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Argentina: Los Chicos Country
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Por Cecilia Arizaga Creciendo en un frasco de irrealidad virtual - ¡Mirá, mamá, como el que vemos por televisión! - Si, querida, es el Obelisco. - ¡Ah! ¿Era de veras? ¿Otro mundo? No, en realidad, no. Es simplemente otra concepción del mundo. Un mundo en el que no existe lo feo, en el que las imágenes que se ven en los noticieros pertenecen a “otro lugar” como en la “Darwinia” de Robert Wilson*. Porque ese sitio de “afuera” es un lugar desequilibrado, que uno no conoce ni tiene el menor apuro por conocer, pues vive en un microsistema donde existe el cine “para gente como uno”, los bares y confiterías “a los que se puede ir”, y donde los amigos son “personas con las que se puede hablar”. Un mundo políticamente incorrecto, que enmascara esa incorrección bajo un supuesto retorno a la vida sana y natural, pese a que el tiempo está demostrando que ni es tan sana, ni tan natural. De hecho, una vida que está transformando a un importante sector de jóvenes argentinos en “adolescentes virtuales”, que no se animan a trasponer las paredes artificiales de ese enorme y hermético frasco de vidrio, pasto y “ladrillo a la vista”, que sus padres construyeron para ellos: el country. Un verdadero “barrio cerrado” a la vida normal. Porque muchos de sus jóvenes habitantes están mostrando dificultades serias para adecuarse a lo que la realidad exige de ellos cuando salen de su encierro: competitividad, independencia, autonomía de criterios, todos esos índices que demuestran que un adolescente se convierte en adulto, son algunas de las carencias que sufren los muchachos y chicas que han pasado su infancia en esos reductos con guardias en las puertas, creados hace algunos años por sus padres, con la excusa de un lugar tranquilo y relajado al cual volver luego de una agotadora jornada de trabajo, pero que en realidad escondían -verdad proclamada a gritos- la necesidad de desvincularse de ese otro país, feo, pobre y violento que los aterrorizaba. La asepsia no garantiza inmunidad La socióloga que realizó un estudio sobre esta primera generación de “chicos country”, Cecilia Arizaga*, afirma que para los padres que decidieron autoexcluirse del entorno real, el country representaba -y representa- la seguridad y la certeza “en un mundo de incertidumbres”. Pero para los jóvenes que se convierten en adultos no parece ser así: “en el joven universitario próximo a recibirse, vivir en el country no parece ser garantía de éxito, si por esto se entiende acceso a la modernidad y posibilidades de ascenso social. Si en los adultos la figura de ‘burbuja’ se mezcla entre asociaciones positivas y negativas, en los adolescentes y jóvenes resulta un factor decididamente conflictivo”. Aparentemente los problemas recién comienzan a notarse ahora, porque las primeras generaciones de chicos “virtualizados” han crecido. Los conflictos no se visualizan en los niños menores, porque aún no tienen la necesidad de interactuar con el mundo exterior. Normalmente, van a un colegio privado, en el que todos sus compañeritos viven en barrios cerrados similares, y lógicamente dependen de sus padres para toda actividad externa, como visitar parientes o ir de “shopping”. El ejemplo más concreto parece ser Pilar, a 50 kilómetros de la Capital Federal, donde se ha creado a lo largo de los años un “mini mundo” autoabastecido, que permite a las familias residentes en los countries desarrollar toda una gama de actividades deportivas, culturales y sociales sin necesidad de relacionarse con el “exterior”. “Este lugar que, por otro lado, tiene una estética muy infantilizada, muy escenográfica, que va cambiando de acuerdo con la película del sello Disney del momento, es una visión muy de ensoñación. Para los chicos de nivel primario tiene un “gancho” muy importante. Hablan mucho sobre este lugar”. Con los mayores, la situación cambia. Para un adolescente, la imposibilidad de acceder a un simple kiosco para adquirir un refresco o una golosina “si no lo lleva papá en el auto”, es sin duda una limitación de autonomía grave. Ni que hablar de llegar a la Universidad y manejarse solo en una ciudad como Buenos Aires, sin haber conocido previamente ni siquiera la vida normal de una ciudad pequeña o por lo menos de un pueblo del interior. “Uno de los adolescentes dice que la noche anterior no había podido estudiar para un examen porque no pudo sacar unas fotocopias porque su mamá había llegado tarde a la casa y no podía ir solo”. La gran idea Los countries aparecieron en la vida nacional en nuestra infausta década del ’90, como un nuevo producto de la globalización, que relegó la moralidad y la solidaridad social a un rincón del desván de la inconsciencia. “Vendidos” a la opinión pública como una ideal forma de retorno a la vida sana y simple “del campo”, en verdad constituyeron el refugio de sector de la sociedad que, aterrado por la violencia imperante en la Capital Federal y el conurbano bonaerense, decidió aislarse y, simplemente, dejarla “afuera”. Así se crearon en las distintas localidades del Gran Buenos Aires verdaderos vergeles. Recordemos que la palabra “country”, en inglés, significa “país”. Fueron verdaderos países aparte, separados por paredones altísimos, con garitas repletas de guardias, rodeados por basurales y villas miseria. De ellos, los automóviles 0 Km., indiferentes al paupérrimo panorama cercano, salen con sus dueños todas las mañanas a cumplir con la rutina de competir salvajemente y sin piedad afuera, para mantener adentro la bucólica ilusión de paz y armonía espiritual. Pero aún así, crítica ideológica mediante, se podría afirmar que, después de todo, priorizar la familia es correcto, y que cada uno hace lo que puede. Pero ¿es real esa paz y armonía? Tal vez si, en los primeros countries. Esos que se construyeron de verdad para la gente de dinero, cuya “conciencia social” nunca tuvo relación con sus cuentas bancarias. Pero luego de la primer “hornada”, el marketing globalizador amplió el negocio a los no tan pudientes, y las casas de dos plantas comenzaron insensiblemente a arrimarse unas a otras, a medida que el tamaño de los lotes se reducía. Separadas hoy por escasos diez metros, cercadito mediante, los afortunados ocupantes de esos remansos de paz comparten el aroma de su asado con las pastas “a la bolognesa” de su vecino, y las felices amas de casa se saludan quince veces por día por sobre la ligustrina, “que no puede medir más de un metro de alto, porque el reglamento no lo permite”, mientras los hombres proveedores de tamaño bienestar analizan sesudamente cómo “hacer entrar” en ese cuadrado de jardín la piscina proyectada sin que “afecte la coherencia edilicia” del condominio. Lo hacemos por vos Nadie puede dudar de ello. Es absolutamente cierto que todos los padres que en su momento decidieron trasladarse al country pensaron en el bienestar futuro de sus hijos. “Los hijos aparecen en el discurso de sus padres como los principales motores y herederos de la decisión tomada -dice Arizaga- Sin embargo, en los hijos se ven muchas tensiones en relación con ese discurso. Es muy interesante. No porque los chicos no acepten un montón de ventajas que ven en vivir en una organización cerrada, sino porque ven más claramente las tensiones a medida que ven que se acercan a cierto techo de cristal”. Lo que aparentemente esos padres no lograron comprender entonces es que, así como ellos se auto-excluían voluntariamente de una realidad que les resultaba -por buenos motivos, hay que reconocerlo-, difícil de sobrellevar, sus hijos estaban siendo forzadamente amputados de esa realidad con la que, más pronto o más tarde, deberían convivir obligatoriamente, sin contar con la preparación (conocimiento) previa que sus progenitores poseían. De acuerdo a la socióloga Arizaga, los mismos chicos mencionan como una falencia “la falta de competencia para moverse en círculos sociales más amplios. Ellos lo notan. Es el grupo que personalmente más habla de que se siente afectado con el tema del encapsulamiento”. El “ghetto” desde adentro Lo que inicialmente fue una no tan tácita discriminación hacia “los de afuera” de los countries, que no podían, por razones económicas, acceder al refugio seguro que tan codiciable parecía, se ha revertido con el transcurso de los años. Hoy, son los “chicos country” los que se sienten discriminados. Ocurre que en ese “afuera” el tiempo (que no transcurre, diría Borges), permitió la ocurrencia de cambios profundos en la sociedad. Uno de esos cambios fue la pérdida por parte de los menos privilegiados del “sentimiento de culpa por ser pobre”. Una vergüenza absurda, insuflada también durante los ’90, que implicaba que no lograr el “triunfo económico” significaba estupidez, incapacidad o indolencia. Los años pasaron, y la realidad demostró que esa fue solamente una más de las múltiples mentiras de la globalización: no se era pobre por ser estúpido o vago, sino porque el sistema requería excluidos para poder funcionar correctamente. Cuando esa verdad desplazó la “culpa”, los hasta ese entonces “marginales”, luego “desocupados”, redescubrieron el orgullo y por consiguiente el rencor. Un rencor que hoy siente en carne propia la joven generación: “Me llamó la atención -dice Arizaga- que los adolescentes se sienten discriminados respecto de “los otros”. Los otros son la clase media del pueblo de Pilar, que no es móvil ascendente, que la ven hasta quedada y dicen que no asume los progresos que se han dado en la zona. Dicen que ante los adolescentes de ahí prefieren no decir que son de urbanizaciones privadas porque está el prejuicio de que como son del country se creen más, son “más chetos”. Esta situación marca la percepción de nuevas desigualdades, esta idea que apareció con mucha fuerza en los ’90 de un quiebre dentro de los sectores medios, que tiene que ver con el acceso a ciertos bienes asociados a nuevas maneras del buen vivir”. Y por supuesto que los chicos no se creen más. Ellos también, aunque a través de la televisión, se adecuan a los nuevos tiempos ideológicos. Por eso viven la discriminación como injusta. Lo que pasa es que son más. Son más ricos, son más lindos, se visten mejor, hablan diferente. “No hablaría de un ghetto -suaviza Arizaga-, sí es un sistema de socialización de círculos muchísimo más estrechos de los que pueden darse en la ciudad. Obviamente eso repercute cuando después tienen que moverse en ambientes más diversificados. Más que la figura del ghetto usaría una figura que se usa mucho desde la geografía y describe un sistema de islas o de archipiélagos conectados entre sí y con los lugares de servicios y de esparcimiento, y con la ciudad”. En realidad, Cecilia Arizaga tiene razón al resistirse a la palabra “ghetto”. Según el diccionario de la Real Academia Española, “gueto” (del italiano ghetto) es el “barrio o suburbio en que viven personas marginadas por el resto de la sociedad”. Por lo tanto, lo que en realidad se produciría en este caso es una inversión de la definición. Lo cierto es que, cuando una sociedad impone el “ghetto” a