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Primer post: 18 jun 2009Último post: 26 jun 2009
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Corrupción y comunismo
InfoporAnónimo6/22/2009

es pertinente recordar que, según la teoría marxista-leninista, es decir, según la invariable orientación ideológica de la revolución cubana, la fuente de todos los males sociales --pobreza, corrupción, delincuencia, prostitución, etc.-- está en la propiedad privada de los medios de producción. Según la ideología de la revolución, al acabar con los propietarios privados de los medios de producción --los burgueses, los empresarios-- se acabaría con la última clase explotadora. Se acabaría, por decirlo así, la protohistoria y empezaría la verdadera historia de la humanidad, donde los hombres crearían su futuro de manera organizada y consciente. Liberados de la ''anarquía del mercado'', la producción se desarrollaría de manera totalmente planificada y racional. Liberados de la explotación, los hombres producirían para sí mismos, lo que provocaría una elevación vertical de la productividad del trabajo. Las riquezas sociales fluirían así de manera incontenible. Tanto, que no tendría que darle a cada trabajador de acuerdo a lo que produjera, sino de acuerdo a lo que necesitara. Todos tendrían sus necesidades --materiales y espirituales-- espléndidamente cubiertas. En esas condiciones, según planteaba León Trotsky en sus ensayos de Literatura y revolución, el hombre promedio alcanzaría los niveles de un Aristóteles o un Miguel Angel y, sobre esa base, se alzarían nuevas cimas de la humanidad. Ese era el sueño comunista que fascinó a muchos de los más destacados intelectuales y artistas del mundo entero. Es, por consiguiente, totalmente legítimo preguntarse: Pero, ¿no fueron expropiadas y expulsadas del país las empresas imperialistas desde hace casi 45 años? ¿No sucedió lo mismo con los empresarios nacionales? Pero ¿no eran ellos los responsables de la pobreza, la corrupción, la delincuencia y la prostitución? ¿De dónde sale entonces la pobreza, la corrupción, la delincuencia y la prostitución masivas que existen en la Cuba de hoy, en la Cuba revolucionaria? Primero se le echó la culpa a la pequeña propiedad remanente en Cuba. Fue la llamada ''ofensiva revolucionaria'' de 1968, el ''asalto contra el Cuartel Moncada de la pequeña burguesía''. Eso, por supuesto, sólo hizo empeorar las cosas. Luego vino el puente del Mariel, donde, 20 años después del triunfo de la revolución, el país iba a poder liberarse finalmente de ''la escoria'' que, de alguna manera, había sobrevivido dentro de la sociedad cubana. Castro llegó a vaciar las cárceles, enviando una cantidad masiva de delincuentes cubanos a Estados Unidos en un acto de agresión sin precedentes. Como sabemos, las cárceles de la isla quedaron semivacías. Pero las cárceles, por supuesto, se volvieron a llenar rápidamente y la revolución se ha visto ante la implacable necesidad de construir cada vez más. Ahora, 20 años después del Mariel, Castro nos dice que una masiva y generalizada corrupción amenaza la existencia misma de la revolución. En efecto, nunca ha habido en Cuba tantos indigentes, tantas prostitutas, tantos delincuentes, tanta violencia callejera y tanta corrupción gubernamental. Nada, por cierto, exclusividad de la isla caribeña. Todos los países del antiguo imperio soviético se vieron afectados por los mismos males. En todos ellos, empezando por la Unión Soviética, hubo que enjuiciar por ladrones a destacadas figuras del gobierno. Como sucede, exactamente igual, en la China comunista de hoy. La realidad ha destruido un mito ideológico. Es inevitable llegar a la conclusión de que el comunismo ha sido el generador de todos esos males sociales. Además, por supuesto, de haber creado una sociedad asombrosamente ineficiente. Contaba una vez Ronald Reagan que en cierta ocasión un médico soviético pudo comprar un automóvil. Estuvo dos horas llenando los papeles con un funcionario. Al final, éste le dijo que volviera a recoger el automóvil ese mismo día pero dentro de 10 años. El médico asintió sin pestañear y le preguntó: ¿Por la mañana o por la tarde? Estupefacto, el funcionario le dijo, ``Camarada, si va a tener que venir dentro de 10 años, ¿qué puede importarle que sea por la mañana o por la tarde? A lo que el médico le respondió: ``Es que el plomero viene por la mañana.'' En el comunismo, corrupción e ineficiencia van de la mano. De porqué esta corrupción es necesaria e inherente al sistema comentaremos en una próxima columna. fuentehttp://www.neoliberalismo.com/Columna0212.htm

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¿Se puede salir del infierno?
