oboemarigaux
Usuario (Venezuela)
La primera en español tiene 23 letras, nada comparable con la más larga en sueco, que tiene 130. Solo leerlas ya supone todo un reto. La palabra más larga del mundo es un sustantivo sueco: “Nodöstersjökustartilleriflygspaningssimulatoranläggningsmaterielunderhallsuppföljningssy-stemdiskussionsinläggsförberedelsearbeten”. Significa “artillería de la costa norte del Báltico, construcción de un simulador de vuelo, sistemas de monitorización y mantenimiento y preparación de posters de comunicación”. La segunda más larga es un topónimo maorí: “taumatawhakatangihangakoauauotamateaturipukakapikimaungahoronukupokaiwhenuaki-tanatahu”, que hace alusión a “la cumbre donde Tamatea, el hombre de grandes rodillas, el escalador de montañas, el que se traga la tierra cuando viaja, toca la flauta nasal a su amada”. El alemán ofrece la tercera palabra más larga: “donaudampfschifffahrtselektrizitätenhauptbetriebswerkbauunterbeamten-gesellschaft”. Con sus 80 letras designa la “asociación de funcionarios de una naviera que operaba en el Danubio antes de la primera guerra mundial”. La cuarta palabra más larga procede del turco: “muvaffakiyetsezlestiricilestiriveremeyebileceklerimizdenmissinizcesine”. Su significado es curioso, ya que se traduce como “por lo visto a usted no le podemos hacer fracasar fácilmente”. En total, 70 letras. La quinta más larga es galesa: “llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogo”, que con sus 58 caracteres hace alusión a una estación cuya traducción es “Iglesia de Santa María, en el hueco del avellano blanco, cerca del hidromasaje rápido y la iglesia de San Tysilio de la cueva roja”. Por su parte, la palabra más larga del español reconocida por la Real Academia Española es “electroencefalografista” de 23 letras. Le siguen “esternocleidomastoideo”, de 22 letras; “electroencefalografía”, de 21 letras, “electroencefalograma”, de 20 letras; y “otorrinolaringólogo”, de 19 letras.
14 de las tácticas más sucias que se han llevado a cabo nunca en una guerra "En el amor y en la guerra, todo vale". Bajo esta afirmación, las tácticas tanto para ligar como para batir a tus enemigos son infinitas, ganando generalmente quien más ingenio ha tenido en el momento clave. Han sido muchos los generales que, a lo largo de la historia, han tenido que utilizar estratagemas de lo más indecentes (y originales) para ganar una batalla. En Reddit han preguntado cuáles son las más sorprendentes, y estas son algunas de ellas: 1 Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas alemanas colocaban explosivos en cuadros que dejaban torcidos en las bases que iban a abandonar. Tenían la esperanza de que las bombas matarían a algún alto mando de los aliados cuando enderezaran los cuadros al establecer sus puestos de control. 2 En la Primera Guerra Mundial, los aliados se acostumbraron al olor de las armas químicas, así que se ponían las máscaras de gas rápidamente. Los alemanes decidieron cambiar de táctica, utilizando productos químicos prácticamente inodoros que inducían al vómito. Una vez que los soldados vomitaban (y por lo tanto no tenían que sacarse sus máscaras de gas), lanzaban la artillería principal de químicos letales. 3 Cuando Tamerlán estaba a punto de atacar la ciudad de Sivas, prometió a 3.000 cristianos armenios que, si se rendían, no derramaría su sangre. Ellos se rindieron y, fiel a su palabra, los enterró vivos. 4 Durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill ideó una bomba que actuaría sobre las ciudades alemanas. La bomba funcionaría igual que el resto, a excepción de que contaría con una sirena activada por el viento. Cuando las bombas cayeran, la población civil alemana que se escondía en los refugios oiría la sirena, pensando que había pasado la batalla y podían volver a sus casa. Entonces, la bomba detonaría. 5 En las trincheras de Francia durante la Primera Guerra Mundial, el general Monash tenía la tarea de perforar las líneas alemanas para reclamar la ciudad francesa de Le Hamel. Monash iba haciéndolo de manera revolucionaria y sangrienta. Las fuerzas alemanas estaban bien equipadas y fortificadas, reforzadas con artillería pesada y ametralladoras. Ante sus pocas posibilidades, Monash comenzó a "condicionar" a las fuerzas alemanas. Todos los días al amanecer, soltaba un aluvión de bombas de humo seguidas de gas mostaza. Los alemanes se equipaban con máscaras de gas que les protegían. Monash mantuvo el patrón durante dos semanas, así que los alemanes se acostumbraron a él. Pero, de pronto, el 4 de julio las bombas no fueron seguidas por el gas, sino por las tropas australianas. Las máscaras de gas alemanas les protegían del gas mostaza y el humo, pero también impedían enormemente su visión, oído y habilidad para comunicarse, por lo que no pudieron hacer nada contra sus enemigos. La batalla terminó en solo 90 minutos. 