un sector, lo hace porque lo considera diferente, distinto, inaceptable, y esto responde siempre a un injusto prejuicio racial, religioso o cultural. Cuando un sector de la comunidad se auto-impone el “ghetto” no hay prejuicio. Ese sector elige ser distinto, en cierta medida se enorgullece de serlo e, inevitablemente, sufrirá las consecuencias de su elección. ¿De qué voy a trabajar? Una pregunta que los “chicos-country” se plantean tarde. Mientras la mayor parte de los adolescentes que habitan en viviendas comunes comienzan a interrogarse sobre el tema alrededor de los 17 ó 18 años, concientes de que la respuesta no augura un camino fácil, los “privilegiados” del country -según el estudio- se preocupan por ello en los finales de la etapa universitaria. Curiosamente, su principal queja no es la falta de oportunidades laborales: “Piensan -comenta Arizaga- que si vivieran en la ciudad les resultaría más fácil presentar su CV para conseguir trabajo. Por la distancia y porque no están en contacto con los lugares donde podrían conseguir empleo, no lo hacen hasta que terminan la carrera universitaria”. Los cuestionamientos llegan, entonces, cuando aparece como inevitable la necesidad de confrontar ese mundo ideal en el que han vivido con el mundo real que los espera. Profesionales, preparados sin duda intelectualmente para integrarse al ámbito laboral, sufren evidentemente un duro choque emocional al descubrir que ese “otro” mundo no los está esperando con los brazos abiertos: “en los chicos hay un mayor cuestionamiento a medida que van creciendo. Este cuestionamiento no significa que se quieran ir de la urbanización cerrada o que ninguno de ellos cuando tengan su familia elija vivir allí. Pero hay mayores tensiones con respecto al discurso idealizado. Se apartan más del discurso que los medios y las publicidades de las urbanizaciones cerradas traen sobre la vida natural y al aire libre. Lo que aparece es una mirada más cuestionadora. Probablemente porque sienten en carne propia, a medida que van creciendo, esta necesidad de abrirse al mundo que está en cualquier adolescente, pero en un contexto como éste se vuelve más fuerte y cobra otras dimensiones”. Sin autonomía ¿hay crecimiento? “A los del country les falta fundamentalmente autonomía de movimiento y percepción de autonomía. A pesar de que cuentan cómo circulan, se sienten sedentarios y en el único momento en que se sienten móviles es cuando vienen los fines de semana a la ciudad: dicen que caminan, reconstruyen la figura del peatón que está totalmente anulada donde viven”. Sin duda es prematuro atreverse a afirmar, tan sólo en base a este estudio realizado por la socióloga Cecilia Arizaga, que los barrios cerrados son totalmente negativos para la correcta formación de los adolescentes argentinos. De hecho, recordemos que el “fenómeno country”, lejos de ser un invento nacional, se popularizó en muchos países del mundo en la década del ’90. “Este proceso de suburbanizaciones de sectores medios urbanos con distintos tipos de modalidades de encerramiento no es privativo de la Argentina ni de Buenos Aires: es un fenómeno a escala mundial, de las grandes ciudades. Viéndolo en este contexto, se puede pensar como una tendencia que tal vez no tenga el crecimiento que tuvo en los ’90, pero que seguirá su curso. Pero también hay que tener en cuenta las particularidades de la sociedad porteña, para la que la ciudad cumple todavía un rol estratégico. Las clases medias han tenido un vínculo muy identitario con el centro. El despegue de la Capital es problemático por una cuestión práctica, porque los empleos siguen estando en Buenos Aires, a pesar de que a mediados de los ’90 parecía que se iban a trasladar todas las oficinas a los suburbios. Y también es problemático por las condiciones de circulación: si bien hay autopistas y se ha modernizado más esa red reticular de circulación, todavía los trayectos entre la ciudad de Buenos Aires y los suburbios son extensos. Los inversionistas comentan que las ventas en las urbanizaciones cerradas con acceso más cercano a una autopista se están recuperando, pero aquellos lugares con un acceso más alejado a las autopistas tienen más dificultades, por un lado, por el aumento de la percepción de inseguridad y, por otro, la distancia se vuelve aún más complicada”. Lo real es que hoy, en los albores de este nuevo siglo, comienzan a observarse los primeros resultados y, a primera vista, no parecen prometedores. Resulta egoísta, pero sin duda afortunado, que la moda del “barrio cerrado” no haya cundido, todavía, en los pueblos y ciudades pequeñas del interior. Y paradójico que, sin evaluar las consecuencias, algunos de los habitantes de estos pueblos y ciudades pequeñas dediquen buena parte de su tiempo a suspirar por lo que consideran “progreso”, “desarrollo” y “buen vivir” en las grandes megalópolis, sin comprender que las diferencias que -a Dios gracias- se mantienen aún, son precisamente las que les han permitido crecer y vivir felices. * Darwinia (1974 - Robert Wilson). Su novela más famosa y su primera obra publicada en castellano. En 1912, Europa desaparece a los ojos del mundo y en su lugar, compartiendo el mismo espacio geográfico y geológico, hay un nuevo continente cuya flora y fauna son tan alienígenas y exóticas como el Marte de Edgard Rice Burroughs. La primera parte del libro es, hasta cierto punto, una novela de descubrimiento: descubrimiento y exploración de esta nueva tierra surgida de repente y descubrimiento de que las cosas no son lo que parecen, que quizá el mundo entero no sea para nada lo que uno cree. * Cecilia Arizaga es becaria del CONICET, docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires. Su estudio sobre los adolescentes del country fue su tesis de maestría en Ciencias sociales.

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Diccionario De Complejos
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La palabra "Complejo", creada por Carl G.Jung y popularizada por la discusión del psicoanálisis freudiano, constituye moneda corriente en el tráfico del idioma. Sin embargo, junto a los de conocimiento más difundido, existen otros que poseen la particularidad de llevar el nombre de personajes históricos, figuras mitológicas o protagonistas de obras literarias o bíblicas (Münchhausen, Cenicienta, Agripina, Edipo, Bovary, Caín, etc.) Este diccionario selecciona algunos de ellos en atención a la referencia histórica o cultural que les dio origen y entrega, en cada caso, su definición o descripción clínica. Complejo de Agar y Sara Tendencia masculina o a veces inconsciente a clasificar a las mujeres en dos grupos: las buenas, puras e intocables a semejanza de la madre; y a las malas, aptas para la satisfacción sexual, pero indignas de amor. El hecho fue anotado por Freud y bautizado por la pscicoanalista francesa Maryse Choisy, aludiendo a un episodio bíblico: Sara, mujer de Abrahám, creyó que no podía tener hijos y autorizó a su esposo para que cohabitara con su esclava egipcia Agar, de la que tuvo un hijo llamado Ismael. Pero como más tarde Sara tuvo un hijo, Isaac, el patriarca expulsó de su casa a Agar el Ismael. Complejo de Agripina Tiene el mismo significado que el complejo de Edipo, descrito por Freud. Sin embargo los psiquiatras belgas Sollier y Courbon reprocharon la denominación freudiana ya que el Edipo de la leyenda griega no sabía que cometía un incesto, pues desconocía el hecho de que su esposa, Yocasta, era en realidad su madre. Consideran más adecuado el término Complejo de Agripina, en razón de que la emperatriz romana de ese nombre trató de seducir a su hijo Nerón. Complejo de Alejandro Resentimiento del hijo contra el padre. Se cuenta que Alejandro Magno, al enterarse de los triunfos bélicos de su padre Filipo de Macedonia, exclamó con ira y desaliento: "Mi padre no me deja ya nada por conquistar". En este caso los psicoanalistas hablan de una "ofensa narcisista del yo". Federico el Grande sufría de este complejo y su biografía se corta en dos mitades: neurótica, mientras vivía su progenitor, y normalidad cuando ciñó la corona. Complejo de Antígona Fijación excesiva en la figura de la madre e incapacidad para aceptar las leyes de la vida y del amor. Según la mitología y la caracterización dramática de Sófocles, Antígona consagró su vida al cuidad de Yocasta y Edipo: sus padres. Complejo de Aquiles Tendencia a ocultar la propia debilidad, la impotencia o la homosexualidad bajo la apariencia de invulnerabilidad o heroísmo. Aquiles, héroe del poema homérico "La Ilíada", fue sumergido por su madre en la laguna Estigia para lograr que su cuerpo quedara inmune a las heridas; sin embargo, el talón, por donde lo sujetaba su madre, no logró ser bañado por el agua mágica y permaneció vulnerable. El término fue utilizado por priimera vez por el escritor francés Pierre Audiat. Complejo de Aristóteles Rebelión del hijo contra el padre, del discípulo contra el maestro. El nombre alude a la oposición que tuvo Aristóteles hacia su maestro Platón. El discípulo trata de destruir la obra de su iniciador para imponer la suya, nueva y propia. Alfred Adler modificó las doctrinas psicoanalíticas de su maestro Freud para imponer sus propias teorías. Reza un adagio antiguo:"El iniciado mata siempre a su iniciador". Complejo de Bovary Llamado más corrientemente "bovarismo", deriva de la famosa novela de Gustave Flaubert "Madame Bovary". En términos psicopatológicos, el bovarismo consiste en una alteración del sentido de la realidad, de raíz esquizoide, por la que una persona se considera otra de la que realmente es. Introdujo el término el psicólogo francés Jules de Gaultier, antes del advenimiento de Freud y del psicoanálisis. Complejo de Brummel Excesiva elegancia en el vestir que compensa, en el fondo, un fuerte sentimiento de inferioridad. El nombre recuerda a Jorge Brummer ( 1778-1840 ), dandy famoso de la Corte de Inglaterra, que actuó como un verdadero dictador de la moda de su tiempo. Complejo de Brunilda Tendencia de las jóvenes a querer ver en su novio un superhombre o un héroe, sobrevaloración que después del matrimonio se cambia en una desvalorización absoluta. En el caso, el hombre sigue siendo el mismo, cambia sólo la actitud de la mujer. En la leyenda germánica la walkiria Brunilda sólo se muestra dispuesta a casarse con un varón capaz de vencerla en toda clase de ejercicios físicos. Mediante un engaño Sigfrido logra vencerla y conquistarla. Brunilda descubre el engaño y exige la muerte del ofensor. Complejo de Caín La figura bíblica de Caín se invoca para caracterizar la peculiar psicología del primogénito, celoso del hijo segundo a quien considera como un "intruso" y un rival. Al de Caín se opone el complejo de Abel. El psicólogo francés Charles Badouin, el primero en usar el término escribe: "El niño al que le cabe en suerte un hermanito o una hermanita, reacciona primero, muy generalmente, con unos celos desmedidos y de carácter completamente animal, que subsisten luego, latentes y más o menos bien reprimidos. La hostilidad del menor frente al mayor aparece como una réplica natural a dicha hostilidad". Según Freud, la rivaidad existente entre los hermanos sería la base de la justicia. "El instinto gregario se va formando sólo paulatinamente en la nursery como efecto de las relaciones entre hijos y padres y como reacción al sentimiento de celos con que el hijo mayor empieza por acoger la intrusión del hijo menor. El primero descartaría de muy buena gana a éste último, para separarle de los padres y despojarle de todos sus derechos; pero en presencia del amor igual que los padres manifiestan hacia todos sus hijos, y ante la imposibilidad de mantener a la larga dicha actitud hostil, sin perjuicio para aquellos mismos que empezaron por adoptarla, acaba por operarse una idetificación entre todos los hijos, y se constituye un sentimiento de comunidad que sufrirá en la escuela su desarrollo ulterior. La primera exigencia que nace de esta reacción, es la de justicia, de trato igual para todos".