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A la hinchada de Racing la integran tres grupos bien definidos La Guardia Imperial es la fracción más vieja y está identificada como la barra brava. Los Racing Stones y La 95 son sectores surgidos en los 90, más tranquilos, pero con menos poder."Que la vengan a ver / es la Número 1 que está alentando a La Acadé".¿Qué hay detrás de este ingenuo cantito de tablón? La gigantesca hinchada de Racing.En realidad, en los últimos 20 años aparecieron diferentes grupos dentro de la barra identificados por diferentes formas de entender qué es ser hincha de Racing. Así, la idea de que la hinchada es una sola es casi una utopía. Ahora, las barras se agrupan detrás de una bandera por un sentimiento de pertenencia a un barrio, con hábitos diferenciados. Y es la hinchada de Racing la que mejor refleja el cambio. Está dividida en tres sectores: La Guardia Imperial, La Barra del 95 y Los Racing Stones. Las tres fracciones conviven pacíficamente, mientras se respeten los códigos que existen desde ya hace tiempo. A la Guardia Imperial, por historia, no se le discute el liderazgo.Cada uno de los grupos tiene una identidad bien definida. Se los distingue por la edad, por la forma de vestirse, por los hábitos y las rutinas que tienen en la cancha. Las tres barras tienen un lugar fijo asignado en cualquier estadio. Mirando hacia el campo, en Avellaneda, Los Stones se ubican a la derecha de La Guardia Imperial (en la Puerta 10) y La 95 a la izquierda (Puerta 12). La relación entre las tres barras es un tira y afloje constante. La única vez que se juntan "en familia" es antes de cada partido contra Boca de visitante. Van todos juntos caminando hasta la Bombonera. Es un partido con sabor a rivalidad histórica que merece su trato especial. Porque buena onda "en serio" hay sólo entre Los Stones y La 95. Una relación que se fortaleció después de la muerte de Waldo Rodríguez, hermano de uno de los capos de Los Stones -por ese golpe estuvieron a punto de disolverse-, en junio del 97. Ahora, los dos grupos comparten hasta los micros.Es obvio que no resultó sencillo que los históricos -la Guardia Imperial- aceptaran a los otros dos ocupantes de su tri buna. Después de diez años de seguir al equipo a todos lados, los más jóvenes -La 95 y Los Stones- consiguieron su lugar fijo en la tribuna. Claro que tuvieron que aceptar sin condiciones las reglas que les impusieron: La barra es la barra y hay que respetarla. No por eso las otras dos fracciones dejarán pasarse por arriba. Barra hay una sola: La Guardia. No debe haber el menor indicio de querer ocupar el centro de la tribuna.La lucha por el espacio propio fue dura. Antes tuvieron que pasar por unas cuantas. "Los pibes venían a la cancha cuatro horas antes del partido para colgar los trapos. Vivían averiguando a qué hora abrían las puertas e, incluso, en un tiempo llegaban a las 7 de la mañana cuando salían de bailar", cuenta un empleado con más de 20 años en el club.Los Stones y La 95 nacieron como una sola en 1990. Se llamaban "La barra de una pasión inexplicable". Pero un año después se dividieron. Es que los chicos de La 95 no quieren que se los identifique. Por eso van rotando a sus representantes; no tienen una cara visible. "Se rigen más por lo que quiere el grupo", afirma un ex dirigente de Racing. Los Stones, en cambio, son un poco más organizados: hay cuatro "chicos grandes" que toman las decisiones importantes. Llegaron ahí por antigüedad y ascendencia en el grupo.A esta barra la conforman un grupo de hinchas fanáticos de Racing y de los Rolling. Tienen entre 25 y 35 años y siguen a la Academia a todos lados. Se los podría definir como los obreros de la hinchada: en los clásicos reparten rollos de cintas y papeles; se definen como los responsables del recibimiento del equipo. Por caso, en el 6-4 contra Boca, en el 95, metieron 40 bengalas y otra vez contra Independiente, entregaron quince mil rollos de papel y unos cuantos kilos de azúcar para recibir a los "amargos"del Rojo.La 95, en tanto, le debe su nombre a la línea de colectivos que une Palermo con Avellaneda y que sus integrantes tomaban para ir a la cancha. Y arriba del bondi la barra fue creciendo y organizándose. Así hasta que comenzaron a reunirse en Plaza Las Heras para ir juntos. "Es un mito que se mueven en ese colectivo. Antes lo hacían, pero ahora ya no. Porque se corre demasiado riesgo viajando en grupo", dicen quienes conocen sus movimientos. Sí se juntan una vez por semana a jugar al fútbol en una canchita de Palermo.En las tribunas se marca una diferencia entre los pibes y la barra. La Guardia Imperial es la barra brava histórica, que vivió muchos años de lo que le daban los dirigentes. El primer signo que los distingue es que van al frente. Son la fuerza de choque para pelearse con otras hinchadas. Las internas suelen ser muy violentas. Su orgullo es ocupar el centro de la popular. Y deben su nombre a los orígenes como guardianes de los futbolistas. Allá por 1950, la hinchada protegía a los jugadores cuando salían de la cancha y dice la historia que la famosa Guardia Imperial del Imperio Persa "daba la vida por su rey".Uno de los personajes más famosos de la Guardia Imperial es el Tano, quien ahora reconoce estar alejado de la interna. Siempre con su musculosa blanca y celeste, fue el encargado durante años de preparar el ingreso de la hinchada, de decidir el orden de las banderas y cuáles había que llevar a cada partido. Una frase suya dibuja