6 Las unidades de lucha contra el terrorismo y la delincuencia se han infiltrado alguna ocasión en el mercado negro de las armas, vendiendo munición con explosivos C-4 ligados. Cuando se dispara una de estas balas, el explosivo detona, haciendo inútil al arma y provocando ataques que no son letales pero pueden desfigurar la cara y la mano del portador. La munición se ve y se siente como cualquier otra, por lo que la única solución es dejar de comprar a ese traficante de armas. 7 Los británicos desarrollaron un truco sucio durante la campaña africana en la Segunda Guerra Mundial. En cada pozo y oasis que encontraron, colgaron una señal que decía "¡Peligro, veneno!" en inglés y alemán. Cuando los alemanes se quejaron de que el envenenamiento de pozos era un crimen de guerra, los británicos señalaron que sí, que el envenenamiento de pozos lo era, pero simplemente colgar carteles no. El agua era perfectamente potable. 8 Según algunos registros de El Arte de la Guerra, se consideraba una buena estrategia es permitir que acorralen a tus hombres e intentar que el enemigo les ataque, porque cuando el único medio para sobrevivir es pasar a través del enemigo, tus hombres lucharán hasta la muerte. 9 El Ejército Fantasma fue un gran truco de la Segunda Guerra Mundial. A una unidad de 1.100 hombres se les dio una misión única dentro del Ejército Aliado: hacerse pasar por otras unidades del ejército para engañar al enemigo. Desde unas pocas semanas después del Día D hasta el final de la guerra, utilizaron tanques inflables, camiones de sonidos y falsas transmisiones de radio para hacer creer al enemigo que había una tropa a punto de atacar. Organizaron más de 20 engaños en el terreno de batalla, a menudo operando muy cerca de las líneas del frente. Su historia se mantuvo en secreto durante más de 40 años después de la guerra, y los elementos sobre ella siguen siendo clasificados. 10 Napoleón se hizo con una posición fuertemente fortificada cerca de Viena, ordenando a sus hombres que pasaran a través del puente, como si estuvieran dando un paseo casual. Los hombres dijeron a quienes abrían los portones que acababan de firmar un tratado de paz, ya que la guerra había terminado y solo querían irse a casa. Cuando consiguieron entrar, se hicieron con la fortaleza. 11 El truco más sucio concebido durante la Segunda Guerra Mundial fue ideado por científicos británicos. Su plan era dejar caer semillas contaminadas con ántrax en los campos de cultivo enemigos, de forma que les atacarían a través de la cadena alimentaria. Después de que sus primeras pruebas acabaran con prácticamente toda la vida de la isla en la que lo habían experimentado, decidieron que no era buena idea matar a casi toda la población de Europa. 12 Los rusos fueron unos grandes seguidores de la estrategia de la tierra quemada. Repelían a sus invasores destruyendo todo lo que les pudiera ser de utilidad. Así, cuando conquistaban un territorio, no les servía para nada. Además, la tierra rusa en sí era demasiado fría, por lo que les decían: "adelante, conquistad el terreno, solo os congelaréis hasta la muerte. Felicidades". 13 Genghis Khan, después de superar las murallas de la fortaleza de Volohai, hizo una extraña petición a sus defensores: 1.000 gatos y 10.000 golondrinas a cambio de abandonar el ataque. Cuando enviaron a los animales, Geghis los tomó y les ató pequeñas banderas y maderas que incendió. Los animales, viendo que se quemaban, se apresuraron a regresar a la única ciudad que conocían –y donde creían que podrían conseguir refugio–. Al llegar, provocaron cientos de pequeños incendios en la ciudad, mientras el ejército de Genghis volvía a atacar y tomaba la fortaleza en medio del pánico. 14 En la Guerra Civil Americana, George Washington estaba cruzando el Delaware cuando se colaron en un campamento de Hessianos borrachos que celebraban la Navidad. Les atacaron por la retaguardia, provocando solo 3 pérdidas en el lado de los americanos frente a 22 de los Hessianos y tomando más de 1.000 prisioneros.

