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odomok197

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San Martin-Rosas-Peron
InfoporAnónimoFecha desconocida

Organizada por el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, la Municipalidad de Las Flores, la Confederación General del Trabajo –delegación regional Las Flores- y la Escuela Bilingüe Dante Alighieri, se llevó a cabo en la sede de esta última, los días 16 al 23 de abril de 2007, la exposición “La Guerra del Paraná y sus Banderas”, que fue inaugurada por el Director de la muestra y de la Biblioteca Popular “Adolfo Saldías”, señor Antonio Testa. (1) En dicha oportunidad tuve el privilegio de oficiar de guía de las visitas tanto de alumnos de distintos establecimientos educativos de la ciudad, cuanto de público en general. Las preguntas de los asistentes giraron en torno, y cómo es lógico, a los objetos exhibidos: las famosas cadenas, los uniformes, las municiones, etc. Pero hubo dos interrogantes más destacados: el primero de una profesora de historia, el segundo de un alumno de Polimodal. Vayamos al de la docente:¿Exiten testimonios de que el General Juan Domingo Perón haya manifestado que su obra de gobierno siguió la línea de don Juan Manuel de Rosas? Sí, existen. El recordado Fermín Chávez informa sobre este asunto en su libro “Siete Escolios sobre Perón”, del cual se extraen los datos para la redacción de este artículo. (2) Si bien hasta el exilio, Perón no se referirá nunca a Rosas, cabe señalar que fue alumno en el Colegio Militar del profesor Julio Cobos Daract, partidario de la nueva escuela histórica –que luego se conocería como “revisionismo”- aparecida con Adolfo Saldías y Ernesto Quesada. “:::Esto viene a cuento –dice Chávez- por la aparición de un documento de 1918, es decir, del entonces teniente Juan Perón, en el cual Rosas es parte importante de su texto. Se trata de una carta que el joven oficial de infantería envía a sus padres desde el Arsenal Esteban de Luca, en que revistaba.” La carta está fechada el 26 de noviembre de 1918 y su original obra en el archivo familiar de Alejandro Rodríguez Perón. Entre otras cosas, dice Perón: “…no olvides papá que este espíritu de patriotismo que vos mismo supiste inculcarme, brama hoy un odio tremendo a Inglaterra que se reveló en 1806 y 1807 y con las tristemente argentinas Islas Malvinas, donde hasta hoy hay gobierno inglés; por eso fui contrario siempre a lo que fuera británico, y después de Brasil a nadie ni a nada tengo tanta repulsión”. “Francia e Inglaterra siempre conspiraron contra nuestro comercio y nuestro adelanto y si no a los hechos: “En 1845 llegó a Buenos Aires la abrumadora intervención anglo-francesa; se libró el combate de Obligado, que no es un episodio insignificante de la Historia Argentina, sino glorioso por (que) en él se luchó por la eterna argentinización del Río de la Plata por el cual luchaban Francia e Inglaterra por política brasilera encarnada en el diplomático V isconde de Abrantes. “Rosas, con ser Tirano, fue el más grande argentino de esos años y el mejor diplomático de su época…” Después de reseñar brevemente las habilidades diplomáticas del Restaurador, menciona el “…grato recuerdo que tenemos de Rosas que fue el único gobernante desde 1810 hasta 1915 (3) que no cedió ante nadie ni a la Gran Bretaña y Francia juntas… Rosas ante que todo fue un patriota”. Continúa don Fermín expresando que “…en el Año Sanmartiniano de 1950 muchos pudieron decir que el entonces Presidente politizó al general de los Andes, así cuando, el 30 de diciembre, dijo: »El Libertador no pudo soñar para el pueblo argentino una libertad a medias o regateada desde afuera o desde adentro del país«. O con esto otro: »Los justicialistas nos inspiramos en el general San Martín cuando queremos una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana, porque él no pudo soñar con un pueblo argentino que sólo tuviera la libertad de morirse de hambre«”. En las conocidas conversaciones durante su exilio español con Tomás Eloy Martínez (publicadas en síntesis por la revista Panorama) y refiriéndose a las líneas históricas argentinas, dirá Perón: »Por primera vez, con los federales, cristaliza algo fuerte: ya no es la línea masónica, sino la nacional que corresponde a la línea hispánica, porque siempre hubo una resistencia contra Inglaterra. En ella militaron Rosas, Yrigoyen y yo«. En octubre de 1970 y como regalo de cumpleaños, Fermín Chávez envió a Perón su obra “Iconografía de Rosas y de la Federación” , a lo que el homenajeado respondió, el 20 de octubre, con una carta en la que expresaba: »Es todo un homenaje a Don Juan Manuel, el primero que después de San Martín, muere en el exilio por haber defendido dignamente la soberanía popular y la independencia de la Patria. Los que se han dicho sanmartinianos, parecen no haber comprendido la lucha contra el colonialismo que realizó Rosas, lo que San Martín vio claro a quince mil kilómetros de distancia. El le rindió a Rosas el mejor homenaje que un soldado puede rendir a otro soldado: su sable libertador»

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Lo que Rosas no hizo
InfoporAnónimoFecha desconocida

A Rosas no lo sacaron por lo que hizo. Lo sacaron por lo que NO hizo. - No fue un tirano por imposición propia. - No gobernó para una minoría privilegiada. - No les dio el gusto a los ingleses. - No les dio el gusto a los franceses. - No le dio el gusto a los iluminados - No desconfió lo suficiente de Urquiza NO FUE UN DICTADOR POR IMPOSICIÓN PROPIA, sino por pedido de la Legislatura en varias más de cuatro oportunidades debido a las circunstancias de la anarquía, y después de un plebiscito (a su pedido) en el que obtuvo un apoyo casi unánime: “No se tiene aún noticia de ciudadano alguno que no fuese a votar (Plebiscito del 26, 27 y 28 de marzo de 1835 en Buenos Aires por el cual la ciudadanía se pronunció en concederle la Suma del Poder Público a Roas) Debo decirlo en obsequio de la verdad histórica, nunca hubo un gobierno más popular y deseado ni más sostenido por la opinión...que el de Don Juan Manuel de Rosas” . (Domingo F. Sarmiento.“Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga“. Santiago de Chile, 1845). NO GOBERNÓ PARA UNA MINORÍA PRIVILEGIADA. Gobernó para todos, y en especial para las clases bajas. “Se paseaba triunfante por las calles de Buenos Aires, hacía gala de su popularidad, recibía a todo el mundo, era un eco de alegría y de aplausos el que se alzaba por donde él pasaba; su casa era el pueblo, el pueblo lo amaba”. Florencio Varela. (Extraído de la obra de Manuel Gálvez, “La vida de Rosas”. Editorial Tor. “He tenido la satisfacción de ver muchas cosas de él. Su poder en el país es tan extraordinario como su modestia y moderación” (informa Parish a Londres) Los miembros del Gabinete de Rosas “son todos hombres honestos y de buena disposición” “No es sensato juzgar con ligereza los motivos de un hombre que ha descubierto la manera de gobernar a uno de los pueblos más turbulentos e inquietos del mundo y que lo a hecho con tal éxito que, aunque existan muchos motivos de de queja y no poco descontento, cualquier hombre del país consideraría la muerte o aun la caída del general Rosas con la calamidad mas negra. Tal vez sería ciertamente la señal de desorden y de luchas intestinas que reducirían el país a la miseria”(Informe de Henry Southern a Palmerston). Los hechos le darían la razón a Southern, a tal punto que al poco tiempo de la caída re Rosas, el propio Urquiza recocería que: “Hay un solo hombre para gobernar la Nación Argentina, y es Don Juan Manuel de Rosas. Yo estoy preparado para rogarle que vuelva aquí” (Urquiza al representante ingles Gore, al partir para reunirse para el encuentro se San Nicolás. Mayo de 1852. J.M.Rosa. Tomo VI. P.34 – H.S.Ferns Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX. p.297) “...en comunicaciones anteriores he tratado de hacer un esbozo de este hombre extraordinario…en términos generales es una persona de educación limitada pero se parece a esos extranjeros (farmers) que abundan en nuestro país y son considerados la mejor garantía de nuestra libertad…es sumamente suave de maneras y tiene algo de las reflexiones y reservas de nuestros jefes indios…no hace ostentación de saber pero toda su conversación trasluce un excelente juicio y conocimiento de los asuntos del país y el más cordial y sincero patriotismo…mucho se espera de sus condiciones personales…me declaró que la primera preocupación de su gobierno sería estrechar aún más las relaciones de amistad con el presidente y la nación norteamericana” (comunicación de J.M.Forbes, Consul de EEUU a su gobierno con motivo de la asunción de Rosas al poder) “El primero que después de San Martín muere en el exilio por haber defendido dignamente la soberanía popular y la independencia de la Patria. Los que se han dicho sanmartinianos parecen no haber comprendido la lucha contra el colonialismo que realizó Rosas, lo que San Martín vio claro a quince mil kilómetros de distancia. Él le rindió a Rosas, él le rindió a Rosas el mejor homenaje que un soldado puede rendir a otro soldado: su sable libertador...”. Carta de J.D. Perón del 20 de octubre de 1970 al historiador Fermín Chávez publicada por este historiador en su libro “La Vuelta de Don Juan Manuel”. Edit Theoría. Bs. As. 1991. “Rosas... llegó un momento en que dominó por completo el escenario del país y su acción trascendió los límites de Argentina... Rosas tuvo amigos entre gente importante y entre los humildes. Mas su prestigio como hombre lo afirmó en estos últimos; entre los importantes se incubaron sus enemigos... A los personajes federales del interior, los envolvió en una trama amistosa tan fuerte y sutil que sin su conocimiento haría inexplicable la acción política desplegada. Con Estanislao López y Juan Facundo Quiroga estructuró la confederación a partir de 1831 sobre la base de un íntimo entendimiento... En la correspondencia sostenida con uno y otro y los respectivos actos de conducta aparenta dos ecuaciones personales diferentes fruto de una conciencia política proteiforme. Es un Príncipe Criollo”. Emilio Ravignani. Jurisconsulto, historiador y Profesor universitario. Uno de los creadores de la Nueva Escuela Histórica. Diputado de la Unión Cívica Radical desde 1936 por tres períodos. Testimonio extraído del libro de Fermín Chávez “La Vuelta de Don Juan Manuel”. Edit. Theoría. Bs. As. 1991. “Lo que hay de cierto es que el poder de Rosas se apoya efectivamente en el elemento democrático, que Rosas mejora la condición social de las clases inferiores, y que hace marchar a las masas populares hacia la civilización dando al progreso las formas que permiten las necesidades locales. La guerra de los gauchos del Plata contra los unitarios de Montevideo representa en el fondo la lucha del trabajo indígena contra el capital y el monopolio extranjeros y encierra para los federales una doble cuestión: de nacionalidad y de socialismo” (Palabras de Laurent de l´Ardeche, diputado socialista francés, el 8-01-1850 en le parlamento francés. Publicado en “La Republique” de París el 9-1-1850 y en “La gaceta Mercantil” del 20-4-1850) “El objeto es tributar a Ud. Mis mas sinceros agradecimientos al ver la constancia con que se empeña en honrar la memoria de este viejo amigo; como lo acaba de verificar en su importante mensaje del 27 de Diciembre pasado, y que como argentino me llena de verdadero orgullo, al ver la prosperidad, paz interior, el orden y el honor restablecidos en nuestra querida patria; y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles, en que pocos Estados se habrán hallado. Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente, como igualmente a toda la Confederación Argentina. Que goce Ud. De salud completa y que al terminar su vida pública sea colmado del justo reconocimiento de todo argentino, son los votos que hace y hará siempre a favor de Ud. este apasionado amigo y compatriota. QBSM (José de San Martín, B. Sur Mer, 6 de mayo de 1850) NO LES DIO A LOS INGLESES el gusto de imponer sus reglas ni su librecomercio, para transformarnos en una colonia del imperio. Y NO LE DIO EL GUSTO A LOS FRANCESES, de venir a buscar glorias perdidas en otros lugares. La ley de aduanas de 1835 impidió en “librecomercio” abierto y sin restricciones, e incentivó la incipiente industria en el interior, lo que fue agradecido en resoluciones de varias legislaturas provinciales. Respetó los derechos de los ingleses por el tratado de 1825, pero no les dejo las puertas abiertas a la libre navegación de los ríos, como si el Paraná fuera el Támesis. Y juntos y por separado, les hizo refregar el hocico en el polvo de la derrota, y desagraviar el pabellón nacional con 21 salvas de cañón. “En un tiempo que estamos tan pobres de gloria y desde tanto tiempo. ¿el gobierno francés no debe aprovechar la ocasión de adquirir un poco de gloria? (Diputado Delisle en la Asamblea Nacional de Francia. 