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Primer post: 3 jun 2009Último post: 3 jun 2009
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Ingenieros, Programadores y otros bichos raros
Ingenieros, Programadores y otros bichos raros
OfftopicporAnónimo6/3/2009

Este es un capitulo del libro de Adams Scott El Principio De Dilbert Espero que les guste... Ingenieros, Científicos, Programadores y otros bichos raros La gente que trabaja en el campo de la ciencia y la tecnología no es como el resto. Eso puede ser frustrante para quienes no son técnicos y tienen que tratar con ellos. El secreto para tratar con estos tecnófilos consiste en comprender sus motivaciones. Este capítulo le enseñará todo aquello que necesite saber.Todos los profesionales técnicos comparten un conjunto común de rasgos. Por razones de conveniencia, me centraré principalmente en los ingenieros. Es bastante seguro generalizar y extender las opiniones relacionadas con la ciencia y la tecnología. Para que quede constancia, debo decir que no soy ingeniero por formación. Pero he pasado diez años trabajando con ingenieros y programadores, en una amplia variedad de puestos de trabajo. Aprendí sus costumbres y manías observándolos, del mismo modo que Jane Goodall aprendió sobre los gorilas, pero sin la molestia de tener que cuidarlos.Con el tiempo, terminé por respetar y apreciar la peculiar forma de ser de los ingenieros. Finalmente, adopté su hermosa pero funcional filosofía sobre la vida. Ya era demasiado tarde para regresar a la universidad y obtener el título de ingeniero, pero al menos pude fingir ser uno de ellos y disfrutar de los beneficios evidentes por aumentar mi atractivo sexual. Por el momento, creo que funciona. La ingeniería se ha puesto tan de moda en estos tiempos, que todo el mundo desea ser ingeniero, palabra muy utilizada. Si existe en su vida alguien de quien crea que trata de hacerse pasar por ingeniero, sométalo a una prueba para averiguar la verdad. Prueva de identificación de ingenieros Usted entra en una habitación y observa un cuadro que cuelga inclinado. ¿Qué hace? A. Lo endereza. B. Lo ignora. C. Adquiere un sistema CAD y dedica los próximos seis meses a diseñar un marco autoajustable, impulsado por energía solar, al tiempo que expresa con frecuencia en voz bien alta que, en su opinión, el inventor del clavo fue un imbécil. La respuesta correcta es «C», aunque puede concederse un aprobado parcial a todo aquel que conteste: «Eso depende», en el margen de la prueba o que, simplemente, acuse a los de marketing por tal estupidez. Mi contribución a la comprensión de los ingenieros será la de intentar explicar las motivaciones nobles y bien razonadas que existen por detrás de lo que la llamada gente normal percibe como comportamientos extraños. Habilidades sociales Sería totalmente injusto sugerir, como han hecho muchos, que los ingenieros son socialmente ineptos. Los ingenieros tienen, simplemente, objetivos diferentes cuando se trata de la interacción social.. La gente «normal» espera realizar varias cosas irreales a través de la interacción social: • Tener conversaciones estimulantes que induzcan a la reflexión. • Establecer importantes contactos sociales. • Sensación de conexión con otros seres humanos. Esos objetivos son irracionales y estúpidos. La experiencia demuestra que la mayoría de las conversaciones degeneran en discusiones sobre aparcamiento, pautas meteorológicas, tiempo transcurrido desde la última vez que se hizo gimnasia y, Dios no lo quiera, «sentimientos». Esos temas no son precisamente los más adecuados para estimular y provocar la reflexión. Tampoco son útiles. Los ingenieros se dan cuenta de que establecer contactos personales no es algo valioso en su profesión. Para ellos, lo que importa no es «a quién se conoce», sino que lo que cuenta es «quién conoce menos que usted». Tampoco hay mucho valor tangible en sentirse «conectado» con otros humanos. Esa clase de cosas mejor dejarlas en manos de poetas y de cualquier organización de marketing multinivel. Para los ingenieros, en el plano intelectual, la gente «normal» no se diferencia en nada de un montón de garbanzos con caras y ojos. Sentirse «conectado» con imbéciles que parecen fotocopias, transmite la misma alegría que hallarse sujeto con esposas a una cebra muerta; quizá suene exótico, pero uno se cansa con suma rapidez. En contraste con la gente «normal», los ingenieros persiguen objetivos racionales a modo de interacciones sociales: • Acabar con ellas lo más pronto posible. • Evitar que lo inviten a algo desagradable. • Demostrar superioridad mental y dominio de todos los temas. Hay objetivos sensibles y otros que pueden producir una gran alegría. La habilidad social de un ingeniero tiene que evaluarse sobre la base de esos objetivos racionales, no sobre la base de estándares sociales extraños que no tienen ningún sentido. Bajo este prisma, creo