el perfil de la Guardia: "La barra corre y enseguida busca revancha. Nosotros corríamos, nos agrupábamos y volvíamos a pelear. Aunque a veces te rompen todo. Hoy pienso, cuando estaba en la barra no".Ahora, el mayor problema de los históricos es que se quedaron sin líder. Hace un año echaron al Cordobés -el capo por años- y al Negro Ramos, las dos cabezas que coordinaban el vínculo barra-dirigente. "No manejé el tema de las entradas. De todas maneras, si estás dando entradas de protocolo a muchísima gente ajena a la tribuna, no me parecería malo dárselas también a un grupo de 150 tipos que quieren ir a alentar. Siempre y cuando no vayan a la reventa", explica Luis Cereijo, vicepresidente en la época de Osvaldo Otero.Cuando se fue el Cordobés, tomó la posta Jaime -35 años, perfil bajo, nacido en Avellaneda-, pero no duró mucho. Ahora, Ceferino y Rulo -dos ex laderos del Cordobés- asoman como potenciales sucesores.Barras o no barras. Los tres sectores se suben a los paraavalanchas y hacen gritar a la gente. Eso sí, la Guardia fue siempre oficialista. Recién cuando Daniel Lalín pidió la quiebra del club se pararon en la vereda de enfrente. Mientras que Los Stones y La 95 nunca se llevaron bien con los dirigentes. Aparte, los fanas de Jagger son los responsables de los escraches al Pelado.Pero ninguna de las tres fracciones tiene en el club el mismo peso que La Guardia Imperial. Los Stones y La 95 no participan en el reparto de entradas ni son un grupo violento. No son barrabravas, aunque tengan una organización similar. Otra gran diferencia es que la Guardia se junta varias veces durante la semana. "El junte", como lo llaman, es tres o cuatro veces. "Salí de la barra porque hay mucho alcohol dando vuelta y gente que no se controla. Tuve que cambiar los hábitos, dejar de juntarme", explica un integrante, que se alejó hace un año.¿Cómo distinguirlos?A La Guardia se la reconoce fácilmente por la edad de sus integrantes: rondan los cuarenta y se pasan horas en el club. Otro dato a tener en cuenta es que para la barra brava la palabra "jefe" no entra en su diccionario. "Jefe es el de la Policía", sostiene esta fracción.A los Stones, por caso, se los identifica por un colgante de cerámica, que ellos mismos fabrican, con la lengua de la banda de Mick Jagger pintada de celeste y blanco. A los pibes de La 95, por su parte, se los ve en la tribuna con unas remeras que tienen estampado el número que los identifica. Otro de los códigos para formar parte de Los Stones o de La 95 es no tener una bandera propia. Desde ese momento casi ritual en el que se ingresa son todos uno, parte del grupo y de las mismas banderas. Para las barras todo gira en torno a los "trapos". Para ellos es "la bandera o la vida"."Que la vengan a ver, que la vengan a ver / es la Número 1 que está alentando a La Acadé". ¿Qué hay detrás de este ingenuo cantito de tablón? Los tres grupos de la hinchada de Racing.IMAGENESsI TE GUSTO COMENTA! gracias

¿Qué es un Caballo de Fuerza? ¿Qué significa y a qué equivale la unidad de medida de potencia de los motores? Al hablar de motores, máquinas o autos, se suele escuchar de forma frecuente el término caballos de fuerza. De manera cotidiana vemos que equipos como podadoras, compresores y muchos más, vienen con etiquetas pegadas indicando la cantidad de HP, que en inglés quiere decir “Horse Power” o de CV. ¿Te preguntaste de dónde proviene? El término fue creado por el ingeniero escocés James Watt, quien desarrolló muchos inventos, entre ellos la máquina de vapor alrededor del año 1800, siendo pionero en la gestación de la revolución industrial inglesa y por supuesto, del mundo entero. La historia cuenta que la idea de los caballos de fuerza de hecho no inició con caballos, sino con mulas. En aquellos tiempos, a fines del siglo XVIII, James Watt trabajaba en una mina de carbón. Las mulas sacaban el material y lo transportaban a la superficie, entonces Watt concibió la idea de querer medir el poder que tenía cada mula para cargar. Haciendo mediciones se dio cuenta de que en promedio una mula podía cargar 150 kg (fuerza) y recorrer 20 metros durante un minuto. Si uno hace la multiplicación más precisa, será 3,043 Kgf-m en un minuto. El valor equivalente en el sistema de unidades inglés es 22,000 libras-pie/min. A este número le aumentó el 50% de manera arbitraria (Watt así quiso) quedando 33 mil libras-pie en un minuto, llamando a éste un caballo de fuerza o HP. Esta medida arbitraria, como ya vimos, es la que usamos actualmente en los autos y maquinaria. Definición Se define como la potencia necesaria para elevar verticalmente a la velocidad de 1 pie por minuto un peso de 33.000 libras, y equivale a 745,699871582160 W o 1,0138 CV. Origen El caballo de potencia (o de fuerza) es una unidad que fue propuesta a finales del siglo XVIII por el ingeniero escocés James Watt, quien mejoró, diseñó y construyó máquinas de vapor, además de promover el uso de éstas en variadas aplicaciones.
Nihilismo - Nazi muerto, punk contento link: http://www.youtube.com/watch?v=PEbRhamyFfo Memorias de la Guerra - Embajada Boliviana - Guerra de Malvinas link: http://www.youtube.com/watch?v=bCzPrDUpKzU

Voy a evacuar una duda. Voy a soplar la vela, antes de que se me caiga la torta. Voy a sacarme un peso de encima. Voy a plantar un pino. Voy a despedir un amigo del interior. Voy a echarme un cake. Voy a liberar a Willy. Voy a tirar la basura. Voy a liberar a los presos !
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