o456margoku
Usuario (Venezuela)
Bien, ¿saben?, estoy realmente asustado. No creo querer volver a jugar Minecraft en lo que me queda de vida, y es que, lo que acabo de presenciar, me dejó marcado de una forma terrible. Las manos me sudan y mis dedos tiemblan mientras escribo, lo que hace que deba intentar escribir cada palabra unas dos veces antes de seguir con la siguiente. Prendí todas las luces de mi pieza, hasta la televisión la tengo encendida, todo para distraerme de las terroríficas imágenes que me ha traído un juego que, antes, podía considerar inofensivo como Todo empezó hoy por la noche, mientras jugaba Minecraft. En lo que jugaba hablaba con mi novia por Skype, así que para escucharla mejor llevaba audífonos puestos. Estaba explorando eso de crear nuevos mundos con diferentes “Seed”, palabras o números que convierten la creación aleatoria en un mundo fijo, con valores predeterminados según el número o palabra que se escribe. También, antes de jugar Minecraft, había visto unos videos Gore que me mandó ella, mi novia, por lo que también tenía eso dándome vueltas por la cabeza. Así que, después de escribir bobadas y ver en qué mundos resultaban, decidí intentar con palabras más “oscuras”. Puse “Muerte”, “Odio”, “Mentira”, “Infierno” y varias otras, todas resultando en mundos sin ninguna maldad aparente. Al quedarme escaso de ideas, recordé con qué estaba tratando: ¡era Minecraft!, si quería encontrar algo fuera de lo normal, debía intentarlo con una Seed relacionada con esto mismo. Luego de pensarlo un poco, llegué a una Seed que era perfecta para la ocasión, “HerobrineIs Alive”. Puse el modo de juego en “Creative” y le di clic a “Crear”. Aparecí en un mundo normal, o eso parecía. La única diferencia era que a mi alrededor no había nada, tan sólo pasto, y también que era de día pero el sol no aparecía. Al principio pensé que quizá los gráficos no se habían cargado del todo bien, así que no le di importancia. Busqué por todos lados para encontrar árboles, o lo que fuera, y al no verlos, decidí abrir mí inventario (con el modo creativo debería tener todos los objetos disponibles) para crear un árbol y así “adornar” un poco el paisaje. Hasta ese momento todo iba bien, puse un sapling y algo de polvo de hueso en mi acceso rápido, planté el sapling e hice crecer dicho árbol. Para mi sorpresa, el árbol que salió era gigante, mucho más que el promedio; debe de haber medido unos 20 bloques de alto. Presioné espacio dos veces para volar y ponerme arriba del árbol, pero al llegar arriba noté que había algo en su copa. Era un cartel. Al leerlo de frente, quedé sorprendido. El cartel estaba en inglés, pero su traducción decía: “Todos se han ido. Sólo quedo yo. No me busques. Déjame encontrarte”. Al verlo y releerlo unas cuatro veces, me dije a mí mismo, “Vaya broma de Notch…”, calmándome con la idea de que quizá había encontrado un secreto digno de un reconocimiento. Aun así, no salía de mi asombro, y pasado esto decidí seguir explorando. Me puse nuevamente a volar y me dirigí hacia un punto lejano en el horizonte. Mientras seguía noté que la tierra seguía siendo plana, con el detalle de que el color del pasto iba opacándose cada vez más, de forma tan gradual que no me daba cuenta. Llegó un punto cuando su color era demasiado oscuro, así que bajé para examinarlo más de cerca. Justo en cuanto pisé tierra, di dos pasos y di con una caída. Me asusté e intenté apretar doble espacio para volver a volar, pero no servía, tampoco podía mover la mira; apreté la tecla Escape pero era inútil, no funcionaba tampoco. Lo único que podía hacer era ver cómo iba cayendo y cayendo, cada vez más rápido, a un lugar cada vez más rodeado de tinieblas, hasta que en un momento todo se hizo negro y sólo