(Ensayos de Psicoanálisis). Complejo de la Cenicienta Compensación elaborada por el niño más pequeño o poco querido de la familia. Tema folklórico de muchos cuentos. El hijo menos querido será el que más tarde salvará gracias a su talento, a toda la familia que se encuentra en una situación dramática; colocado en una situación desmedrada, de víctima, el mundo reconocerá sus méritos. Complejo de Creso El nombre del último rey de Lidia (560-546 A.C.), el de las más fabulosas riquezas que recuerde la Historia, designa al complejo que se manifiesta por la búsqueda patológica de superioridad por medio del derroche del dinero, el mecenazgo y las propinas principescas. Complejo de Dafne Miedo de las jóvenes ante la sexualidad. Se le llama también "angustia de penetración". La ninfa Dafne, en la mitología griega, era perseguida por Apolo. En el momento en que el enamorado dios estab a punto de alcanzarla, la ninfa se transformó en laurel. Complejo de Edipo Amor patológico del hijo por la madre. Según Freud, todo niño subconscientemente desea a su madre y odia a su padre. "El pequeño se da cuenta - escribe el psicoanalista - de que el padre le cierra el camino conducente hacia la madre; su identificación con el padre toma un matiz de hostilidad, debido a este mismo hecho, y acaba por confundirse con el deseo de sustituir al padre junto a la madre". Esta situación surge entre el tercer y quinto año de la vida, y se resuelve en el sexto. Muchos no logran superar este conflicto psicoemotivo y canalizarlo en un amor normal. La no superación significa una grave perturbación evolutiva a una neurosis. El de edipo fue el primer complejo descubierto y descrito por Freud. El nombre proviene de la mitología griega y la historia fue recreada por Sófocles en una tragedia. Complejo de Electra Término propuesto por Jung para designar la contrapartida del Complejo de Edipo. Fijación afectiva de la niña en la figura del padre. Según la leyenda griega, Electra, hija de Agamenón y Clitemnestra, vengó a su padre quien fuera asesinado por Egisto, amante de Clitemnestra. Azuzó a su hermano Orestes para que diera muerte a su madre y a Egisto, asesinos del padre de ambos. Complejo de Empédocles El nombre corresponde a un filósofo griego del siglo V que se precipitó al cráter del volcán Etna para hacerse famoso por su suicidio. El complejo designa la compulsión al suicidio por realzar el propio equilibrio autoestimativo quebrantado apreciendo como un "héroe" ante sí y los demás. Complejo de Eróstrato Según la leyenda, Eróstrato incendió el templo de Diana, en Éfeso, para pasar a la posteridad, ya que no tenía ningún mérito para conseguir fama. Forma peculiar el complejo de inferioridad de gran incidencia criminógena. No importan los medios con tal de distinguirse, sobresalir, que se hable de uno. Declaración frecuente en los cuarteles de policía :"Lo hice porque quería salir en los medios". Haebig, el asesino de la calle Dardignac, ejemplifica el complejo. Complejo de Hamlet Vacilación para actuar debido a la duda, el escrúpulo y la meditación excesiva. El príncipe de Dinamarca de la obra de Shakespeare resulta el símbolo de la irresolución. Complejo de Job Nombre global dado a las dolencias "psicógenas" de la piel. Se ha observado proclividad a las dermatitis psicosomáticas en personas que se ofenden con facilidad, que se sienten agraviadas, con o sin motivo. En general las alteraciones dérmicas desaparecen cuando se reestablece el equilibrio autoestimativo y desaparece el sentimiento de agravio. El nombre, creado por el psicoanalista norteamericano Félix Deutsch, recuerda al patriarca bíblico Job, quien tuvo que soportar como prueba divina, todo tipo de sufrimientos y plagas, incluyendo ulceraciones de la piel. Complejo de Judas Animo de traición impulsado por el resentimiento. El sujeto no soporta la superioridad, sobretodo moral, de otra persona de mayor valía, y con sus deslealtades y perfidias procura reestablecer inconscientemente su equilibrio autoestimativo quebrantado. Las treinta monedas de plata no explican suficientemente la villanía de Judas Iscariote, cuyo nombre ostenta el complejo. Complejo de Münchausen Mentiras, historias inverosímiles en las que el narrador, protagonista de sus cuentos, se impone como "superior" sobre sus oyentes. Mecanismo de compensación a una situación de inferioridad. El barón de Münchhausen protagoniza tres novelas del siglo XVIII en las que relata aventuras extraordinarias e inverosímiles que lindan con el absurdo. Como personaje literario es el prototipo del mentiroso. Complejo de Narciso Narcisismo. Sobreestimación de sí mismo. Fase infantil del desarrollo caracterizada por el deso de ser amado, con preferencia al deseo de amar. El narcisista no logra superar esta fase evolutiva, queda atrapado en el yo. En la elección del objeto amoroso escogerá siempre bajo la influencia inconsciente de la imagen que se tiene formada de su propio yo, buscando en él una especie de réplica de sí mismo. En la mitología griega, Narciso era un bello pastor que, al inclinarse sobre el agua de una fuente para beber, percibió su imagen y se enamoró de sí mismo. Complejo de Otelo Sentimiento morboso de celos. Celoso por antonomasia, el Moro de Venecia de Shakespeare da su nombre al complejo. Complejo de Pulgarcito El hijo menor de una familia en que hay numerosos hermanos y hermanas acusa una psicología particular. Señaló Adler el hecho de que, por regla general, allí donde hay muchos hermanos suele ser el más pequeño el que llegue más lejos en la vida. Supercompensación obtenida por el niño más joven, o el niño malogrado y despreciado por la familia. El propio Adler señaló al respecto el cuento popular "Pulgarcito". Fuente: http://www.apocatastasis.com/diccionario-complejos.php

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Toquinho y Maria Creuza en el Gran Rex
Toquinho y Maria Creuza en el Gran Rex
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La Fusa 2007 Toquinho y Maria Creuza en vivo en el Gran Rex - Homenaje a Vinicius - 3 y 4 de Julio En 1970, en la ciudad de Buenos Aires, se realizó un acontecimiento histórico. Vinicius de Moraes , figura capital en la música brasileña contemporánea junto a Toquinho y Maria Creuza se reunieron por primera vez para inmortalizar un repertorio con los temas más memorables del género. " La Fusa" fue donde se dieron encuentro estos grandes, registrando este hito en un disco que lleva el mismo título. Temas como, " A Felicidade", "Que Maravilha", " Garota de Ipanema" y "Minha Namorada", entre otras célebres canciones se encuentran grabadas tanto en ese disco como en la memoria y corazones del público argentino. En la actualidad, Toquinho junto a Maria Creuza rinden homenaje al gran poeta Vinicius de Moraes conmemorando aquel inolvidable suceso que fue "La Fusa". El miércoles 4 de julio a las 21.30hs se presentaran en vivo en el teatro Gran Rex en lo que será un acontecimiento histórico y sin precedentes. Una oportunidad única para revivir los versos del inmortal poeta a través de la interpretación de estos dos gigantes de la Bossa Nova. Las entradas están a la venta y desde $50.- a través de Ticketek llamando al 5237-7200. http://www.ticketek.com.ar/show.asp?code=TOQUINHOREX Saravá Maestro link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=RLvdgmPrU6g

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La Inferioridad
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Cansado de leer posts aburridos en internet, y discusiones sin sentido en muchas ocasiones, encontré esta definición interesante respecto a los sentimientos de inferioridad. La Inferioridad En esta plática hablaré sobre el sentimiento de inferioridad que caracteriza la conducta y actitud de muchas personas. Todos hemos experimentado algún grado de inferioridad en nuestra vida. En muchas personas se desarrolla un complejo de inferioridad que les hace víctimas de sí mismos. Algunos de los síntomas manifestado por una persona que se siente inferior a los demás son: A esta persona le gusta llamar la atención hacia sí mismo. Cree que nunca hará o dará lo mejor de sí mismo. Gusta destruir la imagen de otros para resaltar la suya. Si una persona trata de expresar superioridad hacia los demás, puede ser un complejo de inferioridad. Esto me recuerda al fariseo de la parábola que oraba diciendo: "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano" (Lucas 18:11). Muestra y abusa de su autoridad sobre los más indefensos. Siente envidia hacia otros. Busca el estar aparte de los demás. Se dedica a alguna actividad que le puede ayudar a ocultar su inferioridad. Se intimida facilmente. El Dr. Clyde M. Narramore declara: "Los sentimientos de inferioridad surgen cuando uno cree no ser lo que debiera. Pueden provenir de compararse con otros y considerar que no se los iguala. También pueden originarse en que hay ciertas cosas para uno imposible de hacer. Las deficiencias reales o imaginarias en cuanto a funciones mentales o físicas pueden producir sentimientos de inferioridad" (Enciclopedia de Problemas Sicolólogicos, Libros Logoi, pag.106). Los padres pueden ser responsables en contribuir al desarrollo de sentimientos de inferioridad en los hijos. A saber: mostrándole rechazo a los hijos; castigándoles de manera indebida, descontrolada e injustificable; ridiculizándole delante de otras personas haciéndoles objeto de bromas; no permitiéndoles el derecho a expresar iniciativa propia; la exigencia descomedida. Los fracasos que una persona pueda experimentar siendo joven o adulto pueden contribuir a una actitud de inferioridad o al temor a dar lo mejor de sí mismos. Esto sucede mayormente a aquellos individuos que se consideran incompetentes e inseguros, dejándose aprisionar por estos pensamientos negativos. El complejo de inferioridad puede ser repelido por aquéllos que se lo propongan. Tú no tienes por qué sentirte inferior a nadie, acéptate tal como eres y supérate en lo que eres. Deja que Jesucristo desarrolle dentro de ti un sentir de importancia. En Filipenses 1:6 leemos: "Y estoy seguro que Dios, que comenzó en ustedes la buena obra, les seguirá ayudando a crecer en su gracia hasta que la obra que realiza en ustedes quede completa en el día en que Jesucristo regrese" ( NTV).

