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Usuario (Argentina)
Mjöllnir Irminsul Irminsul (gran pilar en sajón antiguo) es un pilar que conectaba según la leyenda con el cielo y la tierra, representado por un roble o pilares de madera que eran venerados por los sajones. Valknut Uno de los símbolos más polémicos entre la gente que sigue la religión del Norte. Si usarlo o no usarlo... el famoso Valknut. ¿Qué es? ¿Qué simboliza? ¿Cuál es el tema de usarlo? La palabra Valknut proviene de la particula valr (antiguo nórdico) que significa guerreros y de la palabra knut que es nudo. Este símbolo consta de tres triángulos interlazados. También es llamado el Corazón de los Caídos, el Corazón de la Vala, el Corazón de Hrungnir (un gigante derribado y matado por Thor) o el más conocido de todos; el Nudo de Odín. Esta imagen ya aparece grabado en piedra como la de Tängelgarda, del siglo VII, y está conectada con el culto a Odín. Muchos estudiosos comparten la opinión de que simboliza el poder del Odinn sobre la mente de los hombres, ya sea para atar o desatar... Esto quiere decir que en batalla podría hacer sentir desesperados a los guerreros, hacer que sientan terror o que incluso pierdan el temor... o por el contrario darles valor, coraje y victoria. Odín es quien decide. Te puede favorecer en un momento y al siguiente quitarte esa suerte. No se recomienda su uso, ni que decir tiene que tampoco tatuárselo, ya que el Nudo de Odin, o el Nudo de los Caídos, significa que estás a su suerte. Y se dice que quien lo porta muere de forma violenta. Información extraída de: http://www.wicca-argentina.com.ar/revista/n6/simbolos6.htm (aviso la información no se puede copiar, tiene copyright, si lo piensas es mejor, así cada uno tiene que escribir si la quiere poner en algún sitio, ejemplo el mío. Información propia: He visto por ahí que también lo llaman el Nudo de la Muerte. Yggdrasil Yggdrasil (o Yggdrasill) es un fresno perenne: el árbol de la vida, o fresno del universo, en la mitología nórdica. Sus raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mímir. A los pies del árbol se encontraba el dios Heimdall que era el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggr y de una multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de Urd. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por él para entrar en el Midgard. Yggdrasil rezuma miel y cobija a un águila sin nombre que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Veðrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk, a un dragón llamado Níðhöggr y a cuatro ciervos, Dáinn, Dvalin, Duneyrr y Duraþrór. Cerca de sus raíces habitan las nornas. ]Runas (Mi caja de Runas) Aclaración: Al consultar las runas hay que tener en cuenta que ellas nunca responden con un sí o un no, sino que entregan un consejo que sirve para clarificar y tomar una decisión consciente respecto de alguna situación. Ahora, si el mensaje no corresponde a la pregunta, quiere decir que el oráculo contestó a algo que es más significativo que lo que consultó y que puede estar oculto en su inconsciente. Los alfabetos rúnicos son un grupo de alfabetos que comparten el uso de unas letras llamadas runas, que se emplearon para escribir en las lenguas germánicas en la Antigüedad y la Edad Media, antes y también durante la cristianización, principalmente en Escandinavia y las Islas Británicas, además de la Europa central y Oriental.

