perdure hasta ahora sin que sea posible mejorarlo.El mito noruegoPero la polémica no termina ahí. No. Porque existe esta creencia de que el país de origen del clip es Noruega. Mucha gente piensa por ello, pero ¿por qué?Porque el noruego Johan Vaaler diseñó un producto que obtuvo sus patentes en Alemania (1899) y Estados Unidos (en 1901) ya que en su país no existían aún los registros, pero su inconveniente es que le faltaba una de las vueltas de alambre del clip que conocemos por lo que era menos útil, pero además el hombre no estaba al tanto de que ya existía una versión mucho mejor que la suya en el mercado. Entonces nunca llegó a la etapa de producción ni menos de comercialización. Gem ya se había robado la película.Luego de su muerte, sus compatriotas regaron el mito de que el clip había sido inventado por un genio noruego al que no se le había dado su real reconocimiento. Así lo reflejaban las enciclopedias y diccionarios noruegos desde la década de 1950, cosa que al poco andar se contagió a libros internacionales, globalizando la falsa creencia.Como dato bonus al respecto (y que ayudó aún más a urdir el mito), durante la Segunda Guerra Mundial, la ocupación alemana en Noruega impidió a los escandinavos a lucir cualquier distintivo de la realeza en sus solapas, entonces los patriotas comenzaron a usar clips en ellas en señal de resistencia, solidaridad y unidad, pasando desapercibidos por los Nazi durante un tiempo. Pronto fueron prohibidos y su utilización arriesgaba duros castigos.El monumento en Noruega.Incluso en 1989 se levantó un monumento de cerca de siete metros de altura en una universidad cercana a Oslo en honor a Vaaler, pero lo gracioso es que el clip erigido corresponde a un Gem, distinto al patentado por el inventor local.Un utensilio multiusoEn fin. Más allá de la discusión de quién fue el creador de tal o cual modalidad del clip, el hecho concreto es que se trata de un artículo que pese a encontrarnos inmersos en una época absolutamente tecnologizada, sigue tan vigente como hace un siglo y siendo útil en su forma original o para mil otras tareas al estirarse alguna de sus extremidades. O díganme que nunca usaron un clip para una tarea diferente que la de sujetar papeles, como para resetear algún artefacto o para abrir una bandeja de CDs, o para sacar la tarjerta SIM de un iPhone.Tan cotidiano es, que además pasó a ser el ícono que simboliza los archivos adjuntos en los correos electrónicos o el poco querido personaje de auyda que aparecía para ayudar cada vez que intentabas hacer algo nuevo en algún programa de Office de Microsoft.Pueden dejar sus distintas aplicaciones e historias con este trozo de alambre en los comentarios (juro que rescataré cada uno de sus aportes desde el spam para que se vean publicados).

Esta semana aprovechamos la visita a Chile del padre del “reloj más resistente a los golpes del mundo” -el ingeniero japonés de Casio, Kikuo Ibe- para entrevistarlo y contarles a ustedes la interesante historia de la creación de los famosos “G-Shock”, un reloj que resiste golpes tan duros que es usado por militares, deporte aventura, excursiones al aire libre, etc. Ibe está en Santiago por el Shock The World Santiago Tour 2011.Como tantos otros grandes inventos de la vida, la idea de este reloj indestructible provino de la necesidad. Sucede que en Japón existe la tradición de que a los adolescentes que pasan a Enseñanza Media (o Secundaria, según el país, pero cuando tienen 13 o 14 años) su padre les regale un reloj. Ibe le tenía particular cariño al suyo, que lo acompañó durante toda su etapa estudiantil, en Ingeniería y en su llegada a trabajar a Casio. En 1981, este aparato se le cayó estando en su oficina y se rompió. El dolor por la pérdida de su preciado regalo de graduación lo llevó a empecinarse con la idea de crear un reloj que no se rompiera con los golpes. “Desde entonces me dio vueltas en la cabeza la idea de desarrollar un reloj resistente a los golpes; que no se