30-4-1850) JMR La Caída. T.1-225 “Debemos aceptar la paz que quiere Rosas, porque seguir la guerra nos resulta un mal negocio” (Dicho por Palmerston en el Parlamento Ingles al pedir la aprobación del tratado Southern-Arana) “Rosas no ataca, pero sabe defenderse, y su política se halla encarnada en frases vulgares pero sentenciosas que acostumbra a repetir: "Quien me la hace, me la paga. Quien me busca me encuentra. Y al son que me tocan, bailo.” (De Angelis.Dic 1850) JMR t.1.230) Mis queridos padres: Francia e Inglaterra siempre conspiraron contra nuestro comercio y nuestro adelanto y sino a los hechos: En 1845 llegó a Buenos la abrumadora intervención Anglofrancesa; se libró el combate de Obligado, que no es un episodio insignificante de la Historia Argentina, sino glorioso porque en él se luchó por la por la eterna argentinización del Río de La Plata por el cual luchaban Francia e Inglaterra por la política brasilera encarnada en el diplomático Vizconde de Abrantes. Rosas con ser tirano, fue el más grande argentino de esos años y el mejor diplomático de su época, ¿no demostró serlo cuando en medio de la guerra recibió a Mr. Hood y haciendo amueblar lujosamente su casa dijo: Ofrézcansela al Mister, seguro de las ventajas que obtendría? Nos demostró ser argentino y tener un carácter de hierro cuando después de haber fracasado diez plenipotenciarios ingleses consiguió más por su ingenio que por la fuerza de la República que en esa época constaba sólo con 800.000 habitantes; todo cuanto quiso y pensó de la Gran Bretaña y Francia; porque fue gobernante experto y él siempre sintió gran odio por Inglaterra porque ésta siempre conspiró contra nuestro Gran Río, ese grato recuerdo tenemos de Rosas que fue el único gobernante desde 1810 hasta 1915 que no cedió ante nadie ni a la Gran Bretaña y Francia juntas y como les contestó no admitía nada hasta que saludasen al pabellón argentino con 21 cañonazos porque lo había ofendido; al día siguiente, sin que nadie le requiriera a la Gran Bretaña, entraba a los Pozos la corbeta de Harpy y, enarbolando el pabellón argentino al tope de proa, hizo el saludo de 21 cañonazos. Rosas ante todo fue patriota. (Original en Archivo de la Familia Perón. El teniente Perón escribía desde el Arsenal Esteban de Luca, lugar de su destino desde 1917) “Buenos Sentimientos le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país y a los servicios muy altos que le debe y que soy el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle”. Justo José De Urquiza. Carta a Rosas del 24 de agosto de 1858. Extraída del libro de Mario César Gras “ Rosas y Urquiza. Sus relaciones después de Caseros “. Edic. Del Autor. Bs. As. 1948. “Toda mi vida me atormentará constantemente el recuerdo del inaudito crimen que cometí al cooperar, en el modo en que lo hice, a la caída del General Rosas. Temo siempre ser medido con la misma vara y muerto con el mismo cuchillo, por los mismos que por mis esfuerzos y gravísimos errores, he colocado en el poder.” (Fragmento de carta de Urquiza a un tucumano de 18 años después de caseros, de fecha 3 de marzo de 1870 y publicada a fs, 326. tomo3 de la Historia de los Gob. De las Provincias Argentinas de A. Zinny, ed. 192º - cita de Raúl Rivanera Carlés, Rosas Pág. 13) Rosas defendió con ahínco la independencia de la República Argentina, resistiendo a la intervención extranjera y la independencia de la provincia de Buenos Aires dentro de la Confederación de provincias argentinas, dijimos todo lo que puede decirse sobre sus principios. Todo lo demás era cuestión de oportunidad y acomodación de desarrollo y de presiones ejercidas primero y en un punto y luego en otro. Esto acaso explique los repetidos fracasos de sus enemigos, ya que ellos siempre tendieron a juzgarlo por sus declaraciones mas extremas y sus peores actos, lo cual les impidió apreciar sus condiciones para las negociaciones sagaces y solapadas. (H.S Ferns. Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX.p.222) Dice el Libertador …”que los argentinos no son empanadas que se comen con solo abrir la boca”, legando luego a Rosas en testamento su sable libertador de medio continente …..” El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”. San Martín 3er. Artículo del testamento. “Correspondencia entre San Martín y Rosas” de Font Ezcurra. Edit. Plus Ultra. Bs. As. 1965. Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, N°46. Enero Marzo 1997. “...COMO ARGENTINO ME LLENA DE UN VERDADERO ORGULLO AL VER LA PROSPERIDAD, LA PAZ INTERIOR, EL ORDEN Y EL HONOR, restablecidos en nuestra querida Patria y todos estos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles en que pocos estados se habrán encontrado; deseo que al terminar su vida pública se vea colmado del justo reconocimiento del pueblo argentino, son los votos que hace y hará siempre a favor de Ud. éste su apasionado amigo y compatriota”. “Q.B.S.M.” (Que besa sus manos) Firmado San Martín. Carta de José de San Martín a Juan Manuel de Rosas desde Boulogne Sur Mer del 6 de mayo de 1850. Extraída del libro de Font Ezcurra “Correspondencia entre San Martín y Rosas”. Edit. Plus Ultra. Bs. As. 1965. Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas N° 46 ROSAS NO LE DIO EL GUSTO A LOS ILUMIDADOS unitarios y doctores que querían dictar una constitución, un “cuadernito”, aun en la anarquía como la de 1826 de Rivadavia, unitaria y centralista, que fue rechazada de plano por el interior. Firmó en cambio el Pacto Federal de 1831, que fue la primera “constitución”. Se negó tozudamente a promulgar el “cuadernito” que pretendían los unitarios. Tanto en su época como posteriormente y por distintos historiadores, a Rosas se le recriminó “no haber querido constituir el país” y haberse negado a dictar una constitución. Rosas si embargo pensaba que debía organizarse bajo el “Pacto Federal” y recién cuando el país este libre de conflictos internos y dictadas las leyes provinciales, recién entonces dictar la Constitución Nacional. Sin esas condiciones previas, de nada serviría dictar “un cuadernito”. Para muchos eso solo era “una excusa del dictador”. En febrero de 1873, Vicente G. Quesada y su hijo Ernesto visitan a Rosas en su destierro inglés. En la ocasión, esto es, veintiún años después de la batalla de Caseros, Rosas pasa revista a su gestión de gobierno y reitera su concepción del gobierno autocrático, de fuerza y paternal. “Señor –le dijo de repente mi padre-, celebro muy especial esta visita y no desearía retirarme sin pedirle que satisfaga una natural curiosidad respecto de algo que nunca pude explicarme con acierto. Mi pregunta es esta; desde que usted, en su largo gobierno dominó al país por completo, ¿Por qué no lo constituyó usted cuando eso le hubiera sido tan fácil, y sea dentro o afuera del territorio, habría podido entonces contemplar satisfecho su obra con el aplauso de amigos y enemigos? -Ah!- replico Rosas, poniéndose súbitamente grave y dejando de sonreír- lo he explicado ya en mi carta a Quiroga. Esa fue mi ambición, pero gasté mi vida y mi energía sin poderla realizar. Subí al gobierno encontrándose el país anarquizado, dividido en cacicazgos hoscos y hostiles entre si, desmembrado ya en parte y en otras en vías de desmembrarse, sin política estable en lo internacional, sin organización interna nacional, sin tesoro ni finanzas organizadas, sin hábitos de gobierno, convertido en un verdadero caos, con la subversión mas completa en ideas y propósitos, odiándose furiosamente los partidos políticos; un infierno en miniatura. La provincia de Buenos Aires tenia, con todo, un sedimento serio de personal de gobierno y de hábitos ordenados, me propuse reorganizar la administración, consolidar la situación económica, y poco a poco, ver que las demás provincias hicieran lo mismo. Si el partido unitario me hubiera dejado respirar, no dudo de que, en poco tiempo, hubiera llevado el país hasta su completa normalización; pero no fue ello posible, porque la conspiración era permanente y en los países limítrofes los emigrados organizaban constantemente invasiones. Fue así como todo mi gobierno se pasó en defenderme de esas conspiraciones, de esas invasiones y de las intervenciones navales extranjeras; eso insumido los recursos y me impidió reducir los caudillos del interior a un papel más normal y tranquilo. Además, los hábitos de anarquía, desarrollados en veinte años de verdadero desquicio gubernamental, no podían modificarse en un día. Todas las constituciones que se habían dictado eran de carácter unitario. Pero el reproche de no haber dado al país una constitución, me pareció siempre fútil porque no basta dictar “un cuadernito”, como decía Quiroga, para que se aplique y resuelva todas las dificultades; es preciso antes preparar al pueblo para ello, creando hábitos de orden y de gobierno, porque una constitución no debe ser el producto de un iluso sino el reflejo exacto de la situación del país. Nunca pude comprender ese fetichismo por el texto escrito de una constitución, que no se requiere buscar en la vida práctica sino en el gabinete de los doctrinarios; si tal constitución no responde a la vida real de un pueblo, será siempre inútil lo que sancione cualquier asamblea o decrete cualquier gobierno. El grito de “constitución”, prescindiendo del estado del país, es una palabra hueca”. (JM Rosas) NO DESCONFIÓ LO SUFICIENTE DE URQUIZA A pesar de ser Rosas un gaucho desconfiado, y de conocerle varias agachadas anteriores, era lo suficientemente “derecho” (Rosas, me refiero) como para que no le pudiera entrar que un general, un federal, y en definitiva un hombre, fuera capaz de vender su patria, su gloria, su reputación y su historia, por unos patacones. Ese error le costó (y nos costó) caro. El imperio de Brasil que se caía en pedazos por sus propias luchas internas (abolición de la esclavitud, la revuelta de los "farraphos" en el estado de Río Grande, entre otras), comprometido en una declaración de guerra con la Confederación y en una guerra perdida antes de iniciarse, como último recurso para dar vuelta su comprometida situación, le hace llegar a Urquiza una propuesta de alianza o al menos que se mantenga al margen de la lucha. Urquiza “ofendido en su honor” le contesta por escrito al Imperio, haciendo además publicar su nota en el periódico El Federal Entre-Riano” : “Yo, gobernador y capitán general de la provincia de Entre Ríos, parte integrante de la Confederación Argentina y general en jefe de su ejército de Operaciones que viese a ésta o a su aliada la República Oriental en una guerra en que por este medio se ventilasen cuestiones de vida o muerte vitales a su existencia y soberanía…..¿ como cree, pues el Brasil, como lo ha imaginado por un momento, que permanecería frío e impasible espectador de esa contienda en que se juega nada menos que la suerte de nuestra nacionalidad o de sus mas sagradas prerrogativas sin traicionar a mi patria, sin romper los indisolubles vínculos que a ella me unen, sin borrar con esa ignominiosa mancha todos mis antecedentes ?……Debe el Brasil estar cierto que el general Urquiza con 14 o 16 entrerrianos y correntinos que tiene a sus órdenes sabrá, en el caso que ha indicado, lidiar en los campos de batalla por los derechos de la patria y sacrificar, si necesario fuera, su persona, sus intereses y cuanto posee” …y no contento con la sola respuesta, en el mismo periódico "El Federal Entre-Riano” hace publicar el editorial: ….”Sepa el mundo todo, que cuando un poder extraño nos provoque, ésa serla la circunstancia indefectible en que se verá al inmortal general Urquiza al lado de su honorable compañero el gran Rosas, ser el primero que con su noble espada vengue a la América” (Grande, don Justo) Acto seguido, y patacones de por medio, asume su rol de traidor (que siempre fue) y se pasa al enemigo con todo el ejército de la Confederación, dándole así una victoria al Brasil, que sin imaginarlo, tenia la revancha de Ituzaingo, ganando la por medio de la “diplomacia” y las armas argentinas una guerra ya perdida. Fue tan alevosa al traición, que ni los brasileros lo podían creer, y Pontes (diplomático brasilero) preguntaba: “¿ Pero obrará Urquiza de buena fe”? ...no será una comedia entre él y Rosas? ...!!! El general de los ejércitos de la Confederación ...!!! (...no lo podía creer...) Cabe aclarar que los brasileros no declaraban la guerra porque “no se le animaban”, y era evidente que Rosas “se las tenia ganada sin pelear”. Rosas estaba por retirarse del gobierno, y lo había pedido varias veces, pero ante la inminencia de la contienda, a Rosas la Legislatura (y mucha gente) que lo consideraban el único capaz de semejante cosa, aceptó la responsabilidad. La defección de Urquiza (comprada por varios millones de patacones), Jefe de la Vanguardia del ejercito de la Confederación, (que Rosas equipo hasta ultimo momento) decidió a los macacos a mezclarse en el furgón de cola del Ejercito Grande, (con boletinero disfrazado de Francés y todo), y tomarse la revancha de Ituzaingo. Ese error fatal, (el no desconfiar lo suficiente de Urquiza) llevó a Rosas a la derrota, y a expresar en su renuncia, a modo de disculpa, “si mas no hemos hecho, es que no hemos podido” Fuente http://es.metapedia.org/wiki/LO_QUE_ROSAS_NO_HIZO