La travesura más cara de Loki fue cortar el cabello a Sif. Cuando su marido Thor se enteró, a punto estuvo de romper todos y cada uno de los huesos de Loki si no llega a ser porque éste juró a Thor que conseguiría que a Sif le creciera pelo de oro, así como satisfaría también a Odín y Freyr por su osadía. Loki fue en busca de unos elfos oscuros, conocidos como los hijos de Ivaldi, para que hicieran el pelo de oro para Sif, así como otros grandes regalos para Odín y Freyr. Los hijos de Ivaldi tenían renombre por ser los mejores artesanos y creyó estar seguro de que no habría mejor regalo posible para compensar su travesura. I: Loki La vanidad de Loki le llevó a presumir de las creaciones de los hijos de Ivaldi diciendo que no habría enano capaz de crear algo más bello y más útil, poniendo como precio de la apuesta su propia cabeza. Los hermanos Brokkr y Sindri aceptaron el reto de buena gana. Usaron piel de cerdo para la ofrenda a Freyr, oro para la ofrenda a Odín e hierro para la ofrenda a Thor. Loki que no quería dejar nada a la suerte, transformado en mosca se introdujo en la herrería de los enanos, y mordiéndolos intentó que sus creaciones fracasaran, siendo finalmente Loki el único que fracasó. Brokkr y Loki se presentaron en las tierras de Ásgard para que los propios Dioses juzgaran qué ofrendas eran más bellas y útiles. Loki presentó Skídbladnir a Freyr, un barco que en cuanto la vela fuera levantada siempre tendría el viento a favor y que a la vez era tan flexible que Freyr lo podría llevar guardado en un bolsillo. A Odín le dio Gungnir, una lanza que cuando se lanzase siempre alcanzaría su objetivo. A Thor, le devolvió la nueva cabellera de oro para su esposa. Entonces Brokkr presentó sus regalos. A Odín le dió Draupnir, un anillo de oro del que cada noche surgirían ocho anillos más del mismo valor. A Freyr le obsequió con Gullinbursti, un verraco que podía correr por el aire y por el mar más rápido que cualquier otro animal, y que iluminaría cualquier lugar al que fuera, por muy oscuro que fuera. Por último, a Thor le regaló Mjöllnir, un martillo con el que podría golpear con tanta fuerza como se quisiera, que podría ser lanzado a cualquier objetivo sin errar, y que siempre volvería a su mano. II: La Batalla contra los gigantes (Mårten Eskil Winge, 1872) Los Dioses decidieron que Mjöllnir era el mejor de todos los regalos, ya que les valdría para defenderse de los Hrímþursar (Gigantes de la escarcha), y dieron a Loki como perdedor de la apuesta. Brokkr quiso hacerse con su premio, pero Loki primero huyendo y más tarde con arduas tretas consiguió mantener la cabeza sobre su cuello. Brokkr, para evitar que volviera a mentir, uso una correa llamada Vartari para coser sus labios.
Iba un día el dios Odín paseando por el país de los gigantes, cuando en un arroyo vio como una enorme nutria se comía un salmón. Odín la cazó y se la llevó a casa de Reidmaro, el gigante. Allí se disponían a cenar, cuando Reidmaro descubrió que la nutria era su hijo perdido, que había sido encantado y transformado en animal hace tiempo. Odín, que por alguna extraña razón, no quería problemas con aquel individuo de tres metros, le ofreció lo que pidiera a cambio de la vida de su hijo. Reidmaro y sus hijos, Fafner y Mime, pidieron riquezas para cubrir el cuerpo de la nutria muerta. Odín fue entonces en busca del tesoro de los nibelungos. Los nibelungos eran una raza de enanos que vivían en las entrañas de la tierra, dedicando su vida y su existencia a guardar el fabuloso tesoro. Odín fue a la caverna donde estaba el rey nibelungo Alberico, y le pidió "amablemente" su tesoro. Alberico no tuvo más remedio que acceder. Mientras Alberico veía con lágrimas en los ojos, como la compañía de mudanzas se llevaba su tesoro querido, Odín se dio cuenta de que el enano escondía algo en su puño. El dios se lo arrebató y vio que era un anillo finamente labrado. Alberico le dijo que tenía extraños poderes, pero que para vengar su agravio, una maldición pesaría sobre quien lo llevara a partir de entonces. A Odín le trajo al fresco, que para algo era el padre de los dioses, y se lo llevó. Odín llevó el tesoro a Reidmaro, y cubrió el cuerpo de la nutria con él. Fafner y Mime pidieron a su padre parte del tesoro, pero este se negó. Fafner optó entonces por la vía diplomática, vamos que mató a Reidmaro, y se apoderó