pude ver la barra de acceso rápido. Finalmente topé suelo, o así pareció, porque el personaje hizo el ruido característico de daño (lo cual era extraño, porque ni siquiera tenia la barra de vida), sólo que esta vez, fue distinto. El ruido era más fuerte, como un gruñido de dolor, casi como si en la caída se hubiera roto algo. Ahora podía mover el ratón, pero con lentitud. Miré hacia arriba, pero no se veía nada, ninguna clase de entrada. Podía caminar, pero la mira se inclinaba ligeramente hacia abajo con cada paso que daba, como si el personaje estuviera cojeando, y podía oír ligeros gruñidos cada vez que avanzaba. La tecla Escape seguía sin funcionar. No podía ver nada. Estaba perdido ahí abajo, explorando una caverna desconocida a la que había llegado de forma inexplicable, hasta que mi personaje se detuvo por completo. Me quedé a la espera, sabiendo que no podía hacer nada, y entonces se prendieron dos antorchas enfrente de mí, distanciadas entre sí por unos tres cuadros, y luego otras, y otras, y así sucesivamente, formando una especie de camino. Seguí el camino puesto ante mí, cojeando, sin molestarme en ver hacia los lados. Llegué al final e, ilusionándome con la idea de estar por lo menos “iluminado”, me quedé a esperar junto a las antorchas. Miré hacia atrás y ahí apareció otro cartel. Me dio un susto grande leerlo. Decía: “A que es muy divertido. Matar monstruos desconocidos. ¿No sabías que ellos alguna vez estuvieron vivos?”. Me volví a dar vuelta, pero sólo podía moverme despacio. Mi respiración se había agitado. Tenía a una de las antorchas como señal de que me estaba moviendo, que se desplazaba por la pantalla lentamente, y no fue hasta que dejé de verla cuando tuve mi siguiente sorpresa. Se prendieron cientos de antorchas en diferentes lugares, formando algo que desde mi perspectiva parecía un círculo. Ahora veía una construcción frente a mí, era una pirámide de piedra con antorchas que iluminaban la escalera que llevaba a la cima. Lo pensé brevemente antes de continuar con esta locura. Ya había visto suficiente, pero aun así, algo me llamaba, quería ver lo que estaba ahí. Entonces proseguí. De a poco iba llegando, y de pronto apareció una flecha cruzando la pantalla que venía directo hacia a mí; pude sentir como si me golpeara en el rostro. El personaje volvió a gritar, pero ahora fue un grito más agudo, de dolor intenso, fue un grito que duró varios segundos y fue seguido de lamentos. En ese momento el personaje comenzó a andar por sí solo, lo vi subir las escaleras y luego, al llegar a la cima, se detuvo de pronto y miró hacia el piso. Allí no había nada. Volvió a mirar hacia arriba, y enfrente de mí estaba un Enderman… sólo que no tenía ojos. Examiné su rostro un poco y después miré sus manos para ver lo que sostenía, y mis ojos se abrieron de par en par al ver que no tenía un objeto, sino una cabeza, llena de sangre y con los ojos blancos, radiantes. Volví a mirar su rostro: sus ojos se habían abierto, eran de color rojo. Abrió la boca produciendo un chillido espantoso, y como tenía audífonos puestos me tuve que sujetar la cabeza; entonces desapareció súbitamente y el chillido se fue desvaneciendo hasta perderse. Me desesperé pensando qué hacer, no podía cerrar el juego normalmente así que intenté otras formas, pero nada funcionaba, y al apretar Ctlr+Alt+Supr la pantalla tan sólo se hizo más grande y ahora veía el juego en pantalla completa. Cuando estaba al borde de salir corriendo, apareció en mi vista un tercer cartel: “Herobrine está vivo. O lo estuvo. Ahora sólo estoy yo”. El piso de mi personaje se desvaneció, dejándolo caer al vacío. La pantalla se cambió a la habitual pantalla antes de cargar un mundo. Espere unos segundos y estaba en otro