nightmarex__13
Usuario (Venezuela)
Bueno… la gente rara abunda en todo lugar. Nunca faltará algún payaso que haga cosas extrañas donde sea que esté, tampoco faltará quien quiera tomar la foto para posteridad. Estas colección trae fotos de personajes raros… haciendo cosas raras.
En la mitología de Japón los Cuatro Puntos Cardinales están guardados por las cuatro Bestias Sagradas, animales de origen divino y cuyo origen encontramos en las representaciones chinas de las constelaciones, compartiendo algunos rasgos en ambas culturas. Su función en la cultura japonesa es la de proteger los cuatro costados de la ciudad de Kyoto, y en ella tienen diversos templos dedicados como muestra de su importancia. Suzaku Es el ave Fénix que guarda la ciudad de Kyoto desde el Sur y simboliza tanto el fuego como el Verano, siendo representado en la mayoría de ocasiones como un brillante pájaro de color magenta y cubierto de llamas. En la cultura de China se le conoce como el Ave Bermellón e incluso tiene su propia constelación en el cielo nocturno. Genbu Es el guardián del Norte y se le suele representar como una serpiente que se enrosca alrededor de una tortuga, simbolizando el elemento tierra y el Invierno. Dentro de la mitología china es conocido como la “Tortuga Negra” o el “Guerrero Negro” y para ellos representa la protección del hogar y la longevidad. Byakko cuyo nombre se puede traducir como “Luz Blanca” y que tiene el aspecto de un gran tigre blanco es el guardián del Oeste y representa la estación del Otoño y el elemento Aire. La tradición nos cuenta que es capaz de emitir un poderoso rugido con el que atrae las tormentas y tempestades. Dentro de la mitología china es el señor y amo de todas las bestias y que su blanco pelaje es muestra de su longevidad, ya que las leyendas dicen que cuando un tigre alcanza los 500 años de edad su pelo se vuelve completamente blanco. Seiryu es un gran dragón de color azul que protege Kyoto desde el Este y representa tanto al elemento agua como a la Primavera. Una curiosidad sobre el Dragón Azul es que posee un templo dedicado (Kiyomizu) en cuyo interior hay una fuente de la que se debe beber a medianoche, tras lo cual comienzan las ceremonias nocturnas en su honor.
El folclor japonés está lleno de espíritus femeninos y demonios poderosos que aterrorizan a los vivos. El tema en común de sus vidas y sus muertes es la transgresión: esposos mujeriegos, hijos asesinados o vergüenza familiar. Estos espíritus buscan venganza y tratan de ejercerla en todo lo que encuentran. Mientras que algunos tienen la capacidad de matar, otros simplemente ven cómo sufren y mueren las personas que los hicieron sufrir. La maldición de estos fantasmas vengativos es contagiosa como una enfermedad y hasta puede dejar un área infectada aún después de que se vaya el fantasma. Oiwa La historia de Oiwa es una de las historias de fantasmas más famosas de Japón. El esposo de Oiwa la envenenó y desfiguró su rostro para poder casarse con la nieta de un vecino adinerado. La pobre mujer no pudo soportar ver que su rostro estaba desfigurado, su ojo colgaba y se le caían mechones de cabello. Murió de locura y corazón roto por la traición de su esposo. Sin embargo, su esposo termina atormentado por su fantasma que ve con frecuencia en linternas de papel. Sazae Oni, caracoles marinos Aunque su nombre no sea el más intimidante, las sazae oni son caracoles marinos que atormentan los siete mares y adquieren forma de mujeres hermosas para atraer marineros. Estas criaturas fingen estar ahogándose y atacan a sus salvadores después de que las "rescatan". Hay una leyenda de una sazae oni que rescataron unos piratas y no la reconocieron como demonio. Después de que la violaron, la criatura arrancó todos sus testículos uno por uno y pidió oro por sus "kintama" o "bolas de oro". Yama Uba, bruja de la montaña La yama uba es una vieja bruja que vive y asecha en las montañas y se come a todos los desafortunados que cruzan su camino. Usualmente aparece en forma de una mujer joven que ofrece cobijo a los viajeros perdidos. Cuando el viajero se queda dormido, usa su cabello como trampa para su víctima, la arrastra, la mete a su boca y se la come. Se dice que la yama uba era una mujer normal que vivía en la zona cuando hubo una hambruna. Su familia no podía alimentarla y la dejaron en el bosque para que muriera de hambre. Después de un tiempo encontró refugio en una cueva, aunque se volvió loca y empezó a comer gente. Se convirtió en la yama uba por desesperación o ira. Hannya Las Hannya son mujeres que se transforman en demonios por celos. Hay tres grados de Hannya. Namanari: Estos demonios todavía parecen mujeres humanas pero con cuernos pequeños. Las namanari usan magia negra para hacer cosas malas como invocar a Ikiryo, un espíritu que sale del cuerpo de una persona viva y va a atormentar a una persona o a un lugar. Estos demonios no son completamente malos y todavía pueden recuperar su humanidad. Chūnari: Estos son demonios de nivel medio, con cuernos largos y filosos y colmillos que parecen de elefante. Su magia es más poderosa que la de las namanari pero siguen siendo vulnerables a un rezo budista. Honnari: Son las más poderosas de las tres. Las honnari tienen cuerpos de serpiente y lanzan fuego por la boca. Estos demonios están tan poseídos por los celos que ya no tienen salvación. Ubume Una ubume es una mujer que muere antes, durante o después del parto. Su espíritu está demasiado preocupado por el bebé como para descansar y se convierte en un fantasma. Si la madre muere pero el