que estará de acuerdo conmigo en que los ingenieros son muy efectivos en sus interacciones sociales. En consecuencia, es la gente «normal» la que está loca. Fascinación por los artilugios Todo lo que le importa al ingeniero puede situarse en una de dos categorías: 1) cosas que hay que arreglar; 2) cosas que necesitarán ser arregladas después de que se haya jugado con ellas durante unos pocos minutos. A los ingenieros les encanta solucionar problemas. Si no encuentran problemas que solucionar, crearán sus propios problemas, sin los cuales no se justificaría su existencia. La gente normal no acaba de comprender este concepto; está convencida de que. si algo no está roto, no hay necesidad de arreglarlo. Ah, pero los ingenieros creen que si no está roto es porque todavía no tiene suficientes «prestaciones». Ningún ingeniero contempla el control remoto de una televisión sin preguntarse qué se necesitaría para transformarlo en una pistola que dispara dardos tranquilizantes. Ningún ingeniero puede tomar una ducha sin preguntarse si recubrirse con algún tipo de capa de Teflón no será suficiente para conseguir que la ducha sea innecesaria. Para el ingeniero, el mundo es como una caja de juguetes llena de artilugios suboptimizados con pocas prestaciones. Se trata en el fondo de algo bueno y sabio para la sociedad. Si no fuera por las compulsiones de los ingenieros, la humanidad nunca habría llegado a conocer la rueda, y se habría conformado con el trapezoide porque algún neandertal especialista en marketing habría convencido a todo el mundo de que tenía una mayor capacidad de frenada que la rueda. Y tampoco conoceríamos el fuego, porque algún directivo intermedio de la época prehistórica habría señalado que si el fuego fuera una idea tan buena, los otros cavernícolas ya lo estarían utilizando. Del correo electronico De: (nombre omitido para proteger a los inocentes) A: [email protected] Scott: Trabajo como representante técnico para [nombre de la empresa], que ofrece servicio directo a una variedad de clientes. En cierta ocasión contesté a una llamada de una empresa de ingeniería. Dijeron que la fotocopiadora se había atascado. Al llegar, descubrí un montón de componentes de fotocopiadora, tornillos, tuercas, etc., y la carcasa desgarrada de la fotocopiadora. El ingeniero jefe había compilado un conjunto de dos volúmenes de notas, que incluían fallos reales, falsos y percibidos del aparato. Habían registrado la hora del día, las condiciones de trabajo (copia por una sola cara, copias por dos caras, selector/no selector de documentos, peso del papel, etc.) y fluctuaciones del voltaje eléctrico. Les pregunté por qué la habían desmontado y me contestaron: «Para que usted tardara menos tiempo en hacerlo». Tardé cuatro días (¡no bromeo ni exagero nada!) en volver a montarla y conseguir que produjera página tras página de meticulosos y tediosos ajustes. ¿Y sabe cuál era el problema? Habían puesto revelador en el depósito de la tinta. Desde el punto de vista del técnico, lo más fácil de diagnosticar de todo el mundo y bastaban apenas treinta minutos para arreglarlo (con este producto en particular). Moda y aspecto La ropa constituye la más baja prioridad para un ingeniero, suponiendo que queden satisfechas las necesidades básicas de temperatura y decencia. Si ningún apéndice físico se congela o se pega, y si no cuelgan a la vista ningún adminículo genital o glándulas mamarias, el ingeniero considera que queda satisfecho el objetivo de vestirse. Cualquier otra cosa es un despilfarro. Si se piensa en ello lógicamente, uno mismo es la única persona que no tiene que mirarse, aparte de los breves instantes en que se echa un vistazo al espejo. Los ingenieros entienden que su aspecto sólo molesta a los demás y que por lo tanto, no vale la pena optimizarlo. Otra ventaja es que vestirse mal desanima a la gente normal a interactuar con el ingeniero y a hablar sobre las travesuras que hacen sus hijos. Afición por Star Trek A los ingenieros les encantan todos los programas y las películas de la serie «Star Trek». No es de extrañar, puesto que los ingenieros de la nave espacial Enterprise se nos presentan como héroes, que ocasionalmente hasta tienen relaciones sexuales con alienígenas. Todos los ingenieros sueñan con salvar al universo y tener relaciones sexuales con alienígenas. Esto es mucho más esplendoroso que la vida real de un ingeniero, que consiste en ocultarse del universo y tener relaciones sexuales sin la participación de otras formas de vida. En consecuencia, la popularidad de «Star Trek» seguirá siendo alta mientras permanezca alejada de todo realismo. Las relaciones sociales Las citas nunca son fáciles para los ingenieros. Una persona normal empleará diversos métodos indirectos y duplicidades para causar una falsa impresión de atracción. Los ingenieros, en cambio, son incapaces de conceder mayor importancia al aspecto que a la