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17 puntos para tener en cuenta sobre las islas malvinas
InfoporAnónimoFecha desconocida

1º: La recuperación del 2 de abril no fue el resultado de los whiskies que se tomó el Presidente Galtieri el día anterior. El plan existía cinco años antes, los ingleses lo conocían y se les presentó la opción de resolver la disputa pacíficamente, pero cuando la Argentina pidió en Nueva York (1981) una ronda de negociaciones que tratase con seriedad el tema, el Canciller Carrington respondió con arrogancia que "no se negocia con una potencia mayor de esa forma" y que las Malvinas eran un asunto "sin entidad para ellos". 2º: Dije bien: RECUPERACIÓN, no invasión. La representante norteamericana en la ONU Jeanne Kirkpatrick lo había sintetizado bien: si las islas son argentinas, no se podía hablar de invasión, cosa que les gusta hacer no sólo a los anglosajones, sino también a gente como el actual diputado nacional Miguel Bonasso, ex terrorista subversivo que transfiere su odio hacia las FFAA a los hombres de las tres armas que lucharon esa guerra no por defender a la dictadura sino a su nación. 3º: Los argumentos históricos y jurídicos que sostienen la posición argentina son abrumadores. Ante su simple evidencia dijo el célebre duque de Wellington en 1834: "He revisado todos los documentos relativos a las Falklands. De ningún modo encuentro claro que alguna vez hayamos sido titulares de la soberanía de dichas islas". 4º: Sobre el modo hipócrita en que los ingleses apelan al Principio de Autodeterminación de los Pueblos para legitimar la voluntad de los isleños de no integrarse a la Argentina continental. Este principio no es aplicable porque ellos no son un grupo nacional que perdió en algún momento su independencia sino súbditos implantados por la potencia imperial. Además, recordemos los casos de las islas Banaba, Diego García y Marshall (esta última a cargo de sus aliados y primos norteamericanos) donde ellos no tuvieron problemas en desalojar a sus habitantes para explotar minerales o para hacer pruebas nucleares sobre esos santuarios naturales donde descansaban sus ancestros, para convertir esas playas paradisíacas en pistas de cristal fundido e indemnizarlos de manera vergonzante. Claro, estos otros isleños eran melanesios, no anglosajones. 5º: Por último, si es cierto que la campaña fue tan poco costosa para Gran Bretaña (reconocen sólo 255 muertos y 777 heridos, aparte de los buques hundidos e inutilizados) entonces, ¿por qué establecieron un Acta de Secreto Militar que recién vencerá en el año 2072? 6º: ¿Quiénes se beneficiaron con la guerra, más aún, quiénes necesitaban una guerra corta y victoriosa? En el libro "Sinking on Belgrano" de los periodistas Arthur Gavshon y Desmond Rice aparece una tabla que sigue mes a mes el porcentaje de apoyo de la opinión pública inglesa a Margareth Thatcher, así como el grado de preferencia a los distintos candidatos. Surge así que en marzo-abril de 1982 la primera ministro tenía un 29% de apoyo electoral y ya estaba siendo alcanzada por sus adversarios políticos que venían en alza. Entre otras cuestiones internas Gran Bretaña tenía la tasa de desempleo más elevada de su historia. En julio de ese año, con la victoria asegurada y manteniendo un discurso fuertemente belicista e intensa campaña de acción psicológica mediante de parte de lo más amarillista de la prensa inglesa (Sun, Star, Express y Mail) su grado de aceptación había trepado al 45% y, para enero de 1983, multitudes embriagadas de viejos resplandores imperiales celebraban frente al número 10 de Downing Street, al son del Rule Britannia, la victoria electoral conservadora. Pero también la Armada Real necesitaba esa guerra. La política de defensa británica había previsto reducir la flota de superficie en un tercio y reconvertirla a una función estrictamente antisubmarina en el seno de la OTAN a fin de poder realizar el costoso programa Trident (misiles nucleares emplazados en submarinos clase Polaris) Esta reconversión impuesta por las urgencias económicas era mucho más de lo que los viejos halcones del Almirantazgo, herederos del ímpetu churchilliano, podían aceptar. Es así que el 3 de abril de 1982 el comandante en jefe de la Armada Real convence a Thatcher de que se podía armar una Fuerza de Tareas y arrebatar las islas a los argentinos. 7º : Las fuerzas terrestres argentinas se componían en un 75% de conscriptos de 18 y 19 años. Muchos de ellos tenían más de un año de instrucción, pero otros apenas tenían semanas de adiestramiento y muchos eran originarios de provincias subtropicales muy distintas al frío húmedo del Atlántico sur. La Argentina disponía de unidades altamente profesionales, como los paracaidistas, los infantes de Marina, los comandos del Ejército y las brigadas de alta montaña, pero sólo se envió a Malvinas dos compañías de comandos y el V Batallón de Infantería de Marina. ¿Por qué no se envió más tropas de éstas en lugar de los conscriptos? El Estado Mayor consideró (y los hechos posteriores demostraron que no estaba errado) que Chile podía intentar algo a espaldas de la Argentina, y en tales circunstancias no se podía desplazar a las unidades apostadas al pie de la cordillera de los Andes. Pero los conscriptos se batieron con honor y causaron bajas al invasor en Prado del Ganso, Darwin, Tumbledown y la defensa de la capital, Puerto Argentino. 8º: Un dato aparte sobre la batalla de Darwin-Prado del Ganso: una vez establecida la cabeza de playa en San Carlos el plan del general Julian Thompson era seguir a toda prisa la ruta más corta hacia Puerto Argentino. En su relato de la campaña, "No Picnic", pág 130, dice: "Darwin-Prado del Ganso no se encontraba en el camino que me proponía seguir, y cualquier esfuerzo en tal dirección no haría sino apartarme de la ruta hacia el verdadero objetivo." ¿Qué pasó? En esa semana siguiente, como dije al comienzo, los noticieros ingleses mostraron a toda hora las imágenes de los buques de la Fuerza de Tareas explotando y hundiéndose, y los halcones de Londres estaban furiosos y desesperados. ¿Hasta cuándo podrían seguir controlando a la opinión pública? Entonces ordenan a Thompson atacar algún objetivo a mano, aunque no fuera militarmente prioritario, para tener algo que mostrar a los televidentes británicos. Así se decidió atacar a la guarnición argentina de Prado del Ganso. 9º: Desde la comodidad con que se pueden analizar los hechos en retrospectiva, el error del gobierno argentino de suponer que EEUU mantendrían una neutralidad benévola ha merecido un juicio severísimo. Tal vez sea correcto, pero hay circunstancias que deben sopesarse: a principios de 1982 se realizó un almuerzo informal entre diplomáticos argentinos y norteamericanos en Buenos Aires, y se aprovechó para sondear a los visitantes con respecto a qué actitud adoptaría su país en el caso de que las negociaciones con G.B. se estancasen y se decidiera incrementar la presión. La respuesta recibida sonó como un guiño: "Hands off" ("nosotros, manos afuera, no nos metemos" ). Pero también estaba el precedente de Suez, 25 años antes, en que EEUU frenó a sus aliados anglofranceses, que debieron retirarse de Egipto y aceptar la nacionalización del Canal hecha por Nasser. Pero Suez tuvo una consecuencia: la retirada francesa de la participación activa de la OTAN y el desaire para Inglaterra. La diplomacia yanqui lo sabía muy bien y solía decirse: "porque ya hubo un Suez, jamás debe haber otro". Además, en Suez Egipto tenía detrás a la URSS, y la Argentina en Malvinas estaba sola y con el apoyo moral de Iberoamérica. 10º: Sobre el modo de la recuperación del 2 de abril de 1982. El desembarco efectuado por las fuerzas argentinas con el fin de liquidar el régimen colonial impuesto por G.B. en Malvinas, dando así cumplimiento a la Resolución 2065 de la ONU, fue una operación militar limpia y altamente profesional. El canciller argentino Costa Méndez había insistido en que la opción militar sólo era viable "mientras ningún inglés se tuerza siquiera el tobillo". A fin de evitar una condena internacional, a los Comandos Anfibios (unidad que lleva inscripta en su insignia la leyenda "Stirps virilis" ) se les habían transmitido órdenes terminantes de asegurar todos los objetivos (el aeropuerto, el cuartel general de los Royal Marines en Moody Brook, la casa del gobernador, etc. y reducir al enemigo pero sin causarle bajas. La consigna era "hacerse matar antes de matar". La cumplieron al pie de la letra: capturaron a los 77 marines del destacamento permanente y luego los repatriaron junto al gobernador Rex Hunt, todos en perfecto estado. Del lado argentino cayeron el Capitán de fragata Pedro Giachino y dos infantes de Marina. Luego, en todo el tiempo que permanecieron las tropas argentinas en el archipiélago observaron un estricto respeto por la población civil de origen anglosajón (que, recordemos, no son los pobladores originales sino que comenzaron a ser introducidos luego de la usurpación de 1833, consumada la cual se expulsó a la población hispánica.) El personal sanitario militar brindaba asistencia médica permanente a los kelpers, a diferencia de la atención quincenal que antes tenían. 11º: El petróleo. En el año 1981, pocos meses antes de la guerra, un buque oceanográfico de la CIA provisto de sismogramas, llamado Glomar Explorer, realiza un relevamiento de la cuenca malvinense e informa que la misma podría albergar yacimientos de petróleo nueve veces mayores que el Mar del Norte. En rigor, los medios especializados ya venían hablando de Malvinas como el nuevo baúl petrolero mundial desde fines de los setenta. Pero, sinceramente, creo que cuando Thatcher tomó la decisión de ir a la guerra estaba mucho más preocupada por su supervivencia política que por los barriles de crudo. 12º: La Argentina pudo ganar. Este sólo tema merecería la extensión de un libro, pero digamos simplemente que se podría haber ocasionado a la Task Force un nivel de daños que la dejasen al borde del desastre logístico. (Pensemos que sólo el hundimiento del Atlantic Conveyor significó la pérdida de una gran cantidad de pertrechos y, sobre todo, de 10 helicópteros almacenados en sus bodegas. A consecuencia de esto, la III Brigada de los Royal Marines debió demorar tres semanas en cruzar la fangosa isla Soledad a pie). Si uno solo de los dos portaaviones ingleses (HMS Hermes e Invincible) hubiese sido inutilizado, la ya de por sí escasa cobertura aérea de la flota se hubiera visto muy mermada. (Existen fotos en poder de la Armada Argentina donde se ve al Invincible fuertemente tocado y humeante. (En este buque revistaba el hijo menor de Isabel II, el príncipe Andrés) G.B. siempre lo negó, pero al parecer meses después de la guerra esta nave habría estado en Australia bajo la mayor reserva sometida a reparaciones. En el estrecho de San Carlos primero (21-28 de mayo) y en Bahía Agradable luego (08 de junio) los aviones argentinos arrojaron sobre los destructores escolta y los transportes de tropas toneladas de bombas, muchas de las cuales no estallaban. ¿Por qué? Porque esas bombas habían sido compradas pensando en otro tipo de objetivos situados en tierra firme. Los periodistas británicos embarcados coinciden en que si todas esas bombas hubieran estallado en Bahía Agradable ("el día más negro de la flota desde la II Guerra Mundial" ) el total de bajas hubiera sido elevadísimo. A propósito, hay cosas que no quedan muy claras. En Bahía Agradable explotaban buques repletos de tropas y luego el Ministro de Defensa John Nott sólo informaba de unos pocos heridos. Ésa es una “democracia modelo”. Aún cuando en 1993 el público británico no pudo ver el documental "Hundan al Belgrano", realizado por el cineasta argentino Federico Urioste en colaboración con el Channel Four de Londres porque este medio recibió “sugerencias informales" del gobierno de John Major para que no se emitiera. La Argentina había pagado por anticipado a la firma francesa Aérospatiale 14 cazabombarderos Super Étendard (como el que hundió al HMS Sheffield) y 30 misiles AM 39 Exocet, en 1981. En una primera entrega recibió 5 aviones y 5 misiles, y el resto deberían ser entregados en los primeros meses de 1982. Pero luego Mitterrand apoyó decididamente a Margareth Thatcher y el material bélico llegó a la Argentina varios meses después de terminada la guerra. Los pilotos argentinos habían sido informados por sus instructores que atacando frontalmente a las modernas fragatas inglesas las posibilidades de ser abatidos eran del 90%. Esos modestos "sudacas", son los verdaderos "Top Gun". Porque Tom Cruise se subía al mejor avión de caza del mundo, derribaba un par de aviones obsoletos y abajo lo estaba esperando la rubia esa para tener sexo sin límites. Los argentinos, en cambio, iban a atacar a la flota sabiendo que lo más probable era que no volvieran a ver a sus esposas e hijos y encomendándose a Dios y la Virgen. Las bajas entre ellos ascendieron al 50%. 13º : ¿Se podría haber hecho algo distinto? Existe un criterio en Derecho Internacional llamado Doctrina Stoppel (no sé si lo escribí bien). Está aceptado por 140 países (entre ellos GB) y el concepto es que si pasan 150 años sin que un país realice prácticas de soberanía sobre un territorio, pierde sus derechos sobre él. (Esto no me termina de convencer; no creo, que los justos derechos de España sobre Gibraltar hayan menguado por los 300 años transcurridos). Así que, según esta doctrina, no se podía llegar al 2 de enero de 1983 con la bandera inglesa ondeando todavía en las islas. 14º: El peligro nuclear en Malvinas: Inglaterra no dijo toda la verdad.Todas las noticias que circularon por la prensa sobre este tema en los primeros días de diciembre del 2003 revelan sólo un aspecto del tema. Me sorprendió que haya creado tanto revuelo algo que en realidad ya se aceptaba como un hecho: que buques de la Fuerza de Tareas británica que se hallaban realizando maniobras en el Atlántico Norte fueron despachados con tanta urgencia al sur que no tuvieron tiempo de descargar su armamento no convencional, específicamente cargas nucleares de profundidad embarcadas en buques como los destructores Tipo 42 HMS Sheffield, Coventry y el Glamorgan, hundidos. Es decir, que supuestamente no había una intención de apelar a ese armamento. Pero se ha soslayado la denuncia del ex diputado laborista Tam Dalyell quien afirmó que un submarino de la clase Polaris (portador de ojivas nucleares) fue despachado al Atlántico Sur con órdenes de mantenerse en situación de atacar algún punto de la Argentina Continental, como Córdoba. Elementos dispersos, como la correspondencia del Teniente Tinker (muerto en el Glamorgan el 11/06/82 y recogida en un libro publicado un año después), filtraciones a la prensa y el Acta de secreto Militar establecida al final de la Guerra, primero por 30 años y luego aumentada a ¡90 años!, alimentan la sospecha de que esta denuncia podría ser cierta. Además, considerando la mentalidad psicopática de Margareth Thatcher da escalofríos pensar de qué hubiera sido capaz esa alcohólica si hubiera visto comprometerse SU aventura bélica colonial y por ende su supervivencia política. ¿Será verdad? ¿Meras especulaciones? Paciencia... en el 2072 lo sabremos. Por mi parte sólo puedo parafrasear a Catón el Censor en su famosa sentencia a Cartago: DELENDA EST BRITANNIA. 15º: Este punto es en realidad un 4º bis, porque también alude al modo hipócrita en que los ingleses se amparan en el Principio de Autodeterminación de los Pueblos (¡justo ellos, asesinos de etnias enteras, como en Tasmania donde organizaron cacerías humanas para limpiar la isla y construir en ella un presidio!) para no devolver las islas. En el año 1981estaba comenzando a discutirse un proyecto de Ley de Nacionalidad que retiraría la ciudadanía británica a todos los habitantes de colonias que no tuvieran al menos un abuelo nacido en Gran Bretaña. En esta situación se hallaba la tercera parte de la población kelper. Pero una vez encuadrada en la retórica belicista, Thatcher diría que hacía la guerra en nombre del “derecho de los isleños a ser británicos”. 16º: La batalla de 1982 terminó el 14 de junio y la Argentina sigue teniendo bajas... Consideremos el total de argentinos caídos durante el conflicto (649 hombres) y restémosle, primero, el número de caídos en el Crucero General Belgrano (368). Al resultado restémosle ahora la cifra de pilotos caídos (55). Podemos establecer que las bajas mortales de la Argentina en las acciones terrestres es inferior a los 226 hombres, cifra aproximativa que debe ajustarse levemente a la baja. El número total de veteranos de Malvinas que se quitaron la vida en estos 21 años transcurridos es de 265, a causa principalmente de la incomprensión e ingratitud de gran parte de su sociedad. Cada 2 de abril los periodistas hablan en tono llorón de la "aventura bélica de la dictadura militar", de "los chicos de la guerra", y de "la guerra absurda". Si una persona ha pasado por una experiencia límite, lo peor que se puede hacer es decirle que su sacrificio y el de sus camaradas que no volvieron se hicieron en nombre de una causa absurda. Quiero hacer una aclaración: Como argentino nacionalista no puedo hacer mía la defensa de un régimen que tomó el poder con el aliento de Washington (al igual que los otros regímenes militares de los setenta). Ellos implantaron en el país un modelo de economía liberal que promovía la desindustrialización y el endeudamiento externo reduciendo a la Argentina al papel de "reservorio de materias primas". Es decir, ejecutaron fielmente lo pautado en el memorándum NS (por National Security) 2000, presentado por Kissinger a Nixon. Pero en el tema Malvinas no me importa quién dio la orden, yo estoy con él. Aclaremos algo: LA FUERZA DE TAREAS BRITÁNICA NO FUE DESPACHADA AL ATLÁNTICO SUR A PROTEGER A LOS ARGENTINOS DEL TERRORISMO DE ESTADO SINO A DEFENDER LOS INTERESES DE LA POTENCIA IMPERIAL. Es un embuste la afirmación de Margareth Thatcher de que la Argentina le debe a ella haber recuperado la democracia. (Por el contrario, GB participó de la interrupción de un gobierno democrático argentino, en 1955, cuando unidades navales inglesas proveyeron a la Armada Argentina de combustible y espoletas en el Río de la Plata para el derrocamiento del Presidente Perón). A consecuencia de la derrota, la Argentina ha reforzado su sumisión a las estructuras del poder mundial, los gobiernos que se sucedieron han continuado la política de endeudamiento, se nos impuso una especie de Tratado de Versalles (Acuerdo de Madrid con el Reino Unido, 1990). Se eliminó el servicio militar obligatorio no reemplazándoselo por otro sistema mejor, se destruyeron las FFAA, proyectos de desarrollo de tecnología de punta como el vector Cóndor II fueron abortados por presión externa, se liquidaron los activos del Estado ("achicar el Estado es agrandar la Nación", nos decían) y, lo peor de todo, y aquí quería llegar, es que perdimos la confianza en nosotros mismos como nación. Sufrimos las consecuencias de lo que con toda propiedad podría llamarse una "intelectualidad de posguerra". Desde la prensa y la cátedra se proyecta un discurso fuertemente desnacionalizador ("los argentinos hemos fracasado como sociedad, somos todos corruptos, somos culpables de todo, amar a la Patria y ponerse una escarapela es ser fascista, ¡ viva el aborto, viva la homosexualidad y el consumo de estupefacientes"!) Antiguos miembros del terrorismo marxista (que mataron, secuestraron y pusieron bombas) se han encaramado en los puestos de poder para realizar una política de hostigamiento hacia la Iglesia y el Ejército, invirtiendo la proposición de Clausewitz: su política es la continuación de la guerra subversiva por otros medios. Yo, como joven estudiante de Historia en la Universidad de Buenos Aires, veo todo el tiempo las consecuencias de esa intelectualidad: en esa casa de estudios me dan la posibilidad de elegir entre distintos tonos... de un mismo color (el rojo). La interpretación marxista de la historia se ha vuelto monopólica y, más aún, canónica. Y escucho historiadores muy prestigiosos comparando a los veteranos de Malvinas con los veteranos alemanes de la Primera Guerra que fundaron el Partido Nazi. Es por eso que sostengo que estos intelectuales y periodistas con su retórica anti- Malvinas han matado más argentinos que las balas de la infantería británica. 17º: Cierto profesor mío dijo una vez que los nacionalismos necesitan un enemigo y que por eso el nacionalismo argentino "inventó" como enemigo a Inglaterra. Quienes se sorprendan de que los hayamos enfrentado en una guerra a fines del s. XX deberían saber que cuando la Argentina surgió como nación GB ya era la reina de los mares. ¿Quién fue a buscar a quién? Además, este país invadió nuestro territorio en ocho oportunidades: I). 1763: Ataque angloportugués contra Colonia del Sacramento, actual Uruguay y por entonces parte del Virreinato del Río de la Plata. II). 1765-1774. Los ingleses ocupan Puerto Egmont (Malvinas) pero luego reconocen los derechos españoles en el Tratado de Nootka Sound. III). 1806. A consecuencia de la batalla de Trafalgar, GB se asegura la supremacía naval y dirige una expedición de 1.200 hombres al Río de la Plata, al mando del Gral. Beresford. El objetivo es conquistar nuevos mercados donde colocar sus manufacturas debido al bloqueo continental impuesto por Napoleón. Toman Buenos Aires pero luego son derrotados por Liniers. IV). 1807. Los ingleses se quedan con la sangre en el ojo y mandan una nueva y más poderosa expedición, de 10.000 hombres bajo las órdenes del Gral. Whitelocke. Intentan tomar Buenos Aires pero los porteños, en una acción conocida como La Defensa donde participaron hasta las mujeres y niños arrojando agua hirviendo desde las azoteas contra los invasores, derrotan a las tropas británicas. (En 1808 había una nueva campaña en preparación, 20.000 hombres en Portugal listos para embarcar al mando del célebre Duque de Wellington, pero la invasión de Napoleón a España cambió las prioridades). V). 1833. Usurpación de las Malvinas. El 2 de enero de ese año, los buques ingleses Clio y Tyne, al mando del cap. John Onslow, toman las islas y expulsan al gobernador designado por las Provincias Unidas del Río de la Plata, don Luis Vernet, y a los pobladores argentinos asentados allí. VI). 1845-47. Bloqueo anglofrancés al Río de la Plata. Buenos Aires era gobernada por el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas, cuya política de protección de las manufacturas locales era una traba para los productos ingleses. VII). En 1908 el gobierno inglés da a conocer un documento denominado Carta Patente, con los territorios bajo soberanía de la Corona. En él aparecían comprendidos territorios patagónicos argentinos y chilenos. Ante la protesta diplomática, GB cambió el mapa en 1917, pero pocos años después comenzó a comprar grandes extnsones de tierra en esa zona. VIII). La invasión de la Fuerza de Tareas que da comienzo a la Guerra de Malvinas, con el ataque a las islas Georgias (22 de abril) y a Puerto Argentino (01 de mayo). Esto, además de innumerables intromisiones en nuestra política interior, de la estafa de la Bahring Brothers al pueblo de Buenos Aires en el s. XIX, de la explotación inhumana de los obreros y del quebracho chaqueño por la empresa inglesa La Forestal, del derrocamiento de Perón, ¡y tantas otras cosas...! MALVINAS, VOLVEREMOS. VERITAS VINCIT (la Verdad triunfa) Fuente http://www.malvinense.com.ar