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Argentina: Los Chicos Country
InfoporAnónimoFecha desconocida

Hola lectores de T!, vuelvo a colocar este post luego de haber borrado el que hice originalmente (27.06.2007 a las 11:20:00 hs.) para eliminar los comentarios que no tenian ninguna relacion con el mismo. Este post está relacionado con este es este otro http://www.taringa.net/posts/info/842914/Buenos-Aires-está-cambiando---Los-Barrios-Cerrados.html que es de la misma autora pero el contenido es distinto. En ambos casos hay que leer bastante, pero vale la pena la lectura y la reflexión. Espero que les resulte de utilidad. Argentina: Los Chicos Country Creciendo en un frasco de irrealidad virtual - ¡Mirá, mamá, como el que vemos por televisión! - Si, querida, es el Obelisco. - ¡Ah! ¿Era de veras? ¿Otro mundo? No, en realidad, no. Es simplemente otra concepción del mundo. Un mundo en el que no existe lo feo, en el que las imágenes que se ven en los noticieros pertenecen a “otro lugar” como en la “Darwinia” de Robert Wilson*. Porque ese sitio de “afuera” es un lugar desequilibrado, que uno no conoce ni tiene el menor apuro por conocer, pues vive en un microsistema donde existe el cine “para gente como uno”, los bares y confiterías “a los que se puede ir”, y donde los amigos son “personas con las que se puede hablar”. Un mundo políticamente incorrecto, que enmascara esa incorrección bajo un supuesto retorno a la vida sana y natural, pese a que el tiempo está demostrando que ni es tan sana, ni tan natural. De hecho, una vida que está transformando a un importante sector de jóvenes argentinos en “adolescentes virtuales”, que no se animan a trasponer las paredes artificiales de ese enorme y hermético frasco de vidrio, pasto y “ladrillo a la vista”, que sus padres construyeron para ellos: el country. Un verdadero “barrio cerrado” a la vida normal. Porque muchos de sus jóvenes habitantes están mostrando dificultades serias para adecuarse a lo que la realidad exige de ellos cuando salen de su encierro: competitividad, independencia, autonomía de criterios, todos esos índices que demuestran que un adolescente se convierte en adulto, son algunas de las carencias que sufren los muchachos y chicas que han pasado su infancia en esos reductos con guardias en las puertas, creados hace algunos años por sus padres, con la excusa de un lugar tranquilo y relajado al cual volver luego de una agotadora jornada de trabajo, pero que en realidad escondían -verdad proclamada a gritos- la necesidad de desvincularse de ese otro país, feo, pobre y violento que los aterrorizaba. La asepsia no garantiza inmunidad La socióloga que realizó un estudio sobre esta primera generación de “chicos country”, Cecilia Arizaga*, afirma que para los padres que decidieron autoexcluirse del entorno real, el country representaba -y representa- la seguridad y la certeza “en un mundo de incertidumbres”. Pero para los jóvenes que se convierten en adultos no parece ser así: “en el joven universitario próximo a recibirse, vivir en el country no parece ser garantía de éxito, si por esto se entiende acceso a la modernidad y posibilidades de ascenso social. Si en los adultos la figura de ‘burbuja’ se mezcla entre asociaciones positivas y negativas, en los adolescentes y jóvenes resulta un factor decididamente conflictivo”. Aparentemente los problemas recién comienzan a notarse ahora, porque las primeras generaciones de chicos “virtualizados” han crecido. Los conflictos no se visualizan en los niños menores, porque aún no tienen la necesidad de interactuar con el mundo exterior. Normalmente, van a un colegio privado, en el que todos sus compañeritos viven en barrios cerrados similares, y lógicamente dependen de sus padres para toda actividad externa, como visitar parientes o ir de “shopping”. El ejemplo más concreto parece ser Pilar, a 50 kilómetros de la Capital Federal, donde se ha creado a lo largo de los años un “mini mundo” autoabastecido, que permite a las familias residentes en los countries desarrollar toda una gama de actividades deportivas, culturales y sociales sin necesidad de relacionarse con el “exterior”. “Este lugar que, por otro lado, tiene una estética muy infantilizada, muy escenográfica, que va cambiando de acuerdo con la película del sello Disney del momento, es una visión muy de ensoñación. Para los chicos de nivel primario tiene un “gancho” muy importante. Hablan mucho sobre este lugar”. Con los mayores, la situación cambia. Para un adolescente, la imposibilidad de acceder a un simple kiosco para adquirir un refresco o una golosina “si no lo lleva papá en el auto”, es sin duda una limitación de autonomía grave. Ni que hablar de llegar a la Universidad y manejarse solo en una ciudad como Buenos Aires, sin haber conocido previamente ni siquiera la vida normal de una ciudad pequeña o por lo menos de un pueblo del interior. “Uno de los adolescentes dice que la noche anterior no había podido estudiar para un examen porque no pudo sacar unas fotocopias porque su mamá había llegado tarde a la casa y no podía ir solo”. La gran idea Los countries aparecieron en la vida nacional en nuestra infausta década del ’90, como un nuevo producto de la globalización, que relegó la moralidad y la solidaridad social a un rincón del desván de la inconsciencia. “Vendidos” a la opinión pública como una ideal forma de retorno a la vida sana y simple “del campo”, en verdad constituyeron el refugio de sector de la sociedad que, aterrado por la violencia imperante en la Capital Federal y el conurbano bonaerense, decidió aislarse y, simplemente, dejarla “afuera”. Así se crearon en las distintas localidades del Gran Buenos Aires verdaderos vergeles. Recordemos que la palabra “country”, en inglés, significa “país”. Fueron verdaderos países aparte, separados por paredones altísimos, con garitas repletas de guardias, rodeados por basurales y villas miseria. De ellos, los automóviles 0 Km., indiferentes al paupérrimo panorama cercano, salen con sus dueños todas las mañanas a cumplir con la rutina de competir salvajemente y sin piedad afuera, para mantener adentro la bucólica ilusión de paz y armonía espiritual. Pero aún así, crítica ideológica mediante, se podría afirmar que, después de todo, priorizar la familia es correcto, y que cada uno hace lo que puede. Pero ¿es real esa paz y armonía? Tal vez si, en los primeros countries. Esos que se construyeron de verdad para la gente de dinero, cuya “conciencia social” nunca tuvo relación con sus cuentas bancarias. Pero luego de la primer “hornada”, el marketing globalizador amplió el negocio a los no tan pudientes, y las casas de dos plantas comenzaron insensiblemente a arrimarse unas a otras, a medida que el tamaño de los lotes se reducía. Separadas hoy por escasos diez metros, cercadito mediante, los afortunados ocupantes de esos remansos de paz comparten el aroma de su asado con las pastas “a la bolognesa” de su vecino, y las felices amas de casa se saludan quince veces por día por sobre la ligustrina, “que no puede medir más de un metro de alto, porque el reglamento no lo permite”, mientras los hombres proveedores de tamaño bienestar analizan sesudamente cómo “hacer entrar” en ese cuadrado de jardín la piscina proyectada sin que “afecte la coherencia edilicia” del condominio. Lo hacemos por vos Nadie puede dudar de ello. Es absolutamente cierto que todos los padres que en su momento decidieron trasladarse al country pensaron en el bienestar futuro de sus hijos. “Los hijos aparecen en el discurso de sus padres como los principales motores y herederos de la decisión tomada -dice Arizaga- Sin embargo, en los hijos se ven muchas tensiones en relación con ese discurso. Es muy interesante. No porque los chicos no acepten un montón de ventajas que ven en vivir en una organización cerrada, sino porque ven más claramente las tensiones a medida que ven que se acercan a cierto techo de cristal”. Lo que aparentemente esos padres no lograron comprender entonces es que, así como ellos se auto-excluían voluntariamente de una realidad que les resultaba -por buenos motivos, hay que reconocerlo-, difícil de sobrellevar, sus hijos estaban siendo forzadamente amputados de esa realidad con la que, más pronto o más tarde, deberían convivir obligatoriamente, sin contar con la preparación (conocimiento) previa que sus progenitores poseían. De acuerdo a la socióloga Arizaga, los mismos chicos mencionan como una falencia “la falta de competencia para moverse en círculos sociales más amplios. Ellos lo notan. Es el grupo que personalmente más habla de que se siente afectado con el tema del encapsulamiento”. El “ghetto” desde adentro Lo que inicialmente fue una no tan tácita discriminación hacia “los de afuera” de los countries, que no podían, por razones económicas, acceder al refugio seguro que tan codiciable parecía, se ha revertido con el transcurso de los años. Hoy, son los “chicos country” los que se sienten discriminados. Ocurre que en ese “afuera” el tiempo (que no transcurre, diría Borges), permitió la ocurrencia de cambios profundos en la sociedad. Uno de esos cambios fue la pérdida por parte de los menos privilegiados del “sentimiento de culpa por ser pobre”. Una vergüenza absurda, insuflada también durante los ’90, que implicaba que no lograr el “triunfo económico” significaba estupidez, incapacidad o indolencia. Los años pasaron, y la realidad demostró que esa fue solamente una más de las múltiples mentiras de la globalización: no se era pobre por ser estúpido o vago, sino porque el sistema requería excluidos para poder funcionar correctamente. Cuando esa verdad desplazó la “culpa”, los hasta ese entonces “marginales”, luego “desocupados”, redescubrieron el orgullo y por consiguiente el rencor. Un rencor que hoy siente en carne propia la joven generación: “Me llamó la atención -dice Arizaga- que los adolescentes se sienten discriminados respecto de “los otros”. Los otros son la clase media del pueblo de Pilar, que no es móvil ascendente, que la ven hasta quedada y dicen que no asume los progresos que se han dado en la zona. Dicen que ante los adolescentes de ahí prefieren no decir que son de urbanizaciones privadas porque está el prejuicio de que como son del country se creen más, son “más chetos”. Esta situación marca la percepción de nuevas desigualdades, esta idea que apareció con mucha fuerza en los ’90 de un quiebre dentro de los sectores medios, que tiene que ver con el acceso a ciertos bienes asociados a nuevas maneras del buen vivir”. Y por supuesto que los chicos no se creen más. Ellos también, aunque a través de la televisión, se adecuan a los nuevos tiempos ideológicos. Por eso viven la discriminación como injusta. Lo que pasa es que son más. Son más ricos, son más lindos, se visten mejor, hablan diferente. “No hablaría de un ghetto -suaviza Arizaga-, sí es un sistema de socialización de círculos muchísimo más estrechos de los que pueden darse en la ciudad. Obviamente eso repercute cuando después tienen que moverse en ambientes más diversificados. Más que la figura del ghetto usaría una figura que se usa mucho desde la geografía y describe un sistema de islas o de archipiélagos conectados entre sí y con los lugares de servicios y de esparcimiento, y con la ciudad”. En realidad, Cecilia Arizaga tiene razón al resistirse a la palabra “ghetto”. Según el diccionario de la Real Academia Española, “gueto” (del italiano ghetto) es el “barrio o suburbio en que viven personas marginadas por