función. Probablemente, a la sociedad le conviene que los ingenieros valoren la función mucho más que el aspecto. Por ejemplo, no querría usted que los ingenieros construyan centrales nucleares que sólo parezcan contener toda la radiación en su interior. Hay que considerar la perspectiva global. Pero el énfasis del ingeniero sobre la función, antes que sobre la forma, constituye una gran desventaja en las relaciones sociales, momento en el que el objetivo es actuar de manera poco genuina, hasta que la otra persona se enamora de uno precisamente por lo que es, que, por tanto, es lo que no es. A los ingenieros no les gusta mucho hablar de cosas superficiales, porque de ese modo no se intercambia información útil. Es mucho más práctico explicar temas de complicada tecnología a cualquier humano que esté dispuesto a aguantar el chaparrón. De ese modo, al menos, se intercambia algo de información y no se desperdicia el encuentro. Desgraciadamente, parece ser que una persona normal preferiría que le colgaran de la nariz una ristra de piñas piñoneras antes que escuchar cualquier historia sobre tecnología. Pero esa no es razón para dejar de impartir valiosos conocimientos a una persona que no desea recibirlos. En ocasiones, la gente normal tratará de utilizar el lenguaje corporal para dar por acabado un encuentro con un ingeniero. Pero los ingenieros suelen ser tenaces, e ignoran el lenguaje corporal porque, en el mejor de los casos, lo consideran como una ciencia inexacta. Por ejemplo, es casi imposible averiguar la diferencia entre una mirada comatosa y una expresión de interés. Afortunadamente, los ingenieros se guardan un as en la manga: se les reconoce ampliamente como material matrimonial superior: inteligentes, fiables, con puestos de trabajo, honestos y hábiles en las reparaciones del hogar. Aunque es cierto que mucha gente normal preferiría no salir con un ingeniero, la mayoría de las personas normales abrigan el intenso deseo de aparearse con alguno de ellos para producir hijos de tendencias ingenieriles, que tengan trabajos muy bien remunerados mucho antes de perder su virginidad. Los ingenieros varones alcanzan su mayor atractivo sexual más tarde que los hombres normales, y se convierten en dínamos eróticas irresistibles desde los 35 años hasta finales de los cuarenta. Sólo hay que fijarse en los siguientes ejemplos de hombres sexualmente irresistibles en profesiones técnicas: • Bill Gates. • MacGyver. • Etcétera. Las ingenieras son irresistibles cuando llegan a la mayoría de edad y se mantienen así hasta unos treinta minutos después de su muerte clínica. Algo más si hace un día caluroso. Contra los estereotipos injustos A menudo, a los ingenieros se les presenta de un modo estereotipado en los medios de comunicación. Es horriblemente injusto asignar un conjunto de rasgos comunes a todo un grupo de personas. En alguna ocasión se ha llegado a decir que yo mismo soy culpable de haberlo hecho así, pero ante eso replico que, en realidad, soy víctima de una trampa. Para enderezar las cosas, he entrevistado a miles de ingenieros y determinado que los estereotipos no encajan en modo alguno en ellos. He aquí las excepciones que encontré: Honestidad Para los humanos, la honestidad es una cuestión de gradación. Los ingenieros, en cambio, siempre son honestos en cuestiones de tecnología y de relaciones humanas. Por eso es una buena idea procurar que los ingenieros se mantengan alejados de los clientes, los intereses románticos y otras personas que no puedan soportar la verdad. A veces, los ingenieros soslayan la verdad para evitar trabajar. Pero, gracias al concepto de «uso común», esto no es técnicamente deshonesto en el puesto de trabajo moderno. A veces, los ingenieros dicen cosas que parecen mentiras, pero que técnicamente no lo son porque no cabe esperar que nadie les crea. A continuación se incluye la lista completa de mentiras de los ingenieros. «No cambiaré nada sin preguntártelo primero». «Mañana te devolveré el cable que tanto has tardado en encontrar». «Necesito un nuevo equipo para realizar mi trabajo». «No estoy celoso de tu nueva computadora». Frugalidad Los ingenieros son notoriamente frugales. Ello no se debe a ningún espíritu barato o mezquino, sino, simplemente, a que toda situación de gasto les plantea un problema de optimización que les hace plantearse: «¿Cómo puedo escapar a esta situación al tiempo que mantengo la mayor liquidez posible?» Consejo A los ingenieros siempre les encanta compartir sabiduría, incluso en aquellos ámbitos en los que no cuentan con experiencia alguna. Su lógica les proporciona comprensiones inherentes en cualquier ámbito de experiencia. Eso puede ser un problema al tratar con personas ilógicas, convencidas de que el conocimiento sólo puede conseguirse a través de la experiencia, como en este caso: Explicar que es la ingeniería La mayoría de la gente no sabe lo que significa ser un