lugar. Era como el Nether, pero se sentía distinto. Se veía tenebrosamente distinto. Alrededor mío habían varas, como las de las cercas, pero arriba de ellas habían cabezas de personajes, con los ojos en sangre y la vara también manchada. Escuchaba los lamentos de los Ghasts junto con sonidos nuevos, parecidos a lamentos de personas, llantos, gritos de niños. Tenía a mi alrededor varios caminos rodeados con las cabezas. Elegí uno al azar, y al caminar por él me di cuenta de que no tenía bordes, a cada lado estaba el vacío. Abrí mi inventario para buscar el mapa y ver cómo estaba trazado esto. Di un sobresalto cuando sólo vi dos ítems: una perla de Enderman roja llamada “Corazón de Solitude” y la cabeza que había visto antes en manos del Enderman. Entré en pánico con su nombre. “Cabeza de Herobrine”. Al cerrar el inventario, vi que a mi lado había aparecido un cofre. Lo abrí; dentro tenia un mapa con el nombre también modificado. Decía “Contrato de Alma”. Lo puse en mi acceso directo, lo abrí y el mapa ya estaba cargado, con el camino listo para recorrerse. Sólo me quedaba eso, seguir el camino trazado. Con el corazón en la mano recorrí el sendero que me llevaría a algo, no sabía a qué, sólo sabía que quería encontrarle una respuesta a todo esto. Estaba expectante. Muerto de miedo. Llegué al final del camino. Adelante, esperaba un cofre, el cual abrí y me di cuenta de que estaba vacío. Miré los objetos que tenía, el mapa decía “Sepultaros”. Pensé que se refería a ellos, así que arrastré los objetos y los dejé en el cofre. Al dejar el mapa, su nombre cambió a “Adiós”. El cuadro del cofre se cerró y apareció el último letrero: “Ya has hecho mucho. Llegaste hasta aquí. ¡Me has encontrado! Ahora me toca a mí”. Detrás del letrero aparecieron dos puntos rojos. Me miraban fijamente, sentía llegarlos hasta mi alma. Desaparecieron rápidamente, retrocedí un poco y llegó el final. Solitude apareció enfrente de mí, con sus brazos sobre el personaje y sus ojos mirándome desde la pantalla; su grito se hizo más fuerte, más agudo, y la imagen temblaba mientras abría su boca. Un escalofrío fuerte recorrió mi cuerpo cuando la pantalla se fue a negro y el computador se apagó por completo. Me saqué los audífonos, los boté al piso y pegué la espalda contra la pared. Maldecí a mi curiosidad muchas veces, maldecí a todo. Ahora estoy muerto de miedo terminando de escribir esto. Temo que en cualquier momento aparezca Solitude para cumplir su palabra y no tendré cómo evitarlo. Vi por la ventana una o dos veces y estoy seguro de haber visto un par de ojos rojos mirándome, desde las sombras, de la misma forma en que lo hacían desde el juego. Sólo que esta vez no tendría como sacármelo de encima o cómo cerrar la partida. + Minecraft: la historia de Solitude
¿Hay alguien en tu vida que odies? ¿Alguien por quien darías cualquier cosa para hacerle daño, por quien pagarías cualquier precio a cambio de venganza? Si es así, quizá deberías considerar ir a la Ciudad Sin Luz. Para ir ahí, ve a cualquier ciudad relativamente grande y busca un callejón abandonado por la noche. Entra en él, y cierra tus ojos lo más fuerte que puedas. Di en voz baja «Ciudad Sin Luz» y concéntrate en la oscuridad. Probablemente has notado que ves colores difuminados y figuras abstractas si enfocas tu vista cuando tienes los ojos cerrados; observa esas imágenes. Luego de unos minutos, deberían empezar a volverse más claras y brillantes. Cuando esto ocurra, irán tomando formas concretas: imágenes de asesinatos violentos, animales deformados y semejantes. No importa lo que veas, mantén tus ojos cerrados. Comenzarás a perder la noción del tiempo, pero eventualmente las imágenes se detendrán y sólo verás oscuridad absoluta, nada más que un tono negro profundo, sin otros colores ni formas. Cuando estés seguro de que has alcanzado este punto, abre tus ojos. Ahora te encontrarás en una ciudad bastante oscura, no habrá una sola luz o estrella en el cielo. Deberías poder ver las siluetas azul oscuro de los edificios a tu alrededor....