InfoporAnónimo6/24/2009

El tercer elemento que configura la realidad del infierno es que sus penas son eternas. Si sus penas fuesen temporales estaríamos en presencia de un falso purgatorio. Al respecto es curioso que muchos protestantes que niegan la realidad del purgatorio, prácticamente lo aceptan al sostener que las penas del infierno son temporales. ¿Por qué razón las penas del infierno son eternas? Dice Santo Tomás: “La pena del pecado mortal es eterna, porque por él se peca contra Dios, que es infinito. Y como la pena no puede ser infinita en su intensidad, puesto que la criatura no es capaz de cualidad alguna infinita, se requiere que, por lo menos, sea de duración infinita” (45). Los que niegan la eternidad del infierno lo suelen hacer por alguna de las siguientes hipótesis: - O porque el pecador repara sus faltas y se rehabilita, hipótesis condenada por la Iglesia (46) y totalmente absurda ya que, fuera del tiempo, es imposible el cambio con relación al último fin. - O porque Dios lo perdona sin que se arrepienta el condenado, lo cual contradice a la justicia de Dios, a su infinita sabiduría y al amor mismo de Dios. - O porque Dios lo aniquila volviéndolo a la nada, lo cual también contradice la sabiduría de Dios y a su justicia. Esta última hipótesis parece ser la que sostiene el teólogo progresista Eduardo Schillebeeckx, OP. Sostiene literalmente que: “No se sabe si hay hombres que hagan el mal con voluntad definitiva, rechazando la gracia y el perdón de Dios; pero si hay hombres -es una hipótesis- que no tienen relación teologal con Dios, éstos no tienen ni siquiera el fundamento de la vida eterna. El infierno es el final de quienes hacen el mal de forma definitiva. Su muerte física es también su final absoluto. Por tanto, desde el punto de vista escatológico, sólo existe el cielo. Es una cosa totalmente distinta de la apocatástasis o recapitulación general de Orígenes y otros. Repito: no sé si existirán hombres tan perversos que rechacen la gracia y el perdón de Dios. Es posible que todos los hombres estén destinados al cielo; pero, en todo caso, si eventualmente existen hombres malvados, en el sentido de definitivamente malvados, su muerte física sería el final de su existencia. Existe sólo el cielo, y no junto a un infierno donde los hombres sufren el fuego y las penas para toda la eternidad. Va contra la naturaleza de Dios, que es Amor, el que los hombres sean castigados eternamente. Para mí, como hombre de fe, es impensable que, mientras que la alegría inunda el cielo, haya personas a dos pasos (47), en medio de sufrimientos infernales y eternos. No puede existir un infierno que sea el reverso de la alegría eterna del Reino de Dios. No existe más que el Reino de Dios” (48). Una de las más grandes desgracias de los progresistas cristianos es que se creen más buenos que Dios. Sostienen que va contra la naturaleza de Dios, que “es Amor” (1Jn 4, 16), ¡lo que ha revelado el mismo Amor encarnado! Pretenden enseñarle a la Sabiduría Infinita lo que pertenece o no a su naturaleza. Le indican al Amor Subsistente cómo debe ser su Amor. Da la impresión que nos consideran tan estúpidos que vamos a hacerles caso a ellos, en contra de Jesucristo. fuente:http://es.catholic.net/temacontrovertido/602/1556/articulo.php?id=13893

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¿Por qué pertenezco a la Iglesia?