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La Argentina Sovietica
InfoporAnónimoFecha desconocida

Sí. Ya sé. Suena exagerado. Pero esperen. No resulta tan bombástico si uno rastrea un poco el origen y el significado de la palabra. "Soviet", es una palabra rusa que significa "consejo", "asamblea". Los "soviets" se instituyeron en Rusia, no con la Revolución Bolchevique como comúnmente se cree, sino hacia fines de la época imperial del Zar. Nacieron como consejos de fábrica o empresa para solucionar los problemas "in situ", con la idea bastante razonable de resolverlos antes de que escalaran y degeneraran en conflictos sindicales o sociales de mayor magnitud. En su momento, los militantes y agitadores socialrevolucionarios y socialdemócratas rusos, por supuesto, hicieron base y se aprovecharon de estas asambleas para sus proyectos de agitación y propaganda. De este modo, los soviets poco a poco dejaron de entenderse como una herramienta práctica para resolver problemas locales y pasaron a concebirse como herramientas de presión política, constituidas con obreros encuadrados por dirigentes revolucionarios profesionales. Con este criterio marxista — es decir: con este sentido extendido de lucha de clases declarada, orientado específicamente a la motorización de una revolución — el primer soviet que se organizó fue el que apareció durante la abortada revolución rusa de 1905 en la que tuvo activa participación León Trotsky. Más tarde, los bolcheviques de Lenin también adoptaron a estas asambleas como forma de organización revolucionaria. O, al menos, como arena para la práctica de la gimnasia revolucionaria. Así, a los soviets de obreros industriales (que en Rusia no eran tantos como para constituir una magnitud política decisiva) se agregaron con el tiempo y por estrategia política, algunos campesinos. Después, hacia el fin de la Primera Guerra Mundial, cuando Rusia se debatía en una hecatombe de derrota militar y anarquía social, se sumaron, además, los soldados que regresaban del frente y que prácticamente se habían quedado sin una conducción eficaz. Estas asambleas, encuadradas por los "revolucionarios profesionales" que preconizaba Lenin, fueron los que ejecutaron aquél golpe de Estado que después la Historia registró como la Revolución Bolchevique. O como la "Gloriosa Revolución de Octubre". La denominación depende de la ideología y del corazoncito del autor que se consulte. Después de 1917, los soviets se convirtieron en los órganos representativos (al menos en teoría) de la "dictadura del proletariado" y terminaron constituyendo (siempre en teoría) la base estructural del Estado. De allí que Rusia, durante su época comunista, pasara a denominarse como URSS; es decir: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El "asambleísmo" "Soviet", por lo tanto significa tan sólo "asamblea" y la idea de la "asamblea popular" es una construcción abstracta que contiene varios componentes. Por un lado se presenta (o, mejor dicho, es presentada) como una forma de "democracia directa". En esto, la referencia obligada es casi siempre a las asambleas de los ciudadanos griegos de Atenas, de hace ya más de 2.500 años atrás, desde una óptica más o menos idealizada. Y el grado de idealización aplicado se percibe bastante pronto cuando uno recuerda — como que no tiene más remedio que recordar — que estas mismas asambleas condenaron a muerte a Sócrates y mandaron al exilio a Arístides, entre varias otras estupideces colosales. Esta idealización permite que las asambleas se propongan preferentemente a quienes de algún modo se sienten excluidos del sistema vigente. Y el argumento esgrimido es que constituirían instituciones en las que — con su voz y con su voto — el ciudadano común puede, si bien no decidir estrictamente hablando, al menos "participar" en las decisiones. Con lo cual el "asambleismo" se presenta como una propuesta no sólo de "democracia directa" sino, además, de "democracia participativa". Como una especie de contracara a la "democracia representativa". En teoría y en principio, por medio del asambleísmo el ciudadano ya no estaría "representado" por intermediarios elegidos mediante el voto popular sino que participaría directamente en aquellas decisiones que, en una democracia representativa, tomarían legisladores, gobernadores o intendentes. Sin embargo, bien mirada, la propuesta encierra un sinnúmero de trampas y de fenomenales hipocresías. Psicología de las masas Cualquiera que haya leído solamente algunas páginas de ese excelente trabajo de investigación psicológica que es Psicología de las Masas de Gustave Le Bon se habrá podido convencer de que las muchedumbres nunca deciden. Las muchedumbres son conducidas por líderes que hacen avalar sus propias decisiones por las masas. Ninguna asamblea es "democrática" en el lírico y romántico sentido que siempre se le pretende dar al término. En cualquier asamblea, siempre hay dos o tres personas (generalmente dos; a veces tres; rara vez más) que toman la iniciativa, llevan "la voz cantante" y los debates se estructuran y se organizan alrededor de la voluntad de estas personas. Con mayor o menor órden; con mayor o menor anarquía y baraúnda. La masa, en la enorme generalidad de los casos sólo debate, refrenda o convalida la mayor o menor habilidad, el mayor o menor poder de persuasión, la mayor o menor capacidad de maniobra de alguno de estos líderes o dirigentes. Asistan a cualquier asamblea y en el 99% de los casos no discutirán lo que ustedes quieren discutir sino lo que alguien ha decidido discutir. Y en nueve de cada diez casos, las conclusiones ya están decididas y acordadas de antemano. En realidad, por más dialéctica e ideología que se le meta, una asamblea no se diferencia nunca demasiado de una común y silvestre reunión de consorcio. El alcance La otra trampa es el alcance o la envergadura de las cuestiones a resolver. Nadie niega que las asambleas pueden resolver — y de hecho resuelven cuando están bien organizadas — cuestiones puntuales, específicas, concretas, que afectan directamente a los reunidos en asamblea. Una asamblea de fábrica puede resolver — y casi seguramente resolverá — una cuestión como la iluminación del lugar de trabajo; el uso de los elementos de protección personal o, incluso, la secuencia de los períodos de vacaciones del personal. En un club deportivo, la asamblea de socios puede resolver si se incluye — o no — el tenis entre los deportes practicados; si se contrata un vigilador para evitar el robo en los armarios del vestuario o si, en lugar de arreglar la pileta de natación, construimos una nueva con medidas olímpicas. Lo que la asamblea de fábrica nunca podrá hacer es resolver el problema de la tendencia a la concentración y al monopolio del Gran Capital. O determinar el volumen óptimo de, pongamos por caso, la producción metalúrgica para un país determinado. Mucho menos la asamblea de una fábrica metalúrgica podrá tomar decisiones, ni siquiera aproximadamente acertadas, sobre, por ejemplo, la relación proporcional óptima de distribución de materias primas entre la metalurgia de electrodomésticos y la industria automotriz; o entre ésta y la industria alimentaria. La asamblea del club deportivo podrá resolver lo de la cancha de tenis. Difícilmente pueda resolver o tomar decisiones válidas en materia del deporte relacionadas con la salud pública a nivel nacional, incluyendo todas las particularidades y necesidades provinciales y municipales que hay en el medio. Las asambleas fallan estrepitosamente en el "gran cuadro" principalmente por dos motivos: 1)- Es prácticamente imposible que tengan toda la información suficiente, oportuna, veraz, coherente y consistente que se necesita para para tomar decisiones eficaces - y 2)- Es muy poco probable que entre sus integrantes se encuentren todas las capacidades necesarias — personales y profesionales — para tomar una decisión de esa envergadura. Doscientos o trescientos ciudadanos, armados tan sólo con su buena voluntad y con sus dosis individuales de sentido común, desgraciadamente no pueden resolver problemas que afectan a toda una sociedad de 40 millones de habitantes. Es hora que alguien tenga la sinceridad de decirle eso a la gente. Y dejémonos de hipocresías. La agenda encubierta Porque en materia de hipocresías se agrega un tercer factor: la agenda política encubierta. Las asambleas son metodológicamente vistas por los teóricos clasistas como una herramienta para "superar" las estructuras burguesas (Estado, instituciones, autoridades) mediante un "llamado a las bases" que estas estructuras deberían gobernar. Son una forma de "pasarle por encima" al Estado burgués, apelando a su base, forzando decisiones por fuera de los canales orgánica (o al menos legalmente) establecidos. Más aún: instrumentadas con ingenio y habilidad, las asambleas convertidas en soviets permiten hasta lograr que la sociedad burguesa entre en un estado de "autocrítica" permanente. Esta "autocrítica" — que en realidad no es sino un autocuestionamiento dirigido — conduce casi inevitablemente a la "desobediencia civil" y el resultado final buscado y deseado por los dirigentes asambleístas es que la propia burguesía termine socavando la autoridad de las estructuras que deberían gobernarla. Algunas remozadas teorías neomarxistas sueñan, así, con una revolución "proletaria" ejecutada por burgueses que se suicidan políticamente debatiendo en el soviet lo que los revolucionarios de oficio (burgueses ellos mismos en su enorme mayoría) han impuesto e instalado como "grandes cuestiones" o "temas del día". Uno de ellos es, por ejemplo, el tema del "ambientalismo" o la ecología, de la que se llenan la boca hablando hasta quienes no sabrían diferenciar el sulfato de cobre del cloruro de amonio. Los soviets argentinos Sucede que en la Argentina tenemos varios de estos soviets y hasta los hay con distintos estilos y características, dependiendo de su composición social, los tópicos argumentales y su ubicación geográfica. Probablemente los más conocidos y publicitados sean los de Gualeguaychú con su reclamo ambientalista; las variadas asambleas "estudiantiles" — motorizadas últimamente hasta por docentes y padres militantes — y las de raíz sindical que se le sublevan a la conducción gremial oficial. Pero además, bien miradas, incluso varias organizaciones "piqueteras" caben dentro del mismo modelo. En tren de hacer un listado desordenado y sin pretensiones de exhaustividad, podríamos mencionar a la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, a la Asamblea Ciudadana Ambiental Colón, a la Asamblea de la Universidad de Rosario, a la del Mariano Acosta, a la del Carlos Pellegrini, a la de la UBA, a la Asamblea de médicos por el IOMA, a la Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados y a la de los petroleros del Sur. Después, hasta hay cosas raras y medio graciosas como, por ejemplo, la Asamblea Popular de Psicoanalistas, la Asamblea Interbarrial de Parque Centenario, o la Asamblea de Almagro nucleando a algunos anarquistas que, por supuesto, no podían faltar tampoco. Pero, por favor, no me pidan que siga con el listado. Podría ser larguísimo. Y de última, tampoco sé realmente muy bien cuantos de todos estos soviets son reales y cuántos no pasan de ser simplemente un sello de goma inventado por cuatro gatos locos con ganas de jorobar un rato. La cuestión es que, de todas estas siglas, todas aquellas que son realmente operativas y reales tienen una agenda política. El carácter solapada pero eminentemente político de estas asambleas queda bastante al descubierto cuando uno le presta un poco de atención al estilo comunicativo de sus portavoces. Porque una de las principales características que tienen en común todos estos soviets es que se la pasan declamando y reclamando "democracia" mientras, en forma simultánea, desprecian olímpicamente el sistema democrático, republicano, representativo y federal que (al menos teóricamente) rige este país. Porque estos soviets no "peticionan" ante las autoridades como lo prevé (al menos teóricamente) el sistema democrático vigente. Exigen. Imponen. Chantajean. Demandan. Reclaman perentoriamente una "solución". Pero no la solución posible, ni la solución óptima, ni mucho menos la solución elaborada por órganos específicos institucionales o profesionales idóneos. En la enorme mayoría de los casos exigen que el Estado implemente alguna ocurrencia nacida en el - a veces muy afiebrado - cerebro de algún dirigente asambleísta. Más aún. Muchas veces, esas demandas perentorias, petulantes y arrogantes, están directamente diseñadas para ser de cumplimiento imposible. O bien, una vez concedidad la demanda inicial relativamente razonable, inmediatamente se propone otra, con dificultad de cumplimiento incremental, usando el argumento de "si dieron 100, también van a poder dar 150" pero — en realidad — la exigencia del incremento no es para mejorar la conquista sino para que el conflicto no se termine. Porque lo que importa es el conflicto. Sobre todo el conflicto armado sobre una lucha de clases. Y dónde el conflicto no existe, los asambleístas soviéticos se encargan de crearlo. La verdadera estrategia Es que para los soviets lo fundamental no es el problema en sí, ni mucho menos su solución. Lo fundamental es el conflicto. La lucha. El estado de "desobediencia civil" que - al menos así lo esperan - permitirá generar el "clima revolucionario" necesario para justificar el asalto al Poder político. Lo que le importa a los que realmente motorizan al Soviet de Gualeguaychú es mantener el conflicto con la empresa capitalista de la ribera de enfrente. Cualquiera sea esa empresa. Cualquiera sea el nivel de contaminación. Cualquiera que sea la industria que se pretenda montar. Lo importante para este soviet es demostrar que "la gente" puede más que el gobernador Busti; que el soviet puede más que el Estado. Que este Estado, si no quiere tener problemas en las próximas elecciones, tendrá que "ir al pié" del soviet. Y lo mismo pasa con los soviets estudiantiles. Si el Carlos Pellegrini tiene éste o aquél programa de estudios; ésta o aquella orientación profesional; si el rector está bien o mal designado; eso es lo menos importante. Lo realmente importante es la agitación del estudiantado; la oposición a cualquier atisbo de autoridad por parte del Estado. Lo importante es obligar a los funcionarios públicos a otorgar concesiones — cualquier concesión — y a reconocer así que el Poder Real está en el soviet. Y no se pierda de vista que el mero no-ejercicio de la autoridad ya es una concesión indebida. La mera negativa a "reprimir" — que en realidad no es sino la renuncia cobarde al deber de poner un poco de órden en el aquelarre — ya es una concesión. Y exactamente la misma situación se da con los soviets piqueteros. El mensaje es tan transparente que hasta causa gracia que nadie se atreva a ponerlo en blanco sobre negro. El mensaje es: "Si no nos dan lo que queremos; si no hacen lo que exigimos; armamos quilombo". Cortamos el tránsito. Tocamos el bombo. Gritamos barbaridades. Cagamos a pedradas a la policía. Rompemos un par de vidrios. Y aparte de ello, nos divertimos un poco. A los que quieren pasar a toda costa les cobramos algún "peaje" para garronear unos mangos y al que la vaya de malo le hacemos bolsa el auto a palos. ¡Y aguanten los Pibes Chorros! ¿Eso es política? No lo creo. Pero, es lo que hay. Es lo que tenemos. La verdad de la realidad. Por supuesto que a esto le cabe la proverbial pregunta de si la culpa es del chancho o de quien la da de comer. Por lo expuesto, habrán podido apreciar ustedes que — siguiendo a Orwell en esa fantástica sátira suya que fue "Rebelión en la Granja" — no le tengo precisamente demasiada simpatía a los chanchos. Pero, a fuerza de intentar la mayor objetividad e imparcialidad de la que soy capaz, la verdad es que tampoco siento simpatía alguna por quienes les dan de comer. Porque ¿a qué se debe en última instancia esta sovietización de la política argentina? Se debe a la inoperancia del Estado. Y esta inoperancia, a su vez, es consecuencia de la ineptitud, la corrupción, la cobardía y la estupidez de nuestros políticos. Pongamos una cosa en claro: en la Argentina, el que no "arma quilombo" no existe. Podría morir con su problema en la mochila sin encontrar a un sólo político que se ocupe de resolverle el problema. En la Argentina las cuestiones se "dejan podrir". En realidad, a nadie le importan un comino. Por lo menos hasta que no estallan. En la Argentina la salud es un negocio, la educación es un negocio, la justicia es un negocio, la seguridad es otro negocio, la droga es un negoción y la política es el negocio que parasita de todos los demás negocios. A ningún político con dos dedos de frente se le ocurriría arruinarlo. La cosa se pone fea solamente cuando alguno de estos negocios se sale de madre y provoca algún desastre. O cuando alguien se "desprolija" y se destapa alguna olla de las miles de ollas podridas que hasta las palomas de Plaza de Mayo saben que existen. Como los "retornos" en las licitaciones públicas o "la Banelco" que circula por los Legislativos. Dejemos de lado pudores ridículos y, ya que no hemos conseguido resolver los problemas, por lo menos tengamos el coraje de plantearlos de frente. ¿Acaso no sabe todo el mundo que en la Argentina, nadie, jamás, ganó una licitación pública sin la "participación" de los funcionarios adecuados? ¿Acaso no sabe todo el mundo que la sanción de las leyes es moneda de cambio — en el sentido más estricto del término — y que uno de los mejores negocios es ser opositor porque siempre alguien pagará para que el "opositor" deje de oponerse? ¿Acaso no sabemos todos que se inventan normas sólo para dificultar los trámites ya que así se genera un fenomenal "curro" que aprovechan los que tienen "la posta" de cómo se destraba esa colosal Máquina de Impedir que es nuestra burocracia? Dejémonos de ficciones y de disimulos artificiosos. Todo el mundo lo sabe. En la Argentina los dirigentes soviéticos vernáculos no tienen que ser para nada creativos en eso de crear conflictos. La inoperancia, la ineficiencia, la ineficacia y hasta la estulticia de nuestros políticos se encarga bastante bien de que siempre haya algún motivo de conflicto. La crisis energética que se vive este invierno viene cantada desde hace por lo menos cinco años, si no más. Y nadie hizo algo que valiese la pena al respecto. Puesto que hasta ahora siempre conseguimos "zafar" de algún modo, pues pateamos el problema para adelante. Ahora que la cosa está que estalla, ahora que la demanda ya superó la oferta; ahora que la situación amenaza con convertirse en un escándalo, ahora que se avecinan elecciones nacionales, ahora quizás — y sólo quizás — alguien se conveza de que por lo menos habría que ponerle un parche al asunto para seguir aguantando. Y el parche — acuérdense de mi pronóstico — consistirá en permitirle a las empresas energéticas ganar más. O, por lo menos, garantizarles que ganarán lo que pretenden ganar. El fenómeno que, en lo fundamental, alimenta al piqueterismo y a los distintos soviets es el mismo Es un ciclo perverso que comienza con un Estado anémico, conducido por políticos ignorantes, indolentes e indiferentes que dejan crecer los problemas sin tomar decisiones para solucionarlos. Después, cuando la situación se vuelve crítica, sigue con esos mismos políticos que, por cobardía, no se animan a tomar las medidas necesarias porque tienen miedo de que sean "impopulares". Después, cuando estalla la protesta por indignación auténtica, o cuando, aprovechando la fastidiada resignación general, se montan a caballito de la crisis los agitadores asambleístas, los mismos señores que dejaron crecer la anarquía tampoco consiguen juntar el coraje necesario para "reprimirla". ¿Se dan cuenta? En realidad, no es que nuestros nuestros políticos se niegan a "reprimir" porque sienten lástima por la pobre gente y no quieren herir a nadie. No. No es eso. Otro Kosteki y otro Santillán no le mueven el amperímetro a ningún dirigente ni a ningún político, más allá de los púdicos compungimientos de rigor y más allá del "costo político" a pagar eventualmente. Nuestras autoridades no quieren "reprimir" porque, de hacerlo, muy pronto quedaría en claro que están castigando a las víctimas de un desastre que ellos mismos han engendrado y fomentado con su incapacidad y su desidia de politicastros corruptos. Así entramos en un infernal círculo vicioso del cual lo triste es que resulta muy difícil salir. Políticos ineptos cuya única preocupación es halagar al electorado y ganar votos prometen lo que no pueden cumplir y no cumplen con lo que sería su condenado deber hacer. La parálisis resultante genera miles de crisis, pequeñas y grandes, con las cuales nadie se quiere meter por miedo a tener que tomar alguna medida "impopular" que reste votos. Al final las crisis degeneran, la paciencia de la gente estalla y una terminal ferroviaria termina prácticamente destruida e incendiada. O se montan sobre la crisis los dirigentes de un clasismo marxista que, siguiendo la estrategia de Gramsci, explotan estas "contradicciones internas" de la sociedad burguesa para avanzar sobre la sociedad civil desgarrada con miras a la conquista del Estado utópico vendiéndole a los incautos y a los ignorantes el cuento de la "democracia directa y participativa" que hasta en el análisis más superficial se revela inmediatamente como por completo inadecuada para ordenar, estructurar y gobernar a una sociedad de millones de seres humanos. Cuando Lenin, en 1917, se apoyó en los soviets, esperaba conquistar con ellos al Estado y, desde el Estado, especulaba con poder hacer la revolución. No le resultó. La revolución, la única que hubo, fue la que hizo Stalin. La hizo con un aparato político feroz, férreamente organizado y hasta inhumano. El experimento costó 20 millones de muertos (por parte baja) y terminó derrumbándose en un callejón sin salida. Lo heredó una maffia de delincuentes pagada por el dinero de la globalización capitalista y, al final, terminó rescatada por la KGB que ahora, con Putin, está tratando de rearmar el edificio del Estado ruso juntando los escombros que quedaron del Estado soviético. Está bien que hoy varios intelectuales de izquierda sigan especulando con que, aquello que no le salió bien a Lenin (por culpa de Stalin) y lo que no le salió bien a Stalin (por culpa propia), quizás le habría podido salir bien a Trotsky. Está bien que sigan especulando con estas hipótesis porque las utopías no mueren y en toda utopía, por más descabellada que sea, siempre hay algo de poesía encerrada. No es posible construir sin entusiasmos y la poética de la política es la que enciende la antorcha del entusiasmo político. Pero yo propondría no pasarnos de revoluciones con eso de encender antorchas porque, al final, podemos terminar en medio de un incendio colosal . Una tesis negativa es indemostrable. Especular con que Gramsci y Trotsky hubieran tenido éxito allí dónde Lenin y Stalin fracasaron estrepitosamente es entrar en la típica argumentación de qué hubiera pasado si no hubiera pasado lo que efectivamente pasó. El ejercicio intelectual puede ser interesante. Hasta ingenioso. Pero es absolutamente inútil y estéril. Porque Doña Historia ya ha dictado sentencia en esta materia y ninguna especulación intelectual, por más brillante que sea, conseguirá jamás invalidar la experiencia histórica concreta. La Argentina soviética tiene tan poco futuro como lo tuvo la Rusia Soviética. Los neoliberales globalizadores de la década del '90 se imaginaron que habían dado con la solución desmantelando al Estado. Los neomarxistas insisten en creer que han dado con la solución pasándole por encima al Estado. El resultado de lo primero fue la crisis del 2001. El resultado de lo segundo todavía está por verse, pero puede llegar a ser mucho peor. Desengañémonos: la solución no pasa ni por desmantelar ni por derrotar al Estado. Pasa por reconstruirlo y por ponerlo al servicio del organismo social del cual forma parte. Pero claro, hacer eso es bastante más difícil que armar un piquete, una asamblea o, incluso, una buena campaña electoral. Fuente http://ar.geocities.com/ediciones2001/Docs/2007_06_20_Martos.htm