del tesoro. Fafner se negó a compartirlo con su hermano y además se transformó en dragón para poder custodiar mejor sus riquezas. Desde entonces consagró su vida a guardar el tesoro Nibelungo. Cómo Sigfrido acabó con el dragón. Odín tuvo un buen ejército de hijos con mujeres mortales, por lo que los germanos nunca pudieron quejarse de falta de héroes. A Sigmundo, su hijo predilecto, le dio la espada Balmunga, que le hacía absolutamente invencible. Sigmundo, que estaba muy ducho en todo eso de la muerte y la destrucción, empezó a hacer buen uso de su arma diezmando la población. Odín bajó a la tierra para impedir que esto sucediera, pero Sigmundo le atacó como a todos los demás. El dios golpeó con su vara la espada de su hijo y ésta se rompió en dos cachos. La valquiria Brunilda (las valquirias eran una guerreras muy bastorras que se encargaban de llevar a los muertos en combate al cielo. Fisicamente sería algo así como un equipo de natación femenino hormonado con piernas de futbolista) mujer de Sigmundo, bajó de Valhalla para ayudarle, y por su osadía fue castigada posteriormente. Antes de morir, Sigmundo le entregó la espada Balmunga a su esposa para que se la diera a su hijo que iba a nacer. Ese hijo, Sigfrido, que pronto fue arrebatado a su madre , fue a vivir con el gigante Mime. Mime era un guarro celoso, que solo quería venganza contra su hermano Fafner. Cuando Sigfrido hubo pasado la infancia y hubo forjado la, por otro lado, inforjable Balmunga, Mime lo intentó utilizar para consumar su venganza. Le habló de un dragón que guardaba una caverna llena de riquezas y de la gloria que ganaría quien lo matara, y Sigfrido partió a buscarle. El chico no sólo lo encontró, sino que luchó violentamente con Fafner y entre los dos montaron una carnicería de sangre tripas y bilis bastante repulsiva. Cuando Sigfrido hubo acabado con el bicho, se chupó la sangre de las manos, sangre mágica, y a partir de entonces pudo entender el lenguaje de las aves. Precisamente fue un pájaro quien le dijo que si se bañaba en la sangre de un dragón se haría invulnerable. El chaval no lo dudó y se metió bajó una humeante herida del dragón para darse un relajante baño caliente de sangre. Durante la ducha Sigfrido no se dio cuenta de que una hoja de tilo cayó sobre su hombro derecho, dejándolo seco de sangre de dragón (parecido a la leyenda de Aquiles) Después del baño, Sigfrido entró en la caverna para hacerse con el tesoro. Allí se encontró primero con Mime, que le reclamó el tesoro que le correspondía por herencia. Sigfrido le atravesó un par de veces con la Balmunga y siguió su camino adentrándose más en la caverna, hasta que finalmente, encontró el tesoro. Escondido en una esquina, se encontraba Alberico, el rey Nibelungo, que no había podido olvidarse de su bienamado tesoro y seguía allí haciéndole compañía. Al descubrir a Sigfrido, intentó estrangularle por detrás, pero el héroe, que se las sabe todas, le mató con su todopoderosa espada. Al ser muerto, Alberico se convirtió en una estatua de piedra. Sigfrido entonces vio el anillo maldito, y se lo llevó. A la salida, un amable pájaro le informó de que le anillo que se llevaba le haría invisible y le permitiría cambiar de forma (se le olvidó contarle el pequeño detalle de que también traería la penuria, la desgracia, la agonía, la muerte a su portador) Sigfrido en Islandia A Sigfrido se le había subido lo del dragón a la cabeza, y decidió que un héroe como él había de casarse con la princesa de sangre más azul que pudiera encontrarse. Por aquel entonces la princesa más princesa que había era Crimilda, la hermana del rey Gunter, que vivía en el reino de Burgundia. Sigfrido emprendió su viaje al tiempo que reconquistaba las tierras de su padre, y dicen que recorrió todo el mundo (aunque "todo el mundo" por aquellos tiempos eran un par de hectáreas alrededor del Rhin) hasta llegar a Burgundia. Tras ese año, Sigfrido era un héroe de renombre, y Gunter estaba encantado con que se casara con Crimilda, pero decidió sacarle provecho a la situación. Le dijo que accedería a que se casara con su hermana si le conseguía a la valquiria Brunilda. Sigfrido aceptó y se fueron todos a Islandia, donde habitaba su madre Brunilda. Allí fueron Gunter, Sigfrido, Hagel (un guerrero malo y envidioso) y el trovador Volker. Al llegar a Islandia, vieron unos muros de fuego en