rompiera”, rememora Ibe.Así, formó el “Project Team Tough” de manera paralela a sus funciones en Casio. Reclutó un par de compañeros y comenzó con un trabajo de investigación y diseño del dispositivo indestructible. Su simple concepto resultó ser un verdadero dolor de cabeza en la implementación. Probaron una y otra vez con distintos prototipos y los lanzaban desde la ventana de un baño a diez metros de altura (porque no podía usar los laboratorios de Casio para un proyecto no oficial). Pero todos se rompían, y los que aguantaban igual se dañaban en su interior.La clave estaba en el parque…La respuesta finalmente la encontró observando a unos niños jugando con una pelota de goma en un parque e imaginando su reloj dentro de ella. Este fue el punto de partida para el material absorbente de golpes del G-Shock; una estructura que bautizó como Floating Module Configuration, que vendría a ser una serie de capas que absorben los movimientos para proteger su núcleo de componentes.“El Floating Module son cinco niveles o capas de protección que flotan una dentro de otra sólo fijas por puntos mínimos, cosa de que cada una vaya absorbiendo parte del golpe y la ubicada más al interior no reciba el impacto”, explica su creador.En este punto también quise salir de la duda y consultarle el significado de la “G” en el nombre: “La ‘G’ de G-Shock proviene de ‘gravedad’, por ende el nombre de los relojes significa que son resistentes a los impactos por gravedad. El nombre se obtuvo trabajando en conjunto con el área de investigación y desarrollo de Casio”, acota el ingeniero japonés.Así, tras varios y largos meses quemándose las pestañas día y noche, dio con el prototipo del modelo que finalmente saldría a la venta en abril de 1983: el G-Shock DW-5000C, del cual Ibe conserva uno hasta el día de hoy.Su línea de relojes no tuvo tan buena recepción de la gente en los primeros años, presumiblemente por el poco convencional bulto en la muñeca, pero hacia los ’90 se masificaron definitivamente para alcanzar fama mundial, de la mano de diseños más atractivos y líneas femeninas y para adolescentes.- En los 28 años de existencia, la tecnología puesta en los G-Shock no ha variado prácticamente nada. ¿Por qué?Su característica fundamental es que es indestructible, a diferencia de uno fino, que se te cae y deja de funcionarLa tecnología es básica; resistente a los golpes. Ese concepto no se cambia, pero a lo largo de estos casi 30 años de existencia sí se ha innovado incorporando celdas solares en su interior y alimenta una pila que no se cambia nunca, además de contar con características para deportes extremos, como altímetro, barómetro y la resistencia a 200 metros de profundidad en el agua. También, con el tiempo comenzó a agregarse diseños y colores, sobre todo con la creación de la línea femenina y de jóvenes.- ¿Y qué característica tecnológica o función le gustaría implementar en sus relojes?Entiendo que hay muchas personas que utilizan celulares y no necesitan llevar reloj, pienso en agregarles una función que pueda integrar ambos dispositivos y que avise si se nos queda el teléfono en alguna parte o que nos llegue un alerta al reloj si es que recibimos algún correo electrónico o mensaje de texto.- ¿Cuál es la prueba más extrema a la que ha sometido un G-Shock?La prueba típica que realizábamos en un principio con los ejemplares para probar su resistencia era dejarlos caer desde una altura de diez metros, pero también alguna vez hicimos la prueba de pasarle por encima con un camión y tampoco le pasó nada. Eso me hace pensar que los G-Shock son más fuertes y resistentes de lo que creo.- ¿Tiene una colección de sus relojes en su casa?No, para nada. Ahora sólo tengo dos; el primero y más básico, y este otro (un DW-5600 que lleva puesto) que en diseño es bien similar al original.- ¿Alguna vez ha llegado alguien a reclamarle que su G-Shock se rompió?No. Sinceramente, nunca he oído algún reclamo de alguien que se le haya roto su G-Shock.