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La vuelta de obligado
InfoporAnónimoFecha desconocida

“Pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que, por un espíritu indigno de partido, se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española. Una tal felonía, ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”. General José de San Martín (Carta al Brigadier General Juan Manuel de Rosas) El imperialismo, de cualquier signo que sea, y utilizando el disfraz que le convenga según las circunstancias, siempre ha empleado dos armas importantes para lograr sus fines: los cipayos y la intervención armada directa. Cuando los cipayos no pueden dominar a los pueblos, entonces el imperialismo utiliza la diplomacia de las cañoneras, el Gran Garrote o, como en el caso de la Guerra de Malvinas, las fuerzas armadas del Atlántico Norte. Las guerras de Irak, Afganistán y el Líbano son ejemplos recientes. La política imperialista no conoce principios, sino intereses. En 1845 el imperialismo anglo-francés se enfrentaba en este rincón de la América del Sur con gobernantes que no podían ser comprados. La férrea voluntad de Rosas y los caudillos federales eran un dique de contención contra las ambiciones europeas, que pretendían lo que siempre pretendieron, lo que siguen pretendiendo y en parte han logrado en nuestros días, gracias al cipayaje politiquero de la Argentina: la libre navegación de los ríos y la libertad de comercio (para ellos). En 1845 esto no era posible. Las potencias imperialistas ya habían jugado la carta de los cipayos, y habían fracasado. La expedición del general Lavalle, transportada desde Montevideo por la escuadra francesa, había sido derrotada definitivamente en Quebracho Herrado, y su jefe muerto en circunstancias confusas en San Salvador de Jujuy, cuando procuraba pasar a Bolivia. Quedaba la otra parte de la política: la intervención armada directa. Y a eso se aprestan. Desde 1844 Rosas preparaba la defensa del Paraná. No era ingenuo como para pensar en batir militarmente a las dos potencias más poderosas de la tierra, pero, zorro viejo, entendía perfectamente cual era el punto débil de los anglofranceses: “Vienen a hacer negocio, a ganar plata. Entonces, si pierden plata, están derrotados”. Así, fortifica la Vuelta de Obligado y el paso de La Ramada, el Tonelero y la Angostura del Quebracho. El paso de La Ramada fue fortificado en previsión de que la escuadra tomara por Pavón (que va desde el Ibicuy a San Nicolás) para evitar la Vuelta de Obligado. En los dos pasos se pusieron cadenas que cruzaban el río sostenidas por lanchones. La demás fortificaciones se limitaron a baterías y trincheras La principal fortificación estaba en la Vuelta de Obligado. Allí el río tiene unos 700 metros de ancho. El general Lucio Mansilla hace tender de costa a costa sobre 24 lanchones tres gruesas cadenas. En la rivera derecha, la sola defendida, monta cuatro baterías. En orden sobre la barranca la Restaurador Rosas al mando de Álvaro Alzogaray (gran patriota, no es culpable por sus descendientes) y la General Brown al mando de Eduardo Brown; a nivel del río la General Mansilla, al mando de Felipe Palacios; y más allá de las cadenas la batería Manuelita, dirigida por Juan Bautista Thorne. Todo un pueblo se apresta a la pelea. Burgueses y orilleros porteños; gauchos bonaerenses; negros del Barrio del Tambor; paisanos entrerrianos y santafesinos, todos juntos para dar guerra al gringo invasor imperialista y a los criollos vendepatrias y cipayos. El 18 de noviembre, Mansilla toma un bote y reconoce los buques enemigos en la oscuridad. El 20, a las 8,30 de la mañana, la escuadra comienza el avance. Mansilla arenga a la tropa: “¡ Allá los tenéis! Considerad el insulto que hacen a la soberanía de nuestra patria al navegar, sin más título que la fuerza, las aguas de un río que corre por el territorio de nuestro país. ¡Pero no lo conseguirán impunemente! ¡Tremola en el Paraná el pabellón azul y blanco y debemos morir todos antes de verlo bajar de donde flamea!”. La fragata francesa San Martín (insignia) se prepara a cortar las cadenas, cuando el viento se calmó totalmente (¡Dios es argentino!). Debió anclar y quedó adelantada y aislada de los demás buques. Fue el blanco de las cuatro baterías: tuvo dos oficiales y cuarenta y cuatro hombres fuera de combate, dos cañones desmontados y la arboladura pronta a caer. Para colmo de males, una bala de cañón le corta la cadena del ancla y la fragata es arrastrada por la corriente, río abajo. Es la una de la tarde y las cadenas no han sido cortadas todavía. Los defensores esperan el milagro de un triunfo, pero Mansilla sabe que la pólvora se acaba. Los vapores de la escuadra no consiguen acercarse a las cadenas, pero desde su posición acribillan a las baterías patriotas sin que éstas consigan alcanzarlos. El Fulton consigue acercarse a las cadenas y por dos veces intenta cortarlas. Una bala de cañón mata al maquinista principal y el vapor debe retirarse con su cañón desmontado y el casco y las máquinas dañados. El capitán Hope retoma la operación y consigue cortar las cadenas, cruza la línea y enfrenta la batería Manuelita, a la que acribilla a cañonazos. La situación es insostenible para los argentinos. A las 3 de la tarde apenas quedan municiones. Thorne, desde la destrozada Manuelita, ahorra los disparos, que hace personalmente para no gastar pólvora. A las 4,50 de la tarde solamente le quedan ocho tiros, pero los va a emplear bien. A las 5 hace su último disparo, al tiempo que una granada enemiga lo voltea. “No es nada”, dice al levantarse. Pero no es verdad: ha quedado inválido para siempre. Nunca más volverá a escuchar ningún sonido. Será para siempre “el sordo de Obligado”. Ha llegado el momento del desembarco. A las 6 menos 10 lo hacen 325 infantes de marina británicos. Mansilla al frente de los Patricios, las Milicias de San Nicolás y el Batallón Norte carga a la bayoneta desafiando los tiros de la metralla de los buques que diezman la infantería argentina, que ha pesar de todo consigue arrollar a los ingleses y correrlos hasta los botes. Mansilla es herido por un casco de metralla y el coronel Crespo lo reemplaza. Desembarcan franceses para defender a los atacantes. Finalmente Crespo debe replegarse a las barrancas. Son las 8 de la noche. Obligado ha caído. La bandera nacional no fue rendida; fue destruida por el fuego. La flota imperialista sigue su marcha, pero aún debe afrontar combates en el Tonelero y Acevedo y la artillería volante de Thorne. Tampoco resultó tan fácil el cruce de San Lorenzo, donde Mansilla tenía ocultos en la maleza ocho cañones manejados por buenos artilleros (Alzogaray y Maurice). Recién el 15 de enero de 1846 puede llegar la flota a Asunción. Perdieron plata. Rosas ha sacado bien las cuentas. Obligado ha terminado, pero deja su enseñanza: siempre es posible defender la soberanía, aunque se esté físicamente en desventaja. Sólo es indispensable un profundo amor a la Patria, y la fuerza espiritual de no dejarse vencer por las contrariedades. Quien no tiene fuerza espiritual ya está vencido de antemano. Quien resiste, vence. Y se resiste “con la cabeza fría y el corazón ardiente”. “El sable que me ha acompañado en la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de satisfacción, que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que tratan de humillarla”. Seguramente, ningún politiquero liberal o progre en los tiempos que corren, será acreedor a un honor semejante. Por la época en que se desarrollaban los hechos motivo de esta crónica, ya los Estados Unidos habían lanzado su Doctrina Monroe. ¿Por qué no intervino entonces ante la agresión que sufría la república sudamericana por parte de dos potencias extracontinentales? Muy simple. 1) Porque entre bueyes no hay cornadas y 2) Porque estaban ocupados en robarle a Méjico el inmenso territorio de Texas (lo mismo sucedería en la Guerra de Malvinas, a pesar del TIAR, Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca). El imperialismo no cambia. Los patriotas tampoco deben cambiar. Fuente http://www.tsunamipolitico.com/obligado711.htm