bebé sobrevive, la ubume recorre tiendas y hogares en busca de las cosas necesarias para su bebé y paga con montones de hojas muertas. Si la madre y el bebé mueren, la ubume aparece en noches oscuras y lluviosas como una mujer que carga a un niño y que grita para pedir ayuda. Después le pasa el bebé a la persona dispuesta a ayudar pero el "bebé" resulta ser una piedra que se vuelve cada vez más pesada hasta que la víctima muere aplastada. Nure-onna, la mujer serpiente Uno de los elementos recurrentes en la mitología japonesa es el concepto de las criaturas que cambian de forma, como demonios que parecen mujeres pero sólo la mitad de su cuerpo es de mujer o que usan a una chica hermosa como un disfraz para algo mucho más siniestro. Las kijo están muy arraigadas en la cultura japonesa. Los yokai son los espíritus más malignos porque su único propósito es dañar a los humanos. La nure-onna es una criatura malvada, un ser monstruoso con cabeza de mujer y cuerpo de serpiente que se la pasa en las costas o en los ríos. Se disfraza de una mujer en peligro que carga a un bebé y cuando alguien se acerca a ayudar, el bebé se vuelve pesado como una piedra e impide que la víctima huya. En ese momento, la nure-onna ataca y chupa toda la sangre de la víctima. Nukekubi y Rokurokubi, sin cuello y cuello elástico Las nukekubi y rokurokubi solían ser humanas pero fueron castigadas con esta maldición por cometer un acto malvado, como ofender a los dioses o ser infieles a sus esposos. Pero, oh sorpresa, en muchos casos, la mujer afectada no es la que cometió la atrocidad. Usualmente sus esposos o padres escapan de este cruel destino y se lo pasan a estas mujeres. Las nukekubi son mujeres cuyas cabezas y almas se separan de su cuerpo cuando duermen. Con frecuencia tienen sed de sangre y drenan a sus víctimas igual que un vampiro, aunque a veces sólo muerden a sus víctimas hasta matarlas. Las rokurokubi son mujeres normales de día y de noche su cuerpo se estira hasta alcanzar una longitud inimaginable. Estas mujeres atacan animales pequeños y lamen aceite de lámparas. Estos demonios no son muy peligrosos pero a veces les gusta asustar personas por diversión. Ubagabi, brujas de fuego Las ubagabi salen en noches lluviosas cerca de los ríos. Se aparecen en forma de bolas de fuego con la cara de una anciana en el interior. Estos demonios pueden volar y recorrer grandes distancias en un abrir y cerrar de ojos. Se dice que si tienes la mala suerte de verlas, mueres en tres años. La leyenda original de la ubagabi es de una anciana que robó aceite de las lámparas del Templo Hiraoka, un crimen terrible porque el aceite era muy escaso. El sacerdote la descubrió y los lugareños la humillaron por ser una ladrona de aceite. Se sentía tan humillada que se suicidó en el pantano que estaba atrás del templo. Como este tipo de "muertes impuras" nunca resultan bien, la mujer se convirtió en una ubagabi. Hone-onna, espectro esqueleto En el folclor japonés, la honne-onna es un esqueleto de mujer que atrae a los hombres a su cueva. A veces sus víctimas no se dan cuenta de cómo es en realidad hasta que termina y deja que le de la luz. Cuando las víctimas se dan cuenta de lo que está pasando, la honne-onna les chupa la energía vital hasta dejarlos como esqueletos.
Dentro de la Mitología de Japón nos encontramos con una serie de dispares criaturas conocidas como Yokai (Yōkai), que se puede traducir como “monstruos” o “apariciones”. Lo más peculiar de estas extrañas apariciones es la gran diferencia entre ellos, y pueden ser inofensivos, enternecedores, aterradores o incluso peligrosos, y cuentan con la ventaja de ser inmunes a cualquier ataque por parte de las personas normales. También tienden a comportarse de manera arrogante con los humanos, y debido a su manera diferente de ver el mundo, lo más probable es que terminemos teniendo problemas si no los evitamos. Según la tradición, si queremos librarnos de un Yokai deberemos recurrir o a un experto o a un monje que cuente con la bendición de Buda, aunque afortunadamente muchos de ellos habitan en zonas aisladas y evitan todo contacto con las personas. También hay algunos que consiguen convivir con los humanos de manera pacífica, y otros que se relacionan para engendrar seres mitad humano y mitad Yokai, aunque estas relaciones siempre terminan e desgracia. Las historias de los Yokai suelen ser breves, provienen de diferentes puntos de Japón y se remontan muy atrás en el tiempo, contándose de generación en generación. Uno de los mejores ejemplos de Yokai inofensivo aunque molesto es Betobeto-san (procedente de Nara), una extraña criatura invisible que camina tras nosotros, haciéndonos escuchar sus pasos en la soledad de la noche. La solución para librarnos de él es detenernos y decir con educación “Betobet-san, pase usted primero”, tras lo cual nos adelantará y nos dejará en paz, de lo contrario nos seguirá hasta que le apetezca. La otra cara de los Yokai la vemos en Futa-kuchi-onna, o la mujer de las dos bocas, una de las cuales se encuentra en su nuca y bajo su largo pelo. Se trata de una mujer que ha sido maldecida por no alimentar correctamente a un hijo y lo ha dejado fallecer de hambre, lo que explica que esta segunda boca pida constantemente comida y propine terribles gritos cuando no la consigue. Sus largos cabellos sirven como tentáculos con los que llevarse la comida a la segunda boca. La explicación según la mitología japonesa a esta maldición es que el espíritu del hijo fallecido se instala en el cuerpo de su madre, convirtiéndola así en Yokai.