la playa. Cuando Sigfrido se iba acercando, las llamas disminuían, dejando al descubierto una árbol de plata que crecía en el interior de una hoguera. Sigfrido se siguió acercando, y la última hoguera se apagó y apareció, dormida, la valquiria Brunilda, madre de Sigfrido. Había sido castigada por Odín a dormir envuelta en llamas hasta que llegara el poseedor de la Balmunga. Brunilda es salvada por su hijo Sigfrido, ella le tira los tejos a su retoño y pasa olímpicamente de Gunter, que al fin y al cabo, es el que ha financiado el crucero a Islandia. Pero Gunter no se dio por vencido tan facilmente, y le dijo a Brunilda que haría lo que fuera para conseguirla. Ella, convencida de la inutilidad de su pretendiente, le impuso tres pruebas: la prueba de la piedra, la del escudo y la del salto. 1. La prueba del salto Todos los asistentes a la prueba se colocaron en la fortaleza de Brunilda. La primera participante, Brunilda la Valquiria, en representación de Islandia, ejecuta un salto brillante que la hace volar por encima de la fortaleza hasta un campito cercano. El segundo participante, el rey Gunter , en representación de Burgundia, salta aún más lejos que la islandesa ante la incredulidad de los jueces, que creían que ese era el día en que se consumaría el suicidio del monarca. Lo que ellos no sabían es que Sigfrido, usando su anillo, se había vuelto invisible y había saltado con Gunter entre sus brazos, limitándose este último a poner posturita de superman saltador. 2. La prueba de la piedra Bajo un nombre prometedor, esta prueba consistía básicamente en tirar una roca lo más lejos posible desde el promontorio famoso. La delicada Brunilda agarra la roca de dos toneladas y la tira a varios kilómetros de allí. Gunter, que debía de estar algo fondón, levanta la piedra también, con la ayuda invisible de Sigfrido la mandar a tomar viento fresco. Brunilda se tira de los pelos ante la perspectiva de matrimonio con Gunter. 3. La prueba del escudo Esta es la prueba definitiva que Gunter tendrá que superar para llevarse a Brunilda a casita. Otra prueba de fuerza en la que hay que derribar al adversario que se protege con un escudo haciendo uso de una lanza. Gunter es el primero en sujetar el escudo, con la ayuda de Sigfrido claro, y sale airoso de la brutal acometida de Brunilda. Sin embargo, Sigfrido es herido en el labio, y una gota de sangre cae al suelo, gota que parece proceder de ningún sitio. Finalmente, Gunter derriba a la valquiria con la lanza, y a esta no le queda más remedio que declararse vencida. Las bodas Finalmente Gunter y Brunilda se casaron, muy en contra de la voluntad de esta última, y a Sigfrido por fin se le dio la mano de Crimilda. Brunilda, mortificada por estar casada con tal calzonazos, en vez de con el héroe Sigfrido, le preguntó una y otra vez por qué había permitido que su hermana se casara con un plebeyo como Sigfrido. Gunter se hacía el loco, hasta que Brunilda se cansó y lo ató de pies y manos con su cinturón y lo colgó por la ventana. Ella se fue tranquilamente a dormir y por la mañana lo sacó de allí. Esto lo repitió tres noches, hasta que Gunter decidió tomar medidas, es decir, chivarse a Sigfrido. El héroe pensó que lo mejor sería usar el anillo, que permitía mutar de forma, y hacerse pasar por Gunter la próxima noche. Así lo hizo, atizó bien a Brunilda y además se llevó el famoso cinturón, que escondió en un cajón. Pero este cinturón fue encontrado por su esposa, Crimilda, y creyendolo un regalo, se lo puso un buen día. Cuando Sigfrido lo vio, se puso muy nervioso y le dijo a su esposa que se lo diera, rápido, para tirarlo al Rhin. Ella le pidió una causa, y el dijo que era un secreto. Ella se puso celosa, ya que no era uso de aquellos tiempos que los hombres guardaran cinturones de mujer en los cajones, y Sigfrido se vio obligado a revelar el secreto. El fin de Sigfrido Pasaron cinco años, y todo era amor, felicidad en el reino de Sigfrido. En cambio, en Burgundia, Brunilda continuaba amargada por su situación. Ya no deseaba a Sigfrido como antes, ahora lo que deseaba era vengarse de él, por envidia. Así que sugirió, mandó a su marido que invitara a su más querido vasallo, Sigfrido, a pasar una temporada a Burgundia Gunther, que aunque era el rey, ni tomaba parte en las decisiones, asi hizo. Acudió la adorable pareja, y su primer acto fue asistir a