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Batalla de la Angostura del Quebracho
InfoporAnónimoFecha desconocida

... Y tragó hierro y fuego el infame invasor Corría el año 1846, hacía algo más de seis meses que la escuadra anglofrancesa había pasado por la Vuelta de Obligado. La expedición, cuya rentabilidad se daba por segura, había fracasado. Corrientes, empobrecida por tantos años de guerra, no había resultado un buen mercado. Tampoco Paraguay, ya que su líder, Carlos Antonio López, no se dejaba engañar con promesas de “libre comercio” y exigía, antes de cualquier acuerdo comercial, el reconocimiento de la independencia paraguaya por parte de los interventores. Nada se consiguió entonces, gran parte de los buques mercantes que remontaron el Paraná, protegidos por varios de guerra, volvían tan llenos como habían salido de Montevideo hacía ya varios meses. A la realidad del total fracaso comercial se unía la oscura perspectiva del regreso. La ida había sido dura, asechada la flota en todo lugar oportuno (Acevedo, San Lorenzo, Tonelero, etc.) por la artillería volante, primero al mando de Thorne, luego, una vez restablecido de las heridas de Obligado, Lucio Norberto Mansilla ocupó su lugar de jefe de la defensa del río. Por lo tanto, la vuelta del convoy no se presentaba como una travesía agradable. El día 4 de junio de 1846, alrededor de medio año después del Combate de la Vuelta de Obligado, en la angostura o punta del Quebracho, esperaba Mansilla a la flota intrusa. Contaba con 17 cañones, defendidos por 600 infantes, 150 carabineros, además de algunos hombres de Patricios. En el centro, se instalaron dos baterías y algunas fuerzas de infantería, al mando se hallaba Juan Bautista Thorne. Mientras, en el otro extremo se ubico el batallón Santa Coloma, al mando de este jefe. ¡Viva la soberana independencia argentina! Cuando los buques de guerra estuvieron a tiro, Mansilla dio la orden de fuego, antes gritó: “¡Viva la soberana independencia argentina!”. Los cañones patrios se mostraron inaccesibles para la artillería enemiga dada la altura a la que estaban emplazados. El caos se apoderó de las embarcaciones, en su tentativa de huir algunas vararon y sufrieron duramente el fuego criollo. El capitán inglés Hotham confesará al informar sobre las bajas del Quebracho: “Los buques han sufrido mucho”. Escapar con la mayor velocidad posible se convirtió en el único objetivo de las escuadras combinadas de las dos mayores potencias de la época. Francisco Hipólito Uzal dirá: “El encuentro del Quebracho, aparte de su enorme importancia militar y política, fue el sello definitivo del desastre económico-comercial de una empresa de injusta prepotencia, llevada a cabo por quienes, seguros de su enorme superioridad material, y atropellando sin consideraciones humanas ni jurídicas todos los derechos de la Confederación Argentina, se proponían un cuantioso dividendo”. Visto desde hoy hechos como los del Quebracho nos llenan de orgullo, refuerzan nuestro honor de ser argentinos. En el Quebracho, como en Obligado, como en Malvinas, es donde los argentinos demostraron que el acta firmada en Tucumán en 1816 fue verdaderamente el acta de la Independencia, acciones como estas son simplemente independencia en acción. Eso es ciertamente la lucha por la soberanía nacional. Fuente http://es.metapedia.org/wiki/Batalla_de_la_Angostura_del_Quebracho

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Facundo Quiroga
InfoporAnónimoFecha desconocida

Hijo de la Patria Es oportuno revalorizar en toda su dimensión, la gigantesca figura noble, idealista y valiente de este dilecto hijo de la patria, que nació en los albores del año 1788 en San Antonio de los Llanos al sur de la Rioja, hijo de Don José Prudencio Quiroga y de Juana Rosa de Argañaraz y Vergara, y que en las horas decisivas y gloriosas de nuestra historia, lo tendrían como el principal protagonista determinante de la historia de la construcción de la patria. Revolución de mayo de 1810 A partir de esa fecha nacen dos grandes partidos políticos, EL UNITARIO Y EL FEDERAL, y en honor a la verdad histórica debemos remitirnos a los valores que cada uno de ellos representaban, y debemos decir también que la historia OFICIAL, en una permanente amnesia se ha escrito con una total ausencia del sentido de justicia, olvidándose de mencionar los crímenes y torturas cometidos por el general unitario JOSE MARIA PAZ y sus lugartenientes, ARAOZ DE LAMADRID y otros contra tropas desarmadas, civiles y ancianos, entre las que se encontraban la madre de FACUNDO QUIROGA, que tuvo que sufrir toda clase de vejaciones, como asimismo sus hijos y mujer que tuvieron que pasar a CHILE, a parte del saqueo sufrido sobre sus propiedades. Los Unitarios Con sus valores extranjerizantes y aristocráticos se declararon contra la IGLESIA CATOLICA, RIVADAVIA al año y tres meses de gobierno impone su reforma eclesiástica que incluía la supresión de conventos, secularización de cementerios, disminución de los derechos y privilegios del clero entre otras cosas, y eran esencialmente oligárquicos representando lo ficticio y lo doctrinario a RIVADAVIA se lo conocía como el PADRE DE LA OLIGARQUIA que oprimía a las clases inferiores, a las que ignoraba por completo, Rivadavia fue elegido en el año 1815 para que viaje a Europa con la misión de buscarnos un rey, intentó traer a CARLOS IV que destronado por su hijo FERNADO VII, pasaba miserias en ROMA, RIVADAVIA, estaba asociado al capital inglés para la explotación minera, a su vez relacionado íntimamente con los hacendados de la provincia de Buenos Aires. Los unitarios consideraban que lo esencial NO ERA TENER UNA NACIONALIDAD PROPIA, SINO SER CULTO Y CIVILIZADOS, y en base a esta forma de pensar se perdió la pro-vincia de TARIJA que se incorporó a Bolivia, y mas tarde se perdió La Banda Oriental... El General JOSE DE SAN MARTÍN en una carta que le escribió al chileno PALAZUELOS en el año 1847 dijo de RIVADAVIA lo siguiente: “seria cosa de no acabar si se enumerasen las locu-ras de aquel visionario y la admiración de un grupo numeroso de mis compatriotas creyendo im-provisar en Buenos Aires las civilización europea con solo los decretos que diariamente llenaba lo que se llamaba archivo oficial....” Los Federales El Brigadier General Juan Facundo Quiroga, es el ilustre defensor de la causa de los pueblos, y el caudillo que luchó por la causa federal llevando las banderas del FEDERALISMO AUTENTICO Y REVOLUCIONARIO hasta la cumbre más alta del estoicismo de sus nobles ideales, derramando su sangre generosa en los campos de batalla DEL TALA, RINCÓN DE VALLADARES, RODEO DE CHACON, LA TABLADA, ONCATIVO, LA CIUDADELA y en otros tantos episodios bélicos de nuestra independencia, luchando como un tigre, es por ello que el FEDERALISMO nació como un sentimiento y no como una doctrina porque el FEDERALISMO es el espíritu de la tierra por eso es democrático, el FEDERALISMO es PATRIA porque nos da sentido de realidad a nuestra idiosin-crasia y a nuestras raíces históricas. La Rioja, 1820. Juan Facundo Quiroga y sus Montoneros El tigre de los llanos es el auténtico patriarca de la federación, como capitán de las milicias interviene con su ejercito de gauchos en algunos conflictos locales, despertando la admiración y el respeto por sus hazañas y actos de heroísmo en defensa del suelo patrio. Año 1825 Rivadavia envía al General Gregorio Aráoz de Lamadrid con un ejército para que presione a QUIROGA a que entregue las minas de oro y plata de Famatina que estaban bajo su custodia porque las mismas deberían ser entregadas para su explotación a un grupo de técnicos venidos de Inglaterra, conforme a un acuerdo que Rivadavia firmó en un viaje que realizó a Londres. La única respuesta que obtuvo por parte de QUIROGA fue: ¡prefiero morir frente a mis hombres o barrer al enemigo de la patria, y Rivadavia es el enemigo de la patria!. De esta forma se desató la guerra en contra de su voluntad, QUIROGA defendía la libertad de su provincia al defender la causa del FEDERALISMO en defensa de las fuentes de trabajo y de una Constitución Federal. Año 1826 Facundo parte con sus montoneros hacia el norte para enfrentarse con Lamadrid. Que disponía de un gran ejército y estaba confiado de que su sola presencia harían intimidar al mejor de los valientes, pero se equivocó, se enfrentó al “Tigre de los Llanos”, al hombre que a los gritos decía Vencer o Morir”, y en la batalla del Tala cerca de Tucumán, los montoneros riojanos en un combate violento y lleno de actos de heroísmo, vencieron a las tropas unitarias, el propio Lamadrid quedó gravemente herido. Año 1827 Rivadavia en su último intento por derrotar a QUIROGA, envía nuevamente a Lamadrid para que lo ataque, y en la batalla de Rincón, se produce un feroz enfrentamiento, donde las montoneras de Facundo vuelven a vencer, provocando de esta forma la destrucción del plan unitario y la caída y renuncia de Rivadavia. Facundo y sus montoneros vuelven victoriosos a La Rioja, ha llegado a uno de sus grandes momentos nacionales, se ha convertido en el jefe virtual del partido federal, y su influencia es decisiva en todas las provincias. Juan Manuel de Rosas, por ese entonces es todavía un oscuro estanciero bonaerense. Año 1828 El 01 de Diciembre de 1828, asume el general unitario Juan Lavalle, y ordena el fusilamiento del coronel federal Don Manuel Dorrego, ocurrido el día 13 de Diciembre de 1828 a las 15:15 horas en Navarro provincia de Buenos Aires. Facundo Quiroga en nombre de la causa federal le declaró la guerra. Año 1829 Asume Juan Manuel de Rosas, que ha llegado al poder apoyado por todas las clases sociales y por una imperiosa necesidad de orden y paz. Los restos del Coronel Manuel Dorrego fueron traídos desde Navarro al cementerio de la Recoleta, en donde Rosas lee una de las mas bellas oraciones fúnebres que pasó a la historia y dijo: “.....Dorrego, victima ilustre de las disensiones civiles, descansa en paz! La Patria, el honor y la religión han sido satisfechos hoy, al tributarse estos ultimos honores en la memoria de quien ha sido sentenciado a morir en el silencio de las leyes, que la mancha más negra de la historia de los argentinos ha sido ya lavada por las lágrimas de un pueblo justo, agradecido y sensible”, y agrega: “Vuestra tumba rodeada en estos momentos de los representantes de la provincia, de la magistratura, de los venerables sacerdotes, de los guerreros de la independencia y de vuestros compatriotas dolientes, forma el monumento glorioso que el gobierno de Buenos Aires os ha consa-grado ante el mundo civilizado, monumento que advertirá hasta las últimas generaciones, que el pueblo porteño no ha sido cómplice en vuestro infortunio”. Rosas lee sus postreras palabras “Allá ante el eterno árbitro del mundo donde la justicia domina, vuestras acciones han sido ya juzgadas, lo serán también las de vuestros jefes, y la inocencia y el crimen no serán confundi-dos...¡Descansa en paz entre los justos!“ Año 1830 El general unitario José Maria Paz, gobernaba Córdoba y disponía de un gran ejército, compuesto por los mejores soldados que habían combatido en la guerra contra el Brasil, envió sus tropas a derrocar a las autoridades de las provincias vecinas, llegando a dominar a nueve estados, y era eviden-te que su intención final era invadir la provincia de Buenos Aires. Año 1831 Facundo Quiroga esta en Buenos Aires, y su genio previsor le decía que la causa del partido federal estaba en peligro, dado el poder militar que tenía Paz, por lo tanto le solicitó a Rosas le facilite una partida de los colorados del monte para presentar batalla, Rosas le negó este pedido ¿Sería tal vez para no dejar indefensa la ciudad? ¿ o tal vez por desconfianza, en la creencia de que Paz era imbatible?. Facundo insiste nuevamente, y Rosas accedió solamente darle trescientos forajidos sacados de las prisiones, sin disciplina ni espíritu militar, y con ellos se fue de Buenos Aires El Tigre De Los Llanos, montado en su fiel caballo moro a las provincias de cuyo, allá se iba el quijote gaucho que gritaba “NADA ME VENCERA”, atravesando los campos solitarios de La Pampa, exponiéndose al hambre y la sed, con el único fin, con el único afán, y con el único deseo ferviente de presentar batalla y vencer al ejercito de Paz. La misión que llevaba era recuperar todas las provincias en manos unitarias, la consigna ¡vencer todos o morir todos por la patria! ... Año 1834 Facundo Quiroga finaliza su campaña con total éxito, el ejército de Paz fue derrotado ampliamente, conquistó nuevamente el dominio de Mendoza, San Juan, San Luis, Tucumán, La Rioja, y sus aliados Santiago del Estero y Córdoba, dueño de casi toda la República, había vuelto a Buenos Aires con un prestigio y un poder inmenso al solo efecto de plantearle a Rosas que el país estaba pacificado, y había llegado el momento de convocar a un congreso de todas las provincias para que impulsen la sanción de una Constitución federal para la Argentina, partiendo de la base de la unión de las provincias en un proyecto común, por el cual se establecería la forma republicana y federal de gobierno, que seria años más tarde la base de nuestra Constitución nacional. Juan Manuel de Rosas tenía otra postura, dos días después de que Facundo Quiroga emprendiera el viaje hacia el norte en una misión encomendada por el gobierno de Buenos Aires para mediar en un conflicto entre Salta y Tucumán, Quiroga en el viaje recibe una carta en-viada por Rosas de fecha 20 de Diciembre de 1834, y que se constituye en uno de los docu-mentos mas importantes para la historia política del País, porque permite comprender con exactitud la posición de Rosas al respecto, y dice textualmente Rosas “que aun no era el momento oportuno para organizar el país bajo una constitución, y que hay que dejar al tiempo facilitar una evolución natural de los hechos.” Facundo Quiroga llevaba esta carta bajo su chaqueta dentro de su camisa el día del crimen de Barranca Yaco, y apareció tiempo después manchado con la sangre del tigre riojano, y en buen estado de conservación. Facundo Quiroga, fue un valiente guerrero y un demócrata por naturaleza, jamás en su espíritu existió el ánimo de perpetuarse en el poder, ni apoyar ninguna tiranía, incluso nunca tuvo cargos públicos porque rechazó todos los ofrecimientos que le habían formulado, su lucha siempre estuvo orientada contra los enemigos de la patria, a los cuales los venció a todos “en los campos de batalla y no desde un escritorio.” El genio de Facundo Quiroga y no el de Rosas, fue el verdadero vencedor de la anarquía, si tenemos en cuenta que había partido de Buenos Aires tan solo con trescientos forajidos, atravesando desiertos y montañas, triunfando siempre y libertando provincias terminando con el gran ejército unitario y estableciendo la paz en la República ¡ Suya fue la gloria!... Facundo Quiroga fue un idealista puro y estoico, era como el árbol que tiene raíz, y no como aquellos políticos histriones que son como los camalotes que flotan en el río –van donde la corriente los lleva- “esa es la diferencia entre un idealista valiente y un hipócrita.” Barraca Yaco ¡Pasión y muerte! 16 de febrero de 1835. Mediodía con calor tormentoso. El crimen cobarde brutal y traicionero se acaba de cometer, el responsable moral del crimen -si lo hubo - no aparecerá nunca, Juan Manuel de Rosas procesó y condenó a los autores materiales, Santos Pérez, sus lacayos y los Reynafe ¿había algún mandante superior? -los sospechosos son varios el enigma subsiste, indudablemente, en ese momento de la vida política del país, para Rosas el mejor Quiroga, era un Quiroga muerto, y muerto brutal y misteriosamente, cuando la noticia del crimen llegó a Buenos Aires, Rosas acepta ser gobernante y se hace conceder la suma del poder público y promete tremendas venganzas contra los unitarios. Pero fuera del buen provecho que sacó de BARRANCA YACO, no hay ningún indicio serio de su culpabilidad. Entonces ¿Estanislao Lopez y su ministro Cullen que cuando se enteraron de la noticia de la muerte de Facundo hicieron un festejo? ¿Encarnación Escurra? ¿Entonces quien?.... Pero sea cual fuere el autor intelectual, se olvidó que el comandante Quiroga siempre decía: “A MI NADIE ME MATA,” y es cierto porque después del crimen traicionero de Barranca Yaco lo que nunca imaginaron sus asesinos intelectuales y materiales, es que Facundo no moriría, porque ese día trágico de nuestra historia, nace otro Facundo Quiroga. Nace el hombre inmortal que sobrevive en el alma y en los corazones de todos aquellos argentinos que no hayan sido castrados intelectual ni espiritualmente.- por José Alberto Novau, investigador histórico revisionista Fuente http://es.metapedia.org/wiki/Facundo_Quiroga