InfoporAnónimo6/22/2009

La Iglesia es como la luna: Aunque sea un desierto de rocas y arena, nos da una luz que no es suya, iluminándonos en nuestra noche. Cardenal Ratzinger Yo estoy en la iglesia porque creo que hoy como ayer e independientemente de nosotros, detrás de «nuestra iglesia» vive «su iglesia» y no puedo estar cerca de él si no es permaneciendo en su iglesia. Yo estoy en la iglesia porque a pesar de todo creo que no es en el fondo nuestra sino «suya». La iglesia es la que, no obstante todas las debilidades humanas existentes en ella, nos da a Jesucristo; solamente por medio de ella puedo yo recibirlo como una realidad viva y poderosa, aquí y ahora. Sin la iglesia, Cristo se evapora, se desmenuza, se anula. ¿Y qué sería la humanidad privada de Cristo? Si yo estoy en la iglesia es por las mismas razones porque soy cristiano. No se puede creer en solitario. La fe sólo es posible en comunión con otros creyentes. La fe por su misma naturaleza es fuerza que une. Esta fe o es eclesial o no es tal fe. Además así como no se puede creer en solitario, sino sólo en comunión con otros, tampoco se puede tener fe por iniciativa propia o invención. Yo permanezco en la iglesia porque creo que la fe, realizable solamente en ella y nunca contra ella, es una verdadera necesidad para el hombre y para el mundo. Yo permanezco en la iglesia porque solamente la fe de la iglesia salva al hombre. El gran ideal de nuestra generación es uno, sociedad libre de la tiranía, del dolor y de la injusticia. En este mundo el dolor no se deriva sólo de la desigualdad en las riquezas y en el poder. Se nos quiere hacer creer que se puede llegar a ser hombres sin el dominio de sí, sin la paciencia de la renuncia y la fatiga de la superación, que no es necesario el sacrificio de mantener los compromisos aceptados, ni el esfuerzo para sufrir con paciencia la tensión de lo que se debería ser y lo que efectivamente se es. En realidad el hombre no es salvado sino a través de la cruz y la aceptación de los propios sufrimientos y de los sufrimientos mundo, que encuentran su sentido liberador en la pasión de Dios. Solamente así el hombre llegará a ser libre. Todas las demás ofertas a mejor precio están destinadas al fracaso. El amor no es estático ni carente de crítica. La única posibilidad que tenemos de cambiar en sentido positivo a un hombre es la de amarlo, trasformándolo lentamente de lo que es en lo que puede ser. ¿Sucederá de distinto modo en la iglesia? FUENTE:http://es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/592/1493/articulo.php?id=23005

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Campeón de los Dictadores Modernos
InfoporAnónimo6/26/2009

Hay sorprendentes rasgos comunes entre los 'hombres fuertes' más trascendentes de los últimos 100 años, sobre todo entre Hitler, Mussolini y el comandante cubano Los tres comenzaron sus carreras políticas como hombres de izquierda. Hitler se definía a sí mismo como socialista, la bandera de su partido era roja y decretó el 1 de Mayo como día feriado. Odiaba a la burguesía y consideraba que el fascismo y el comunismo eran la misma cosa. El partido nazi fue fundado (1919) con el nombre de Partido de los Trabajadores Alemanes (DAP). La propia palabra nazi significaba socialismo, pues era la abreviatura del vocablo alemán “Nationalsozialismus”. Mussolini, llamado Benito por su padre (un socialista) en honor a Benito Juárez, se inició como líder socialista simpatizante de Carlos Marx. Era un agitador revolucionario que movilizaba a los trabajadores en contra del orden “burgués”. En 1910 dirigió el semanario La Lotta di Classe y en 1913 fundó una revista llamada Utopía. El don de la palabra fácil y electrizante y un gran carisma personal fue una ventaja de la que gozaron los tres, que a la vez padecieron por igual de narcisismo y de una enfermiza afición por escucharse a sí mismos. Como excepcionales oradores, fueron aclamados como dioses terrenales y convencían