misa en la capital de Burgundia. Para la ocasión, Crimilda se puso el cinturón de la Valquiria, que llevaba años poniéndose por coquetería y por orgullo, y lo escondió bajo su manto. En la entrada de la catedral, se produjo uno de los episodios más bochornosos de la la Historia de la Diplomacia. Crimilda quiso entrar la primera a la catedral, cosa que no gustó a Brunilda. Así entre cuñadas se inició una sucia pelea verbal, hasta que Crimilda confesó el origen de su cinturón para demostrar que su marido era el más macho. Brunilda, sintiéndose tan avergonzada, que juró que se vengaría de Sigfrido Le pidió la Valquiria a su marido que matara a Sigfrido, ya que le había deshonrado revelando la historia del cinturón. El rey no quería hacerlo, pero al final se vio envuelto en una conspiración urdida por el envidioso Hagen. Al día siguiente del episodio dela catedral, se iba a organizar una cacería. Hagen, muy astuto, fue a confesarle a Crimilda que su marido tenía enemigos, y que durante la cacería se atentaría contra su vida. Crimilda, que era tonta del bote, le pidió a tito Hagen que le protegiera, y él accedió, pero a cambio debía saber cual era su famoso punto débil. Crimilda, se lo dijo, y para facilitar las cosas, cosió en su túnica una equis roja que indicaba el punto exacto. Y pasó lo que tenia que pasar. Mientras Sigfrido bebía agua en un manantial Hagen lo hirió de muerte con la lanza en el hombro. Sigfrido murió, pero con él no acabaron las desgracias del anillo. Gunther creyó que con esta "hazaña" ganaría el favor de Brunilda, pero no fue así. Ella, sin embargo, fue a la iglesia, y a los pies del féretro, murió de dolor. La venganza Crimilda consagró entonces su vida a vengarse de los asesinos de su esposo. Hizo traer el tesoro de los Nibelungos desde la isla donde se encontraba, y lo empezó a gastar en comprar el apoyo de los soldados de Gunther. Hagen se dio cuenta de esto, y un buen día, fue con su guardia en busca del tesoro y lo tiró al Rhin. De aqui el mito de que en el fondo del Rhin brilla aún el oro del tesoro de los Nibelungos. De esta época era también Atila, rey de los Hunos, llamado por muchos "el azote de Dios". Atila era un pobre viudito, como Crimilda, y le pidió matrimonio a ésta última. Ante la sorpresa de todos, Crimilda no rechazó a este despreciable individuo, y se casó con él para consumar su venganza. Después de varios años de matrimonio, Crimilda le dio a Atila un hijo que, gracias a Dios, a Odín y a Mahoma, se parecía a su dulce madre. Crimilda entonces pidió a su marido un favor especial, que invitara a su familia al reino de los Hunos. Así lo hizo, y aunque Hagen desconfiara, partieron todos, Gunther, Hagen y un ejército de 300 burgundios a ver a Crimilda. En el camino se toparon con el Danubio, y como no todos sabía nadar, Hagen se ofreció para buscar una forma da cruzar. Bordeando el Danubio se encontró con unas ondinas, ninfas de río que predecía el futuro. Le predijeron que nunca nadie de su expedición cruzaría el Danubio de vuelta a casa, excepto el sacerdote. Hagen prsentía esto desde hacía tiempo, pero antes la muerte que ser tachado de cobarde. Encontró finalmente un barco, y lo llevó donde esperaban los burgundios. A bordo del barco puso a prueba el destino, y arrojó al agua al sacerdote. El cura, del golpe, murió, pero fue lentamente llevado por la corriente a la orilla de la que venían. Hagen supo entonces que iba a pasar lo que iba a pasar y que no se podía torcer el destino. Llegaron a la corte de Atila y mientras comían, el rey insistió en enseñar su joven hijo a sus invitados. Hagen se las dió de brujo, y dijo que le podía leer el futuro al niño. Lo agarró bien y dijo que le quedaba poco tiempo de vida al hijo de Atila y Crimilda. En ese momento, entraron unos guardias burgundios, y gritaron a la sala que los suyos estaban siendo aniquilados por los guerreros hunos. Hagen entonces levantó al niño, lo cogió por un pie y con su espada, le cortó la cabeza, como venganza por sus soldados. Se produjo una carnicería en el salón del banquete. Todos se pegaron con todos, y Crimilda con un hacha mató a todos sus familiares, a Gunther, al traidor Hagen, incluso a sus hermanitos inocentes a los que tanto quería. Atila, horrorizado ante el espectáculo, decidió acabar con su carrera de barbarie y cedió sus tierras al emperador romano Teodosio.