el resto de la sociedad”. Por lo tanto, lo que en realidad se produciría en este caso es una inversión de la definición. Lo cierto es que, cuando una sociedad impone el “ghetto” a un sector, lo hace porque lo considera diferente, distinto, inaceptable, y esto responde siempre a un injusto prejuicio racial, religioso o cultural. Cuando un sector de la comunidad se auto-impone el “ghetto” no hay prejuicio. Ese sector elige ser distinto, en cierta medida se enorgullece de serlo e, inevitablemente, sufrirá las consecuencias de su elección. ¿De qué voy a trabajar? Una pregunta que los “chicos-country” se plantean tarde. Mientras la mayor parte de los adolescentes que habitan en viviendas comunes comienzan a interrogarse sobre el tema alrededor de los 17 ó 18 años, concientes de que la respuesta no augura un camino fácil, los “privilegiados” del country -según el estudio- se preocupan por ello en los finales de la etapa universitaria. Curiosamente, su principal queja no es la falta de oportunidades laborales: “Piensan -comenta Arizaga- que si vivieran en la ciudad les resultaría más fácil presentar su CV para conseguir trabajo. Por la distancia y porque no están en contacto con los lugares donde podrían conseguir empleo, no lo hacen hasta que terminan la carrera universitaria”. Los cuestionamientos llegan, entonces, cuando aparece como inevitable la necesidad de confrontar ese mundo ideal en el que han vivido con el mundo real que los espera. Profesionales, preparados sin duda intelectualmente para integrarse al ámbito laboral, sufren evidentemente un duro choque emocional al descubrir que ese “otro” mundo no los está esperando con los brazos abiertos: “en los chicos hay un mayor cuestionamiento a medida que van creciendo. Este cuestionamiento no significa que se quieran ir de la urbanización cerrada o que ninguno de ellos cuando tengan su familia elija vivir allí. Pero hay mayores tensiones con respecto al discurso idealizado. Se apartan más del discurso que los medios y las publicidades de las urbanizaciones cerradas traen sobre la vida natural y al aire libre. Lo que aparece es una mirada más cuestionadora. Probablemente porque sienten en carne propia, a medida que van creciendo, esta necesidad de abrirse al mundo que está en cualquier adolescente, pero en un contexto como éste se vuelve más fuerte y cobra otras dimensiones”. Sin autonomía ¿hay crecimiento? “A los del country les falta fundamentalmente autonomía de movimiento y percepción de autonomía. A pesar de que cuentan cómo circulan, se sienten sedentarios y en el único momento en que se sienten móviles es cuando vienen los fines de semana a la ciudad: dicen que caminan, reconstruyen la figura del peatón que está totalmente anulada donde viven”. Sin duda es prematuro atreverse a afirmar, tan sólo en base a este estudio realizado por la socióloga Cecilia Arizaga, que los barrios cerrados son totalmente negativos para la correcta formación de los adolescentes argentinos. De hecho, recordemos que el “fenómeno country”, lejos de ser un invento nacional, se popularizó en muchos países del mundo en la década del ’90. “Este proceso de suburbanizaciones de sectores medios urbanos con distintos tipos de modalidades de encerramiento no es privativo de la Argentina ni de Buenos Aires: es un fenómeno a escala mundial, de las grandes ciudades. Viéndolo en este contexto, se puede pensar como una tendencia que tal vez no tenga el crecimiento que tuvo en los ’90, pero que seguirá su curso. Pero también hay que tener en cuenta las particularidades de la sociedad porteña, para la que la ciudad cumple todavía un rol estratégico. Las clases medias han tenido un vínculo muy identitario con el centro. El despegue de la Capital es problemático por una cuestión práctica, porque los empleos siguen estando en Buenos Aires, a pesar de que a mediados de los ’90 parecía que se iban a trasladar todas las oficinas a los suburbios. Y también es problemático por las condiciones de circulación: si bien hay autopistas y se ha modernizado más esa red reticular de circulación, todavía los trayectos entre la ciudad de Buenos Aires y los suburbios son extensos. Los inversionistas comentan que las ventas en las urbanizaciones cerradas con acceso más cercano a una autopista se están recuperando, pero aquellos lugares con un acceso más alejado a las autopistas tienen más dificultades, por un lado, por el aumento de la percepción de inseguridad y, por otro, la distancia se vuelve aún más complicada”. Lo real es que hoy, en los albores de este nuevo siglo, comienzan a observarse los primeros resultados y, a primera vista, no parecen prometedores. Resulta egoísta, pero sin duda afortunado, que la moda del “barrio cerrado” no haya cundido, todavía, en los pueblos y ciudades pequeñas del interior. Y paradójico que, sin evaluar las consecuencias, algunos de los habitantes de estos pueblos y ciudades pequeñas dediquen buena parte de su tiempo a suspirar por lo que consideran “progreso”, “desarrollo” y “buen vivir” en las grandes megalópolis, sin comprender que las diferencias que -a Dios gracias- se mantienen aún, son precisamente las que les han permitido crecer y vivir felices. * Darwinia (1974 - Robert Wilson). Su novela más famosa y su primera obra publicada en castellano. En 1912, Europa desaparece a los ojos del mundo y en su lugar, compartiendo el mismo espacio geográfico y geológico, hay un nuevo continente cuya flora y fauna son tan alienígenas y exóticas como el Marte de Edgard Rice Burroughs. La primera parte del libro es, hasta cierto punto, una novela de descubrimiento: descubrimiento y exploración de esta nueva tierra surgida de repente y descubrimiento de que las cosas no son lo que parecen, que quizá el mundo entero no sea para nada lo que uno cree. * Cecilia Arizaga es becaria del CONICET, docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires. Su estudio sobre los adolescentes del country fue su tesis de maestría en Ciencias sociales. Fuente: http://www.conicet.gov.ar/NOTICIAS/ACTUALIDAD/2006/noviembre/029.php

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Buenos Aires está cambiando - Los Barrios Cerrados
InfoporAnónimo6/27/2007

Buenos Aires está cambiando: entre los consumos culturales y los barrios cerrados por Ana Wortman y Cecilia Arizaga Instituto Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Buenos Aires. Introducción En este trabajo interesa analizar el fenómeno urbano de los barrios cerrados, teniendo en cuenta las transformaciones que implica desde el punto de vista de las dimensiones de lo público y lo privado. Por otra parte, mi intención consiste en formular cierta teoría implícita en el ejercicio de mudarse, vivir u ofrecer a otros las bondades de los barrios cerrados; afines a los postulados de Epicuro (341-270 A.C.). Procuro realizar una lectura de este proceso de segregación espacial desde los postulados del filósofo griego respecto al dolor, el placer, la felicidad y la vida política. El trabajo preliminar que se condensa aquí se apoya en algunas obervaciones de campo y entrevistas informales, el análisis de material periodístico y en una indagación sobre los barrios cerrados -que dista de ser exhaustiva porque la bibliografía es vasta y sigo recopilándola- en torno a la teoría del placer de Epicuro. Este constituye, pues, mi primer acercamiento a una problemática urbana que se abre, infinita, hacia diversos horizontes, susceptible de múltiples lecturas. Posteriormente me interesaría abordar la temática de los barrios con candado desde algún estudio sistemático en diversos escenarios, incluyendo entre ellos aquel donde desarrollo mi actual investigación: el barrio del Abasto. Si bien dicha investigación gira en torno a otro fenómeno urbano en apariencia antagónica al de los barrios con candado -las ocupaciones de casas tomadas y específicamente, la construcción de identidades de sus habitantes-, las profundas transformaciones que están sucediendo actualmente en el mercado de Abasto y sus alrededores entrecruzan ambas modalidades de hábitat. En efecto, el mercado se está convirtiendo en shopping y a fuego lento, las casas tomadas que lo rodean son desalojadas en pos de la construcción de la expresión comprimida de los barrios cerrados en la ciudad: las torres country. Se trata de una suerte de monoblocks con glamour que intentan dejar el dolor fuera de sus murallas, aunque los obreros mueren en sus alturas. Los ocupantes se extinguen y son sustituidos en el espacio barrial por los flamantes dueños de los departamentos de las torres country. Pero volvamos a lo nuestro. Ahora los invito a cruzar el espacio -la General Paz hacia cualquiera de los puntos cardinales- en busca de los barrios cerrados. Y a cruzar, también, las fronteras del tiempo, en busca de los pocos rollos sobrevivientes de Epicuro, ya que la mayoría de su obra se ha extraviado. Y, como decía Foucault, veamos qué podemos hacer con estos fragmentos... La metamorfosis del espacio, o la supresión del agora. "El mundo está verdaderamente constituido cuando se forma alrededor de él una envoltura delgada, hecha con una redecilla de átomos que lo separa del espacio circundante. Si llega a romperse (...), el mundo que protegía se disgrega y sus átomos se dispersan en el vacío infinito..." (Fragmento de la concepción cosmogónica de Epicuro). 2 La expresión barrio con candado se utiliza para designar al fenómeno actual de acelerada expansión de barrios privados. Este "boom" está vinculado a la consolidación de los countries, que han triplicado su población permanente desde 1992. Los barrios privados son la versión "ajustada" del country: se paga sólo por la seguridad y el mantenimiento de los parques externos. Los barrios amurallados 3 -también denominados clubes privados- constituyen un fenómeno en ciudades como San Pablo y México. En las zonas privilegiadas de las afueras de las grandes ciudades latinoamericanas, se cierran las calles de uso público para exclusivo disfrute de los habitantes del sector, quienes pagan un vigilante a la entrada, construyen una muralla al ingreso e imponen que sólo previa identificación alguien pueda ingresar al predio protegido, que adquiere la forma de un verdadero laberinto 4 de características restrictivas 5 . Pero cerrar un barrio no consiste solamente en levantar un muro o colocar un alambrado; no se trata de una cuestión estética ante eventuales vistas panorámicas con poco glamour 6 . Sofisticados dispositivos de seguridad proporcionan la "libertad" del barrio cerrado y garantizan su tan mentada "calma chicha": alarmas, garitas, cámaras, patrullajes, rejas, tarjetas de acceso, custodias... Y aquí reside toda la paradoja de las murallas: la distancia física entre ricos y pobres es menor, aunque instaurada con mecanismos más complejos. 7 De este modo el mundo privado se enfatiza, se acentúa en diversos signos -visibles o no 8 - de atrincheramiento, hasta volverse redundante. 9 En este contexto y al menos para estos habitantes, lo privado se encuentra separado de lo público, de tal modo que lo absorbe y reduce su extensión. 10 Podríamos admitir incluso que el crecimiento vertiginoso de los barrios con candado supone una inversión de los términos de lo público y lo privado: en el mismo gesto en que se pretende que lo privado sea visto como público -se lo vende como lo abierto, lo libre, lo natural- lo público es tratado como un residuo, considerado irrelevante. 