noxcorvis
Usuario (Argentina)
El cuento “Estudio en escarlata” cumple con la estructura del cuento policial porque, en primer lugar el crimen ya ocurrió al comenzar el relato (“Ha ocurrido un hecho criminal esta noche en el 3 de Lauriston Gardens, saliendo de la calle Brixton.”). En segundo lugar, se inicia la historia de la investigación con una recolección de datos y pistas, como las huellas del coche de alquiler a la entrada de la propiedad, el cuerpo, la postura de la víctima, largas zancadas del asesino y de la víctima marcadas en el polvo del suelo, cenizas de un cigarrillo, la palabra “Rache” escrita en la pared con sengre , revoque rayado al escribirla, olor a veneno en los labios de la víctima, hallazgo de un anillo, sombrero de la víctima. El detective logra hacer ciertas hipótesis, a partir de las pistas previamente obtenidas, como el sexo del asesino, su estatura, su edad, tamaño de sus pies, tipo de botas que usaba, largo de sus uñas, medio de transporte que utilizó para llegar hasta el lugar donde sucedió el crimen, y por último, la deducción más arriesgada, el asesino tendría la cara cortada. Si bien no hay una reconstrucción de la historia hasta la segunda parte del libro, y no se especifican las pruebas condenatorias que determinan la culpabilidad de algún personaje, este relato pertenece al género policial porque sí se cumple con los pasos estructurales previamente anunciados, y por el hecho de que el tema principal del texto es de naturaleza policíaca, ya que se trata de la resolución de un caso delictivo.
El español o castellano es una lengua romance, derivada del latín, que pertenece a la subfamilia itálica dentro del conjunto indoeuropeo. Es la lengua oficial de España, de México, de las naciones de Sudamérica y Centroamérica —excepto Brasil, las Guayanas y Belice—, de las naciones caribeñas de Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana, de la nación africana de Guinea Ecuatorial y goza de protección constitucional en el estado estadounidense de Nuevo México. Esta lengua también es llamada castellano, por ser el nombre de la comunidad lingüística que habló esta modalidad románica en tiempos medievales: Castilla. La Historia del idioma español usualmente se remonta al período prerromano, ya que se considera que las lenguas prerromanas de la península ejercieron influencia en el latín hispánico, que conferiría a las lenguas romances peninsulares varias de sus características. Los aportes prerromanos son los correspondientes a la etapa anterior al siglo III a. C. Los pueblos primitivos que vivían en la Península Ibérica y que conocemos solo en parte (tartesios, íberos, celtas, vascos) y los que comerciaban con ellos (fenicios, cartagineses y griegos) hicieron distintos aportes a la conformación de nuestra lengua. A partir del siglo III a.C., se produce la romanización de la Península. Este proceso afectará a muchos ámbitos de la vida peninsular, incluido el lingüístico. Las lenguas prerromanas van teniendo un uso más limitado y se limitan cada vez más a las áreas rurales. Inicialmente se da un extensivo bilingüismo ( entre el latín y las lenguas indígenas) en los principales centros de ocupación romanos, pero posteriormente las lenguas indígenas quedan limitadas a las regiones más aisladas. Así en el uso público son sustituidas por el latín, que es la lengua administrativa del Imperio romano. No obstante, el aislamiento geográfico debido a los montes Pirineos y el Mar Mediterráneo y la gran distancia que separaba a España de Roma, la capital del Imperio, ocasionaron que desde los primeros tiempos de la dominación romana, el latín vulgar de Hispania se diferenciara del hablado en la capital, ya que las innovaciones lingüísticas demoraban en llegar a esta lejana provincia imperial. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V, el latín vulgar evolucionó progresivamente en toda la Europa latina diversificándose. En ese mismo siglo, se produjeron las invasiones bárbaras, lo cual permitió la incorporación al español de algunos vocablos germánicos, junto con los que ya habían entrado anteriormente en el latín vulgar. Destacan los relacionados con las contiendas como guerra (werra), o yelmo (helm). Algunos nombres propios también derivan de las lenguas germánicas; es el caso de Álvaro (de all -todo- y wars -prevenido-) o Fernando (de frithu -pacífico- y nanth -atrevido-). En el siglo VIII, la expansión musulmana en la Península Ibérica pone a las lenguas romances peninsulares bajo una fuerte influencia léxica del árabe (más de 4000 vocablos en español), apareciendo el mozárabe (dialecto romance con cierta influencia del árabe, que fue el idioma utilizado por los cristianos arabizados). Muchas palabras castellanas actuales provienen del árabe como álgebra, almohada, almirante (donde al- es artículo), aceite, o ajedrez. A medida que avanzaba la Reconquista (nombre que recibe la guerra contra los árabes emprendida por los cristianos y liderada por los castellanos entre los siglos VIII y XV) el dialecto castellano se expandió hacia el sur de la península y fue imponiéndose en todo el territorio, sobre los otros dialectos romances, como el leonés, el aragonés y el mozárabe por ejemplo, debido al poder militar del reino de Castilla. Por otra parte, en el siglo XIII, Alfonso X el Sabio, Rey de Castilla y Rey de León (1252-1284), hizo traducir al castellano el saber científico de la época, a través de la Escuela de traductores de Toledo, reemplazando el uso habitual del latín y elevando así el prestigio del castellano escrito. En el Siglo XV, con el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes católicos, el territorio español queda unido en un solo reino. En el mismo siglo, culmina la Reconquista con la toma de Granada, último reino bajo el dominio árabe en el sur de España. Entonces, el castellano se generaliza como la lengua de toda España y el humanista español Antonio de Nebrija publica su Gramática castellana, que constituye el primer tratado de gramática de nuestra lengua. A partir de 1492, con el descubrimiento de América realizado por Cristobal Colón, marino genovés al servicio de la corona española, el castellano o español se difunde por América. Con la expansión imperial española, el castellano o español se extenderá a través de los virreinatos del Perú, Nueva España, Nueva Granada y del Río de la Plata hasta las Islas Filipinas.