El "No me olvides" o miosota, es una pequeña flor azul, con un poco de color rojo. Nació así: Cuando Dios creó el mundo, dio nombre y color a todas las flores, no obstante una pequeña florecilla le suplicaba: ¡No me olvides!, ¡No me olvides!, pero como su voz era tan fina, Dios no alcanzaba a oírla, una vez que el creador finalizó toda su obra, pudo percatarse de esa pequeña voz, más ya todos los nombres estaban dados, así que Dios le dijo: "No tengo nombre para ti, pero te llamaras "no me olvides". Y por colores te daré el azul del cielo y el rojo de la sangre". Además le dijo que serviría para acompañar a los muertos y para consolar a los vivos.
Esta vez les traigo algunas imágenes de artesanías echas basadas libros y películas de terror. Pinturas y dibujos: Imágenes Varias:
Hygelac era rey de los Jutos y su sobrino era Beowulf. Ya siendo muy joven, Beowulf dio muestras de su gran valor en una batalla contra los suecos. Pero su primera gran hazaña consistió en su lucha contra Breka (uno de los nobles de la corte de su tío). Los dos empezaron una lucha a espada. En el fragor de su batalla terminaron por sumergirse en las aguas del mar, donde siguieron luchando. Cinco días enteros estuvieron nadando y peleando, hasta que una tempestad les separó. Breka fue arrastrado a la orilla, pero Beowulf lo fue hacia unas colinas, donde resistió el embate no sólo de las olas, sino de las hostiles ondinas y otros monstruos marinos que le atacaron. Cuando ambos contendientes regresaron ante el rey y contaron su historia, Breka recibió un premio, pero a Beowulf su tío le regaló su preciada espada, Nägeling, y fue reconocido por todos por su extraordinario valor. Un día llegó a su corte un trovador que contó lo siguiente : Para celebrar el fin de la construcción del castillo de Heorot, el rey de Dinamarca, Hrothgar, había celebrado un gran banquete en el salón principal del castillo. Una vez acabado este, todos se retiraron a descansar dejando en el salón un cuerpo de guardia de los 32 hombres más valerosos del reino. Cuando por la mañana los sirvientes entraron, vieron con horror que todas las paredes estaban manchadas de sangre, de los hombres no había ni rastro y sólo se veían unas gigantescas pisadas ensangrentadas que se dirigían a las aguas de un lago. Todo parecía obra de un terrible monstruo: Grendel, que había sido expulsado hacía años por un mago, pero que había vuelto. El rey ofreció una cuantiosa recompensa por matar al monstruo, pero nadie se había atrevido a ello. Beowulf se sintió enseguida atraído por la empresa y se embarcó rumbo a Dinamarca acompañado por catorce hombres. Llegados ante el rey Hrothgar, fueron recibidos con gran alegría y después de un gran banquete el rey y su séquito abandonaron el salón quedando en él solamente Beowulf y sus compañeros. Todos los compañeros terminaron quedándose dormidos, solo Beowulf veló durante toda la noche. Casi amanecía ya cuando Grendel apareció silenciosamente. Arrancó de un tirón los cerrojos y las barras que protegían la puerta y abalanzándose dentro del salón agarró y devoró a uno de los durmientes. Agarró después un segundo cuerpo, el de Beowulf. Se entabló en la oscuridad una terrible lucha entre ambos, en la cual Beowulf consiguió arrancar de cuajo el brazo de su adversario. El monstruo huyó, herido de muerte, hacia su guarida en el lago, dejando tras de si un rastro de sangre. Cuando amaneció tanto los compañeros del héroe como el rey y su corte contemplaron asombrados el tamaño y la fuerza del brazo del monstruo, el cual colgaron del techo de la sala. Todo fueron felicitaciones y regalos