11 En efecto, fuera de los barrios con candado permanecen aquellos que nunca podrán encontrar la llave para entrar. En el mismo sentido, Silva designa este proceso como una deformación del espacio público de la ciudad que, lejos de rechazarse y condenarse, "...contagia sus resultados y hoy distintos barrios en estas ciudades siguen erigiéndose como castillos 12 aislados del resto del mundo". Y concluye: "...la ciudad, en tan neurótica dimensión, se parece más a la guarida asediada que al espacio del beneficio colectivo". 13 Se trata de un mundo acotado, previsible, mientras que lo público da cuenta de un suceder, de encuentros, de posibilidades infinitas. Del otro lado de las murallas existe un mundo que se intenta dejar fuera: el del pequeño almacén, el baldío, el mendigo, el ocupante ilegal, el villero... El de un peligro anónimo pero posible que se evita de un modo pragmático: auto-excluyéndose de él. Los barrios privados, pues, se vinculan con la supresión del ágora.14 ¿Y qué es lo que queda dentro? Gente de una misma clase social aunque heterogénea, viviendo en un espacio común, unidos aparentemente en torno a un mismo destino; lo cual tiende a reforzar la idea de que ése es el mundo "lógico" y esperable. Los enclaves garantizan que mundos sociales diferentes se encuentren lo menos posible en el espacio urbano; es decir que pertenezcan a espacios distintos o separados. 15 Cerrar el barrio implica también cerrar el azar y la diferencia. Detrás de esta "elección de vida" en apariencia sencilla, casi automática 16 se despliega una teoría del placer: aquella que enunciara Epicuro -otro pragmático- para enseñar a los hombres un camino a la felicidad. "Vive oculto" 17 La doctrina del filósofo griego Epicuro tiene un objeto exclusivamente práctico: está destinada a procurar la vida feliz a una minoría, aislada del resto del mundo. 18 Epicuro consideraba el placer como la felicidad. Esta felicidad era esencialmente una evasión o liberación del sufrimiento, un estado interior de ignorancia del dolor y del temor. 19 Se trataba, pues, de vivir experimentando el menor dolor posible, a la vez que el máximo placer. Todos deseamos el placer -sostiene Epicuro-; todo ser viviente se esfuerza por huir del dolor. La presencia del dolor nos hace desgraciados. Previamente a todo placer positivo, necesitamos liberarnos del dolor. El estado de perfecta ausencia de inquietud, la ausencia de toda clase de temor es considerado por Epicuro y sus seguidores como cumplimiento supremo de la vida humana. El epicureísmo, lejos de cualquier ostentación de virtud, era un sistema centrado sobre el propio individuo; una ética de la pura felicidad subjetiva 20 cuyo surgimiento se vincula con el quiebre del marco de la ciudad, que constituía el punto de referencia para el griego. 21 Siguiendo a Long, podemos afirmar que Epicuro nunca insinúa que el interés de los demás haya de ser preferido o valorado independientemente del interés del sujeto. Citamos al autor: "En una época de inestabilidad política y de desilusión privada, Epicuro vio que la gente, como los átomos, son individuos, y que muchos de ellos andan vagando en el vacío". 22 Los seres humanos, según Epicuro -en su concepción hedonista, fuertemente antiplatónica y antiaristotélica- no poseen tendencias "naturales" hacia la vida comunitaria. De hecho, su concepto de justicia -basado en una especie de pacto de no dañar ni ser dañado- no presenta obligaciones morales ni sociales. La justicia de Epicuro nos requiere a que respetemos los "derechos" de otros sólo si resulta ventajoso para todas las partes afectadas. Vale decir que la base de este reconocimiento sigue siendo el cálculo hedonista, el propio interés que mencionábamos anteriormente. Los seguidores de Epicuro fueron conocidos como los "filósofos del jardín" ya que vivían en jardines de los cuales, según la leyenda, colgaba una inscripción con las palabras: "Forastero, aquí estarás bien. Aquí el placer es el bien primero". Los refugios epicúreos se asemejaban al encierro monástico pero sin su componente fundamental: la mística, la caridad o la preocupación por el otro. Los adeptos buscaban a su lado el olvido de las preocupaciones de la vida cotidiana, un retiro seguro para huir de las desdichas de la existencia, ante cuyos límites se detenían los males del exterior. 23 Albert Rivaud le objeta a la filosofía de Epicuro su falta de altruismo y el hecho de que "empobrezca" las almas "...para no conservar en ellas sino lo placentero y agradable"; calmando "...su angustia mediante el rechazo de todo compromiso radical". Y concluye, enfático: "El epicureísmo (...) amputa deliberadamente de su vida todo lo que podría ser prueba o catástrofe. (...) Hay algo artificioso en esa alegría voluntaria y en esa mediocridad sabiamente cultivada" 24 . Otro crítico como Jacques Maritain argumentaba que "...la perfecta indiferencia [de los epicúreos] concluía en un sueño evasivo de las profundas realidades de la vida...". 25 ¿El temor lo justifica todo? "Suave cosa es contemplar aquellos males de que tu careces. Dulce, también, mirar grandes contiendas de guerra desplegadas por la campiña, sin peligro alguno de tu parte..." (Lucrecio, gran discípulo y admirador de Epicuro). Ahora bien ¿en qué sentido es posible referir la experiencia colectiva de progresivo poblamientos de barrios privados como un fenómeno ligado a los preceptos epicúreos? En primer lugar, partimos de la hipótesis de que dicha elección comporta un componente egoísta: se parte del propio beneficio, del placer, de ahuyentar el dolor social 26 . El temor sienta las bases del cerramiento: el temor a la violencia pero también, en un sentido más amplio, a los demás hombres; e incluso al dolor y a la muerte. Podemos acaso interpretarlo como un gesto desesperanzado de "abolir" la desigualdad; aunque en rigor, estos modos de segregación urbana no hacen sino volver la desigualdad más explícita 27. Los barrios cerrados patentizan un gesto de ignorar la desigualdad y el dolor ajeno, el dolor sino personal, al menos el producido socialmente como resultado de una sociedad cada vez más desigual. Como los desesperanzados seguidores de Epicuro, se trata de buscar cierta "salida" individual a un malestar fundado en el temor y encontrar un jardín fuera de las miradas ásperas de los otros. ¿No hay en el propio origen de estos barrios cerrados un temor, una oscuridad indecible, vinculada al poder sufrir una herida por alguien que a su vez sufre? ¿Y al hecho de saber que ese sufrimiento del otro no es ajeno al propio bienestar? Porque lo que se quiere evitar, presumo, es el ser mirado por otros que devuelven -con su propia mirada y con sus cuerpos más gastados y sus manos más ajadas ya sea por el hambre o por un duro trabajo físico- el problema de la existencia de las desigualdades sociales: éstas se tornan demasiado visibles y resultan obscenas; se trata de un problema de reconocimiento social. Creo que el hecho de vivir en barrios con candado va construyendo invisiblemente determinados habitus 28, representaciones del mundo "legítimo" que desalienta un involucramiento o compromiso con los "otros", con aquellos que nunca podrían vivir en un barrio privado. Vimos cómo los epicúreos se esforzaban por expulsar el temor, y la felicidad se basaba en su anulación. Creo que esta supuesta anulación del temor le otorgaba, en rigor, un papel fundamental al propio temor. Algo similar podríamos sostener respecto a los moradores de los barrios con candado: el aislarse de los peligros de lo público no hace sino reforzar el miedo inicial y la visión de los "otros" como extraños y enemigos. ¿No son ahora doblemente extraños? Este gesto de repliegue expresa, pues, la ilusión de "irse del mundo", de no formar parte del mundo de allá afuera, el de los noticieros o los diarios, del mundo público violento. Pero no existe tal posibilidad de no formar parte y esta es la gran contradicción de las clases medias y altas que como expresa Teresa Pires, "...arman su sueño de independencia y libertad en base a los servicios prestados por los trabajadores pobres" 29 . Toda una legión de guardias de seguridad, empleadas domésticas, baby-sitters, jardineros, pileteros por lo general -como afirma Pires- mal pagos, y que muchas veces viven en las villas continuas al barrio cerrado.30 Por más que los moradores de barrios cerrados reproduzcan su existencia en infinidad de circuitos cerrados -actividades sociales y colegios dentro del propio barrio 31, shoppings o Disneyworld- el "otro" irrumpirá de un modo u otro. De hecho ya irrumpe en un lugar curioso: al interior del propio barrio, como un caballo de Troya. Citamos otra vez a la autora: "En un contexto de miedo creciente al crimen, en que los pobres son asociados a la criminalidad, las clases medias y altas temen el contacto y la contaminación, pero continúan dependiendo de sus empleados (...) [manteniendo con ellos] relaciones tan ambiguas de dependencia y evitación, intimidad y desconfianza" 32. De esta paradoja ya hablaba Hegel en su maravillosa dialéctica del señor y el siervo: los señores anhelan un mundo de iguales pero dependen del trabajo del otro y en este sentido fracasan en su intento de alcanzar la libertad. 33 ¿Un placer inmutable? Podemos establecer un cierto paralelo entre la elegante simplicidad de la ética de Epicuro y aquella indolente de las publicidades de los barrios privados y aun de los discursos de sus moradores "famosos", tal como son presentados por esos mismos suplementos desbordados de anunciantes. A tono con la filosofía epicúrea, las publicidades cultivan el ideal del placer estable: "¡Sus fines de semana ahora son de siete días!" "La felicidad permanente para niños, adolescentes y adultos". "Vivir aquí será su inmenso placer de cada día". Para Epicuro la muerte no nos concierne pues mientras existimos, ella no está presente. Emuladores de Epicuro, estos anuncios enfatizan la belleza y esconden la decadencia que ya trabaja en cada célula de nuestro cuerpo, desde que nacemos, encaminándonos hacia la muerte, lo único seguro en nuestras vidas. A tono con la confianza epicúrea en el placer, las publicidades no aluden a los ancianos como posibles moradores: todas las fotografías y los slogans representan a familias jóvenes, con hijos, lanzados a un cúmulo de deportes. El "para toda la vida" de los avisos de los barrios cerrados no parece incluir la vejez ni ningún tipo de deterioro, como el jardín siempre verde de Epicuro. Se sustituye así el temor por un placer crónico: un placer -una supresión del dolor- que se mantiene inalterable, igual a sí misma: "...el placer ocupa todo el lugar del deseo que lo ha precedido (...), para sustituirse enteramente a él (...) El vacío desaparece instantáneamente y sin restos, el placer es puro, sin merma, durable. Hay sucesión y jamás contemporaneidad entre los dos estados". 