(Sé que a algunas personas les afecta ver imagenes de cucarachas, por esa razón no pondré ninguna imagen relacionada, y puedan leer el post tranquilos.) Pocos insectos suelen causarnos tanto asco como las cucarachas. Incluso las personas con más conciencia ambiental, llegado el caso, recurren al veneno para ahuyentarlas de su casa. ¿Pero te has preguntado alguna vez por qué cuando las encuentras muertas casi siempre aparecen patas para arriba? Curiosamente -y aunque te las hayas topado en esta posición en cerca del 99% de los casos- no mueren así en la naturaleza. Por empezar, en su ambiente natural, estos insectos -de los que existen más de 4.000 especies- rara vez mueren de viejos. Suelen morir cuando se los comen otros animales pequeños (lagartijas, arañas o escorpiones) o aves que se alimentan de insectos. Y si llegan a morir de viejas, las cucarachas acaban descomponiéndose en el suelo. Veneno La situación cambia cuando mueren en un ambiente artificial porque las superficies en las casas, ya sean de alfombra, mármol, piedra o madera, son mucho más lisas y resbaladizas que el suelo de un bosque. Las cucarachas tienen un centro de gravedad relativamente alto, por eso tienen dificultades en mantenerse sobre las patas, en una superficie lisa y resbalosa. Como las cucarachas tienen un dorso redondeado y grasoso, tres pares de patas largas y un centro de gravedad relativamente elevado, si se llegan a resbalar por la razón que sea, al no tener ramas, una superficie rugosa para maniobrar, les resulta muy difícil girarse otra vez. Pero además, si en la casa se ha usado insecticida, este les provocará un espasmo muscular y caerán de espaldas. Por qué es tan difícil matar a una cucaracha La mayoría de esos venenos actúan inhibiendo una enzima llamada colinesterasa que cataliza un neurotransmisor conocido como acetilcolina. Un exceso de esta sustancia química afecta el sistema nervioso de la cucaracha que pierde coordinación muscular y por eso queda patas para arriba, sin capacidad de darse vuelta. No obstante, hay otros insecticidas -que se utilizan menos- y que actúan de forma más lenta atacando la respiración. En estos casos, es posible que la cucaracha muera boca abajo, cuando deje de moverse por la falta de energía que le provoca el quedarse sin aire. DATOS CURIOSOS Son unos de los insectos más resistentes del planeta. Pueden vivir mucho tiempo con poca comida y tolerar altas dosis de radiación. Las hembras de algunas especies pueden producir una descendencia de más 20.000 crías. La cucaracha rinoceronte es la especie de cucaracha más grande del mundo. Puede medir hasta 8 cm. y viven Australia. La cucaracha gigante de Madagascar es una mascota popular en la isla. Expulsan aire por unos agujeros que tienen en el cuerpo y producen un silbido característico. Los chinos comen cucarachas fritas (dos veces) porque creen que tienen beneficios para la salud.