y se festejó la victoria con un banquete. Tras el, todos se fueron a dormir, dejando a los hombres del rey de guardia, pues se creía que ya no había ningún peligro. Pero en el silencio de la noche otro monstruo apareció. Era la madre de Grendel, que silenciosamente cogió el miembro cortado de su hijo y se marchó del lugar, no sin antes llevarse a Asker, el amigo más intimo del rey. Llegada la mañana Beowulf se ofreció a ir a matar a la madre de Grendel en el propio refugio de esta. Siguió el rastro de sangre, hasta que llegó a una colina que sobresalía en las aguas de un pozo. En lo alto de la colina estaba la cabeza de Asker, para anunciar a los que se aventuraran en el lugar de la suerte que les esperaba. Beowulf se zambulló en el pozo y a su paso salían innumerables monstruos que le atacaban y a los que iba matando con su espada. Por fin la lucha fue con la misma madre de Grendel, a la que el héroe pudo cortar la cabeza. Se adentró en una cueva y encontró a Grendel que aún agonizaba y le cortó también la cabeza. Llevándose la cabeza nadó hacia el exterior, tarea nada fácil pues las aguas al mezclarse con la sangre de los monstruos muertos había alcanzado tal temperatura, que se le derritió la espada. Al volver ante el rey con este trofeo todo fueron alegría y agasajos. El rey hizo a Beowulf y a sus hombres numerosos regalos y todos juntos se volvieron felices a su tierra. Pasaron varios años en paz, allá en su tierra, hasta que los frisios empezaron a atacar las costas del reino. Saqueaban y quemaban todo a su paso para volver luego a sus barcos y huir con rapidez. El rey Hygelas y Beowulf decidieron invadir el reino de Frisia. Pero en esta invasión el rey Hygelas fue muerto en una emboscada de los frisios y Beowuf hubo de volver a su tierra. La viuda del rey, preocupada por las posibles discordias que pudieran producirse en el reino por la falta de un rey fuerte (Hardred hijo y heredero del rey Hygelac era aún un niño) ofreció la corona a Beowuf, pero este se negó y levantando sobre su escudo al pequeño Hardred, declaró que le protegería y reconocería como rey toda su vida. Hardred llegó a la mayoría de edad y fue un gran rey. Pasaron años de paz hasta que llegaron al reino dos hijos del rey Othere, que se habían rebelado contra su padre. Hardred les dio refugio, pero cuando les propuso que hicieran las paces con su padre, el mayor sacó la espada y mató a Hardrer. Uno de los seguidores del rey mató al asesino, pero el pequeño de los hermanos, Eadgils, logró huir. Esta vez Beowulf aceptó la corona. Eadgils se había convertido en rey de Suecia y vino con un ejercito a vengar la muerte de su hermano. La expedición fue aniquilada por Beowulf y Eadgils murió en la lucha. Beowulf proporcionó cuarenta años de paz, y siendo ya anciano le llegaron noticias de que en unas montañas cercanas se guarecía un dragón que estaba asolando la comarca. Los lugareños le pidieron que les librara del monstruo, y a pesar de su avanzada edad, no quiso negarse. Beuwulf fue a su guarida y le retó al combate. Pero las fuerzas del héroe ya no eran las de antaño, y la batalla sobrepasaba sus posibilidades. Sólo consiguió matarle gracias a la ayuda de su fiel amigo Wiglaf. Pero Beowulf había sido tan malherido que comprendió que no sobreviviría. El dragón escondía en su guarida un enorme tesoro que sería para su pueblo, por lo cual el héroe murió feliz, porque perdía la vida en una aventura heroica, que había además proporcionado riquezas materiales a su pueblo. Fue enterrado según su voluntad, en un montículo, desde el que podía verse el mar y que llevaría su nombre.