34 El emprendimiento comercial de los barrios cerrados intenta capitalizar un malestar latente, ambiguo respecto a la vida en la ciudad y su condición demasiado "pública" en un sentido peyorativo; que cobra diversas formas según los actores sociales involucrados. Y proporciona una respuesta categórica: el mundo de la naturaleza y la seguridad -aunque esta dupla suene irónica- donde ya no hay qué temer, y donde uno puede protegerse de la mirada de los demás. El peligro sólo es aludido indirectamente en ciertos giros que tácitamente suponen a un otro considerado enemigo 35. Si bien la mención a la seguridad nunca está ausente en las publicidades de los barrios cerrados, existe cierta pretensión de sublimarla. En primer lugar porque ya está sobreentendida en la propia noción de barrio cerrado y en segundo lugar, porque las disputas por la clasificación entre los barrios cerrados se desplazan a la "arena" más legítima de la naturaleza, que funciona como un criterio de distinción o como diría Bourdieu, de lucha por la última diferencia legítima.36 Las publicidades resaltan aquellos barrios que tiene las "arboledas añosas", la mayor variedad o cantidad de especies, o más historia, incluyendo historias "inventadas" con magias y leyendas. La historia -simbolizada en sus árboles o en sus antiguos moradores, como en el caso de algunos barrios cerrados asentados sobre antiguos cascos de estancias- es una marca de prestigio que contribuye a inscribir 37 -como diría Ricoeur- los flamantes barrios cerrados en un continuum, a procurarles un anclaje en algún sitio, aunque más no sea en las propias raíces de su vegetación. Incluso algunos folletos de barrios cerrados -como el caso de las Acacias Blancas- "dibujan" los árboles allí donde no existen todavía, desafiando las leyes del tiempo, como si ya fuesen ejemplares adultos; mientras que, tan sólo meses atrás, la vacas pastaban en ese mismo predio: una gran llano desprovisto de árboles. La distinción también puede trasladarse al reino animal -una publicidad menciona en un lugar destacado la presencia de "centenares de ciervos axis" o a los deportes más exóticos pero no por eso menos naturales: aéreos, marinos, hípicos, etc. Se trata de una "guerra" sutil, sumamente interesante para el análisis pero que excede los límites de este trabajo. A modo de conclusión. Asi como los discípulos de Epicuro buscaban en su filosofía un abrigo contra las desdichas de la vida 38, los habitantes de los barrios cerrados -que se multiplican actualmente como florecían, en aquella época, los jardines de Epicuro- buscan un abrigo contra los peligros foráneos. Los barrios privados -en su "...atmósfera igual y sonriente de medio cerrado" 39 - son la metáfora de un mundo que no quiere contactarse con el dolor que hay detrás de la belleza. Empalman con otras tendencias contemporáneas de privatización de la vida, de desaliento de solidaridades. Mi último pensamiento se dirige a las nuevas generaciones de los barrio cerrados: ¿Qué ha de suceder con aquellos que están naciendo y criándose dentro de los barrios cerrados y sus cajitas chinas: el colegio, el club house y todo el mundo aparte que se pretende armar intramuros? Recuerdo una película de un famoso director que retrataba la leyenda de Siddharta. En el film, el príncipe ha sido criado en un ambiente alejado de cualquier signo de tristeza o decrepitud. Un día pasea en un carro y detrás de sus siervos ve fugazmente la figura de un anciano enfermo. Le pregunta a su padre por él, ya que no conocía el significado de las palabras pobreza, enfermedad ni vejez; y luego sale al mundo a encontrarse con las experiencias nombradas por esas palabras ignoradas. ¿Saldrán ellos también al mundo extramuros de ágoras, diferencias y desigualdades? Bibliografía Bauman, Z. (1994); Pensando sociológicamente. Buenos Aires. Ediciones Nueva Visión. Bourdieu, P. (1991); El sentido práctico. Madrid. Taurus. Carman, M. (1995): La conformación de identidades y la noción de enemigo en la obra de Hobbes. Mimeo. Duby, G. y Aries, P. (1991); Historia de la vida privada. Madrid. Taurus. Festugière, A.J. (1960); Epicuro y sus dioses. Buenos aires. EUDEBA. Giddens, A. (1995); La constitución de la sociedad. Buenos Aires. Amorrortu Editores. Hegel, G.F. (1973); Fenomenología del espíritu. México. Fondo de Cultura Económica. Hobbes, T. (1994). Leviatán. Barcelona. Ediciones Altaya. Hypollite, J. (1974); Génesis y estructura de la Fenomenología del Espíritu de Hegel. Barcelona. Península. Labonia, M. et al. (1997); Propuesta para el estudio de los barrios cerrados. Mimeo. Long, A. (1977); La filosofía helenística. Madrid. Editorial Alianza. Marcuse, H.(1970); Ontología de Hegel. Barcelona. Martínez Roca. Maritain, J. (1966); Filosofía Moral. Madrid. Ediciones Morata. Pires do Rio Caldeira, T. (1997); "Enclaves fortificados: a nova segregaçao urbana". En: Revista Novos Estudos, No. 47. Centro Brasilero de Análise e Planejamento (CEBRAP). San Pablo. Ricoeur, P. (1979); The model of the text: Meaningful action Considered as a Text. En: Interpretative Social Science. P. Rabinow y W. Sullivan (ed.). Berkeley. University of California Press. Rivaud, A. (1962); Historia de la Filosofía. Buenos Aires. Editores Kapelusz. Silva, A. (1992); Imaginarios urbanos. Bogotá. Tercer mundo. Sissa, G. (1998); El placer y el mal. Buenos Aires. Ediciones Manantial. Valls Plana, R. (1979): Del yo al nosotros. Barcelona. Laia. INDICE Introducción 2 La metamorfosis del espacio, o la supresión del ágora 3 "Vive oculto" 6 ¿El temor lo justifica todo? 8 ¿Un placer inmutable? 11 A modo de conclusión 13 Bibliografía 14 1 Becaria de investigación categoría iniciación UBACyT. Instituto de Investigaciones Gino Germani U.B.A. Rosetti 536 (1602) Florida. Pcia de Bs. As. Tel: 761-7550. E-mail: [email protected]. 2 La visión moral de Epicuro se construye sobre una determinada concepción de la física. Deseamos solamente presentar al lector uno de estos principios, que curiosamente nos remonta a la imagen visual de un barrio con candado. 3 Los sociólogos norteamericanos denominaron cocooning (de cocoon, capullo) la tendencia al encapsulamiento que experimentan las clases acomodadas en ciudades a las que consideran hostiles y peligrosas. Sus barrios tienen más parecidos a una cárcel que a una villa residencial: cercos, muros de piedra, rejas electrizadas, puestos de vigilancia, cámaras de televisión y patrullas de vigilancia circulando las 24 horas. (Cfr. "Las barrio-tiranías", nota publicada en el diario Clarín, 2a. sección, 20/11/94, págs. 12-13). 4 El diseño laberíntico de los countries dista de ser casual: el desconocido puede entrar, pero no puede salir si no conoce el "mapa secreto" de las vías que dan acceso a la salida, que es solamente una. En algunos countries bonaerenses, incluso, el personal de seguridad provee al visitante -debidamente autorizado con anticipación- un mapa con los recorridos circulares necesarios para encontrar la vivienda adonde quiere arribar. 5 Los "paraísos cerrados" del Gran Buenos Aires cuentan con reglamentos internos que si bien no son tan severos como los existentes en las "barrio-tiranías" de Estados Unidos, van en camino de serlo. Incluso en algunos de ellos existen tribunales de disciplina que, ante las denuncias de mal comportamiento de socios o invitados (robos, peleas, andar en moto a alta velocidad, etc.) se aplican sanciones que incluyen suspensiones, o incluso la prohibición de ingreso al country. 6 Algunos barrios cerrados de la zona Norte están literalmente rodeados de villas miseria; sería interesante incluir un abordaje fotográfico exhaustivo en una futura investigación sobre el tema . 7 Cfr. Pires do Rio Caldeira, T.; 1997: 156. 8 Algunos barrios con candado adoptan modalidades de vigilancia invisibles a los ojos de los inexpertos: sistemas de cable enterrado, rayos infrarrojos, monitoreo a distancia, etc. (Labonia et al., 1997: 7). Las refinadas tecnologías de seguridad garantizan la exclusividad y la restricción del acceso a los edificios ya aislados. 9 Una vecina de un barrio cerrado de San Isidro -con vigilancia las 24 horas, reja perimetral y demás- puso alarma electrónica en su propia casa porque, según su apreciación, en caso de robo el custodio de la entrada del barrio iba a demorar unos minutos hasta llegar a su casa. 10 Cfr. Duby, G. y Ariès, P.; 1991: 16. (Tomo 5). 11 Cfr. Pires do Rio Caldeira, T.; 1997: 168. 12 Silva señala que es muy significativo el sentido de castillo que viene tomando el diseño de vivienda de estos barrios exclusivos, rodeados de todos los posibles instrumentos de seguridad. La comparación resulta visualmente muy acertada. Incluso podemos adentrarnos en otros elementos que nos sugiere la noción de "castillo", coincidente con las características de estos barrios cerrados: la fosa -el alambrado que lo aísla del mundo externo-; el puente levadizo -una única entrada posible, para impedir el paso del enemigo-; etc. Las comparaciones posibles son numerosas. (Silva, A.; 1992: 75-76). 13 Ibíd. 14 El ágora designa a la plaza pública de las ciudades de Grecia Antigua y alude por extensión a los jardines y plazas públicas, a los lugares de encuentro y socialización de las personas disponibles para todos. 15 Pires do Rio Caldeira, T.; 1997: 169. 16 "Saque el pie del acelerador"; reza uno de los afiches sobre la autopista a La Plata que instan a mudarse a un barrio privado. O bien: "Si está buscando un lugar mejor para vivir, respire". De modo similar Epicuro insistía en la naturalidad y en la facilidad para procurarse el placer, pese a que sus jardines constituían el privilegio de una minoría. 17 Célebre precepto epicúreo también traducido como "vive en secreto"; que se vincula con su ideal de a-taraxía, a-ponía, a-okhlesía: "no ser perturbado", "no sufrir la fatiga", "no sufrir físicamente". 18 Cfr. Rivaud, A.; 1962: 291. 19 Cfr. Maritain, J.; 1966: 93-94. 20 Cfr. Maritain, J.; 1966: 94-96. 21 Para un análisis más detallado de la relación entre la desaparición de la ciudad y las nuevas corrientes de pensamiento en el siglo III en Grecia, ver Festugière, A. J.; 1960: 6-9. 22 Long, A.; 1977: 78. 23 Rivaud, A.; 1962: 305. 24 Rivaud, A.; 1962: 305 y 308. 25 Maritain, J.; 1966: 98. 26 Aquí estoy simplemente sugeriendo cierto sustrato filosófico implícito en el fenómeno urbano que supone la multiplicación abrumadora de "barrios con candado" en el Gran Buenos Aires. Por lo tanto, no aludo a la relación de ciertos actores con el placer y el dolor individual sino en términos sociales o, si se prefiere, en términos de dispositivos. Y es en este sentido en que nos interesa interrogarnos, como diría Giddens, respecto a las consecuencias no buscadas de la acción de múltiples actores en relación a su "elección" personal de vivir en un barrio cerrado. (Cfr. Giddens, A.; 1995: 39-64). 27 Cfr. Pires do Rio Caldeira, T.; 1997: 174. 28 El habitus es un sistema de esquemas de percepción y apreciación de prácticas, a la vez que funciona como productor de prácticas. Se constituye en la interiorización de la exterioridad, ya que permite a las fuerzas externas ejercerse pero según la lógica específica de los cuerpos en los que están incorporadas. El habitus, pues, se construye a partir de su relación práctica con el mundo a la vez que se orienta hacia funciones prácticas que responden a la urgencia del presente. (Bourdieu, P.; 1991: 95-96). 29 Pires do Rio Caldeira, T.; 1997: 161. 30 También hay casos de empleadas domésticas de los countries que van a trabajar allí los fines de semana pese a que vivan en el otro extremo del Gran Buenos Aires; recorriendo además grandes distancias a pie entre la parada del colectivo en la autopista y la entrada del country. Estos "otros" que ingresan al country, a pesar de ser sus empleados, son requisadas aun bajo la lluvia y en invierno, mientras que por la entrada contigua ingresan los propietarios en auto, saludando por la ventanilla. 