Los gases que contienen son 39 veces más contaminantes que el CO2 Bajo el mar de Barents (Ártico) está burbujeando metano que sale desde cúpulas submarinas que amenazan con explotar sin aviso. Los estallidos en el fondo marino liberarían depósitos del gas almacenado durante decenas de miles de años y que ahora el cambio climático podría liberar a la atmósfera. Además del impacto en el aire, esas explosiones nocivas se traducirían en inmensos cráteres en el fondo oceánico. "El mar de Barents es uno de los sitios de filtración de metano más activos que hemos mapeado en el Océano Ártico. Algunas de estas llamaradas de metano se extienden casi a la superficie del mar", advierte Pavel Serov, investigador del Instituto del Ártico y autor principal del estudio. Esas enormes chimeneas submarinas que se levantan son reliquias de hidratos y metano de la última era glacial que aún no han colapsado. Durantes miles de años, capas de hielo de 2 km de espesor mantuvieron al gas preso. Pero hace 17.000 y 15.000 años atrás, cuando el clima comenzó a calentarse, el techo de hielo protector desapareció. Algunos de los pingos - como se conoce a las formaciones del gas empuja hacia arriba el fondo marino- terminaron estallando hace 12.000 años. Al sur de las actuales cúpulas, se ubican los cráteres submarinos de ese evento. Si las chimeneas de gases tóxicos que ahora preocupan aguantaron fue porque se encuentran a 20 metros a más profundidad y las bajas temperaturas y las altas presiones que hay a 390 metros del nivel del mar los estabilizaron. "Pero un cambio relativamente pequeño en la temperatura del agua puede desestabilizar estos hidratos con bastante rapidez", recuerdan los científicos. El Ártico se está calentado dos veces más rápido que el resto del planeta. Las fugas del metano que retiene se temen porque es un gas casi 36 veces más contaminante que el CO2. La imagen de esas chimeneas recuerda a las 7.000 gigantescas burbujas de gases nocivos que están inflando el suelo de Siberia. Pero en este caso se encuentran bajo el agua. No sería buen síntoma que ni unas ni otras se derrumbaran.

Originario de Nueva Caledonia, un archipiélago tropical en el Suroeste del Océano Pacífico, el pino de Cook (Araucaria columnaris) puede verse hoy en distintas partes del mundo. Esta especie de conífera de aspecto estrecho y alargado puede alcanzar hasta 60 metros de altura. Pero no es su delgadez lo que distingue a este árbol, sino la curiosa inclinación de su tronco. Científicos ya habían documentado que el pino de Cook se inclina en un ángulo particular de 8,55º. Y, ahora, descubrieron que la dirección de la inclinación está determinada según el hemisferio en que se encuentran: los árboles del hemisferio norte se inclinan hacia el sur, mientras que los del hemisferio sur lo hacen hacia el norte. El descubrimiento se produjo por azar cuando el investigador Matt Ritter de la Universidad Politécnica del Estado de California, en Estados Unidos, estaba escribiendo una breve descripción del árbol para un libro. Cuando Ritter llamó a uno de sus colegas en Australia para confirmar si los árboles se torcían de la misma forma, le informaron que lo hacían en la dirección contraria. "Esto nos hizo pensar en la posibilidad de que el árbol se inclinase hacia el Ecuador, donde sea que creciera", señaló Ritter. Caso único Ritter y sus colegas estudiaron luego el comportamiento de más de 250 pinos de Cook en 18 sitios, en 5 continentes, y a diferentes latitudes. Tras comparar los distintos especímenes notaron que en promedio, el ángulo de inclinación es de 8,55º. Y, cuanto más alejados del Ecuador se encuentran, mayor es el ángulo. Uno de los árboles estudiados en Australia, por ejemplo, mostró una inclinación de 40º. Si bien es cierto que muchos árboles suelen inclinarse durante su desarrollo hacia donde está el Sol, al madurar, corrigen esta asimetría. Pero además, según le dijo a la revista New Scientist Steven Warren, investigador del Servicio Forestal de EE.UU., quien no está vinculado al estudio, aunque algunas plantas también lo hacen, "ésta es la primera vez que lo escucho de un árbol". De acuerdo a los investigadores, es probable que el origen de este comportamiento en el pino de Cook esté en la genética del árbol o que se trate de una adaptación para aprovechar al máximo la luz solar en latitudes más elevadas. Los científicos señalan que hace falta más investigación para determinar la causa y creen que analizar en mayor profundidad el comportamiento de esta especie puede contribuir a descubrir los mecanismos que usan las plantas para responder a los estímulos ambientales, de los que se sabe muy poco. El estudio fue publicado en la revista Ecology.