“En ese momento, pensó, que hubiera sido mil veces mejor estar loco, que todo lo que sucedió fuera parte de su imaginación. Pero no era así, todo era real y estaba a punto de ponerse peor.” Era una noche de insomnio, usual como cualquier otra, – ya que llevaba un par de semanas así – al menos eso es lo que pensaba Paul. Como es normal en partes del año, Paul, por estudiar hasta altas horas de la noche en semanas de exámenes, perdía sus horarios habituales de sueño. Por lo cual a finales de semestre sufría de insomnio, pero nunca le produjo mayores problemas. Sin embargo esta madrugada de junio iba a ser diferente. Paul sin saberlo, había elegido la peor noche para salir a la azotea de su edificio. Era un 23 de junio y con la llegada del invierno, a las 5:00 am, empezó a llover profusamente. Al estar Paul despierto, decidió subir a la azotea a disfrutar de la lluvia. El sabía que era muy inusual por lo demás, que un joven saliera a las 5 de la madrugada con bajas temperaturas solo a quedar empapado por las precipitaciones. Cuando Paul se abrigó para subir, fue al baño y cuando estaba ahí sintió un ruido en la cocina, lo que lo hizo pensar que tal vez algo había caído porque estaba mal puesto, probablemente una cuchara o plato en el lava lozas. No le dio mayor importancia y acto seguido, se apronta a subir. Pronto a salir del departamento, siente Algo caer en la pieza principal y nuevamente no le dio importancia. Luego, olvida las llaves y vuelve a su habitación a buscarlas. Cuando entra a la habitación, prende la luz y junto a un nuevo sonido inusual en la pieza principal, se produce un corto circuito en el departamento y se quema la ampolleta, quedando a oscuras. En estos momentos le comienza a inquietar un poco, pero intenta evitar sugestionarse, debido a que sabía que mientras más importancia le diera, peor serían las cosas. Sube el interruptor del automático, cambia la ampolleta y se apresura a disfrutar de la lluvia antes de que acabe. Finalmente Paul se encuentra en la azotea y disfruta de la situación, ya que por la hora que era, más la lluvia, la calma de la ciudad y la vista privilegiada de un edificio de 14 pisos, era según él pensaba, “majestuoso”. Pasan algunos minutos y la lluvia comienza a disminuir, luego Paul comienza a mirar al edifico de en frente, ya que habían 4 edificios conexos. Cuando de repente ve algo que no debió ver, estuvo en el lugar donde no tenía que estar. En el edificio de en frente nota que hay un departamento vacío, sin cortinas y se veía todo en penumbras hacia adentro, pero aun así pudo distinguir algo en la habitación. Es en ese momento cuando nota una silueta que le provoco el peor de los escalofríos que había sentido. Era una silueta increíblemente grande considerando el tamaño de la pieza. Dicha silueta de aspecto humano, estaba encorvada, a espaldas a Paul. Lo que veían sus ojos era perturbador, aparentemente lo que observaba estaba devorando algo, por la falta de luz en la habitación no distingue que podría ser y ante el pánico, queda pasmado, inmóvil. Pasaron pocos segundos y la criatura siente que algo lo observa, voltea bruscamente. En ese momento Paul experimenta la peor de las sensaciones. En cosa de segundos se sintió lleno de terror, pánico, angustia y no podía creer lo que sus ojos veían. Nunca había observado algo tan horrendo y perturbador. Acto seguido, la criatura deja caer lo que tenía en lo que parecían ser sus manos que solo