31 Algunos barrios privados basan su estrategia publicitaria en que los nuevos propietarios no necesitarán salir fuera del barrio para mandar a sus hijos a la escuela, porque la escuela -bilingüe y doble turno- ya está allí dentro. Otros barrios y countries incluyen dentro de sus servicios jardines maternales, torneos deportivos internos e intercountries, colonia infanto juvenil y hasta incluso, para los adultos, "reuniones o bailes en otros countries". En suma, la sociabilidad ideal es la que transcurre de un lado de las murallas. 32 Pires do Rio Caldeira, T.; 1997: 161. 33 Según Hegel, el señor nunca va a ser un ser independiente, para sí, en la medida en que depende de otro ser, de la acción de aquel que trabaja para él. Al no transitar por el camino del dolor, tampoco nunca llegará a ser verdaderamente libre. Al mismo tiempo, dentro de esta relación de reconocimiento unilateral y desigual, son precisamente los siervos los que experimentan temores ancestrales, profundas experiencias de dolor y muerte. La temática es a todas luces compleja por lo que nos conformamos con esta breve mención. Para un análisis más exhaustivo ver Hegel, G.F.; 1973:117-121; Marcuse, H.; 1970:114-121 e Hypollite, J.; 1974:154-160. Para una lectura de la dialéctica hegeliana en relación a la problemática del temor, ver Valls Plana, R.; 1979:128-160. 34 Sissa, J.; 1998: 85-6. 35 "Vecindad excelente", "entorno asegurado", "vigilancia electrónica única", "seguridad las 24 horas", son algunas de las indirectas alusiones a un "otro" potencialmente riesgoso. Como ya demuestra Hobbes en su magnifico tratado del Leviatán, el temor refiere siempre a un "otro" que es visto como un enemigo. (Cfr. Hobbes, T.; 1994: 105-266 y Bauman, Z.; 1994: 44-57). Para un análisis de las relaciones entre la noción de enemigo y temor en la obra de Hobbes ver Carman, M.; 1995. 36 Cfr. Bourdieu, P.; 1997: 227-237. 37 Cfr. Ricoeur, P.; 1979: 73-88. 38 Cfr. Rivaud, A.; 1962: 305. 39 Ibíd. en la direccion cambiar el @ por el ampersand

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Uno menos
InfoporAnónimo10/6/2010

Un policía mató a un ladrón que intentó asaltarlo en Flores 5/10/10 - 11:41 Se enfrentó a balazos con dos asaltantes que intentaron robarle cuando esperaba el colectivo vestido de civil. Mató a uno y el otro escapó. IMÁGENES FLORES. Un policía mató hoy a balazos a un ladrón que intentó asaltarlo. (DyN) Asalto a policía Un policía mató hoy a balazos a un ladrón que intentó asaltarlo junto a un cómplice en el barrio de Flores. Alrededor de las seis de la mañana, el policía, vestido de civil, esperaba el colectivo 133 en la parada de las calles Cobo y Puan para ir a su trabajo, cuando fue sorprendido por dos ladrones que se bajaron de un auto (un Ford Falcon rojo) para robarle. En ese momento se originó un enfrentamiento a balazos, que terminó cuando uno de los asaltantes, de 35 años, cayó muerto tras recibir varios disparos. Su cómplice escapó abordo del auto. Personal de Gendarmería nacional realizaba esta mañana pericias en el lugar del hecho, donde se secuestró un revólver calibre 32 que llevaba uno de los ladrones. La causa es investigada por el juez criminal de instrucción número 13, Luis Zelaya. fuente

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La brecha urbana
InfoporAnónimo10/13/2009

La brecha urbana Countries, shoppings, villas y violencia. De paso por Buenos Aires, el experto catalán alertó sobre los riesgos de fractura de nuestras ciudades y arriesgó ideas para actuar frente a la desigualdad. Por: HORACIO BILBAO La mayoría de los líderes políticos no entiende qué es la ciudad. Lo dice el geógrafo y urbanista catalán Jordi Borja, que habla de Buenos Aires como de su Barcelona, dos lugares que le son bien conocidos. Y su sentencia es un reclamo y una observación sobre las asimetrías pornográficas que produce el mercado inmobiliario desregulado, sobre todo en el tercer mundo. Con desigualdades y conflictos a la vista por todos lados, critica los procesos de segregación urbana, tilda de barbaridad que se sigan construyendo tantos countries en el Gran Buenos Aires y dice que "la ideología del miedo es una forma de legitimar la desigualdad social". Mercados, política y miserias en la ciudad global. En nuestras ciudades la brecha entre ricos y pobres es cada vez más palpable, ¿se puede intervenir contra esa inercia? En varios aspectos. Leyendo Clarín, encuentro que en el Gran Buenos Aires hay alrededor de 500 emprendimientos de barrios cerrados. Esto es una barbaridad. Es la disolución de la ciudad, la multiplicación de guetos. Y es crear una sociedad tribalizada que acabará con expresiones de violencia. Los poderes públicos no deberían permitirlo. Desde el planeamiento se lo puede limitar imponiendo altos costos de urbanización a los promotores y por tanto a los potenciales compradores. Este fenómeno es nefasto. ¿Qué otros aspectos le preocupan? La precarización de la vida. Cada vez hay más incertidumbre e inseguridad respecto a la salud, la educación, el empleo, por lo que la gente, al vivir de manera más inquieta, tiende a comportamientos generados por la angustia. Y aquí aparece otro aspecto: el miedo. El miedo a la ciudad, el miedo a los otros, que muchas veces tiene una base poco objetiva pero que es la forma de sublimar las incertidumbres del presente y del futuro. A veces estimulada por los medios de comunicación y por grupos económicos y políticos, la ideología del miedo es una forma de legitimar la desigualdad social y la exclusión. Con ese miedo, junto a los countries, crecen los shoppings ¿integran el mismo fenómeno? Sí, pero hay diferencias. Están los que se erigen cual catedrales en el desierto, a los que se llega en auto, y esos son comparables a los barrios cerrados. En el sentido que fragmentan la vida urbana. Pero hay ejemplos de shoppings que se integran a la vida de la ciudad generando espacio público. Algunos son un plus de calidad para la vida urbana porque generan plazas y nuevas calles. A los shoppings como a las torres no hay que defenderlos a ultranza ni satanizarlos. Del otro lado, parece casi imposible encontrar soluciones al problema de las villas, de la vivienda y de la pobreza... Siempre existe la posibilidad de plantear una solución radical pero casi nunca están dadas las condiciones para hacerlo. La socialización de todo el suelo urbano e incluso la estatización de la industria de la construcción, por citar dos medidas que tomó el gobierno catalán en 1937, sería muy defendible desde el punto de vista socializante pero no es aplicable en este marco político. Hay que buscar soluciones intermedias. Usted hablaba de la Villa de Retiro. La solución capitalista fácil es: los enviamos más lejos. Y allí se pueden hacer unas torres. Aumenta la desigualdad pero, aparentemente, se elimina el problema. Y se justifica diciendo que les darán vivienda más lejos. Esto es una mala solución. ¿Hay una buena? Hacer una actuación de vivienda pública para esta población, aumentando incluso la capacidad habitacional, construyendo en altura. Y poniendo allí viviendas también para la población de ingresos medios. Porque hay que entender que la mayoría de la gente que habita las villas es clase trabajadora. Las cosas se pueden hacer si hay voluntad política y poder suficiente para enfrentar ciertos intereses. ¿Qué más puede hacer el urbanismo ante las desigualdades? La respuesta fácil dirá que el urbanismo no tiene capacidades para resolver los problemas globales de la sociedad. Esto incluye la incultura ciudadana de los líderes políticos. La mayoría de los líderes políticos no entiende qué es la ciudad. O no le interesa. La menosprecian pese a que es la forma de vida del 90 por ciento de la población. Esto nos hace ser muy relativistas sobre la eficacia social del urbanismo. ¿La respuesta difícil? El urbanismo puede facilitar que en la ciudad haya dinamismo económico y también puede contribuir a reducir las desigualdades sociales. Con políticas para multiplicar las centralidades, fortaleciendo el transporte público en detrimento del privado, mejorando la calidad del espacio público... Si tuviera que definir al urbanismo a través de un objetivo principal diría que, además de lo obvio que es facilitar el funcionamiento de la ciudad, el urbanismo sirve para atacar las desigualdades. Desigualdades acompañadas de una creciente discriminación al inmigrante o al villero... Nos espantamos por algo que a lo largo de la historia de la humanidad es muy habitual, la migración. En Nueva York encontramos la zona italiana, la zona judía, un lugar que es China town, y otro en el que durante mucho tiempo sólo vivieron irlandeses. Esto siempre sucedió. Que haya distinto tipo de colectivos en una ciudad no es malo. Pasa en Londres y ahora en Barcelona. El centro histórico de Barcelona tiene a la tercera parte de su población llegada de Africa, Ecuador, Colombia, Pakistán, etc. ¿Y qué impacto tiene esto sobre la ciudad? Contribuye a animarla. Si tienen un mal comportamiento, puede suceder al principio. Pero a medida que se arraiguen y mejoren sus condiciones de vida lo superan. El problema está en la reacción social que se suscita. Si a esto le sumamos las campañas del miedo, aparecen los comportamientos violentos. En Barcelona, una periodista me preguntó si creía que el miedo en los espacios públicos estaba vinculado a los inmigrantes. Y le dije que sí, que quienes tenían razón de tener miedo eran los inmigrantes, porque son los sospechosos. La policía los sigue apenas pasa algo, y siempre les va a faltar un papel o todos los papeles. ¿Paradoja y doble discurso? En el capitalismo europeo de hoy vuelve una situación que ya vivió. Recurrir a una mano de obra barata inmigrante en situación de gran precariedad legal. No sólo les pagan poco sino que pueden despedirlos sin ningún problema. Y encima deben afrontar más expresiones xenófobas... Han aparecido dos fenómenos negativos para la vida democrática europea. Por un lado, los brotes de partidos de extrema derecha, xenófobos y racistas y, por otro, uno que es más grave aún, la extrema derechización de los partidos que se definen de centro e incluso de centro izquierda. El Partido Socialista Obrero Español es progresista en aspectos en los que también lo ha sido históricamente el liberalismo. Lo que ocurre es que la cúpula de la Iglesia Católica, que es fascistoide, y una parte importante del Partido Popular, lo hacen ver como bueno, pero sólo porque los otros son mucho peores. Fuente

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Vivir en countries genera ansiedad social
InfoporAnónimoFecha desconocida

Médicos del Centro de Estudios Especialistas en Trastornos de Ansiedad revelaron que vivir en countries puede producir ansiedad social y explicaron que el los últimos años estas consultas por estas patologías aumentaron considerablemente. La ansiedad social es el trastorno psicológico que se centra en el miedo mayor o menor frente a situaciones como encuentros inesperados con conocidos, reuniones sociales que obligan a relacionarse o el mantenimiento fijo de la mirada con alguien. Quienes padezcan en estas situaciones se sentirán inseguros, acechados, incómodos con sensaciones intensas y desagradables según informa el diario Ámbito Financiero. Así la tranquilidad que se busca en los countries tiene un doble filo aunque las empresas que ofrecen este tipo de viviendas afirman que a la hora de elegir hay otros factores que influyen como son los mejores servicios, los costos fijos, la ubicación geográfica y los espacios verdes y amplios. fuente http://ar.news.yahoo.com/s/29042008/43/n-health-vivir-countries-genera-ansiedad-social.html

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