a las “masas” de que lo blanco era negro, y viceversa. Los discursos de Hitler eran ovacionados por multitudes que lloraban de emoción. Algunas mujeres se desmayaban de la emoción. Por eso obtuvo 13 millones de votos en las elecciones de 1932. Resulta asombroso ver en documentales de la época, algunos realizados por Leni Riefenstahl, la documentalista personal de Hitler, el gran parecido de Castro con el líder nazi al hablar en actos multitudinarios con el mismo tono agresivo y grandilocuente, y con las poses histriónicas y los gestos de Mussolini, cosa que se puede apreciar en el documental El fascismo corriente (1964), que el cineasta soviético Mijail Romm realizó a partir de materiales de archivo. En fin, son tantas las coincidencias entre ellos que éstas dibujan una clara influencia de unos sobre otros. Por ejemplo, Mussolini, creador del fascismo, fue uno de los mentores ideológicos del Fuhrer al crear en 1919 los “Fasci Italiani di Combattimento”, grupos armados que luego constituyeron el Partido Nacional Fascista de Italia, en 1920, cuatro años antes de que el “cabo Adolf” plasmara su filosofía fascista en Mein Kampf (Mi lucha). En su obra, Hitler repite conceptos del Duce italiano y escribe que el futuro “Estado nacionalsocialista ha de desarrollar una política orientada hacia la justicia social, creando la organización social del trabajo”. Fidel Castro en julio de 1953 dirigió el asalto a una fortaleza militar cubana, para capturar armas, derrocar al dictador Fulgencio Batista y llegar al poder. El mal organizado ataque fracasó y a su jefe lo encarcelaron. Por cierto, casi nadie en Cuba sabe que a principios de los años 50 Castro visitó dos veces al general Batista en su finca Cuquine y lo alentó a que diera un golpe de Estado. Los encuentros los solicitó Fidel y fueron logrados gracias al cuñado de Castro, el político Rafael Díaz-Balart, quien estuvo presente y comentó luego que los dos personajes se tuvieron mutua admiración. Castro, con su pasado gangsteril universitario, al parecer estaba consciente de que por la vía electoral nunca llegaría al poder y alentaba un golpe militar para rebelarse y tomar el poder por la vía armada. Y el 10 de marzo de 1952 Batista lo complació. En el juicio por el asalto a la instalación militar, Castro terminó con una poética frase: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”. Y ese fue el título que le puso al programa político y social que escribió en la cómoda y breve prisión que le tocó. Pero muy pocos en la isla conocen que 30 años antes, para derrrocar primero al gobierno del estado de Bavaria y luego el de toda Alemania, Hitler asaltó el Ministerio de Guerra en Munich, el 9 de noviembre de 1923. El asalto fracasó y en el juicio que le siguieron dijo: "Aún cuando los jueces de este Estado puedan condenar nuestra acción, la historia, diosa de la verdad y de la ley, habrá de sonreír cuando anule el veredicto de este juicio y me declare libre de culpas". Luego, en su prisión de nueve meses en la fortaleza de Landsberg, Hitler escribió su programa político e ideológico (Mein Kampf). ¿Pura casualidad?. Quizás no tanto. El sacerdote jesuita Armando Llorente, profesor, mentor y amigo de Fidel en el Colegio de Belén, quien con 94 años fue entrevistado en Miami el año pasado –entrevista que reproduce el semanario Elveraz.com--, cuenta que Fidel pidió en la bibloteca del colegio el libro de Hitler, el cual impresionó mucho al joven. "Estudiaba y leía mucho, con especial predilección libros sobre los conquistadores españoles y escritos de los líderes del nazismo y del fascismo, como Hitler, Mussolini y José Antonio Primo de Rivera”, explicó el prelado español al periodista. El religioso añadió: "(Fidel) cantó conmigo el "Cara al sol" veinte mil veces y con el brazo en alto". "Cara al sol” era el himno de la Falange Española, el partido fascista. Su letra se le atribuye al fundador (1933) y líder del partido, José Antonio Primo de Rivera, fusilado