Seguimos con nuestro especial de las tecnologías que han cambiado este mundo con un ingenio que está teniendo muchas aplicaciones más de las que inicialmente nos pensábamos: el GPS o Sistema de Geoposicionamiento Global. Gracias al GPS, determinar nuestra localización es ahora cuestión de un simple toque en nuestras pantallas táctiles.¿Cómo se consiguen esos datos? ¿Cómo sabe nuestro teléfono que estamos en un punto determinado en unos instantes? Es algo que jamás hubiéramos imaginado poder hacer hace diez años, y menos con un teléfono que se puede considerar como un miniordenador de bolsillo. El secreto radica en 24 satélites que orbitan nuestro planeta, y cuyos sensores cubren toda su superficie. Cuando queremos localizarnos con un dispositivo que use GPS, éste recibe una señal de como mínimo tres satélites que triangulizan nuestra posición basándose en el tiempo que tarda la señal enviada en llegar al dispositivo desde los satélites.El detonante: el efecto doppler y los rusoslink: http://www.youtube.com/watch?v=TbAXkWPasYw&feature=player_embeddedTodo empezó el 4 de octubre de 1957, con el lanzamiento del primer satélite artificial por parte de los rusos. El Sputnik I era medido usando el efecto Doppler, un fenómeno en las ondas de sonido provenientes de un objeto móvil responsable de que el sonido de un tren sea diferente cuando se aleja que cuando se acerca. Los estadounidenses aprovecharon este sistema creando a TRANSIT, que conseguía lo mismo y se aplicó militarmente en los años 60 para poco más tarde estar disponible para uso comercial.Lo malo del sistema TRANSIT es que para poder recibir la posición correcta debías estar quieto, y dicha posición no se actualizaba hasta dentro de 40 minutos. Tuvimos que esperar hasta los años setenta para que la Fuerza Armada de los Estados Unidos desarrollara un sistema más complejo y eficiente, con una red de once satélites que no saldrían de la atmósfera terrestre hasta los años ochenta. El sistema, para ese entonces, se llamaba NAVSTAR GPS. Personajes como el científico Roger L. Easton, Ivan A. Getting y Bradford Parkinson, considerados padres del sistema GPS, recibieron reconocimiento en forma de premios y honores estatales por su duro trabajo durante esos años.A partir de entonces, la red de satélites se ha ido modernizando y haciéndose más grande. Ronald Reagan, ex-presidente de los Estados Unidos, ordenó que el GPS pudiese ser usado por los servicios civiles después de que un avión con 269 personas a bordo que entró en el espacio aéreo restringido de ese país, fue abatido por las fuerzas rusas. Bill Clinton, predecesor de George Bush en la presidencia del país norteamericano, contribuyó a que el sistema ganara cinco veces más precisión con una orden para eliminar una restricción que impedía una mayor precisión de cien metros.En abril de 1995, los Estados Unidos consideraron que la red de satélites tenía una capacidad operacional total. De aquí a nuestros días, el GPS ha sido utilizado por las organizaciones militares para mantener buenos datos de la posición de sus naves y vehículos, aunque ahora lo usan incluso todos los soldados de forma individual.La aplicación en el mercado doméstico y social: un boom en los coches y otro en los móvileslink: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=L3wLoT_8K6EEl GPS tuvo su primera entrada al mercado general con los navegadores para el coche. ¿Quién no sabe lo que es un TomTom? A cien metros. Gire. A la. Derecha. Lo que en un principio estaba reservado para los vehículos de gama alta y se encontraba irremediablemente integrado en la consola de conducción, ahora se puede comprar para cualquier coche e incluso moto a un precio mucho más asequible.Pero donde realmente el GPS ha encontrado su mayor explosión es en los terminales móviles cobrando la forma de A-GPS o GPS asistido ayudándose de las torres de telefonía y las redes Wi-Fi públicas para posicionarse mejor. El iPhone de Apple fue el primer terminal en exprimirlo tanto como pudo, y con su competencia adoptando la misma actividad han nacido centenares de servicios y redes sociales que toman nuestras coordenadas como base (Foursquare siendo la más popular). Paralelamente, por supuesto, han surgido problemas de privacidad relacionados con nuestra localización.¿Y el futuro? ¿Cómo podemos exprimir aún más el sistema GPS? Las redes sociales y servicios que veremos nos lo dirán. También hay que destacar a Galileo, el sistema de geolocalización europeo que podrá interoperar con el GPS (y su equivalente ruso GLONASS) para ofrecer coordenadas con un margen de error minúsculo. Parece que en los próximos años veremos, principalmente, un aumento en la rapidez y en la exactitud de nuestras coordenadas. Esperemos que esto no suponga un aumento de la basura espacial debido a demasiados satélites, un problema que por desgracia es ya demasiado evidente.