ingeniero. Hay muchos tipos de ingenieros y hacen muchas cosas fascinantes durante la jornada laboral. No obstante, el entusiasmo y la pura descarga de adrenalina de la vida del ingeniero se pierden a veces al explicársela a otras personas. Poderes de concentración Si existe un rasgo que mejor define a un ingeniero es la capacidad para concentrarse en un tema, con la más completa exclusión de todo lo que le rodea. A veces, eso hace que los ingenieros sean declarados como prematuramente muertos. Hay numerosos informes de ingenieros que ya estaban en pleno proceso de embalsamamiento cuando se sentaron y gritaron algo así como: «¡Ya lo tengo! ¡Sólo se necesita un circuito secundario!» Las funerarias de algunos parques industriales han empezado a revisar los currículos del cadáver antes de procesarlo. A cualquiera que tenga un título de ingeniería eléctrica o experiencia en programación de computadoras, se le mantiene durante tres días en el salón para comprobar si sale de su estado catatónico. Riesgo Los ingenieros detestan los riesgos. Intentan eliminarlos siempre que pueden. Es comprensible, dado que cuando un ingeniero comete un pequeño error los medios de comunicación lo tratarán como si fuera algo importante. Ejemplos de mal prensa para ingenieros • Hindenberg. • Transbordador espacial Challenger. • Telescopio espacial Hubble. • Apolo 13. • Titanic. • Ford Pinto. • Corvair. El cálculo riesgo/recompensa para los ingenieros se parece más o menos a lo siguiente: Humillación publica y la muerte de miles de personas inocentes. Un certificado de agradecimiento en un elegante marco de plástico. Al ser gente práctica, los ingenieros evalúan este equilibrio de riesgos y recompensas, y deciden que el riesgo no es nada bueno. La mejor forma de evitarlo consiste en aconsejar que cualquier actividad es técnicamente imposible por razones demasiado complicadas de explicar. Si este enfoque no fuera suficiente para detener un proyecto, el ingeniero se retirará tras una segunda línea defensiva: «Técnicamente, es posible, pero costará mucho». La forma más rápida de lograr que un proyecto sea antieconómico consiste en duplicar los recursos necesarios y usarlos para encubrir el hecho de que se necesitan para prevenir fracasos. Ego En cuanto al ego, hay dos cosas importantes para los ingenieros: • Lo astutos que son. • De cuántos artilugios eléctricos de moda disponen. La forma más rápida de lograr que un ingeniero solucione un problema es declarar que el problema es insoluble. Ningún ingeniero puede abandonar un problema insoluble hasta haberlo solucionado. Ninguna enfermedad o distracción serán suficientes para apartar al ingeniero del caso. Este tipo de desafíos se convierten rápidamente en una cuestión personal, en una batalla entre el ingeniero y las leyes de la naturaleza. Los ingenieros son capaces de no comer ni cuidar su higiene durante días con tal de solucionar un problema (en otras ocasiones lo hacen así sólo porque se les olvida). Y cuando logran solucionar el problema experimentarán una descarga del ego que es mejor incluso que el sexo, e incluyo la clase de sexo en el que participan también otras personas. No sólo es mejor en el momento sino que dura mientras la gente esté dispuesta a escuchar la historia de conquista que el ingeniero tiene que contar. Nada es más amenazador para el ingeniero que la sugerencia de que alguien tiene más habilidad técnica que él. A veces, la gente normal utiliza ese conocimiento como una palanca para arrancarle más trabajo al ingeniero. Cuando un ingeniero dice que algo no se puede hacer (una frase en clave que significa que no es divertido hacerlo), algunas personas normales inteligentes han aprendido a mirar al ingeniero con una expresión de compasión y piedad y a decir algo así como: «Le pediré a Bob que lo calcule. Él sí que sabe solucionar problemas técnicos difíciles». En ese momento sería conveniente para una persona normal no interponerse entre el ingeniero y el problema, porque el ingeniero se abalanzará sobre el problema como un chihuahua muerto de hambre sobre una chuleta de cerdo. Los ingenieros llegan a escuchar hablar a las máquinas. El traqueteo del motor de un coche les dice, burlón: «Apuesto a que no me descubres». El zumbido de la computadora es como una sintonía de aprobación cuando el ingeniero prepara un código de computadora especialmente brillante. La tostadora le dice: «Todavía no, todavía no, todavía no», hasta que la tostada salta en la ranura. Un ingeniero rodeado de máquinas nunca se siente solo y nunca se siente juzgado por las apariencias. Ellas son sus amigas. Así, no sería ninguna sorpresa que los ingenieros invirtieran buena parte de su ego en la clase de «amigos» que tienen. Les dejo la enfermedad de los ingenieros : The Knack (en ingles).... link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=CmYDgncMhXw

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