en 1936. En diciembre de 1958 el padre Llorente logró llegar a la Sierra Maestra, haciéndose pasar por ganadero, para entrevistarse con su ex alumno, a quien le preguntó si la revolución era comunista y éste le respondió: "¡Padre, de dónde voy a sacar el comunismo si mi padre es más franquista que usted!". Los 'gusanos' de Hitler y Fidel El Fuhrer llamó gusanos a los judíos, para presentarlos como gentuza a la que se podía borrar de la faz de la Tierra, o avasallar. Fidel Castro bautizó como gusanos a quienes no estaban de acuerdo con él, y los presentaba como “enemigos vendidos al imperio” que se podían humillar, expulsar del trabajo, despojar de sus propiedades, encarcelar, o fusilar. La creación de bandas paramilitares de fanáticos son otro denominador común. El Duce creó las camisas negras, cientos de miles de jóvenes con los que entró en Roma y tomó el poder el 30 de octubre de 1922. Hitler organizó las camisas pardas, convertidas luego en genocidas tropas de asalto. Castro organizó las Milicias Nacionales Revolucionarias, 20 años después las Milicias de Tropas Territoriales (MTT), y por último las Brigadas de Respuesta Rápida, sin uniforme para que parezcan civiles, que son las bandas paramilitares que hoy envía el Partido Comunista a reprimir a golpes cualquier amago de protesta pacífica. Pero Castro fue más lejos: creó los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), organización represiva a nivel de cuadra (espacio de 100 metros en los barrios cubanos) que establece que una mitad de la población vigile a la otra mitad y las dos juntas informen a la Policía sobre lo que hace cada ciudadano. Otro enlace entre ellos es el de inventarse un mundo fantástico, creer en él, y aferrarse a ideas fijas desconectadas de la realidad. Con Berlín ya ardiendo, y el Ejército Soviético casi a las puertas de su bunker, Hitler continuaba absorto contemplando los planos del futuro Berlín del Tercer Reich que los arquitectos Hermann Geisler y Albert Speer habían realizado. Hoy, con el país soltando los pedazos y con los cubanos sumergidos en la pobreza profunda y la desesperanza que genera un sistema socieconómico inviable, Castro escribe en sus reflexiones que “el futuro pertenece por entero al socialismo”. fuente:http://www.neoliberalismo.com/campeon-dictadores.htm

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¿Qué es el neoliberalismo?
¿Qué es el neoliberalismo?
InfoporAnónimo6/18/2009

El liberalismo es la ideología de la libertad. Para los liberales, la libertad es el valor supremo, entendiendo libertad como la ausencia de coerción. Si nadie me impide hacer algo, soy libre. La libertad, sin embargo, no es la ausencia de leyes, como piensan algunos. En efecto, si yo deseo algo que otros también quieren, ¿cómo impedir que nuestras libertades no entren en conflicto y conduzcan a la violencia? La respuesta está en el estado de derecho, en el imperio de la ley. La ley plantea las reglas del juego. Si todos estamos obligados a cumplirlas, somos libres (ver La Evolución del Estado de Derecho, Hayek). La ausencia de leyes sólo conduciría al imperio de la fuerza y viviríamos bajo la tiranía de los más fuertes. En el terreno político, por consiguiente, el liberalismo está a favor del gobierno que más libertades le garantice a cada individuo, y que menos restricciones le imponga a sus actividades. Los liberales desconfían del gobierno y quieren restringir su poder sobre los ciudadanos. En definitiva, la historia de la humanidad ha sido la historia del poder aplastante del gobierno sobre el individuo, empezando con las monarquías asirias y los faraones egipcios hasta las monarquías absolutas que dominaron todo el mundo (con excepción de Inglaterra) hasta la Revolución Francesa. Las ideas esenciales del liberalismo fueron elaboradas por John Locke (1632-1704), Montesquieu (1689-1755), David Hume (1711-1776), Adam Smith (1723-1790) y John Stuart Mill (1806-1873), entre otros. Debemos