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La máquina infernal
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Tentativa para matar a Juan Manuel de Rosas Tentativa para matar a Juan Manuel de Rosas En 1841, mientras el pueblo y las autoridades colmaban a Juan Manuel de Rosas de honores excepcionales, un ruidoso acontecimiento vino a conmover en diverso sentido esa inmensa masa de opinión que los exaltaba, y a estimular una vez más los rencores políticos que se sentían satisfechos con los triunfos sucesivos del ejército federal. El mencionado acontecimiento está relacionado con una nueva tentativa de los unitarios para matar a Rosas, por medio de la célebre “máquina infernal”; la cual se encuentra actualmente en exhibición en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires. José Rivera Indarte, fanático en religión como en política, el propagandista radical del gobierno con la suma del poder público, el mismo que escribió los versos de brocha gorda para las solemnidades en honor de Rosas en 1835 y redactor desde 1839 de El Nacional de Montevideo, publicó una disertación, que hizo suya su partido, con el título de: “Es acción santa matar a Rosas”. Teorizaba con caudal de frases y de ejemplos sobre las supremas necesidades políticas que autorizaban el asesinato; e incitaba y exaltaba anticipadamente a los que tuviesen el coraje de realizar esa hazaña que abriría, en su sentir, una era nueva de progreso, de libertad y de ventura para la República Argentina. Como por este medio no se obtuviera el resultado que se buscaba, se propusieron otros más directos, entre los cuales es digno de mencionarse el de un aderezado pastel que fue introducido hábilmente en casa de Rosas, a nombre de uno de sus amigos, y del cual fue víctima un perro. Un hecho imprevisto y diestramente explotado por el mismo Rivera Indarte, ofreció a estas tentativas probabilidades positivas de éxito. Plan siniestro de Rivera Indarte Rosas, si bien rehusó siempre las condecoraciones que le brindaron los soberanos extranjeros, aceptó sí, con franca complacencia, los diplomas que le discernieron las asociaciones histórico-geográficas, arqueológicas, etc., quizá en recompensa de los medios que facilitó a Darwin y a Fitz-Roy en 1834, y a la ayuda eficaz que prestó posteriormente a varias comisiones y delegados científicos que la solicitaron de él a objeto de adquirir datos y conocimientos del país, o de enriquecer sus propias colecciones con ejemplares y piezas del inexplorado y abundante suelo argentino. La Sociedad de Anticuarios del Norte, de la que era miembro Rosas, le envió a éste por intermedio del ministro de Portugal una caja con medallas. El ministro la remitió al cónsul de esta nación en Montevideo, juntamente con un oficio para que lo hiciese llegar a su destino. Parece que la caja y el oficio fueron interceptados en Montevideo, lo cual se explica perfectamente habida cuenta que Rivera le hacía la guerra a Rosas, y que le eran naturalmente hostiles a este último todos los hombres que figuraban por entonces en los cargos y empleos públicos de aquella ciudad. La misma vinculación que existía entre estos hombres y los emigrados unitarios, y la circunstancia de ser la imprenta de El Nacional el centro del elemento joven, bullicioso y radical, explica igualmente el que allí se tuviera noticia inmediatamente de la existencia de la tal caja con medallas. Lo cierto es que el modo de explotarla contra Rosas fue obra que quedó librada a la mente dañina de Rivera Indarte. Este se puso manos a la obra… En vez de medallas colocó una máquina mortífera compuesta de dieciséis cañones cargados a bala, superpuestos, con la boca hacia los bordes de la caja como otros tantos radios de un círculo, y unidos por dos resortes de percusión a ambos goznes de la misma y de manera que al abrirla explotasen simultáneamente. Rivera Indarte dio la idea para la construcción de la caja al mecánico Aubriot, que fue quien la realizó. Entrega de la Máquina Infernal A fines de marzo de 1841 el señor Leonardo de Souza Acevedo Leite, cónsul general de Portugal, recibió del ministro de ese gobierno en Dinamarca una nota en la que le pedía se sirviese entregar al general Juan Manuel de Rosas una caja con medallas, y un oficio lacrado dentro del cual iba la llave de la caja; todo lo que se le adjuntaba, y que dedicaba a dicho general la Sociedad de Anticuarios del Norte. El señor Acevedo Leite, aprovechando la primera oportunidad que le presentó la partida del almirante Dupotet para Buenos Aires, remitió por medio de Bazaine, edecán de este último, la caja y el oficio, más una nota suya, al general Rosas. Balzaine entregó todo ello en manos de Manuela de Rosas, y ésta se dirigió inmediatamente a mostrárselo a su padre. Rosas trabajaba inclinado sobre una mesa, en su misma alcoba, y le dijo que dejase el presente encima de la cama, la cual venía a quedar a sus espaldas y a menos de un metro del asiento que ocupaba, dando el frente a la puerta que servía de entrada a esa habitación. Como Manuelita permaneciese allí contra su costumbre a esas horas, en que a no ser por grande urgencia, solamente los oficiales del despacho interrumpían la ruda labor que se imponía el gobernador, éste la inquirió con la mirada y ella se vio obligada a retirarse, poseída de esa curiosidad de niña, que hace recorrer súbitamente a la imaginación la escala de las conjeturas múltiples, de las inquietudes vagas, hasta de los temores inexplicables; como se lo manifestara al propio Adolfo Saldías, cuando departiera con él en Londres sobre este y otros sucesos de esa época. A la caída de la tarde volvió Manuelita. Su padre trabajaba todavía. Probablemente no se había movido de la silla desde mediodía en que lo vio. La caja estaba en el mismo sitio, y los oficios cerrados como ella los dejó… ¿Podía saberlo ella acaso? Aquello era como la estatua de Diana en el templo de Táurida. Orestes sería aquí cualquiera que la tocase. Tocarla era morir. Siquiera en el drama de Eurípides, realzado por Goethe, lo consiguió felizmente el amor sublime de Ifigenia triunfante sobre el corazón del salvaje rey Thoas. Aquí se trataba de un drama de sangre, en el que no campeaban más sentimientos que el odio y la venganza. Y Rosas supuso que su hija, como siempre solícita, venía a invitarlo a comer. Pero como permaneciese allí a pesar de que él seguía escribiendo, y de que no colocaba el tintero sobre el montón de notas, estados, cuentas y borradores que atestaban su mesa, que así era cómo significaba la interrupción de su labor hasta otro momento, dedujo que su hija deseaba algo más. - Vea niña, le dijo, usted tiene mucha curiosidad de ver esa caja, Llévela no más, y luego sabré lo que contiene. - Hay también unos oficios….. observó Manuelita. - Abralos, niña, ábralos también. Atentado fallido Manuelita Rosas llevó la caja y los oficios a sus habitaciones donde se encontraba Telésfora Sánchez que la acompañaba habitualmente. Rasgó el oficio del cónsul Leite, se informó de él rápidamente, rasgó el otro en que venía la llave, y entonces ya no fue cuestión más que de unas tijeras para descoser el forro del paño blanco de la caja. Pero las visitas cotidianas interrumpieron esta tarea. La conversación se prolongó después de la comida hasta pasada media noche. Recién en la mañana siguiente, esto es el 28 de marzo, Manuelita, su amiga y su sirvienta de confianza Rosa Pintos, atacaron decididamente la abertura de la caja. Manuelita tenía la caja sobre sus rodillas, mientras su amiga y la negrita acababan de descoser el forro. Cuando introdujo la llave y la hizo girar en la cerradura, la tapa de la caja se levantó súbitamente como dos pulgadas, produciendo ese ruido seco de un hierro o gozne que se quiebra. Telésfora Sánchez creyó ver algo como tubos o cilindros de bronce dentro de la caja, y lo propio observó Manuelita inclinándose. Sin darse cuenta de la realidad cerró vivamente la caja, y se dirigió con ella a las habitaciones de su padre que trabajaba en su sitio habitual. Apenas le dijo lo ocurrido, Rosas arrojó la pluma con que acababa de hacer algunas correcciones a varias notas, se puso de pie bruscamente y por un movimiento instintivo, sacó la caja de manos de su hija y la colocó encima de su cama. En el instante en que Rosas se inclinaba para abrir la caja a la que cubría por decirlo así, con su cabeza y con su pecho, estaba a sus espaldas, con unos papeles en la mano, el oficial de su secretaría Pedro Regalado Rodríguez, girando un poco más hacia su izquierda, creyó distinguir dentro de la caja algo como fulminantes o pistones, y adelantándose un paso dijo: - Señores, parece que hay un gatillo… - ¡Que diablos de salvajes unitarios!, exclamó Rosas sin cambiar de posición. El gobernador permaneció impasible un momento, después del cual hizo aproximar a Rodríguez y le dijo: “Vea, son diez y seis cañones cargados a bala y ligados a los lados de la caja de modo que explotasen al abrirla. Uno solo bastaba para matar a mi hija siendo así que venía destinado para mi”. Su hija rompió a llorar entre sus brazos. Fuente http://es.metapedia.org/wiki/La_M%C3%A1quina_Infernal