tenían púas y sale de la habitación apresuradamente. Paul estaba en shock, pero se da cuenta que si no volvía a su hogar, esa cosa, podría ir tras él. Con esa sensación de angustia y horror, corrió lo más rápido que podía, pensando que algo lo seguía. Fueron los dos pisos más largos de su vida, corrió por el pasillo y todo era penumbras por la hora. Finalmente, jadeando llega a su departamento y entra en el. Sintiéndose a salvo por fin, se saca la chaqueta y la deja en el sofá. Al estar en su habitación, aún no entiende, si lo que vio fue real o parte de su imaginación y de un salto despierta. Sudando y aliviado dice -Fue sólo una pesadilla-. Luego voltea en su cama y le vuelve el pavor, el sudor se vuelve helado, las palpitaciones al máximo y ve a la criatura agachada, sólo observándolo con su mirada triste y horrenda, su piel tenía la textura y aspecto de haberse quemado, tenía llagas en todo el cuerpo y dientes afilados en punta. Era extremadamente delgado, estaba en los huesos. Sus profundos ojos de color amarillo brillante, eran como los de un humano, pero con una expresión de dolor, de angustia eran lo más aterrador en esa cosa. Paul, nunca sintió tanto miedo y la criatura seguía observándolo impávido, Paul cierra sus ojos esperando que sea un mal sueño. Para suerte de él, nuevamente se siente un ruido en la habitación principal y como si fuera otra pesadilla, abre los ojos y la criatura ya no estaba. Mira el reloj y eran las 6:33, no sabía qué hacer, no sabía si era real lo que había experimentado. A esa temprana hora, el sol aún no salía, Paul se apresura y prende todo artefacto y luz posible en el departamento – como si eso fuera a darle protección – se sentía seguro. Finalmente fue tanta la exaltación y se da cuenta que efectivamente había salido del departamento, ya que su abrigo estaba en el sofá, tal como lo había dejado al volver y estaba mojado aún, por la lluvia. Pasaban los minutos y Paul trataba de convencerse que todo era un sueño. Luego decide llamar a su hermana, a quien le tenía un cariño y confianza diferente al que suele tenerse entre hermanos. Su hermana contesta entre dormida por la hora y Paul intenta contarle lo que paso, pero estaba muy exaltado aún. En eso que hablaba con Katherine – su hermana – se escucha interferencia en la llamada -cosa común para ambos porque el edifico tenía mala recepción- y definitivamente deja de escuchar la voz de su hermana. En eso, oye algún tipo de léxico que nunca había escuchado, Paul, pensaba que su hermana estaba intentando jugando una broma para quitarle seriedad a la situación, pero era la voz de algo que no era humano, no podía ser la voz de su hermana y se corta la llamada finalmente. Paul pasmado, entra en pánico y su pavor aumenta cuando empieza a vibrar su teléfono. Era su madre, Paul contesta y escucha la voz desesperada y angustiada de su madre pidiéndole que por favor no lo hiciera, que pensara en su familia. Paul no entendía nada, ya que el no pensaba hacer nada, más que pedirle a algún pariente que lo visitara, o lo recibiera en su casa, para no estar sólo. En eso Paul intenta tranquilizar a su madre, preguntarle a que se refiere, cuando su madre le dice – !Por favor Paul, no te suicides, tu hermana me dijo que la llamaste para decirle que te disculpáramos, que ya no aguantabas más y que te quitarías la vida, por favor no lo hagas! – Paul quedo pasmado, ya que no pudo decirle nada a su hermana y siente ganas de llorar, una angustia incontenible y al tratar de decirle a su madre que el no había alcanzado a hablar nada con Katherine, se corta el teléfono y siente una serie de golpes en la puerta de entrada, como si algo intentara entrar. Paul estaba desesperado y ya estaba aceptando que algo malo iba a