recordar que las monarquías absolutas y la existencia de una aristocracia hereditaria eran la norma en toda Europa (con excepción de Inglaterra) hasta el mismo siglo XIX. La única república que existía en el mundo occidental era Estados Unidos, heredero de las tradiciones británicas. América Latina, sin embargo, tenía una herencia muy distinta, la del absolutismo español con sus gobiernos despóticos y su corrupción institucionalizada (ver La tradición estatista de América Latina, Craig Roberts). Lenta y trabajosamente, sin embargo, las ideas liberales se fueron imponiendo en todo el mundo occidental. La palabra "liberal" se utilizó por primera vez en España, a principios del siglo XIX, para denotar simpatía por una monarquía constitucional, con una constitución parecida a la inglesa. El poder del gobierno sobre los individuos es lo viejo. Lo radicalmente nuevo es el respeto a las libertades individuales (también llamados "derechos humanos". Es por eso que el socialismo y el comunismo son profundamente reaccionarios y por lo que, desde hace 200 años, la lucha política fundamental se desarrolla entre los liberales y sus enemigos (ver Conflicto de Visiones, Sowell). En el terreno económico, la libertad es la ausencia de coerción gubernamental para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios más allá de lo indispensable para mantener la libertad misma. Durante toda la historia, el gobierno ha impuesto infinitas restricciones y regulaciones sobre la actividad económica de los individuos (ver La herencia del mercantilismo español, Rangel). Lo nuevo es la eliminación de esas restricciones. Pero eso es, justamente, lo que libera las energías creadoras de la gente. Los países más libres económicamente son los más ricos. Los más regulados, como Corea del Norte o Cuba están entre los más pobres (ver Indice de la libertad económica) A fines del siglo XIX, las ideas del liberalismo dominban en todo el mundo occidental. El liberalismo, sin embargo, se vio prácticamente marginalizado durante la mayor parte del siglo XX. Eso se debió, en gran medida, a la desilusión con el capitalismo provocada por la I Guerra Mundial y luego por la Gran Depresión de los años 30 (ver Una historia económica del siglo XX, Wannisky). Todo el mundo creía que el capitalismo estaba en sus últimos estertores y que la economía planificada (a diferencia del libre juego del mercado) y la propiedad estatal (a diferencia de la propiedad privada) eran el camino a seguir (ver El Camino de la Servidumbre, Hayek ). La Unión Soviética representaba "el futuro luminoso de la humanidad." En Estados Unidos, Franklin Roosevelt, un socialdemócrata, se apoderó del nombre de "liberalismo" (Estados Unidos es el único país del mundo donde los socialistas se llaman "liberales.". Aunque estas políticas socialistas aceleraron la adopción de medidas de protección social que el capitalismo hubiera adoptado de todas formas, su proliferacion eventualmente condujo a un grave estancamiento económico en Estados Unidos, Inglaterra y demás países occidentales (ver Los Puestos de Mando, Yerguin). Fueron los gobiernos de Margaret Thatcher, en Gran Bretaña, y Ronald Reagan en Estados Unidoslos que dieron un brusco viraje, recuperaron las viejas ideas liberales y las aplicaron con un éxito espectacular. (ver Como Reagan ganó la Guerra Fría, De Souza). Desde principio de los años 80, el liberalismo volvió a considerarse como la única forma adecuada de gobernar. Era el nuevo liberalismo, el neoliberalismo. El modelo socialista se ha ido abandonando lentamente en todas partes, trasladando ahora el centro de su lucha al terreno cultural (ver La Guerra Cultural en Estados Unidos, Rivero). El principal teórico liberal del siglo XX ha sido F.A.Hayek. Ludwig von Mises también ha jugado un papel de excepcional importancia. (ver Introducción al liberalismo, Mises) fuente:http://www.neoliberalismo.com/ques.htm

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