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Por qué tenemos que amar tanto a Maradona
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Siempre se habla de lo desagradecidos que son los argentinos con sus máximas figuras a los que suelen honrar en ciertas ocasiones. Maradona aún no tiene calle, avenida, plazoleta o paseo visible que lo inmortalice, cuando otros, muchos menos valiosos, aún en vida, hasta han sido nombrados ciudadanos ilustres de tal o cual ciudad. Si Argentina fuese un reino, seguramente un portaaviones o una fragata misilística llevaría su nombre, pero es una simple república de memoria frágil que no ama como se debe a sus más grandes hombres. Debiera enmendarse tal error. .................................................................................................................... Maradona, Maradona, Esteban Laureano Maradona, fue doctor y naturalista, y médico de campaña durante la Guerra del Chaco. Curó –sin cobrar honorarios- a aborígenes y criollos en parajes olvidados. Su casa, tan humilde como la de sus pacientes, fue sede de su precario “hospital”. Arquetipo del médico gaucho, en ese mundo de monte y barro, operó a los ponchazos sobre carretas y atendió partos bajo la luz de la luna o el resplandor de los fogones. Allí, peleó contra el mal de Chagas, la tuberculosis, la lepra, el cólera, la sífilis y el paludismo. Estudió la naturaleza de los montes chaqueños. Trazó senderos para acceder al río Bermejo. Exploró nuevas fuentes de agua potable para la gente. Escribió trece libros, todos agotados, algunos publicados por universidades de Estados Unidos y la mayoría, inéditos. Fundó una escuela y una colonia aborigen. Renunció a todos los honores. Fue nuestro prócer más pobre: “Soy el médico más zaparrastroso del noroeste argentino”, llegó a reconocer. Pero aun en la indigencia absoluta, se mantuvo firme y donó el dinero de un premio que había recibido para becar a jóvenes médicos formoseños recién recibidos. Maradona nació el 4 de Julio de 1895 en Esperanza, Provincia de Santa Fe. Pasó su infancia en Barrancas, a orillas del río Coronda. Él lo recordó así: “Vivíamos aislados de todo centro poblado y mi familia, que era muy religiosa, nos enseñaba a leer y escribir. Y pasábamos el tiempo en los montes, cazando en las costas del río, pescando. Éramos siete hermanos, y vivíamos en un estado natural, como los indios”. Será por eso que nunca se lo escuchó quejarse de su pobreza en la otra punta de su vida. Más tarde repartió sus estudios entre Santa Fe y Buenos Aires, donde terminó estudiando medicina, tras haber sido alumno de grandes figuras, como Bernardo Houssay, Pedro de Elizalde, Eliseo Segura, Braun Menéndez, José Arce y Gregorio Aráoz Alfaro, entre otros. Una vez concluida su carrera puso rumbo al norte: “Cuando me recibí, abrí mi consultorio en la calle Santa María de Oro, en Resistencia. Había muy pocos médicos. Durante ese tiempo yo hacía viajes a Barranqueras para atender a mis enfermos. Y también me dediqué, como una especie de periodista de campaña, a escribir algunos artículos en La Voz del Chaco y a explorar la Isla del Cerrito Argentino para estudiar botánica. Para los años 1931 y 1932 daba un ciclo de conferencias todos los sábados sobre la ley 9.688 de Accidentes de Trabajo. Pero los capitalistas me tenían entre ojos, y como yo atacaba al gobierno militar del Señor Uriburu, me perjudicaron; la policía me perseguía. Un día opté, entonces, por viajar para el Paraguay. Eran los fines del ’32 y empezaba la guerra paraguayo-boliviana. Allí presenté mis condiciones de médico para actuar con un fin humano y cristiano, para restañar las heridas que pudieran infligirse al soldadito que cae en la batalla. No me importaba que fuera paraguayo o boliviano. Pero cuando llegué a Asunción me tomaron preso: creyeron que yo era un espía. Finalmente, la guerra terminó en el año ’35 y yo me vine renunciando a una demostración que trataron de hacerme hasta con banda de música”. Es que, intencionalmente, omitió aclarar que logró desempeñarse salvando vidas y que llegó a ser el Jefe del Hospital Naval de Asunción, donde redactó el reglamento de Sanidad Militar del Paraguay. Eludiendo medallas y diplomas, prefirió ocupar su tiempo atendiendo a los pobres leprosos de Ytapirú, en ese país. En Asunción se enamoró de Aurora Evali, sobrina del presidente paraguayo, quien murió de fiebre tifoidea sin requerir, por novelesco pudor, los servicios del novio médico. Maradona no se recuperó nunca de ese amor truncado. Después de aquellas experiencias sintió cierta necesidad de regresar a Buenos Aires, pero eligiendo un itinerario inquietante: “Terminó la guerra en el ’35, me vine a Formosa y como siempre hacía esos viajes de Asunción para Buenos Aires, opté por ir a Salta y Jujuy para conocer elementos históricos que operan desde los tiempos de la guerra de la independencia, y donde mis antepasados tuvieron alguna actuación. Y después pasar a Tucumán, para visitar a mi hermano Juan Carlos, que era intendente de la ciudad. Desde allí seguiría viaje para establecerme en Buenos Aires junto con mi madre”.Pero a bordo del tren que recorría longitudinalmente Formosa hasta Salta, se encontró con su lugar en el mundo. Al llegar a Estanislao del Campo, gritaban pidiendo auxilio. “Cuando vine para acá había dos trenes por semana, y no sé quien supo que yo era médico. Había un coche de primera y dos de segunda. Paramos porque había que demorar dos o tres horas para cambiar la máquina. Entonces, me dijeron que había una enferma que desde hacía tres días no podía tener familia, que si no podía atenderla mientras el tren estaba detenido. La vi muy grave y el caso es que me quedé para poder atenderla. Cuando quise levantar vuelo y fui hasta la estación a esperar el tren con el que debía seguir viaje, resultó que allí me estaban esperando enfermos de los cuatro puntos cardinales: de Ibarreta, Comandante Fontana, Pozo del Tigre, Ingeniero Juárez, y de San Martín II, que queda como a veintitantas leguas de acá. Entonces con ese motivo no pude continuar y así perdí mi tren y mi puesto en Buenos Aires.” No es cierto que no pudo continuar. Eligió quedarse. Y lo hizo por 55 años, conviviendo con criollos e indios tobas, wichí y pilagás. Allí, aprendió el idioma de esta gente para enseñarles a leer y escribir en castellano, a construir sus casas con ladrillos y a cumplir normas elementales de higiene y profilaxis. Vivió curando y educando con sus escasos recursos. Se ganó el aprecio de los indios, quienes le cambiaron el desconfiado tilde inicial de "brujo" por el de "Plognak" (que significa "Dr. Dios" en pilagá). Desde su casita de ladrillos sin pintar, con un techo precario, sin luz eléctrica, ni agua de red, con su cama sin colchón, oficiaba el único “hospital” conocido en la región. Con una extraña vincha que le sujetaba el pelo blanco, con un poncho sobre los hombros y los zapatos embarrados, caminó silenciosa y solitariamente hasta donde fuese necesario para atender a varias generaciones de olvidados. Pero es poco lo que se conoce de este tipo de médicos. En gran medida, porque no hacen un culto de su persona. Su mirada y su discurso está sobre los demás, sobre sus pesares y desdichas. Sobre cómo aliviarlas. Y eso no era fácil: “Cuando yo llegué empezaron los problemas. Todo esto era monte, sólo había cuatro o cinco ranchos y estaba todo rodeado de indios, que por otra parte me querían matar. Tanto que uno de ellos, que era famoso, me agarró de las solapas y me sacudió, amenazándome. Pero nunca les tuve miedo ni me demostré asustado. Sino que soy así nomás. Pero con la palabra dulce y la práctica de la medicina, tratando las enfermedades, dándoles trabajo y consiguiéndoles algunas ropas, las cosas fueron cambiando. Así los traté hasta hoy. Me remangué sin ningún temor, arriesgando mi vida y también mi salud.” Por eso, más que médico fue apóstol de la medicina. La confianza ganada le permitió conocer esa vida maltratada, que supo denunciar desde sus libros, como lo hizo en 1936, cuando publicó “A través de la selva”: “La explotación del indígena americano no es una novedad. Diez a veinte centavos por hachar leña, siempre la más dura. Diez centavos por acarrear agua en barriles durante tramos de seis cuadras. Un peso diario para que transporten todo tipo de cargas. Y qué decir de los ingenios jujeños, salteños y tucumanos y de otros que efectuaban los pagos con vales, con cosas deterioradas e inservibles, con coca, tabaco, alcohol.. Por eso mismo todo indio, al ser requerido para una changa, sea quien fuere el solicitante, tiene como estereotipada la defensiva frase que pronuncia en gerundio: ¿cuánto pagando?” Pero esta franqueza y este tipo de denuncias le valieron tanto persecuciones iniciales como apoyo nacional más tarde para aliviar ese sistema de explotación de la mano de obra “barata”. Entre esas ingratitudes y adversidades, se hizo tiempo para cultivar su otra vocación: la del naturalista. Su inquieta personalidad lo llevó a explorar los ríos Pilcomayo y Bermejo y los montes del Chaco, Formosa y Salta; a estudiar etnografía y las parcialidades indígenas, la fauna, la flora y el clima de sus regiones, a la manera de Félix de Azara y de Amado Bonpland. En sus apasionadas recorridas supo ver la belleza del monte formoseño, casi desconocido, sin guías de campo ni libros referenciales que le facilitaran sus exploraciones. Pero esa orfandad bibliográfica no le impidió descubrir plantas medicinales, detectar el silencioso paso del oso melero, reconocer por su repiqueteo al “pájaro carpintero” e integrar sus hallazgos con el saber zoológico o botánico de los aborígenes. Como si fuera poco, combinó sus dotes de observador con su habilidad de dibujante, logrando manuscritos maravillosos. A este Maradona, particularmente, la Fundación Vida Silvestre lo recuerda con gratitud y admiración, más cuando repasamos su obra humanitaria. Entre sus libros y tratados, unos publicados y otros inéditos, encontramos títulos como "A través de la selva", "Una planta providencial", "Dendrología" (cinco volúmenes), "Animales cuadrúpedos americanos" (tres volúmenes con textos e ilustraciones sobre mamíferos y reptiles), "Aves" (tres volúmenes ilustrados), "Plantas cauchígenas" y un “Vocabulario toba-pilagá”, con más de 3.000 palabras traducidas al español. En su enclave formoseño vivió hasta 1985, oportunidad en que su cuerpo, ya con 91 años, dijo "basta". Al decir de Rodríguez Bornett: "... cuando la ancianidad quebró su físico, y la pobreza, junto a la soledad lo acompañaron a cerrar esa etapa de su vida, la selva enmudeció, para que se abriera esa maravillosa y melancólica historia de amor que el mismo encarnó..." Sus últimos años transcurrieron en Rosario, en la casa que le brindó su sobrino nieto, José Ignacio Maradona. Recibió allí numerosos homenajes de instituciones nacionales y extranjeras. Reprochaba al periodista Francisco N. Juárez que lo había “descubierto” el 27 de noviembre de 1967 a través de un artículo publicado en “Primera Plana”: "Por culpa de usted que apareció, perdone, como esos galgos que olfatean la alimaña, dejé de ser un ilustre desconocido", porque “si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, éste es bien limitado; yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramento hipocrático de hacer el bien”. Entre los numerosos premios, medallas, placas y otros reconocimientos merecen destacarse el Premio al Médico Rural que le concedió en 1980 la Asociación Médica Argentina y la Revista Iberoamericana de Infectopatología y el galardón internacional Estrella de Medicina para la Paz, que le otorgó en 1987 la Organización de las Naciones Unidas. En atención a las extraordinarias virtudes de altruismo, sacrifico, desinterés y solidaridad hacia sus semejantes recibió de esos homenajes tardíos, pero también la calificación de "héroe cívico del siglo XX", con la que lo encuadró el Congreso de la Nación, que a voluntad del Poder Ejecutivo, lo había postulado en dos ocasiones como candidato argentino para recibir el Premio Nobel de la Paz, aunque ese premio no se le concedió. Por 1976, en el Instituto de Conferencias de La Prensa, el Dr. Osvaldo Loudet lo presentó de un modo elocuente: “... Ha conversado más con las plantas y los animales –que sólo un naturalista puede comprender-, que con los hombres, que tienen el arte de mentir. Si le ha preocupado el prójimo enfermo y civilizado, más le ha conmovido el ser primitivo y abandonado. El gesto más admirable de su vida fue dejar el ejercicio de su profesión en una orbe poderosa y rica para luchar en un medio inhóspito y desierto. Hay renuncias heroicas y memorables, como ésta de abdicar de la comodidad, de la quietud y del éxito fácil, para sustituirlo por la lucha ardua, el sufrimiento compartido, la esperanza renovada, la gloria íntima y silenciosa. Es el caso de este hombre. Siempre he elogiado al médico rural, el de hace medio siglo, perdido en las llanuras o en las montañas, sin los recursos técnicos actuales, sin los medios de comunicación presentes, sin un amparo oficial organizado. El viejo médico rural y el médico de familia van desapareciendo y con ellos un amor de sacrificios, una asistencia sin egoísmos, una caridad sin otra recompensa que la gratitud del enfermo, la tranquilidad de la propia conciencia y la alegría del deber cumplido, luchando sin cuartel contra la enfermedad y la muerte. Yo he conocido la época romántica de la medicina, antes del reinado del naturalismo y la economía, y me entristece la decadencia moral del momento contemporáneo. Deseo recordar que más allá del médico rural, ya moribundo, existen dos tipos excepcionales: el médico del desierto y el médico de la selva. Ejemplo del primer caso es el doctor Schweitzer, en el Àfrica Meridional francesa, dedicado a curar a los negros. Ejemplo del segundo caso es el doctor Maradona, dedicado a curar a los indios. Los dos se alejaron del hombre ‘civilizado’ para acercarse a hombre ‘primitivo’, enfermo sufriente y olvidado. Los dos comprendieron y sintieron la soledad y el dolor del prójimo, sin ninguna culpa y sin ningún consuelo. Hay, sin embargo, una diferencia: el primero fue conocido universalmente y se le otorgó con justicia el premio Nobel. El segundo es un desconocido universal y sólo es recordado en las aldeas humildes que tanto amó, curó y salvó.” Aunque varias veces fue candidato a dicho premio, no lo recibió. Pero no fue ésa la mayor ingratitud. Ésa está dentro de las fronteras de este mismo país que no sabe apreciar a sus héroes. Que los homenajea o elogia cuando ya no están en este mundo. El “Doctorcito Dios”, el "Doctor Cataplasma", el "Doctorcito Esteban" o "el médico de los pobres" – como también lo conocieron - falleció acariciando el siglo de vida, el 14 de enero de 1995, en Rosario. Por eso, el homenaje que seguramente más le hubiera gustado es que otros médicos y naturalistas dieran continuidad a su obra en las tierras que dejó. Dijo de él Antonio Requeni: "... Maradona, misionero laico y salvador de vidas, en su trayectoria no puede menos que hacernos reflexionar sobre la trágica confusión de valores que afecta a la sociedad argentina". Fuente http://ar.geocities.com/ediciones2001/Docs/2006_02_15_Maradona.htm

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Cuando los poetas le cantaban a las malvinas
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Antes de abril de 1982 En 1939, la Junta de Recuperación de las Malvinas, seleccionó mediante un concurso la mejor composición poético-musical. Resultó ganador Carlos Obligado (1890-1949), hijo del poeta Rafael Obligado, autor del Santos Vega. Fue decano interventor de Filosofía y Letras en 1931, durante el gobierno del general José Félix Uriburu, cargo volvió a ocupar en 1943. También fue interventor de la Universidad de Buenos Aires en 1944. Elegido miembro de la Academia Argentina de Letras en 1932, Obligado pronunció un discurso sobre el argentinismo de su padre. En 1936 publicó la antología poética de Leopoldo Lugones. Su Marcha de las Malvinas dice así: Tras su manto de neblinas, no las hemos de olvidar. Las Malvinas, argentinas clama el viento y ruge el mar. Ni de aquellos horizontes nuestra enseña han de arrancar, pues su blanco está en los montes y en su azul se tiñe el mar. Por ausente, por vencido bajo extraño pabellón, ningun suelo más querido de la Patria en la extensión. Quien nos habla aquí de olvido, de renuncia, de perdón ningun suelo más querido de la Patria en la extensión. Rompa el manto de neblinas, como un sol nuestro ideal las Malvinas, Argentinas en dominio ya inmortal. Y ante el sol de nuestro emblema pura, nitida y triunfal ¡Brille oh Patria!, en tu diadema la Argentina perla austral. Coro: Para honor de nuestro emblema, para orgullo nacional, ¡brille oh Patria!, en tu diadema la Argentina perla austral. En 1946, Luis Ortiz Behety publica Cancionero de las Islas Malvinas: Nuestra Señora de la Soledad, un conjunto de 27 poemas. Entre ellos figura una “Canción de cuna para Malvina Vernet”, dedicado a la cuarta hija del matrimonio Vernet, nacida en Puerto Soledad el 5 de febrero de 1830, a quien se considera la primera ciudadana argentina que llegó al mundo en el archipiélago. En uno de sus versos, el poeta se exalta: ¡En guardia, islas; en guardia tierra despedazada! ¡Islas, islotes, mar, en guardia, en guardia, en guardia! En cada abismo trágico, en cada precipicio, que haya un alma de riesgo, ferviente y desvelada. El poeta e historiador Arturo Capdevilla, cuya obra abarca 80 volúmenes, publica en 1949 La dulce patria, texto que concluye con una carta imaginaria enviada desde las Islas Malvinas en un futuro que el autor ubica como no muy lejano. En algunos de sus optimistas párrafos finales, Capdevilla escribe: “Estas ayer nomás tan mal llamadas Falkland Islands por sus ocupantes de hecho, son ya irrevocablemente las Islas Malvinas. Pura y simplemente las Islas Malvinas, hasta en los mapas imperiales. Honra a la Gran Bretaña y al nuevo espíritu de conciliación en la justicia que ahora anima la mundo, la solución de este viejo litigio con arreglo a las normas del Derecho Internacional que siempre tuvimos. “[...] La ley recién votada en que se declara argentinos a todos los habitantes de las islas con excepción de aquellos que expresen su voluntad en contrario, ha sido recibida con aplauso unánime “[...] Por otra parte, se considera un acto de política superior, que nos ha ganado millares de adeptos, el haber elevado sin demora este territorio y sus adyacencias a la categoría de estado autónomo dentro de la organización nacional”. El poeta sanjuanino Miguel Tejada redacta en 1952 un soneto titulado Las Malvinas, que será publicado recién diciembre de 1966 y que en su primera estrofa afirma: Nadie podrá negar, son argentinas y ha de darles su sombra la bandera porque afirma a una voz la patria entera ¡son nuestras, sólo nuestras, las Malvinas! En 1957, el poeta popular Gabino Coria Peñaloza –autor de El clavel del aire y El pañuelito– y el flautista Luis Teisseire componen un tango-canción titulado Nuestras Malvinas. Según los autores, la pieza musical no fue escrita “en la mesa de algún bar de la esquina o en la agonía de una noche de arrabal con arrullos de bandoneones aburridos”: Islas Malvinas, clamor de patria, trozos cautivos de la Nación; juremos todos los argentinos un día darles redención. Nuestras Malvinas, por siempre libres, de azul y blanco se han de vestir, porque los pueblos americanos sin coloniajes han de vivir. Fueron violadas las islas nuestras frente a las costas del patrio mar; y tal ultraje ni un solo día los argentinos han de olvidar. La patria manda, la patria quiere, la patria exige su redención; nuestras Malvinas están sufriendo más de cien años de usurpación. Los argentinos rescataremos nuestras Malvinas por dignidad: ¡oirán un día nuestro himno patrio con sus tres gritos de libertad!

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