pasar, sólo decide rezar – comportamiento inusual de su parte, ya que Paul es ateo – luego del primer Padre nuestro, los golpes aumentan en intensidad y escucha que el vecino abre la puerta de su departamento, inmediatamente los golpes en la puerta de Paul cesan. Su vecino, llama a la puerta y pregunta si hay alguien, si está todo bien. Con eso Paul, siente seguridad abre la puerta y ahí estaba Carlos que pregunta – ¿qué paso? ¿Quién golpeaba la puerta así? ¿Eras tú? – Paul, cuando decide contarle lo sucedido, piensa que no le van a creer, se arrepiente y sólo dice, que había tenido un ataque de ira y estaba golpeando la puerta porque se había pegado en un pie, ya que estaba medio dormido. Finalmente Carlos se vuelve a su departamento y Paul cierra la puerta. Pasaron un par de horas y Paul ya se encontraba más tranquilo, las cosas estaban como de costumbre, como si nada hubiera pasado y logra quedarse dormido, ya que se sentía exhausto. Al despertar, Paul mira su celular y nota que había dormido casi 24 horas, ya que eran las 5:00 am del día 24 de junio. Al ver la hora nota que tiene una gran cantidad de llamadas perdidas de sus padres y su hermana, además de algunos familiares y amigos. Paul pensó que se debían a su extraña conversación con su madre, la cual creía que Paul pensaba quitarse la vida, según la supuesta conversación que nunca tuvo con Katherine. Cuando Paul, decide rehacer su vida, y estudiar para los exámenes finales que tendría esa semana, siente que algo helado le agarra el pie y vuelven los escalofríos de Paul. En ese momento, pensó, que hubiera sido mil veces mejor estar loco, que todo lo que sucedió fuera parte de su imaginación. Pero no era así, todo era real y estaba a punto de ponerse peor. Era la criatura, estaba junto a su cama, encorvado como de costumbre y mientras agarra del pie de Paul, comienza a hablar en la lengua extraña -que había escuchado por teléfono el día anterior, cuando hablaba con Katherine -lógicamente, Paul no entendía nada. Mientras luchaba por ser liberado, sólo esperaba que lo soltaran y se fuera como el día anterior. La criatura finalmente, en su mirada de dolor y angustia – que era lo más extraño y perturbador que tenía en su aspecto – lo mira fijamente y comienza a brotar sangre por sus ojos amarillos. Luego la criatura se levanta, y del pie que tenía agarrado a Paul, lo comienza a azotar contra el piso, era imposible zafarse ante semejante fuerza. Finalmente la criatura lo arrastra de los pies, lo saca del departamento, por el pasillo hacia los ductos de basura – que hay en todos los pisos del edificio – comienzan a subir y llegan al último piso. Paul, casi inconsciente por los golpes, queda indefenso, y se rinde ante la criatura. Finalmente luego de todo el sufrimiento y la tortura, el ser lo levanta del cuello, lo asfixia hasta su muerte y lo lanza de la azotea hacia el estacionamiento lateral del edificio. Ante tal caída, el conserje de turno escucha el golpe, y se apresura a ver. Queda impactado, al ver el cuerpo inmóvil del joven. Inmediatamente piensa que fue un suicidio y lo reporta. Su familia – que ante el miedo de que se quitara la vida y no recibir respuesta a las llamadas telefónicas – había decidió viajar hacia Santiago, para evitar una tragedia, que nunca estuvo planeada por Paul ciertamente. Lamentablemente, él nunca llego a contarle a nadie lo que había sucedido, por lo que al enterarse su familia del deceso de Paul, asumieron qué fue lo que temían, y no había nada por hacer. Nadie nunca supo, ni va a saber realmente, los horrendos últimos días de vida de Paul, quien murió por estar en el lugar y momento incorrecto. Fue víctima de la criatura de los ojos tristes, sólo por ver lo que nunca debió haber visto.